"… Son demasiado los riesgos y pocas las esperanzas de tener éxito, aun así, debo de intentarlo a pesar de mis propios deseos. El tiempo no juega a nuestro favor, de no ser ahora, quizás incluso yo mismo me arrepienta de mis intenciones. No soy un héroe, mis intenciones siguen siendo poco nobles, no cuento con una alma altruista o desinteresada, mi naturaleza es mala por mucho que la dulzura de mi mujer aletargara a la bestia que duerme en mi interior.

Los riesgos son altos, quizás demasiados para correr con ellos o esperar salir invicto de esta hazaña que poco o ninguna recompensa me traigan, a pesar de todo debo hacerlo, aunque muera en el intento, es todo lo que puedo hacer para repara el daño que ha causado mi padre.

Mi sangre esta maldita como mi apellido. A pesar de todo, esta es mi manera de pagar mis deudas para que conmigo termine esa sucesión interminable de desgracias, el karma será pagado, así tenga que entregar mi vida para lograrlo. Mi hijo será libre de escoger su camino…"

D.M.

La ultima entrada en el Diario es precisa no solo sobre sus intenciones y los motivos que lo estaban llevando a jugar las pocas cartas que le quedaban por jugar. Si no, sobre todo el plan trazado para intentar salvar la vida de su odiado enemigo.

Era una tarea titánica en todos los sentidos, no se escatimarían en recursos mágico o muggles, seria un proceso sino igual, si muy similar a una operación de corazón abierto y aunque Malfoy fuera sumamente diestro y en muchos aspectos autodidacta hasta el punto de que solo requeriría el titulo para hacerse llamar médico, se había valido de la cooperación del mejor cardiólogo muggle que el dinero podía pagar.

El solo hecho de involucrar a personal muggle para sus fines le había valido el pago de cantidades estratosféricas tanto para el reducido grupo de colaboradores, como para el pago de permisos ante el ministerio de magia.

El ala completa de cardiología de uno de los mejores hospitales se paralizaría el día programado, el equipo que se emplearía era de ultima generación. El acuerdo en si era un compendio legal extremadamente confidencial, después del evento todos serian desmemoriados dado que el procedimiento en si seria, un 80 por ciento mágico y había que salvaguardar el secreto de la existencia de la magia.

Los muggles no intervendrían en la primera etapa. No hasta que Draco se encargara de contener cualquier vestigio de maldición que pudiera afectarles, lo que lo pondría en riesgo de muerte si llega a verse infectado en el proceso. Aislado el hongo que literalmente estaba exprimiendo el corazón de Potter intentado pudrirlo, habría que reconstruir las partes dañadas e intentar que siguiera latiendo de manera normal.

En teoría tendría que abrirle el pecho con una maldición para hacerlo rápido. Deberá ser preciso al conjurarla para abrir la piel, los músculos, romperle el torax, eso sin perforar ninguna vena importante, conteniendo la hemorragia. La idea era detener el corazón para que dejara de bombear sangre conteniendo la maldición que posiblemente intentara expandirse apenas se vea amenazada la supervivencia del hongo que daría paso a un dementor.

La primera etapa consistiría precisamente en extirpar el hongo o tumor que a esas alturas tendría formado sobre el corazón. Si lograba cortarlo y aislarlo del tejido sano sin que en el proceso se infectara con la volatilidad de la maldición en cuestión lo contendría en un recipiente hermético diseñado exclusivamente para dicho fin.

Ese era el primer desafío, mismo que realizaría por su cuenta y sin ayuda de nadie. No estaba dispuesto a poner la vida de nadie mas en riesgo. Mucho había cedido al permitir la presencia en la sala de Luna solo después de asegurarse que la rubia se mantendría bajo un límite que no podía traspasar. A pesar de sus resistencias sabia que necesitaba que alguien conjurara el hechizo patronus y era mejor la rubia que cualquier otro, pues Pansy estaba demasiado involucrada emocionalmente para confiar en su palabra o buen juicio y los demás aun cuando habían conseguido convocar sus respectivos patronus no eran tan fuertes como el de Lovegood o Hermione, y a la segunda jamás le permitiría arriesgarse embarazada o no.

No sabia a que se enfrentaría realmente hasta no abrirlo, para evaluar el daño causado. Si el corazón estaba demasiado deteriorado, cabía la posibilidad de necesitar un gran trabajo de reconstrucción de válvulas y arterias o incluso un trasplante de corazón.

Tenía poderosas pociones de su invención para reconstruir y sanar heridas. Aleaciones con díctamo que poseían un espectro aun mas amplio que el normal, que esperaba que fueran de ayuda. Pero sabia que al final a pesar de todas sus precauciones iba a la deriva. Caminando a ciegas ante algo que no se había intentado nunca.

Sus investigaciones habían arrojado que el supuesto sobreviviente de esa maldición quizás ni siquiera había existido realmente, no encontró nada que probara su existencia o que constatara siquiera que hubiera sido la misma maldición que actualmente aquejaba a Potter.

Los relatos con los que se encontró eran escalofriantes, pero hablaban solamente de lo rápido que se consumían las victimas antes de que un dementores naciera de los restos podridos de sus corazones.

Cuando Draco Malfoy detallo sus intenciones a Potter, tuvo que contener la risa que le provocaba ver su rostro cenizo, ya de por si pálido y demacrado, completamente consternado antes sus proposiciones.

-Tómalo o déjalo.

Pronuncio en tono frio, con el rostro imperturbable de siempre.

El pelinegro no había podido contestar al instante, la impresión le había secado la garganta hasta el punto de que se volvió doloroso intentar pasar saliva.

Malfoy se limito en aquel instante a girarse y caminar hasta la ventana. Sabia que no era cualquier cosa lo que proponía y su rival podía ser muchas cosas muy a su pesar, pero ni siquiera para el era sencillo tomar una decisión como esa.

-No hay demasiado tiempo para pensarlo. -Advirtió, sin mirarlo. -Tampoco te garantizo que vas a sobrevivir.

-No seria mejor que admitas lo mucho que deseas torturarme antes de matarme.

-Seria sencillo. -Aunque no podía verle el rostro estaba seguro de que sonreía. -Pero no ganaría nada más que su desprecio.

-¿Tanto te importa?

-Ese no es tu asunto. -Contesto evasivo apretando los dientes y los puños con tal fuerza que se tornaron sus dedos blancos. -Limítate a dar una respuesta.

-No tengo muchas opciones. -Se burlo sin humor.

-Es lo que hay Potter.

Giro lentamente hasta conectar su mirada gris con la verde de su enemigo.

-¿Qué ganas con esto Malfoy? ¿Volverte su héroe? Nunca vas a merecerla, sin importar lo que hagas.

-Lo sé. -Pensó para si mismo, aunque no lo dijera en voz alta.

-No me hagas perder el tiempo. -Contesto al fin, ocultando cualquier expresión que pudiera delatarlo.

-Esta bien. -Acepto al final, no tenía nada que perder.

En su fuero interno Harry pensaba que si Draco tenia segundas intenciones y lo matara, eso libraría a Hermione de su matrimonio, seria libre para encontrar de nuevo el amor, a pesar de que el ya no estuviera presente para verlo.

-Dispondré de todo para llevarlo a cabo. -Malfoy ya se dirigía a la puerta para salir, pero se detuvo cuando ya hacia girar el picaporte.

-Nuestro contrato esta establecido por 5 años. Si sobrevives te aseguro que será mucho menos que eso.

Si la primera propuesta había dejado a Harry Potter sin palabras, la promesa implícita en esa ultima frase lo dejo sin habla. Era acaso que Malfoy estaba dispuesto a liberar a Hermione de su matrimonio por voluntad propia, si lograba sobrevivir.

Las palabras se quedaron flotando en el ambiente cuando el rubio ya se había retirado. Todavía se estaban asentando en el cerebro de Harry, cuando un fuerte ruido lo sobresalto.

. . .

La fuerza del golpe le giro el rostro, dejando al instante una marca roja en forma de una mano en la piel pálida de Malfoy.

Sabia muy bien que merecía el golpe, a pesar de eso no dejo de tomarlo por sorpresa el rostro crispado por la rabia y el dolor tan palpable en su mejor amiga.

Jamás la había visto de esa manera, sin importar lo voluble, explosiva y dramática que solía ser desde niña, nunca la vio como ahora. Lloraba esta vez sin gritos, sin rabietas, sin exabruptos. Sus ojos azules chispeantes de rabia, pero también chispados por el dolor y la desepcion.

Se limito a tomarla por el brazo y alejarse con ella para que nadie escuchara lo que tenían por hablar. Pansy se resistió al inicio, pero termino dejándose conducir en mucho por la fuerza puesta en el agarre.

Apenas entraron en una de las habitaciones, Draco insonorizo el lugar un segundo antes de que Pansy tirara de su brazo con fuerza para liberarlo propinando una segunda bofetada a la que no contesto.

Le escocia el rostro, incluso el orgullo, aun así no hizo nada. Ni cuando las pequeñas y blancas manos se apretaron para formar dos puños que le golpearon el pecho sin clemencia. Sabe que lo merece, mas la detiene para que no siga y pueda hacerse daño.

La siente temblar contra su pecho, aun forcejeando por soltarse y seguir sacando la rabia que siente, la impotencia que conoce tan bien y que también esta presente en su sistema.

Percibe el momento justo cuando las fuerzas le abandonan, dejando de forcejear. La abraza con más fuerza para llevarla hasta el sillón que está a pocos pasos, con cuidado la acomoda, sentándose a su lado.

Se siente demasiado culpable para verla. Es mas que consciente que su mejor amiga esta perdidamente enamorado del Héroe trágico. Quizás sea un insensible, un renegado emocional, pero no es estúpido.

Le basto ver la manera en la que la morena aferro la mano de Potter, volviéndose su ancla en el ventarrón causado por el dolor durante las primeras sesiones. No se necesitaba mucho para notar el amor y la devoción con la que lo veía, quizás esa sea una de las razones por las que odia aun mas a Potter por ser tan estúpido y tan ciego como para no darse cuenta del nuevo amor que tiene delante.

No sabe que es exactamente que lo mueve para hablar, pero una vez que empieza no puede parar. Lo suelta todo.

"…La amo como jamás pensé que seria capaz de amar a alguien…"

Reconocerlo a si mismo es una cosa, pero verbalizarlo en voz alta fue el acabose para Draco. Se fracturo mientras hablaba.

Reconstruyo todo desde el inicio, sobre su relación con Ginny, el amor que pensó que sentía por ella. El descubrimiento del engaño y su sed de venganza.

"…Accedió a casarse conmigo, con tal de protegerle…"

Ahí estaba toda la maldita rabia, los celos, la envidia por no tener un amor verdadero. Pero sobre todo también estaba el dolor, el desamparo, la tristeza y la soledad. Estaba el sentimiento de perdida de siempre. Sorprendentemente también estaba la culpa por forzarla, por obligarla a dar un paso de debía ser importante para ella.

"…Fui su primer hombre, tomé todo de ella…"

Antes quiso tomar su entrega como algo superfluo, sin importancia. Se mintió a si mismo para negar lo mucho que significo para el, lo achaco todo a su orgullo de hombre por tomar algo especial. Pero no fue asi, no era su virginidad en si misma, era la entrega y no el abandono, fue el sentimiento que transmitió mientras la tomaba. En ese punto no se engañaba, se gustaban, mas no se amaban, pero se respetaban lo suficiente para hacer de ese acto una muestra pura de confianza, respeto y cariño.

"…Me perdono sinceramente, sin pedirlo o merecerlo…"

Entonces hablo del gran cabron que fue de niño y adolescente, aunque sabía que no era necesario pues si alguien había presenciado su saña contra Hermione había sido precisamente Pansy, pero era necesario repetir los insultos, las torturas psicológicas, el desprecio, sus groserías. Quería que su amiga fuera capaz de entender hasta qué grado Granger había perdonado lo imperdonable.

"…Lleva una marca en su brazo -Sangre sucia -Por mi maldita tía…"

Pronuncio la palabra con esfuerzo, como si decirlas le hiriera de manera física.

"…Estaba dispuesto a matar a Potter para que no la alejara de mi lado…"

Es sincero, es consciente de que Pansy lo odiara por ello, pero no quiere mentirle, ni mentirse a si mismo.

"…Espera un hijo mío…"

Su voz tiembla mas no se detiene, no se da ni cuenta que las lagrimas fluyen libre, como tampoco sabe si Parkinson sigue a su lado o si en verdad escucha su diarrea verbal.

Una vez ganado impulso sigue, narrando no sin horror la existencia del anillo de rubí, las hipótesis de la sangre de Lucius, sus planes y como los llevo a cabo.

Maldice en voz alta a su padre, a todos sus ancestros muertos y a su puta suerte.

"… ¿Como saber que es real y que no lo es?

Deja que flote la pregunta, no espera respuesta.

La oscuridad ya invade la habitación, es de noche. Es cuando la siente moverse a su lado, se abrazan en silencio. Draco ya no tiene voz, Pansy solo es capaz de llorar con amargura, hasta que una idea flota en su cabeza, cimbrando su corazón.

-Si eres capaz de salvarlo, no me importa si le pones un lazo al cuello y se la entregas. No voy a detenerte si eso quieres.

. . .

Estaba a su lado, pero no esta ahí. Por todo el pesar de su corazón podía notar la distancia insalvable que los separaba.

Su respiración aun es irregular y sus latidos acelerados. Sus cuerpos sudorosos tienen aun los espasmos de un orgasmo glorioso, sin embargo, parece que no es suficiente. Se acurruca a su lado buscando calor y siente sus brazos estrecharla, le mira al rostro, es cuando nota que aun cuando el acto es íntimo, protector y cálido, su mente esta muy lejos de ahí, mira al techo con concentración, su rostro no detona emoción alguna, solo su cuerpo esta a su lado, su mente tiene rumbos distintos.

Tiene ganas de llorar, el nudo en la garganta la asfixia y teme que un sollozo pueda escapar de sus labios. Se muerde el interior de la mejilla, tratando que el dolor le distraiga. Lo logra a penas, no lo suficientemente rápido como para evitar el sabor a sangre en su boca.

-¿Estas bien? -Pregunta con cautela, sabiéndolo despierto.

-Si. -Responde con simpleza, sin ahondar demasiado en el tema.

Hermione no quiere presionarle. Quizás no ahora, pero en algún momento tendrán que tocar el tema del anillo. No le parece bien mentir y a omitido la verdad por demasiado tiempo.

Escucha contra su oído los rítmicos latidos de Draco, suspira. Intentando serenarse. Cierra los ojos a pesar de que sabe que le será imposible dormir, solo quiere asegurarse que mantener las lagrimas tras sus parpados firmemente cerrados.

Es justo cuando cierra los ojos intentando mantener a raya las emociones que pugnan por salir que lo escucha. No hay vacilación en su voz profunda, solo determinación y algo que no sabe bien como identificar, pero lo causa escalofríos.

-Comenzare a preparar a Potter, no encontrare un momento mejor para intentar erradicar del todo la maldición que lo aqueja.

Hermione gira el cuerpo para incorporarse un poco apoyada en su codo.

-Pensé que querías que primero hablara con Lestranger para obtener más información de la maldición. -Le tembló irremediablemente la voz.

-Ya sabemos exactamente la maldición que empleo y no existe un contra hechizo conocido. Estamos a ciegas en este punto.

-¿Esta dispuesto?

-No es como si tuviera muchas opciones.

Volvió a acomodar su rostro contra el pecho de su marido.

Era verdad, Harry no tenia opciones. Por mucho que su amigo odiara la idea, cualquier esperanza de sobrevivir seria gracias a las habilidades de Draco.

-Es peligroso. -Soltó como una afirmación, aferrándose con mas fuerza al cuerpo cálido del rubio.

-Tomare precauciones. -Aseguro, estrechándola con fuerza.

-Y si no es suficiente. -La angustia se hizo presente en su voz.

-Todo estará bien . -Prometió, aunque no estaba del todo seguro de poder cumplir esa promesa.