Hola mis queridos lectores,
Finalmente y después de tardanza, que yo quisiera fuera menor, aquí está el próximo capítulo. Espero lo disfruten, seré breve aquí pero no se pierdan la nota al final del capítulo. Sin más, que lo disfruten.
De Bodas y un Secreto.
El numero 12 de Grimauld Place parecía ahora una casa londinense común y corriente, todo gracias a los esfuerzos de Regulus Black; quien no solo se había comprometido con la comunidad mágica con su nuevo inicio, al borrar la marca tenebrosa de muchos ex mortífagos que al final, como él querían una nueva vida. Además de eso, parte de su nueva vida era eliminar todos los recuerdos de magia oscura y demás que Grimauld Place tenía. Por lo que en pocos meses y con la fascinada ayuda de Kreatcher su elfo doméstico, el lugar había quedado impecable.
Si a Tori le hubieran dicho que en ese momento ella debería vivir en Grimauld Place, seguro ella hubiera aceptado de buena manera. No tendría que limpiar y no habría lugares tétricos de los cuales tendría que alejarse. Pero ahora ella ya tenía su propio hogar, aunque visitaba tanto a sus padres o a su tío cuando podía. Soltó un suspiro largo, estaba bastante cansada en ese día pero de alguna forma tenía que estar allí.
Harry apareció justo detrás de ella, sorprendiéndola un poco. Caminó hasta ella sonriente, le cruzó un brazo alrededor de los hombros y le dejó un beso en la frente. Tori le alzó una ceja, interrogando la intensa felicidad de su hermano. Harry se encogió de hombros, mirando la casa hacia adelante observando el lugar antes de dirigirse a ella.
-Nada, ¿ya no puedo estar feliz hoy? -Tori le sonrió de lado acomodando su cabeza en el hombro de Harry, apreciando su felicidad. Claro que le ocurría algo, solo que por alguna razón no quería decírselo, y en ese momento, a Tori le pareció que estaba bien -vamos a ver que tiene papá aquí dentro -animó Harry impulsándola a caminar junto a él hasta la entrada de la mansión.
Para variar en cada vez que Harry y Tori visitaron Grimauld Place, Kreatcher no les abrió la puerta ni les dio la bienvenida como siempre lo hacía. Después de traer de vuelta a su amo, el elfo domestico les había tomado muchísimo más cariño a los dos jóvenes, por lo que trataba de ser lo más servicial cuando estaba en presencia de ellos. Regulus Black estaba allí notándose a claridad que estaba bastante malhumorado. A duras penas y los saludó, solo se hizo a un lado para que sus dos sobrinos entraran en la casa. Normalmente Regulus los hubiera recibido más cariñosamente y hubiera tenido un par de comentarios graciosos acerca del porqué Sirius estaba allí y no en su casa. Pero el silencio de este decía exactamente cuan grabe eran las cosas.
Harry tomó la mano de Tori, guiándola dentro de la mansión, como si una de sus misiones viejas se tratara, claro que con lo inestable que podía ser su padre, quizás si corrían algo de peligro. No tardaron mucho tiempo en encontrar a Sirius, prácticamente tirado sobre uno de los sillones de la sala de estar del segundo piso. La ropa hecha jirones y con una botella de whiskey de fuego a medias en una mano. Harry y Tori intercambiaron una mirada, al mismo tiempo en el que Sirius fruncía el entrecejo y se aclaraba la vista para poder verlos mejor.
-¿Y tú para que la trajiste? ¿Que sabes? -interrogó Sirius tratando de apuntar a Harry con un dedo y lográndolo en el segundo intento, porque después de todo, de sus hijos mayores era Harry con quien aún seguía compartiendo un techo. Aunque no precisamente en ese momento. Harry para ese momento no sabía si debía reírse o no, pero guardó silencio porque en realidad no había entendido lo que Sirius había tratado de referirse -¿Qué haces aquí? No se supone que tienes una casa en la cual debes estar -preguntó Sirius habiendo encontrado la forma correcta de organizar sus palabras y decirlas de la manera correcta.
De un par de zancadas Tori había cruzado la sala, le arrebató a Sirius la botella de la mano que estaba a punto de llevarse a los labios -la tengo, pero de todas maneras esta no es tu casa así que no puedes correrme -le aseguró ella mirando a su padre con severidad, se preparó a tomar un sorbo de la botella, pero antes de que el liquido llegara a tocar sus labios, Tori le arrojó la botella a Harry de forma furiosa. Harry la tomó sin problemas, a pesar de la fuerza que había puesto su hermana al arrojársela. Y como si aquella no había sido ninguna discusión, se dispuso a beber varios tragos de forma tranquila, acomodándose en el sillón opuesto a su padre. Sirius alzó una ceja, el mal humor lo había dejado de lado ya para ese entonces lo había olvidado, ahora parecía más interesado en las extrañas actitudes de sus dos hijos.
-Sabes...-continuó Harry de manera casual -las gemelas nos llamaron.
-Y vamos a ser sinceros papá -añadió Tori tomando asiento al lado de Harry en el sillón, quien a simple vista no estaba nada contenta con la forma en la que las cosas se estaban desarrollando- Regulus ya no te aguanta.
Sirius soltó un largo suspiro, mirando hacia el suelo evitando la mirada de sus dos hijos frente a él. Había sido una de esas raras ocasiones en las que había discutido tanto con Kathy que lo había llevado hasta allí. Justo esa vez no encontraba la forma de salir de ese embrollo en el que se había metido, por eso se había ido a casa de su hermano, a aclarar su mente. Aunque debía admitir que no había hecho tanto trabajo en ello como lo había pensado -es que... No es tan simple -les dijo luego de un tiempo, pasando sus manos por su rostro y aclarando sus ideas.
-¿Y qué pasó? -preguntó Harry a pura curiosidad dejando al fin la botella vacía en una pequeña mesa de centro entre ambos sillones. Sirius los miró dudosos a ambos primero, antes de encogerse de hombros, pues no estaba dispuesto a decir hada -solo ve a casa, di que lo sientes y listo, mamá ya se calmó pero si no regresas, nunca resolverás nada.
-Tus hijas están asustadas -sentenció Tori que aun parecía un tanto molesta por toda la situación y por los comentarios de su padre -nunca nos hiciste algo así a nosotros, es justo que no se lo hagas a ellas tampoco -y justo cuando Sirius separó los labios para según Tori decir algo en contra de lo que acababa de decir Tori soltó un grito -¡Papá!
Sirius sonrió de lado, se cruzó de brazos y se acomodó en el sillón, pensando en toda la situación. Parecía un tanto extraño que sus dos hijos mayores estuvieran allí y no Remus quizás, que en su calidad de mejor amigo debería de estar allí -está bien iré -apuntó haciendo el esfuerzo de ponerse en pie.
-Esto... -detuvo Harry antes de que Sirius pudiera levantarse del todo, aunque dudó un poco, hizo una mueca de disgusto y miró a su hermana pidiendo ayuda.
Tori soltó un suspiro, se puso de pie rápidamente -que apestas papá, toma una ducha primero -y así salió de la habitación, rápido y sin decir nada más.
-¿Qué le pasa? -inquirió Sirius hacia Harry alzando una ceja, sin decir nada, habían cosas que si ella aun no quería decírselo, era por algo. Y debía ser grande si le había tomado tanta importancia a las palabras de Sirius.
La luz de la mañana entraba increíblemente fuertemente por la ventana, era como si al sol le hubiera dado por brillar justo por sobre la ventana de Harry. Sudaba, aquel estaba siendo uno de los veranos más calurosos que pudiera recordar. Se sentó en la cama, dándose cuenta que en realidad no estaba en su cama, que le llevó mucho trabajo abrir los ojos y que además su cabeza parecía que estaba a punto de partirse en dos. Harry gruñó involuntariamente, fielmente arrepentido de haber salido con todos sus futuros cuñados a una despedida de soltero. Claro si la última vez que estuvo en una él no era el novio, por supuesto que no tenía de que preocuparse. Justo allí fue cuando llegó el pensamiento un tanto escalofriante en su mente. Aunque sabía que era de mañana por ese molesto sol, no tenía ni la menor idea de que hora era. Estaba seguro de que no era una muy buena manera de comenzar su matrimonio si aparecía en aquel estado en su boda. Buscó sus lentes a tientas y por pura suerte los encontró no muy lejos de donde él se encontraba. Con horror contempló que estaba más o menos a una hora de casarse y que si quería parecer presentable, entonces debía apurarse.
-¡Ron! - exclamó Harry en un gruñido pues aquel no era sólo el día de su boda, sino también el de su mejor amigo. Y si bien sabía que Ginny se molestaría si algo saliera mal, él y ella podían llegar a un cierto nivel de acuerdo con las cosas, pero estaba seguro de que Hermione iba a matar a Ron si no se aparecía. Una serie de palabras inteligibles salieron de los labios de Ron, que se retorció al lado de Harry tratando de alejar su rostro de los molestos rayos del sol - son las tres de la tarde, dormimos todo el día -, informó Harry con voz mucho más calmada de lo que realmente estaba.
Le tomó un par de segundos al cerebro de Ron captar las palabras que Harry le había dado, antes de que se levantará de un solo impulso solo para tropezar con Fred y George que se habían quedado dormidos en el suelo al otro extremo. Las maldiciones de los gemelos bastaron para despertar de una vez a Bill y Charlie estaban despiertos como los demás. La antigua habitación de Fred y George en ese momento parecía demasiado pequeña para los seis en el estado en el que se encontraban.
-¿cómo dejé que me convencieron hacer esto? - se quejo Ron corriendo entre la habitación pues estaba seguro que por allí en algún lugar estaba su traje, solo que aún no se despertaba tanto si quiera para conjurar lo con su varita.
En tiempo un tanto récord, los seis corrieron en vestirse, pues demasiada suerte habían corrido con el hecho de que no apareciera Molly y los regañara a todos por no estar listos ni ayudarles en alguno de los preparativos de la vida. Pues si se había puesto como loca para la boda de George y Tokio, ahora con la boda de su única hija, podría decirse que las cosas eran peores. En minutos todos bajaban las escaleras, afuera de la madriguera el lugar estaba completamente lleno de invitados. Harry y Ron intercambiaron una mirada muy nerviosos, en ese momento a ambos ya se le había olvidado la reseca y un par de emociones más los inundaban. Por justo detalles como ese, es que ambos habían impulsado a casarse el mismo día. Así ambos no estarían solos si algo llegará a ocurrir. Detalle que realmente esperaban que no ocurriera.
Así estaban los dos, prácticamente pegados como hielo en el piso de la madriguera cuando entró Molly buscándolos a ambos - ¿pero que hacen ustedes dos aquí parados? Ya es hora de empezar, apresurarse... - diciendo todo aquello mientras les arreglaba a ambos mejor el nudo de sus corbatas, los observó a ambos con suma admiración y un brillo en los ojos - mis niños ya están listos - les dijo como que si estuviera a punto de empezar a llorar, Molly se sacudió el rostro y componiendo se empujó a Harry y a Ron fuera del lugar.
Los dos amigos intercambiaron una mirada justo en el momento en el que salían. No se fijaron en la delicada decoración que tenían sobre todo el lugar, al cual seguro a Molly y a Kathy. Sino que se fijaron en la cantidad exagerada de invitados que habían llegado para presenciar su boda. Los dos se encaminaron directo hasta su lugar esperando a sus respectivas novias, uno al lado del otro.
-Creo que acabo de ver el problema de casarme el mismo día que el "gran salvador del mundo mágico" - se quejó Ron en voz baja para que sólo Harry lo escuchara, enfatizando con ironía alguna de sus palabras.
Harry para ese momento ya se había relajado y había hecho de lado a todos los invitados; a comparación de Ron que en aquel momento parecía que estaba a punto de vomitar. Aun si en aquel momento ambos habían bebido una poción para la resaca. El temor, los nervios y cualquier otro imprevisto era algo por lo cual tanto Harry como Ron le habían insistido a Ginny y a Hermione que realizarán una boda juntos. Aun si cada uno por separado habían tenido la idea y la disposición de casarse, estaban por seguros que necesitarían un poco mas de ayuda el uno del otro en aquel momento. ¿Y qué mejor forma de hacerlo que siendo ambos el novio de la noche? Aunque tardaron un poco de convencimiento, al fin las dos novias accedieron a la petición.
-Bueno, al menos esta vez no hueles como tu tía Tessie - comentó Harry para hacer reír a Ron, recordándote a su amigo la última vez que ambos se habían vestido tan elegantes para una situación así.
A ninguno de los dos les quedó tiempo para pensaren algo más que decir. La suave música comenzó, que era el indicio de que la boda ya estaba comenzando por fin. Una última mirada intercambiaron Harry y Ron, ambos tomaron una buena bocanada de aire, preparándose para lo que venía en aquel momento.
Primero y encabezándola escolta, caminaban lentamente Lily y Lyra, que se ofrecieron a llevar los anillos y demás que necesitaban parapara la ceremonia. Cada uno se ubicaron a cada extremo; Lily al lado de Harry y Lyra al lado de Ron. A petición de Hermione, Tori sería su madrina y ya que Harry estaba por casarse a un lado, haría el papel de padrino. Luna sería la madrina de Harry y Ginny, siendo Ron el padrino por supuesto. Una vez que ellas se hubieran ubicado, la atención de todos los presentes se centró en el fondo de la carpa, donde ambas novias estaban por entrar.
Arthur Weasley entró primero llevando a Ginny del brazo de una forma elegante, parecía un hombre muy serio que de costumbre, aun así llevaba una clásica y jovial sonrisa en sus labios. Ginny por otro lado y según la opinión de Harry, ella estaba simplemente radiante. Su vestido blanco era ceñido al cuerpo, con ciertos adornos tanto en la falda como su cintura. Pecas resaltaban en sus hombros con el escote del vestido, que parecía hacían simetría con el ramo de flores que llevaba en las manos. Le sonrió a Harry con enormidad, mirándolo fijamente y sin ningún sonrojo en sus mejillas. Cuando alcanzaron a Harry, Ginny se giró a su padre y le dio un beso en la mejilla, justo antes de que Arthur estrechara la mano de Harry y le entregará la mano de su hija. Ginny se aferró al brazo de Harry, intercambiaron una mirada antes de girarse para poder ver la entrada de Hermione al lugar.
Hermione iba entrando acompañada de su padre, el señor Grandes que hasta hace poco tiempo había comenzado a relacionarse con todas las personas del mundo mágico con quien frecuentaba su hija. Hermione iba sonriente y un tanto sonrojada a comparación de Ginny, aun así caminaba con igual seguridad hacia el altar. A diferencia de Harry, Ron miraba perplejo a su novia, solo que este parecía no salir de su estado catatónico. No tanto por miedo, sino por la pura impresión, pues hasta ese momento Ron no podía creer que Hermione se estaba casando con él. No después de todo lo que habían pasado juntos para que hasta al final ella si aceptará estar con él. Por muchas metidas de pata que él había tenido, ella aun lo quería.
-¡Ron! - siseo Tori muy bajito solo para que él la escuchara, que de momento era la persona más cercana a él y quien lo podía auxiliar.
Ron se estremeció al escuchar su nombre, parpadeó rápidamente para volver en sí y estuvo listo para cuando Hermione estuvo frente a él con su futuro suegro. Quizás no estrechó su mano o le regaló una tranquila sonrisa, pero el padre de Hermione le cedió la mano de su hija sin problemas.
La tienda se llenó de silencio en el momento en el que ambas parejas se giraban hacia el cura que estaba por oficiar la ceremonia. Molly se mordió los labios para evitar que sus sollozos se escucharan por todos y poder controlarse un poco. Kathy emitió la misma acción, solo que ella no lloraba orgullosa por la boda de su hijo, no aun, sino que evitaba reír al ver a su esposo a su lado. Pues Sirios parecía que estaba por llorar o quejarse e interrumpir la boda. Un hijo casado era suficiente para que ahora fueran dos, si no caía en un episodio nervioso era porque quizás el orgullo no se lo permitía. Y no quería decepcionar a Harry de alguna manera, no si se había logrado comportar de alguna manera con Tori.
En primera instancia, el cura que los iba a casar dio unas cuantas palabras introductorias como ya era costumbre en todas las bodas. Luego se acercó hacia Ron y Hermione, ellos serían los primeros en unirse en matrimonio. Hermione dio primero sus votos con suma seguridad en su voz, como si defendiendo un caso importante estuviera. Ron para sorpresa de todos, se aclaró la garganta y con postura seria y una voz muy fuente que no era tan común en el, dio sus votos para dar el final un "si, acepto" a Hermione. Entre Lyra y Tori le repartieron los anillos a la pareja, quienes una vez que los hubieron compartido entre los dos, se giraron a esperar pacientemente. Pues ahora era el turno de Harry y Ginny.
La unión entre Harry y Ginny funcionó un tanto de forma distinta a pesar de que aquella era una boda doble. Lo importante de aquello para ambos es que como sea, ese día estarían casados.
Lily se acercó primero a su hermano, le sonrió con picardía y le entregó el anillo de bodas a Harry, pues simultáneamente Luna estaba haciendo la misma acción con Ginny. Cuando Harry se giró a ver a Ginny, el moreno sintió que su respiración se adoraba en su garganta, pero a pesar de todo, su voz salió sin ningún contratiempo. Se escuchó seguro, justo para hacerle recordar a Ginny del joven héroe Harry del cual ella se había comenzado a enamorar cuando era una niña.
-Ginny, yo tomo este anillo y te lo entrego a ti- comenzó diciendo Harry, mientras tomaba la mano de Ginny en la suya y colocaba lentamente el anillo de bodas en el dedo adecuado - para demostrarte el amor que siento por ti. Desde hoy en adelante puedo asegurar, que mi vida, mi alma, mi felicidad y todo lo que soy te pertenecen a ti. Te doy mi corazón con estas palabras. Te amo hoy y te amaré de ahora en adelante, para siempre.
Ginny le sonrió con felicidad plena en ese momento, hubiera llorado justo en ese momento, pero no lo hizo, tomó un par de bocanadas de aire, si había contenido las lágrimas muchas veces por él. Aquel momento no iba a ser una excepción. Aunque en ese día, las circunstancias eran mucho mejores que antes.
-Yo te entrego este anillo, en señal de mi compromiso hacia ti. Mi amor y todos los años que me quedan ahora te pertenecen. Pues hoy te afirmó Harry, que mi vida es tuya y así lo será para siempre - prosiguió. Ginny quien en pocas y directas palabras, había concluido con sus votos matrimoniales.
Harry a duras penas pudo escuchar las palabras del sacerdote cuando les indicaba que era el momento en que se dieran su primer beso como pareja. Como por pura atracción, o como si de una especie de magnetismo se tratara, lo único que Harry podía ver eran los ojos de Ginny. Fue justo eso lo que siguió para cerrar sus ojos y que ambos se unieran en un beso con mucho amor. No fue hasta unos momentos después, que sus labios aun se movían en un compás lento y suave, que Harry y Ginny fueron consientes de todas las personas a su alrededor que habían llegado a presenciar su boda. Sus labios se separaron un poco, aunque sus narices aun se rosaban levemente. Ginny le sonrió a Harry en ese momento, justo antes de abrazarse a él y colgarse de su cuello. Harry la abrazó contra él delicadamente, justo para que ambos se giraran a recibir todas las felicitaciones. Tenían muchas, después de todo, Harry acababa de hacer a su novia famosa, al casarse con el niño que vivió.
La fiesta transcurrió de manera lenta, pues claro que con tantos invitados era de esperarse de que aún fuera ya pasadas un par de horas y aun hubiera mucha gente allí. Acababa de despedirse de Harry con su familia y desearle una buena luna de miel. Lily y Lyra se despidieron de ella luego de que sus padres se quedarán en otro extremo de la fiesta, en una muy entablada conversación con Molly y Arthur Weasley.
Se quedó mirando los invitados en la fiesta, como decidiendo que hacer en aquel momento. Sus manos se movieron entre sus muñecas, moviendo el reloj y la pulsera que sus padres y George le dieron cuando cumplió diecisiete. Tori no esperaba que el reloj hiciera algo, o peor que se activara de alguna forma. Generalmente movía sus manos a ese lugar a pura costumbre, porque nunca se quitaba esos elementos de su muñeca. Pues parecía que con cada conjunto que ella se ponía, tanto reloj como pulsera parecían amoldarse a ellos y se veían bien en su mano. Al menos a su parecer, pues Tori no era para nada vanidosa.
Pero justo en ese momento, un rayo de luz salió débil y poco perceptible del reloj. Aunque suficiente para que ella lo observara. Una brisa fresca de verano la envolvió en ese momento, en el cual la falda de su vestido azul parecía mezclarse con la intensidad de su reloj. Pero no era ningún truco de su vista o que haya bebido demasiado en la fiesta, porque no lo había hecho, en realidad, su reloj estaba funcionando.
La última vez que su reloj había dado alguna señal como aquella, Tori había e su estado en la Mansión Malos, decidiendo que debía hacer para ayudar a que sus amigos salieran vivos de aquella situación. Después de la batalla de Hogwarts, las cosas se habían vuelto tan normales que ella pensó que no volvería a ver aquel brillo plata salir de su reloj. Sus ojos grises se movieron en dirección a la luz, para saber exactamente en donde es que apuntaba. Si su vista no le fallaba, su reloj apuntaba directo a su esposo. Sin dudar de ningún momento de su reloj, soltó un largo suspiro y cubriendo el rayo de luz para que no se viera extraño, caminó directo hacia donde George se encontraba.
George estaba en una amena conversación con Fred y Charlie, de algún tema que Tori realmente no pudo captar, demasiado distraída con su reloj y demás pensamientos por ese momento. Iba a sentarse en una silla al lado de George y esperar a que este terminara su conversación. Pero con una galante sonrisa, George enrolló uno de sus brazos alrededor de la cintura de Tori y la atrajo hasta sentarla en su regazo. Las mejillas de Tori tomaron color como ya era una propia costumbre en ella, solo que no se movió, sino que se ajustó al abrazo de George mientras esté seguía conversando. No sin antes recibir un sonoro beso en la mejilla por el gemelo en el que estaba sentada.
-Victoria... Nena... Victoria - la voz de George era suave, justo en el susurro perfecto para que Tori pudiera escucharlo en su oído sin que la dañará. Ella giró su rostro para verlo, había estado muy distraída como para darse cuenta de que ni Fred ni Charlie estaban allí con ellos - Bueno... ¿vas a decirme que pasa? - inquirió George colocando su barbilla en el hombro de Tori y tratando de poner su mejor cara de cachorros, que hizo que ella soltará una risa divertida.
Tori negó levemente con la cabeza, impulsando los brazos de George para que la abrazara con un tanto más de fuerza - no es nada.
-¡Nada! - exclamó George ganado un poco mas de miradas hacia ellos, haciendo que su esposa se sonrojada un poco más, bajando la voz añadió mientras tomaba la mano de Tori - yo se que hoy andas un muy bonito vestido azul, pero eso no cubre el hecho de que parece que cargues una lámpara en la muñeca - ella se mordió el labio con nerviosismo ante esas palabras, sin saber que decir en ese momento - sea lo que sea, no puede ser tan malo.
Aquello era cierto, como fuera malo no podría ser, pero eso no significaba que fuera fácil de decir. Se movió en las piernas de George, para poder ver su rostro de mejor manera, en ese momento su reloj dejó de brillar, pues ya estaba decidida a lo que iba a decir - Creo... Creo que estoy embarazada.
¿Y bien? ¿Qué les pareció? Un poco de suspenso al final muahahahaha.
Bueno primero que nada, millones de gracias a todos por seguir leyendo, ya sé que estamos en la recta final, así que mucho mas por eso, hago lo mejor posible por complacerlos en cada cosilla pequeña que me digan y acoplarlo con la historia original que yo tengo en mente. Puesto que claro mis queridas lectoras estamos por llegar a los 300 COMENTARIOS, que estoy segura se van a lograr con este capítulo, por lo que yo estoy más que feliz.
Antes de seguir agradeciendo debo recordarles, IMPORTANTE:
La última vez pedí nombres para los hijos de George y Tori, aporten ideas y recuerden las ideas que yo misma deje. Esta vez lo digo en serio NO habrá actualización si nadie opina al respecto, puesto que el siguiente capítulo ya está creado pero quiero tomar en cuenta su opinión para algo tan importante como esto.
Me llegaron varios comentarios acerca de dos temas en particular que me han dejado pensativa, este en primordial, puesto que como dije antes, me gusta tenerlos en cuenta por ser fieles lectores. Ya ven que ahora de que se casen, quiero cerrar un poco el fic con la opinión de paternidad o el lado de ella de Harry y Tori, con quienes de niños empecé el fic. Hay quienes aseguran sería una buena idea de que James y Lily tengan algo de participación para el final del fic también. ¿Qué opinan?
Y bueno…me despido por esta vez, espero les haya gustado el capitulo, me esmeré mucho con la boda de Harry y espero surja el efecto que quería. No olviden sus opiniones a mis preguntas y dejen sus comentarios, buenos o malos son bienvenidos.
Hasta la próxima.
