CAPÍTULO 47
AL FIN JUNTOS
Comencé a recobrar la consciencia mientras escuchaba el rumor de una voz masculina. Ésta no interactuaba con ninguna otra, así que por ello y por la entonación supe en seguida que se trataba de una lectura. Su voz me era inconfundible y la escuchaba más clara a cada segundo que pasaba.
Mystika: {Lo echaba de menos…}
Me sorprendió escuchar mi voz completamente ronca y tenía la boca seca. Tosí para aclarar mi garganta y sentí unas manos sujetar con firmeza las mías.
Valkyon: Al fin…
Abrí mis pesados párpados con dificultad para enfocar su imagen hasta que pude verle claramente sonriendo aliviado, con un libro sobre su regazo.
Luego miré a mi alrededor descubriéndome en mi habitación del Cuartel. Todo estaba exactamente igual, a excepción de una gran tina en medio del habitáculo, seguramente para mi aseo personal. Volví a dirigir mi vista a Valkyon.
Mystika: ¿Cuánto tiempo llevo durmiendo?
Valkyon: Lo que sueles dormir en un mes.
Mystika: ¿Mhhh?
Valkyon: Casi seis días.
Mystika: Exagerado…
Ambos reímos mirándonos a los ojos, aún sujetos de las manos y acariciándolas con nuestros pulgares.
De repente me vino a la mente el enfrentamiento que hubo al volver y me intenté incorporar para levantarme.
Mystika: Mi madre…
Valkyon: Tranquila, está perfectamente, se recuperó por completo en un par de días.
Al moverme me di cuenta de que mi piel y mi pelo olían a jabón y que, además, éste estaba perfectamente peinado. Cuando iba a preguntarle por ello alguien llamó a la puerta.
Valkyon: Sí, adelante.
Mystika: Oye, ¿qué es esa autoridad en mi cuarto?
Valkyon sonrió de lado y miró hacia la puerta al abrirse. Thiedil se asomó y sonrió a su vez al verme despierta.
Thiedil: Qué bien, ya estás despierta.
Mystika: Sí, aunque me siento algo pesada aún.
Thiedil: Es normal, necesitas ingerir calorías. Valkyon, ¿puedes ocuparte de eso?
Valkyon: Por supuesto.
Él apretó mis manos con cariño y se levantó para después abandonar la habitación en busca de algo de comer.
Thiedil se acercó a la cama y se sentó en ella a mi lado sacando un frasco con un líquido amarillo de uno de sus bolsillos.
Thiedil: Toma este tónico, te reactivará el cuerpo y te dará algo de energía hasta que la recuperes de forma natural.
Agarré la poción y me la bebí de un trago para luego devolverle el envase.
Thiedil: Buena chica.
Acarició dulcemente mi cabeza, casi como si estuviera premiando a su familiar por haber encontrado algo valioso, con una sonrisa en sus labios.
Thiedil: Mhhh… sobre tu aseo personal…
Mystika: ¿Qué ocurre?
Thiedil: Él me dijo que teníais la confianza suficiente para ocuparse. Al principio fui algo reticente, pues había enfermeras que podían ocuparse pero insistió…
Mystika: ¿Quién, Valkyon?
Thiedil asintió algo incómodo temiendo que pudiera haber cometido alguna falta.
Mystika: Ah sí, no te preocupes.
Thiedil: Qué alivio, ya me dijeron que aquí los baños y duchas son compartidos, pero no sabía si podía darle tal permiso.
Le sonreí de forma despreocupada y me estiré para sentir de nuevo mis músculos activarse gracias al tónico.
Thiedil: Ya funciona. Igualmente no fuerces la maquinaria, tómatelo con calma.
Mystika: Lo intentaré. Muchas gracias Thiedil, por todo.
Thiedil: No tienes por qué darlas, es un placer ayudarte y espero que cuentes conmigo siempre.
Mystika: Lo mismo digo.
El elfo frotó mi brazo como si me diera ánimos sin perder su eterna y reluciente sonrisa. Luego se levantó y se despidió no sin volver a recordarme que comiera y descansara y no me esforzase demasiado.
La habitación quedó en completo silencio un rato.
[VALKYON]
Esperaba impaciente en la barra de la cantina a que Karuto me diera la ración de Mystika, quería volver de inmediato con ella y poder hablar tranquilamente. Teníamos mucho que contarnos y no habíamos tenido tiempo para aclarar nada.
Al fin Karuto puso una bolsa con los alimentos ante mí. Le agradecí y salí de allí en dirección a su habitación. Pero a mitad de camino me encontré con Marian en el pasillo llevando un pequeño pimpel en los brazos que dejó en el suelo en cuanto me vio. Extrañamente Ezarel no andaba con ella.
Marian: Oh, Valkyon, ¿no?
Me dedicó una sonrisa amable que en seguida me recordó a su hija. Realmente se parecían bastante físicamente, era como tener a la Mystika del futuro ante mis ojos.
Valkyon: Así es señora.
Marian: Ah no, ni se te ocurra llamarme señora, no soy tan vieja.
Valkyon: Perdona.
Marian: Tranquilo. Te estaba buscando. Bueno en realidad te busca Miiko, te espera en la sala del cristal.
Valkyon: Pero iba a darle esto a Mystika.
Marian: Yo me ocupo, tengo ganas de verla despierta.
Valkyon: Por supuesto. Gracias.
Le di la comida y me dirigí rápidamente a la sala del cristal. Cuanto antes llegara antes saldría.
Apenas tardé unos segundos en subir a la sala y para mi sorpresa estaban mis dos compañeros y Thiedil se encontraba al lado de Miiko.
Me coloqué al lado de mis amigos y esperé a que Miiko tomara la palabra, pero lejos de eso, Thiedil se puso al mando de la reunión.
Thiedil: Bien caballeros, creo que todos aquí entendemos la importancia que cierta persona tiene en nuestro mundo ahora.
Claramente se refería a Mystika y el hecho de ser la elegida que la profecía de la salvación nombraba.
Thiedil: Mi intención es llevarla a Rhodaris para hacer una presentación oficial y pedir su protección a mi pueblo, pero Miiko me sugirió que fuera acompañada por alguien de aquí, alguien de su confianza.
Miiko: Hemos contemplado la idea de que uno de vosotros se encargue de su protección personal durante el viaje. Así que si hay algún voluntario…
Antes de que nadie más pudiera decir nada al respecto di un paso al frente con seguridad.
Valkyon: Yo me haré cargo.
Thiedil: Valkyon, jefe de Obsidiana, te confío la seguridad de la Elegida durante el viaje a mis tierras. Estoy convencido que eres el más adecuado para esta tarea.
Miiko: Bien chicos, ya podéis marcharos. Tú no Valkyon, debéis concretar los preparativos para el viaje.
Esperé a que los dos jefes abandonaran la sala y me acerqué al General, que tenía un mapa sobre la mesa de Miiko.
Thiedil: Bien, esto llevará casi todo el día, así que pongámonos manos a la obra.
De nuevo alguien llamó a mi puerta y le di paso, expectante, debía ser Valkyon con mi comida.
La puerta se abrió y apareció mi madre con una bolsa propia de la cantina.
Mystika: Oh… ¡mamá! ¿Cómo estás?
Marian: Que alegría verte despierta. Pareces algo decepcionada.
Mystika: C-claro que no.
Mi madre se rio aproximándose a mi cama y dejando la comida sobre la mesita.
Marian: Supongo que esperabas ver a tu novio. Miiko lo mandó llamar.
Mystika: Él no es… bueno, no hemos hablado sobre ello.
Marian: No creo que haya nada que hablar. Y ahora empieza a comer antes de que se enfríe.
Ante la contundencia de sus palabras abrí la bolsa y comencé a sacar los alimentos. Era un menú variado y muy nutritivo y de postre, por supuesto, fruta. Valkyon debió pedirle ración doble de ésta, pues había una manzana y una buena rodaja de piña, algo que me hizo sonreír tontamente.
Marian: Es un chico muy atento y casi no se despegó ni un segundo de ti en todos estos días y si lo hacía se encargaba de que alguien estuviera contigo.
Mystika: Sí, sí que lo es… Pero bueno, creo que tienes algo que contarme, ¿no?
Marian: ¿Qué quieres decir?
Mystika: Oh vamos, no te hagas la tonta, hablo del elfo.
Mi madre volvió a reír algo avergonzada y luego me miró con calma y una expresión algo melancólica.
Marian: Hemos tenido mucho tiempo para hablar.
Mystika: … ¿Y?
Marian: Y… Obviamente tendrá en mí una amiga para el resto de mi vida.
Mystika: ¡Cómo que amiga!
Marian: Cariño, yo tengo mi vida en la Tierra y, además, aunque técnicamente Ezarel sea más mayor que yo, en realidad es mucho más joven, ¡parece mi hijo!
Mystika: ¿Pero dónde está el problema en la diferencia de edad?
Mi madre dejó escapar un suspiro y dirigió su mirada a la ventana abierta, perdiéndola en el paisaje.
Marian: Cuando yo sea una anciana él seguirá siendo un hombre joven. Nuestra esperanza de vida es completamente diferente, no sería justo para él aferrarse a alguien como yo.
Mystika: Pero…
Marian: Además debo cuidar de tu abuela y de nuestros negocios. Nuestro tiempo ya pasó y lo recordaremos con cariño siempre.
Mystika: Ya veo… Al final ha sido para nada.
Marian: No es cierto, necesitábamos hablarlo y ahora ya está todo claro. Nos hemos quitado una espinita muy importante.
La miré con aprensión sabiendo que no debía haber sido nada fácil la situación, sabiendo que ella siempre sentiría algo por él (y él por ella) pero aun así eligió una opción mucho más madura y nada egoísta. Ella podría continuar con su vida y Ezarel finalmente rehacer la suya.
Antes de poder decir nada más de nuevo picaron a la puerta. Parecía que hoy iba a estar bastante solicitada.
Mystika: Adelante.
La puerta se abrió y Nevra se asomó para ver si podía realmente entrar. Al verme abrió la puerta de par en par y dejó pasar a varios familiares que corrieron a mi cama ante mi sorpresa.
Álex fue la primera en saltar sobre mí, así que la abracé fuerte. Luego tanto Floppy como Shaïtan demandaron un poco de atención mientras Ignis se colocaba tras de mí apoyando su cuerpo contra mi espalda y la cabeza en mi hombro.
Nevra: He tenido que traerlos, estaban nerviosos. Deben haber sentido que habías despertado.
Mystika: Gracias Nev.
Marian: Yo me voy, tengo hierbas que buscar en el bosque.
Mystika: Claro mamá, nos vemos luego.
Se acercó para besar mi mejilla y luego se fue dejándonos a Nevra y a mí en silencio mientras los familiares se relajaban encima o alrededor mío. Nevra también se sentó en la cama a mi lado.
Nevra: Shaïtan comenzó a rascar la puerta de mi habitación y al abrirle fue disparada a la tuya. Así que antes fui a buscar a tu familiar y a tu dragón y cuando volví Floppy estaba también en el pasillo.
Mystika: Ya veo. ¿Cómo estás?
Nevra: Yo bien. Estoy enseñando a tu amiga a controlar sus poderes. Aunque…
Mystika: ¿Qué ocurre?
Nevra: ¿Te lo puedes creer? Le hicieron el test y ¡quedó en Obsidiana! Pero bueno, igual hemos encontrado un rato cada día para practicar.
Mystika: Bueno, ya sabes que a Valkyon no le molesta que persigas a las chicas de Obsidiana.
Nevra: ¿Menos a una?
Reí asintiendo y recuperé de la mesita algo de comida para seguir comiendo.
Nevra: Por cierto, mientras estabas dormida te dieron la poción de desvinculación, así que no tienes de qué preocuparte.
Afirmé de nuevo en silencio observando su expresión algo triste. Supuse que no habría sido demasiado fácil ayudar a su amigo a conseguir a la chica que le gustaba a él, pero con esto había demostrado un gran corazón y un sentido de la lealtad impresionantes. Realmente le admiraba.
Sin poder evitarlo le estreché fuertemente entre mis brazos a modo de agradecimiento sin decir nada más. No había mucho que decir que no se hubiera dicho o demostrado ya. Nevra me imitó y acarició mi pelo dando un profundo suspiro para, al cabo de un rato, separarse mirándome fijamente.
Nevra: Tengo que irme, me llevaré a toda la tropa, hoy no tendrás que preocuparte por tus familiares.
Mystika: Gracias por todo.
Me sonrió entendiendo que mi agradecimiento no era sólo por ocuparse de ellos y dio la orden a todos de salir, cerrando la puerta tras de sí.
Como ya había acabado de comer y me sentía mejor decidí dar una vuelta por el Cuartel, no podía estar quieta en la cama sin hacer nada.
Al asomarme a la sala de puertas vi un montón de elfos grises ir de un lado a otro llevando comida, baúles, armas y cajas cuyo contenido desconocía, todos iban a lugares diferentes, pero la mayoría salía del Cuartel.
En ese momento vi pasar a Kero también a toda prisa en dirección a la biblioteca, así que subí rápidamente las escaleras para alcanzarle y llamar su atención picando su espalda.
Kero: Oh Mystika, ¡qué alegría verte! ¿No deberías estar guardando reposo?
Mystika: ¿Quizás? ¿Qué es todo este alboroto?
Kero: Oh, están preparando el viaje de vuelta y la gran cena de despedida, el General la hace en tu honor.
Mystika: Ah, vaya… No tenía ni idea.
Kero: Ha presionado bastante para que todo este a tu gusto jajaja Lástima que no vayamos a disfrutar mucho de tu presencia después de todo este tiempo fuera. Bueno, debo dejarte y acabar con mi faena, hasta luego.
Se metió en la biblioteca sin darme opción a preguntarle qué había querido decir.
(¿Por qué no iban a poder disfrutar de mi presencia? ¿No íbamos a cenar todos juntos y luego ellos volverían a su tierra?)
Antes de poder seguir preguntándome nada vi cómo Valarian entraba en la despensa, seguramente para ir a la cantina. No parecía llevar la misma prisa que los demás, así que debía ir a tomarse una cerveza.
Sin pensarlo mucho bajé de nuevo las escaleras y lo seguí. Le debía una disculpa por el comportamiento que tuve con él y no quería prolongar la espera, así que entré en la cantina y me acerqué a la barra, dónde estaba él sentado con una cerveza recién servida.
Mystika: Karuto, ponme una a mí.
Dije esto sentándome en un taburete a su lado y vi cómo se le tensaron los dedos sobre la jarra. Karuto asintió y miró a Valarian frunciendo el ceño un segundo. Debía tener una cara nada habitual en él.
En seguida tuve la cerveza en mis manos y dándole un buen trago pensé bien en lo que quería decirle a mi compañero.
Mystika: Val… quería pedirte perdón por lo que hice.
Valarian: ¿Perdón por qué exactamente? ¿Por besarme o por engañarme?
Su tono hizo que se encogiera mi corazón, sabía que no había actuado bien al usarle, pero jamás pensé que le sentaría tan mal.
Mystika: Por ambas cosas, supongo, aunque sobre todo por haberte utilizado, realmente no pensé demasiado en ello, sólo quería conseguir mi objetivo de salir de allí lo antes posible.
Valarian: No, no te disculpes, es culpa de mis hormonas, ¿recuerdas?
Mystika: Val, por favor…
Finalmente él se giró hacia mí, clavando sus iris en los míos. Sus ojos centelleaban, aunque por suerte para mí no era por la ira.
Valarian: Realmente es culpa mía, tú me advertiste de que no iba a conseguir nada contigo, pero yo insistí. De no ser así puede que no usaras esa treta para escapar.
Mystika: Eso no es excusa para mi comportamiento y aunque pensaba que apenas te afectaría, no debí hacerlo.
Valarian: Yo también pensé que no me afectaría.
Volvió su atención a la cerveza dándole un trago casi interminable, parecía estar intentando calmarse.
Mystika: Espero que puedas perdonarme algún día, pero no te presionaré para que lo hagas.
Dejó la jarra en la barra y volvió a mirarme con curiosidad esta vez.
Valarian: Estás perdonada, aunque no va a ser gratis.
Mystika: ¿…En serio?
Valarian: Claro, no soy un chico muy rencoroso. Por cierto, he oído sobre tu transformación.
De repente cambió toda su expresión corporal relajándose y hablando como si no hubiera pasado nada, así que la tensión que se había producido antes desapareció por completo.
Sonriendo agradecida por ello, por su amabilidad y su comprensión, comencé a llevar a cabo mi transformación para que la viera él mismo.
A medida que iba cambiando fue abriendo sus ojos y boca totalmente fascinado y sorprendido hasta que acabé.
Valarian: ¡… Vaya! Es… guau.
Mystika: ¿Desde cuándo ladran los gatos?
Valarian: ¡Eh!
Golpeó mi hombro en señal de protesta y volvió a observar con detalle mi cuerpo. Entonces alargó su mano para tocar una de mis alas y yo la extendí por completo. Él rozó con suavidad la piel membranosa de ésta.
Valarian: Es increíble… Sabía que no eras normal.
Mystika: ¿Ah sí?
Valarian: ¿Una chica medio humana ganándome en el combate cuerpo a cuerpo? Vamos…
Mystika: Jajaja creí que habías ganado tú. Te rasqué tras las orejas.
Valarian: Bueno, es cierto que hice algo de trampas.
Él se encogió de hombros y yo me reí sacudiendo la cabeza como si desaprobara lo que había hecho. En seguida volví a mi estado natural para no malgastar energías.
Valarian: Gracias por venir a disculparte.
Mystika: Es lo mínimo que debía hacer.
Me dedicó una sonrisa algo triste a la que no pude resistirme. Aunque me hubiera perdonado, mi sentimiento de culpa no me había abandonado, así que le abracé estrechándole fuerte contra mí. Él correspondió sin dudarlo y ronroneó ligeramente hasta que se separó de nuevo.
Valarian: Se acabó mi tiempo de descanso. ¿Nos vemos esta noche?
Asentí y le vi abandonar la cantina mientras me terminaba mi cerveza. Más tarde salí de allí también sin saber muy bien cómo ocupar el tiempo muerto. La sala del cristal seguía cerrada, por lo que Valkyon aún estaría reunido dentro.
No podía ocultar mi frustración y aunque no me consideraba una persona egoísta, quería tenerlo sólo para mí sin importar lo que sucediera alrededor.
Volví a mi habitación para no encontrarme con toda la muchedumbre yendo y viniendo y me puse a leer el libro que Valkyon había dejado en mi habitación, el mismo que estaba leyéndome cuando me desperté.
En seguida me atrapó tanto la trama como los personajes y pasé el resto de la tarde absorta en la lectura cuando me di cuenta de la hora que era.
Mystika: ¡Mierda, la cena!
Aparté el libro y fui hacia el armario a ver la ropa que tenía para ponerme. Una vez elegido el top, la falda, los zapatos y complementos, llené la tina con agua tibia y me desnudé.
Cuando iba a meterme para bañarme alguien picó a la puerta.
(Mierda, ¿en serio?)
Mystika: ¿Quién es?
Ykhar: Soy yo, Ykhar, me mandan a buscarte para la cena. Ya deberías estar allí.
Mystika: ¡Aghh! ¿En serio, tan pronto? Ya voy.
Desistí en la idea de bañarme antes y finalmente me puse la ropa elegida y me peiné.
[VALKYON]
Al fin acabó la reunión pero ya era la hora de cenar, así que no podría pasar un rato a solas con ella, sino que tendríamos que estar rodeados y probablemente la atosigarían con preguntas sobre lo ocurrido o su transformación, algo bastante lógico.
Me apresuré en ir hacia mi habitación para refrescarme y peinarme antes de ir a la cantina y de paso dejarle comida a Floppy. Luego abandoné el cuarto y fui al comedor. Ya estaba repleto de gente del Cuartel y elfos grises, que disfrutaban del picoteo previo a la cena.
Rápidamente busqué a Mystika con la mirada, pero aún no había llegado.
Ezarel: Hey, ¿vienes a sentarte o no?
Valkyon: ¿Eh? Sí claro.
Fuimos hacia la mesa reservada para los jefes de Guardia y la Guardia Brillante y me senté mirando hacia la entrada.
(Obviamente no tenía ninguna misión, ¿dónde se ha metido?)
Corrí hasta llegar a la puerta de la cantina y frené en seco, comprobé que mi ropa estaba bien colocada, me retoqué el pelo con los dedos y respiré hondo. No quería causar una mala impresión teniendo en cuenta que Thiedil había organizado esta cena en parte por mí.
Finalmente entré y vi que ya había mucha gente, los asientos estaban casi todos ocupados y organizados, así que no sabía bien dónde debía sentarme.
Al frente vi la mesa que ocupaban la Guardia Brillante y los jefes, así que quizás estaban sentados según el rango. De inmediato divisé a Valkyon que estaba de cara a la puerta y me sonrió ampliamente para luego mirarme de arriba abajo con los ojos entrecerrados. No pude evitar sonreír de lado y morderme el labio sintiendo su intensa mirada mientras me adentraba en el comedor.
Thiedil: Mystika, te estaba esperando.
Mystika: Oh, General, no te había visto.
El elfo apareció de repente a mi lado y me ofreció el brazo para acompañarme. Yo lo rodeé con mi mano aceptando su gesto.
Thiedil: Por favor, llámame siempre por mi nombre.
Mystika: Perdona.
Thiedil: No pasa nada. Estás preciosa esta noche.
Mystika: G-gracias, quería ir acorde a la situación.
Thiedil: ¿Así que te has vestido así por mí?
Mystika: Sí, o sea, por la cena que has organizado.
Thiedil me dedicó su más sincera sonrisa y puso su otra mano sobre la mía acompañándome hasta una mesa.
Para mi sorpresa me llevó a una ocupada por sus congéneres de confianza, todos ellos con pinta de distinguidos ahora que no llevaban su ropa de combate. Thiedil también llevaba unas ropas algo ostentosas a las que no estaba en absoluto acostumbrada.
(Esto debe ser cosa de los elfos, un día con armadura y otra pareciendo nobles)
El elfo gris me hizo sentar en dicha mesa y él ocupó el lugar a mi lado. Ambos estábamos en el centro de ésta, en medio de la cantina.
Por suerte su hermana no se encontraba en el Cuartel.
Mystika: ¿Cómo se encuentra tu hermana?
Thiedil: Bien, Elendra está en Rhodaris ocupándose de mis tareas mientras no estoy. Gracias por preguntar, sé que no os lleváis demasiado bien.
Mystika: Jaja ¿Cómo lo sabes?
Thiedil: Conozco a mi hermana… No es una persona amigable en general y menos aún con mujeres atractivas. Además, se notaba la tensión entre vosotras.
Era el segundo piropo de esta noche y aunque era un hombre complaciente y amable, no solía regalar así los oídos. Eso me hacía incomodar un poco.
Mystika: Bueno, no le gusté desde el primer segundo, sobre todo al enterarse que era medio humana.
Thiedil: No le hagas mucho caso, al final se cansa cuando la ignoran.
Thiedil rio divertido mientras se servía alguno de los aperitivos y me guiñaba el ojo. Imaginaba que él también sufría el carácter de su hermana y ya sabía bien cómo lidiar con ella.
Thiedil: Si cuando estemos allí te molesta, tú sólo dímelo.
Mystika: ¿Cuándo estemos allí?
Thiedil: Oh sí, con todo el lío y la reunión no te hemos informado apropiadamente. Mañana partimos a Rhodaris y tú debes venir.
Abrí los ojos incrédula mirándole y esperando una explicación más extensa de sus palabras. No entendía por qué debía irme con él, no me apetecía abandonar el Cuartel ahora que acababa de volver, o más bien de despertar después de volver.
Thiedil: Debemos hacerte una presentación oficial y pedir la protección de los míos y los pueblos aliados.
Aparté la mirada algo triste, sabiendo que no podía rechazar su invitación y menos después de lo que había hecho por mí, pero realmente quería quedarme aquí, con Valkyon.
Thiedil: No pareces muy feliz por ello.
Mystika: Oh, perdona. No me malinterpretes, me encantará conocer Rhodaris y me gusta viajar, pero…
Thiedil: Te parece algo precipitado todo, ¿no? Te hubiera gustado pasar al menos unos días con tus amigos después de tu vuelta.
Mystika: Exacto.
Thiedil: Si te sirve de consuelo, tu jefe te acompañará. Miiko pensó que sería mejor que alguien de tu confianza te acompañara y él se prestó voluntario, además parece el más apropiado para la tarea.
Mystika: Vaya, eso es genial.
Intenté reprimir un poco mi entusiasmo, algo que se me hizo difícil al pensar en viajar con Valkyon a esas tierras que conocía por las hermosas descripciones que Thiedil me había hecho de ellas.
Thiedil: Veo que fue buena idea seguir el consejo de Miiko.
Le dirigí un gesto afirmativo con la cabeza y yo también comencé a comer.
Durante toda la cena estuvo dándome conversación y ofreciéndome alimentos que consideraba serían de mi agrado. Supuse que dicha atención se debía a estar sentada entre desconocidos.
Entonces, después del postre, la banda del refugio ocupó el escenario para ambientar mientras algunos se iban a dormir y otros se quedaban a tomar algo y seguir con la "celebración".
Thiedil se disculpó para hablar con alguno de sus hombres que parecían necesitarle y yo busqué de nuevo a Valkyon con la mirada.
Éste estaba en la barra cogiendo dos jarras de cerveza. Al acercarme se giró hacia donde yo estaba y me sonrió aproximándose a mí para luego tenderme una de las bebidas que acepté enseguida.
Mystika: Gracias…
Valkyon: Estás preciosa. Ojalá no nos hubieran asignado las mesas.
Mystika: Bueno, ya estamos libres.
Valkyon: Sí…
Valkyon fue acercándose más a mí de forma gradual, mirándome con cariño y entonces puso su mano sobre mi cintura haciéndome cosquillas por la suavidad del gesto.
Tenía ganas de saltarle encima, pero debíamos guardar la compostura, además, con su mirada me bastaba por el momento. Puse mi mano sobre la suya mirándole embobada, como si no hubiera nadie a nuestro alrededor.
Y entonces alguien interrumpió ese momento llamando a Valkyon para preguntarle algo y justo en ese instante, Alajea y Karenn me abordaron para hablar conmigo.
(¿Por qué ahora? Sólo quiero un rato a solas con él…)
Me cosieron a preguntas sobre lo ocurrido, sobre mi naturaleza y sobre mi madre y Ezarel, buscando algún cotilleo interesante que transmitir por la ciudad de Eel.
Karenn: Lo tenías todo bien escondido lo de tu padre… ¿Y tú con Leiftan?
Alajea: Y es un Daemon, no un Loraliet… Aún estamos todos en shock.
Mystika: Ya, es difícil de digerir… Yo también me quedé un poco así cuando me lo confesó.
Karenn: Bueno, pero vayamos a lo importante: ¿Qué tan apasionado es Leiftan? Teniendo en cuenta que es un íncubo.
Alajea rodó sus ojos riendo por la pregunta de su amiga y negó con la cabeza. Yo hice lo mismo.
Mystika: Es intenso… sí, supongo que es la palabra adecuada.
Karenn: Ohh intenso eh…
Puso una cara pícara y entonces entendí el doble sentido de sus palabras.
Mystika: Hey no, no pienses en eso, no nos acostamos.
Karenn: ¿En serio? Qué decepción.
Como no sabía cómo contestar a eso cambié de tema y estuvimos charlando un buen rato, el cual me pasaba buscando a Valkyon con la mirada, algo que también hacía él. Y cada vez que nuestros ojos se encontraban me sentía ligera y tenía que contenerme para no ignorar a mis interlocutoras y llevármelo de allí.
Cuando pensé que al fin podría reunirme con él al abandonar las chicas la cantina, otras personas vinieron a hacerme preguntas y no pude negarme a contestarles, aunque de forma escueta para acabar cuanto antes.
Por desgracia al cabo de un rato dejé de ver a Valkyon, no sabía dónde se había metido. Finalmente me había quedado sola pero ya no podía encontrarle a él.
(Puede que cansado de esperar y de estar rodeado de tanta gente se haya marchado a dormir…)
Desanimada dejé la jarra vacía en la barra y salí de la cantina. No me apetecía seguir con los interrogatorios y sin Valkyon, prefería irme también a la cama.
Iba a salir de la despensa cuando de repente desde atrás una mano me tapó la boca para amordazarme y un brazo rodeó mi cuerpo para llevarme hacia las estanterías de los alimentos.
Forcejeé un par de segundos por la sorpresa hasta que me di cuenta de quién era. Entonces me relajé y fui girada hacia él.
Valkyon: {¿No creerías que me iba a ir sin ti, no?}
Sin poder contestarle me mordí el labio, realmente había pensado que se había ido sin más. Cuando volví a mirarle a los ojos, éstos se habían oscurecido un poco y a la vez tenían un brillo especial.
No tardó en besarme mientras nos manteníamos ocultos entre dos grandes estanterías. Sus manos calientes se aventuraron por debajo de mi top provocándome deliciosos escalofríos.
Me tenía contra la pared, prisionera de sus besos, de sus caricias, y no podía ser más feliz.
Yo también le tenía bien sujeto para que no pudiera desaparecer de mi vista, como si fuera un sueño que pudiera desvanecerse en cualquier momento. Pero no, su tacto se sentía real, igual que su lengua acariciando la mía, el calor de su cuerpo y los latidos acelerados de su corazón.
De repente unas risas se oyeron acercándose desde la cantina, así que ambos nos detuvimos bien pegados a la pared para que no nos vieran e intentando recobrar el aliento de la forma más silenciosa posible.
Las voces desaparecieron rápidamente hacia el exterior haciéndonos retomar el aire que habíamos retenido.
Nos miramos mientras intentábamos contener una risa nerviosa y entonces agarré su mano y me asomé entre los muebles para ver si había alguien alrededor.
Mystika: Despejado.
Tiré de él sin ningún esfuerzo y lo conduje por el pasillo hasta mi habitación, no sin ir vigilando que nadie nos viera. No me apetecía que hubiera rumores antes de que nosotros mismos habláramos sobre ello y decidiéramos contarlo o hacerlo oficial.
En cuanto abrí la puerta Valkyon me giró hacia él y me agarró elevándome del suelo para abrazarme, así que aproveché para abrazarle yo también tanto con los brazos como con las piernas sobre su cadera. Sin dejar de sujetarme y mirarme entró en la habitación y cerró la puerta con el pie.
No podíamos apartar la vista el uno del otro, conscientes de que al fin podíamos estar juntos y solos, algo que habíamos deseado desde hacía mucho.
Esta vez me acerqué a sus labios para besarle dulce y pausadamente, como si fuera necesario demostrarle todo el amor que sentía por él y él se dejó llevar demostrándome exactamente lo mismo.
Lentamente Valkyon me llevó hasta la cama sentándose en ésta mientras yo permanecía sobre él abrazada a su cuerpo sin poder abandonar sus labios. Necesitaba recuperar todo el tiempo perdido entre nosotros y él parecía de la misma opinión.
Valkyon: {Mystika... te amo}
Esa confesión entre beso y beso me enloqueció, su voz ronca hizo vibrar mi piel y mis ojos se humedecieron pensando en todo el sufrimiento que habíamos padecido para llegar hasta aquí, a este momento, pero también sentí una inmensa felicidad.
Me separé apenas unos centímetros de él para mirarle a los ojos, su expresión era totalmente sincera, me demostraba devoción, cariño, deseo y amor… Y yo sentía exactamente lo mismo, jamás había dejado de sentirlo.
Mystika: {Yo también te amo Valk}
Me miró con cierto alivio, como si esa frase fuera lo único que necesitaba oír para estar completamente seguro de la realidad de nuestra situación.
Volvió a juntar sus labios con los míos y poco a poco fue subiendo el ritmo de los besos, a los que le seguía sin dudarlo mientras nuestras manos recorrían el cuerpo del otro con lentitud, dándonos tiempo a descubrir cada centímetro con calma y deleite.
Al rato me atrajo con él hasta tocar el colchón, quedando de lado, uno en frente del otro. Él recorriendo mi columna con la yema de sus dedos y yo delineando sus abdominales.
Nuestras pieles vibraban bajo nuestro tacto, nuestros cuerpos buscaban aproximarse, como si no pudieran vivir el uno sin el otro. De nuevo me separé un poco de su cara para ver el deseo reflejado en ella. Acaricié su rostro y acto seguido fui en busca del cierre de su chaleco que se abrió con un chasquido.
Su mirada se intensificó y llevó sus manos al borde de mi top elevándolo poco a poco hasta que pasó por mis brazos y cabeza. Al incorporarse aprovechó para lanzar su chaleco al suelo y volvió a pegarse a mí sintiendo todo el calor que desprendía su cuerpo encendiendo el mío.
Su boca volvió a hacer contacto con la mía y su lengua la exploró con avidez. Yo no podía más que corresponderle de la misma forma, ya sin contener nuestros deseos.
Esa noche sin duda iba a ser inolvidable y poco me importaba no dormir nada y emprender así el viaje el día siguiente, quería sentirle tantas veces como pudiéramos, como deseáramos. Lo quería para mí sin importar nada más.
CONTINUARÁ
