cote29: sí, realmente eso se venía venir.

miko kaoru-sama: Kiseki es igual que Inuyasha, son capaces de recordar toda su vida pasada desde que eran niños, actualmente Inuyasha tiene 17 y Kiseki tiene 18 (junto con Akatski se atrasaron un año en secundaria, Nell lo comentó en el cap segundo) Así que sí, Takeda Teo ha sabido de Kagome y ha tenido conciencia de ser Kiseki desde siempre, osea, 18 años.

tamyinu26: ¿Y qué morderás en este capitulo? También es fuerte jajja. Veamos qué pasa con este nuevo misterio descubierto.

meli chii: ¿En serio lloraste? jajaj entonces si es verdad quiere decir que es parte me quedo decente, cuando la escribí siempre me quedé con la duda de si logré o no causar el impacto que se merecía la escena. En cuanto a lo otro, creo que me encantaría que algo así pasara, no sabes cuanto me gustaría ver a Kiseki en la tv, pero creo que ya se sabe que es un poco soñador jajajaj, al menos podemos leerlo.

jezabel: todo un misterio por ahora, pronto se sabrán más cosas de él, de hecho, este capitulo tiene mucho de él.

lady castillo: y aquí quizás aparezcan otras más jajjaa. Bueno, creo que son personajes más variados, algo así como más humanos, ya sabes, con sus altos y bajos, no sólo una linea (Si haces memoria te darás cuenta que las reacciones y actitudes de Shii eran bastante predecibles, al igual que la mayoría de los inmortales).

Chizuru Hajime Yukimura: Primero, decir que me agrado mucho tu mensaje, me sacaste sonrisas. Segundo, como vez, sí sigo publicando. Me alegra mucho que te haya gustado la historia, sobre todo que hayas llegado al punto de emocionarte tanto, ya varios me han dicho que han llorado eso es impactante para mi), pero creo que eso quiere decir que no lo estoy haciendo tan mal. Y en cuanto a la editorial, en verdad seria fantástico, pero creo que me cobrarían caro por plagio ajjaja, porque a pesar de que la gran mayoría es creación mia, tiene una plataforma (base) de rumiko. Bienvenida a la historia, espero ver tus rv todas las semanas, saludos.

GIZETLEO: Me alegra mucho que te haya gustado, en serio, y cordialmente te doy la bienvenida a la historia, espero seguir viéndote cada semana.

yinade: actualizado!


Oí al destino decir que mi vida es mi perdición

.-.

Uno: Mal momento. Mal amigo.

(Intro: Dabid Bolzoni - Yo soy aquel)

Séptimo - Me dejaste ciega ¿Acaso fue un favor? Puede que sí, porque prefiero permanecer así que abrir los ojos y ver lo que dejaste a mi alrededor.

.-

Después de aquello Takeda Teo no volvió a ser el mismo, se saltaba las clases o bien cuando asistía a ellas no prestaba la menor atención y los profesores se la pasaban reprendiéndolo sin resultado alguno, sólo conseguían que les respondiera de vuelta y, en cierta ocasión la discusión subió a un nivel en que el estudiante no pudo evitar lanzarle un puñetazo al profesor, sin embargo nadie dijo nada, estaban asustados, simplemente se aprendió a dejarlo en paz. Se había alejado de todos sus compañeros, ya no reía a carcajadas como antes, ya no buscaba conversar con otros, ya ni siquiera quería que se le acercaran, la única persona que tenía su autorización para permanecer a menos de un metro de él era Suzuki, quien sólo lo dejaba solo cuando era estrictamente necesario.

-¿Qué estás haciendo? – lo encaró Kagome.

-¿Disculpa?

-Estás actuando como un idiota.

-Entonces déjame en paz, qué haces aquí, creía que había sido claro.

-Lo fuiste, sin embargo eso no quiere decir que yo me vaya a alejar de ti.

-Puedes hacer lo que te plazca…

.-

.-

Era de noche, a Inuyasha se le había ocurrido ir a investigar al hospital, hace tiempo que no tenía pistas de los asesinos de la ciudad, en verdad no las tenía desde que se metió a la casa de Koishikawa y encontró aquella carpeta, al parecer habían sido muchísimo más cuidadosos desde eso. Kagome estaba con él, habían estado revisando expediente tras expediente bajo la luz de una lámpara sin poder encontrar nada que pudiese atribuirse como una pista. En eso estaban, caminando con resignación cuando de un momento a otro oyeron un estruendo que venía desde la dirección que estaban dejando atrás, se miraron y corrieron rápidamente, a medida que se acercaban los estruendos sonaban con mayor fuerza, de repente, desde una calle lateral salió Kiseki corriendo, el cual los vio inmediatamente, pero no pudo reparar en decirles algo, estaba demasiado ocupado esquivando al rayo que cayó justo a un lado de él, no pudo evitar salir volando hasta la pandereta. Kagome corrió velozmente hasta él, se agachó y lo movió preocupada preguntándole si estaba bien, Teo se veía algo aturdido, pero bien, sacudió la cabeza y la miro algo fastidiado, ella notó en un segundo que no estaba contento de verla, sin embargo eso no importó, Kiseki la tomo de súbito y pego un brinco junto a ella, un rayo había pulverizado el lugar donde estaban, Kagome miró sorprendida, quería decir gracias, pero la situación no se lo permitía, él volvió a tomarla para salvarle la vida, aunque aquella vez la caída fue más dolorosa que la vez anterior. Un hombre apareció en medio de la calle, tenía un rostro severo, alto, cabello hasta los hombros y claros, y, lo más importante, un rayo en su mano derecha que esperaba liberarse.

-Esconderte detrás de alguien no te servirá de nada – comentó dispuesto a volver a atacar, no obstante, nunca espero que otra persona lo atacara a él.

Inuyasha salió a escena lanzado las garras de acero, el enemigo tuvo que esquivarlas por unos momentos ya que Inuyasha era muy insistente, pero no tardo en perder la paciencia y lanzarle un rayo que por fortuna fue capaz de esquivar, el extraño iba a lanzar su ataque nuevamente, pero una piedra le llego de lleno en la cabeza, se la había lanzado Kagome, la quedo mirando mientras una de sus manos sostenía el lugar afectado, sangraba, eso lo hizo molestarse, la miro fastidiado y luego comenzó acercarse peligrosamente a ella, sin embargo alguien se interpuso en su camino, el chico al cual había estado persiguiendo estaba parado frente a ella mirándolo con desafío y sosteniendo una firme voz que decía "No te atrevas", el extraño sonrió, se quedó un momento estático y al siguiente trato de atacar a la chica, lo cual fue pésima idea, una llama salió del puño de Teo y llegó directamente hasta su estómago, aquello lo alejo varios metros. Kagome estaba sorprendida, jamás se le cruzó por la mente que él pudiese usar sus poderes.

El extraño se molestó de nuevo, lo miró con seriedad y lo ataco con un rayo que le llego de lleno en el estómago, luego se le acercó peligrosamente gritándole que qué estaba haciendo, parecía enojado por alguna situación en particular, le dio una patada en el lugar en que su ataque se había desatado, luego lo levanto de las ropas y le agarro el cuello, lo estaba asfixiando, Inuyasha trato de ayudar, pero el sujeto se dio cuenta y le lanzó un rayo, y luego uso otro para apagar las llamas con que Kiseki trato de tacarlo, luego estrujo más su garganta. Kagome se desesperó, no sabía qué hacer, en ese minuto deseo más que nunca tener un arco y flechas consigo, lo necesitaba, lo ansiaba con toda sus fuerzas, de pronto, dentro de su puño izquierdo nació un resplandor azul, no lo pensó dos veces, fue casi como un instinto, puso su puño como si estuviese sosteniendo un arco y la luz formo uno, luego con su mano derecha hizo como si tuviese una flecha y, en cuanto estuvo en posición, nació una, la lanzó sin dudarlo y llego de lleno al brazo que estrangulaba a Takeda. Aquello causó que inmediatamente lo soltara, miro su brazo estaba sumamente dañado, no entendía qué estaba pasando, jamás tuvo en mente un obstáculo como ese.

-Aléjate de él o te juro que la próxima ira a tu corazón.

El sujeto la miró por unos instantes, luego miro con odio al hombre que ahora estaba en el suelo, apagó el rayo de su mano, pego un brinco y se marchó sin decir nada.

.-

Habían caminado hasta una plazoleta, no habían dicho nada en todo el camino, pero cada uno ya tenía pensado el dialogo en su cabeza, Inuyasha fue el primero en liberarlo.

-Así que mentiste, sí sabías que Suzuki es una asesina.

-Suzuki no es una asesina.

-¡Encontré las carpetas idiota! ¡Y no vengas a hacerte el inocente, quizás Kagome pueda creerte, pero yo no, sé perfectamente que si recuerdas tu pasado y eres capaz de usar tus poderes no eres ningún imbécil con respecto a este tipo de materias, seguro sabías hace tiempo que esa chica no es una blanca paloma y que además está coludida con otro sujeto, hasta podría asegurar que estás al tanto de todos los asesinatos y de que Suzuki mato a Takahashi!

-¡Ella no mato a Takahashi!

-Inuyasha siguió al otro sujeto, si no fue él sólo queda ella.

-Ese sujeto se llama Bokudo – dijo para la sorpresa de ambos – Lo conozco, y sí, sé que Suzuki no es una blanca paloma, de hecho, ella también tiene habilidades y Bokudo también.

-¡Entonces sí me creíste cuando te dije que había tratado de matarme!

-¡No trato de matarte sólo estaba celosa!

-¡Da igual que estuviera celosa, trató de matar a Kagome tal como ha matado a otras personas!

-¡Suzuki no trata de matar a nadie, es a ella a quien tratan de matar!- grito enfadado - ¡A ella, a Bokudo y a mí! Tú lo viste, ese sujeto que me atacó… Si Suzuki tenía esa carpeta es porque lleva el registro de las personas que él ha matado, se mantiene informada para evitar que seamos los siguientes.

-Pero…

-¿Qué, acaso la viste matando a Takahashi para asegurar que fue ella, la viste matando a alguien alguna vez?

- Ese tipo, el tal Bokudo, no me causa buena espina.

-¿Y por eso tiene que ser un asesino?

-Inuyasha, Kiseki tiene razón…

-¡No te pongas de su parte, siempre lo haces y terminamos lamentándolo!- se enfadó, él tenía una corazonada- Además ¡Por qué dejaste que el tipo de ahora llegara hasta esas instancias, todos sabemos que eres mucho más capaz que la payasada que mostraste hace poco!

-La payasada de hace poco es todo lo que tengo – dijo con semblante neutro – Este siglo es completamente pacifico en comparación al que solíamos vivir, nunca he tenido la necesidad de defenderme de esa manera excepto hasta ahora, las veces en que uso el fuego son nulas, de hecho es peligroso, no lo domino, no soy capaz de controlarlo, ya no es como antes, las llamas que creo son sólo flamas que quieren consumirlo todo, ya no soy bueno en eso…

-Eso quiere decir que estas indefenso ante el enemigo…

-Eso quiere decir que soy el tipo de chico que necesita de su novia y un raro llamado Bokudo para sobrevivir.

Sobrevivir… aquella palabra le hizo recordar lo que había dicho el hermano del hombre que tenía en frente, suicidio, Kiseki había tratado de cometer suicidio y era horrible no saber la razón, y ahora estaba lo que acababa de relatar, nuevamente estaba envuelto en misterios y secretos, Kagome volvió a tener el deseo de antaño, acababa de proponérselo, estaba decidida a descubrir cada una de las incógnitas que envolvían a ese hombre.

.-

Kagome al fin podía comprender cómo Kiseki se había familiarizado con una tipa como Kohishikawa Suzuki, si mal no recordaba, el tipo de chica florerito de mesa nunca le agradó, sin embargo, a esa mujer siempre le gustaba estar en la palestra de todo y él estaba con ella, a los ojos de todos en la preparatoria eran la pareja perfecta, aunque a los ojos de su hermano aquella relación no era más que parte del extraño comportamiento de Teo, de hecho, se había atrevido a confesarle a Kagome que por un tiempo llego a creer que su hermano menor estaba interesado en ella de una forma romántica, por un momento se sintió feliz, pero al siguiente recordó la propias y claras palabras de Kiseki, él se había olvidado de todo el amor de antaño…

-Sigo desconfiando del tal Bokudo…- comentó Inuyasha.

-Kiseki ya te lo explicó, los enemigos son otros.

-Sé lo que dijo, pero sigo teniendo la sensación de que algo no va bien.

-Sí, tu paranoia no va bien con nada.

.-

.-

Kagome estaba en su casa, era la hora de la cena pero su madre, extrañamente, no la había llamado, de hecho, hace mucho que no sentía ruido en la casa, siendo que estaban todos en ella, bajo las escaleras y se dirigió hasta la cocina, luego se detuvo de forma repentina, ahí estaban, su mamá, hermano y abuelo paralizados como estatuas, parecían petrificados. De pronto, el ruido de una pisada que quiso ser silenciosa le llegó desde atrás, luego vio el reflejo de cristal y pudo ver a un niño tras de sí, no espero más, se echó a correr de inmediato, abrió la puerta principal y salió velozmente, sintió como comenzaban a perseguirla, primero fue uno, pero luego fueron dos, bajo las escaleras del templo y saco su celular del bolcillo, marcó el número de Inuyasha, dos toques y alguien contestó, pero no era quien buscaba "Deja que te atrapen o no vuelves a ver a tu amigo" habló y luego colgó, basto que dijera eso para que se detuviera, alguien la sostuvo por detrás y al segundo siguiente sintió como todo su cuerpo se endurecía, estaba paralizada tal como el resto de su familia. El segundo sujeto la tomo en brazos y comenzaron a andar.

Finalmente llegaron hasta un edificio abandonado, el sujeto bajo a la estática Kagome, luego el niño la toco y sintió como perdía la rigidez en su cuerpo, volvía a ser libre. En ese lugar estaba Inuyasha atado de manos con algo viscoso, estaba claro que era para que no pudiera usar sus ataques, junto a él estaba el hombre que había atacado a Kiseki hace unos días atrás, pero se notaba ligeramente diferente, ahora traía su cabello atado con una cola y su semblante estaba mucho más sereno, a su lado estaba una jovencita, se veía un poco mayor que el niño de diez años que había paralizado a la familia Higurashi, al parecer ella era quien provocaba la materia viscosa.

-Siento esto, pero no encontré otra forma de poder hablar tranquilamente con ustedes dos- dijo el sujeto de la coleta.

Eso había enfadado a Inuyasha, quien había comenzado a insultarlo y a gritar que todos eran unos asesinos, que sabía que eran los que trabajaban silenciosamente tratando de reclutar gente en la ciudad y que si no aceptaban los aniquilaban de una forma que era imposible explicar para la gente normal, la cual terminaba sentenciando el caso como un suicidio, luego, la muchacha que estaba a su lado lo interrumpió diciendo que si el resultado de la examinación de cuerpos se daba a conocer como un suicidio era única y exclusivamente porque tenían a alguien muy útil metido en ese lugar, entonces, fue Kagome quien los insulto.

-¿Hubieses preferido que todos se enteraran de los asesinatos? ¿Acaso quieres sembrar el pánico en la ciudad? Cómo no eres capaz de darte cuenta de lo caótico que puede ser eso. – volvió a hablar el hombre de coleta.

-¡Caótico para ustedes ya que descubrirían sus crímenes!- acusó Inuyasha.

-¡Nosotros no somos los malos, somos los buenos!- chilló el niño, Inuyasha dio una sonrisa burlona. – ¡Tonto, si no fuera porque la compañía tapa todo lo que hace la gente sucia todos los que tenemos alguna habilidad ya habríamos sido descubiertos y luego tratados como fenómenos o ratones de laboratorios!

-¿Compañía…? – Kagome quería saber más sobre eso.

-Este chico impulsivo tiene razón en una parte, nosotros reclutamos gente con habilidades especiales, gente que quiera ser de utilidad para resguardar la seguridad de las personas, la compañía se encarga de eso, en este minuto estamos intentando reclutarlos.

-¡¿Qué?! ¡Jamás nos uniríamos a unos asesinos!- gruño Inuyasha.

-Mishima fue claro, no somos los malos, si asesinamos sólo lo hacemos porque esa persona se lo merece… ustedes interrumpieron una caza el otro día.- comentó refiriéndose a Kiseki.

-¡Han matado a decenas de personas que no lo merecían! ¡Y Kiseki tampoco se lo merece!- chilló Kagome.

-La voz de la ignorancia…- comentó el sujeto que la había llevado hasta ahí.

-Te entiendo, no nos conoces y has tenido una buena lavada de cerebro. Te hablaría más de la compañía para que nos creyeras, pero está prohibido hacerlo si no formas parte, lo único que puedo decirte es que no somos los únicos reclutadores de la ciudad, tu amigo lo mencionó, existe otro, ese es el grupo de asesinos, son los tipos que estamos tratando atrapar.

-No te creo nada…- comentó Kagome.

-Lo sé, por eso se los mostrare, me interesa contar con su ayuda.

.-

Se trasladaron, en el camino se enteraron de que el hombre de la coleta se llamaba Yamamoto Io, el que había llamado ignorante a Kagome, Ryo Kuno, la muchacha, Chiyori Momo y el pequeño Mishima Yuko. En el trayecto siguieron hablando de otro grupo, el cual era enemigo de la compañía, buscaban formar un ejército y para evitar gente en contra quienes se negaban eran ejecutados, mencionaron que tenían un verdugo especial para aquella tarea final, que lo habían estado siguiendo hace meses y que conocían su siguiente paso. Luego la muchacha menciono el nombre de Suzuki y Bokudo y dejo claro que eran del bando enemigo, aquello tuvo sentido para Inuyasha, pero no para Kagome, Kiseki le había contado la verdad de la situación y si esas dos personas eran realmente malvadas él lo sabría mejor que nadie, Kagome estaba convencida, él enemigo trataba de confundirlos. Llegaron hasta una casa antigua, entraron como si nada y dentro encontraron a una joven de unos dieciséis años, ella se veía bastante normal, pero la otra mujer que la acompañaba no, Kagome supo de inmediato que debía ser parte de la "compañía."

-La chica estuvo espiando hace un rato, no se dio cuenta de nada- dijo la mujer.

-¿Tú eres la chica importante? – Pregunto la muchacha de dieciséis – Soy Yunn.

-Kagome…

-¿Por qué chica importante?- exigió saber Inuyasha, quien era desatado por Momo con la condición de que no hiciera nada hasta que vieran lo que tenían que ver.

-Porque hoy en este lugar ella es realmente importante, tal vez nos ayude a evitar la muerte de Yunn.

Luego explico que Yunn era una chica que nunca quiso ser reclutada, tenía la habilidad de crear naturaleza, no importaba que no hubiese semilla o que la tierra fuera infértil, si ella se centraba en ese lugar era capaz de hacer crecer un gran árbol. Pasaron a la parte de atrás de la casa, ahí se encontraron con un gran invernadero de cristal, Yunn se dedicaba únicamente a cuidar de sus plantas, las amaba. Ahí explicaron que el grupo enemigo había visitado repetidas veces a la chica para que se les uniera, pero Yunn se había negado en todas las ocasiones, el día anterior había recibido su última visita, en dónde le advirtieron que a la próxima no tendría suerte, era una clara sentencia de muerte. Si bien Yunn no pertenecía a la compañía, sabía de su existencia, por lo que pidió ayuda, y ahora, estaba ahí, esperando a que el verdugo llegara, tenían una trampa para él y lo desconocía totalmente, el asesino de la ciudad sería expuesto.

-Está aquí…- susurró la mujer, Yamamoto Io dijo que tenía un oído capaz de captar algo a 30 kilómetros de distancia, su nombre era Sakura.

Sin embargo, eso no fue lo único que aclaró, dijo que no se preocuparan de moverse (estaban todos detrás de Yunn) ni de decir algo mientras el visitante estaba ahí, ya que gracias a la habilidad de Ryo no sería capaz de verlos ni de escucharlos, lo único que el verdugo vería sería a Yunn sola en medio del invernadero.

Se oyeron pasos, uno, dos, tres, eran pasos calmados, no parecía tener prisa, la puerta se abrió con un chirrido, el sujeto se quedó en la puerta, el rostro no se le veía, la luna iluminaba sus ropas casuales pero la sombra se apoderaba de su cara.

-Ahora me enviaron a mí, supongo que sabes que eso significa el fin, a menos que te arrepientas y decidas acatar lo que se te ha pedido, de lo contrario debo hacer mi trabajo.

Los oídos de Kagome temblaron.

-¿Cuántos llevas? – Preguntó, se aferraba al plan, debía sacarle información - ¿A cuántos ya has ejecutado…?

-Que pregunta más incómoda – dio otro paso, la luz de la luna pudo iluminar su rostro – Perdí la cuenta hace mucho…

Ahora sí, no eran sólo sus oídos al reconocer la voz, ahora era su cuerpo entero al reconocerlo a él por completo, era él, su hermoso rostro lo delataba, su expresión lo acusaba, sus ojos lo sentenciaban, Takeda Teo, no, Kiseki… su querido Kiseki era el verdugo.

-¿Y esta semana…?

-Qué clase de preguntas son esas.

-Me vas a matar, al menos tengo el derecho de que respondas todo lo que se me plazca.

-Tienes razón – luego contó con sus dedos – Tres, han sido tres esta semana.

-Silenciosos…

-En lo posible, hay que evitar el escándalo. Dime ¿Lo harás difícil o me dejaras hacerlo rápido?

-¿Cómo sería rápido?

-Te cortare la cabeza, ni siquiera te darás cuenta- respondió sin vacilación, luego ella preguntó por la forma dificultosa - Tendría que quemarte… luego quemaría el invernadero, se diría que fue un simple accidente, un corto circuito que lo consumió todo lentamente.

-Gente muriendo con extraños incidentes con fuego…- susurró Inuyasha recordando los diarios.

-Él no puede usar bien el fuego, él lo dijo, él lo dijo.- Kagome aún se negaba a creerlo.

-Por eso no dije su nombre, si te lo decía yo jamás lo hubieses creído. Lo dije antes, tuviste una buena lavada de cerebro.- Comentó Io.

De pronto, las plantas del invernadero estuvieron cubiertas de llamas, Kiseki había dado algunos pasos más buscando acercarse a su víctima.

-Lo estás haciendo complicado…- comentó.

-¡Pregúntale por el fuego! – grito Inuyasha sabiendo que no podía ser escuchado por el enemigo.

-El fuego… se te puede salir de control y morirías quemado junto conmigo.

-Quemado… sería bueno para ti si no fuera porque las llamas no me hacen daño- encendió una llama en su mano y se la llevo a la cara, luego la quito, estaba intacto, ni una sola quemadura – El fuego no me hace daño, me pertenece, las llamas sucumben ante mí aunque no sean mías ¿Tienes calor? – Las llamas bajar su intensidad a un punto de casi desaparecer - ¿Tienes frío? – El fuego incrementó de forma alarmante, el vidrio comenzó a trisarse.- Dime lo que quieras que haga con el fuego y lo tendrás, puedo hacer lo que sea.- relató con el mismo semblante neutro de cuando entró.

-Asesino…

-Es lo que soy.

-¿Ni siquiera te arrepientes? ¿No hay una pizca de arrepentimiento…?

-¿Arrepentimiento…? – la miro fijo y luego respondió firme - Nunca, no hay nada de eso, jamás voy a arrepentirme de alguna de esas muertes.

Aquello era suficiente, tenía miedo de seguir oyendo, Kagome se puso en frente de Yunn y ordenó que desaparecieran la barrera que los mantenía ocultos, así fue, Ryo deshizo su poder y con ello permitió a Takeda Teo ver a los intrusos, y lo que era mucho más importante, a Kagome frente a él. Sus ojos sobresaltados se posaron sobre los acusadores de ella e inmediatamente después todo rastro de fuego despareció de un solo golpe.

-Ni Suzuki, ni Bokudo son buenos, sin embargo ellos no mataron a Takahashi, el que lo mato cruelmente quemándolo por dentro para no dejar marcas fuiste tú… - Kiseki estaba mudo, sus pupilas aún estaba estremecidas – Mentiste, todo el tiempo has mentido, sobre quien eras, sobre recordarnos, sobre tu novia, sobre tu horrible amigo y sobre tus poderes. Todas, todas no eran más que mentiras. No has hecho más que mentirme.

Kiseki soltó una sonrisa nerviosa, luego miro con desgano al grupo que se había presentado como su enemigo, también observó a Inuyasha, eso hizo que se decidiera a abrir la boca.

-¿Cuándo aprenderás… que siempre debes hacerle caso a Inuyasha…? - una sonrisa desganada se dibujó en su boca, Kagome no lo aguanto, dio un paso, agito su mano y le dio una cachetada que le dio vuelta el rostro. Su respiración estaba agitada, había lágrimas en sus ojos y rabia escrita en todo su semblante, Kiseki se quedó con la cara dada vuelta unos segundos, luego la volteó lentamente, tenía un rostro casi inexpresivo, pero su voz hizo notar la decisión.

-No me arrepiento – la miro directamente a los ojos sin vacilar – No me arrepiento y nunca lo hare, mate y seguiré matando, no importa la forma, no importa si tengo que ser suave o espantosamente cruel, no importa si tengo que ser sádico, no hay arrepentimiento, ninguna de esas muertes me tocan, ninguna me hizo temblar. Lo que he hecho hasta ahora lo volvería a hacer sin vacilar. No me arrepiento ni de matar, ni de mentir.

Dio un paso atrás y quito la vista de ella, se volteó y avanzó, se detuvo por un momento y le dijo a Yunn que volvería en otra oportunidad, que aquello no quería decir que se había olvidado de que era la siguiente, luego trato de marcharse, pero un rayo le fue lanzado, aunque esta vez no fue como la anterior, Kiseki le lanzo una llamarada que hizo desparecer completamente al rayo y luego se esfumó. Kagome cayó de rodillas.

(Conclu: Muse - Supremassive Black Hole)

Continuara...


Se podría decir que se pone más interesante... ¡La aparición de sujetos misteriosos ha desenmascarado a Kiseki! ¡Takeda Teo es conocido como el verdugo! ¿Qué está pasando? ¿Acaso una nueva vida lo ha cambiado totalmente? ¿Seguirá siendo el Kiseki que ella tanto amaba y ama? ¿O es sólo un recuerdo fantasmal? ¡Inuyasha tenía razón y Teo no se arrepiente! ¿Qué hará Kagome ahora?

Próximo capitulo le podremos algo más de salsa a esto. SAludoos, espero todos sus comentarios! :)

Pd: ¿Alguien se ha dado cuenta de las musica que pongo al principio y al final? jajaja

DEJEN REVIEWS!