El comandante Wirlog estaba siendo escoltado por los guardias de Griffonia junto al capitán Lanceor Shieldon, sus alas se encontraban atadas y sus patas con cadenas cortas para que solo sea capaz de caminar.
Se dirigían a la estación de tren donde sería trasladado hacia Manehattan para luego abordar un barco que lo llevaría a Griffonia. Fueron demorados por dos grifos en el andén cuando estaban por abordar.
"Lanceor Shieldon." Se oyó a un lado. "Hace varios años que no te veía."
Al voltear vio en la plataforma a Amanda caminando hacia ellos junto a su criada Fitz. Se la veía algo afligida en su expresión pero intentaba mantener la compostura.
"Amanda, es un honor volverla a ver." Respondió Lanceor.
"Aún añoro aquel tiempo en que viajabamos los cuatro juntos." Dijo Amanda. "La edad es delatada por tus canas."
"Yo las llamo dolor y experiencia." Replicó Lanceor.
"Wirlog, querido..." Dijo Amanda observándolo muy triste. "Pese a que no pude hacerte decir la verdad, tenía mis sospechas."
"Tú siempre fuiste leal al rey y sobre todo la reina." Espetó Wirlog.
"La reina fue amiga mía desde que éramos polluelas." Agregó Amanda. "Es natural."
"¿Y qué piensas hacer ahora?"
"Iré a reconfortar a nuestra hija, tal vez todo esto sea difícil para ella." Dijo dando la vuelta. "Solo lamento haber tenido que usar a ese joven para llegar a ti."
Lanceor empujó a Wirlog al interior del tren acompañado por los guardias grifo, la chicharra comenzó a sonar en lo que la locomotora iniciaba su marcha.
"Otra vez no sé dónde estoy." Pensó Ian sin abrir sus ojos.
Sin importar cuánto lo intentara no podía abrirlos, sentía mucho frío y cansancio. Prácticamente no disponía de sensaciones, todo su cuerpo lo tenía entumecido.
"Entonces... ¿esto es lo que se siente morir?"
No podía sentir u oír nada a su alrededor pero lentamente comenzó a percibir una voz, esta lo llamaba constantemente y se iba acercando a él.
"Ian... Ian Newyd..."
"No suenas a nadie que conozca." Dijo "¿Eres la muerte y has venido por mi?
"He, he, he, no seas tonto, no estás muerto."
Esa respuesta lo desconcertó un poco, no sabía qué pasaba a su alrededor, no podía ver ni oír nada pero sentía esa extraña presencia cerca de él.
"¿Qui-quién eres?" Preguntó. "¿Un angel?"
"Tampoco, solo vengo para agradecer a quién salvó a mi hija." Contestó.
"¿La... la Reina Lauren?"
"Tú has estado buscando información sobre mi, lo sé." Contestó. "Eres aquel chico que vino de otro mundo."
Por algún motivo le pareció extraño que supiera de él, por las pocas cosas que pudo averiguar, hacía cerca de mil quinientos años que la reina no estaba entre ellos. Apenas tenía percepción, pero sintió que estaba parada frente a él.
"Se supone que mi deber es evitar que la puerta entre los distintos mundos se abra." Dijo. "Pero tú fuiste capaz de atravesarla antes de pueda percatarlo o evitarlo."
"¿Entonces tú... tú evitaste que yo pueda regresar... aquella vez?"
"Lo siento, cuando percibí la gran acumulación mágica intenté ayudarte a regresar a tu mundo pero parece que el destino quiso que te quedaras." Respondió la reina.
Eso fue lo peor que podía haber oído en ese momento, lentamente esas pocas fuerzas que tenía lo fueron abandonando.
"No te sientas mal, este mundo tiene mucho para ofrecerte."
"Soy... soy el único de mi raza... no puedo quedarme aquí si tengo la posibilidad de volver..." Dijo Ian. "Todos seguramente me temen ahora."
"Ya no te temen más." Respondió la Reina. "Tú has cargado involuntariamente con un gran peso en este mundo, ya es hora de descansar, hiciste un buen trabajo."
"¡NO! Lo maté, maté a Orión..." Exaltó Ian. "No merezco estar en este mundo."
"Hay ocasiones que uno debe hacer cosas que no quiere." Dijo Lauren. "Ni siquiera dañaste de forma letal a los Changelings en aquella batalla pero Exuro a Anima es un hechizo muy poderoso que destruye el alma. No tenías elección si querías salvar al resto del control que Orión tenía sobre ellos."
Lentamente comenzó a sentir una gran calidez en su cuerpo, tenía la sensación como si lo estuvieran abrazando por detrás mientras que de a poco sus brazos y piernas dejaban de estar entumecidos.
"Tu corazón es débil por esa razón lo tienes muy protegido." Dijo Lauren. "Superaste muchas adversidades gracias a eso pero tienes que saber cuando quitarte esa pesada y fría armadura para que otros puedan acercarse a ti y darte el calor que necesitas."
"Yo... no lo sé, me da miedo..." Contestó Ian.
"¡Oh vamos! con tu ayuda y la de Selena, mi pequeña Luna de a poco dejó de ser tan introvertida." Agregó. "Y Celestia..."
"¡A ella le encanta molestarme!" Bufó Ian.
"Tia es igual a ti en ese aspecto, siempre lleva puesta su armadura de princesa." Agregó Lauren. "En el fondo es una cariñosa potranca que se divierte."
"A costa mía..."
"Lo hace porque te aprecia, solo es así con aquellos que quiere." Excusó entre risas. "Ahora, es momento de que abras tus ojos y te quites esa armadura." Dijo alejándose. "Por favor, cuida de mis queridas hijas y no te enfades con Tia."
De a poco sintió como esa presencia se iba alejando sin decir nada más que "Gracias". Volvió a mover su cuello lentamente y tomó un poco de aire lentamente, abrió sus ojos exhalando por la boca pudiendo ver de forma algo borrosa varias estanterías con libros.
"¡Abrió los ojos, abrió sus ojos!" Chilló Pinkie Pie.
No dijo ninguna palabra, con sus ojos a medio abrir observó que frente a él se encontraba la princesa Miamora Cadenza con su cuerno brillando intensamente. A su lado derecho estaban Fluttershy, Pinkie Pie y Rarity llevando unos extraños collares que brillaban; al lado izquierdo Applejack junto a Rainbow Dash con otros collares parecidos y Twilight llevando puesta una tiara.
Notó que se encontraba en el centro de la biblioteca, prácticamente recostado sobre algo muy suave y cálido. Al observar hacia abajo vio que lo tapaban unas plumas blancas manteniéndolo caliente, tomando nuevamente un poco más de aire sintió un aroma dulce muy familiar.
"¿Soy lo suficientemente cómoda para tí?" Preguntó Celestia.
Estaba recostado sobre ella, la princesa yacía en el suelo cubriéndolo con su ala derecha, brindándole calor al cuerpo. Algunas de las plumas las tenía manchadas con su sangre al igual que parte del pelaje dónde él estaba recostado.
"De no ser por los elementos de la armonía nunca lo habríamos curado a tiempo." Dijo Cadence con mucho alivio.
"Si-siento la garganta muy seca…" Dijo Ian con una voz débil y áspera.
"Iré por un poco de agua." Mencionó Twilight.
"Cuando pensamos que estas a punto de morir siempre nos doblas la apuesta." Dijo Rainbow Dash.
"¡Rainbow!" Exclamó Rarity enfadada por el comentario.
Solo pudo cerrar sus ojos y sonreír levemente ante tal escena, Twilight le trajo un vaso de agua pero al intentar sujetarlo con su mano se le resbaló cayendo un poco y mojando el ala de Celestia mientras que Twilight lo detuvo con su magia poco antes de que caiga al suelo.
"Lo… lo siento…"
"Tienes mucho de qué lamentarte." Dijo Celestia. "Ese golpe dolió mucho y dejaste morado debajo de mi ojo."
Lentamente levantó su brazo izquierdo intentando alcanzar la cara de Celestia, ella acercó su cabeza al notarlo e Ian apoyó suavemente su mano en dónde la había golpeado.
"Perdón… Perdóname Tia…" Dijo Cerrando sus ojos mientras una pequeña lágrima corría en su mejilla.
Celestia se sorprendió mucho al oír esas palabras, sobre todo por la forma en que la había llamado. Twilight le acercó nuevamente el vaso de agua pero se lo hizo beber directamente en lugar de dárselo en la mano.
"Creo que ya es hora de que te recuestes en una cama." Propuso Cadence.
"¿Podría… podría quedarme así... un poco más?" Preguntó Ian recostando su cabeza sobre Celestia y cerrando sus ojos.
Fue inesperada esa muestra de capricho que tuvo pero al observarlo fijo, Celestia notó que estaba temblando, buscando cobijo y protección bajo su ala.
"Está aterrado..." Pensó. "Esta vez fue demasiado para él."
Observó a Cadence asentando con la cabeza mientras lo cubría con el ala, acercándolo contra su cuerpo. Lentamente todas las ponis salieron del lugar permitiéndole a Ian descansar sobre Celestia.
"Iré por unas mantas y frazadas." Dijo Twilight subiendo las escaleras.
La noche ya había caído sobre Equestria, Agrisk caminaba junto a Spitfire y Soarin por el pueblo. Él tenía su ala izquierda entablillada y su pata trasera derecha vendada. Ponyville se encontraba eufórico celebrando no solo el final de la gran carrera sino la victoria ante el inesperado ataque.
"No lo puedo creer aún." Decía Agrisk. "Orión un traidor..."
"Creelo, siempre fue un unicornio con deseos de poder." Dijo Shining Armor.
"¡Shining Armor, Selena, princesa Luna!" Exclamó Spitfire haciendo una reverencia. "No pensé que estarían por aquí."
"Vinimos con los grupos de apoyo." Respondió. "Lanceor Shieldon es el encargado de la escolta de Wirlog hacia Manehattan."
"Vosotros habéis hecho un formidable trabajo." Dijo Luna. "Derpy Hooves ha retornado sana y salva junto a su familia, por último hemos salvado las vidas de Celestia, el rey Winsail y Miamora Cadenza."
"Pero..."
"Lo sé Selena." Interrumpió Luna. "Solo aquellos autorizados pueden ingresar a la biblioteca en este momento."
Parados frente al gran árbol había guardias vigilando la entrada y otros apostados en el balcón para evitar que nadie ingrese. Mientras charlaban de lo sucedido, salieron de allí Cadence junto con las demás ponis y al verlos galoparon hacia ellos.
"Cadence, querida." Dijo Shining Armor. "¿Cómo salió todo?"
"Se pondrá bien." Contestó con una sonrisa.
"¡Ahora hay más motivos para celebrar!" Exclamó Pinkie.
En el ayuntamiento de Ponyville se había acercado la alcaldesa junto al Rey para realizar un anuncio. En ese momento todos comenzaban a agruparse para oírlo.
"Tal vez todos pensarán que se suspendió el evento." Anunció la alcaldesa. "Pero sería despreciar la dedicación y esfuerzo de todos aquellos que participaron de esta gran competencia."
"Muchos competidores iniciaron en Griffonia." Continuó Winsail. "Pero solo unos pocos llegaron al final, aquí en Poniville."
El público comenzó a chocar sus pezuñas y patas demostrado la felicidad que les daba tal anuncio, de a poco el grupo comenzó a acercarse para poder oír lo que estaban por anunciar.
"Mantendremos las posiciones de llegada sin modificar nada." Proclamó la alcaldesa.
"El gran ganador es el equipo número treinta y cuatro, oriundo de Poniville." Dijo Winsail. "¡El equipo Sweet Apple Acres!"
La multitud estalló en alegría, Applejack abrazaba a Rarity mientras que las demás ponis festejaban la victoria. El segundo puesto se anunció como el equipo de Griffonia compuesto por dos de sus guardias y un joven dragón, por último el tercer lugar fue para el equipo de los Wonderbolts.
Las celebraciones continuaron durante toda la noche tanto en el pueblo como los dos equipos que llegaron en primer y tercer lugar respectivamente, dando por finalizada una aventura que les generó mucho esfuerzo, dolor y recuerdos.
