Arriba en el tejado. Unete a mi cuado llegues a casa. GL

Mycroft se quedo mirando el texto con curiosidad antes de subir las escaleras a la azotea de su edificio. La puerta en la parte superior de la escalera estaba atascada, y tuvo que empujarla con su cadera. Después de algunas maniobras y maldiciones, la puerta cedió y se encontró en el aire libre.

Parpadeó un par de veces para acostumbrarse a la noche de Londres. Una vez que sus pupilas se dilataron de forma adecuada, vio a Greg acostado en el centro del techo, sin moverse. Su ritmo cardíaco se aceleró por un momento, pero Greg lo llamó.

"Caray, creí que nunca llegarías a casa. Ven aquí".

Mycroft atravesó el techo y se sintió aliviado al ver a su marido tendido sobre una manta, bebiendo una cerveza y mirando hacia el cielo.

"Nunca había estado aquí, decidí venir y ver las estrellas por un tiempo".

Mycroft le sonrió. "¿Te importa si me uno a ti?"

Greg se movió un poco en respuesta. Mycroft se agachó y se tendió, escuchando algunas quejas de sus cansadas articulaciones. Depositó un pequeño beso en la sien de Greg, antes de acomodar la cabeza en su hombro.

Se mantuvieron en un feliz silencio por unos momentos, admirando las pocas estrellas que se veían a través de la contaminación de la ciudad.

"Siempre me he preguntado que hay ahí afuera", dijo Greg soñadoramente. "Cuando era niño, básicamente todo lo que quería en la vida era ser el compañero del Doctor. Tom Baker, específicamente".

Mycroft se rió entre dientes. "Nunca vi el show, pero estoy bajo la impresión de que solo podrías ser su compañero si el estuviera teniendo relaciones sexuales contigo".

"Nah. No es un pre-requisito. Eso sí, si hablamos de David Tennant como el Doctor...", su voz se apagó e hizo un sonido un tanto inapropiado.

Mycroft se rió y golpeó ligeramente a su marido en el brazo.

"Recuérdame tener a David exiliado del país mañana a primera hora".

Greg se rió. "No es necesario amor. Me temo que estas atascado conmigo para siempre". Apretó mas cerca a Mycroft y lo besó en la parte superior de la cabeza.

Mycroft estaba satisfecho con esa respuesta, y se acurrucó mas cerca de Greg.

Greg miró hacia el cielo otra vez, viendo los pinchazos de luz danzar en los cielos. Sintió la respiración de Mycroft hacerse más lenta y constate mientras el político caía en un sueño ligero.

Me quedaría con esto por encima de cualquier viaje en la TARDIS, pensó Greg para si mismo.