Naruto 45: Reencuentro. Recuperar el tiempo perdido.

Han pasado ya 3 días desde que llegué al pueblo, y en estos tres días me han pasado un montón de cosas buenas. Lo primero la fiesta que me montaron para darme la bienvenida a mi nueva casa, segundo que he vuelvo a reunirme con mis amigos y nuevos amigos jovenes y he dejado de echarles de menos, y tercero... bueno, Tsunade parece valorarme por fín como un auténtica "Hija de Konoha" y parece un poco menos lejana que antes.

He tenido que contarle a ella todo lo que he hecho en estos dos años fuera de la aldea, lo que he visto, la información que he recogido... todo. Por eso he pasado como que los tres días redactando informes y presentándoselos, en grandes y largas charlas con ella y los ancianos de la villa. Y esta vez no podía contar cómo nos las habíamos arreglado para 'patear traseros' porque era un informe oficial y por tanto debía ser técnico, o sea, que las partes personales no debía contarlas.

Comenté también los diversos encuentros casuales con Jiraiya que había tenido así como encontronazos con gente como Itachi y compañía... nada agradables, por cierto.

Por fin, parece que vuelvo a tener la tarde libre así que con mi nuevo uniforme personal y mi chaleco de jounin de la villa, me dispongo a pasear. En estos días creo que he visto y me ha visto todo el mundo ya, así que es muy raro que me paren por la calle para saludarme después de tanto tiempo ni cosas de esas y puedo caminar tranquilamente.

En primer lugar, me dispongo a comprar algunos productos diarios para reabastecer la despensa poco a poco y luego me dispongo a llevar las cosas a casa.

La casa es otro punto. Es casi como recordaba de mi infancia, claro que antes eran recuerdos borrorosos y ahora son un poco menos pero siguen siendo parte de un pasado borroso. No, el pasado sirve de poco, lo que cuenta es el futuro, y espero que el futuro en esa casa sea agradable.

Claro que a veces me siento un poco triste, la casa no es la "Casa de Hachi", es la "Casa de los Hayabuki", del clan de los Hayabuki del que soy la última descendiente. Mis padres murieron en la guerra, mi hermano fue asesinado en una misión y mis tíos... bueno, unos emigraron, otros no son del clan Hayabuki sino hermanos y hermanas biológicos y políticos de mi madre; no eran unos Hayabuki. De hecho... supongo que en el pueblo ya nadie recuerda el clan de los Hayabuki; pero cómo culparles, mis padres murieron con honor, mis abuelos fueron los últimos en hacer brillar el nombre de la familia.

Sí, en un tiempo mi clan fue fuerte y glorioso, comparable al de los Hiuga o al de los Uchiha en poder y antiguedad, por siglos fue un gran y poderoso clan, pero ya no... Me dolía decirlo, pero mi clan había sido siempre llevado por un hombre, y yo era una mujer...

Vestida con un kimono que alguna vez fue de mi madre, supongo, me dirigí a la tumba de mis padres, pero antes me permití ir a la tienda de Ino y su familia a coger unos ramos de flores para poner en las tumbas.

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"¡Hachi!" Dijo Inoichi sonriendo cuando salió a atender la tienda tras quejarse de que Ino se hubiése ido a repartir un pedido. "Qué alegría verte aquí. ¿Qué te trae por aquí, por cierto?"

"Venía a coger unos ramos de flores." Dije. "Azucenas, crisantemos y un ramo normal." Dije yo mirando recta como si de verdad fuese una dama.

"Vaya, es la primera vez que te veo vestida con un kimono como una mujer que no sea en las fiestas principales de la villa. ¿Celebras algo?" Me dijo preparando el pedido. "Deberías ponertelo más a menudo, estás radiante."

"Gracia Inoichi." Dije medio sonriendo. "Es muy amable de tu parte. Hoy... tengo algo que hacer."

"¿Sí?" Dijo él. "Bueno, pues entonces te paso luego la factura a tu casa."

"Gracias." Dije sonriendo y cogiendo el ramo que ya tenía con cuidado y suavidad de gestos para acomodarmelo en el cesto que llevaba para ello. "Me gustaría poder hacerlo yo misma, pero el jardín ya no es lo que solía... llevo años comprando las flores, pero nunca puedo llevarlas a donde pertenecen."

"Si no sonrieses casi diría que te sientes mal." Me dijo sonriendo y atando la cinta en un lazo bonito. "Ya lo tenía casi hecho antes. Estas flores te van a dar un buen aroma para el cuarto que te metas."

"Sí, por eso las compro." Afirmé suavemente recogiendo el último ramo y despidiéndome. "Supongo que luego te veré, Ino dijo que se pasaría a echar un vistazo a las enredaderas."

"Entonces igual me paso también yo." Dijo él. "Si puedo acabar de hacer todo lo que tengo aquí."

Yo solo sonreí y salí para poner rumbo a ese sitio que tantos recuerdos me traía y dolor a la vez.

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"Lady Tsunade." Dijo Inoichi llamando a la puerta. "Le traigo las flores que me encargó. Lo siento." Añadió al ver que estaba con Jiraiya. "No se me ocurrió que igual molestaba..."

"Gracias." Le dijo ella mientras él dejaba las flores en su mesa. "Jiraiya solo vino a saludar."

"He oído que ha regresado el pequeño torbellino." Dijo él. "Tsunade me contaba cómo montásteis una buena hace unas noches."

"Ah, sí, era... una fiesta de bienvenida. Fue idea de los amigos de mi hija." Afirmó Inoichi sonriendo a medias. "Como nos avisaron pensamos pasarnos un poco, para controlarles y tal, pero... se ve que la fiesta se nos escapó un poco de las manos."

"Je je." Dijo Jiraiya sonriendo divertido. "Estoy planteandome comenzar una nueva línea de Ichi Ichi Paradise donde sea una de los protagonístas. Pero no sé cómo meter una mujer tan poco suave como ella."

"Bueno, hoy ha ido por ahí con un kimono precioso." Dijo Inoichi. "Vino a comprar unas flores a la tienda y luego se fue. No parecía tan 'Hachiko' como siempre, como más triste y calmada, aunque sonreía."

"¿Y no dijo a dónde iba?" Preguntó Tsunade. "No sé, a un templo a hacer una ofrenda, a casa, a otra fiesta salvaje... a casarse..."

"Hummmm..." Dijo Jiraiya pensando. "Igual iba a casarse."

"¡Deja de decir tonterías!" Le riñó Tsunade.

"Era broma." Dijo el hermitaño sonriendo y haciéndo gestos para calmarla y volver a ponerse serio pero sonriendo con la sonrísa pícara de saberlo todo que solía poner en esos casos. "Con un kimono y flores solo podía ir a un sitio, a hacer una visita al resto."

"Ah." Dijo Tsunade sorprendiéndose. "¿Era por estas fechas? Vaya, después de tanto tiempo pensé que ya no haría esas cosas..."

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Yo estaba ahora de rodillas rezando y echándo agua sobre una piedra de unas tumbas bien ocultas cerca de casa pero suficiéntemente olvidadas como para no ser visitadas usualmente. En cada una de las 8 tumbas había una flor, salvo en las cuatro centrales donde había cuatro ramos uno en cada uno. ahora estaba en el centro justo, justo frente a la tumba que rezaba "Kira Hayabuki" y junto a la de "Miyabi Hayabuki" y "Hayao Hayabuki", y a dos de "Akatsumi Hayabuki".

Eso era, estaba junto a todo el clan Hayabuki, todos estaban muertos, todos salvo yo. Les conté todo lo que había hecho desde la última vez que las visité, antes de desaparecer.

Aún me quedaba unas flores en la cesta, y esas flores las iba a dejar en otro momento en las tumbas de otras personas que habían significado mucho para mí.

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"Así que estaba aquí..." Dijo Jiraiya desde un tronco tras la tumba donde había una tumba y yo estaba arrodillada dejando una flor y mojándo la lápida con el incienso recién encendido. "Esperaré pues."

Entonces reparó en el nombre grabado con cuidado y coloreado con sangre.

"Katô..." Hablé yo entonces. "He vuelto¿me has echado mucho de menos? Yo aún te echo mucho de menos."

Eso hizo que Jiraiya abriese los ojos sorprendido.

"Hay que ver... parece que nadie venga a cuidar tu tumba... he tenido que quitarle todas las plantas salvajes que estaban trepando por aquí. Y mira, te he traido unas flores."

"¿Un iris blanco con lirios del vaye y madreselvas?" Pensó Jiraiya. "¿Esperanza, vuelta de la felicidad y lazos de...? Ah, ya entiendo las madreselvas..."

"¿Sabes?" Continué yo suavemente como si de verdad Katô me estuviése escuchando. "He estado mucho tiempo lejos, tal vez haga ya casi tres años desde que te ví en la piedra homenaje... Por fin tome mi venganza contra los tipos que te hicieron esto..."

"¡¿Cómo?!" Pensó Jiraiya mirándo sorprendido y asustado.

"Me costó mucho tiempo encontrar a los culpables, pero les devolví lo tuyo por cien." Afirmé. "Esa vez... no estoy muy orgullosa... debería haber sabido controlarme... Pero sabes qué, en todo este tiempo me he convertido en una persona más fuerte, aunque no me siento orgullosa de muchas cosas que hice antes de volver a la villa... al final encontré el valor ¿sabes? Ah, y al final he conseguido poder mantener la promesa que me hiciste hacer antes de moirte... a medias." Afirmé sonriendo en broma antes de volver a ablandar el gesto hasta una sonrisa débil y dulce mirando a las flores con la mirada baja. "No sé si podré ser feliz, pero por ahora creo que podría conseguirlo. Ahora tengo muchos amigos, de la villa, de fuera... algunos son exhiliados y huidos, incluso algunos de los de fuera de la villa son asesinos, pero son todos buena gente. Están un poco incomprendidos y tienen grandes corazones, pero han pasado por cosas terribles antes de encontrarnos y... bueno, son muy fríos y duros, pero son geniales; seguro que si siguiese vivo me prohibirías juntarme a ellos, pero si les conociéses verías que son unos tíos grandes."

Eso hizo que Jiraiya mirase al suelo triste. Podía suponer que me estaba refiriendo a los hombres y mujeres raros y asesinos que vivían en la Villa Secreta de Muerte. Eran gente muy peligrosas, letales casi en potencia, pero en cambio, nunca habían dado el menor signo de peligro para mí y habían demostrado una obediéncia y lealtad ciega hacia mí. Podía entender por qué yo les consideraba gente grande y buena gente...

"Ah, sí. ¿Sabes que al final resultó que no todo mi equipo murió aquella vez?" Dije mirando a la lápida sorprendida de por poco pasar por alto ese detalle. "Y adivina quién de todos ellos sobrevivió. ¿No lo adivinas?. ¡Kakashi!. Exactamente, ese chico tan frío que era vecino mío hace tiempo. Por cierto... ahora somos de nuevo amigos... ¿sabes que incluso me pidió perdón por todo lo que me hizo pasar en el pasado? Fue realmente una monada, aunque le costó un montón darse cuenta de que era tan dura con él por eso y alguna otra cosa más del pasado. Se lo perdoné, pero no pude sacarme las espinitas que eso dejó... hasta que me pidió perdón, luego poco a poco se me han ido curando las heridas." Afirmé sonriendo.

"Así que era eso..." Murmuró alguien en la rama sobre la cabeza de Jiraiya haciéndole mirar y viendo a Cuervo mirándome en silencio que cuando lo percibió le saludó en silencio.

"¿Qué haces tú aquí?" Le susurró Jiraiya cuando él le hizo un gesto de silencio.

"La venía a buscar para despedirme, me vuelvo a ir a mi casa esta noche." Le dijo Cuervo. "Pero me pareció mal molestarla mientras rezaba."

"Estoy comenzando a pensar que la pequeña Hachi engaña a Kakashi contigo..." Le dijo Jiraiya.

"No puedo negar que la chica es genial en la cama. Se mueve que no veas." Dijo Cuervo haciéndo sangrar de la nariz al viejo al imaginarse las escenas. "Dormida." Afirmó Cuervo cortando la broma y sonriendo diabólicamente. "Que despierta nos clava armas si le tocamos un pelo. La verdad es que la quiero, a mi manera, pero ella solo tiene un hombre al que ama así que ya he, hemos dejado de pelear por conseguir conseguirla para nosotros mísmos."

"¿Nosotros?" Dijo Jiraiya mirándole con las cejas fruncidas a medias.

"A ver, con ese pedazo cuerpo que tiene, más la personalidad y su caracter fuerte ¿acaso dudabas que tenga más de un hombre tras ella?" Le dijo Cuervo. "Es una gran mujer, ese lerdo de pelo blanco tiene suerte. Más le vale cuidarla bien y no hacerla sufrir o toda su 'jauría' nos echaremos encima de él. Igual ella puede perdonar y casi olvidar, pero nosotros ni perdonamos ni olvidamos. Nosotros no tenemos inconveniente en rematar las faenas que ella deja a medias por culpa de su buen corazón desde que se junto a esos criajos."

"Supongo que te preguntarás por qué una mujer que se ha vuelto tan esquiva e independiente como yo, que ama su libertad más que nada, que es capaz de acabar con la vida de un hombre por dinero o venganza... como alguien como yo podría volver a la aldea y contentarse con ser un soldado al servicio de la comunidad ¿no?" Oyeron entonces que dije.

"Yo también me lo he preguntado millones de veces." Confesó Cuervo susurrando colgado bocabajo con la cabeza junto a la de Jiraiya.

"La verdad es que... me he vuelto adicta a un montón de tonterías aquí." Afirmé sonriendo. "La diversión de las tonterías de Naruto, la compañía a ratos con las chicas jovenes, las charlas con el hijo de Shikaku... y además, hay alguien en la aldea."

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"Ya estamos cerca de la villa." Afirmó el líder de los Anbu. "Resiste amigo."

"Cuando lleguemos estará todo bien." Dijo Kakashi. "Te llevaremos diréctamente al hospital."

"Por cierto Kakashi." Le dijo Anko. "Estarás deseando regresar a casa ¿no?"

"Me da igual." Dijo él.

"¿Y si ha vuelto, eh gruñón?" Le dijo bromeando.

"¿Si ha vuelto quién?" Le contestó él.

"¡¿Quién va a ser?!" Dijo Anko casi riéndose. "¡Hachiko-chan! Hace ya tanto que el pueblo está tranquilo... ¿Cuanto lleva ya fuera?"

"Dos años, tres meses y seis días." Dijo Kakashi.

"Wala... lo tienes todo controlado al milímetro." Le dijo ella bromeando. "Supuse que querrías oír las noticias que me pasaron hace unos tres o cuatro días más o menos."

La verdad es que no habían ido juntos en la misión, pero sus dos grupos se habían encontrado hacía apenas un día y de ahí habían decidido volver todos en un macro-grupo.

"Espera un momento¿qué noticias tienes?" Le dijo Kakashi escamado.

"Que hace una semana más o menos Hachiko y el grupo con el que viajaba entonces acabaron con unos típos y se separaron." Dijo Anko sonriendo diabólicamente. "Y hace como unos cuatro o cinco días la vieron en un pueblo de las montañas tomando un pequeño tentenpié en un puesto callejero. Y justo un día antes de unirnos nos dijeron que el día anterior la habían visto pasar por varias aldeas camino a Konoha."

"¿Vuelve?" Dijo Kakashi sorprendido. "¿Seguro que no perseguía a nadie?"

"Pues..." Dijo Anko descolocada y dudando.

"Si no sabes de seguro algo mejor no hables." Le dijo él un poco secamente puesto que había comenzado a hacerse ilusiones por unos rumores.

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Al final, tras poner las flores y hablar con las lápidas como si fuesen los espíritus de mi familia y gente importante para mí, algunos de los cuales había tenido que matar yo misma o habían muerto en medio de una relación conmigo, me levanté del suelo y tras recoger el cesto volví a moverme para ir al pueblo de nuevo. Entonces fue cuando me asaltaron el ermitaño pervertido y mi amigo.

"Así que al final vas a volver a la aldea." Le dije a Cuervo.

"Sí, aquí no está ese maldito enano así que será mejor que vuelva a la villa." Me dijo. "Crisantemo me matará si se entera que dejé de buscarlo para saludarte y estar un par de días contigo por aquí."

"No se lo digas y en paz." Le dijo Jiraiya.

"Nah, se morirán de celos cuando sepan que te he visto en kimono." Afirmó Cuervo. "Debería hacerte un dibujo, pero ya sabes que no se dibujar retratos tan bien."

"¡Ni se te ocurra!" Le dije yo alarmada. "Como se te ocurra decir algo de esto te cortaré la lengua para que no puedas volver a decir nada."

"Vale, vale." Dijo él sonriendo. "Veo que un poco de tiempo lejos de estos locos te ha hecho bien. Vuelves a ser nuestra Fenix."

"Raros... ¡Vosotros sois los raros!" Pensó Jiraya. "Bueno, personalmente creo que era mejor cuando llevaba ya un poco aquí." Afirmó él . "Pero es evidente que el tiempo fuera le ha sentado genial..." Sentenció poniendo cara de pervertido y mirando a mis formas sin que yo me diese cuenta.

"Ha sido un tiempo fuera, ha sido duro, muy movido y punto." Afirmé. "Pero bueno, me he desahogado ayudando un poco a otros grupos de vagabundos. Jo Cuervo, tenías que haber visto a Kiyomaru, cómo ha mejorado el tío sus torturas..."

"Oye, Hachi-chan." Me dijo Jiraiya con cara aún de pervertido. "¿Vas a ir hoy por ahí con ese precioso Kimono? Estás... preciosa..."

"¿Esto?" Prégunté mirándolo y volviendo a mirar al frente. "Nah, es solo para ocasiones especiales. Bodas, para hoy, para la fiesta del pueblo... y creo que ya. No, ahora me voy a casa, me cambio de ropa en algo más cómodo y de mi estilo y voy a ver si hago unas compras."

"Jooo..." Dijo Jiraiya. "Era mejor con esta ropa... pareces más una mujer."

"Ya, claro pervertido." Dije sonriendo. "Y ya de paso muestro los encantos."

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Tras cambiarme de ropa por el conjunto azul que una vez alguien le regaló a mi familia para cuando su heredera menor creciese; o tal vez fuese de la indigna de mi hermana... Ahora eso ya daba igual, tenía ropa de hombre en unas cajas y toda la ropa de mujer y niña en otras cajas, ese conjunto fue el primero que me encontré al abrir la primera caja que encontré con las botas negras.

Así vestida salí a la calle y me dispuse a reabastecer la nevera poco a poco.

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"Eh, el grupo de caza ha regresado." Les dijo el jefe Anbu a los guardias de la entrada (Izumo y Kotetsu, de nuevo). "Vosotros dos, acompañarme a dejar a los heridos, el resto podéis iros."

"Eh, Kakashi." Le dijo Anko. "El último que llegue a la taberna paga la ronda."

"Lo siento, no me apetece mucho." Le dijo Kakashi. "Me apetece más ir a casa y descansar un rato. Además, tengo que ir a... a un sitio antes de a casa."

"Izumo y Kotetsu, venimos por los informes." Dijo Sakura llegando al puesto con Iruka. "Tsunade los esperaba hace cinco minutos."

"Lo sentimos." Dijeron. "Es que ha llegado el grupo enviado a cazar a aquél tipo para ayudar a la villa de las olas."

"Y Kakashi está tan viejecito que ya se quiere ir a casa a dormir."

"Estoy cansado." Dijo Kakashi para defenderse. "Y voy a ver si compro un par de cosas y algo de cena; no estoy seguro de si tengo la nevera caducada o vacía."

"Kakashi, talvez deberías darte una vuelta por el pueblo." Le dijo Iruka sonriendo. "Te llevarías una sorpresa."

"Por favor, Tsunade otra vez intentando matarme no..." Dijo Kakashi.

"No, hay visitantes, seguro que reconoces a alguien." Afirmó Izumo.

"A alguien muy muy especial." Afirmó Kotetsu.

"Vale, pesados." Dijo Kakashi para que le dejasen en paz. "Me voy a ver si hago las compras y ya."

"Ah, y pasate por la tienda de Iwatashi." Dijo Sakura. "Creo que irá ahí después, están de rebajas."

"¡¿Rebajas en la tienda de Iwastashi?!" Dijo Kakashi sorprendido. "¡No puede ser!. ¡Lo hacen cuando no estoy yo!" Añadió corriéndo hacia la tienda.

"Jo, este Kakashi siempre con prisas." Dijo Iruka sonriendo abochornado.

"Y se me olvidó avisarle de que tiene que mudarse porque su casa está en obras..." Dijo Sakura.

"Bah, déjalo." Dijo Kotetsu. "Ya se dará cuenta solo."

"Sí, cuando vaya a casa y vea que está desahuciado." Afirmó Izumo.

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"Y me llevaré también este." Dije sonriendo al dueño de la carnicería.

"Vaya, tienes buen ojo para la carne." Me dijo el señor. "Las mejores piezas de la remesa de hoy."

"Tienen buena pinta." Dije yo sonriendo y cargando el nuevo paquete con el resto en la cesta enorme que llevaba a la espalda. "Espero que se conserven bien."

La idea del cesto la saqué de Gaara con su recipiente de arena siempre a la espalda, y la verdad es que se conservaba bien la compra hasta que llegase a casa.

"Claro que se conservará." Me dijo el dueño orgulloso de su mercancía. "Aunque a las dos de antes mejor guardalas ya cocidas o no las tengas mucho tiempo."

"Vale, muchas gracias por la sugerencia." Dije sonriendo.

"Por cierto, eso es mucha carne ¿acaso esperas compañía de nuevo?" Me dijo el hombre.

"No, para mí sola." Dije sonriendo débilmente tras colgarme de nuevo el cesto. "Hasta otro día."

"Vaya... esta chica siempre tan sola..." Dijo el anciano preocupado. "¿Cuánto hace que murieron sus padres dejando solos a su hermano y a ella?"

"Diecisiete años, viejo carcamal sin memoria. Y va a hacer unos doce que su hermano murió en aquella misión." Dijo su mujer enfadada mientras servía a una niña que iba a comprar para su madre. "Pobrecita niña..." Añadió recordándo esos momentos. "Sin padres que le quisiesen desde los 9 años... ¡Se quedó sola con solo 12 años!..."

"¡Deja ya de lloriquear y vuelve a trabajar, mujer!" Le dijo su marido.

"¡Oh, Kawo!. ¡No tienes corazón, pobre niña!" Le dijo la señora amenanzándole con el cuchillo antes de volver a bajarlo apenada.

"Es que tengo el corazón puesto en tí, querida." le dijo el hombre haciéndola reir al abrazarla.

"Oh, viejo pellejo..." Le dijo la mujer. "Espero que algún día pueda encontrar un hombre con el que pueda estar como nosotros hemos estado."

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"¡Ah!" Dijo Kakashi saliendo de la tienda del señor Iwastashi cargado hasta los topes de bolsas de comida colgando el los brazos y cogida frente a él de forma que casi no podía ver por dónde iba. "Que bien, por fin he podido coger toda la comida para un mes entero... y por la mitad de precio."

De pronto, vio un destello rosa mientras iba por un callejón por donde no había nadie apenas.

"Gracias por la ayuda Akamaru." Le dijo la dueña al perro enorme que iba junto a ella cargando de unas bolsas.

De pronto, las bolsas de Kakashi se calleron al suelo como las de la chica.

"Hachi..." Dijo él.

Entonces ella comenzó a correr y se paró justo frente a él para ponerle la mano en la frente y luego en los hombros y bajando por los brazos.

"¡Kakashi, eres tú de verdad!" Dijo ella feliz. "¡Ala, no has cambiado nada!. ¿Y esta herida?. No me digas que te has vuelto a pegar con alguien."

"Vaya¿ya has vuelto Kakashi?" Le djio Kiba sonriendo. "Es agradable ver esto, pero... habéis tirado la comida por el suelo."

"¿Eh?" Dijo Hachi mirando a las bolsas. "Vaya... esperemos que al menos alguna se pueda salvar."

"¿Cómo...Qué... Cuándo has llegado?" Me dijo Kakashi sorprendido. "¡¿Y qué te has hecho en el pelo?! Ahora pareces la hermana mayor de Sakura."

"¿Ves?" Me dijo Kiba bromeando mientras yo recogía las cosas que se habían salido de las bolsas que llebaba en las manos y que había dejado caer al ver a Kakashi de nuevo. "Ya te lo decíamos todos, que ahora pareces a Sakura pero como una hermana mayor."

"Bueno, no tengo la culpa de que me cortasen el pelo a trasquilones en las peleas." Afirmé recogiendo lo del suelo.

"Genial..." Dijo Kakashi recogiendo sus cosas a la par que yo. "¿Ya te han enseñado tu nueva casa?"

"Ah, sí." Dije sonriendo. "Me mudé allí nada más llegar, hasta me montaron una fiesta, y no veas qué fiesta. Hasta vinieron a echarnos la bronca porque los vecínos se habían quejado."

"¿Qué vecinos?" Me dijo. "Si no tienes vecinos al lado."

"Pues los que hay un poco más adelante de la calle." Afirmé yo. "Vaya, creo que se nos han mezclado las compras. No me cabe esto y estoy segura de que es mío y antes me sobraba sitio."

"No te preocupes." Me dijo Kakashi. "Ya me lo pasarás por casa después."

"¿Por qué no te vienes y las repartimos en mi casa mientras deshago las bolsas?" Dije yo volviéndo a coger las bolsas y sonriendo. "Y así de paso hablamos un poco, hace mucho que no nos vemos."

"Yo estoy cansado hoy." Me dijo él. "Acabo de llegar de una misión y solo me apetece dormir y descansar un poco en mi casa."

"Ah¿pero no te lo han dicho?" Le dijo Kiba cortándole entonces tras cogerme otra bolsa de las manos para llevarla él. "¿No vivias en la casa de los pisos de los jounin solteros? Pues ya no hay casa de oficiales donde vivir. Estan reconstruyendola."

"Razón de más para que vengas, entonces." Dije yo. "Insisto."

"Esto..." Dijo Kakashi. "Está bien, supongo que me pasaré a clasificar la compra." Añadió rindiéndose.

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Al final, tras llegar a casa, les di a Kiba y Akamaru unos dulces de los que había comprado para recompensar su ayuda desinteresada y ellos se fueron porque dijeron que tenían trabajo que hacer. Nos quedamos solos Kakashi y yo y primero fui colocando la carne en su sitio mientras él colocaba las conservas y el resto de bolsas que habían ido sobre Akamaru y que me llevaba Kiba en la despensa y los armaritos de la cocina. Entonces, volcamos las otras bolsas en la mesa de la cocina y fuimos clasificando las compras entre las suyas y las mías.

"Así que vienes de una misión de caza." Le dije.

"Exacto." Me dijo él. "Entenderás que esté cansado."

"Sí, yo misma estuve el primer día aquí durmiéndo en la cama." Dije. "Llevaba demasiado tiempo viajando de aquí para allí, peleando y sin dormir o descansar mucho. Estaba muy cansada ya."

"Conociéndote seguro que te pasabas muchas noches sin dormir." Me dijo. "Por cierto ¿tan ocupada andabas que no podías ni escribir unas líneas a tus amigos?" Me echó en cara. "¿No te acordaste de nosotros?"

"Cada noche, cada día... un montón de veces." Afirmé. "Pero me tuve que contentar con ver dos fotos que tenía conmigo. Las pobres estan ya echas polvo de llevarlas en todo momento conmigo..."

Eso pareció llamarle la atención, en parte también porque yo sonreía suavemente como sin fuerzas.

Cuando acabamos de clasificar las compras, aún seguimos un poco más charlando, hasta que comenzó a atardecer y se levantó.

"Ha sido un placer charlar contigo." Afirmó. "¿Te apetece que mañana me pase por aquí y seguimos con eso?"

"Sí, claro." Dije. "¿No quieres quedarte aquí?" Le pregunté sonriendo sin ganas desde la puerta, entristecida por dentro. "Este sitio es demasiado grande para mí sola, creo que se tomaron en serio lo de reconstruir la antigua casa del clan."

"No, no." Me dijo sonriendo también como yo. "Sería algo problemático que pasase la noche aquí ¿no crées?"

"Sí, claro." Dije sin ganas. "Entonces te espero mañana."

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"Buenas noches." Dijo Kakashi entrando a la taberna de siempre tras dar muchas vueltas por ahí para ver si encontraba un sitio donde dormir. "Una botella de sake, por favor."

"Invito yo." Dijo Jiraiya. "¿Qué tal lo llevas Kakashi? Anda, ven a sentarte conmigo."

"Ya has bebido ¿no, viejo pervertido?" Le dijo Kakashi sentándose a su lado.

"Bueno, bueno. Que no todos tenemos una chavala tan espectacular como compañera como para poder estar felices todo el día." le dijo Jiraiya bromeando. "Bueno ¿qué?. ¿Qué tal la reconciliación?. Habrá habido besitos y sobeteos ¿no?"

"No, hemos hablado un rato y luego le he dicho que me iba." Afirmó Kakashi. "Me ofreció su casa para quedarme mientras arreglan el piso que tenía, pero..."

"Ah, entonces por eso estaba tan baja de moral antes." Dijo Jiraiya. "Se ha pasado por aquí a tomarse una botella de sake también, pero ella se la ha llevado, dijo que se la acabaría en casa, donde pudiése desmayarse tranquila y no le viesen si le afectaba el alcohol."

"¿Estaba de bajón?" Le preguntó Kakashi asombrado.

"Hombre, contando con que ella compartió tu piso mientras no tenía casa aquí antes de la guerra y tú has rechazado su ayuda..."

"¡Gracias Jiraiya!" le dijo Kakashi al darse cuenta de eso. "Te debo una. Me voy a llevar esto y me lo tomo en casa."

"Sí, sí." Dijo Jiraiya. "Este va a pasar una noche..." Añadió riéndose solo entre dientes. "Qué suerte tiene el tío, pedazo mujer..."

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Estaba ya a punto de acostarme tras un buen tiento a mi botella de sake para acabarmela en la cama mientras leía un poco mi ejemplar de la última novela del ero-sanin cuando llamaron a la puerta. Al principio no me moví de mi cuarto con la manga de la camiseta ancha de manga larga de hombre a medio poner, y entonces volvieron a llamar y me la acabé de poner mientras caminaba hacia la puerta y cogía un kunai de la decoración de la entrada para ir a abrir la puerta.

"¿Sí?" Pregunté sin abrir. "¿Quién es?"

"Hachi." Dijo Kakashi desde el otro lado.

"Por amor de dios..." Dije alarmada abriendo la puerta con cuidado. "¿Te parecen horas de ir a visitar a una dama? Anda pasa."

"Esto... venía a ver si no te habías echado atrás con tu oferta de dejarme vivir aquí, mientras me arreglan el apartamento claro." Dijo él como intentando arreglarlo mientras entraba.

"Sí, claro." Dije cerrando la puerta con llave de nuevo, un poco asombrada por ese cambio de opinión tan repentino. "Trae tus cosas cuando quieras, estás en tu casa."

"Gracias, yo... tienes que perdonarme, no cojo las cosas a la primera." Me dijo.

No entendía muy bien a qué se refería, hasta que me encajonó contra la pared y me dió un beso a través de la tela sobre su mitad inferior de la cara.

"Ah, vale." Dije entonces. "¿Te apetece algo? Ya he cenado, pero puedo ponerte algo de cena en un pispás, tengo ahora comida de sobra."

"Eso estaría bien." Dijo él. "Solo he cenado un bol de ramen un poco escaso. Tengo un hambre de días."

"Dame un minuto." Dije sonriendo.

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"Mmm... estaba deliciosa." Dijo Kakashi mientras yo fregaba los platos sucios. "¿Dónde aprendiste a cocinar ese pollo así?"

"Siempre he sabido." Dije yo encogiéndome de hombros. "Solo que me gusta más cocinar para dos, y ahora tenía la excusa perfecta."

"Estaba yo pensando..." Me dijo cogiéndome por detrás con suavidad y también como con dudas. "Que como hace tanto que no nos vemos tendrémos mucho que contarnos, así que... ¿por qué no comenzamos esta noche?. ¿Qué te parece?"

"Me parece bien." Dije acabando y secándome las manos con cuidado. "¿Preparo café? Ah, también tengo Sake."

"Vale, sake está bien." Me dijo separándose un poco. "Yo también me he traido la botella casi llena cuando descubrí que Jiraiya estaba borracho."

"Vale, entonces ya sé quién te ha hecho venir..." Dije yo un poco decepcionada.

"Él solo me contó que habías estado antes." Me confesó. "Yo me dí cuenta del resto, a veces... me cuesta un poco ver las cosas."

"En eso somos iguales." Dije sonriendo. "En fin. ¿Quieres un cuarto propio o prefieres compartirlo?"

"Compartirlo." Me dijo. "Pero si tú prefieres que duerma en otra porque hace tiempo que..."

"No, no." Dije yo. "Compartir está bien." Dije sonriendo. "Ven, te enseñaré la casa. O lo que conozco de ella."

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"Y esto va a ser mi despacho." Dije yo frotándome la nuca. "Por supuesto, tengo ya mi cuarto secreto y tal, esta vez más protegido y oculto para que no me puedan volver a robar algo importante como antes."

"Vaya... ¿cuánto dices que llevas aquí?" Me preguntó Kakashi.

"Casi tres días." Afirmé mientras llegábamos a mi dormitorio de nuevo. "Ah, y ese cuarto pequeño de ahí... creo que lo voy a combertir en un armario."

"Parece que lleves aquí semanas." Afirmó él. "Y lo del armario me parece buena idea, parece que tengas miles de uniformes."

"Los uniformes solo cabrían en un armario normal." Afirmé yo cerrando esa puerta y abriendo la de mi habitación. "Y aquí está mi habitación. ¿Necesitas algo de ropa de hombre? Entre las cajas del sótano hay cosas de mi padre y mi... hermano."

"Tranquila." Me dijo sin camisa y cogiéndome las manos suavemente. "Estoy bien, solo quiero volver a sentirte cerca para saber que es real, que estás aquí, conmigo, de nuevo."

Eso me hizo sonreir suavemente. Estaba encantada de haber regresado, y si quedaba alguna duda más dentro de mí, se evaporó cuando ya en la cama, él me rodeó suavemente con sus brazos y nos besamos lenta y suavemente; de pronto, volví a sentir la sensación de que tenía alguien al que le importaba, que me importaba... de pronto, todo lo que había sentido hasta entonces al separarme de aquella gente y de ese hombre pareció quedar lejos en el pasado.

Un solo momento de besos dulces y cariñosos y dos años de melancolía y dudas sobre cómo estaría y cómo reaccionaría al reencontrarnos quedaron atrás, casi olvidados.