PERDÓN A TODOS Y A TODAS POR HABERLO DEJADO DE LADO! EN SERIO, NO SABÍA CÓMO SEGUIRLO PERO AL FIN SÉ QUÉ FINAL DARLE Y DE UNA VEZ VAMOS A ZANJAR ESTA HISTORIA! QUEDAN POCOS CAPIS PARA EL DESENLACE!

Cuando Aeris se despertó, aún tenía los ojos hinchados de la noche anterior. Lo primero que hizo fue mirar su mesita de noche donde descansaba el medallón, y sintió un profundo dolor atravesarla al recordar que dentro estaba la foto de Sefirot hecha pedazos. Se pasó una mano por el pelo, apartándoselo del rostro. De pronto, un pitido llamó su atención. La estaban llamando, era Tifa.

-¿Tifa?

Trató de no sonar abatida pero no pudo evitarlo.

-Aeris, solo...quería pedirte perdón, por lo de Cloud...ya sabes...

Aeris enarcó las cejas. ¿Qué pasaba con Cloud?

-No sé de qué me estás hablando, Tifa...- admitió con suavidad.

-¿Él...no te lo ha contado?

Supo que se refería a Sefirot por su forma de mencionar "él".

-¿El qué?¿ Qué ocurre? Me estás preocupando.

-Ven a casa, estoy sola, hay algo que debes saber.

Intrigada, la joven se vistió y salió de la habitación. Por el pasillo, se topó con Sefirot y por poco se dan de bruces. Se detuvieron en seco, el uno muy cerca de la otra. Sefirot hizo un movimiento y Aeris se encogió, temblorosa. Sefirot la miró como si no se lo pudiera creer.

"¿en serio pensaba que iba a...a golpearla?"

- No creerías que...- murmuró él, casi en un murmuro pero ella siguió su camino evitando el contacto visual.

Sefirot no se movió del sitio, sintió un nudo en la garganta, se sentía peor que nunca...ella ahora le temía...¡le tenía miedo! Después de todo lo que había pasado entre ellos y ahora, ¿ella le creía capaz de hacerle daño?. Aeris se reunió con Shin en la cocina, él sonrió al verla.

- Hola, Aeris.

- Shin - ella sonrió sin ganas.- Voy a ver a Tifa, hay algo de lo que quiere hablar.

-Sí, de acuerdo...yo también hay algo de lo que quiero hablar contigo. Es...importante.

Aeris le miró con curiosidad.

-Dime.

-Preferiría hablar contigo...en un sitio más relajado...más...íntimo.

Aeris sabía a lo que se estaba refiriendo: quería hablar con ella a solas, sin Sefirot.

-Cuando vuelva podremos ir a...hablar.

Sefirot había estado escuchando la conversación. Sintió el impulso de obligar a Shin a hablar delante de él, lo que tenía que decirle a Aeris él también quería saberlo...apretó los puños con fuerza, pero se contuvo. Se suponía que ella ya no era nada suyo, no tenía derecho a inmiscuirse en su vida pero...después de hablar con Vincent y los demás miembros de Avalancha había comprendido muchas cosas. Había aprendido incluso a perdonarse a sí mismo...al menos, estaba en proceso de sentirse totalmente libre de culpa. Sabía que su relación con Aeris había terminado por su culpa, él era el único responsable. Y ahora no se le ocurría qué podía hacer para volver a arreglar las cosas...y ese Shin, ¿ y si era más apropiado para ella que él mismo?.

Necesitaba despejarse, quería ver a Vincent y seguir haciéndole preguntas sobre Lucrecia, sobre él mismo...Escuchó la puerta cerrarse cuando Aeris dejóa la casa, y una vez se hubo asegurado que ella había partido hizo lo mismo, abandonando la casa sin mirar ni despedirse de Shin.


- Tifa, de qué querías hablar?

Aeris estaba con su amiga, en casa, las dos solas. Tifa cogió aire.

-Te pido perdón en nombre de Cloud, él ha hecho algo...que sería aceptable en un niño de tres años... pero no en un adulto.

-Te escucho, habla, por favor.

Y así Tifa le relató la historia del medallón, de cómo su marido se había apropiado de él para posteriormente romper la foto de sefirot que había dentro. Y de cómo le había mentido a sefirot acerca de por qué estaba en su poder. Aeris no se lo podía creer...ahora entendía un poco más el comportamiento de Sefirot aquella noche, sus frías palabras, su seguridad acerca de que ella le había olvidado por completo...

En ese momento se abrió la puerta, era Cloud. Aeris se incorporó como un resorte al verle llegar.

- Hola Tiff, hola Aer...

¡PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF!

La torta que Aeris le propinó a Cloud sonó tan fuerte que Tifa lanzó un grito.

-¡Esto por arruinarme la vida, Cloud!- exclamó la joven Cetra furiosa, fuera de sí. Estaba roja y sus pequeños puños temblaban de rabia.

-Pero...- Cloud miró a Tifa y supo que ella le había contado todo.

-Merecía saberlo - dijo Tifa, y comprendía la reacción de Aeris a la perfección.

-¡Por tu culpa Sefirot me odia, ¿sabes?!¡Pensaba que eras mi amigo, que te preocupabas por mí, que...que podía confiar en ti y que querías mi felicidad, no hacerme desgraciada, pero me equivoqué!

-¡Eso no es así, Aeris, es sólo que...!

-¿Que qué?!

- Tenía miedo de que te hiciera daño...solo es eso- Cloud bajó la mirada al suelo y Aeris suspiró, relajándose.

Tifa solo escuchaba, no le parecía apropiado intervenir, después de todo era un asunto entre ellos dos.

-Él...ya no es el mismo, no me haría daño, no intencionadamente...sé que ya no...siente lo mismo por mí, que sus sentimientos se han enfriado pero, aún así...

-Aunque me cueste reconocerlo, le importas de verdad y ha cambiado. Se ha molestado en disculparse con todos nosotros.

Las palabras de Cloud la hicieron mirarle con sorpresa.

-¿Cómo?

-Le ha pedido perdón a Tifa por matar a su padre, a Barret, a Cid, a Yuffie, a Red, a Caith..incluso a mí. Dice que ahora entiende nuestro comportamiento.

Aeris estaba asombrada. ¿Ahora hablaba con todos menos con ella? Por qué...?Tifa pareció leerle el pensamiento.

-Teme...volver a dañarte, por eso...piensa que estarás mejor sin él...pero, te aseguro que ese hombre está loco por ti.

El corazón de Aeris dio un vuelco de alegría, ¿acaso era posible que...? Pero después de todo lo que se habían dicho...¿habría aún esperanza de una reconciliación?

-Cuando supo que no habías sido tú la que rompió su foto...su cara lo decía todo, parecía el hombre más feliz sobre la faz de la tierra- admitió Tifa.

-Siento...siento haberme llevado tu collar...y lo de la foto...- parecía avergonzado.

-Acepto tus disculpas.

-Por cierto, quién es ese Shin?- Tifa sacó el tema.

Y así Aeris les habló del Cetra que vivía con ellos gracias a haber ayudado al planeta a acabar con Jénova.

-Aeris...-Tifa la miró.- Dime, ¿te...te interesa Shin...?

-Claro, me gusta mucho, es maravilloso tener a alguien que me entiende.

-Creo que Tifa se refiere a si te gusta como...posible pareja.

-¿Qué?¡No, claro que no, yo solo quiero a se...! se detuvo, enrojeciendo.- Aunque creo que...por mucho que digais, él...ya no quiere saber nada de mí.

-Dale tiempo, Aeris, tiempo a perdonarse a sí mismo- la animó su amiga y ella asintió.

-Si, eso haré...por cierto, Shin dijo que quería hablar conmigo, aunque no sé sobre qué. Será mejor que vuelva a casa.

-Aeris, dentro de dos días es tu cumpleaños- habló Cloud.- queremos celebrarlo contigo.

-No es necesario...

-Insistimos- Tifa le sonrió.- Necesitas animarte, iremos todos. Daremos una fiesta...en Costa del Sol, el tiempo siempre es soleado!

-¿Todos?No creo que él quiera ir..- dijo con suavidad la joven, bajando la mirada.

-Seguro que por tí lo hace...

-Avisaré a Shin, si no os importa, me gustaría que lo conocierais.

-Claro Aeris, me encantará conocerle- Tifa sonrió y Aeris se incorporó. Justo antes de irse se volvió hacia ellos...o mejor dicho, hacia Cloud.

-Y por cierto, Cloud. Sefirot es mejor que tú jugando a volleyball, aquella vez te dejamos ganar.

Y con esto cerró la puerta, sintiéndose mejor al ver la cara de confusión de Cloud mirando a Tifa.


-Me alegro que acudieras a mí- Vincent se encontraba con Sefirot, en los alrededores de Iciclos. Lo decía de corazón, se alegraba que el hijo de la mujer que amaba se sincerase con él y buscase su ayuda.

-Eres el único que parece entenderme y nunca me ha juzgado...jamás.

-Hay algo que quiero mostrarte.-De debajo de la capa extrajo un amplio libro y se lo tendió.- Ten, estoy seguro que esto te ayudará. Leelo tranquilamente.

Sefirot frunció el ceño, examinándolo.

-¿Cómo podría ayudarme?

-Confía en mi. Por cierto- Vincent le observó con seriedad.- Pasado mañana habrá una fiesta en honor a Aeris.

Sefirot no dijo nada, sabía que dentro de dos días sería su cumpleaños pero no estaba al tanto de la fiesta.

-No estoy invitado.

-Todos iremos. No seas cobarde y ve.

Sefirot le miró con enfado.

- ¿Cobarde? ¿que vaya? Con qué cara me presento y para qué?

-No quieres arreglar las cosas con ella?

- ...

-Eso pensaba. Tienes que ir.

Sefirot se cruzó de brazos.

-Y ahora ve a casa y lee. Creo que una vez termines, tendrás más ganas de ir.

Como una sombra, Vincent desapareció y Sefirot volvió a casa, cada vez más intrigado por el libro que vincent le había entregado.


Al llegar a casa no había nadie, asi que Sefirot se acomodó en el sofá y comenzó a leer: según ese libro, habían existido unos soldados llamados seeds que cazaban brujas y cuyo jefe, un tal Squall Lionhart había dado caza devolviendo la paz al mundo. Una de las brujas, la más poderosa, llamada Edea, había terminado por ser aceptada y amada por todos cuando se descubrió que la causa de su locura se debió a que había estado poseída por una malvada llamada Artemisa. Sefirot se sintió mejor...si a ella le habían perdonado, él también era digno de perdón...y siguió leyendo la historia de una tal princesa garnet que había acabado por perdonar a su madre, la reina brahne al descubrir que habia sido manipulada por un hombre cruel llamado Kuja...

En efecto, Vincent tenía razón...ahora podía mirarse al espejo y se sentía más ligero...se sentía tan feliz, cuando acabó aquel libro que supo que quería ir a la fiesta del cumpleaños de aeris. Ya pensaría algo...para quedarse a solas con ella y explicarle que ahora ya estaba preparado para volver a hacer las cosas bien.

En ese momento se abrió la puerta y apareció Shin, estaba solo. Sefirot dejó el libro de lado.

-¿Y Aeris?

Shin se sorprendió de que el hombre preguntase por la Cetra, era la primera vez que lo hacía desde que lo había conocido.

-Ahora viene.

-¿La has dejado sola?- sus ojos empezaron a echar chispas.

- Necesitaba tiempo sola para pensar.

- ¿Sobre qué?

En ese momento la puerta se abrió y apareció la joven. Sefirot la miró pero ella a él no.

- ¿Y bien?- Shin la miró inquisitivo y Aeris suspiró.

-La respuesta es...sí- dijo con un murmullo y Shin sonrió satisfecho.

- Me alegro mucho.

-¿Sí qué?- Sefirot no pudo morderse la lengua y a su pesar formuló la pregunta. Aeris entonces le miró y en sus ojos vio...sufrimiento? dolor? de pronto parecía echarse a llorar, pero corrió a su cuarto cerrando tras ella.

Sefirot no podía comprender aquella reacción. ¿Debía preguntárselo a Shin? No, no lo haría porque...no estaba seguro de querer saber a qué había accedido Aeris.

Estaba empezando a pensar que Vincent tenía razón.

Era un cobarde.

OTRO MÁS! EL FINAL ESTÁ MUY CERCA!