°.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.° CHAPTER 52: Buscando consuelo °.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.°

Jacob POV

Salí corriendo como un rayo tras Leah, no sabía de lo que ella sería capaz ahora que su querido hermano, prácticamente a la única persona que amaba en la reserva, no prácticamente, era seguro que lo quería solo a él, se había imprimado de un vampira, la cual era una total desconocida y por lo tanto no digna de nuestra confianza, aunque dudo que Leah se hubiese sentido menos mal si la imprimada era una Cullen, y para colmo Seth le había echado la culpa de todo a ella sin una buena explicación al respecto, bueno ella luego nos echó la culpa de todo a nosotros, pero fue con bases sustentables, ni siquiera me imagino como rayos se debe estar sintiendo. Lo único que se me ocurre es intentar apoyarla aunque me amenace de muerte por mi presencia.

Tengo que encontrarla, se que Leah es fuerte pero no sé si será capaz de soportar todo esto, su única debilidad es su hermano, su talón de Aquiles, su punto débil estaba jugándole una mala pasada hiriéndola de esta manera y por segunda vez. Ella podría soportar cualquier cosa mientras a su hermano no le ocurriera nada, pero no sabía que tanto podría soportar ella cuando el mismo hermano la lastimaba así, vi su rostro y desamparo después de lo que ocurrió con Sue, cuando Seth defendió a su madre y a Charlie, Leah estaba deshecha, y ahora, que la culpan de todo… debe querer morir.

Algo dentro de mi grita desesperadamente que la encuentre y la proteja, la contenga, la consuele sin importar lo mucho que ella pudiese alejarme. Solo espero que me lo permita finalmente, espero que el hecho de que ahora vivamos bajo el mismo techo le de la confianza suficiente como para aceptar mi apoyo, pero no tengo muchas esperanzas, no estoy muy seguro de si dejara que me acerque, de hecho, estoy casi seguro que me pedirá distancia de por lo menos 5 kilómetros a la redonda.

De alguna forma debo hacer que se sienta amada y cuidada, como a ella le gusta, como el débil humano ese de San Diego la hacía sentir. Se y tengo la confianza de que soy capaz de hacerla infinitamente más feliz que él, de darle mucha más seguridad y paz si tan solo ella me aceptara, si tan solo me permitiera demostrarle cuanto la amo. Pero para eso debo encontrarla primero.

Seguí su aroma, la cual me decía que se encontraba en una frenética huida hacia ningún sitio en especial, Leah era errática en su carrera lo cual demostraba lo profundamente desesperada que se encontraba en estos momentos. Cuando finalmente se decidió ir a algún sitio específico sentí como la sangre se me helaba en las venas, se dirigía directamente hacia el acantilado, las peores ideas de lo que podría ocurrir pasaron por mi mente, una de las pocas maneras de que un lobo muera es ahogándolo, y si no sabias nadar bien en esas aguas... demonios, Leah podía ser muy fuerte, pero las aguas del acantilado en un día frio como este no le darían tregua, ella no está acostumbrada a lanzarse del acantilado ¡rayos!.

Corrí a todo lo que me daban las piernas, no podía permitir que cegada por la furia del momento ella cometiera una locura, porque no solo acababa con su vida, también terminaba con la mía. Corrí sin detenerme por algunos minutos y sin darme cuenta me encontré en el borde del bosque, en el fondo del horizonte y siendo bañada por los rayos del sol se encontraba ella, con los brazos a sus costados y la cabeza gacha. Mi pecho se llenó de ansiedad al verla parada tan al borde del precipicio.

Esta imagen se me hizo familiar, y al comienzo no entendí el porqué, era como si ya lo hubiese vivido, era como si ya hubiese pasado por esto mismo en algún momento, recordé al cabo de unos segundos que era lo que se me hacia tan familiar, pero a la vez era diferente ya que no estábamos en esta misma posición, las cosas habían sido al revés. En esa ocasión era yo el que se encontraba al borde del acantilado queriendo terminar con su vida y con toda la mierda que esta tenía en ella y Leah era la que venía a consolarme, pero esta memoria vino porque la vi al recordarlo en la mente de ella con demasiada claridad, era como si nuestras figuras y memorias se hubiesen fundido y no sabía bien diferenciar cuales eran mis recuerdos y cuales los de ella, además esos fueron tiempos difíciles, los cuales no quiero recordar y de los cuales tengo memorias muy vagas, pero que me llevan donde todo comenzó, justo en ese día, y yo sin darme cuenta, comencé a sentir todo esto por ella. Ese fue la primera vez en que ella demostró un poco de humanidad hacia alguien diferente a ella misma y Seth. Fue el inicio en el que la vi, no como la maldita harpía del pueblo, sino como Leah Clearwater, la mujer, y la amiga que estaba allí contigo, apoyándote, porque era la que mejor entendía tu dolor. Claro. Ese había sido el momento en el cual mi corazón comenzó a crear sentimientos que yo demoraría meses en reconocer como amor. Sentí una fuerte necesidad de retribuirle, de hacerlo mismo que ella había hecho por mí en esa oportunidad, ella me había apoyado en su forma tan especial y particular, ahora yo debía hacerlo a mi modo. Pero además de eso, me encontré con la esperanza de que, así como me pasó a mí, ella también comenzara a sentir algo por mí después de esto, moría de ganas de decirle que yo estaba allí solo para ella, para lo que necesitara, sería su pilar, su bolsa de boxeo si se quería desquitar con alguien, lo que quisiera.

Caminé despacio hacia ella procurando no asustarla con movimientos bruscos, no estaba seguro de cómo reaccionaría. Pero de lo que si estaba seguro, es que la consolaría de alguna forma, a mi manera. Sentía una fuerte necesitada de abrazarla y mantenerla entre mis brazos para evitar que cayera, aunque creo que yo era el que necesitaba ser abrazado por ella, más que ella por mí, estaba seguro que eran mis fibras nerviosas las que me reclamaban el contacto con su piel. Era una locura si pensaba que la última vez que la había tocado fue esta mañana mientras desayunábamos en mi casa, un simple roce de nuestras manos y ella me mando directo al cielo. Pero poco a poco esos toques furtivos no estaban siendo suficientes, quería sentirla cerca de mí y su respiración cansina sincronizada con la mía, la necesitaba como un drogadicto necesita su dosis de estupefacientes para mantenerse tranquilo y cuerdo sin dolores ni malestares, la quería en mi cama, bajo las sábanas, bajo mi cuerpo, siendo solo y totalmente mía… pero tenía que acallar al máximo mis deseos y estar ahí para ella de la forma más inocente, ya que era ella lo importante aquí, siempre seria ella, yo sería lo que ella quisiera y necesitara sin importar lo que fuese o cuando fuese. Mis deseos quedaban relegados a su voluntad.

- Leah… - dije casi en un susurro, o al menos eso me pareció a mí, pero al parecer estaba muy equivocado, Leah debió estar tan sumergida en sus pensamientos que mi solo susurrar la hizo dar un brinco del susto, se giró rápidamente sobre sus talones y pude ver su cara de espanto antes de que su cuerpo perdiera el equilibrio, casi cae risco abajo debido a lo cerca que se encontraba de la orilla y el repentino giro que dio. De forma inmediata mi cuerpo rompió la distancia que nos separaba y estuve frente a ella, la sujete con fuerza de un brazo para que no resbalara. Contemplé su hermoso rostro medio asustado medio enojado, su cabello colgaba lacio apuntando directamente hacia el mar, los rayos anaranjados del sol hacían que su piel brillara de una forma maravillosa, pero su rostro se veía opaco y sin vida, sus ojos estaban llenos de tristeza y dolor, aquel verde había perdido su subsistencia, nuevamente la habían herido en lo que más quería, este era un golpe demasiado bajo para ella. Su mirada rota hizo añicos mi alma, no soportaba verla sufrir.

Ambos nos quedamos en silencio, yo aun sujetando su brazo, ella con medio cuerpo a fuera de la orilla, con sus hermosas piernas rectas y tensas, para no dejar que sus pies patinaran hacia el fondo marino. Estábamos demasiado lejos para mi gusto, casi un brazo de distancia, lo cual para mí era como millas y millas de lejanía, grados y grados de frio en mi cuerpo.

Comencé a moverme con lentitud, no quería que ella se soltara de mi agarre y se fuera perdiéndola nuevamente, pensé rápidamente en mis opciones las cuales no eran muchas debido a las circunstancias, y la mejor, aunque también la más riesgosa, era abrazarla rápida y ajustadamente, apretando sus brazos dentro de los míos e inmovilizándolos, así evitaría que me golpeara y que arrancara, era la idea más arriesgada con ella, pero la mas tentadora para mí. De un rápido movimiento tiré de Leah y la aprisioné entre mis brazos pegándola lo que más podía a mi pecho desnudo, pude ver la sorpresa en su rostro a medida que se acercaba a mi cuerpo. Aunque ella no sintiera lo mismo, estar entre sus brazos era la gloria, más bien tenerla entre mis brazos.

- ¿Qué rayos te pasa? ¡Suéltame! – gritó Leah contra mi pecho, sentir su aliento me dio cosquillas y una sensación de ardor conocida en mi. No pude evitar soltar una pequeña risita - ¿De qué mierda te ríes pedazo de bestia? ¡Suéltame tarado! – alegaba ella entre mis brazos, removiéndose con fuerza para soltarse. Se retorcía e intentaba sacar sus brazos de donde los tenía prisioneros. Pero no podía, yo era más fuerte.

- Te soltaré solo si prometes que no me matarás y no saldrás corriendo de aquí, debemos conversar aunque tú no lo quieras – le dije lo más tranquilo que pude, no me apetecía soltarla pero teníamos que conversar, se suponía que ella se tenía que desahogar conmigo y yo debía consolarla, aunque yo me quedaría abrazado a ella por el resto de mis días solo para sentir su calor alimentando mi cuerpo. Noté que Leah bufaba y decía un rosario de incompresibles palabras, que me imagino que eran insultos para mí, de hecho, estaba seguro que eran insultos a mi persona, y conociendo a Leah eran de los peores, pero me sentí tranquilo ya que al menos lo estaba pensado, pensado en quedarse y hablar.

- Bien – dijo finalmente – suéltame y no te matare ni saldré corriendo de aquí lobo estúpido – dijo con su voz sin expresión pero si muy dolida. La miré de reojo y vi que su cuerpo aun estaba tenso, con los puños fuertemente cerrados y con su cabeza mirando el suelo. Respiré hondo y la solté lentamente.

- ¡Auch! Leah pero que….

- Te dije que no te mataría, pero no mencione que no te golpearía hasta cansarme – gritó Leah mientras me propinaba una ensalada de golpes directo al pecho y donde cayeran, también salían de su boca demasiadas palabras de odio y alegatos varios, algunos ni siquiera lograba entender, no entendía como una persona como ella podía decir tantas palabrotas, ni siquiera sabía que existieran tantas y ahora todas las groserías conocidas por el hombre e incluso las desconocidas e inventadas salían de sus labios directo hacia mí. Tuve que retroceder un poco debido a los golpes pero sin tratar de evitar los puñetazos, los cuales no me dolían realmente, solo eran algo molestos. Leah se estaba desahogando, este era su manera de hacerlo, "me imagino que se cansara algún día" pensé.

Luego de un tiempo sus puños se volvieron menos fuertes, cansados y los golpes se volvían empujones o intentos de ello, su voz poco a poco se volvió más suave pero no menos venenosa, sus gritos de insultos eran ahora meros susurros. Leah escondía su rostro mirando el suelo y su cabello cubría sus ojos intentando ser una muralla, pero pude ver claramente que por sus mejillas corrían ríos de lagrimas saladas, pronto la escuché jadear cansada y sus golpes no eran más que roces.

Levantó su rostro mostrando sus ojos rojos e hinchados debido al llanto, ese verde que tanto amo se encontraban brillantes debido a las lagrimas que no dejaban de salir, en su rostro solo se podía ver la desdicha y el desconsuelo al igual que el dolor, algo en su mirada me decía que se estaba resignando, porque ella sabía que haga lo que haga, Seth estaba imprimado y era un hecho tan fuerte que no se podía remediar. Ella era la que mejor conocía eso, vivió en carne propia lo poderosa que puede llegar a ser la imprimación.

Sus rodillas tiritaban y me di cuenta que colapsaría, sin poder contenerme más, la abracé con fuerza juntando cada centímetro de nuestro cuerpo y ambos caímos quedando sentados en el suelo, ella seguía llorando silenciosamente entre mis brazos derramando sus lagrimas sobre mi pecho desnudo, solo me quedo mecerla y acariciar su pelo.

A pesar de que ella sufría inconmensurablemente, para mi fueron los minutos más felices de mi vida, me sentí un miserable por estar gozando de esto mientras ella se desasía en lagrimas, pero, tenerla entre mis brazos sin pelear, sin insultos era lo más maravilloso que me podía pasar en estos momentos. Ella me dejaba consolarla, ella dejaba que la abrazara y la acariciara sutilmente sin intentar alejarme. El calor de su cuerpo me intoxicaba al igual que su aroma, el que se mezclaba con el perfume de sus lágrimas y llenaba mis pulmones.

Sentí como su respiración se volvía suave y dejaba de tiritar a causa del llanto, finalmente se estaba tranquilizando, lo cual me entristeció un poco, ya que significaba que mi tiempo feliz a su lado acababa.

- ¿Cariño, Leah, como estás? – le pregunté mientras me daba cuenta del hecho de que le había dicho "Cariño" pero es que simplemente no lo pude evitar, me matará por eso. Si no la espanté antes, ahora sí que lo hice. Sentí como ella se tensaba al escucharme, pero no duró mucho, se relajó inmediatamente, creo que el hecho de que me porte como un caballero con ella le está empezando a afectar, quizás se está acostumbrando a mis pequeñas muestras de cariño y amabilidad, quizás ya me está comenzando a aceptar, quizás ya dejó de sentir indiferencia por mi… quizás me este comenzando a querer…. O quizás yo ya perdí la cordura, "Claro, te ama igual que a los chupasangres, estúpido iluso" me grito una vez en mi cabeza. Si, definitivamente la última opción es la más posible.

- Si, si, gracias ya puedes soltarme – me contestó mientras pasaba sus manos por sus mejillas y secaba las lágrimas derramadas – estoy tan bien como cualquier lobo del cual su hermano menor se imprima de nuestro peor enemigo – dijo con voz seca y llena de venenosa ironía. Estaba dolida, y eso no se le iba a pasar en el corto plazo, y conociéndola sabía que no se le olvidaría nunca.

- ¿Estás segura de que ya te puedo soltar sin el temor de que me mates, o al resto de los lobos o vampiros involucrados en todo esto? – volví a hablar con el fin de no tener que soltarla aun, yo estaba demasiado cómodo en esta posición, busqué en mi cabeza todas las maneras posibles de alargar este momento, pero no tenía mucha fe en lograr a hacerlo.

- Si hombre, suéltame ya, estas costumbres tuyas se están volviendo algo cansinas, no me gusta que me trates como una damisela en problemas, porque a pesar de que mi vida sea una mierda, estar metida en medio de toda esta porquería de reserva y mas encima rodeada de malditos chupasangres, lo que menos soy es una niña tonta que necesita de un hombre que la proteja – respondió algo arisca. Pero sin moverse de mi lado, ni si quiera intentó alejarme.

Nos quedamos un par de increíbles minutos mas así, juntos, no puedo decir abrazados, porque la verdad era solo yo el que la tenia envuelta, pero era lo más cercano a un abrazo que podría recibir de Leah. Ya no me atreví a seguir acariciando su cabello, una de mis manos agarraba fuerte una de las suyas. Leah suspiró vigorosamente y dijo.

- Bien, basta de momentos cursis – se sacudió mis brazos de encima moviéndose de mi lado sin soltar mi mano, se colocó justo enfrente de mi sentada a lo indio, yo la imité – maldita sea, odio que hayas tenido que ser tu precisamente el que me haya visto de esta manera, de todos los que me rodean tenía que ser Jacob Black quien sintiera pena por mi y viniera a consolarme – se quejó desenredando sus dedos de los míos y llevándolos a su cabeza, escondió su rostro con ambas manos y se refregó los ojos, como si de esa forma se le fuera lo hinchado – no tenias que hacerlo, yo me cuido sola.

- ¿Hacer qué? – le pregunte confundido ¿consolarte, abrazaste, amarte… todas las anteriores?

- Pues, esto….estar así, aquí conmigo…ser amable… no sé, esto…- decía mientras gesticulaba con una de sus manos indicándonos, primero a mí, luego a ella, luego a mí de nuevo y así sucesivamente.

- Si tenía Leah, no seas exagerada, te estoy devolviendo el favor… - le contesté intentando quitarle importancia a lo que acababa de pasar, no quería que sospechara de que no solo la consolaba, sino que además aprovechaba la instancia para estar cerca de ella, ganar su confianza, tocarla… ella me miró algo confundida al comienzo, pero pronto vi que la comprensión llegaba a sus ojos. Yo solo esperaba poder volver a tomar su mano.

- Sí, claro ya recuerdo el porqué, por supuesto solo me estás devolviendo el favor…- junto con la ironía note algo de decepción en su voz. Me di cuenta de que estaba mal interpretando mi frase, "no puede ser" me lamenté.

- Leah no pienses lo que estas pensado ahora…

- No estoy pensando nada, pero no te preocupes, entiendo perfectamente, soy tu beta ¿no? Debes cuidarme es tu deber…

- Leah…

- Como sea, gracias…por estar aquí cumpliendo tú deber… espero que no haya sido tan terriblemente aburrido y patético consolar a una estúpida loba sentimental…

- Leah… - como siempre ella entiende todo mal.

- Pero no te preocupes no volverá a ocurrir – terminó diciendo mientras intentó pararse, la escuché susurrar un "estúpida" muy bajito antes de alcanzar a reaccionar, yo la agarré del brazo y la obligué asentarse de nuevo.

- ¿Te puedes callar un maldito minuto y escucharme? – la regañe, ella me miró con algo de rabia pero volvió a su lugar – no quise decir eso en tono despreocupado o como si fuera mi deber – pensé a mil por hora intentando de que mi mente encontrara las palabras adecuadas que expresaran que realmente me preocupaba por ella, pero sin decirle que me tenia enamorado hasta la médula, pero eso era difícil cuando dos hermosos orbes verdes te miran con fiereza - realmente quería estar aquí para ti, como tú lo estuviste alguna vez para mí. Yo siempre estaré aquí para ti Leah, espero que algún día puedas entender que podemos ser amigos, no tienes porque odiar a todos aquí en la reserva, siempre podrás contar con que estaré aquí para ti sin importar que pase, no te volveré a fallar como lo hice cuando te expulse, esa vez no entendí lo que tratabas de hacer, fui un ciego, y para variar terminamos discutiendo, pero es tu me sacas de quicio, pero ahora no es así – balbuceé, me detuve pensado en que quería decirle que ahora la amaba con todas mis fuerzas y que la razón de mi vida era precisamente ella, pero sería demasiada información por ahora, Leah me miraba algo confundida, como si estuviera desorientada, espero que este entendiendo lo que le quiero decir, que puede contar conmigo – Leah quiero que entiendas y por favor escúchame atentamente, quiero que entiendas que puedes contar conmigo y que podemos ser amigos ¿entiendes? Quiero ser tu amigo Leah aunque tú no me creas, aunque pienses que hago todo esto solo por responsabilidad, pero no es así – ella me iba a decir algo, pero yo hablé antes – no te abrazo por obligación, no te consuelo por obligación, no vivo contigo por obligación… lo hago porque realmente quiero hacerlo – "aunque yo quisiera ser más que tu amigo, quiera tocarme más allá de un abrazo y tenerte en mi casa como algo más que mi beta" pensé.

Leah sostuvo mi mirada todo ese tiempo, pude ver como sus ojos cambiaban de expresión a medida de que mis palabras golpeaban su razón, era como si de repente ya no se sintiera sola, como si entendiera que nunca más tendría que volverá a llorar en soledad, porque mis brazos siempre estarían dispuestos a cobijarla. Creo que lo estaba logrando, estaba entrando un poco al menos en esa coraza que tiene, logrando llegar a la verdadera Leah.

- ¿Desde cuándo eres tan condenadamente cursi Jake?

- Rayos Leah eres un maldito fastidio ¿Es que solo aceptarás a ese débil humano como amigo? – le dije algo enojado, pero es que no puedo creer que ella sea así, le estoy hablando del corazón, abriéndome completamente, bueno no tanto la parte de que estoy como loco por ella la dejaremos escondida por ahora, y ella solo piensa que soy cursi, bueno lo soy, pero aun así, es una verdad que necesito que se grave en la cabeza, ella no está sola, no si yo estoy cerca pera estar con ella, pero no, al parecer lo único que su cabeza dura entendió es que soy condenadamente cursi. Me lleve el diablo.

- No – dijo algo dudoso cruzándose de brazos.

- ¿No qué?

- No solo él puede ser mi amigo – me respondió algo avergonzada, confundida y enojada, pero siempre seria - además no sé porque lo tienes que meter en esta conversación, Taylor ni siquiera está aquí y no tienes porque tratarlo como un débil humano, podrá ser débil por fuera, pero en su interior es la persona más integra y amable que he conocido jamás, increíblemente gentil y cariñoso – al oír sus palabras hacia ese tipejo, los celos que había mantenido escondidos en algún lugar volvieron a mí con fuerza, aun lo quería, a pesar de todo lo que hemos pasado, a pesar de que lleva viviendo en mi casa casi dos semanas, mierda, ese estúpido humano a pesar de la lejanía aun le provocaba cosas. Respiré profundamente e intenté recordar no me podía enojar ahora con ella, tenía que consolarla, estar ahí, así que mejor me puse a contar hasta mil antes de volver a hablar mientras seguía respirando.

- Ok, perdón – dije algo sarcástico, pero es que no lo sentía de verdad – no debía entrometer a ese…ese – "800,801…" – personaje. Pero es que me frustra el hecho de que lo hayas aceptado a él con tanta facilidad y a nosotros, la gente de tu pueblo, quienes te conocer de toda la vida nos rechaces sin oportunidades – le dije frustrado.

- La gente de este pueblo no me ha aceptado jamás y nunca ha sido buena conmigo, no le debo absolutamente nada ni mucho menos oportunidades.

- Eso no es verdad, hubo un tiempo en que las cosas eran diferentes – "además ahora yo te amo con locura y desesperación, ese es un merito para una segunda oportunidad" pensé, yo si merezco una.

- Eso fue hace demasiado tiempo.

- Sí, bueno, ya basta, no estamos aquí para hablar de eso ahora – no quería complicar más la conversación mezclando todos los temas sensibles para ella ya que lo más probable era que termináramos peleando.

- Pues prefiero hablar de eso mil veces, antes de tener que hablar del estado patético y absurdo que la estúpida sangre Quileute provocó en mí hermano – me respondió Leah con voz llena de tristeza y desesperación – además tampoco hay mucho de qué hablar, aunque no lo creas entiendo muy bien lo que ha pasado, y sé muy bien que aunque no quiera Seth seguirá imprimado de esa cosa mal oliente roba hermanos menores. Sé que no puedo hacer nada, y eso es una de las cosas que más me duele. Odio sentirme impotente. Me quedé en este sitio para protegerlo, estar con él al momento de la batalla, pero mira ahora, imprimado de una asquerosa sanguijuela, y yo sin poder hacer absolutamente nada. Esto apesta.

- ¿Y cuál es la otra?

- ¿La otra qué?

- La otra cosa que te duele.

- Que me haya culpado…

- No lo dijo en serio Leah, solo estaba enojado y quizás asustado de todo lo que le pasó, lamentablemente se desquito contigo.

- Pero él jamás me había hablado así, ni si quiera cuando todo el mundo lo hacía.

- El no le habla así a nadie, ya sabes cómo es eso de los imprimados con sus imprimadas, se vuelven sus esclavos o algo así.

- Eso lo tengo claro, no necesito que me lo recuerdes – espetó con rapidez - Mierda, no puedo creer que esto esté pasando, está mal, muy mal, el pobre Harry tiene que estar revolviéndose en la tumba por lo que le pasó a su hijo.

- ¿Aun piensas que es culpa mía y de los Cullen?

- Si.

- Lo dejarás de pensar algún día.

- No

- ¿Me odiarás por siempre? – le pregunté poniendo la cara más tierna que pude, pero creo que no salió muy bien, ya que Leah soltó una carcajada enorme y sonora, era tan obvio que eso no iba a resultar con ella. Bien la estaba haciendo reír al menos, eso debe ser algo bueno.

- Pienso que sí, debería aborrecerte con mi alma, pero quizás algún día te deje de odiar – dijo mientras suspiraba. Me dijo 'quizás' eso es mejor que nada - ¿Qué debemos hacer ahora? No quiero seguir lamentándome por esto.

- Creo que debemos ir donde los ancianos y ver si ellos tienen alguna explicación, aunque lo dudo.

- Que optimista eres, eres un asco consolando ¿lo sabías?

- Se hace lo que se puede – le dije ofreciéndole la sonrisa más sincera que pude.

- Yupi – exclamo irónicamente - que entretenido ahora tendré que ir donde mis amigos los ancianos, lo más probable que también me culpen a mí de esto. Y mi madre, rayos ella sí que me culpara de todo – arrugó el entrecejo y gruñó enojada – mierda, recordé que no estoy en buenos términos con ella, no tengo mucha intenciones de verla.

- Tarde o temprano ibas a tener que enfrentarla nuevamente, además no te preocupes por ella Leah ni por los ancianos, esto no es culpa tuya.

Leah, sin decirme una palabra se puso de pie y caminó hacia la orilla a contemplar el atardecer. La tarde estaba realmente hermosa, el sol brillaba y casi no había nubes cosa rara en el lugar más nublado de los Estados Unidos, el color rojizo que se formaba en el ambiente hacia que Leah se viera más hermosa y delicada. Sus piernas largas y torneadas brillaban como el oro y su pelo se veía lustroso y negro como el azabache. Vi como se abrazaba a ella misma, era claro que no lo hacía por frio, al menos para nosotros, eso no era lo que la llevaba a protegerse, seguramente lo hacía buscando apoyo, consuelo, cariño. Se me hizo agua la boca por lo hermosa que se veía en ese estado, con los rayos del sol sacando brillos dorados de su piel.

Sin pensar en que estaba haciendo me levanté de golpe y fui donde ella.

Algo dentro de mi saltó y pronto me di cuenta que era mi corazón, que palpitaba con la fuerza de un caballo de carrera contra mis costillas, pero aun no sabía por qué. En mi pecho sentí una tibieza que me gustaba y me embriagaba, un calor que exaltaba mis células nerviosas, por mi nariz entraba un aroma a flores y arena. Mis manos las sentía cálidas y por mis brazos podía sentir pequeños choques eléctricos que hacían que mi piel se erizara de placer. Noté que tenía los ojos cerrados disfrutando de ese momento. Pronto me di cuenta que mis labios tocaban algo húmedo y suave, sentí mas fuerte el aroma que me intoxicaba.

Abrí los ojos lentamente, sin entender que pasaba. Entre la oscuridad de mis pestañas vi un color caramelo y algo de negro. Abrí algo más y pude notar delgadas líneas negras que cruzaban y se enredaban en la superficie cobriza. Observé que lo que veía como trazos dibujados no eran simplemente líneas, eran cabellos y que la superficie dorada era texturada como la piel.

Tenía mis brazos y manos abrazados a algo y mi cuerpo estaba invadido por una calidez que me recorría completamente, haciendo que mis células reclamaran por más.

- Jake ¿estás enfermo? – preguntó Leah trayéndome a la tierra nuevamente. Fue entonces cuando caí en cuenta de que tenía a Leah cerca de mi cuerpo y no solo era eso, mis brazos recorrían los suyos envolviéndola y mis dedos estaban entrelazando los suyos, había abrazado su abrazo, siguiendo la línea de sus extremidades alrededor de su pecho. Ella estaba erguida y algo tensa pero no me rechazaba, al contrario. Se amoldaba a mí, sentía como arqueaba un poco su espalda hacia adelante para que mi pecho se pegara a ella y ladeaba su cabeza para poder acomodar mi rostro en su cuello. No sé en qué momento perdí el miedo a morir y decidí tocarla, pero maldición, esto era lo mejor que podría haber hecho. Yo estaba en el sexto cielo o algo así, aunque dudo que el cielo pueda ofrecerme algo mejor a esto, no podía creer que estuviéramos abrazos de esa forma. Primera vez que actuaba realmente de forma inconsciente y me felicité por lo genial de mi movimiento.

- No, esto es algo de amigos sabes… - le dije sin mucho convencimiento en mi voz.

- Mmm, los amigos no se abrazan de esta forma Jacob, no soy idiota, quizás qué tipo de amigas tienes tu.

- Es solo que aun no te acostumbras a ser mi amiga Leah – le dije como restándole importancia elevando un poco mis hombros, comencé a moverme lentamente para alejarme de ella, no era algo que yo quisiese, pero creo que a Leah aun le molestan mis demostraciones de amistad, que para mí son demostraciones de amor encubierto.

Cuando me estaba por soltar, ella agarró mis manos con fuerza, y se abrazó más a sí misma con mis brazos, la envolví más que antes. Junté mi cuerpo mas a ella sin dejar ni un espacio sin su calor, "Ella debe necesitar de estos abrazos tanto como yo" pensé, pero mi duda era si ella sentía el mismo tipo de necesidad, yo moría por estar así con ella por siempre porque la amaba con locura ¿ella lo hará solo porque está dolida y triste? ¿Hubiese aceptado el abrazo de cualquiera? Ojala que no, y si es así espero que eso cambie pronto.

Estuvimos un par de minutos más, yo disfrutado al máximo de esta experiencia y ella, pues realmente yo no lo sabía, estaba como perdida en el horizonte, aunque no podía ver su rostro sentía perfectamente que su mente divagaba quizás en que planeta. Pronto sentí como disminuía la fuerza de su agarre y comencé a aflojar mis brazos, finalmente nos soltamos pero yo no me moví de mi lugar, a un par de milímetro de su espalda, aun quería sentir su calor contra el mío, no quería que esto se acabara nunca.

- Bien vamos a enfrentar esto donde los ancianos – dijo y salió corriendo sin darme la cara, me quedé un momento en mi sitio intentando asimilar todo lo que había pasado y lo increíble de esta tarde, aun sentía el calor de su cuerpo en mi pecho. Que increíble la forma en que podía hacerme sentir con un simple roce.

Suspiré y me giré hacia el bosque, simplemente me quedó seguirla, no quería presionarla, para mi toda esta experiencia era un gran avance en la búsqueda de su amor. Salí corriendo tras ella sintiendo que quizás ya me estaba convirtiendo en su amigo.

Llegamos donde los ancianos, como siempre Leah se posicionó a mi derecha como un guardaespaldas pero más cerca de lo que lo hace generalmente, esperamos que estuvieran todos reunidos y sin rodeos les di la buena nueva, nuestro querido Seth se había imprimado de una vampira vegetariana no venenosa amiga de los Cullen.

Les expliqué todos los por menores, Leah no dijo nada en todo el transcurso de la reunión. Di gracias a los dioses de que nadie dijera que todo esto era culpa de alguien, simplemente tomaron la noticia como un evento desagradable y complicado, lamentable por decir lo menos, como "una horrorosa desgracia" según las palabras de uno de los ancianos, escuché el gruñido profundo del pecho de Leah, pero ellos más que nadie sabían que contra la imprimación no hay nada que hacer. Dijeron que no existía ninguna otra leyenda sin contar y que pensaban que si esto había pasado era por algo, solo el tiempo dirá porque.

Sam dijo que como las condiciones de pelea habían cambiado, y uno de nosotros estaba más que involucrado en todo esto de la batalla contra los Volturi, él y su manada se unirían en batalla, que entrenarían con nosotros y pelearían junto a los vampiros vegetarianos si era necesario, la sangre mandaba y el no podía estar al margen, a pesar de que no era necesario que lo hiciera ya que Seth no era parte de su manada se lo agradecí profundamente, sabía que su motivo era el cariño que Sam le tenía a ese lobo, y aunque me dieran celos, también sabía que lo hacía por Leah. Paul y Jared casi saltaban de felicidad al saber que podrían patear un par de traseros fríos en batalla, eso de tener de ver de lejos los tenían realmente muertos de la envidia.

Sue tenía el rostro frio y sin expresión, prácticamente no dijo nada en toda la reunión, solo pude pensar que se estaba guardando las emociones de saber que su hijo menor se había imprimado de nuestros enemigos, pero era difícil saberlo, ella era una mujer dura. Y por ser parte del consejo no podía dejarse llevar por sus propias emociones. Pero Sue tenía casi los mismos ojos de Leah, en realidad Leah tenía los mismos ojos que su madre, si uno las aprendía a conocer podía leer todo lo que estaban sintiendo, eran como un libro abierto cuando sabias que mirar, y en los de Sue podía ver el sufrimiento y dolor que todo esto le estaba causando.

El viejo Quil levantó la sesión y Sam de acercó a mí para afinar algunos detalles, Leah casi como un acto reflejo se alejó de mi costado cuando notó la presencia de Sam, yo sentí frio inmediatamente, quise tomarle la mano para no dejar que escapara pero sabía que no era el lugar ni el momento para eso, me obligué a entender que no puedo dejarme llevar todo el tiempo por mi loco amor por ella. Con un ojo puesto en Sam y en lo que decía vigilé los movimiento de Leah, se fue hacia la ventana, vi como Sue vacilaba si acercase a ella o no, me puse tenso al ver que finalmente se novia hacia ella, lo que menos quería era que Leah tuviera una discusión con su madre. Pero nada malo ocurrió, mi lado protector siempre se preparaba para lo peor, pero todo fue casi normal, Sue se acerco a Leah despacio y humildemente, sin cruzar palabras se miraron a los ojos, como si en ese acto tan sencillo se leyeran los pensamientos y como si ya no pasaran cosas extrañas últimamente, Leah alargó los brazos y abrazó a su madre, ella le correspondió como si no lo hubiese hecho en siglos y se quedaron ahí quietas como estatuas color cobre. Me pregunté si eso era la señal de que todo estaba olvidado, si Leah finalmente se había resignado a la relación de Charlie con su madre, o si solo era una tregua por todo lo que estaba ocurriendo con Seth. Luego de un par de segundo que pudieron ser minutos y de los cuales no había escuchado ninguna palabra de lo que Sam me decía, se separaron y tomaron de sus manos, Sue beso uno de las de su hija y se marcho, Leah volvió su mirada a la ventana y se abrazo a sí misma. Me dieron unas ganas enormes de volver donde ella y tenerla como hasta hace una hora, pero no podía, aunque los brazos me dolieses reclamando por ello. Finalmente sacudí mi cabeza ignorando mis deseos y pude tomar atención a las últimas palabras de Sam.

Nos fuimos de ahí con la decisión de que al otro día Sam comenzaba a patrullar en tierras enemigas y a entrenar con nosotros. Corrimos por el bosque en dirección a la casa blanca, ya que debíamos ir a buscar a Seth, pero un par de metros antes Leah detuvo la marcha violentamente.

- No puedo – dijo ella – no puedo ir ahí, no quiero verlo, no puedo verlos juntos aun.

- ¿Estás segura?

- Sí, comenzaré a patrullar, ya se está haciendo de noche, comienza nuestro turno, buscaré a los otros y les diré que se vayan a casa a descansar, te veo más tarde – Leah se dio la vuelta y comenzó a correr, yo avancé un par de pasos en su dirección queriendo retenerla pero sabía que ella necesitaba un espacio para estar sola, para pensar, para asimilar todo esto, solo espero que los otros se comporten o Leah se desquitaría con ellos sin remordimientos.

Retrocedí y comencé sin prisa mi marcha hacia donde los Cullen ya que estaba a un par de metros de la casa, me sentí raro y solo sin Leah a mi espalda – Jake… - escuché que me llamaba a lo lejos, pero lo suficiente para escucharla desde mi posición, me giré en la dirección de su voz y la encontré semi escondida detrás de un árbol, me miraba entre apenada y molesta, ella suspiró, como luchando por sacar las palabras de su garganta y relajó su rostro - gracias… - dijo ella girándose, sentí como se alejaba rápidamente. Mi corazón se hinchó de la emoción y sentí que la amaba más que antes. Definitivamente iba por buen camino.


(¸.•´ (¸.• † Lirit † °•.¸: FELIZ NAVIDAD! espero que el viejito pascuero, papá noel, santa claus, o como sea que le llamen, les traiga todo lo que quieren, personalmente lo que mas quiero es tener paciencia, memoria, energia e imaginacion para todo el año que viene... ha! y tiempo, dios por favor dame tiempo!
en fin, espero les haya gustado este capi de ternura de ese parsito, poco a poco nuestro jake llegue a la meta, poco a poco se gana un pedacito del corazon de leah, debería pedirlo para navidad no? xDD

en fin, besos, abrazos y muchos regalos! nos estamos leyendo!1

(¸.•´ (¸.• † Agnes †.¸.•: feliz navidad para todas ustedes! bueno ahora lo importante, que les parecio el cap? es lindo no? jake es un amor y ven que leah no es tan mala =), me encanta este cap! las cosas se van dando poco a poco entre ellos! esperamos que podemos evolucionar mas! espero que el viejo pascuero les haya traido todas la bendiciones del mundo para cada una de ustedes y nos leemos en año nuevo!


FELIZ NAVIDAD PARA TODAS!

muuuuuuuuuuuuchas gracias por seguir leyendonos depe de tanto tiempo ( mas de 1 año)

y como regalito de navidad aqui un nuevo cap! esperamos que les guste! personalmente a mi me encanta =)

esperamos que a todas les haya llegado un emet o un eddy o un jake o el ser sobrenatural que deseen =)

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Gracias a : doble vida, Bonnie Boleyn, Karina Cullen Black, fey black, pazzitta, AndreiiCullenHale, Andrecullen18, Tibby-Trick, Psique46, Sukio, Aligeos, Ellie. thecolou , Prettypurple, Tsuki-no-Haruka, Sophie93, carichoextremo,Polynessia,piinkblaCk,Karmele, diosapagana, MaLiGnA BlAcK, Dark-Shinda, JoseCullenGD, susyh, sweetcullen12, Lorraine Cullen Swan, Shara Black, milets, Keiian, indramar, StillDollProduccions, Dream-espered, caminos, danyela, gaby001, bellalize, sharice94, Sprite Moony, drake dark, Pao Redwolf Black, Caperuzzita de Black, Chilli Black, Allison Marie Malfoy-Black, Jo Harv.,maria-fan, momojons, Arya Delacour, Jahzeel, Seleniita Black de Malfoy, MiaRiddley, BeHappyWithLove, crazypaige1306, kerVEROs, misteriO58, Carter86, ReshaAngel, sarlia, pazlux, claa black 1981, Oraculo, Ely Uchiha, saskeyo, Haeleen Black Clearwater, Neko-Tiara, CHELABLACK, zulema hale black, Laurita2206, monica . leah, meli black clearwater, thalilohe, Blackie-Noir, leahwerewolve, jasw494, charlie jeani, klarablack1981, mukax, She-Wolf Heiress, blue-uchiha, JustBlackwaterClan, Morenita Black Clearwater, rosa, Cris Cullen Swan, KaRii paxEcOu, Nafrayu, sarydark, nonaloka, Sophie93, Hime-Aiko, , bellalize, thalilohe, Caroliina, alice-rose1991, Aide96, Nenita Malfoy, Alisaness Cullen POR LEERNOS Y DEJARNOS COMENTARIOS SIGAN ASI!

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