"El reinado del fénix"
Saga: "Dioses y Reyes"
Capítulo 54: "Si hay un comienzo, hay un final. Parte 2: La última batalla."
Todos contemplaban al aterrador ejército de bestias que se erguía imponente frente a ellos. Muchos soldados dieron un paso instintivamente hacia atrás, deseando largarse corriendo de ese oscuro lugar y no boletar la mirada. Muchos pensaban en sus familias, sus amigos y sus vidas, querían irse, querían volver a ellas.
—Esto tiene que ser una broma… — Escucho Magic Moon mientras que voleaba a ver a sus tropas, las cuales se mostraban aterradas y hasta desmoralizadas.
—No tenemos ni una posibilidad contra todo eso… — Dijo un piquero.
—¡Oigan, tranquilos! — Gritó Afrodita, tratando de tranquilizar a las tropas. Sin embargo, el miedo seguía propagándose entre las filas.
—¿Qué rayos…? — Dijo la reina Margery sosteniendo su kilij con su magia mientras que sus tropas se mostraban tan aterradas como ella. — ¡Tranquilas todas! ¡Mantengan la calma!
—Esto es... imposible. — Fue lo que escuchó decir a una de sus guerreras.
—¿Podremos ganar…? — Dijo otra de las alicornios mientras que temblaba de miedo.
Esto se repetía por todo el grueso del ejército. El miedo se apoderaba de ellos, se apoderaba de sus mentes y cuerpos. Los rugidos de esos extraños reptiles era casi como salidos del mismísimo infierno… ¿Cómo se podría derrotar a un ejército como ese? Un ejército infernal…
—Criaturas inocentes. — Fue lo que dijo Acnologia con una voz tan aterradora que todos los mortales se mostraron totalmente aterrados. — Ustedes han elegido estas aquí, ahora les toca el castigo por desafiarme. — Entonces se pudo ver como él extendía su mano y señalaba al ejército. De pronto gritó algo en un lenguaje extraño e incomprensible que provocó que las tropas sintieran aún más miedo. Entonces fue que todos los mortales pudieron escuchar la respuesta de las bestias, un gran y aterrador rugido conjunto que se propagó por todo el desierto nevado como una cruel ventisca, lo que siguió a esto fue algo cuyo horror causado en los soldados fue inmenso… Las bestias estaban corriendo hacia ellos.
—Santo cielo… — Dijo Rud asombrada mientras que los soldados comenzaban a retroceder a paso lento.
Rud estaba junto a Príamo y Afrodita, en el centro de la formación entre los piqueros y los mosqueteros con una guardia personal compuesta de espadachines de elite provenientes del reino de Príamo. — Nunca había visto tal cosa… — Dijo Príamo mientras que las bestias se acercaban cada vez más a ellos. — ¡Mosqueteros, preparen mosquetes! — La orden casi sacó a los soldados del shock inicial, pero el miedo seguía vigente en sus corazones. Las tropas que pudieron se colocaron listas para abrir fuego, sin embargo había muchos que seguían paralizados. — ¡Fuego! ¡Fuego sobre ellos! — Una gran columna de humo se formó y las balas impactaron en las bestias, sin lograr frenarlas.
En la retaguardia, Girion vio como las bestias se acercaban a ellos. — ¡Disparen la artillería! — Gritó desesperado mientras que los aludidos cargaron toda pieza de artillería disponible y comenzaron a abrir fuego sobre el gran ejército enemigo.
—¡Fuego a discreción! — Ordenó Príamo mientras que los mosqueteros estaba cada vez más aterrados al ver los gigantescos colmillos de los monstruos que cada vez estaba más próximos a ellos.
—¡Piqueros! ¡Hora de ir hacia adelante! — Gritó Rud, sin embargo, ella pudo ver como los piqueros estaba casi estáticos, con el miedo reflejado en sus ojos.
—¡Muévanse! ¡Hay que ponernos frente a los mosquetes! — Dijo Afrodita mientras que iba junto a los piqueros y le quitaba la pica a uno de ellos. — ¡Vamos! ¡¿A caso no hay huevos para esto panda de maricas?! — Dijo ella mientras que comenzaba a avanzar seguida de los aterrados soldados. — ¡Vamos! ¡¿Es que acaso son solo unos maricas! ¡Demuestren que tienen huevos! — Decía mientras seguían avanzando.
—¡Sí, mi señora! — Gritaron al unisonó mientras que se acercaban al frente.
Rápidamente los mosqueteros retrocedieron y dejaron vía libre a los piqueros para que frenaran al oponente. — ¡Arqueros! — Gritó Rud mientras que los tiradores predican fuego a sus flechas y se preparaban para disparar con la orden.
Las bestias estaban cada vez más cerca…
—¡Resistan! — Gritó Afrodita sosteniendo con fuerza la pica.
Las bestias chocaron contra la fila de picas como el agua contra las rocas. Muchas fueron empaladas al instante y su sangre negra y pegajosa como la brea salpico los rostros de los soldados. Afrodita clavaba y retiraba la pica, la clavaba y retiraba, clavaba y retiraba, clavaba y retiraba mientras que sus tropas repetían el mismo movimiento.
—¡Fuego! — Gritó Rud mientras que los arqueros disparaban las flechas contra los monstruos.
—¡Llamen a los minotauros! — Le gritó Príamo a un soldado, el cual sopló un cuerno.
El ruido del cuerno se expandió por todo el frente y, en ese momento, los minotauros cargando unos pesados espadones y alabardas avanzaron y comenzaron a apoyar a los piqueros.
—¡Mantengan la línea! —Gritó Wins a sus tropas mientras que los piqueros retenían a las bestias. — ¡Magic! ¡Quiero estacas de hielo ahora! — Ordenó ella.
—¡Sí! — Respondió ella.
Rápidamente Magic colocó sus cascos en la tierra y un rastro de hielo se formó pasando debajo de los piqueros y yendo hacia lo profundo de la horda de monstruos. Fue casi una explosión, centros de picas de hielo emergieron hacia el cielo, empalando a varios monstruos.
—Bien, los están reteniendo a fin de cuentas… — Dijo Girion mirando a través de un telescopio. Luego miró hacia donde estaban Twilight, Draco, Nero, Alpha y Omega. — Altaír y Andy están en el flanco derecho; Rud, Príamo, Afrodita, Wins y Magic esta cuidado del centro. Twilight, quiero que me acompañes al flanco derecho, Draco y Nero quiero que ustedes y sus fénix vayan a por el peso pesado. Tal y como lo planeamos ¿Bien? — Dijo el alicornio negro.
—Sí. — Dijo Twilight con una voz temblorosa. — Los estaré esperando hijos. — Dijo ella tratando de contener sus nervios. Luego, de un movimiento, ella fue con Draco y Nero y los abrazó a los dos. — Cuando esto termine, prométanme que estaremos todos juntos a los pies de una hoguera caliente comiendo algo que yo no haya cocinado.
Ambos sementales se rieron. — Tranquila mamá, todo saldrá bien. — Le dijo Nero.
—Esto termina hoy, y con ello, nuestra familia volverá a reunirse. — Dijo Draco.
Twilight se separó de sus hijos. — Si algo pasa chicos, quiero que sepan que estoy orgullosa de ustedes do… No, de ustedes tres. Draco, Nero y Spike Sparkle, ustedes tres son mi orgullo y mi fortaleza, no me decepcionaran nunca.
—No pensamos hacerlo. — Dijo Nero con una sonrisa. — No vamos a decepcionarte nunca más mamá. — Dijo Nero mientras que Girion los miraba algo impaciente.
—Chicos, no quiero interrumpirlos pero en esta batalla no tenemos tiempo para esto. — Dijo algo irritado.
Twilight suspiró. — Vayan, rápido.
—Te traeremos a Spike. — Dijo Nero mientras que se fundía con Omega y cobraba la forma del lobo alado.
—Es una promesa. — Dijo Draco mientras seguía a su hermano tomando la forma del león alado.
—Su madre está muy nerviosa. — Dijo Omega.
—¿Y ustedes qué? — Respondió Draco. — Todos aquí tenemos algo por lo que estar nerviosos, esto determina todo.
—Cierto, la derrota no es opción. — Comentó Alpha mientras que presenciaban el campo de batalla. — Ellos libra su batalla, nosotros, la nuestra.
—Delta… — Dijo Omega.
—Y Spike. Los dos son nuestra meta. — Dijo Nero mientras que se dirigía directo hacia el pico, donde Acnologia los esperaba.
Por su parte, Margery los vio alejarse y se volvió hacia su ejército. — Bien, ¡Alicornios! ¡Es hora de limpiar nuestro nombre! — Le gritó a la tropa de alicornios, la cual estaba compuesta casi en su totalidad por hembras acompañadas por un casi nulo número de machos, los pocos que habían nacido y dedicado a la guerra en los escasos cien años de paz. — ¡No tengan miedo! ¡Nuestra especie ha sido villana por muchos años! ¡Es la hora de cambiarlo! ¡A la batalla! — Gritó ella apuntando con su kilij hacia el cielo y lanzándose hacia el frente por la derecha. Por el centro los dragones también alzaron el vuelo y por la izquierda los grifos, conquistando los cielos de la batalla.
Cuando Girion y Twilight llegaron al ala derecha, pudieron ver a los lanceros aguantar en un muro de escudos contra las implacables bestias, sin embargo, al carecer de las largas picas y al tener un número inferior de minotauros que les apoyaran con armas largas y pesadas, la línea no lograba efectuar una resistencia lo suficientemente firme y se comenzaban a notar las brechas. Twilight se quedó mirando la cruenta lucha con asombró. No era la primera vez que veía algo como esto pero… era la primera vez que presenciaba una batalla tan encarnizada, esos monstruos no mostraban nada de piedad, pudo ver como varios lanceros eran capturados y despedazados con crueldad. Ella escuchaba sus gritos, los escuchaba y a su mente vino un recuerdo, uno muy lejano… un recuerdo de cinco yeguas, cinco yeguas con las que compartió su amistad y que siempre la había ayudado, las cuales habían sido cruelmente masacradas.
— ¡Twilight! — Gritó Girion, sacándola de sus pensamientos. — ¡Quiero que te encargues de mantener la línea!
—¡En seguida! — Respondió ella volviendo a enfocarse en el presente. Ella cargó una gran cantidad de magia en su cuerno y la disparó hacia las bestias, generando una gran explosión que acabo con miles de ellos.
Una gran columna de humo se formó debido a la explosión y Twilight aprovechó para disparar más rayos hacia el grueso del ejército enemigo. — Bien, como lo dijo Girion. ¡Mosqueteros! — Gritó ella mientras que los mosqueteros que poseían alas levantaban vuelo y apoyaban a su princesa disparando sus armas. Mientras tanto, los que estaban en tierra se dividieron en dos cuerpos…
—¡Granaderos! — Gritó ella mientras que el cuerpo de granaderos se acercó a la línea de lanceros y aprovechó para lanzar granadas por encima de sus compañeros, causando múltiples y pequeñas explosiones entre los enemigos.
El segundo cuerpo subió por la colina hasta estar en una posición que les permitió disparar por encima de los lanceros.
Mientras que Twilight se encargaba de mantener el flanco. Girion fue directo con las tropas de lobos, ciervos, centauros y leones. — Príncipe Girion. — Saludo un centauro. — Las tropas están listas y dispuestas, ¿Cuándo nos tocara?
—Me alegra oírlo Rey Armenio. — Girion volteó a ver el frente. — Ahora, nos toca esperar. — Dijo observaba el progreso de la batalla. Pero por ahora… — Volteó hacia el sur, donde se podía ver el cielo cubierto por alicornios, grifos y dragones. — Hay que pasar a la ofensiva.
Las tres especies avanzaron como puntas de lanza sobre los cielos; Los grifos disparaban sus mosquetes y flechas contra los monstruos, los dragones los quemaban con su fuego y los alicornios los atacaban con su poderosa magia. — ¡Ataquen! — Gritaba Margery blandiendo a Viento del Este en el aire mientras que disparaban a sus enemigos desde el aire.
—Valla, estos mortales saben pelear. — Dijo Acnologia observando la batalla. — Pero no importa cuántos maten, siempre habrá cien más. — Dijo contento.
Entonces una fuerte ráfaga de fuego azulado fue detenida y absorbida por la simple palma de Acnologia — Que modales hijos míos, tardaron en llegar. — Acnologia, Delta y Susanoo voltearon a ver a sus oponentes; el lobo y el león.
—Acnologia. — Dijo Draco en su forma de león.
Entonces el gran dragón de hueso avanzó, interponiéndose entre el dios y los gemelos. — Alpha, Omega. ¿Vienen a apelar a mi lado bueno? — Bromeó el dragón.
—Delta. — Dijo el lobo con la voz de Omega. — Lo que dijiste hace días en la Colina del Cuervo...
—Lo que dijo ese debilucho no es asunto mío. — Dijo el dragón.
—¿Ese debilucho? — Dijo Omega. — Ese debilucho es mi hermano, y lo quiero de vuelta.
—Oh, ¿Quieres a tu violador?
—No, quiero a mi hermano. Todos, queremos a nuestros hermanos. — Eso último sonó con la voz de Omega y de Nero.
—Bueno. — Interrumpió Acnologia mientras que acariciaba el mango de su espadón. — Si quieres verlo, lo harán. — Dijo él mientras que chasqueaba sus dedos y casi al instante el gran dragón de hueso comenzó a hacerse más y más pequeño. Sus hueso cambiaron de forma y los órganos y su carne comenzaron a aparecer, hasta tomar la forma de un alicornio. — Aquí está tu hermano. — El alicornio respiraba con dificultad y luchaba por mantenerse de pie, sintiendo como el peso de cu cuerpo le aplastaba. — Tus palabras sobre tu hermano son lindas Omega, pero hay una diferencia entre lo que dices y sientes, dime hija ¿Aun lo ve como tu hermano o como tu violador? — Dijo Acnologia con una complacida sonrisa.
Para Omega fue un sentimiento raro, pues sentía ambas cosas. Por un lado veía a su hermano sufrido y por el otro veía a su violador, a quien la traicionó y atormento. — Dime querida ¿Qué es lo que realmente sientes por él?
Fin cap 54.
