Capítulo 43.
Múnich.
Elieth creyó que Karl estaba jugándole una broma; la persona que enviaba el mensaje no tenía fotografía de perfil y ella sospechaba que su pareja (aún le costaba usar el término "novio") estaba tratando de tomarle el pelo. Sin embargo, conforme más hablaba con el misterioso pretendiente, más dudaba de que se tratara de Karl, sobre todo porque, pensándolo bien, él no haría bromas de ese tipo.
"¿Quién eres?", preguntó Elieth. "¿Te conozco?".
"Nos hemos visto en un par de ocasiones", respondió el misterioso pretendiente. "Me entrevistaste en una de ellas".
– Okey, definitivamente no es Karl.- Elieth frunció el ceño.- ¿Será que algún desconocido está jugándome una broma?
"He entrevistado a muchas personas, soy reportera", replicó Elieth. "¿Cómo conseguiste mi número?".
"No hay imposibles para un seleccionado de die Mannschaft que juega en el Borussia Dortmund", dijo el otro. "¿Ya sabes quién soy?".
"No. He entrevistado a muchos alemanes que juegan para el Dortmund", Elieth comenzaba a fastidiarse. "Si no me dices quién eres, te bloquearé".
El misterioso pretendiente tardó unos minutos en responder. Elieth supuso que iba a darse por vencido y que seguramente se trataba de un impostor, alguien que quería pasarse de listo.
"Me entrevistaste después del último amistoso entre Japón y Alemania, soy jugador del Borussia Dortmund y colaboré con uno de los dos goles que anotó mi equipo en ese partido", dijo el misterioso pretendiente después de un rato. "¿Son suficientes pistas?".
¡Ah!", contestó Elieth, sorprendida. "¿Eres Schweil Teigerbran?".
"¡Correcto, señorita!", aceptó su interlocutor. "Ya decía yo que eres muy inteligente".
En ese momento, el misterioso pretendiente subió al fin una foto de perfil, en donde aparecía Teigerbran mirando hacia la cámara. Elieth pensó que ésa no era una prueba tangible de que realmente estuviese hablando con él, cualquiera podía agarrar una foto pública del susodicho y usarla. ¿Por qué Schweil Teigerbran la estaba contactando en ese momento, además? Habían pasado varias semanas desde el partido entre Japón y Alemania, ¿por qué tardó tanto en buscarla si supuestamente está interesado en ella?
"¿En qué lo puedo ayudar, señor Teigerbran?", preguntó Elieth. "Es raro que me contacte después de tanto tiempo".
"No seas tan formal, por favor, mis amigos me llaman Schweil", se apresuró a responder el otro. "He intentado localizarte desde ese partido pero no fue fácil dar con tu teléfono personal y en aquella ocasión te fuiste sin que pudiera preguntártelo. No eres una persona fácil de encontrar".
"Por algo es", dijo la francesa. "No me gusta intimar con las personas a las que entrevisto. Pregunto una vez más: ¿en qué puedo ayudarlo, señor Teigerbran?".
"Y tampoco eres una persona fácil de convencer, ¿no es cierto?", Teigerbran se tomó las cosas con filosofía. "Ya te dije lo que busco, me parece que eres preciosa y quiero conocerte más. ¿Qué te parecería que te llevara a cenar?".
La rubia por poco y deja caer el celular. Era broma, ¿no? ¿Qué Schweil Teigerbran no sabía que ella estaba saliendo con el Káiser? Bueno, no, estrictamente hablando no tendría por qué saberlo, Karl y Elieth no habían hecho público su estatus sentimental. Aun así, ¿qué rayos le pasaba a ese tipo?
"Esto es muy sorpresivo", fue lo que escribió Elieth. "Te lo agradezco pero no estoy interesada, lo siento".
"¿Por qué no?", preguntó Teigerbran.
"Porque no eres mi tipo", replicó Elieth.
"¿Y cómo sabes que no soy tu tipo?", insistió el otro. "Dame la oportunidad y te demostraré que puedo ser quien tú quieras".
– Lo siento pero nunca podrás ser el Káiser de Alemania, por más que te esfuerces.- se burló Elieth, aunque no consideró prudente decírselo a su interlocutor.
"De verdad, no", negó la joven. "No estoy interesada. Además, no sé si de verdad eres Teigerbran, puedes ser un tipo cualquiera haciéndose pasar por él. Y con los artículos imbéciles que ha estado sacando Blind a diestra y siniestra, no me voy a fiar de un número de teléfono cualquiera para que después publiquen un reportaje diciendo que yo estoy acosando a un pobre futbolista del Borussia Dortmund".
Teigerbran tardó unos minutos en responder, tras los cuales envió un vídeo. Elieth dudó en abrirlo pero al final la curiosidad la venció y lo reprodujo, esperando que no se tratase de una trampa.
– Hola, Elieth.- Schweil pronunció mal su nombre pero sin duda era él, o por lo menos era alguien que se le parecía muchísimo.- Te mando este vídeo para que compruebes que sí soy yo. En verdad quiero salir contigo, eres una niña linda e inteligente y me gustaría que me dieras una oportunidad.
– Ay.- musitó Elieth, ruborizándose ligeramente.- ¡Sí es Teigerbran!
"Lo siento, pero mi respuesta sigue siendo no", Elieth contestó con un mensaje de texto. "Gracias, pero no me interesas".
A la chica se le pasó por la mente la idea de decirle que ya estaba con Karl Heinz Schneider pero la descartó. Teigerbran debía entender que ella no quería salir con él, independientemente de si ya tenía pareja o no.
"Respeto tu respuesta pero espero que me disculpes si sigo insistiendo", fue lo que dijo Teigerbran. "Quién sabe, quizás algún día logre convencerte".
"Si 'respetaras' mi respuesta, como dices, entonces no insistirías porque aceptarías que no me interesas", replicó Elieth.
Por contestación, Teigerbran le envió el emoticón del pulgar arriba. En ese momento Elieth recibió una llamada de su jefe y aprovechó para ignorar por completo al alemán, esperando que con eso éste entendiera al fin que ella no quería salir con él.
– Y de todas formas ni me creo que le gusto.- bufó Elieth cuando acabó la llamada con su jefe.- En Dortmund debe de haber miles de chicas interesadas en él, ¿por qué tendría que buscar un interés amoroso en Múnich? Además, el Bayern Múnich es un conocido viejo enemigo del Borussia Dortmund, ¿cuál es la necesidad de darle a Blind más temas para artículos ponzoñosos?
En ese momento, la chica recordó el último "reportaje" del periodicucho de quinta e intentó marcarle a Genzo, descubriendo que ella tampoco podía contactarse con él. Frustrada, Elieth le dejó un mensaje de voz largo, en donde le suplicaba que diera señales de vida pronto antes de tener que poner a la Interpol a buscarlo.
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A pesar de su felicidad, Débora actuaba con cautela. El picnic nocturno de Säbener Straße terminó muy bien, mucho mejor de lo que Stefan y Deb esperaban y a pesar de que no acabaron en la cama. Ambos llegaron a la conclusión de que deseaban tomarse las cosas con calma, conscientes de que su primer error fue el haber tenido sexo a los pocos días de conocerse y por eso ahora decidieron dejar que las cosas fluyeran con naturalidad. Por supuesto, los besos y las caricias quedaban excluidos así que Stefan y Débora pasaron un buen rato en besuqueos, tumbados sobre el mantel del picnic, mientras escuchaban la música cursiloide de Leonardo Del Valle.
– ¿Estás seguro de esto?.- le preguntó Débora mientras contemplaban las estrellas.- No me gustaría que te arrepintieras una segunda vez.
– De pocas cosas he estado más seguro.- replicó Levin, suspirando.- No quiero morir solo, lamentándome por haber perdido por segunda vez a la mujer que amo. Y más porque en esta ocasión sí sería culpa mía.
– Llevémoslo con calma, entonces.- aceptó Débora.- Tenemos tiempo por delante.
Al concluir el picnic, Levin la llevó a su departamento en su automóvil deportivo. A él se le olvidó que tenía puesta música de uno de los grupos de black metal que solía escuchar e intentó apagar el reproductor a toda prisa, muy apenado, pero ella lo detuvo y, por el contrario, subió el volumen, de manera que al poco rato ambos corrían por las calles vacías de Múnich, con música de black metal sonando a toda fuerza mientras ambos reían y coreaban la letra a todo pulmón.
– ¡No sabía que te gusta el black metal!.- expresó Levin, cuando tuvieron que detenerse en un semáforo en rojo.
– ¡Te lo dije en el picnic, no era broma!.- Débora se echó a reír.- Yo tampoco sabía que te gusta ese tipo de música pero es bueno enterarme de eso, a ninguna de mis amigas les agrada.
– De lo que se pierden.- sonrió Stefan, antes de acelerar.
Corrieron durante un rato más por las avenidas de la ciudad, poco transitadas a esas horas, hasta que en una esquina se pasaron un semáforo en rojo por descuido; por fortuna, no había vehículos transitando en la otra avenida pero fue una llamada de atención importante para Stefan, quien disminuyó paulatinamente la velocidad hasta casi detenerse.
– Mejor me tranquilizo o terminaré en la cárcel por andarme pasando del límite de velocidad.- expresó.- O peor aún, podríamos acabar en el hospital y lo último que quiero es hacerte daño.
"O en la morgue, lo que sería peor".
– Creo que nos excedimos un poco pero fue divertido.- añadió Débora, aunque sonreía.
– Hacerlo de vez en cuando no está mal, ¿cierto?.- Levin también sonrió.- ¿O crees que nos sobrepasamos?
– Creo que tomar riesgos de vez en cuando está bien.- ella lo tomó de la mano.- No debes de tener miedo sólo porque la Muerte está acechándonos a cada paso; aunque sea verdad, es algo que no puedes evitar y por tanto no te debe impedir vivir.
– Te lo tomas con más filosofía que yo.- él se veía avergonzado.
– Eso es porque soy médico.- Débora se encogió de hombros.- Los médicos vemos a la Muerte con otros ojos porque tratamos con ella todos los días.
La cita acabó cuando Stefan estacionó su deportivo a las afueras del edificio de departamentos en donde Débora vivía con Nela y Bárbara. Antes de bajarse, la joven se acercó al sueco y le plantó un beso intenso en la boca, el cual él se apresuró a corresponder. El beso fue tan apasionado y seductor que Stefan estuvo a punto de mandar al cuerno su idea de no tener sexo y hacérselo salvajemente ahí mismo.
– Mejor me voy.- Débora debió pensar en lo mismo porque se separó.- Esto se está poniendo muy intenso.
– Tú dices si quieres olvidar lo que acordamos.- Stefan le lanzó una sonrisa malvada.
– No creo que sea prudente.- ella soltó una risita avergonzada.- Al menos no hoy, ya veremos mañana. Gracias por la cena, me felicitas a tu chef chino.
– Hasta mañana.- suspiró Levin, viendo cómo ella salía del automóvil a toda velocidad y le mandaba un último beso.- Iré a buscarte al hospital.
– ¿De verdad?.- ella se puso colorada.- ¡Confieso que me encantaría que hicieras eso!
– Es una promesa entonces.- Stefan sonrió con cierta ternura.- No te vayas a ir sin mí.
Esa noche ninguno de los dos durmió por razones muy parecidas. Stefan sentía que estaba comportándose como un idiota, que pensaba en tonterías cursis y que merecía que alguien lo abofeteara por soñador, lo que cualquier enamorado pasa pero era algo nuevo y al mismo tiempo ya conocido para él. Alguna vez se sintió así con Karen, no podía negarlo, pero ese sentimiento era diferente, algo que Levin no podía explicar; quizás se debía a que ahora era un poco más maduro y a que Débora era muy diferente a Karen, sus personalidades eran muy opuestas y por tanto Stefan no podía (ni debía), amarlas de la misma manera.
"Supongo que es parte de crecer", pensó Stefan, mientras lentamente iba conciliando el sueño. "Y de dejar el pasado atrás…".
Débora, por su parte, soltó parcialmente sus más entusiastas sueños, pensando en cosas que sólo imaginaría una mujer cursi y romántica como ella. Era cierto que había querido tomarse las cosas con calma por temor a que Stefan volviera a cambiar de parecer, pero lo ocurrido durante la cita le hizo ver que sería bueno darle la rienda suelta al optimismo. Por primera vez Débora sintió que él estaba siendo honesto y que en verdad quería tenerla en su vida como algo más que amiga, así que le era imposible no emocionarse aunque fuese de manera parcial.
"Si esto sale bien, podríamos tener tres hijos", pensaba la joven, mirando ilusionada el techo de su habitación. "Los llamaríamos Erick, Anne y, quizás, a la menor le podríamos poner el nombre de Karen Katherine en honor a su ex, tendríamos perros y… ¡Ya, Débora, cálmate! Apenas nos acabamos de besar, ¡no es momento para pensar en cuántos hijos vamos a tener!".
Pero le entusiasmaba la idea de que Stefan fuese al hospital por ella. Sin duda que él armaría mucho revuelo pero vaya que le gustaría que sí acudiera.
"Es un buen cambio, para ambos", fue lo último que alcanzó a pensar antes de que la venciera el sueño. "Ya tuvimos suficiente cuota de depresión, nos toca ahora el ser felices".
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Nela llegó al departamento de Sho muy temprano, llevando a Duke en una mochila transportadora. Sho sonrió al ver que el gato ya había sido bañado y que incluso llevaba un collar nuevo, del cual colgaba una plaquita con el nombre "Duke" inscrito en ella.
– Insistes en encariñarte con la comida, ¿no es así?.- se mofó Sho, cargando al minino para acariciarlo.
– Síguele y no nos vuelves a ver nunca más, ni al gato ni a mí.- replicó Nela, muy seria.
Por respuesta, el chino se echó a reír al tiempo que le acariciaba la cabecita a Duke. Éste se puso a ronronear muy tranquilo, dejando en claro que no consideraba a Sho como una amenaza.
Más tarde, Sho llevó a su abuelo y a Nela al entrenamiento del Bayern Múnich; el joven ya había hablado previamente con el entrenador Schneider, quien no vio inconveniente en permitir que Huan-Yue estuviera presente, siempre y cuando no sacara fotografías y no interrumpiera la práctica.
– Por suerte para ti, hoy tenemos entrenamiento abierto al público.- dijo Rudy Frank.- Sabes que cuando es a puertas cerradas no dejo entrar ni a mi esposa.
Nela se encargaría de acompañar al abuelo Huan-Yue mientras tanto, sintiéndose muy nerviosa porque iba a quedarse a solas con él durante mucho rato. Para incrementar su incomodidad, el hombre le soltaba preguntas embarazosas de vez en cuando, que nada tenían que ver con el fútbol. Una de ellas, la que más problema le causó, fue cuando Huan-Yue le preguntó cuántos hijos deseaba tener y de qué sexo.
– No he pensado mucho en eso, honestamente.- Nela se frustró por el hecho de que él insistiera con el tema de los hijos.- Como le comenté ayer, tengo primero otras metas en mente pero supongo que dos hijos estarán bien. En cuanto al sexo me da lo mismo, sólo quiero que sean niños sanos.
– En China sólo está permitido tener un descendiente por pareja, por eso Junguang es hijo único.- fue lo que contestó el abuelo Huan-Yue.- Y es común que se prefiera tener varones a mujeres porque es más rentable.
– Ya veo.- Nela experimentó una desazón muy grande.- Por fortuna, si Shunko y yo decidiéramos casarnos y tener hijos, con su aprobación por supuesto, radicaríamos en Europa y aquí no existen esas políticas.
– Entiendo.- fue lo que el hombre dijo, tras lo cual reprimió un gesto.
¿Fue eso una sonrisa o una mueca de desagrado? Era difícil decirlo porque Huan-Yue giró la cabeza rápidamente, impidiendo que Nela pudiera observar bien su reacción. ¡Qué difícil estaba resultando el tratar con ese hombre! Y eso que Shunko le había asegurado a Nela que no habría problemas con él porque su abuelo era de "mente abierta", aunque hasta el mismo Sho estaba sorprendido por el comportamiento de Huan-Yue, él tampoco esperaba esa actitud por parte de su abuelo. En alguna pausa que se hizo en la práctica, mientras los demás jugadores se acercaban a los fans para tomarse fotos, Sho se dirigió hacia su abuelo para charlar con él, dejándole a Nela algunos minutos de libertad. Ésta vio a Lily desocupada y no dudó en acercársele, buscando algún alivio a su estrés.
– Hola, Nela.- saludó la doctora.- ¿Cómo te está yendo con el abuelo Sho?
– Fatal.- confesó Nela, angustiada.- Se la pasa formulando preguntas muy comprometedoras, no sé si sólo quiere probarme o si está haciéndolas en serio. Es mucho más incómodo de lo que pensé, sabía que el choque cultural era inevitable pero no me imaginé que lo sería tanto.
– ¿Y me lo dices a mí?.- Lily le lanzó una sonrisa extraña.- Créeme, sé muy bien de qué va eso.
– ¿Qué quieres decir?.- Nela enarcó las cejas.- ¿Tienes problemas con los familiares de Wakabayashi o algo así?
– Si supieras… .- Lily suspiró.- Pero no es momento para hablarte de eso. No te deprimas, Nela, eres una gran chica y lo has demostrado a donde quiera que vas, no dejes que el choque cultural te haga dudar, Sho está contigo por una razón y seguro que su abuelo lo sabrá apreciar. ¡No pierdas los ánimos! A mi parecer lo has estado haciendo muy bien.
– Gracias, Lily.- Nela sonrió con sinceridad.- Me has hecho sentir mejor y te lo agradezco, pero no por eso vayas a creer que no quiero que me cuentes lo que te ha pasado con Wakabayashi, ¿eh?
– Después veremos eso.- Lily soltó una risa forzada, sin querer dar su brazo a torcer.- Por el momento sólo preocúpate de caerle bien al abuelo Sho.
– Eso es lo que estoy intentando.- replicó Nela, con un suspiro.
Al reiniciarse el entrenamiento, Huan-Yue se limitó a hacer comentarios sobre lo fuerte y maduro que se puso Sho durante su estancia en Alemania. Dijo también que se esforzó mucho en criar a Sho como un hombre seguro de sí mismo, uno que pudiera destacar de entre el millar de chinos que había en el país para así conseguir una carrera de éxito.
– Me sorprendió descubrir que Junguang tiene habilidades para el fútbol.- comentó Huan-Yue, viendo cómo su nieto realizaba con éxito un Cañón con Retroceso a partir de un disparo de Schneider.- Es decir, sabía que era bueno pero no imaginé cuánto. Fue una maravillosa sorpresa el que él recibiera una oferta del Bayern Múnich para jugar entre sus filas, nunca me he sentido más orgulloso de mi muchacho. He visto jugar a Junguang en cada uno de sus partidos y me ha hecho feliz el saber que hice bien en dejarlo venir a Alemania, eso lo hizo crecer como jugador y como persona.
– Él es un gran hombre y un gran jugador.- Nela sonrió.- Es muy fuerte y decidido, está consciente de sus habilidades y siempre da lo mejor de sí en cada oportunidad. No le importa si está jugando un amistoso o si va por el campeonato, Shunko siempre aportará su mayor esfuerzo al equipo.
Huan-Yue sonrió con la respuesta de la chica pero no respondió. Después de un rato, el hombre comentó que la personalidad de su nieto había cambiado también pues a su parecer se había suavizado con respecto a cómo actuaba en China.
– Allá era mucho más agresivo y menos dado a llevarse bien con sus compañeros.- dijo el abuelo.- Junguang consideraba que nadie estaba a su nivel y que, por tanto, nadie era digno de ser su amigo. Veo, sin embargo, que en eso también cambió, ahora es más abierto y lleva una buena relación de camaradería con sus compañeros de equipo.
– Supongo que se debe a que cree que varios de ellos sí están a su nivel.- Nela estuvo a punto de reírse pero se contuvo.- No conocí al antiguo Sho pero éste me gusta bastante, su personalidad es una de las cosas que más me agradan de él.
– Ya veo.- el abuelo Huan-Yue volvió a sonreír.
Cuando el entrenamiento concluyó, Sho les pidió a ambos que lo esperaran para acompañarlos a pasear por Múnich. Para fortuna de Nela, en ese momento se acercó el doctor Stein, quien se había enterado de que el abuelo de Sho estaba presente y quería interrogarlo sobre la acupuntura china. Mientras los dos hombres hablaban, pasó Elieth a saludarla y aprovechó que su amiga estaba sola para tratar de darle ánimos.
– Lily me comentó que no la estás pasando muy bien.- dijo la rubia.- Espero que el asunto mejore cuando él se dé cuenta de lo mucho que quieres a Sho.
– Entonces ya valió, como diría Débora, porque yo no quiero a Shunko.- Nela enrojeció.
– Sí, claro.- Elieth puso los ojos en blanco.- No puede ser tan malo, ¿cierto?
– Supongo que podría ser peor.- aceptó la inglesa.
– Por cierto, Sho me habló de Food.- la francesa quiso cambiar el tema a uno más agradable.- ¡Qué lindo de parte del abuelo el traerle un gato!
– ¡Que no se llama Food, se llama Duke!.- protestó Nela, enojada.- ¿Qué no entiende que no nos vamos a comer a ese gato?
Elieth, por supuesto, puso cara de espanto, por lo que Nela se apresuró a explicarle la situación mientras, a lo lejos, se dejaba oír la potente risa de un hombre. Nela no pudo identificar si esa risotada pertenecía a Shunko o a Huan-Yue pero decidió que si el primero continuaba haciendo "bromas" sobre el gato, a quien iba a meter a la olla sería a él.
Más tarde, Sho y Nela llevaron al abuelo al Englishche Garten para que contemplara la Chinesischer Turm; el hombre estaba interesado en el sitio y permaneció callado durante mucho rato, observando la belleza del Jardín Inglés y de la Torre China. Ni siquiera Sho sabía cuáles eran los pensamientos de su abuelo puesto que él estaba actuando de una forma diferente a como prometió que lo haría durante su visita, de manera que la pareja estaba ligeramente a la defensiva pues no sabía con qué otra cosa saldría Huan-Yue. Sin embargo, el hombre se comportó de lo más tranquilo y no volvió a hacer preguntas incómodas, era como si tuviese el plan de atacar sin piedad durante un rato para después dejar a su nieto y a su novia en paz y darles tiempo de reponerse antes de la siguiente andanada de preguntas incómodas. Así pues, Nela pudo preparar con relativa tranquilidad la comida que le prometió al abuelo Huan-Yue, esperando que ni él ni Sho volvieran a hacer comentarios con respecto a comerse a Duke. No fue así, por fortuna, Huan-Yue alabó la comida inglesa de Nela y le dio las gracias porque fue por ella por quien pasó un día muy agradable. Sho suspiró aliviado y Nela sintió que al fin el abuelo comenzaba a dar señales de sentirse a gusto con ella. Cuando el hombre se retiró a descansar, Sho aprovechó para hablar unos momentos con su novia y confortarla.
– Has estado maravillosa hoy.- dijo Shunko, tras abrazarla y besarla.- Es decir, lo eres todos los días pero hoy te luciste para que mi abuelo pudiera notarlo.
– Sí, bueno, deja la adulación de lado.- ella se avergonzó.- Créeme que no hice gran cosa aunque estoy esforzándome para no cometer errores cuando él me hace sus preguntas tan incómodas.
– Lo sé y te lo agradezco.- él le acarició la mejilla.- Y también me disculpo, no esperaba que mi abuelo se comportara así.
– No tienes por qué hacerlo, no es culpa tuya.- suspiró Nela.- Además, debimos haberlo imaginado, tú llevas mucho tiempo viviendo en Europa y por tanto es normal que tu mentalidad haya cambiado, pero él continúa radicando en China y es de esperar que su ideología choque con la nuestra.
– Me tranquiliza que seas tan comprensiva, temí que eso te molestara.- confesó Sho, aliviado.- Como recompensa dejaré que te lleves al gato otra vez, ya que no puedes llevarme a mí.
– Ah, eso me recuerda: ¡Deja de decirles a los demás que él se llama Food!.- Nela le dio un golpe leve en las costillas.- ¡Su nombre es Duke!
– No volveré a hacerlo.- Sho se echó a reír.- Ya no te enojes conmigo.
Sin embargo, cuando Nela llegó a su departamento junto con Duke en su caja transportadora, se dio cuenta de que, en el reverso de su placa, Sho le había pegado un papelito que llevaba escrita la palabra Food en él. Muy a su pesar, ella no pudo evitar sonreír.
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Tokio.
Mikami y Wakabayashi aguardaban en el Aeropuerto Internacional de Haneda a que partiera el avión que llevaría a este último al Aeropuerto Franz Josef Strauss de Múnich. Los planes de Genzo eran hacer una escala en esta ciudad alemana para visitar a Lily y a Elieth antes de marcharse a Hamburgo para arreglar las cosas con su club aunque, por lo que se había enterado hacía poco, también tendría que componer algunas cuestiones en Múnich.
Al final Genzo decidió que no valía la pena conseguir un nuevo teléfono en Japón ya que en Alemania tendría que cambiar el número por uno local así que esperaría a estar en Europa para comprar el aparato. Sin embargo, sí tuvo tiempo de entrar a algunas de sus redes sociales y lo que vio en ellas no le gustó: un bombardeo estúpido sobre teorías acerca de que él estaba saliendo con Hana Aizawa, todas surgidas a raíz de esa bendita fotografía con Gino Hernández. Se suponía que esa foto daría pie para hablar acerca de la reunión de dos grandes porteros y, en vez de eso, la gente había preferido pensar que Genzo tenía una aventura con la asistente de la Selección de Japón por culpa de un detalle de lo más estúpido.
"Ahora entiendo el por qué Wakashimazu me golpeó, los medios ya dan por hecho que Aizawa y yo estamos juntos", fue lo que pensó Genzo cuando se enteró. "Espero que Yuri no esté igual que él…".
– ¿Estás bien, Genzo?.- preguntó Mikami, quien tomaba un café con él mientras esperaba a que llegara la hora en la que el joven tendría que pasar a la sala de abordaje.- Te has quedado callado durante mucho rato.
– Lo lamento, Mikami, estaba pensando en algo.- se excusó Genzo.
– Tienes muchas cosas en las cuales pensar, ciertamente.- señaló el entrenador.- No es para menos, este viaje a Japón ha sido una montaña de emociones para ti.
– Supongo.- Wakabayashi sonrió a medias.- Pero en este momento lo que más me preocupa son esos rumores sobre mi amorío con Aizawa. Como sabes, no he podido contactarme con la doctora Del Valle desde hace unos días y presiento que se avecina una tormenta.
– ¿Consideras que es tan grave la situación?.- Mikami levantó ambas cejas, con sorpresa.
– No estoy muy seguro.- reconoció Genzo.- Ella no tiene motivos para creerse estos rumores y eso me tranquiliza, pero por otro lado he recibido comentarios de personas en las cuales confío, quienes me aseguran que se ha hecho un lío y que debería de dejar de tomarme las cosas con tanta calma, así que no sé qué pensar. De cualquier modo mi idea siempre fue llegar primero a Múnich para ver a la doctora, cualquier malentendido que haya lo aclararé en ese momento.
– Espero que no pase a mayores.- dijo Mikami, tras lo cual sonrió.- Me gustaría conocerla algún día.
– A mí también me gustaría que la conocieras.- Genzo compartió la sonrisa.- Planeo traerla a Japón en un futuro próximo, en ese momento te la presentaré, si estás de acuerdo.
– Es un trato.- asintió Mikami.- Siempre y cuando no vaya yo primero a Alemania.
– De acuerdo.- Wakabayashi se acabó su bebida de un trago.- Cambiando el tema a uno menos agradable: ¿Has tenido noticias de mi padre?
– Sí.- Mikami no sabía cómo decírselo a su antiguo discípulo.- Me ha mandado decir que no soy bienvenido en su casa y que evite, en medida de lo posible, aparecerme en los lugares que frecuenta él.
– ¿De verdad te ha salido con eso?.- el portero frunció el ceño.- Supongo que no debí decirle que tú eres más un padre para mí que él pero en todo caso debería de desquitarse conmigo, si lo que pretendía era ignorar el hecho de que la culpa de eso es suya.
– No te preocupes, de cualquier forma ya no tengo gran cosa que hacer en Nankatsu.- Mikami le restó importancia al asunto.- Además, tu madre me envió un mensaje a los pocos minutos del ultimátum de tu padre para decirme que no le preste atención a Akira porque en algún momento entrará en razón.
– Tú y yo sabemos que eso nunca sucederá.- Genzo soltó la carcajada.- Pero es un buen detalle de mi madre el mentirte para tratar de hacerte sentir mejor. De verdad que agradezco el apoyo que me diste en este asunto, Mikami.
– Sabes que siempre vas a poder contar conmigo, hijo.- en la mirada de Mikami había cierto amor paternal.
No pasó mucho tiempo antes de que se anunciara el vuelo hacia Múnich; los dos hombres se despidieron entonces y Wakabayashi ingresó al área de abordaje. Mientras verificaban su pase de abordar, el portero esperó que el café que se tomó no le quitara el sueño pues sería un largo vuelo de doce horas hasta Alemania y necesitaba descansar en el camino, pues estaba seguro de que en Múnich lo esperaba un caos cuyas proporciones no alcanzaba a imaginar.
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Múnich.
Cuando a Lily le avisaron que el doctor Stein y el entrenador Schneider querían verla en privado, ella no supo qué pensar. Le incomodaba que el asunto estuviera relacionado al reciente despido de Leonardo y se preguntó si ella sería la siguiente, a pesar de que no tendría por qué ser así. Sin poder evitarlo, a Lily se le hizo un nudo en el estómago cuando tocó a la puerta de la oficina del médico para avisar de su llegada.
– Adelante.- fue la gruesa voz del doctor Stein la que respondió.
– ¿Me mandaron llamar?.- inquirió Lily cuando ingresó al lugar.
– Claro, toma asiento.- el entrenador le señaló una silla vacía.- Hay algo importante que debemos hablar contigo, Del Valle.
– ¿De qué se trata?.- el nudo en su estómago se apretó más.- ¿He hecho algo mal?
– Todo lo contrario.- Rudy Frank sonrió para calmarla.- Sé bien que las últimas veces que te he mandado llamar ha sido para darte sanciones o malas noticias pero en este caso es diferente.
– Como supongo que ya debes de saber, estamos buscando personal para el FC Bayern Campus, el cual entrará en funcionamiento el próximo año.- añadió el doctor Stein.- Nos harán falta médicos y creemos que lo más conveniente será tomar a los que hemos estado capacitando durante este año puesto que ya conocen la forma de trabajar del club. Así pues, el entrenador Schneider me ha pedido que le dé una lista de cinco pasantes a los que considere como los más adecuados para ser contratados de manera permanente para el FC Bayern Campus, ése es el motivo por el cual estás aquí.
– Felicidades, doctora Del Valle.- continuó Rudy Frank.- Estás en esa lista selecta así que voy a ofrecerte el formar parte de la plantilla del personal médico de manera permanente. Si aceptas, se te ofrecerá un buen contrato con muchos más servicios y prestaciones de los que tienes ahora.
– ¿Pero es que me están hablando en serio?.- Lily casi se cae de la silla de la impresión.- ¿Es verdad lo que me están diciendo?
– ¿Por qué no habría de serlo?.- el doctor Stein le sonrió.- Has demostrado ser un buen elemento y nos gustaría seguir contando contigo.
– Y puedes creerme cuando te digo que Karl Heinz no tuvo nada que ver con nuestra elección.- aseguró Rudy Frank.- Todo se ha hecho en base a tu desempeño.
– Sabemos que esto es muy repentino y que quizás quieras pensarlo… .- comenzó a decir el doctor Stein pero ella lo interrumpió.
– ¡Acepto!.- exclamó Lily, sin dudarlo.- ¡He trabajado toda mi vida para esto! ¡Por supuesto que acepto, muchísimas gracias a ambos por la oportunidad!
– Bien, en ese caso no hay más por decir.- aceptó el entrenador Schneider.- Por supuesto, aún te quedan algunos meses de pasantía así que esperamos que sigas poniéndole empeño como hasta ahora y que te enfoques en aprender lo más que puedas para que seas un elemento útil del equipo. Espero que estés consciente de que estamos apostando mucho por ti así que confiamos en que no nos fallarás.
– No lo haré.- negó Lily.- Seguiré demostrando que mi lealtad está con el Bayern Múnich y que eso no cambiará.
Seguro que Rudy Frank temía que ella cambiara de equipo en un futuro, quizás influenciada por el camino que Genzo Wakabayashi deseara seguir. Él no sabía, por supuesto, que Lily tenía bien definidos sus planes y que no pensaba alterarlos por nadie, ni siquiera por Wakabayashi, a menos que hubiese una mejor oferta de por medio.
– Bien, pues eso es todo, por el momento.- concluyó el doctor Stein.- Después afinaremos detalles. Si no tienes preguntas, puedes retirarte.
– Muchas gracias, otra vez.- contestó Lily, con una enorme sonrisa.- De verdad que no se arrepentirán de haberme elegido.
Cuando la chica salió del consultorio, el doctor Stein volteó a ver a su amigo con cierta curiosidad. Ya estaba enterado del motivo por el cual Leonardo Del Valle no trabajaba más con ellos y por tanto no pudo evitar hacer un comentario.
– Esperaba que tuvieras alguna reserva con respecto a contratarla por lo ocurrido con su hermano, me alegra ver que no ha sido así.- dijo el galeno.
– Sería injusto y estúpido de mi parte el hacer eso.- reconoció Rudy Frank, tras suspirar.- Es cierto que en el pasado tuve que ponerle sanciones a la doctora Del Valle pero hasta yo tengo que admitir que ha hecho un buen trabajo en los últimos meses y que por tanto será una buena adquisición. Además de que castigarla a ella por lo que hizo Leonardo me convertiría a mí en un déspota tirano.
– ¿Sigue tu hija enojada contigo?.- quiso saber el doctor.
– No me habla ni para darme los buenos días.- Rudy Frank hizo un gesto de desesperación.- ¿Por qué es tan complicado tener hijas?
– El problema es lo que ocurrió con el pretendiente.- el médico se echó a reír.- Leonardo es un muchacho trabajador pero tuvo mala suerte contigo.
– Creo que es más que una cuestión de mala suerte.- bufó el entrenador.- Es más bien que es un cínico ladrón de hijas menores.
– Como digas.- el doctor Stein se rio con más ganas.- En fin, quizás no sea entonces de tu incumbencia pero he hablado con Lily y ella me ha dicho que a su hermano le vino bien el despido porque va a estudiar para convertirse en rescatista y el tiempo que le quedará libre por no venir aquí lo ocupará en eso.
– ¿De verdad?.- Rudy Frank enarcó las cejas con interés.- Es un dato interesante; quizás, si se lo digo a Marie, dejará de aventarme sus zapatos de tacón cada vez que toco a la puerta de su habitación.
Esta vez los dos hombres rieron con fuerza durante un buen rato, antes de llamar a otro de los becarios que fueron elegidos para ser contratados por el equipo. Mientras tanto, Lily les comunicó la buena nueva a Sho, Levin y Schneider, quienes la felicitaron por su promoción.
– Bien, ahora ya nadie podrá obligarte a que sustituyas a una de las porristas cuando se lastime.- se burló Sho, aunque le palmeó un hombro a la doctora con mucho entusiasmo.- De verdad me da gusto que lo hayas conseguido, después de todo eres una de las personas gracias a las cuales el Rugido del Dragón es una realidad.
– Será agradable verte en el Bayern Campus.- dijo Levin, a su vez.- Será bueno tratar con médicos que ya nos conozcan de antemano y no tener que acostumbrarnos a gente nueva.
– Esta vez ni yo estaba enterado de esto.- comentó Karl, con sinceridad.- ¡Felicidades! Realmente me alegra mucho saber que vas a quedarte con nosotros.
– Es algo tan sorpresivo que no lo puedo creer.- confesó Lily.- Todavía en la mañana pensaba que tu padre me diría algo por lo ocurrido con mi hermano.
– Bueno, el entrenador no tendría por qué desquitarse contigo por eso.- Karl frunció el ceño.- Además, él ya tomó cartas en el asunto al despedir a Leonardo por "abuso de confianza".
– Sigo creyendo que eso fue bastante arbitrario.- opinó Sho.- Lo que haga el hermano de Lily fuera de su horario laboral no tiene por qué afectar su permanencia en el trabajo.
– Lo mismo digo, entiendo que el entrenador Schneider tenía motivos para enojarse pero Leonardo no actuó mal mientras estuvo aquí, por tanto no debió haberlo despedido.- concordó Stefan.
– Aunque no lo crean, yo también considero que el entrenador Schneider actuó de forma incorrecta pero prometí no meterme en sus decisiones, no quiero que sigan diciendo que soy nepotista.- Karl hizo una mueca.- Además, no he podido tocar ese tema con el entrenador porque hemos estado ocupados en ciertas, eh, cuestiones más importantes, pero un día de éstos voy a hablar con Leonardo, creo que se merece una disculpa por su despido.
– ¿Qué "cuestiones más importantes"?.- Levin formuló la pregunta evidente, tras intercambiar miradas con los otros dos.- ¿Qué puede ser más importante que el hecho de que al fin apareció alguien a quien no le importa que Marie Schneider sea la hermana del Káiser de Alemania y haya decidido cortejarla frente a las narices de éste y de su padre?
– Sí, de verdad que queremos saberlo.- añadió Sho, cruzándose de brazos.
– No es algo que sea de su incumbencia.- inexplicablemente, Karl se ruborizó.- La cuestión es que Leonardo Del Valle ya no trabaja aquí y, si bien no considero que haya sido lo correcto, de cualquier manera su despido es algo irremediable pues se le ofreció volver y él se negó a hacerlo.
– Bueno, eso es verdad.- admitió Lily.- Supe que algún directivo lo llamó para ofrecerle regresar con su sueldo íntegro pero mi hermano se negó porque tiene otros planes.
– En ese caso, no se puede hacer más y por tanto no es necesario que me entretenga demasiado con eso, ya después arreglaré las cosas con Leonardo fuera de Säbener Straße.- Schneider se veía cada vez más nervioso.- Bien, de verdad que me da mucho gusto lo de tu contrato, Lily, pero debemos volver al entrenamiento. ¡Andando, no perdamos tiempo!
– Sí, mi Emperador.- se burló Sho, en español, tal y como Elieth y Lily solían hacer de vez en cuando.
Quedaba claro que Schneider estaba ocultándoles algo a los otros tres. La cuestión era: ¿Qué sería lo que lo traía tan preocupado? Ya ni siquiera podría echársele la culpa de eso a Elieth ni tampoco se podía atribuir a su desempeño en la Bundesliga así que, cualquier cosa de la que se tratase, era algo nuevo. Lily se dijo que abordaría a Karl a solas en alguna oportunidad y realmente tenía las intenciones de hacerlo, pero se olvidó de ello cuando quiso comunicarle a su novio las buenas nuevas y recordó que no sabía cómo hacerlo.
Por quién sabe cuanta vez en los últimos días, la doctora abrió el WhatsApp para verificar la última conexión de su novio y vio que no había variado, seguía siendo la de varios días atrás y en sus redes sociales no notó cambio alguno (aunque su muro se llenaba cada vez más de comentarios en alemán y en japonés), lo cual la hizo pensar, ¡a buena hora!, que quizás Genzo había perdido su teléfono y que por eso no se había comunicado con ella. Lily lo vio jugar durante el primer tiempo del partido contra Paraguay y no notó algún problema en él, y después del encuentro se supo que su sustitución fue por estrategia de Kira Kozo y no por lesión, así que Lily no debía preocuparse por el hecho de que Genzo estuviese lastimado. Sin embargo, ¿por qué no le habló desde algún teléfono local, aunque fuera para decirle que se encontraba bien? Ella no quería pasarse de paranoica pero él no le estaba poniendo las cosas fáciles.
– ¡Oye, Lily!.- en ese momento la interrumpió Matt, uno de sus compañeros pasantes que igualmente fue elegido para el FC Bayern Campus.- Ya me enteré de que tú también estás en la lista de oro. ¿A que es genial? ¡Vamos a trabajar para el Bayern de manera oficial!
– ¡Es increíble, Matt!.- expresó Lily.- ¡Fue una sorpresa extraordinaria, todavía no me la creo!
– Yo tampoco.- rio el otro.- Por cierto, ¿ya sabes que el doctor Stein está organizando una reunión para celebrarlo?
– No, no lo sabía.- respondió Lily, sorprendida.- No me ha dicho nada aún.
– Seguro que pronto lo hace, es algo que se le ocurrió hace poco a uno de los enfermeros y el doctor lo secundó.- explicó Matt.- Al parecer lo quieren realizar en uno de los bares de la ciudad y van a invitar a todo mundo.
No pasó mucho tiempo antes de que el doctor Stein en persona confirmara que iba a armar una celebración a lo grande en uno de los bares más conocidos de la ciudad, el cual rentaría por una noche para que ellos pudieran festejar a sus anchas. El médico les dijo a sus cinco pasantes elegidos que llevaran a quien quisieran porque no habría límite para el número de asistentes. Lily, por supuesto, no dudó en comunicarles la noticia a sus amigas del Hospital Universitario, aprovechando también para invitarlas al gran evento.
"¡Genial! ¡Estaré libre esa noche!", fue la respuesta de Débora, quien omitió deliberadamente el decirle a su amiga que ya había hecho las paces con Levin.
"El abuelo Sho está aquí, no sé si podrá ir Shunko pero yo sí iré, no creo que haya problema", fue la respuesta de Nela. "Me vendrá bien una noche de alcohol para olvidar este estrés".
"Cuenta con Leo y conmigo", dijo Gwen. "¡No nos lo perderíamos por nada del mundo!".
"¿Puedo llevar a Kaltz?", quiso saber Bárbara. "Creo que le van a dar algunos días de descanso porque ha presentado algunas molestias musculares y el médico le ha recomendado descanso para el próximo partido".
Lily no creía que hubiera inconvenientes si se presentaba un jugador de otro equipo a la fiesta puesto que ésta no estaba siendo organizada por el Bayern Múnich sino que era un evento particular. La mención de Kaltz le hizo recordar a la joven que el Bayern se enfrentaría dentro de poco al Hamburgo en la siguiente ronda clasificatoria de la DFB-Pokal. Con cierta amargura, Lily rememoró también que Genzo le había dicho, hacía varios meses que parecían años, que él cobraría revancha en el próximo partido entre el Hamburgo y el Bayern, y eso ya no iba a ser posible.
– ¡Al fin te encuentro!.- Elieth interrumpió sus pensamientos cuando apareció de repente para abrazarla.- ¡Llevo buscándote por horas! Karl me comunicó la noticia, ¡muchas felicidades, Lapinette!
– Oh, ¡es un chismoso de primera!.- Lily rio y le devolvió el abrazo.- Fue algo tan imprevisto que me tomó por sorpresa.
– Pues te lo mereces, has dado mucho por este equipo y era hora de que se dieran cuenta.- opinó la rubia.- ¿Es cierto que habrá una fiesta para celebrarlo?
– Sí, y espero que tanto Karl como tú vayan.- asintió Lily.- Ustedes son mis mejores amigos así que no pueden faltar.
– Iremos, tenlo por seguro, ya hablé con Karl y me lo confirmó.- replicó Elieth.- Por cierto que ninguno de los dos ha conseguido contactar a Genzo, le hemos enviado muchos mensajes y no ha respondido a ninguno. ¿Has tenido mejor suerte?
– No, y ya me desesperé.- confesó Lily, ofuscada.- Sé que no le ha pasado algo malo porque alguien de la JFA lo hubiera dicho ya pero, ¿en dónde está? Ni siquiera jugó completo el partido contra Paraguay, debió de haber dado señales de vida desde hace mucho.
– Sí, te entiendo.- la rubia tuvo que darle la razón a su amiga.- Quizás sea hora de contactarse con alguien de por allá.
– Eso se me había ocurrido ya pero si lo que sucede es que Genzo ya decidió terminar conmigo, no quiero pasar por la vergüenza de ser la que no lo sabía y que me lo tenga que decir uno de sus compañeros.- Lily hizo un puchero.- Eso sí me haría perder la dignidad.
– Allá vas otra vez con tus teorías locas y sin fundamento.- Eli se palmeó la frente.- Es más probable que Genzo haya tenido algún inconveniente menor a que te abandone así, él no es un cobarde y en el remoto caso de que quisiera terminar su relación contigo, te lo diría de frente así que ya deja de alucinar.
– Lo intentaré, al menos por estos días.- Lily se cubrió los ojos con las manos.- ¿Sabes? Sí me entristece un poco el tener una noticia como la que acabo de recibir y no poder contársela a Genzo, es algo grande e importante, al menos para mí, pero él está al otro lado del mundo haciendo quién sabe qué cosa.
– Entiendo eso.- Elieth le pasó un brazo por los hombros.- Creo que yo me sentiría igual estando en tu lugar pero sólo piensa que dentro de poco lo verás y podrás decírselo todo. O en todo caso, ¿por qué no dejas un mensaje en su buzón de voz o en el Whatsapp o en el chat del Facebook? En algún momento lo oirá.
– Sí, puede ser.- admitió Lily.- De cualquier manera no hay otra mejor opción porque no pienso preguntarle a alguien de la JFA en dónde rayos anda uno de sus porteros.
– Muy bien, pero por favor ya deja de preocuparte de más.- aceptó Elieth.- Por cierto, ¿piensas invitar a tu hermano a la fiesta?
– No lo sé.- confesó Lily.- Quiero hacerlo, después de todo es mi hermano, pero no sé si el entrenador Schneider vaya a estar presente y no quiero ser la causante de dos muertes.
– ¿Dos?.- Eli levantó las cejas.
– Sí, la de Leonardo a manos del entrenador y la del entrenador por culpa del infarto que le va a dar.- bufó Lily.- Creo que lo que haré será avisarle a mi hermano y dejar que él decida si quiere morir hoy o si prefiere esperar a mañana.
– Como quieras.- Elieth se echó a reír.- Por cierto, perdona que te cambie el tema pero, ¿a que no adivinas qué me acaba de pasar? No, ni idea vas a tener de lo que ocurrió así que te lo diré: Schweil Teigerbran, o alguien que se hace pasar por él, me invitó a salir a través de mensajes de Whatsapp.
– ¿Qué cosa?.- Lily gritó, escandalizada.- ¿Es broma? ¿Desde cuándo conoces a Schweil Teigerbran?
– Lo entrevisté después del partido entre Japón y Alemania, ¿no recuerdas?.- explicó Elieth.- No fue la gran cosa pero le parecí "linda e inteligente", según sus palabras, así que quiere invitarme a salir.
– ¿Y qué le respondiste?.- quiso saber la mexicana.
– Le dije que sí pero que tiene que llevarme al Vendôme si quiere impresionarme.- Elieth puso los ojos en blanco.- ¿Tú qué crees que le respondí? Obviamente me negué y lo mandé de paseo, ni siquiera estoy segura de que se trate del verdadero Teigerbran.
– ¿No le comentaste que estás saliendo con el Káiser?.- inquirió Lily, enarcando una ceja.
– ¿Por qué tendría que hacerlo?.- replicó la rubia, frunciendo el ceño.- Es decir, un hombre debe de aprender que cuando una chica dice "no", es "no", sin importar si tiene pareja o no. Además, si él en realidad no es Teigerbran sino un reportero de Blind haciéndose pasar por él, le voy a dar mucho material para sus próximos artículos.
– Punto a tu favor.- admitió Lily.- No lo había pensado así. En otras situaciones te tacharía de paranoica pero esos imbéciles de Blind han jugado con varios de nosotros bien y bonito en los últimos meses y no cabe duda de que para ellos debe ser muy jugosa la idea de escribir algo sobre el Káiser, así que me parece que hiciste bien. ¿Vas a decírselo a Karl?
– No veo para qué.- Elieth se encogió de hombros.- Esto no va a pasar a mayores.
Más tarde, cuando ya se encontraba en su departamento, Lily intentó hablarle a Genzo por una última ocasión y obtuvo el mismo resultado: el número estaba tan muerto como sus esperanzas de que México ganara una Copa del Mundo. No había cambios notorios en la página de Facebook de la JFA ni encontró noticias que hablaran sobre Genzo Wakabayashi, con excepción de las notas en donde lo relacionaban románticamente a Hana Aizawa, así que al menos Lily podía concluir que no estaba muerto ni desaparecido, no aún. La joven decidió entonces dejar un mensaje de voz en el chat de Facebook de Genzo, sintiéndose tonta y avergonzada a la vez.
– Hola, Gen.- dijo Lily, con voz ligeramente temblorosa.- Hace varios días que no sé de ti y me preocupas, no sé por qué no te has contactado conmigo y ya pasó la fecha en la que dijiste que volverías a Alemania, ya tendrías que estar de regreso a pesar de haber jugado el partido contra Paraguay… En fin, hay algo importante que debo decirte y es que me han ofrecido una excelente oportunidad de trabajo aquí y… Lo siento, no quiero decirte esto a través de un mensaje de voz en el chat de una red social, ¡pero tú no estás poniéndome las cosas fáciles! Te he llamado sin descanso en estos últimos días y tú simplemente te has desaparecido así que me da rabia y tristeza el no poder decirte las cosas de frente… Da igual, el caso es que habrá una fiesta para celebrar lo que me ocurrió y me gustaría que fueras, si es que tienes espacio en tu ocupada agenda y si ya me hiciste el honor de regresar a Alemania. Si vienes, te diré la buena noticia que me ha pasado, sino pues tendrás que enterarte después a través de otra persona. El lugar es…
Al escuchar el mensaje que acababa de enviar, Lily se dio cuenta que su tono de voz pasó de ser depresivo a enojado. Sí, eso era lo que sentía, mucho enojo porque su novio andaba perdido en quién sabe dónde y el muy desconsiderado no había tenido la decencia de hacerle cuando menos una llamada de cinco minutos. ¿Le costaba tanto trabajo hacerlo? ¡Ah, pero cuando apareciera así le iba a ir! ¡Le patearía tan fuerte las posaderas que necesitaría un yeso en el trasero para recuperarse de la lesión que le iba a dejar!
– De todas maneras ya estás pero bien acostumbrado a las lesiones, Wakabayashi.- farfulló la chica.
Para el día del evento, todos los amigos de Lily, incluyendo Nela y Sho, habían confirmado su asistencia. Estos dos podrían acudir gracias a que el abuelo Huan-Yue quería descansar un poco porque, según sus palabras, "ya no era tan joven como antes", así que se ofreció a cuidar de Food, perdón, Duke mientras los otros dos disfrutaban de "su juventud". Leonardo, por su parte, tras pensarlo detenidamente llegó a la conclusión de que lo más prudente sería no ir porque era casi seguro que Rudy Frank Schneider estaría ahí y no deseaba causarle más problemas a Lily; sin embargo, Marie estaba entercada en acudir pues Lily, además de su cuñada, era su amiga así que Leonardo estaba reconsiderando la opción de presentarse, sí, pero más tarde, cuando el entrenador Schneider ya tuviera la suficiente cantidad de alcohol en la sangre para olvidar que tenía pleitos con él… O quizás para darle el valor de asesinarlo, todo era posible. El único que no se comunicó con Lily fue Genzo, ni siquiera dio señales de haber leído su mensaje. Ella, decepcionada, decidió que no dejaría que la ausencia de su novio la distrajera de su felicidad por su trabajo y se preparó para festejar junto a sus amigos.
Así pues, la joven escogió ponerse un vestido sencillo color azul oscuro, no muy corto ni muy ajustado pues no quería verse "vestida para matar", sino más elegante y discreta ya que lo que buscaba era divertirse y no llamar la atención de otros hombres. A pesar de lo enojada y decepcionada que estaba, Lily decidió usar el dije de corazón azul que Genzo le regaló antes de irse de Alemania porque al fin y al cabo él seguía siendo su novio hasta que uno de los dos dijera lo contrario.
El bar estaba a reventar cuando Lily y Elieth hicieron acto de presencia. La fiesta no tardó en llegar a su apogeo máximo y el doctor Stein se encargó de que los cinco elegidos fuesen el centro de atención; rodeada de sus amigos, Lily pudo olvidar momentáneamente a Genzo y consiguió pasárselo muy bien, bailando y riendo con todos, sin preocuparse más que de divertirse. La doctora había perdido la noción de la hora cuando sintió sed y se acercó a la barra para pedir una bebida. Ella no se dio cuenta, sino hasta que fue demasiado tarde, de que había alguien acechándola desde ahí, un hombre que encontró la oportunidad de abordarla en cuanto la vio ir hacia él.
– Por fin te encuentro sola.- dijo Ëkdal, en voz baja.- Fue bastante tardado pero ha valido la pena.
– ¿Ëkdal?.- Lily se sobresaltó.- ¿Qué carajos estás haciendo aquí? ¿Quién te invitó? ¿No deberías de estar en Hamburgo?
– ¡Sorpresa!.- el noruego esbozó una sonrisa.- Escuché que tuviste un ascenso y que ibas a festejarlo así que aquí me tienes.
Sin duda que él llevaba un buen rato ahí, esperando su mejor oportunidad para actuar. ¿Cómo fue que Ëkdal se enteró de esa fiesta? El evento fue organizado por personal del Bayern Múnich de manera extraoficial y no era posible que alguien de otro equipo se enterase de ello como no fuera a través de chismes. Lily recordó que Bárbara había llevado a Kaltz, quizás éste soltó algún comentario y Ëkdal lo alcanzó a escuchar o sería que el noruego tenía más contactos de los que Lily creía. En cualquier caso, ella no se sentía feliz con su presencia, esa noche era la menos indicada para andar recibiendo acosos por parte de imbéciles y no iba a tener ni un ápice de paciencia con Ëkdal. La joven, sin pensarlo dos veces, le hizo señales al molesto intruso para que la acompañara al vestíbulo del lugar, en donde podrían hablar a solas.
– No sé cómo te enteraste de esto o quién te invitó pero no eres bienvenido.- ella se cruzó de brazos, en actitud agresiva.- No te importa un carajo si tuve un ascenso o no así que vete.
– ¿Por qué estás tan agresiva hoy?.- Ëkdal no se inmutó.- En verdad que me da mucho gusto lo de tu promoción, es un gran paso en tu carrera y por eso he venido a felicitarte.
– No te he dado permiso de tutearme.- lo amonestó ella, molesta.- No sé qué te ha hecho creer que a mí me interesan tus felicitaciones o tus acosos pero ya estoy harta. Si sólo venías a eso, ya puedes irte.
– Pensaba marcharme en cuanto pudiera hablar contigo pero me he dado cuenta de que estás festejando sola.- replicó Alder.- Al parecer Wakabayashi sigue dándose la gran vida en Japón junto a su nueva conquista y se le olvidó que te dejó aquí. ¿Realmente crees que él es el hombre que te conviene a pesar de que no puede estar a tu lado en un momento tan importante? No dudó en irse con otra en cuanto estuvo lejos.
– Ahí vas otra vez con tus estupideces.- Lily puso cara de fastidio.- No me interesa lo que digas, Ëkdal, ya déjame en paz.
– ¿Por qué te niegas a ver la realidad?.- insistió el noruego.- Yo estoy aquí por ti, dispuesto a apoyarte en algo tan importante y grande como ser contratada por el Bayern Múnich, he cruzado el país para estar a tu lado y en cambio tu novio ni siquiera se ha dignado en llamarte, ¿o me equivoco? Nadie sabe en dónde está ni qué anda haciendo ni tampoco se ha preocupado por negar los rumores que se han difundido entre él y la asistente de la Selección de Japón, ésas son señales de que ya no le interesas.
– Muchos de esos rumores los creaste tú mismo.- Lily puso los ojos en blanco.- No creas que no me di cuenta de que fuiste tú quien propagó el chisme de que Wakabayashi me engaña entre los jugadores de la Bundesliga. ¿Cómo esperas que crea en tus "buenas intenciones" cuando te dedicas a arruinar la reputación de uno de tus compañeros de equipo?
– El que está arruinando su reputación es el mismo Wakabayashi, no yo.- Ëkdal frunció el ceño.- Yo me limito a dejarlo en evidencia para que la gente se dé cuenta de la clase de mentiroso que es, incluyéndote, Lily. ¿Por qué te niegas a aceptar que, sin importar lo que hagas, él jamás va a darte la vida que mereces? No porque no pueda sino porque no quiere, Wakabayashi en realidad te ve como algo pasajero, prueba de ello es que busca algo más estable con una compatriota suya.
– Mira, Ëkdal, esto te tiene que quedar pero bien claro.- Lily alzó la voz, furiosa.- Yo solita puedo darme la vida que merezco, no necesito que nadie, ni Wakabayashi ni tú, me dé nada, no soy una inútil ni una mantenida, ¿captas? Si estoy con él es porque lo amo y punto, no porque busque que me proporcione una vida de ensueño; si Genzo ha decidido que no soy yo con quien quiere estar, pues será él quien me lo diga y no tú. ¿O es que te dedicas a ser su secretario y hacerle todos sus encargos? ¡Qué patético eres si crees que con eso voy a aceptar engañarlo contigo!
– Lo que quiero es que reconozcas que para Wakabayashi no eres importante.- Alder enrojeció.- ¡Has conseguido algo muy bueno en tu trabajo y él no está aquí para apoyarte! Tus metas y logros a él no le interesan, lo único que le preocupan son sus propios proyectos. En cambio, yo sí que estoy interesado en ti y en lo que haces, ¿por qué no puedes darme una oportunidad para demostrártelo?
– Ëkdal, te dije una vez que si te volvía a ver acosando a mi novia, no iba a dudar en partirte la cara.- una enojada voz masculina los interrumpió de repente.
Ambos se dieron cuenta de que, a poca distancia de ellos, una figura alta y fornida los contemplaba con rabia.
– ¿¡Wakabayashi!?.- exclamaron Ëkdal y Lily a la vez, perplejos.
Sí, por supuesto que era Genzo. ¡Ya era hora de que apareciera!
Notas:
– La ley de China que prohíbe tener más de un hijo fue modificada en el 2015 para permitir a las parejas tener dos.
– Fe de erratas (metida de patas): En el capítulo anterior escribí el nombre del gato de Sho y Nela como "Duque", en español, pero tendría que haberlo puesto como "Duke", en inglés, porque Nela es inglesa.
