Los personajes le pertenecen a Nobuhiro Watsuki pero yo me he enamorado de casi todos ellos, por eso los tomo prestados.
Amantes
Sayo caminaba con cautela por el bosque. Shozo la había ayudado a salir de Shimabara sin ser vista, pero ahora se encontraba totalmente sola. Omuta era la ciudad más cercana y deseaba llegar antes de la caída de la noche. No obstante, cuando se acercaba comenzó a escuchar el ruido proveniente de un campamento. Se acercó despacio y escondida tras unos árboles pudo observar el estandarte del emperador, junto al de Himura. La chica sonrió pensando que Sanosuke, o Himura, se encontraban ahí. Corrió hacia el campamento: el primero en verla fue Hannya
- ¿Señorita Sayo? ¿Qué hace usted aquí?
- He huido de Shimabara - respondió Sayo - ¿Sanosuke se encuentra aquí?
- Él fue a Omuta, pero no creo que tarde en volver
- ¿Puedo esperarlo aquí?
- Sígame por favor
Hannya la llevó hasta la tienda en la que dormía Yutaro, le explicó lo sucedido en Omuta y le dijo que Sanosuke y los demás habían ido a enfrentarse a Raijuta. Sayo se sintió triste al escuchar el relato del Oniwabanshu, y culpable al observar al pequeño Yutaro dormir
- Si hubiese podido detener a mi hermano nada de esto estaría sucediendo, debí pedirle a Himura que lo derrotara y lo obligara a desistir de su venganza
- No se culpe señorita Sayo, cuando una persona toma una decisión, sin que le importen las consecuencias, es imposible razonar con ella
- Gracias por sus palabras Hannya
- Espere aquí, en cuanto los demás lleguen les avisaré de su presencia
- Aquí esperaré, gracias
...
Al poco tiempo Kenshin, Sanosuke, Aoshi y Saito, junto con algunas muchachas del pueblo que Raijuta tenía cautivas y que rescataron, llegaron al campamento
- Preparen una tienda para las muchachas - ordenó Kenshin a unos hombres quienes inmediatamente se dispusieron a obedecer
En ese momento Hannya se presentó ante ellos y dijo:
- Señores, la señorita Sayo se encuentra aquí, en la tienda junto a Yutaro, según lo que me ha dicho a huido de Shimabara
- ¡Tengo que verla! - dijo Sanosuke dirigiéndose a la tienda
- ¡Vaya! Parece que el interés por la muchacha es serio - rió Saito - a mi también me interesa verla y preguntarle algunas cosas - dijo para luego salir tras de Sanosuke
- Aoshi, por favor, encárgate de las muchachas, iré a evitar que Saito y Sanosuke terminen a golpes - dijo Kenshin saliendo tras los otros hombres
...
- ¡Sanosuke! - Exclamó Sayo lanzándose a los brazos del hombre que acababa de entrar a la tienda - te extrañé tanto
- Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos
- Lo siento, mi hermano me había tenido prácticamente cautiva, no quería que volviera a verte... pero te juro que yo lo deseaba mucho
- Yo también, Sayo
Sanosuke abrazó con fuerza a la mujer y le dio un apasionado beso, ambos se besaban con necesidad y anhelo
- Bravo descerebrado - dijo Saito interrumpiendo el beso - ¿Ahora en vez de interrogar al enemigo lo besas?
- ¡Sayo no es ningún enemigo! - Respondió Sanosuke con fiereza - es mi mujer - dijo sintiéndolo sinceramente
- Una mujercita a la que no ves hace quien sabe cuanto tiempo por estar planeando quizás que cosas con su bondadoso hermano - dijo Saito prendiendo un cigarrillo
- ¡Retira lo dicho, Saito!
- Mejor cállate y permíteme interrogarla
- Eso jamás - dijo acercándose amenazante
- ¡Deténganse ustedes dos! - dijo Kenshin con voz autoritaria. Ambos lo miraron y Saito dijo:
- Battousai, tenemos que interrogar a la mujer... a mi no me queda claro si es inocente del todo
- ¡Kenshin! Sabes perfectamente que Sayo no tiene nada que ver con las estupideces que hace su hermano, dile a ese lobo inmundo que aleje sus garras de ella
- ¡Fuera los dos! - Dijo Kenshin - yo me haré cargo de Sayo
- ¡Pero Kenshin! - Protestó Sanosuke
- He dicho que se retiren, además despertarán a Yutaro si siguen peleándose aquí.
Saito y Sanosuke obedecieron ante la gélida mirada que les ofreció Kenshin, Sayo también se turbó al verlo con esa expresión. No obstante, en cuanto ambos salieron de la tienda la expresión de Kenshin se volvió amable, entonces dijo a la chica
- Disculpa por la rudeza, pero esos dos, a veces, no son más que un problema
- Así parece - respondió sonriendo - lo siento, no quisiera provocar problemas entre sus compañeros
- No te preocupes, estos días esos dos han buscado cualquier excusa para retarse, creo que les gusta y en el fondo se llevan bien - rió - pasando al tema que nos ocupa, me gustaría que hablaras con sinceridad de lo que está tramando tu hermano. Lo que ha ocurrido en Omuta ha sido una masacre, y no puedo dejar que las cosas sigan por ese camino
- La verdad es que no tengo mucho que contar. Después de la herida que sufrió Sanosuke mi hermano me mantuvo custodiada por Shozo; quería evitar que me contactara con ustedes nuevamente. Por suerte Shozo también está preocupado por Shogo y me ha dejado escapar de Shimabara
- ¿Por qué huiste?
- Porque creo que mi hermano debe ser detenido; está siendo manipulado por unos hombres despreciables. La verdad ni siquiera sé si está al tanto de lo ocurrido en Omuta, quisiera creer que no, pero ya no me sorprendería. Aunque él sólo me dijo que crearía en Shimabara la ciudad de Dios, que impondría el cristianismo y que expulsaría a cualquiera que se negara a convertirse.
- ¿Sabes quienes son los hombres con los que está involucrado Shogo?
- Sí, son una extraña organización llamada Juppon Gatana. Antes sólo conocía a un joven, era extraño, siempre sonreía amablemente pero me hacía helar la sangre estar cerca de él, se llama Soujiro. Pero ahora, en Shimabara, se encuentra la organización completa
- ¿Sabes el nombre del líder?
- Se llama Makoto Shishio
El rostro de Kenshin se volvió serio: sus sospechas habían sido confirmadas.
- Gracias Sayo, la información que me has dado es muy valiosa. Conozco muy bien a Makoto Shishio y su filosofía de vida. Si no acabamos pronto con él es capaz de masacras Japón entero con tal de cumplir sus objetivos
- ¿Matará a mi hermano? - Pregunto Sayo mientras sentía que las lágrimas se acumulaban en sus ojos
- Lo traeré de regreso - prometió
...
Sayo estaba sentada a la orilla de un río, se había alejado del campamento ya que la abrumaba pensar en la matanza que se había llevado a cabo en Omuta. No quería creer que su hermano estuviera al tanto de algo tan horrible, pero sabía que Shogo hacía tiempo que había dejado de ser el dulce y gentil hermano que tanto amaba. Estaba absorta en sus ensoñaciones cuando Sanosuke se sentó a su lado
- Es peligroso que te alejes del campamento Sayo, por los caminos siempre hay maleantes, y ahora incluso puede haber hombres de Shishio
- Lo sé, pero... necesitaba estar sola. Estoy angustiada, amo a mi hermano, pero a dejado que ocurran cosas espantosas, no sé si Himura podrá salvarlo del destino que él mismo se ha trazado
- Lo intentará, lo intentaremos. Pero él es un hombre adulto y no puedes evitar su destino si decide continuar al lado de Shishio
- Sanosuke, me duele tanto no haber podido evitar que mi hermano se llenara de rencor
- No te culpes por eso, Sayo - dijo Sanosuke acariciando el rostro de la chica, ella cerro sus ojos y besando la mano de Sanosuke le dijo
- Te necesito Sanosuke, desde que te hirieron yo... no he dejado de pensar en ti, tuve tanto miedo de perderte. Sanosuke, te amo - Sayo miro con sus transparentes ojos directo a los castaños del hombre - ¿Tú, me quieres?
Sanosuke observó el rostro de Sayo, su mirada color esmeralda reflejaba el anhelo que sentía por sus caricias. Él acarició suavemente cada rincón del rostro de la muchacha, luego la sujeto con sus manos y le dijo:
- Sí, yo me he enamorado de ti, Sayo
Sayo sonrió y esa sonrisa fue interrumpida por el apasionado beso al que Sanosuke se entregó. Sayo también beso con pasión y ansias los labios del guerrero, exploró su boca y comenzó a acariciarlo buscando apaciguar su necesidad. Sanosuke recorrió la espalda de la chica enterrando sus dedos en ella, casi lastimándola, haciendo que ella sintiera la presión de sus manos en su piel, el calor de sus caricias encendiendo su cuerpo. Sin pensárselo mucho Sayo se recostó y atrajo a Sanosuke sobre ella, él seguía acariciándola; ahora el costado de su cintura, delineando su fina silueta, después sus senos erectos
- Oh, Sayo... si seguimos así ya no podré detenerme
- No te detengas, Sanosuke... yo también lo deseo
- Pero no sé si es correcto
- ¿Acaso no recuerda que eres mi esposo?
- Es cierto, eres mi esposa... y ahora te haré mi mujer
Sanosuke besó y mordisqueó el cuello de Sayo haciendo que la chica gimiera su nombre con dulzura, luego comenzó a desatar el kimono que ella llevaba para acceder libremente y sin intermediarios a la piel color canela que se ocultaba tras sus ropas
- Eres más hermosa de lo que me imagine
Dijo Sanosuke antes de volver a tocarla con descaro y desenfreno. Sayo estaba excitada y maravillada por las sensaciones que su cuerpo le regalaba al ser explorado por las manos y los labios de Sanosuke, que besaban cada centímetro de su piel.
Sayo arqueo su espalda cuando sintió aquel beso íntimo y sublime que Sanosuke le daba con ternura entre sus piernas, saboreando ese sabor único, llenandose del aroma de su mujer que se tensaba para él y por él. Jugueteo un poco más, con pericia, entre los pliegues femeninos y su clítoris, saboreando cada espasmo, disfrutando del orgasmo, el primero, que otorgaba a su joven esposa.
Mientras Sayo respiraba agitadamente, Sanosuke se desvistió para luego acomodarse entre las piernas de la chica, beso los párpados de sus ojos y acarició su cabello suave, entonces le dijo:
- La primera vez que vi tus ojos pensé que eran los más hermosos que podían existir; la transparencia de su brillo esmeralda no tiene comparación
Sanosuke volvió a besarla mientras que su mano derecha comenzó a concentrarse en sus pezones, los acariciaba y pellizcaba, masajeaba sus senos mientras repartía besos en el rostro y el cuello de la chica. Comenzó a decirle palabras de amor mientras seguía acariciándola, y poco a poco, comenzaba a entrar en ella.
Sayo sintió como la hombría de su esposo comenzaba a introducirse en su cuerpo, era una sensación que la llenaba de calor y la estremecía. Se aferró al cuello de Sanosuke, busco besarlo y moderlo pero su boca fue arrebatada por los gemidos; ahora Sanosuke se movía con ímpetu y ella no podía más que seguir el ritmo arrebatador de sus embestidas. Sintió que era sumergida, deshecha en los brazos de su amante, se dejo ir nuevamente para despertar sintiendo la humedad de Sanosuke recorrerla en su interior, él ahora temblaba para ella, gemía por ella, sólo por ella.
Se abrazaron y cubrieron con sus ropas, y se olvidaron de los demás, por ese breve momento sólo existían ellos y sus cuerpos calientes, esperando volverse a unir.
...
...
¡No puedo creer que este sea el capítulo 52 de este fic!
Y es gracias a ustedes que me alientan con sus lecturas y comentarios. Muchísimas gracias, en verdad.
El apoyo que le han dado a este fic ha hecho que mi imaginación vuele queriendo continuarlo, y no sólo eso, otra historia, también basada en los personajes de Rurouni Kenshin, comenzó a molestarme y perseguirme; tanto así que tuve que comenzar a escribirla, y se llama "Signos" el nuevo fic que comencé a subir hace pocos días. Ojalá que también les guste.
:D
