Capítulo 52: Decisión

Era viernes por la mañana cuando Ulrich se despertó en el silencio de la casa. Esa noche había vuelto a su dormitorio, y había dormido con Sissi y William en la misma cama. Aunque en realidad se la había pasado casi sin pegar ojo por culpa de la idea de Odd. Y sabía que debía darle una respuesta pronto. Pero estaba hecho un lío. Para empezar, porque no quería herir los sentimientos de Odd, después de todo, eran los mejores amigos desde hacía años.

Se sentó en la mesa y empezó a tomarse el café. Aún quedaba un poco en la cafetera, y prepararía más cuando los demás se levantaran. En ese momento, Yumi bajaba las escaleras, sólo con el sujetador y el tanga puestos. Se miraron nerviosos.

—Buenos días —saludó ella.

—Hola.

Yumi se sirvió el café, y sabiendo que otra cosa resultaría absurda, se sentó al lado de Ulrich. Ambos estaban en tensión. No habían hablado a solas desde la discusión la noche en que cortaron.

—Vaya vacaciones, ¿verdad? —preguntó Ulrich. El tono de su voz sobana alarmantemente natural. ¿En serio estaba tranquilo?

—Sí, no me hubiera esperado esto... es mejor que irme con mis padres —dijo Yumi.

—Desde luego —afirmó Ulrich—. ¿Qué tal vais Samantha y tú?

Yumi tragó saliva antes de responder. No sabía que decirle.

—La verdad es que bien. Se está portando fenomenal conmigo.

—Me alegra saberlo. Te lo mereces —dijo el chico.

—¿Tienes algo en la mente? —preguntó Yumi. Intentaba soltarle algo ofensivo, pues el chico no decía nada al respecto de ellos, pero de pronto cambió el tono de voz—. Es decir, te noto como ausente.

Lo había pensado mejor. Quizá Ulrich lo prefería así, y no tenía derecho a recriminarle por ello. Además, si se preocupaba por como estaba...

—Si te digo la verdad... Odd me propuso lo mismo que a ti te propuso Sam. Quiere que salga con él.

—Ostias... —Yumi estuvo a punto de atragantarse con el café—.¿Y qué le dijiste?

—Nada. Me dijo que me lo pensara.

—¿Y qué has pensado? —preguntó, curiosa.

—No lo tengo claro. Es decir, lo del sexo... bueno, no es tan malo como pensaba, pero de ahí a...

—Ya... es difícil un cambio tan brusco —aseguró Yumi—, pero quién sabe dónde podrías encontrar el amor.

—¡Buenos dias!

Samantha estaba en pie y se acercó a ellos, quienes le devolvieron el saludo. Se sirvió un café con tranquilidad, pero agudizó la oreja.

—Ulrich... puedes aceptar a Odd... o puedes esperar a que dejemos a los niños estar en el acuerdo y salir con Milly —bromeó Yumi. Sam se rió mientras se sentaba a la mesa.

—No creo que eso ocurra —dijo Ulrich—. Bueno, voy a salir un rato a tomar el aire.

—De acuerdo.

Ulrich se levantó, echó la taza al fregadero y salió por la peurta. Casi sin darse cuenta, Yumni le siguió con la mirada, pero pronto Sam captó su atención. Menos mal, no parecía enfadada. Se temía alguna mala reacción, pero por el contrario, su novia aceptó sin problemas que hablara con el chico.

El grupo fue bajando poco a poco a tomar el desayuno. Las dos que más tardaron en bajar aquella mañana fueron Sissi y Aelita. La primera observaba a su amiga dormir, sentada a su lado con las piernas cruzadas. No le importaba esperar, necesitaba hablar con ella antes de bajar con los demás. La carta que había recibido de Javier había despertado unas dudas que sólo la pelirrosa le podría solventar.

Finalmente Aelita abrió los ojos. Al ver a Sissi, sonrió. Imaginándose qué quería, empezó a besarle la pierna, de forma que cuando la chica le hizo detenerse se extrañó.

—Vaya, ¿no querías darme los buenos días? —preguntó, entre la confusión, el sueño y el buen humor que la caracterizaba.

Sissi se tumbó a su lado, y Aelita pudo ver la preocupación en el rostro de la chica. No tardó en comprender lo que realmente quería.

—La carta de Javier —dijo. Era la única del grupo que la había leído.

—Exacto. Me pilló totalmente desprevenida. Y no sé qué le voy a responder.

—Le vas a decir que sí, por supuesto —afirmó Aelita—. ¿O es que no te gusta?

—Claro que me gusta —murmuró Sissi—. Me gusta mucho... pero es que... tampoco me apetece abandonar el acuerdo.

—Oh, así que es eso... —comentó la pelirrosa—. Bueno, no creo que me equivoque mucho si afirmo que los demás están dispuestos a aceptarles.

—Ya... ¿y él estaría dispuesto? Me da miedo lo que pueda pasar... mira lo que pasó al principio con Alicia.

—Y mira lo que pasó al final —replicó Aelita—. Sissi, eres una chica maravillosa, no creo que renuncie a ti, y menos si salir contigo implica un acuerdo que tiene tantos beneficios como el nuestro.

—Sigo con dudas...

—En tal caso vamos a hablar todo el grupo. Si le aceptan, cuando quedes con él, le traes para aquí y hablamos todos con él. Ya nos conoce. Y le contaremos lo que ocurre. Quédate tranquila, ¿de acuerdo?

Sissi asintió y le dio un abrazo a su amiga. Estaba muy agradecida por sus palabras. Nuevamente sintió una punzada de dolor al recordar aquella época en la que se había portado mal con ella. Y ahora en cambio Aelita era la mejor amiga que había tenido nunca.

—Muchas gracias... a veces me digo a mi misma que no te merezco.

—No digas eso —respondió Aelita—. Deberíamos bajar a desayunar.

—Espera... creo que antes te has quedado con ganas de algo... —susurró Sissi y empezó a besar el cuello de la pelirrosa—, y te lo has ganado.

—¡Ah, ahora sí! ¡Cuando a la señorita le apetece! —bromeó Aelita, pero estaba dispuesta a tener una sesión de sexo matutino antes del desayuno.

Se besaron, y empezaron a acariciarse los cuerpos mutuamente. Sissi deslizó las manos por la espalda de Aelita y masajeó sus nalgas despacio. Cómo le gustaba el cuerpo de la chica. La pelirrosa empezó a lamer despacio los pechos de Sissi, entreteniéndose en los pezones. Ella perdía el sentido. Placer.

Sissi empezó a acariciar el sexo de Aelita, despacio. Esta separó las piernas para dejarla hacer, e imitó sus gestos, introduciendo los dedos en la intimidad de Sissi, quien dejó escapar un gemido. La chica la volvía loca solo con eso, y más se excitó cuando la sopló levemente en el cuello.

—Quizá no debería decir esto, pero... qué cachonda me pones... —admitió Sissi.

—Lo se. Y me encanta —afirmó Aelita.

Sissi cruzó una pierna con las de la pelirrosa y se situó encima de ella. Empezó a mover las caderas, despacio, y Aelita se retorció bajo ella. Acarició las piernas de Sissi, arañó con cuidado su espalda, sólo para que la sintiera, mientras era sometida a los más intensos placeres. Se aferró a ella. No iba a ser suficiente... hasta el momento en que ambas llegaron a un delicioso orgasmo matutino.

—¿Bajamos a desayunar? —sugirió Sissi cuando se repusieron.

—A esta hora, casi mejor que almorzamos... —sugirió Aelita, y acarició la entrepierna de Sissi—. Quizá lo que hay por aquí...

Sissi rió, pero no le apetecía seguir en el dormitorio. La pelirrosa le dio la razón y bajaron al comedor, donde los demás ya se estaban preparando para ir a la playa. Empezaban a ponerse morenos.

Ulrich seguía dándole vueltas a la cabeza. Tras la conversación con Yumi sabía que no debía tardar en darle una respuesta a Odd. Pero iba a ser difícil. Dado que la propuesta le había pillado por sorpresa. ¿Le interesaba como pareja?

—¿Podemos hablar? —preguntó Ulrich a Odd un rato más tarde, cuando este se hallaba tomando un refresco fuera de la casa de madera.

—Claro —dijo él. Ulrich se sentó en otra de las sillas a la sombra. Hacía un tiempo agradable—. Dime.

—He estado pensando en lo que me dijiste. Que querías que saliéramos juntos.

—Ah. ¿Ya te has decidido? —quiso saber el chico.

—Efectivamente. Mira, acepto que tenías razón. El sexo con chicos no es algo desagradable —Odd asintió—, y podemos practicarlo en cualquier momento—, Odd volvió a asentir—, pero no me veo teniendo una relación como tal contigo. Bueno, ni contigo ni con ni con ningún tío, quiero decir.

Odd se quedó callado durante unos momentos y al final dijo:

—Me lo temía —sonrió al decirlo—. Eres demasiado hetero —bromeó—. Bueno, no pasa nada... siempre que cumplas eso de que podemos tener sexo en cualquier momento —rió.

—¿Te apetece ahora?

—No, la verdad... que aquí en la calle nos detienen por escándalo público. Prefiero que me pilles por sorpresa.

Ulrich aceptó la propuesta de Odd. Se había quitado un peso de encima con aquello. Todo había salido bien, y por primera vez, se sorprendió pensando cómo podría pillar desprevenido al chico para que supiera que era verdad.

Aquella noche volvieron a tener una asamblea general. ¿Debían aceptar a los niños o no?

—Bueno... es un tema complejo... —dijo William, que había sido elegido como portavoz de los que se habían puesto en contra de la idea—. No podemos dejar de pensar en que son jóvenes.

—No son tan jóvenes —argumentó Sam—. Han crecido, y tienen curiosidad por el sexo, como es normal.

—Ya, pero lo que hacemos nosotros...

—Es lo mismo que hicieron ellos. Y apuesto a que teniendo menos vergüenza que nosotros.

—Pero, si les apetece hacer algo que nos puede parecer mal...

—Se lo decimos. Era una de nuestras normas. Todo lo que se haga debe ser con consentimiento. Tanto de ellos a nosotros como de nosotros a ellos. En serio, han demostrado que saben portarse. Y me sienta mal por ellos que les tengamos al margen.

El argumento de Sam caló hondo en los que diferían de la idea. Pero...

—¿Y qué hay de Yumi? —preguntó Sissi—. Es decir... su hermanito.

—Los dos sómos lo bastante inteligentes como para no hacerlo entre nosotros —se exasperó Yumi—. ¿Por quién me tomas?

Finalmente, aceptaron en enviar un e-mail a los niños para decirles que les aceptaban.

—Un momento... —dijo Carlos antes de terminar—, se me está ocurriendo.

El e-mail que finalmente enviaron fue:

Hiroki, Tamiya, Johnny y Milly:
Lo primero, no os vamos a reñir por lo que habéis hecho. Tenéis todo el derecho del mundo si os apetece, y esperamos, nunca mejor dicho, que lo disfrutárais.
Hemos estado pensándolo, y vamos a aceptaros. Podréis tener también sexo con nosotros cuando os apetezca. Os enviamos una copia de lo que firmamos para que sepáis cuales son exactamente nuestras normas.
Además, hemos tenido una idea: dado que esto no podría llevarse a cabo hasta el próximo curso, os envío también cuatro tickets de tren para que vengáis a vernos el último fin de semana que estaremos aquí para que lo pasemos juntos. Consideradlo un regalo de bienvenida de vuestros "hemanos myores", y esperamos que vuestros padres os dejen venir. Si es necesario, pueden llamarnos por teléfono.
Un abrazo cariñoso ;)

Terminado aquel asunto y antes de ir a cenar, Sissi, con ayuda de Aelita, desveló el contenido de la carta de Javier al resto del grupo.

—Creo que vamos a tener un nuevo miembro en el equipo —comentó Ulrich.

—Literalmente lo de nuevo "miembro" —bromeó Alicia, que había tomado un poco de vodka aquel día.

—¿En serio no os importa que...? —preguntó Sissi.

—¿Por qué deberíamos tenerlo? —preguntó Laura—. Es decir... mira como empezó el grupo y mira como estamos ahora. Cuantos más mejor.

—Cinco incorporaciones en una noche... si Javier acepta.

—Pues entonces el sábado le diré que venga aquí —dijo Sissi—. Prefiero que estéis todos cuando lo sepa. ¿Os importará... sobre todo a vosotras... vestiros de bikini? Es para convencerle más fácilmente —rió.

El grupo respondió con una carcajada. El plan estaba bien pensado. Al día siguiente comprobarían el resultado.


Miércoles, igual a... ¡capítulo! Poco a poco sigue acercándose el final. Es más, estoy adelantando mucho con los capítulos finales. Ahora mismo ya las sugerencias pueden seguir llegando, pero no se si podré ponerlas. Quizá con un calzador. La historia aún tiene algunas sorpresas que contaros ;)

lalo101097: Pues su reacción la veremos en el próximo capítulo xD En cuanto a los niños, sí. Creo que era absurdo meterles en el grupo y no aprovechar esa baza, la verdad.

Usuario865: ¿Esperabas acaso otra cosa viniendo de mi? ;)

Moon-9215: Pues... creo que me habrás maldecido en diez idiomas terrestres y uno de ciencia-ficción al leer el capítulo xD Nunca me imaginé realmente a Ulrich y Odd como pareja.

carlosjim04: ¡Deseos concedidos! xD No podía ser de otra forma por el momento.

Alejito480: Era lo más razonable, sin duda. También lo merecen, y se comportaron muy bien en su "iniciación" xD Lo de la carta, era porque Javier es tímido. Y porque así os puedo tener un poco más a la espera, que mola mucho :P

A.L.L.Y: Efectivamente, mis razones tengo. Pronto veremos su destino, no sufras.

Zuole: La segunda parte será continuación de este fanfic, pero no puedo aún desvelar detalles de como será esa trama ni lo que tengo en mente. Inazuma Eleven sé cuál es, pero no la he visto. Ni ningún colega xD Así que lo siento, pero ese yaoi no te lo puedo conceder, si entre mis lectores hay alguien que le guste, que lo diga y hablas con él. Lo de dos activos (80%) con un pasivo (20%) está al caer.

Domingo otro, más y mejor. Qué pasará... en la casita de la playa... ¿aceptará Javier el acuerdo donde está metida Sissi? ¿Podrán acudir los niños al último fin de semana? ¿Dejará Felikis algún día de hacer sufrir a sus lectores? Las respuestas... próximamente en Code:Lemon Evolution. Lemon Rules!