Al ver la columna de humo se olvidaron de la pelea. Jason seguía fulminando a Percy con la mirada pero algo cambió en el hijo de Poseidón.
Sus ojos se abrieron un poco más y apareció algo en su mirada que nadie supo explicar.
-Annabeth- susurró el chico mientras bajaba su espada y miraba hacia la casa grande y veía la enorme columna de humo salir de ahí.
Nadie sabia que hacer, parecían congelados. Miraban a Percy, a Jason y por último a la casa.
Antes de que alguien pudiera reaccionar Percy le hizo un segundo rasguño en el pecho al hijo de Júpiter y dijo:
-Esto aun no acaba idiota- y salió corriendo hacia la casa gritando el nombre de Annabeth mientras los campistas comenzaban a reaccionar.
-Que sucede?
-Percy que haces?!
-Debemos detener ese incendio!-
-Protocolo de emergencia LEO-911!- una sirena comenzó a sonar cuando el hijo de Hefesto dijo esto y de todos los techos de las cabañas comenzaron a salir tuberías y lo que parecían pistolas de agua gigantes. Los líderes de cabaña tomaron los controles y dirigieron las pistolas hacia la casa que ahora estaba envuelta en llamas.
Percy usó toda la fuerza que aún le quedaba para llamar a las aguas del lago y envolver la casa para apagar el fuego.
Pero nada funcionó.
Por más olas que empaparan la casa y por mas veces que los campistas dispararan las llamas no cedían.
-Que es esto?!
-Que pasa?!
-Es fuego griego?- preguntaron algunos romanos.
Justo en ese momento se escucharon los gritos de auxilio de alguien dentro de la casa.
-Basta! No puedo apagarlo! Ayúdenme porfavor!
-Quien es?
-Hay que hacer algo!
-PERCY!
Ese último grito les puso la piel de gallina a todos los presentes, pero hizo que el hijo de Poseidón reaccionara.
-Annabeth
Sus hermanos y algunos campistas más intentaron acercarse a la casa para ayudarla pero una barrera invisible les impidió el paso.
-Que hacemos?!
-No- dijo Malcom mirando a Percy- Es una prueba para el-.
-Hay que controlar el fuego primero antes de...-comenzó a decir Leo pero no alcanzó a terminar porque alguien lo empujó para salir corriendo.
-Percy!
Pero era tarde, el chico corrió sin pensarlo hacia la puerta y para sorpresa de algunos logró pasar sin problemas, su figura se perdió en el humo y mientras los gritos de Annabeth se hacían cada vez más fuertes y más desesperados del cielo comenzaron a caer rayos, pero no eran rayos ordinarios, eran de color azul y parecían salir de la cima de la casa.
En cuanto Percy entró Jason de desmayó y su cuerpo adquirió un extraño brillo rosado, Malcom se mantenía a su lado, protegiéndolo de posibles ataques.
Últimamente el hijo de Júpiter no era muy popular entre los chicos del campamento.
-Tranquilos, esta bien. El hechizo de Hera sobre el se esta rompiendo. Va a ser el mismo de antes-. Intentaba explicarles a todos los que querían acabar con el rubio romano.
-Provocó demasiados problemas!
-Debe pagar de alguna manera!
-No fue su culpa! Retrocedan!- el hechizo vocal de Piper los hacía alejarse de Jason y estaba logrando que entendieran un poco pero un nuevo grito los hizo callar a todos.
-ANNABETH NO! PORFAVOR No!
Todos se quedaron paralizados, impotentes por no poder hacer nada para ayudar a su amigo, solo escuchaban sus gritos.
Frank se acercó lo mas que pudo para ayudarlo en cuanto diera señales de salir de ahí.
Fueron momentos de desesperación para todos hasta que vieron moverse algo entre el humo. Percy
Y no estaba solo, tenía en los brazos a Annabeth inconsciente .
En cuanto bajó el primer escalón la barrera desapareció y los rayos dejaron de caer, la casa grande del campamento griego estaba intacta, ni rastro de las llamas que la envolvían segundos atrás, solo los restos del humo y las quemaduras visibles en Percy y Annabeth.
Frank corrió con su amigo y lo ayudó a sostener a su novia para alejarse de la casa. A medio camino se le doblaron las piernas al hijo de Poseidón y cayó al suelo también inconsciente pero sin soltar la mano de Annabeth.
-Percy!- todos se aproximaron a ellos, Frank levantó a Annabeth en brazos pero no pudo soltar la mano de Percy, Leo y Chris cargaron al chico pero por mas intentos que hicieron no pudieron desentrelazar sus manos.
-No creo que la vuelva a soltar nunca- dijo Chris mientras los llevaban a la enfermería.
Los dejaron en camas contiguas e incluso tuvieron que juntarlas para que sus manos no quedaran colgando.
-Más le vale que no lo haga- Clarisse limpiaba la cara de Annabeth con un pequeño paño húmedo, a todos les sorprendió la delicadeza con la que lo hacia y la suavidad en su voz.
-Ahora que?- preguntó Travis mientras los miraba y sostenía la mano de Katie.
-Parece que todo se esta arreglando-.
-Solo queda esperar a que despierten-. Dijo una voz a sus espaldas.
-Reyna
