POV Bella
Estaba demasiada nerviosa nuestra luna de miel se llevaría acabo en menos de lo esperado, debía admitir que en el lugar donde nos encontrábamos era demasiado hermoso, Edward estaba igual o mas nervioso que yo así que me dio tiempo para prepararme, solo necesitaba tomar un baño, si eso era un baño con agua caliente recorrer todo mi cuerpo y así pudiera relajarme. Tome una toalla y fui directamente al baño el agua se sentía bien al caer por todo mi cuerpo. Tome mi tiempo para poder relajarme tampoco quería que en mi noche de bodas Edward ya estuviera durmiendo, me dispuse a salir del cuarto de baño con solo una toalla cubriéndome, no sabia que era lo indicado ponerse en estos casos.
Corrí hasta el cuarto para poder inspeccionar mi maleta, saque varias cosas pero solo encontré unas prendas demasiado pequeñas, encontré unos baby doll hermosos por supuesto pero no sabia como luciría con esto puesto eran muy reveladoras y eso me preocupaba que a Edward no le gustara, al final me decidí por uno, era color morado, a dos juegos en la parte del busto tenia una cinta color dorado y a mi parecer era el que mas me gustaba. No sabia que era lo que me iba a encontrar al salir de ahí pero tarde o temprano tenía que hacerlo.
Bella – Edward casi se atraganta con la bebida que traía entre sus manos.
¿No te gusta? – me arrepentí de inmediato al elegir ese.
No, me encanta – deposito su copa en el buro – estas mas hermosa – me sonroje ante su comentario.
Al llegar hasta mi me tomo entre sus brazos y comenzó a besarme por todo el cuello, eso era muy excitante sentir su piel sobre mi piel, mis manos estaban en su espalda, su pecho, introdujo una de sus manos debajo del baby doll tocando mi pecho que al sentir su mano un fuego en mi interior se prendió, no quería quedarme atrás de hecho yo me encontraba prácticamente desnuda a como se encontraba él.
Es injusto – hable entre gemidos, su mano en ningún momento abandono su labor.
¿Por qué? – hablo entre mi piel.
Yo estoy prácticamente desnuda y tu no – fue solo en ese momento que me olvide de los nervios que habían estado matándome desde el inicio del día.
Eso se puede arreglar – retiro su mano y sentí que algo me faltaba, un hormigueo recorrió la zona en donde se había encontrado su mano anteriormente - ¿Lo haces tu, o lo hago yo? – hizo unas señas indicando sus pantalones mirándome de una forma seductiva.
Yo lo hago – me acerque mas a él siempre mirándolo a los ojos, mis manos estaban temblando eso era cierto pero el fuego dentro de mi seguía flameando con mucha intensidad, mis manos se posaron en el cinturón desabrochándolo con cuidado; le fui quitando los pantalones poco a poco y fue en ese momento que me di cuenta que Edward traía los bóxer que me gustaban, seguía siendo virgen pero como todos tenemos unas fantasías sexuales.
Reanudamos nuestra sesión de besos y nos fuimos yendo poco a poco hasta la habitación que por suerte no se encontraba muy lejos de donde estábamos, en el camino le fui quitando también la camisa y la avente, sin importarme el lugar de donde había caído – es injusto ahora para mi – sonreí entre sus labios, era verdad pero me gustaba mas así, mi lado pervertido se hizo esperar. Ambos caímos a la cama y las manos de Edward comenzaron a explorar toda mi anatomía, por supuesto las mías no se quedaron atrás y también mis manos volaron a las partes mas intimas. Hice girar nuestros cuerpos para que Edward quedara debajo de mi, saque cuidadosamente sus manos de mis pechos y las coloque arriba de su cabeza, consiguiendo así una mirada interrogativa y también una de diversión.
¿Qué planeas? – su voz era cada vez mas seductora.
No lo se, solo déjate llevar – hasta este momento no había salido la bella nerviosa, no me reconocía a mi misma. Ate sus manos con un paliacate que se encontraba sobre la cama, sabe Dios de donde salió, pero en ese momento me sirvió de mucho, fui bajando sobre su cuerpo para poder besar su cuello, haciendo fricción mi sexo sobre el suyo, a cambio recibía gemidos que me incitaban a seguir haciéndolo cada ves mas lento, pude apreciar como apretaba sus manos, sus ojos se cerraban fuertemente y su miembro cada vez lo sentía mas duro.
Bella me estas matando – su voz estaba ronca y sus ojos se mantenían cerrados, mientras que se removía inquieto sobre la cama – bella – calle su gemido con un beso tan apasionado que el fuego seguía brotando y se manifestaba en mi sexo haciendo punzaciones, provocando que me quedara mas inquita que antes.
En un acto inesperado Edward nuevamente nos hizo girar a los dos, mantenía las manos atadas pero esta vez fue con su boca que fue retirando el baby doll, levantándolo hasta mi cabeza, me dedico una mirada de amor, y el deseo en mi creció, estaba muy segura de lo que iba a hacer amaba a Edward mas que nada en este mundo y estar con el era lo que yo quería, no solo físicamente si no que ahora nuestras almas estaban complementadas. Por un momento me dio pena al ver como contemplaba mi cuerpo al descubierto y cerré los ojos de golpe.
Bella mírame – hablo con voz aterciopelada cerca de mi cara – mírame amor – su voz se fue convirtiendo en un susurro - ¿Qué pasa? – me dio un beso en la mejilla - ¿Hice algo mal? – abrí los ojos de golpe al escuchar la tristeza en su voz.
No, todo lo has hecho excelente – si supiera como me tiene.
¿Entonces que pasa? – no me había dado cuenta de que ahora mis brazos estaban cubriendo mi pecho – no te avergüences, para mi eres la mujer mas hermosa y perfecta en este planeta tierra – me beso y nuevamente hizo que se disiparan todas las dudas que se habían colado en mi mente – te amo – con esas 5 letras cambio todo, nuevamente fue el deseo lo que dominaba en mi interior.
También te amo – Edward se despojo del paliacate que tenia en sus manos y también se quito sus bóxer dejando que lo viera completamente desnudo, como dios lo trajo al mundo, sus músculos en los brazos se flexionaban haciéndolo parecer mas atractivo de lo que ya era, y ni que se diga de sus piernas que estaban bien torneadas, su miembro estaba totalmente erecto y me sentía orgullosa de que yo fuera la que ocasiono eso, ahora ambos estábamos completamente desnudos, pero en su mirada no había morbo sino deseo y amor, por supuesto mi mirada era casi o mas intensa que la suya.
Me acomodo gentilmente sobre la cama y me beso, al volver a sentir el contacto de su piel contra mi piel mis nervios se disiparon y nuestras caricias se formaron de manera tranquila, explorando la boca de mi amado y porque no, también toda su anatomía, ahora él era el que rosaba su sexo sobre el mio, yo estaba que pedía a gritos que me poseyera ahora mismo pero al parecer estaba decidido a hacerme sufrir, yo ya lo quería dentro de mi.
Edward – traba de que mi voz sonara firme pero solo salió un suspiro detrás de su nombre.
Con calma pequeña, no te quiero lastimar – ya saben a que se refiere, que la primera vez es la mas dolorosa, lo cierto es que tanto Edward como yo aun éramos virgen hasta este momento claro, pero la que supuestamente le iba a doler seria a mi. Lentamente fue introduciendo su sexo dentro del mio, digo lentamente porque ya saben al ser penetradas, se rompe el himen y duele, o al menos eso es lo que dicen, y lo comprobé, me dolía pero era un dolor tolerable, se me salieron unas cuantas lagrimas y mis uñas se aferraban en la espalda de Edward, pero él no se inmutaba de dolor.
Iba limpiando mis lágrimas con sus besos, pero en ningún momento lo retiro - ¿Estas bien? – me obligue a abrir los ojos.
Lo estoy – volvió a introducirlo un poco mas rompiendo las barreras que se lo impedían, después de un tiempo me acostumbre y ya no era molesto para mi, y fue ahí en donde comenzaron las embestidas despacio sin llegar a lastimarme, con mis piernas lo abrace por la cintura y comenzamos a besarnos nuevamente, esta vez él se llevo a la boca uno de mis pezones succionándolo, haciendo que yo gimiera y enterrara mas mis uñas en su espalda, lo mordió sin llegar a lastimarme, en ese instante arque mi espalda para que lo siguiera haciendo.
Te amo – acaricio mi mejilla haciendo que volviera a cerrar los ojos de puro placer.
Cada vez las embestidas eran mas fuertes y me excitaba la manera en que lo hacia, con sus manos masajeaba mis pechos, cada parte que tocaba dejaba un largo camino de fuego, nuevamente rodamos sobre la cama esta vez yo quede sobre de él, su miembro seguía muy erecto y con mis manos nerviosas lo toco, la reacción de Edward fue inmediata, soltó un gemido y cerro los ojos, comencé a acariciarlo, dándole prácticamente un masaje, después me senté a horcadas y el retomo su labor de acariciarme los pechos esto me estaba matando, un liquido en mi interior se corría, mejor conocido como "lubricación" introdujo una mano traviesa en mi clítoris, me estremezco con sus caricias, esta tan hinchado por tanta estimulación que me esta dando que siento que se me va a reventar.
La posición era algo incomoda después de un tiempo, ambos nos tumbamos sobre la cama en posición acurrucada, el se encontraba detrás mio penetrándome así, mientras el me besaba la nuca y el cuello, el cuello que era también una de mis debilidades, cabe recalcar que era tan tierno y siempre me preguntaba si no me estaba lastimando, al escuchar salir de mis labios que no me estaba lastimando comenzaba la tortura nuevamente, acariciando mis pechos formando pequeños círculos sobre mis pezones.
Hicimos el amor de todas las maneras posibles, incluso con un poco de chocolate y fresas, dicen que es afrodisiaco y ya lo comprobé, era tan cuidadoso, temía que me fuera a romper, pero eso era imposible. Ambos nos tumbamos en la cama, el tenia un brazo en mi cintura y yo una en su pecho, con la otra mano jalo la cobija y nos tapo a los dos, solté un bostezo, y pensar que al principio estaba muy nerviosa de lo que fuera a pasar, temía que no le gustara pero no fue así.
Te amo mi amor – finalizo con un tierno beso.
Te amo cielo – volví a bostezar.
Duerme amor mio – acaricio mis mejillas – fue mucho para ti – sonrió de forma divertida.
Chistoso – le di un golpe juguetonamente.
Descansa que mañana el desayuno será diferente – mordió el lóbulo de mi oreja, con eso me daba una idea de que el desayuno no será como antes.
