- Ya te dije que me las podía arreglar sola, ¿quién te crees que soy? ¿Mimi? – bromeó mientras que ella misma cogía sus propias maletas para bajarlas del maletero.
- Oye, es una buena temporada, yo que sé…
- Sí, como que ibas a ser de mucha ayuda en caso de que hubiera tenido que traerme muchas más cosas.
- Ya empezamos… Ya estoy bien, no necesito teneros a todos de niñeros alrededor mío sin dejarme hacer nada.
- ¡Anda, mira! Si ya hasta el has copiado la frase a Koemi – Sora sonrió con la mejor de sus sonrisas irónicas antes de negar con la cabeza-. Al menos ella tiene razón y tú no, así que si quieres cogerme algo coge la pequeña.
Taichi y Sora habían llegado finalmente al aeropuerto habiendo encontrado una opción mucho más cómoda para viajar al no tener que preocuparte tanto por las prisas como la última vez. Se había empeñado en acompañarla por si necesitaba ayuda con las cosas como excusa pero ambos sabían que simplemente quería aprovechar el tiempo antes de tener que pasar una buena temporada sin ver a su amiga. Tampoco había tenido apenas tiempo para hablar con ella sobre todo aquello con Mimi montando escándalo alrededor de ellos.
- ¿Qué te han dicho tus padres? – le preguntó finalmente mientras que esperaban la cola de facturación.
- Nada, ¿qué me van a decir? Que se alegran y que llame de vez en cuando… Y, entre tú y yo, mejor que mi madre no haya dicho nada más – acabó confesando-. Ya sabes como es. Seguro que se las arregla para que acabe sacando alguna conclusión poco positiva de todo esto…
- Exagerada… ¿Le habías contado algo más?
- No – respondió rápida y rotundamente-. ¿Tú que quieres que se las arregle para dejarme castigada dos semanas y que no proteste por ello a mi edad? Oficialmente no he podido hablar con ella durante esta temporada porque he estado muy ocupada con el trabajo. Cosa que ella aprueba y que además, es verdad.
- Vale, ya tengo como chantajearte si pasa algo…
- Díselo… venga, díselo. Y luego voy yo y le cuento más detalles a ver quién de los dos se lleva la peor colleja.
- Hmmm… No, muchas gracias – podía imaginarse perfectamente la situación y sin duda iba a tener que darle toda la razón del mundo a su amiga.
Alargó la mano cuando ella le tendió su bolso para que lo sujetara mientras que dejaba las maletas, sorprendiéndose al no contar con que fuera a pesar tanto-. ¿Qué llevas aquí?
- ¿Por? ¿Tú no estabas perfectamente ya? – se rio de él-. Llevo el ordenador y todo lo demás. No quiero dejarlo en la maleta para que no se lleve golpes.
- Osea, que ya estás pensando en ponerte a hacer cosas incluso estando en una isla en el sur en esta fecha del año… Tienes un problema mental muy serio.
- Trae – le quitó el objeto de las manos-. No, lo que tengo se llama responsabilidad y necesito tener todo conmigo por si se me necesita para algo. Y, además, si coincide que puedo trabajar en algo mientras pues eso que adelanto. No todos tan vagos como tú…
- Yo no soy vago, yo solo tengo mejores ocupaciones ahora mismo que dedicarme a adelantar cosas.
- Acosar a Koemi hasta que te dice que la dejes en paz y que te lleve conmigo unos días no cuenta como ocupación.
- Qué graciosa… - refunfuñó con un tono, indudablemente, adulto.
Habían llegado con tiempo suficiente para poder realizar los últimos trámites sin tener que ir a las carreras y con el equipaje ya factura, lo único que quedaba era esperar a que en las pantallas de indicara el momento del embarque. Acercándose a unos bancos no demasiado lejanos, la pelirroja se detuvo decidiendo que era un buen sitio para esperar, sobretodo con el niño grande y orgulloso que iba con ella.
Dejó sus cosas sobre uno de los asientos antes de tomar ella misma asiento sin decirle nada sobre que quizás debiera descansar un rato, esperando a que se diera cuenta de lo que había hecho y la imitara.
- Tengo que buscar el billete – le dijo a modo de excusa antes de empezar a revolver entre sus cosas, esperando que finalmente hiciera lo mismo que ella.
- Busca, busca… ¿A qué hora te sale el vuelo?
- En media hora más o menos – le dijo aún sin levantar la vista de sus pertenencias.
- ¿Y a quién se supone que le voy a dar la lata yo ahora cuando me entre una de mis crisis histéricas esta temporada, eh? – no se pudo aguantar más, sacando realmente el verdadero tema que lo había llevado a acompañarla.
- Te voy a hablar de un invento superimportante para la sociedad. Se llama cobertura y allí hay…
- No es lo mismo – se encogió de hombros, consiguiendo que finalmente dejara de rebuscar y que levantara la cabeza hacia él-. Más te vale estar de vuelta a tiempo…
- ¿Tú crees que me perdería por algo de este mundo eso?
- Por algo de este mundo no lo sé, pero algo que pueda estar en otro no te diría yo que no…
- Oye, ¿te me vas a poner ahora sentimental? ¿Tú quieres que no me vaya o que lo haga dramatizando? Ya he tenido bastante drama todas estas semanas pasadas para lo que me queda de existencia. Por nada del mundo, ni de otro – recalcó con tono repelente – se me ocurriría no estar aquí. Ni a mí, ni a él si pudiera.
- Lo sé – reconoció finalmente-. Siento no haberte dicho nada de lo del otro día. Tampoco quería darte la lata sabiendo que estabas demasiado agobiada con el tramaba, no iba a ayudar a ponerte menos nerviosa.
- No, no iba a ayudar… Pero lo que sí se te podría haber ocurrido era decirme que las cosas habían ido bien porque así podría haber ido un poco con la guardia menos baja y menos histérica.
- Tampoco me dio tiempo a dar contigo – se defendió rápidamente-. No me has contando qué pasó tampoco.
- Pues… en realidad nada. No… no hizo falta hacer nada – se encogió de hombros-. Simplemente pasó. Como si de repente nos hubiéramos dado de que estar de malas por todo aquello no merecía la pena. Si te digo la verdad, casi no hablé con él nada más que del tema del trabajo…
- ¿Quién lo iba a decir, eh? Comportándoos como adultos…
- Mira quien fue a hablar… - puso los ojos en blanco-. Fue todo mucho más sencillo de lo que hubiera podido imaginarme.
- Claro que lo fue. Vamos a ver, tú y yo somos de los pocos que tenemos la… habilidad de llegar a entenderlo, más o menos. Y no creo que haga falta que se explique demasiado que no es tan idiota como para dejarte escapar así como así. Solo tienes que ver cómo te mira… Bueno, no, te mira como siempre lo ha hecho – se rió negando con la cabeza-. Si vosotros dos no sois capaces de arreglar las cosas después de todo y de sacarlas adelante no sé yo cómo nos las hemos arreglado los demás.
- Tú lo que pasa es que has tenido mucha suerte y has dado con alguien que te tiene la suficiente paciencia…
- Lo sé – amplió la sonrisa sin poder evitarlo-. Espero de verdad que os vayan estos meses bien… Yo creo que es justo lo que os hace falta para que dejéis de dar tantas vueltas de una vez.
- ¿Vueltas? ¿Qué vueltas? No hemos estado dando vueltas desde hace ya… - hizo una pausa, pensativa – casi tres años ya…. - ¿tanto tiempo había pasado?
- Vueltas… - levantó su mano izquierda a modo de indirecta.
- ¡Taichi! – el rubor subió rápidamente incluso hasta las orejas de ella alargando el brazo para darle un manotazo.
- Di lo que quieras, te doy un año como máximo – se rió descaradamente de ella sin poder, ni querer evitarlo.
- ¿Con o sin estancia en el espacio exterior? – acabó soltando con sorna.
- Con y sin… - asintió-. Créeme, sé de lo que hablo - por una vez, sonó como si no estuviera diciendo una de sus bromas para hacerla de rabiar.
- Anda… Mira, no me creerás, como cada vez que digo algo que en tu cabeza no tiene sentido que salga de mi boca, pero… es uno de los temas que más me pueden dar igual ahora mismo. No me importa ni lo más mínimo – sin importar cómo, sin importar dónde, era lo que le había dicho a Yamato y lo creía ciegamente-, así que puedes dedicarte a conspirar con quien tú quieras mientras, pero a mí no vas a conseguir arrastrarme a eso.
- Ya… y por eso sigues más roja que un tomate.
- Idiota – empezó a reírse ya sin poder evitarlo-. Más te vale venir de visita alguna vez aprovechando que sigues echándole cuento a que estás malito…
- Claro, para irme a la playa unos días, pero no para veros a vosotros – levantó la vista hacia las pantallas viendo que por fin indicaba que podían empezar a embarcar los pasajeros indicándoselo a ella con un gesto.
Los ojos canela de la chica se fijaron en la pantalla antes de asentir y ponerse en pie.
- Pórtate bien y no vuelvas loca a Koemi… - le dijo antes de acercarse hasta él para abrazarlo a modo de despedida.
- Lo intentaré – dijo justo antes de corresponder al gesto de ella, alargándolo más de lo que quizás ella hubiera esperado-. ¿Sabes una cosa? – le dijo sin haber llegado a soltarla todavía, esperando a escuchar el sonido de negación de ella-. Va a ser un niño…
AnnaBolena04: sí, son todos muy maduros y muy adultos... Lo normal a esas edades, sobretodo cuando uno tiene que aparentar seriedad porque se supone que de cara al mundo tiene que empezar a ser capaz de esas cosas y por dentro está pensando en sabrá el cielo qué. No es que hable por experiencia propia cofcofcof.
Venga, para contrastar un poquillo, ahora sí que vamos a tener algo más de conversación de adultos. Y ya sé que dije que me daba pereza hacer capítulos de reacciones y ahora salgo con la del Sr. Yagami hasta repente, pero este capítulo ha sido un antojo de mi cabeza... Y bien que he fangirleado mientras que lo escribía, sobretodo con el final ❤️❤️
