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Capítulo 49 Una celda para… varios hombres y Clin.

Enero 5, Palacio de Grandchester 10pm

Un automóvil negro con el escudo de los Grandchester se abría paso entre la multitud de reporteros buscando la nota. El auto entro rápidamente a los jardines del palacio y los agentes de seguridad cerraban el portón evitando que reporteros pudieran entrar.

El auto cruzaba la larga vereda que había para llegar hasta la puerta principal del Palacio. Al llegar al pórtico se detuvo para permitir bajar a uno de sus ocupantes que ya estaba desesperado por entrar.

Sin esperar que salieran a recibirlos él abrió la puerta para entrar al palacio. Corría apresurado directo al despacho, al entrar y no encontrar a quien buscaba decidió correr a la sala de estar, pero tampoco estaba quien buscaba.

Se desesperó un poco e intento buscar en el jardín, pero al encontrar a Daniel, esté le comunicó que la persona que buscaba se encontraba en la habitación principal.

Sin esperar más corrió escaleras arriba. Entró a la recamara sin esperar autorización. No la vio ni en el sillón ni en la cama, así que corrió al balcón. Ahí estaba, de pie contemplando la luna y abrazándose a sí misma para soportar el frio de Enero. Dicho invierno no era tan frio como el que él sentía cuando la recordaba tan lejana.

Su corazón se emocionó tanto al verla. Eleonor se veía tan linda con su rostro bañado con la luz de la luna. Una vez que se creyó en una distancia prudente, la llamó con su voz entrecortada por la emoción.

-Mamá...

La mujer creyó que era su imaginación, pero al darse la vuelta se dio cuenta que era verdad. Su hijo estaba a un paso de ella. Su adorado hijo a quien por un momento creyó…. No ya no quiso recordar tan desagradable momento. Lo miraba y él se notaba ansioso por abrazarla, le parecía increíble que lo tuviera de esa manera, apenas un par de semanas atrás él salió huyendo de casa gritándole que no quería verla nunca más. Pero ahora sus ojos ya no estaban llenos de rencor y odio hacia ella, sino que lucían tan tiernos, llenos de amor y arrepentimiento. Su corazón de madre no aguanto más y sin más se encaminó a abrazarlo - ¡Terry!

-¡Mamá!

Madre e hijo se fundían en un fuerte abrazo. Se abrazaban mientras sus lágrimas salían de sus ojos color mar. Esos ojos que tanto le gustaban al Duque.

-Terry mi amor, gracias a Dios estás bien.

-Mamá… mamá perdóname… perdóname por favor.

-Mi amor no tengo nada que perdonarte. Dios sabe lo feliz que estoy de verte y tenerte de nuevo en mis brazos…. Mi hijo te amo tanto – decía Eleonor entre lágrimas mientras tomaba con sus manos el hermoso rostro del caballero inglés.

Terry se sentía tan afligido de saber que su madre estaba tan preocupada por él. No encontraba palabras para hacerle saber su arrepentimiento por haber actuado sin medir las consecuencias.

-Te juro por Candy quien es lo que más amo que no sabía que tú estabas en Londres. Pensé que estabas en Nueva York… mamá perdóname. Te juro que pensaba ir a verte en cuanto llegara a América.

-Lo sé, no necesitas decírmelo… sé que jamás harías algo para dañarme… - Eleonor no dejaba de llenarlo de besos y abrazarlo.

-Mamá también te debo una disculpa por cómo te grite en Nueva York. Fui un imbécil… mamá, no recordaba que tu solo lo hacías para protegerme.

-Ya no hablemos de eso… estoy tan feliz de verte y tenerte entre mis brazos.

-Mama… - apenas murmuro el chico y se volvió a aferrar a los brazos de su madre.

Se quedaron de pie abrazándose y sin decir una palabra. Solo querían sentirse cerca. Abrazados el uno del otro. Bien podría pasar una eternidad y no importaba, solo querían mantenerse así, unidos como madre e hijo.

Después de un rato la madre contemplaba el rostro de su vástago. Por la emoción no se había dado cuenta que estaba algo desalineado.

-Amor ¿es la poca luz o por qué vienes así? ¿Esos es un moretón? - preguntaba Eleanor tocando la mandíbula del rebelde, después notó que también tenía el labio ligeramente roto - ¿Quién te hizo esto? ¿Fue Marcus?

-No. Fue una pequeña discusión política. Ya sabes, americanos contra ingleses – contestó Terry alzando los hombros.

-Ven vamos adentro aquí está muy fresco. Y me explicas por qué estás así– la mujer tomó de la mano a su retoño encaminadose a la salita de su recamara.

Una vez en la sala, Eleonor se sentó en el love seat seguida de su hijo quien continuaba cabizbajo.

-Ya quita esa cara mi amor, no actuaste con mala intensión. Tu Padre ya me contó que le dejaste una pista "William Hathaway" para hacerle saber que estabas vivo. Y acabas de confesar que pensabas buscarme en Nueva York en cuanto llegaras. Ya sonríe. Regálame esa sonrisa que tanto adoro.

Terry apenas y sonrió, de verdad se sentía arrepentido -Mamá…

-Ven acuéstate y cuéntame cómo llegaste, ¿Qué pasó para mí ángel llegue con esta cara llena de moretones?

-No son tantos como los que ellos se quedaron de mi parte- decía Terry que obediente se recostó colocando su cabeza sobres el regazo de su madre, y ella peinaba el cabello de su querido hijo.

-¿Marcus te trajo?

-… pues sí… – contestó titubeante.

-¿Entonces si vienes con Candy?, ¿donde esta ella?

-Camino al colegio con su mal tercio.

-¿Cómo?

-Me refiero a su primo Archie.

-Oh Terry, no se te quita esa mala costumbre de poner sobrenombres.

-Es la verdad todo el viaje estuvo de estorbo.

-Eso no está bien Terry, con o sin su primo debes respetar a Candy.

-Lo sé. Y te juro que no hicimos nada que ponga en entredicho la honorabilidad de la heredera del patriarca de los Andley. Jamás le faltaría.

-Me da mucho gusto escuchar que mi hijo sigue siendo un caballero.

-Mamá...- Terry se reincorporaba en su asiento para mirar a su madre - Hablando de caballeros, ¿dónde está él? ¿cómo es que estás aquí? ¿te quedas o te irás en cuanto él regrese?

-Terry cálmate. Son muchas preguntas que te contestaré cuando tu padre regrese. Ya es hora de que los 3 hablemos y sepas que tu padre te entiende más de lo que tú te imaginas.

-Si lo dices porque también huyo contigo a América te equivocas. Yo jamás dejaré a Candy para volver a Inglaterra y convertirme en Duque.

-Ya mi amor, sólo estás creando historias, pero te comprendo. Al no saber toda la verdad es justificable que culpes a tu padre, pero debes saber que él al igual que yo fue víctima de las mentiras de tu abuelo.

-¿Qué quieres decir?

-Mejor ven vuelve aquí, cuando tu padre regrese hablaremos los tres. Por ahora mejor cuéntame por que tardaron tanto en volver y por qué no llamaron – pedía Eleonor haciendo que su vástago se recostara de nuevo.

-Bueno… digamos que estábamos incomunicados.

-¿Pero ¿cómo? no es posible, Marcus sabe que puede usar el nombre del Ducado para que pueda llamar, incluso desde cualquier oficina.

-No estábamos en Escocia. Marcus nos encontró en Carlesli.

-Con mayor razón entonces. Tu padre es respetado en todo el Reino Unido y lo es más en Inglaterra. Recuerda que su apellido tiene mucho peso, más que el de cualquier otro aristócrata.

-¡Wow! - soltó a reír Terry- No llevas ni dos días en el Palacio y ya se te pego lo engreída.

-¡Terry!, no seas grosero.

-Lo siento mamá.

-Anda dime porque tardaron tanto. Todos estábamos preocupados, de hecho, pensamos que si habían alcanzado el Gaviota.

-¿Y ustedes cómo sabían del Gaviota?

-Porque justo esta tarde vino Albert, el Señor Villers y tu amiguito Stear, por cierto, es un chico muy lindo y de buen corazón.

-¡¿Stear?!

-Así es. Pensaba alcanzarlos en Liverpool, pero Albert lo descubrió y cuando vieron la noticia en el periódico de tu supuesta muerte vinieron a hablar con tu padre para hacerle saber que estabas bien. Debes saber que no fue una tranquila platica entre Albert y tu padre.

Terry se volvió a sentar y tomando las manos de su madre confesó cabizbajo- Mamá... esta mañana cuando leí ese periódico con una foto donde el Duque te lleva cargando, supe que Marcus no mentía así que decidimos volver… pero no pienso renunciar a Candy. Quiero irme contigo no quiero quedarme con él. Solo volví por ti.

-Mi amor…- dijo Eleonor besando la frente de Terry - Te prometo que ya no querrás ir a América después que hablemos con tu padre.

-No permitiré que me separe de Candy. Solo acepte que la llevarán al colegio porque no quiero que mi padre se atreva a decirle algo y porque nos quedamos sin dinero. Pero en cuanto me establezca en América y tenga algo de dinero le mandare su pasaje de ida a América para que se quede conmigo.

La actriz sonrió al ver el enorme amor de Terry por Candy. Le recordó tanto a Richard en sus días huyendo de Henry Grandchester.

-La amas ¿verdad?

-Con toda el alma mamá. Por ella soy capaz de todo. Y sé que ella también haría lo mismo por mí. ¿Sabes? Cuando te sentía lejana y con los problemas con papá, me volví algo solitario y me construí una muralla para evitar que conocieran mis sentimientos, pero esa pecosa la hizo polvo con solo sonreír y sus ojos son tan hermosos.

-Mi amor me hace tan feliz que estés enamorado y seas correspondido. En el Lusitania viaje con el famoso clan Canderry. También con Albert y el señor Villers. Todos me hablaron del gran amor que irradian tú y ella. La pareja del Mauretania.

-Sí, leímos la gaceta, nos alegramos de que todos estuvieran a salvo - dijo Terry con una sonrisa después alzó los ojos -incluso también me alegré por el señor Villers. Mamá si supieras que bien se toma su papel de protector de la heredera de los Andley. Hasta me robo la llave de mi ventanal, según él para evitar que me viera con Candy en la terraza, pero si supiera.

-¿Si supiera que? -preguntaba sería la madre.

-Este… nada mamí... solo fue un decir.

-Amor, hablando de la gaceta debes saber que hay quienes te creen muerto.

-¿Como?

-Sí, tu amigo Charlie, el pobrecito le pidió perdón de rodillas a tu padrino pensando que él fue el culpable de que te ahogaras. Antes de bajar del Lusitania tu padrino y yo estábamos en el lobby del barco esperando que los reporteros se fueran y ahí lo conocí. El estaba seguro de que por su culpa habías muerto. .

-Dios ,¿que hice? -murmuró con tono de preocupación el chico.

-Pensaste en tu padre, pero olvidaste a tus amigos.

-Iba a presentarse en una galería en Londres estos días. Iré a buscarlo en cuanto pueda.

-Pues mañana temprano si tu padre lo permite puedes salir a buscarlo yo te acompaño -dijo tiernamente la madre a lo que Terry la miró extrañado.

-Eleonor, ¿De verdad crees que yo necesito permiso para salir del palacio?

-Mi amor, es un hecho que no. Pero no es por eso, debes saber algo muy delicado y por lo que estoy segura de que tu padre no querrá que salgas hasta que él lo crea conveniente.

-¿A qué te refieres? -preguntaba desconcertado a lo que Eleanor respiro profundo para dar la fuerte noticia.

-Tu padre tuvo una fuerte discusión con su esposa. No sé qué paso, pero por lo poco que me comentó ayer en la cena, sé que desde hace mucho decidió desterrarla de Inglaterra y hoy se lo hizo saber. Al parecer no soporto la idea y … hoy por la tarde se lanzó a las vías del tren.

-¡¿Qué?!

-Tus hermanitos llegaron hace un par de horas, ya los deje dormidos en su recamara. Los pobrecitos aún no lo saben. Estoy esperando que llegue tu padre para que él les dé la noticia.

-¡¿Crees que piensen que fue por mí?

-Puede que sí. Y no se necesita ser genio para imaginar lo que pasará si la prensa se entera que en realidad solo huías con Candy.

-Ya lo creo "El rebelde del San Pablo ocasionó la muerte de su madre"

-No te preocupes corazón. Tu padre es muy inteligente y tu padrino también. Seguro ellos sabrán como salir de esto sin que te perjudiquen. Además, está Albert, él sin duda también hará lo que sea para que no los perjudiquen ni a ti ni a su pequeña.

-¿Pequeña?

-Sí, recuerda que es como su hermanita, debiste escuchar cómo la defendió esta tarde.

-Así que los dos patriarcas se enfrentaron.

-Terry, esto es serio.

-Lo sé, ya imagino como Albert defendió a mi pecosa.

-También Stear. De hecho, él fue quien hizo que tu padre no pensara que el amor de Candy era falso.

-¿En serio? Entonces ya me cae mejor ese inventor. Por algo siempre he pensado que Stear es el único Andley que está cuerdo.

-No seas grosero. Su hermano Archie también te ayudo y Albert también abogó por ustedes.

-El príncipe Albert – comenzó a reír - por cierto ¿Cómo se lleva con mi padrino?

-Terry, no hagas bromas de mal gusto sé a dónde quieres llegar con eso de príncipe. Respeta a tu madrina sabes que suele ser algo fuera de lo común pero jamás le faltaría a tu padrino. Y Albert es todo un caballero.

-Está bien.

-Vamos, ya no juegues y dime la verdad, ¿Por qué tardaron tanto en llegar? Si se encontraron en Carlesli con mayor razón debieron llegar al amanecer no a estas horas.

-Ok mamá te diré – dijo Terry, después tomó la mano de su madre y con una sonrisa traviesa continuó – Eleonor Baker ahora sabrás porque tu querido hijo es el rebelde del Reino Unido. Y los más loco es que el elegante Archibald James Cornwell ahora es su cómplice.

-Bien te escucho, pero qué te parece si vamos a la cocina a prepararnos un té y me cuentas todo.

Madre e hijo salieron de la habitación, caminaron un largo tramo hasta la cocina. Y tal como mencionó Eleonor mientras ella preparaba la tetera con agua caliente Terry comenzó a narrarle la loca madrugada que vivió en Carlisle Inglaterra. Sin duda nunca imaginó que su elegante némesis sería su compañero de huida y mucho menos su compañero de celda.

-Permítanme yo les preparo el té -dijo Daniel entrando a la cocina. Sus acompañantes aceptaron y se sentaba en el desayunador de la cocina. Y Terry comenzó su relato.

-Verán estábamos a mitad del camino hacia Liverpool, justo en Carlesli, pero mi auto se averió porque Archie dio el volantazo para evitar atropellar un animalito… digo ¿qué pensaría Albert? seguro nos castigaría por matar un animalito.

-Estoy de acuerdo eso no está bien -apoyó la madre.

-En fin, nos quedamos decidiendo si íbamos a una cabaña cercana o esperar que un auto nos diera un aventón. Justo en ese momento un auto se acercó y eran Marcus y sus hombres. Obviamente corrimos hasta una cabaña que estaba cerca. Archie intentó detenerlos aventándoles piedras, pero obvio no fue suficiente. Como no podíamos darnos el lujo de esperar a que nos abrieran pues los cuatro entramos...

-¿Cuatro?

-Sí, Clin, Candy, Archie y yo. Clin es el coatí de Candy.

-Ah es verdad. Clin Grandchester – rio Eleonor – No me mires con esa cara. Es la mascota de Candy así que también es tu hijo…

-Bueno como les decía, cómo entramos sin permiso no nos dimos cuenta de que entramos a una cabaña donde no debimos entrar.

-¿Por qué?

-Era la cabaña de uno de los capos más buscado de toda Inglaterra -soltó a reír Terry

-¡Santa Madre! ¿entonces por eso vienes todo golpeado? ¿por qué te ríes? eso es grave – se asustó la madre.

-¿Todo? Mamá exageras solo tengo un par de moretones.

-Como que exagero, me estás diciendo que entraron a una cabaña de un gánster y no quieres que me preocupe.

-Escucha y verás porque lo digo.

-Está bien ya cuéntame que paso.

-¿Sin interrupciones?

-Ok no voy a interrumpirte.

-¿quieres dos de azúcar? - preguntaba Daniel ya sirviendo el té.

-No así está bien. Gracias- respondió Terry.

-¿Gustas galletas? Son de chocolate las preparamos Gabriel y yo esta tarde para tus hermanitos - dijo Eleonor.

-Está bien tomaré una- Terry probó una y continuó su relato – Como decía. En nuestro afán de evitar que Marcus y sus hombres nos atraparan pues entramos sin permiso justo cuando Mr. Tobby intentaba ganar una partida de póker - volvió a reírse el chico.

-Ay Terry ¿qué hicieron?

-La pregunta correcta mamá es ¿Que no hicimos?

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Enero 5 Carlisle, Inglaterra 3:30 am (muchas horas atrás)

Tal como comentaba Terry, él y sus 3 acompañantes corrieron hasta la solitaria cabaña. Por fuera parecía que no había nadie, pero como con iban tan desesperados no les importó hacer lo que fuera por abrir la puerta y entrar.

-Maldita sea está cerrada - renegaba Archie

-¡Pues túmbala! -exclamó Terry.

-¡Pues ayúdame!

-Quítate yo lo hago - dijo Terry que estaba por patear la puerta cuando de pronto una pecosa la abría desde adentro.

-¿Candy? -exclamaron al unísono los dos chicos.

-Es que en lo que ustedes discutían noté que la ventana estaba abierta y pues Clin y yo entramos. Pasen -comentó la chica con su característica sonrisa y recibiendo un beso en la mano de su caballero.

-Gracias pecosa.

-Ya déjense de cosas hay que cerrar con algo -regañaba Archie.

Los chicos empezaron a usar sillones y sillas para ponerlas tras la puerta, mientras Candy inspeccionaba la famosa cabaña que era de dos pisos. No se veía casi nada por la poca luz que entraba por las ventanas. Pensaba cómo huir de Marcus así que subió al segundo piso y notó que solo había una pequeña habitación.

No se escuchaba nada. En la ranura de la puerta de la única habitación se alcanzaba a notar que había luz adentro. Se acercó sigilosamente para mirar por la ranura de la chapa, pero no pudo ver nada. Empezó a escuchar murmullos y a percibir un fuerte olor a cigarrillo.

Estaba intrigada preguntándose quien estaría adentro, tal vez un viejecito que vivía solo en medio de la nada. Clin por su parte trataba de mirar por debajo de la puerta, ambos no se dieron cuenta cuando se pusieron detrás de ellos.

-¿Y tú qué haces aquí?

-Ay Terry me asustaste -dijo la pecosa con alivio y en voz baja.

-Así tendrás tu pecosa conciencia - dijo Terry también en voz baja y burlándose.

-Tonto. Quería ver por dónde salir y bueno escuche murmullos en esta habitación. Tal vez sean una pareja de ancianos, deben estar asustados por el ruido.

-¿Cual ruido? apenas movimos los muebles de la sala.

-¡Terry! Candy!¡rápido ya están tumbando las cosas para entrar! -gritaba Archie que llegaba corriendo subiendo las escaleras.

-Ok si estamos haciendo un escándalo - murmuró el caballero inglés alzando los ojos .

-Vamos entremos aquí- sugirió Candy que de prisa abrió la puerta y entró a la habitación, seguida de sus tres acompañantes. Ya una vez adentro se dieron una enorme sorpresa.

-No es cierto - murmuró Terry al ver a un trío de jóvenes sentados jugando póker. Los cuales los miraron de arriba abajo mientras que uno de ellos se puso de pie para reclamar.

-¡¿Quién diablos son ustedes y que es ese escándalo en mi cabaña?! -gritaba el líder del grupo. Era apenas un chico de 15 años, muy gordito, apenas media el 1.60, su cabello era rubio y muy rizado. Los otros dos tenían una fisonomía muy similar.

-Este… bueno es que nosotros… vimos la cabaña y bueno … huíamos. Es que nos persiguen unos hombres…que - se disculpaba la chica. Después retrocedió pues el chico se acercó demasiado a ella -¿Qué haces?

-¡Aléjate de mí pecosa Tobby!-reclamó Terry.

-¿Como me llamaste?

-Terry te llamo Tobby y estoy de acuerdo con él. Aléjate de mi prima – amenazaba Archie y Clin gruñó para defender a su humana.

-¡Vaya, vaya, pero si eres Terry! Mi engreído excompañero de colegio y tú debes ser el elegante - exclamó emocionado el chico.

Efectivamente se trataba de Tobby Jason. Por ser bajito y gordito solían burlarse de él en el colegio. A veces Terry lo defendía, pero nunca fueron amigos. El chico salió del colegio ya que su padre era un contrabandista de arte y los padres del resto de los estudiantes no les agradaba que el hijo de un delincuente conviviera con sus hijos. Cómo Archie tenía poco en el colegio apenas le tocó verlo un par de veces durante la misa.

-Pero ¿Qué es ese ruido? ¿Qué diablos le están haciendo a mi escondite? - dijo Tobby al escuchar como caen los muebles que Archie y Terry colocaron para sellar la puerta.

-Me temo que no podemos quedarnos a platicar con tu permiso nos vamos.- mencionó Terry, pero apenas estaban por salir de la habitación, y ya estaban Marcus y sus hombres entrando a la habitación.

-En la torre – murmuró Archie al ver a los 3 hombres.

-Pero qué es esto ¿Un club? Se supone que es mi escondite y ahora tengo a tres adolescentes, y sus perseguidores en mi habitación de juegos. Incluyendo ese animal.

-¡Oye su nombre es Clin y es mi amigo!

-Pues esta es mi cabaña y yo solo admito a mis amigos. Usted señorita pecosa se puede ir junto con estos señores.

-Mi nombre es Candy White -refutó la chica.

-¡Wow! Qué nombre tan dulce - sonrió Tobby la igual qué Candy -Pero aun así lo siento aquí no se admiten niñas ni adultos. Solo pueden estar mis amigos.

-Por eso ya nos vamos no queríamos interrumpir tu agradable noche de juegos -dijo Terry

-¿O sea que no te consideras mi amigo? Yo pensé que por eso me defendías en el colegio -mencionó con tono triste el chico bipolar - ¿Tu Archie, también te irás?

-¿Tú también estás en el San Pablo? - preguntaba sorprendida la pecosa. Mientras Marcus mejor se cruzaba de brazos esperando que terminaran las presentaciones.

-Sí, pero por lo visto los chicos más populares no me consideran su amigo- continuaba con tono de tristeza y cabizbajo.

-Oh no pienses eso Tobby. ¿Verdad que si pueden ser su amigo? Archie, Terry -decía Candy tratando de animar el pobre chico.

-No insistas ellos no quieren ser mis amigos. No los culpo. Soy hijo de un contrabandista. Por eso me expulsaron del colegio. No querían que conviviera con hijos de importantes familias.

-No llores, yo puedo ser tu amiga. La señorita Pony me enseñó que los hijos no deben cargar con los pecados de los padres. Entonces si no eres mala persona yo acepto ser tu amiga. ¿De acuerdo?

-¿En serio? Nunca he tenido una amiga todas las chicas se burlan de mí.

-Pues yo no. ¿Amigos? -Candy le ofreció su mano

-!De acuerdo Candy! me encantara ser tu amigo. Venga un abrazo.

-¡Hey! No necesitas abrazarla. Ven aquí Candy- dijo Terry atrayendo a Candy de la mano.

-Totalmente de acuerdo, solo dense la mano -apoyó Archie.

-Joven Terry. Lamento interrumpir su plática, pero debemos irnos. Su Nana está abajo esperándolo.

-Sí claro y yo nací ayer.

-Puede asomarse por la ventana y verá.

Terry obediente se asomó por la ventana, pero no había nadie -Mentiste.

-No es posible ahí estaba- se defendió el hombre que también se asomó por la ventana.

-Marcus no pienso volver a Londres. Así que solo lo harás llevándome a rastras.

-Terry no te alteres.

-Señor ya escucho a Terry. El no irá a ningún lado más que a América con nosotros - intervino el elegante.

-¿Irán a América? ¿Podemos ir con ustedes? Nueva York es un buen lugar para iniciar mi vida de gánster.- suplicaba Tobby.

-Tobby, quedamos que no harías cosas malas.

-Tienes razón Candy, de todas formas, ni siquiera se jugar pokar.

-Ahi te hablan -dijo el elegante refiriéndose a Terry.

-¡Es verdad Terry! Tú sabes jugar bien -comentó Candy.

-Mmm digamos que siempre gano -comentó el rebelde con presunción.

-¿Me enseñarías?

-Me encantaría, pero se nos hace tarde para llegar a Liverpool. Debemos tomar el barco de las 8 , el Gaviota, seguro ellos nos pueden llevar por una módica cantidad, ya que no tenemos mucho dinero para los pasajes.

-Oh por eso no se preocupen yo tengo muchos amigos en el puerto, es más, se pueden ir en mi barco de contrabando, bueno no es muy grande, pero si podría llevarlos.

-¿Tienes un barco? -dijeron al unísono todos los presentes

-Bueno es de papá. Pero seguido sale American. ¡De hecho podríamos irnos todos juntos!

-No esperen. Terry, no sé te ocurra irte en un barco de contrabando.

-Marcus, soy Hathaway así que no tienes de qué preocuparte no mancharé el apellido de los Grandchester - se quejó Terry a lo que Marcus, resignado le dijo algo al oído a uno de sus hombres.

-Anda juguemos y enséñame. Yo personalmente los llevaré al puerto mañana a primera hora.

-Está bien.

Terry aceptó, después de todo no tenían auto y Marcus seguramente los seguiría una vez que dejaran la cabaña. Así que prefiero obedecer a Tobby, esperando que este cumpliera su palabra.

-¿Yo también quiero aprender puedo?

-¿Archie?

-Sí, no me gusta perder con Erik.

-¿Erik Mcklahan? - preguntó Terry

-Sí, siempre me gana.

-El me caía muy bien. Un día me invitó a una de las puestas que dirigía sí padre. Adoro el teatro- comentó Tobby.

-¿En serio? - preguntaba Terry mientras repartía las cartas.

-Y por supuesto adivinen quien es mi actriz favorita.

-¡Eleonor Baker! -exclamó Archie

-¡Sí! ¡es hermosa!

-Como una obra de arte y lo que le sigue - insistía el elegante.

-Su hoyuelo -seguía Tobby

-Sus ojos -dijo el otro chico

-Su lunar cerca del labio, luce como una diosa del amor.

-¿Señores ya podemos empezar a jugar?-exclamó Terry de muy mal humor pues no soportaba que hablaran de su madre (¿qué hijo podría?).

Así, Tobby, Archie y un chico más comenzaron a recibir la cátedra de Terry sobre cómo jugar póker. Mientras tanto Marcus aprovechó para hablar con Candy en el pasillo

-Señorita Candy, yo sé que tal vez no me va a creer, pero de verdad deben volver a Londres. El padre de Terry está muy preocupado.

-Pero, no queremos que nos separen, además usted puede hacerle saber que Terry está bien. Por cierto ¿cómo supo dónde encontrarnos?

-Llegamos a la Villa de Escocia, ahí la nana de Terry estaba preocupada porque no volvieron, pero un par de horas después recibió un mensajero de la señora...

-Madame Claudine.

-Sí ella. Avisando de parte de Terry que partiría a América desde Liverpool.

-Es cierto, antes de irnos le pedimos ese favor a uno de sus mensajeros.

-Entonces tomamos el auto para tratar de alcanzarlos a toda velocidad. Y bueno como nosotros si conocemos el camino tomamos varios atajos y bueno aquí estamos.

-Ya veo, pero Terry y yo hemos decidido hacer nuestro propio camino, valernos por nosotros mismos, también Archie.

-Y eso se los aplaudo a los tres, pero aún son jóvenes, ¿por qué no aceptar la ayuda de sus padres? Mire le aseguro que el Duque no los separara, pero es importante que vuelva por esto – Marcus sacó una tarjeta del bolsillo de su saco y se la entregó a Candy quien quedó sorprendida por lo que leyó.

"Terry, por favor vuelve, tu "madrina" Eleonor está en Londres y muy preocupada por ti. Créeme no miento. Daniel"

-Es la tarjeta de presentación de Eleonor Baker.

-Sí; la nota la escribió Daniel, el mayordomo del Palacio. Es increíble yo no sabía que fuera amiga de los Grandchester, pero el punto es que estaba muy preocupada.

-Entonces ella está con el Duque.

-Sí señorita Candy, cuando yo me vine a Escocia, ella se quedó en el hotel muy afligida. El padrino de Terry, Lord Hamilton estaba a favor de que el Duque los dejara ser libres, pero SU excelencia dijo algo que me extraño

-¿Qué dijo?

-Algo así como "Ve cómo tiene a su madre" me pareció extraño pues la Duquesa está en Windermere y quien estaba en la habitación era la señorita Eleanor. No sé tal vez se equivocó de palabra en lugar de decir madrina.

-Sí seguro fue eso -disimulo Candy.

-Daniel me pidió que lo convenciera precisamente por ella. Por eso me dio esta tarjeta y escribió sobre ella. Por favor señorita Candy deben volver a Londres.

Candy leyó nuevamente la nota que escribió Daniel y aunque dudaba que realmente Eleonor estuviera en Londres y no en Nueva York donde Terry la vio por última vez, no creía que el Duque fuera capaz de usar a la madre para engañarlo y hacerlo volver.

-¡Otra vez gané! Terry gracias por enseñarme.

-No es nada Tobby.

-Solo me faltaba un sota para ganar -se quejó el elegante.

-Qué pena elegante -se burló el rebelde.

-Elegante y aristócrata arrogante , que motes tan divertidos, se ve que son muy buenos amigos - se reía Tobby.

-Pues no lo somos -dijeron al unísono los fugitivos.

De pronto se escucharon las sirenas de la policía que rápidamente se acercaba a la cabaña.

-¡Es la policía! -gritó Archie.

– ¡Terry vámonos ahora! -decía imperativo Marcus entrando a la habitación.

-¡Que emoción una redada!, ven como si soy importante. Mis amiguitos me han traído suerte.

-Tobby tienes alguna forma de salir, tal vez una puerta trasera- preguntaba Marcus

-No, bueno no sé. La verdad es que esta cabaña es de mi padre yo solo la uso para mí club de amigos. Aquí guarda las obras de arte y demás antigüedades que venderá en el mercado negro.

-¡¿Qué?! - exclamaron preocupados TODOS

Marcus se dirigió nuevamente de forma imperativa al rebelde -Terry vámonos ya, así sea por la ventana. Nadie puede saber que estuvimos en la casa de un contrabandista.

-¡Los tenemos rodeados, salgan con las manos arriba! ¡O dispararemos!

-¡Es verdad rodearon toda la casa! -mencionó emocionado Tobby - Vamos chicos es nuestro primer arresto debemos dar nuestra mejor cara.

-El tío abuelo ahora sí me va a desheredar - dijo Archie preocupado la igual que Candy.

-Y a mi me quitará el apellido.

-Y yo iré directo a la militarizada de la mano del Duque.

-Y a mí el Duque me llevará a la horca - terminó diciendo Marcus - OK, vamos a salir y todos tranquilos y sin hacer algo estúpido ¿Está bien?

Los chicos sólo asintieron, estaban preocupados, pues no sería nada bueno para su historial que los hayan encontrado en la casa de un contrabandista. Pero Tobby parecía que de verdad disfrutaba el momento.

Marcus salió primero seguido de los chicos y sus dos hombres se quedaron atrás -Por favor señores no disparen no estamos armados y estos sólo son unos menores de edad que yo también quisiera estrangular, pero no han cometido ningún delito.

-¡Terry, Terry! -gritaba la nana Isabel corriendo hacía él.

-Nana, de verdad estabas aquí.

-Vine detrás de Marcus y al ver que no salías me preocupé y fui a pedir ayuda a la policía.

-¿Entonces no venían por la mercancía de contrabando?

-Cállate Tobby - dijeron todos mirando a Tobby.

-¿Qué mercancía de contrabando? -preguntaba el capitán de policía acercándose a Marcus.

-No le haga caso es un jovencito que no sabe lo que dice. Sólo estamos aquí, de paso.

-Pues la señora llegó muy preocupada a la estación y usted tiene finta de gánster, su traje se ve que es muy caro. Chicos entren a revisar - ordenaba el capitán

-Terry ¿por qué no dicen el nombre del Duque y salimos ya de esto? -sugirió Archie a lo que Marcus intervino.

-No, ni se les ocurra mencionar el apellido Grandchester ¿está claro?

-Si Terry, esto es muy delicado, deja que Marcus se encargue -apoyo la nana.

-Capitán, ya revisamos y no hay nada de mercancía, sólo unas pinturas viejas amontonadas en el sótano.

-Bien, gracias chicos. Ok por lo visto no mentía.

Los rebeldes, Tobby y Archie casi sueltan a reír por la ingenuidad del policía, pero mejor se taparon la boca.

-¿De qué se ríen?

-Nada - respondieron los chicos.

-Pero mientras son peras o manzanas todos a la delegación

-¡¿Qué?! pero si ya le demostramos que aquí no pasó nada, sólo fue un mal entendido - reclamaba Terry.

-No me grite jovencito o lo encierro. Aquí hay gato encerrado. Tres hombres vestidos muy elegantemente llevando en la solapa el escudo de Dios sabe qué mafia

-Óigame no se atreva a insultar el escudo de…

-¿De quién muchachito?...

-No dije nada -respondió el rebelde resignado y cruzándose de brazos.

-Todos a la delegación para que muestren sus documentos y se aclare esto. Rápido todos a las patrullas.

Fue así como 3 fugitivos, un coati, 3 chicos queriendo ser mafiosos y 3 guardaespaldas del Palacio de Grandchester fueron llevados bajo arresto a la comisaría de un pequeño pueblo cerca de Carlisle, Inglaterra.

Comisaría de un pequeño pueblo en las afueras de Carlisle.

-¡Es usted un Juez cabeza dura!

-Uhhhhhhh - dijeron al unísono todos los presentes en la comisaría incluido el secretario que tomaba nota. Todos miraban fijos al juez esperando su reacción después de semejante acusación por parte de la pecosa.

-¿Cómo se atreve a faltarle a la autoridad señorita?

-Lo siento pero no me parece justo que ahora quiera encerrarnos solo porque si. Si ya le hemos dados todas las explicaciones que pidió.

-Mire yo soy la autoridad y hasta que no me entreguen sus documentos para saber quiénes son no pienso dejarlos ir. ¡A ningúno! Incluyendo su animal.

-Señor no podemos entregarles nuestros documentos porque ¡NO TENEMOS! Cómo le dijimos anteriormente los perdimos en el Mauretania -dijo exasperado Terry.

-No me digas jovencito. Y casualmente los encontré con estos 3 que por cierto uno de ellos es hijo de un delincuente.¿Quien me asegura que ustedes no quieren seguir por el mismo camino? Y para rematar estan estos 3 que no me quieren decir para quién trabajan. Así Que hasta que no hablen no se van de esta comisaría.

-Sr. Juez si me lo permite, es cierto mi padre es el mayor contrabandista de Liverpool, pero eso no significa que yo siga su camino y mucho menos mis nuevos amiguitos. Tal como dice Candy los hijos no debemos cargar con los pecados de nuestro s padres. Así que no debe violar nuestros derechos, en este caso la libertad.

-Es cierto, Su majestad ha hecho mucho énfasis en las garantías individuales -apoyo con mucho orgullo el hijo del Duque.

-Ahora hasta aristócrata me resultaste muchacho.

-Señor juez los chicos tienen razón, no hemos cometido ningún delito- insistía Marcus

-Mire señor yo recibí el reporte de un posible secuestro y los encontré en la cabaña de un contrabandista. Y mientras yo no identifique quienes son cada uno de ustedes, Por ley puedo tenerlos encerrados por sospecha así que a la celda ¡TODOS!

-¡Eso es injusto!

-Injusto es tener que soportar su pecas y gritos señorita así que a la celda.

-¡Está loco! ¿cómo cree que ella estará en la misma celda? - reclamaba Terry.

-Hum cierto, y sólo tenemos una celda. Ok usted señorita se queda aquí. ¡Rápido al banquillo de la esquina!

Candy obediente y abrazando a Clin se dirigió al banquillo del rincón justo junto al juez.

-Y ese animal, ¿es macho o hembra?

-Es macho.

-Pues a la celda con ellos.

-¡¿Qué!? -gritaron todos hasta los policías.

-Rápido o los dejo 72 horas en lugar de 24.

Ya una vez en la celda comunitaria. Archie comenzó a quejarse, como era de esperarse no estaba acostumbrado a estar en semejantes instalaciones. A diferencia de Terry que ya había estado un par de veces por sus peleas en bares. Aunque claro David siempre se encargaba de sacarlo para evitar que se supiera que el hijo del Duque había estado ahí. Pero estaba vez estaba con Marcus, quien había ordenado no mencionar el ducado.

-Lo que me faltaba, estar encerrado con el aristócrata más engreído de Inglaterra.

-Uuuuuy, entonces debes sentirte muy halagado elegante niñita- se burló Terry.

-No me llames niñita.

-¿Y por qué no? si casi te desmayaste del susto.

-¿Que esperabas? yo nunca había visto eso. Pudieron dispararnos.

-Pero no lo hicieron.

-Terry olvídate de viajar a Liverpool, vamos a volver a Londres, y sino es por tu padre por lo menos hazlo por ella. Toma- Marcus le entregó la tarjeta que ya le había mostrado a Candy. Terry la leyó ocasionándole un gran enojo.

-Patrañas – comenzó a romper la tarjeta – No voy a caer en las mentiras del Duque. Me iré a América con Candy y punto.

-Como quieras, pero saliendo primero hablas con tu Nana tal vez a ella si le creas- decía marcus sentándose en el suelo junto con su dos compañeros.

Archie curioso junto los pedazos que Terry lanzó al suelo, quedando sorprendido por el rompecabezas que unió.

-¡Es verdad! Ahora entiendo tu libro en tu alcoba y su foto ¡Tu madrina es Eleonor Baker! Por Dios la amo. ¡es la mujer más bella que he visto jamás!

-Ay no otra vez - renegó Terry tapándose los oídos.

-Tiene la sonrisa más bella, es la mujer más bella, y es… mi amada Eleonor -suspiraba Archie.

-Bueno ya no, ¡deja de llamarla así! -dijo celoso Terry.

-Si pudiera me casaba con ella.

-Y yo ni loco dejaba que las desposaras.

-Como sea debemos volver a Londres a ver a tu madrina.

-NO me digas, que considerado eres.

-Es que soy su fan número uno, Sí, porque yo lo soy no tu.

-Quieres dejar de decir tonterías, Eleonor no está en Londre está en Nueva York.

-Ay por dios Terry ¿y como explicas su tarjeta de presentación?

-Puede ser falsa.

-Claro que no. Yo conozco todas sus tarjetas las colecciono igual que sus fotos y...

-Ok ya te entendí, no me interesa saber cómo idólatras a mi ma...drina. Mira ya no estoy de humor para tanta tontería déjame dormir.

-Pues mas te vale que llegando a Nueva York me la presentes o dejare de ser tu amigo.

-No vaya no sabes que afligido estoy de solo imaginar que mi elegante nemesis ya no será mi amigo.

-Y a nosotros también, presentanosla…-gritaba un feo grandulón que también habían encerrado horas antes, venía acompañado de dos grandulones más.

-¿Qué dijistes idiota? -volteo a mirarlo el rebelde.

-Terry por favor no pelees, duerme ya, ignoralos no vale la pena -dijo MArcus poniéndose de pie.

-Miren chicos, las mujercitas tienen a su nana para que las defienda-se seguía burlando el grandulón..

-¡Hey basta dejen en paz a mis amigos! -gritó Tobby.

-Callate tu gordo.

-Oye no insultes nuestro amigo – reclamaba ahora Archie.

-Así que esta nena me va a decir como llamarle a los gordos.

-Deja de decirle así imbécil - ahora defendió Terry.

-Uy ahora entiendo porque escuche el nombre de Eleonor Baker seguro van a conocerla para que le de tips de belleza. Sabes yo la quisiera conocer pero para otra cosa.

-¡Te voy a romper la cara! - grito el rebelde abalanzándose la grandulón, pero Marcus alcanzó a tomarlo del brazo.

-Terry calmate yo me encargo – intervino Archie que como fiel fan de Eleonor se puso frente la grandulon para defenderla y con voz amenazante se dirigió la tipo - Eres un estupido. ¿qué te hace pensar que semejante belleza americana y sofisticada se fijaria en un imbécil inglés como tu.

-¿Como me dijiste mocoso?

-Lo que oyes, una americana tan bella jamás andaría con semejante perdedor inglés.

-Por tu acento seguro eres americano ¿verdad? La tierra más insignificante.

-Y a mucha honra inglesito.

-Archie mejor cállate. Con la patria no te metas -le murmuraba Terry la oído.

-No me callo, soy descendiente de escoceses pero mi patria es América y no dejare que ofenda a ninguna mujer americana mucho menos a mi país.

-Perfecto porque será un placer romperte la cara mocoso elegante. No sabes que mal me caen los americanos y me encantará desquitarme contigo

-¿Pero por qué tanto coraje hacia los americanos? Ah ya sé, seguro es porque les ganamos en al guerra de independencia. Perdedores.

-Ok otro Andley menos -pensó Terry.

-Te haré tragar tus palabra americanito – exclamó el hombre y acto seguido le tiró un puñetazo al buen mozo rostro del elegante. Este no tonto lo esquivo.

Fue así como dió comienzo la pelea en la celda de caballeros. El grandulón y sus 3 acompañantes contra Archie. Terry para ayudar a su primo político, Marcus y su dos hombres para defender a Terry y finalmente...

-Vamos chicos ayudemos a mis amiguitos -ordenaba Tobby a sus otros dos amigos y acto seguido los tres entraron a la pelea. Clin salió de la celda por el espacio entre los barrotes, se acostó al final del pasillo y se puso a esperar que terminaran su disputa.

Y mientras los arrestados peleaban en la recepción una amigable Candy ya había hecho las paces con el joven e inexperto juez. Un chico de apenas 26 años, cabello rubio castaño, cuerpo muy delgado y alto. Y muchas pecas en la cara. Al ser un pueblo muy pequeño y ser el único con estudios fue elegido para semejante puesto.

-Ahora me entiendes Candy no es fácil ser juez, debes tomar decisiones como el buen Salomon.

-Entiendo, no debí ser dura contigo Billy.

-Lo sé, nadie me comprende. Pero tu si. Yo hubiera preferido ser piloto de aviones, pero tuve qué dejar la RAC (1*) para cumplir mi deber en el pueblo.

-No te preocupes ya habra aviones que puedas pilotear. Aunque cuando sepan qué encontraste todas esas pinturas pérdidas, seguro te lo reconocerán y te permiten volver a la RAC.

-Oh eso sería maravilloso Candy. Y cómo te prometí no diré nada sobre ustedes y tampoco perjudicaré a Tobby.

-Aquí está el te. Vamos está caliente así que soplele señor juez. Candy ya vámonos a la pensión no está bien que sigamos aquí -decía la Nana.

-Gracias señora Isabel. Candy hazle caso, tu novio y tus amigos no saldrán hasta mañana. Debo cuidar las apariencias con el resto de los policías. De todas formas es mejor, así, tendrán donde dormir porque a estas horas no es bueno que viajen hasta Londres.

-Gracias Billy, está bien, nos vamos. Volveremos más tarde.

-GRacias señor juez por permitirnos quedarnos en su pensión. Nos vemos aquí en 4 horas.

-No es nada señora Isabel y mejor lleguen a las 10 por aquello del papeleo, son muchos y solo somos Naty y yo para hacer esos papeleos y debo fingir que los llenó.

-Está bien aquí estaremos a las 10 - se despidió Candy con su hermosa sonrisa saliendo junto con Isabel de la comisaría.

-¡Señor Juez, señor Juez!, en la celda se están peleando como locos.

-¡Y qué esperan para separarlos! ¡Vamos! ...Dios no es fácil ser yo.

Candy y la nana Isabel, llegaron a la pensión que se encontraba a un lado de la comisaría. Ambas platicaron un rato sobre la infancia de Terry después se durmieron muy tranquilamente. A diferencia de Terry, Archie y el resto que durmieron en el suelo y adoloridos por la pelea. A los fortachones que comenzaron la pelea los encerraron en la bodega.

Horas más tarde Candy llegó muy sonriente junto con la nana Isabel. Las dos se sorprendieron por lo desalineados qué estaban los chicos.

Tuvieron que esperar un par de horas más pues por la pelea destrozaron las dos literas de la celda al grado de también rompieron varios barrotes y hasta la ventana qué daba a la calle. Así que el pobre juez Billy estaba checando cuanto seria de los daños.

-Bien, yo pensaba dejarlos ir tranquilamente pero por todos los destrozos que hicieron incluyendo dejar una celda sin puerta. Me deben la módica cantidad de 32,700 libras

-¡¿Cuánto?! -exclamaron TODOS.

-Y no se van hasta que paguen.

-Dios no tengo tanto dinero– comenzó a esculcar Marcus su billetera apenas juntaba 2,000 libras. Mientras Tobby hacia lo mismo y junto con sus amigos apenas juntaron 200 libras

Archie y Candy miraban inquisidores a Terry esperando se dignara en hablar. El chico al sentir la fuerte mirada no le quedó más remedio que rodar los ojos y aceptar – Ok yo tengo 29, 400 libras

-¿Qué no eran 30 mil? - preguntó Archie.

-¿Y con qué crees que pague los galones de gasolina?

-No discutan y paguen que debo arreglar esa celda antes de que anochezca.

Candy juntó el dinero de todos y se lo entregó sonriente a su nuevo amigo juez -Aquí tienes Billy, con esto la deuda queda saldada.

-Ok falta pero está bien no quiero tenerlos mas tiempo o terminaron destrozando el resto. Bien señores ya son libres. Que Diosito los bendiga. Chicos acompañenlos a la salida no vaya ser que se regresen.

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Eleonor no paraba de reír, era tan irrisorio lo que le contaba su querido hijo, que no parecía siqueira real. Daniel también reía.

-¿Por qué se ríen?

-No me burlo de ti mi amor, pero es que todo es tan irreal. Y me acordé de Stear "los Cornwell la amamos" ahora me queda claro, aunque no me agrado que pelearán pudo ser peligroso.

-Ash no me lo recuerdes odio que digan que te aman.

-No seas celoso como tu padre. Es mi trabajo y es normal que tenga admiradores.

-Pues si, pero no por eso te deben decir "Mi amada Eleonor", odio eso.

-Ya corazón, tu también tendrás tus admiradoras. Y no por eso Candy se pondrá celosa ella seguro sabe que tu corazón le pertenece. Así como tú eres inteligente y sabes que mi corazón es solo tuyo y de tu padre.

- ¿De mi padre? - dijo sorprendido el chico - ¿Pero entonces tú y él se reconciliaron?

-Mañana te explicare todo. Pero terminemos la plática. Dime, si el juez los dejó salir a mediodía ¿Por qué no llamaron entonces?

-Porque Marcus no quería que supieran que el hijo del Duque estuvo ahí. Además, Tobby si es hijo de un contrabandista y ya sabes no quiere que nos vinculen.

-Entiendo.

-Además Marcus ya no tenía dinero para volver a Londres ni yo para ir a América. Así que fuimos por mi auto que se quedó en la carretera para vendérselo a Tobby. De ahí fuimos a su casa para que me pudiera pagar. Ahí hicimos como unas dos horas más. Marcus pensaba hablarle al Duque cuando ya estuviéramos camino a Londres. Pero cuando encontró una cabina resultó qué no había líneas, al parecer una tormenta tumbó varios postes.

-Supongo que ahí ya les dieron las dos casi 3 de la tarde.

-Las cuatro pues nos quedamos a comer en casa de la madre de Tobby. Definitivamente, es un hijo de familia que juega a ser como su padre. Ojalá siga nuestro consejo y vaya por el buen camino que le ha inculcado su madre.

-Ojalá que sí.

-En fin, una vez que terminamos de comer y platicar con la madre de Tobby, pues nos dirigimos a Londres en auto…. Para entonces Candy y mi Nana confiaban qué estabas aquí. Yo tenía mis dudas no por ellas sino por mi padre hasta que... en una de las paradas que hicimos para cargar combustible...

- ¿Qué paso amor? ¿porque has puesto esa cara? -preguntaba Eleonor al ver como el semblante de Terry se entristeció y acto seguido se abrazó a ella comenzando a llorar - Mi amor ¿por qué lloras?

-Mamá…

-Terry mi amor ¿qué pasa me estas asustando?

-Mamá perdóname… cuando estábamos con la madre de Tobby te recordé, y … Cuando vi ese periódico que Marcus encontró en esa tienda, me di cuenta de que no era mentira, que de verdad tú estabas en Londres sufriendo por mi culpa. Así que le pedí que manejara lo más rápido posible para verte, para estar contigo y supieras que estoy bien.

-Y lo estoy, tu padre se encargó de hacerme ver que estabas bien, que seguro habías huido a Escocia, y ya ves no se equivocó. Mi amor mírame.

Terry se secó sus lágrimas y obedeció a su madre sentándose para mirarla a los ojos.

-Es mejor irnos a dormir, mañana hablaremos con tu padre. Te aseguro que él te ama tanto como yo. Por favor no lo sigas juzgando sin antes escucharlo.

-Es verdad Terry, estos días han sido muy duros para él por la angustia. No niego qué ha sido duro contigo. Pero te ama eso no lo dudes -apoyo a Daniel - Ahora vayan a dormir. Yo esperaré a Su Excelencia. Seguro estará feliz de saber que llegaste con bien.

Terry sólo asintió y obedeciendo se puso de pie para dirigirse a su recamara. Misma que compartiría por primera vez con su madre. En ese momento se escuchó el timbre.

-Esa es la campana, seguro ya volvió su Excelencia, con permiso.

Efectivamente era el timbre desde la entrada del portón principal que anunciaba que el Duque estaba llegando. Daniel fue corriendo a la puerta del palacio para recibirlo, mientras que Terry que sintió que la sangre se le fue al suelo siguió a su madre que también corrió a recibirlo.

-Su Excelencia bienvenido. ¿Cómo le fue?

El Duque apenas respondió, entregando su saco y abrigo a su mayordomo. Estaba tan agotado que no notó que Terry estaba con su madre junto a las escaleras principales – Gracias Daniel, no fue nada agradable y ahora menos teniendo que lidiar con reporteros. ¿A qué horas llegaron los que están en el portal?

-Llegaron desde temprano. Por cierto, Su excelencia, los niños ya llegaron están en su habitación durmiendo.

-Ok iré a... – apenas dijo el Duque dirigiéndose a las escaleras cuando de pronto miro que Eleonor estaba junto a Terry.

Richard se paró en seco a un par de pasos frente a ellos. Ella quería decir algo, pero se limitó a mirarlo como suplicándole que no fuera duro con su vástago. El chico quería mirarlo, pero era tan fuerte la mirada de su padre que mejor prefirió evadir su mirada.

Richard se sentía tan feliz de ver a Terry ahí a uno pasos de él, quería abrazarlo. Nunca imagino ver esa imagen de su hijo junto a su madre en la misma habitación esperando por él. Pero también estaba molesto, había tenido que lidiar con tantas cosas ya que su retoño se le ocurrió huir sin dar la cara y ya ni hablar del escándalo que se vendría por el suicidio de Sophia.

-Richard, me alegra que llegaras ¿deseas que te prepare algo?

-No Eleonor gracias, ya es tarde. Mañana hablamos – dijo el Duque mirando a Terry quién seguía evadiendo su mirada. Al ver que su hijo no lo miraba continuó su andar escaleras arriba.

Terry se armó de valor y corrió hacia su padre. Al alcanzarlo lo tomó del brazo - Papá espera…

- ¿Terry? – murmuró sorprendido el Duque. Después se giró hacia su hijo, era la primera vez que lo llamaba papá después de tantos años. Lo miro a los ojos. Esos ojos cristalinos tan bellos como los de su amada Eleonor. Esos ojos que siempre que los veía le recordaban a la mujer que amaba. Bien lo dijo una vez Lord Hamilton, Terry era lo más sagrado para el Duque no solo por ser su hijo sino porque era lo único que lo unía a Eleonor.

Estaba tan sorprendido que se quedó mudo y Terry tampoco dijo más. En medio del silencio se abrazó a él para sólo decir - Papá me da gusto verte.

Richard correspondió el fuerte abrazo, pero no le gustaba mostrarse vulnerable así que mantuvo el temple y después de un rato se separó.

-Yo también me alegro. Ahora ve con tu madre, yo debo ver a tus hermanos. Hasta mañana - fue lo único que dijo y se marchó a la habitación de sus pequeños. Pero por dentro lloraba de felicidad.

-Sí, hasta mañana papá.

Eleonor se acercó rápidamente y tomó a su hijo de la mano -Vamos a dormir, mañana hablaremos los tres. Ahora a descansar.

Terry sólo asintió. Al igual que su padre no era un chico de mostrar sus sentimientos. De la mano de su madre se dirigió a su habitación. No quiso dormir en otra así que durmió en el love seat ubicado frente a la cama donde dormía su madre.

Durante la madrugada se despertó y se levantó para tomar un vaso de agua. Cuando volvió miró a su madre que dormía apaciblemente. Le parecía tan increíble. Era su madre, esa mujer con la que siempre desde niño deseo dormir en sus noches de lluvia, o cuando su padre se ausentaba por sus viajes o cuando la bruja malvada lo castigaba injustamente. Ahora la tenía ahí junto a él y en el Palacio de Grandchester.

Se sentía más seguro que nunca porque por lo poco que su madre le dijo todo indicaba que sus padres por fin hicieron las pases y lo más importante es que el Duque no lo separaría de Candy.

Candy, el solo recordarla lo hacía sonreír. No tenía ni un día de estar separado de su pecosa y ya la extrañaba. Por primera vez en su vida adolescente ya ansiaba volver al Real Colegio San Pablo. Se volvió a acostar y poco a poco se fue quedando dormido sin imaginar que al amanecer se llevaría una enorme sorpresa.

Continuará….

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(1*) El Real Cuerpo Aéreo (en inglés: Royal Flying Corps, abreviado como RFC) era la fuerza aérea británica durante, primordialmente, la Primera Guerra Mundial. Inició en 1912. En 1918 se convirtió en lo que ahora es la RAF Royal Air Force. Por tal motivo no es imposible que Richard en su juventud fuera de la armada aérea. Los más probable es que solo fue un aficionado y de ser así debió tener mucho dinero pues si comprar un carro era caro una avioneta ni se diga.

Muchas gracias por seguir al pendiente de mi historia, de verdad no me canso de hacerles saber que gracias a ustedes es que esta historia continua y por ello siempre me doy un tiempo para terminar lo que comencé y porque ustedes merecen saber el final. Sorry si tardo en actualizar, pero estoy en un diplomado y tengo qué estudiar mucho :)

Gracias a todas desde le fondo de mi corazón Gladys, Anieram, Sayuri1707, Yesi Hernández, Astana, Nally Graham, Eli, Blanca G, .lesly, Lilit, Candice White (gracias por ser mi fan #1), Mom, CGG, y todos los Guest (pongan su nombre para poder mencionarlas).

A quienes me han agregado a sus follows y favs, .lesli, CarolaQ y quienes me leen de forma Anónima también gracias.

Respondiendo a sus dudas con un toque de spoilers:

1- Cómo leyeron mis queridas y queridos Canderrys, los fugitivos no llegaron a América. ¿se acuerdan qué les aseguré que la Marlow no aparece en este fic? ¿y por qué si hubiera segunda parte sería de Terry y sus aventuras con los Cornwell? pues ahora ya saben el por qué. ¡Porque TODOS estarán en el colegio! 🙂

2- Lo de que los hombres solo ponen atencion los primeros 5 minutos, no lo invente es real 😊 pregúntenle a Google y saldrán un par de artículos.

3- Legan sigue encerrado, pero ahora en la prisión de Londres tal como pidió el Duque por atentar contra un aristócrata. Pronto Albert lo sabrá.

4- El Clan Canderry pronto se reunirá y ahí Albert conocerá al amor de su vida (una chica, caprichuda, insoportable, enojona, pero de buen corazón que ama a los animalitos) 😊 no por nada Terry la llama su peor pesadilla durante su infancia.

5- Y por supuesto ya viene, el castigo que Albert les tiene a sus sobrinos y a su pequeña por andar huyendo en lugar de enfrentar sus problemas y por supuesto el castigo del Duque a su querido Terry.

Disfruten su fin de semana, un abrazo a todas las Canderrys 😊