Capítulo 52: Las horas pasaban y no habían señales de Tintin ni del Profesor Tornasol, en el ascensor, cuando llegaron hacia el subsuelo del barco, bajaron de allí para ponerse a salvo, mientras que esperaban a los demás.
- Algo debió haberles pasado. Se dijo Fernández.
- Sí, es raro que Tintin no aparezca, ya ha pasado una hora desde que se fue. Alegó a la vez Hernández.
- No podemos salir de aquí, debemos permanecer en este sitio hasta que vuelvan. Dijo Kai, mientras que Riku se encontraba sentado en el suelo, al lado del Capitán Haddock.
A su vez, el Profesor Tornasol, quien había logrado escaparse de las garras de Diva, la cual tenía bajo su poder a Tintin, llegó hacia el cuarto suyo, donde empezó a buscar los documentos de sus investigaciones.
- Tiene que estar por aquí, ¿dónde estará? Se preguntaba el científico, mientras que revisaba los muebles, pero cuando empezó a guardar sus libros, encontró debajo de su cama, el libro donde tenía un compartimento para las capsulas de sus investigaciones, al abrirlo y ver el lugar, no estaban allí, habían desaparecido. Sintió que su corazón había quedado detenido de un golpe, temía de que esas pruebas hubieran caido en manos equivocadas y no sabía qué harían con ellas, en un momento dado, él encontró en el mismo sitio que el libro, un par de las mismas capsulas que él buscaba.
Titubeó un rato, mientras que las abría y reconocía los escritos que había puesto en las hojas:
- Oh, Santo Dios. Se dijo preocupado, pero no tuvo tiempo de seguir averiguando sobre el asunto, inmediatamente se produjo una fuerte explosión en la cubierta, lo cual le obligó a tomar lo que pudo y guardarlo en su maletín.
Mientras tanto, Tintin se encontraba aún en manos de Diva, quien no dejaba de acariciar su cabello y de besarlo, quería llegar al fondo de todo esto y a su vez, buscar a Riku.
- ¿Sabes? -Le dice, mientras que pasaba su dedo índice por el pecho del joven- No tienes por qué temerme, no te voy a hacer daño. Le dijo ella, pero el joven periodista cayó en la trampa, ya que cuando su última resistencia cedió ante los cálidos besos de la chica, ella lo arrojó contra una formación de barriles y luego contra una de las paredes.
- ¡¿Qué has hecho?! Preguntó Tintin, mientras que se recuperaba del golpe, cuando inmediatamente, ella lo tomó del cuello.
- ¿Dónde está el niño? Dime dónde está y te dejaré vivir. Le ordenó ella, mientras que lo asfixiaba, pero en ese momento, cuando estaba a punto de hacerlo, pudo escuchar los latidos de un corazón, ese órgano pronto le dio la ubicación que necesitaba.
- ¡No! ¡Aléjate de Riku! ¡Aléjate! Le pidió Tintin, pero estaba adolorido para moverse.
- No te sientas mal, solo fue un pequeño golpe. Jeje, te volveré a ver, Tintin. Lo juro. Le dijo ella, mientras que le daba otro beso en los labios y desaparecía, como una niña traviesa que se divertía en los juegos, buscando a su querido objetivo.
- R, Riku. Dijo Tintin, mientras que perdía el conocimiento.
En ese mimos momento, llegaba el Profesor Tornasol, quien al ver al periodista en el suelo, lo sacó del campo de batalla que había allí.
- Tintin, vamos, Tintin, despierta. Tú puedes, vamos. Le llamaba su amigo, cosa que logró hacer.
- ¿Qué? ¿Qué me pasó? Se preguntó mareado el periodista.
- Al parecer alguien te golpeó y quedaste inconsciente. Le relató sobre lo que le había sucedido.
- Dios, mi cabeza: ¡Riku, el Capitán, Milu y los Detectives, de prisa, Profesor! Le dijo, mientras que todos los recuerdos le volvían a la mente.
- ¿Qué ocurre? ¿Por qué los mencionaste? ¿Están bien? Preguntó Tornasol, confundido.
- Diva va a hacia ellos, de prisa. Vamos. Le dijo Tintin, mientras que cruzaban la cubierta, sin ser vistos por Karl, quien luchaba contra Haji.
A su vez, los agentes habían sido alertados de que Diva iba hacia ellos, pero no sabían en qué dirección, literalmente sacaron los seguros a sus armas y esperaron junto a los Detectives, el Capitán Haddock y con los hermanos de Saya para ver de dónde vendría ella.
- ¿Escucharon eso? Preguntó Riku, cuando de golpe, sintieron que el ascensor comenzaba a bajar hacia ellos.
- ¿Serán Tintin y el Profesor Tornasol? Preguntó Haddock, sintiendo que su corazón iba latiendo aún más, se quiso acercar a las puertas del ascensor, pero uno de los agentes le detuvo.
- Alto, puede ser una trampa. Le pidió que se retirara, en el momento exacto, se abrieron las puertas:
Ante la mirada de terror de Riku, allí estaba Diva, quien se encontraba atándose los cordones de sus zapatos, cuando sintió el latido del corazón de cierto niño que deseaba tener en sus manos.
- Oh, ahí estás. ¿Me extrañaste? Le preguntó ella, mientras que Riku temblaba, pero el Capitán Haddock y Kai lo protegieron.
- Quédate detrás nuestro, Riku, no la veas. Le pidió Kai, mientras que Haddock empuñaba el sable de su familia.
- ¡Atrás, monstruo, sanguijuela! Le amenazó con el arma blanca.
Los agentes, ante la mirada que Diva les influía, no se detuvieron, uno de ellos apuntó su arma contra la chica, pero en ese momento, no estaba más en el ascensor.
- Que bonito color. Le dijo ella, mientras que miraba el color negro de los zapatos del uniforme de ese agente y éste, ante el miedo, abrió fuego con sus compañeros.
- ¡De prisa, escapen, corran, corran! Les pidieron los Detectives, mientras que cubrían la retirada, disparando sus armas reglamentarias, pero en ese momento, Diva se irguió y sonrió malvadamente: El destino de esos hombres había quedado sellado para siempre en una atroz muerte en manos de esa chica.
- ¡Detectives! Les llamó Kai, pero ambos hermanos se quedaron helados al ver como morían asesinados los agentes a manos de la chica.
- ¡Cierren las puertas, de prisa, la vamos a contener! Les ordenaron los policías, mientras que cerraban la puerta de las bodegas para que ellos estuvieran a salvo.
Ambos hermanos gemelos dispararon contra Diva, quien dejó un tendal de cadáveres por todas partes, las expresiones de los agentes muertos eran de terror, los hermanos dispararon hasta quedarse sin municiones.
- No tengo más municiones. Dijo Hernández.
- Yo tampoco, ¿qué hacemos? Preguntó Fernández, pero cuando iban a arrojar los cartuchos vacíos, Diva se les apareció de frente, causando terror en sus corazones.
- ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! Gritaron ambos hermanos asustados, mientras que la chica extendía sus manos y las apoyaba en sus hombros.
- No teman de mí. No deberían. Les dijo ella, mientras que ellos giraban la vista, temblando de miedo y luego ella desapareció.
- ¿Adónde habrá ido? Preguntó Hernández.
- No lo sé, pero vamonos de aquí. Pidió su hermano gemelo, mientras que ingresaban a las bodegas, sin ser vistos por Diva.
- ¿Qué pasó? ¿Están bien? Les preguntó Haddock.
- Afortunadamente no nos pasó nada. Les dijeron los Detectives, mientras que permanecían allí, Diva había vuelto a las cubiertas, en busca de Riku, mientras que Saya y Karl se enfrentaban a muerte en la popa del barco.
Tintin y el Profesor Tornasol continuaron su búsqueda, mientras que en ese momento, algo los detuvo.
- ¿Qué pasó, Tintin? ¿Estás bien? Le preguntó el Profesor Tornasol.
- Sí, descuide, solo fue un golpe por lo que Diva me ha hecho y... Pero en ese momento, ambos se quedaron helados al verla a ella pasar, como si fuera un fantasma, delante de aquellos dos personajes.
- Hermanita. Dijo ella, mientras que iba hacia Saya, pero algo la detuvo, un nuevo latido de corazón hizo que ella cambiara su ruta.
- ¿Qué está haciendo? Preguntó Tintin bastante confundido.
- ¡Santo Dios! Va hacia donde están Kai y los demás, debemos irnos allí, rápido. Dijo Tornasol aterrado, sabiendo que Diva, finalmente había encontrado lo que ella ansiaba tener.
