.

.

.

El regreso

La situación era muy tensa para las hermanas Loud una vez regresaron al hogar. En la Van, ninguna se había atrevido a preguntar qué había pasado en la estación de policía. Todo lo que sabían era que su abuelo había llamado a la escuela para dar aviso de que las recogería, finalmente se las había llevado directamente a la comisaría y las mantuvo en la sala de espera por más de siete horas seguidas.

La preocupación fue lo primero que sintieron cuando al llegar reconocieron al mismo oficial que había defendido a Lincoln de aquel "incidente", el cual no parecía muy feliz de verlas a todas reunidas, pero se centró más en su abuelo mientras se lo llevaba a otra sala para hablar mejor. Lynn había hecho una mueca y desvió el rostro cuando lo vio, pero fuera de eso mantuvo su boca cerrada. Como debería haberlo hecho la primera vez que se encontraron.

Mientras las horas pasaban, todas parecían tener la misma idea de lo que podría significar estar en la estación de policía. ¿Para qué otra razón regresarían si no se tratara de sus padres o de Lincoln? Las vidas de todas habían cambiado drásticamente desde el primer día en que pisaron esa comisaria, y todo había sido para peor.

El estigma social había sido algo que todas ellas habían sufrido desde que se dio la noticia y se subió el video. Ni siquiera Leni se había salvado de ser llamada por nombres que era mejor para ella no saber. La relación de Lori ya no existía y después del video donde prefirió un celular a su propio hermano… las cosas no habían sido fáciles. A veces desearía hundirse bajo las cobijas como hacia Lynn en su propia habitación.

Luan ya no parecía tener un chiste oculto bajo la manga. La chica había cerrado su negocio de risas y se la pasaba viendo videos de cuando la familia estaba reunida mientras se preguntaba ¿Qué pasó? Ella sentía que debería haber visto que algo malo estaba ocurriendo, tenía cámaras por todos lados y no pudo captar que su hermanito menor estaba sufriendo. No fue hasta que revisó los videos de él en ese ridículo traje que pudo ver lo miserable que era.

Y lo injustos que ellos mismos habían sido con Lincoln.

Lincoln había querido decirles más de una vez que ya no quería usar el traje, y ellos sólo lo ignoraban o lo criticaban por no preocuparse por la familia, sus padres incluso lo castigaban. ¿Qué clase de familia eran todas? ¿Cómo pudieron cometer el mismo crimen sin siquiera darse cuenta? Y lo peor de todo, es que ella incluso cobró para dejar que un grupo de niños se restregara sobre él como si fuera cualquier cosa. Recordarlo ahora ya no le traía la misma gracia que antes.

Luna estaba devastada. Ella había querido ayudar a Lincoln en la estación de policía, pero sólo había podido decir unas palabras mientras Lynn golpeaba a su hermanito sin razón real. Él ni siquiera había hecho la denuncia; había sido un anónimo. Y Lynn lo golpeó como si fuera el culpable de todo. Desde ese día sintió que odiaba a su propia hermana menor. ¿Qué tipo de hermana actúa así? Quizás una del tipo que humilla a su hermano frente a docenas de personas sólo para que las cuerdas de su guitarra no se rompan. Lincoln había hecho tanto por ella… y ella permitió todo esto. Desde que lo tuvo en sus brazos prometió que sería la mejor hermana… ¿Y así es como terminó esa promesa?

Todo lo que le quedaba era la palabra de Chunk de que haría lo que estuviera en sus manos para encontrarlo. Trató de pedir la ayuda de Tabby, pero la chica le cortó en cuanto le confesó que todo lo que se decía era verdad: ellas maltrataron a Lincoln… y eso se queda corto comparado con todo lo que le hicieron. No podía culparla si no quería volver a verla, a ella tampoco le gustaría saber que Mick Swagger maltrata niños.

Lynn se había aislado totalmente del mundo. A ella le había tocado la peor parte en cuanto el video se hizo viral en el Internet. Las redes sociales estaban crucificándola sin piedad, finalmente había decidido dejar de leerlas y estrellado su celular contra la pared antes de ocultarse bajo sus cobijas para no salir si no era para ir al baño. Albert le subía algo de comer y trataba de convencerla para salir, pero Lynn apenas lo escuchaba mientras tomaba la comida y volvía a encerrarse.

Las miradas de Luna y Luan no ayudaban mucho. Ellas estaban principalmente furiosas con Lynn por todo lo que le había dicho a Lincoln la última vez que lo vieron, y todo eso empeoró cuando vieron el video. ¿Y no había sido ella la principal responsable de todo esto? Sólo por ser una mala perdedora había condenado a Lincoln a ser un paria y las había convertido en monstruos. Entre más pensaran eso las chicas, más furia sentían hacia Lynn.

Las únicas que se mantenían controladas eran Lori, quien tenía que mantener la cabeza fría en estos momentos, y Leni. Leni quería mantener una actitud positiva mientras pensaba que Lincoln y Lily estaban juntos en un buen lugar, y tenía la esperanza de volver a verlos. Incluso había dado la idea de hacer un pastel de chocolate en conjunto para mandarlo al lugar donde estaba Lincoln, o ir todas juntas a visitarlo para que vea que lo amaban. Lori tuvo que pasar una hora entera explicándole qué era una orden de restricción antes de que Leni entendiera algo, y luego pasó otra hora consolándola mientras lloraba.

La vida de las Loud se había vuelto muy miserable, y estaba llena de desconfianza entre ellas.

Mientras más videos veía Luan, más furia sentía hacia sus hermanas por no ver lo que realmente ocurría. Sentía especial rencor por Lori, ella les había dicho que todo esto era estúpido, pero en lugar de hacer algo, había estado mandando mensajes telefónicos. Pero más que nada, lo sentía hacia ella misma por abusar de aquella forma de Lincoln. Incluso con el traje de ardilla no tuvo piedad de él con sus bromas pesadas… las últimas siempre involucraban ardillas, como si quisiera decirle a Lincoln que estaría toda la vida en ese ridículo traje.

Luna, además de Chunk, ya no confiaba en casi nadie que no fueran Luan o Leni, al menos Leni tenía la excusa de ser idiota, o estar enferma, no estaba segura de que se tratara su extraña condición, o como no la descubrieron antes. Pero con el resto… ni siquiera sabía si podía volver a ver a alguna de las menores del mismo modo… si volvía a verlas. Tenía miedo de que la palabra orfanato pudiera surgir en cualquier momento.

Finalmente su abuelo había regresado más viejo de lo que recordaban y sin decirles porque se había tomado tanto tiempo.

-Nos vamos. –Fue todo lo que dijo antes de que se marcharan.

Finalmente llegaron a casa, y no lo habían hecho solas. Simón les había hecho de escolta mientras regresaban, parece que había otros temas que quería discutir con su abuelo, pero sólo lo haría cuando estuvieran en casa.

Fue cuando vieron el desastre.

-¿Nos robaron? Perfecto. Sólo esto nos faltaba. –Luna se quejó mientras veía la destrucción de la cocina. Por coincidencia, la rendija cayó al piso en ese mismo instante.

-Esperen afuera. –Simón se adelantó a ellas mientras les hacía una señal para retroceder. –Podría ser peligroso si hay un intruso en la casa. –Y podría haberlo. El polvo había dejado una marca de arrastre por el piso, como si alguien hubiera caído de la rendija y se hubiera arrastrado hasta la silla. Simón se percató de que aquella persona tendría que ser pequeña para entrar en los ductos y dejar una marca así.

-¿Hay alguien malo en la casa? –Leni se adelantó mientras preguntaba.

-Eso voy a averiguar. –Simón mencionó mientras las acompañaba a todas afuera. –Necesito que se dirija a mi patrulla y llame por refuerzos.

-Oficial… esto podría ser…

Simón lo pensó un poco. –…No lo creo, pero es mejor asegurarse. Por favor, que nadie entre en la casa.

-¿Qué pasa? –Lori se acercó.

-Un posible robo, por ahora manténganse afuera, los ladrones de ahora tienden a trabajar en grupo.

Simón abrió nuevamente la puerta de la casa para entrar.

-Espere. –Albert se adelantó un poco. –En la habitación de mi hija y su esposo… En el armario, por el fondo, hay una pequeña caja. Es un arma 9mm. Tenga cuidado.

Luna y Lynn se sorprendieron un poco ante ésa revelación, pero las demás parecían estar ya enteradas, y Leni no estaba segura de que hablaban. Lo que ella imaginó cuando dijeron armas, fueron aquellas pistolas de agua con las que habían jugado en la piscina del patio.

-Lo tendré… Pero es mejor que se refugien en la patrulla mientras tanto. –Miró la casa del vecino. –O pueden ir a la casa de un vecino si se sienten más seguros.

-Lo haremos. –Albert asintió. Había hablado un poco con el Sr. Grouse mientras estaba ahí. Los dos habían tenido un pasado militar, por lo que congeniaron casi de inmediato.


Simón entró en la casa y desenfundó su arma reglamentaria. Por las marcas en la cocina esperaba no tener que usarla, pero no estaba de más ser precavido. Enrique siempre le había dicho que fuera precavido, aún si eran estudiantes o vagabundos, uno nunca sabía cuándo uno de ellos sacaría un cuchillo o una Uzi del bolsillo trasero. El apoyo de su compañero le vendría muy bien en estos momentos… Si no aparecía para mañana, sería tomado como desaparición e investigado. Y sería él quien tendría que darles la noticia a su esposa e hijos.

-Más te vale que estés bien, amigo.

Entró a la cocina y se puso a investigar mejor la marca en el piso. Definitivamente algo se había arrastrado por el polvo y suciedad del respiradero. Sería más correcto decir que algo había caído desde el respiradero, había impactado contra el piso y había tenido que arrastrarse hacia la silla. Poco después de eso, parecía haberse movido. ¿A dónde? No parecía haber pisado el polvo, y su calzado no había dejado marcas.

Simón investigo el resto del primer piso. No había nada que no había visto la primera vez que estuvo ahí. La puerta trasera estaba atrancada por dentro, así que nadie pudo haber salido por ahí. Si ya no había nadie, había salido por el frente. ¿Pero cómo entró? No había marcas de que la cerradura hubiera sido forzada, ni ventanas rotas.

Quizás por una de las ventanas del segundo piso, algo que iba a investigar ahora mismo.


-Sangre. –Simón se agachó mientras miraba las pequeñas manchas de sangre en la alfombra de la habitación de Lincoln Loud. Conocía la habitación por los informes, y parecía no haber mejorado mucho desde entonces. Las cosas del niño aún estaban en cajas e incluso había una sábana y una almohada tiradas por ahí.

Era una visión triste.

La sangre ya había coagulado, pero no parecía llevar mucho tiempo ahí. Por lo que recordara, ninguna de las chicas o su tutor tenían heridas recientes. Tendría que preguntar más tarde.

Le dio un último vistazo a la habitación antes de salir. No sabía dónde podría estar Lincoln ahora, pero esperaba que estuviera bien. Lo que pasó en el parque sería más que claro para cualquier oficial de policía, y a Simón le gustaría escuchar la explicación de Lincoln. Los niños como él necesitaban ayuda antes poder hacer algo que arruinara sus vidas para siempre. Simón ya había visto casos similares.

Encontró más sangre en otra de las habitaciones, esta parecía tener una cama con sabanas rosas y otra con sabanas azules. La cama con sabanas azules estaba arrugada, alguien se había acostado ahí y por todas las marcas se había movido mucho. Lo más perturbador fue encontrar más sangre manchando parte de las sabanas. ¿Alguien había estado sangrando?

Su nariz empezó a sangrar…

-Mm. –Simón buscó debajo de la cama y en el armario. ¿Cuántas tiaras necesita una niña? Quizás tantas como vestidos rosas.

Simón reconoció el siguiente cuarto como el de la niña llamada Lynn por los posters de deportistas y ropa tirada sin cuidado. Aquella niña se veía como alguien muy aficionado a los deportes, y todos esos trofeos de abajo lo demostraban. Es una lástima que uno de ellos le costara a su hermano pequeño.

Parecía compartir la habitación con alguien con una visión muy oscura de la vida. La cama con sabanas negras y repleta de libros de vampiros y ocultismo daban indicios de alguien que se iniciaba en el movimiento gótico. Simón había hecho algunas redadas en casas donde se creía que se celebraban rituales así… y más de una orgía en el cementerio.

Se encontró algo deprimido al pensar que la amiga de la niña que dormía en aquella cama había sido… Técnicamente fue tomado como un ataque al corazón, pero el horror en su mirada no dejaba lugar a dudas de que fue un homicidio. Sintió lástima al pensar cómo reaccionaría la niña ante la noticia.

La siguiente habitación que visito fue… diferente. La puerta había sido marcada con marcador rojo y azul. Algunas de las letras estaban desiguales y otras eran reemplazadas con números; como el tres por la E.

Lisa está aquí. Será mejor que la saquen antes de que muera congelada. La contraseña está escrita sobre el panel.

Lisa. Si no recuerda mal, aquella niña fue vista por última vez bajando de un autobús de Royal Woods. Desde aquel último avistamiento, no habían tenido noticias sobre ella. Aunque su desaparición no llevaba mucho tiempo, con un asesino suelto y un juicio a la vuelta de la esquina, se tendían a tomar ciertas cosas enserio.

Aun así, a Simón todo lo parecía sumamente lento.

Pensó en colocar el código, pero era mejor esperar a los refuerzos. No podía estar seguro de que encontraría en aquella habitación, por lo que sabía, podía ser algún tipo de trampa.

La siguiente estaba repleta de instrumentos y lo que parecía ser artículos de bromas. Se acordó de aquella chica con frenos que trató de hacer muchos chistes en la estación de policía… antes de derrumbarse al escuchar las noticias sobre el arresto y los cargos de sus padres. En cuanto a los instrumentos, eso iba más con aquella chica de cabello castaño corto y un cráneo en su camisa. Aunque ninguno de ellos parecía haber sido tocados por un tiempo.

Lo que llamó más la atención de Simón fue la pantalla en blanco y el ordenador destrozado en el piso. Alguien parecía haber golpeado la laptop una gran cantidad de veces después de arrancarle la batería, finalmente había destruido por completo la memoria hasta ser totalmente imposible de recuperar. Tendría que apuntar esto también para hacerles preguntas a las chicas.

La última habitación antes del baño pertenecía a la pareja progenitora. La cama estaba ordenada y no parecía haber nadie más.

Lo primero que hizo Simón fue buscar el arma al final del armario, encontró fácilmente la caja y al abrirla… Nada.

-Maldición.

No había arma ni municiones. Dudó que Albert se la hubiera llevado, de otra forma no le hubiera dicho que estaba ahí. Así que el intruso debió haberla tomado en algún momento.

Salió de la habitación con más cuidado ante la idea de un intruso armado, y se topó con más sangre en el piso. Comenzaba a creer que en cualquier momento se encontraría al intruso totalmente desmallado por pérdida de sangre. La sangre que había en aquella cama no había sido pequeña, y la que encontraba ahora tampoco.

El pequeño rastro de sangre seguía hasta una pequeña cuerda que salía del techo. Simón la jaló con cuidado mientras mantenía su arma apuntando arriba en todo momento. En cuanto bajó las escaleras, notó otro pequeño rastro de sangre en los escalones. El intruso había subido… y puede que aún este ahí.

-¡Es la policía! ¡Arroje el arma y salga con las manos en alto! –Gritó lo suficientemente fuerte para que pudieran escucharlo. –¡Repito! ¡Soy el oficial de policía Simón Gallieri! ¡Tire el arma y salga con las manos en alto! –Nadie le respondió. –Lincoln… Si eres tú, no estás en problemas. Podemos arreglar esto, pero necesito que tires el arma y salgas ahora.

Pero todo lo que le respondió fue el silencio. No le quedaba otra alternativa más que subir.

-¡AAAAAAAAAAHHH!

Un fuerte grito lo obligó a soltar las escaleras correr rápidamente hacia fuera de la casa.


Al salir afuera, notó como todas las chicas comenzaban a salir de la casa del vecino. Por el modo en que cargaban a una, parecía estar desmallada. Las otras estaban temblando, y la comediante incluso se había puesto a vomitar.

Eso no podía ser bueno.

-¿Qué pasó? ¿Algún herido? ¿Dónde está Albert?

-A-A-allá. –Lori señaló el interior de la casa mientras aún sostenía a Leni con ayuda de Luna. –Está adentro… con eso… eso… Dios.

Simón vio mejor los rostros aterrados de todas las chicas, incluso aquella niña de los deportes parecía estar verde y mirando el interior con miedo mientras temblaba.

-Mierda. ¿Dónde estás cuando más te necesito Enrique? –Masculló mientras entraba a la casa.

Albert estaba en la cocina de la casa arrodillado junto a lo que parecía ser un hombre de edad similar en el piso. Simón no pudo ver su rostro por el cuerpo de Albert, pero reconoció su contextura como la de aquel anciano con el que había hablado hace algunas semanas.

-¿Qué pasó?

-Véalo usted mismo. –Albert se levantó con un triste suspiro.

Simón maldijo internamente mientras veía los ojos sin vida del Sr. Grouse, pero lo que más le llamó la atención fue el agujero de bala en medio de la frente.

Apostaría lo que fuera a que era de una 9mm.


-Sí, entiendo. –Lana asintió mientras hablaba por el celular de Lucy debajo de la cama de Lola. Su hermana la había estado buscando por un rato, pero Lana no quería perder el tiempo con otra tonta pelea que terminara con Lola culpando a Lincoln de todo. Cada vez que la pelea llegaba hasta un punto, Lola comenzaba a hablar mal de Lincoln y su mala suerte. Lincoln le había aconsejado que le diera tiempo, pero le estaba siendo muy difícil últimamente…

-Lamento si te pongo en una posición difícil, Lana. Pero se supone que no debería estar hablando con ustedes y… creo que entre menos sepan sobre mí será mejor. –Lincoln hizo una pausa del otro lado de la línea. –Además, me preocupa un poco lo que las demás puedan pensar sobre mí. Con Lola ya tengo una idea, ¿Pero Lucy? Ella no acostumbra mostrar mucho de sus emociones… y Lisa no es mucho mejor.

-Lo sé. Aún no puedo olvidar lo que me dijo… y la forma en que lo hizo. –Lana tembló al recordar la fría voz de Lisa al mencionar los orfanatos. –Tengo miedo, Lincoln. No quiero que nos separen.

-Yo tampoco… y es por eso que quiero que vengas conmigo, Lana.

Lo primero que había hecho Lincoln cuando Lana lo llamó fue pedirle que regresara con él. Aquella orden de restricción no tenía fuerza sobre ellas, por lo que legalmente podría visitarlo o incluso quedarse con él si tenía el permiso necesario. Pero Lana no lo tenía, y no creyó que lo recibiría de tía Ruth, y Lola seguramente no lo haría más fácil.

-No lo sé Lincoln. ¿Esto no te meterá en más líos? –Lisa le había dado una idea muy grande de lo que podía pasar con sus padres, y no quería empeorar más las cosas para todos.

-Lana… ¿Cómo podría tener más líos de los que ya tengo? Lo único que quiero es tener a mi querida hermana favorita conmigo a mi lado, tú apoyo me sería de ayuda en estos momentos. –Hizo una pausa. –Te necesito, Lana. Siento que voy a explotar. La idea de que pudieran separarnos para siempre a todos me está matando… sé que no puedo pedirles a todas que vengan conmigo, pero al menos te quiero a mi lado. –Lana escuchó con atención las palabras de su hermano y se avergonzó un poco. Nunca había escuchado a Lincoln hablando así con ninguna de ellas. –Pero entenderé si quieres quedarte. No quiero forzarte a nada que no quieras… La casa de tía Ruth sebe de ser el mejor lugar para ti ahora, no quiero tener que meterte en mis problemas, Lana. Es mejor que los enfrente sólo.

-No, espera Lincoln. –Lana tenía miedo de que estuviera por colgar. Hablar con Lincoln le había traído muchas esperanzas, y Lana estaba más que segura de que su hermano mayor haría lo imposible para cumplir la promesa de reunirlas a todas… pero ella también tenía que hacer su parte. –Iré. Quiero ayudarte, Lincoln. No quiero dejarte sólo otra vez.

-¿Estás segura? Como dije: no quiero forzarte a nada, Lana. Haré lo imposible porque todos volvamos a ser una familia, pero no será fácil. No me gustaría meterte en un problema del que después no podría sacarte.

-Ya lo decidí, Lincoln. –Sacó la cabeza de debajo de la cama y revisó que no hubiera nadie cerca. Por un segundo le pareció escuchar los pasos de Lola. –Además… todo lo que hago aquí es pelear con Lola, y no puedo hablar con Lucy, ya sabes cómo es ella. Lisa se fue, y después de todo lo que me dijo me alegra. Y tía Ruth… ella es agradable, pero a veces me dice que pase lo que pase siempre tendré un techo en su casa… eso me asusta Lincoln.

-A mí también… no podría vivir más de una semana con sus pudines.

-Hey, son deliciosos. Especialmente los que tienen doble ración de hongos. –Se relamió los labios al recordar el que se comió hoy. –Será un poco difícil despedirme de ellos y de las mascotas, pero lo haré por ti, Lincoln.

-…Gracias, Lana. Esto significa mucho para mí. Yo… realmente quiero verte otra vez. Sé que quizás no fue el mejor hermano contigo… pero te prometo que eso será diferente.

-Siempre fuiste el mejor hermano conmigo, Lincoln. Con todas. –Lana recordó todo lo que su hermano mayor ha hecho por ellas hasta ahora. –Nunca te detuviste para ayudarnos y siempre nos apoyaste. Eres el mejor hermano que pudimos tener… No sé porque Lola no puede ver eso.

-No te preocupes, Lana. Te lo agradezco mucho. –Del otro lado se hizo una pequeña pausa, y a Lana le pareció escuchar a su hermano murmurando algo.

-¿Estás hablando con alguien, Linc?

-No. Sólo… Tengo que cortar ahora, Lana. Pero te llamaré antes del momento.

-Estaré atenta, Linc. –Dijo con decisión.

-Te amo, Lana. Realmente lo hago.

-También te amo, Lincoln.

-…Nos veremos pronto.


NA: ¿Qué ocurrirá ahora? ¿Sacaran a Lisa de ahí antes de ser una paleta? ¿Mataron a Grouse? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿Lana se irá con Lincoln? ¿Eso es seguro?

Y parece que las hermanas no están nadando en leche con éste asunto.

El reloj avanza y esto no ha hecho más que empezar. Un nuevo arco de Llamadas se abre y Lana puede estar más peligro del que ella pueda creer.