Capítulo 49: Mala suerte 3.
A la mañana siguiente, Tsunade se despertó temprano y comenzó a realizar las maletas lo más rápido que se podía permitir. El ruido despertó a su aprendiz, Shizune, que levanto la cabeza para ver como la rubia trabajaba.
– Tsunade-sama ¿está todo bien? –Pregunto la aprendiz quitándose algunas lagañas de los ojos.
– Si, no te preocupes. –Le respondió.– Pero nos vamos de este lugar.
– ¡¿Y eso?! –Pregunto Shizune algo confundida.– ¿Por qué tan de repente?
– Ya no hay nada en este lugar. –Respondió la rubia.– Dudo que quede mucha gente a la que curar y en casi todos los lugares de apuesta ya me conocen. Así que nos vamos lo más pronto posible.
– Que mal. Yo quería ver el castillo y no tuvimos oportunidad. –Se quejó la castaña.
– Si, que mal. –Respondió Tsunade.– Quizás en otra ocasión que vengamos lo podrás hacer.
– ¿En serio no tenemos tiempo? –Pregunto Shizune.
– Bueno, quizás podamos hacerlo de camino fuera. –Dijo la rubia.– Pero será algo rápido y solo después de que guardemos todo.
Con sus brazos vendados, Ororchimaru caminaba al frente del grupo, acompañado obviamente por Kabuto. Detrás de los dos se encontraban otros dos chicos, Dosu el del rostro vendado contra el que Satsuki había luchado, seguía intentando mantener oculto su artefacto de su brazo derecho mientras que había unas cuantas vendas cubriendo su brazo izquierdo. El otro genin que los acompañaba era Suigetsu, tenía el cabello blanco y mostraba una sonrisa con dientes afilados, asemejándose a los de un tiburón.
– ¿Y que se supone tiene de especial esta anciana? –Pregunto el de cabello blanco.
– ¿Eres idiota? –Pregunto Dosu.– Ella es una ninja médico.
– Si, pero Kabuto también lo es. Inclusive hasta la inútil de Karin lo es. –Agrego el chico.– ¿Si necesitamos a un ninja medico porque nos molestamos en buscar a esta?
– Porque no existe ninguna mejor. –Le respondió Kabuto.– Siendo sincero, soy bueno, pero no estoy ni cerca de las habilidades de Tsunade Senju.
– Tsunade es quizás la mejor medica en la actualidad y la responsable de instaurar el jutsu medico moderno. –Le dijo Orochimaru.– Sus habilidades son grandiosas y en más de una ocasión vi como salvaba la vida de alguien que ya consideraba por muerto. –Orochimaru se refería a un incidente años atrás en el cual la mujer atrapo a Jiraiya espiando en las aguas termales. Obviamente la rubia se enojó y lo persiguió, para mala fortuna de su compañero, lo alcanzo y golpeo con tal fuerza que Orochimaru ya lo daba por muerto. Entonces Tsunade le aposto que no estaba perdido y podía salvarlo. Ese día fue también la única vez que el hombre vio a Tsunade ganar una apuesta.
– Sí que es un castillo hermoso. -Comento Shizune mientras veía el edificio de estilo clásico.
– Listo, ya lo viste, ahora vámonos. –Le dijo Tsunade.
– ¿No nos podemos quedar un poco más? No cobran por ver. –Justo cuando Shizune termino esa línea el castillo comenzó a derrumbarse, impactando a las dos mujeres. De entre la nube de polvo, ambas pudieron ver unas siluetas acercándose. El polvo se despejo por completo, revelando a cuatro personas sobre la cabeza de una gran serpiente.– ¡Ah! Ese es…
– Hola Tsunade. –Saludo Orochimaru.
– Ha pasado mucho tiempo. –Le dijo al hombre mientras él y sus acompañantes bajaban de la serpiente. Esta no espero ni un momento más para desaparecer.
– He estado buscándote. –Le dijo el hombre.
– Dudo que sea para recordar los viejos tiempos. Si fuera así traerías al menos una botella de sake. –Respondió Tsunade.– ¿Qué quieres?
– Necesito pedirte un favor… –Le dijo Orochimaru pero Tsunade había comenzado a analizarlo desde que llego, su ritmo acelerado y la fatiga que mostraba su cuerpo decía que algo no estaba bien, pero lo que lo confirmo definitivamente eran sus brazos vendados.
– Ya sabe de lo que se trata Tsunade-sama. –Dedujo Kabuto.
– Encuentra a otra persona. Ya no me dedico a cuidados ninja. –Respondió intentando finalizar la conversación.
– Te pagare. –Le dijo Orochimaru.– Se cómo has vivido todos estos años. Cobrando por tus servicios médicos lo comprendo. Por eso digo que te pagare por ello.
– He escuchado que has fundado tu propia villa. –Dijo la rubia.– ¿Acaso crees que por eso tienes el suficiente dinero como para pagarme?
– Se muy bien que con dinero no te satisface. –Le dijo tomando su atención.– Por eso pienso pagarte devolviéndote aquello que más quieres. –El cambio de rostro que Tsunade tuvo le demostró a Ororchimaru que la tenia.– Devuélveme mis brazos, con ellos podre realizar una técnica que me permitirá devolvértelos.
– Vaya, es bueno… –Pensó Suigetsu.
– Tsunade-sama… no acepte por favor. –Pensó mientras tanto Shizune.
– Dime Ororchimaru, ¿Quién te hizo eso? –La pregunta preocupo a su alumna.
– ¿Significa que acepto?
– Esto, Sarutobi-sensei me lo hizo. –Respondió la serpiente.– Me descuide mientras lo estaba matando.
– ¡Este lugar es enorme! –Exclamaron Naruto y Fuu al entrar a la cuidad.
– Es increíble, hasta más grande que mi aldea. –Comento la peliverde.
– No se preocupen, estoy seguro de que vamos a encontrarla aquí. –Afirmo el peliblanco.– Rin, tu sigue perdiendo y en poco tiempo la tendremos.
– Claro. –Respondió la castaña.– No es como si me tuviera que esforzar mucho la verdad…
– Ahora, a buscar los casinos. –Dijo Jiraiya comenzando a caminar.
– No has atacado ¿Significa que tenemos un trato? –Pregunto Ororchimaru.
– Dime, si curara tus brazos ¿Qué piensas hacer? –Pregunto la rubia.
– Bueno, te seré honesto. –Le respondió Orochimaru.– He matado al líder de Konoha, así que de seguro me declararan la guerra y no me quedara más opción que destruirlos.
– Ya veo, algo comprensible…
– ¡¿Comprensible?!¡¿No lo es de ninguna manera?! –Pensó Shizune.– Maldición, Tsunade-sama usted puede con Ororchimaru, lo sé. Y yo puedo con esos dos chicos que acompañan. Es el otro, el de los lentes el que me preocupa.
– Aunque claro, aun si no me atacaran yo tengo planeando aniquilar la aldea. –Agrego para sorpresa de ambas por lo directa de la respuesta.
– No tiene que responder ahora, Tsunade-sama. –Dijo Kabuto.– Quizás deba pensarlo un tiempo.
– Una semana, volveremos en una semana. –Declaro el hombre.– Espero que para ese momento ya hayas decidido.
– Por supuesto que la he visto. –Declaro un hombre en casino.– Ella viene regularmente. Inclusive le gane una ronda de bebidas.
– Típico de Tsunade… -Exclamo Jiraiya.– ¿No dijo nada más?
– Sabes algo, apostemos. –Dijo el hombre.– Si gano te digo, si no invitas las bebidas.
– Dijo el peliblanco.
– No puedo creer que ganara. –Comento Rin sonrojada mientras entraban al nuevo lugar.
– Por supuesto que gane, no sé cómo dudaron de mí. –Dijo con orgullo el hombre.
– No sabía que adivinar la copa era un juego de azar. –Comento Fuu.
– Para un novato inexperto lo es. –Les respondió.– ¡Pero para un superpervertido como yo desafíos como esos son una victoria absoluta!
– ¡No te enorgullezcas de ello! –Pensó Rin siendo ella una de las tantas víctimas del juego.
– Naruto, Fuu, no se separen. –Les dijo el hombre a los chicos. Jiraiya comenzó a preguntar por el lugar, Rin también comenzó a preguntar, pero ella se separó del grupo.
– Mira, una moneda. –Comento Naruto mientras recogía el objeto del suelo.
– Eso no es una moneda Naruto. –Le dijo Rin mientras volvía al grupo.– Es una ficha. No tiene ningún valor fuera de aquí y solo sirve para jugar, aunque puedes canjearla por dinero. –La mujer vio la traga monedas frente a él.– ¿Por qué no lo intentas?
– ¿Que? Pero apostar está prohibido para los menores. –Comento el rubio.
– Te dejaron entrar. –Le respondió Rin.– Además aparentemente eres lo suficientemente mayor para matar, no veo porque no podrías apostar.
– Eso tiene sentido. –Dijo Fuu.– Vamos inténtalo.
– Bien lo haré. –Exclamo el rubio.
– Esperen, ¿Estoy incitando al hijo de mi maestro a apostar? –Pensó Rin mientras Naruto metía la moneda.
El chico jalo la palanca, los números y figuras se movieron durante unos instantes hasta que se detuvieron en tres figuras de patas de caninos. De inmediato un montón de monedas salieron de la máquina para sorpresa de los presentes.
– Y al final no la encontramos. –Comento Rin más tarde mientras detrás de ella, Naruto veía su monedero lleno.
– No pierdan la esperanza. –Dijo Jiraiya.– Si seguimos sus pasos la encontraremos en poco tiempo.
– Escuchaste lo que ocurrió en el castillo. –El grupo alcanzo a oír.
– Si, es una lástima que quedara destruido. –Dijo otra persona.– ¿Cómo dijiste que se cayó?
– Una serpiente gigante lo tiro. O al menos eso me dijeron.
– ¡Serpiente gigante! -Pensaron Naruto y Jiraiya.
– Ya veo, el olor no era mucho, pero lo pude percibir. –Comento el Kyubi dentro de Naruto.– Ese bastardo estaba por aquí. –Le dijo al rubio frente a su jaula.
– Oye, sé que no lo pregunte antes, pero ¿cuál es tu problema con Orochimaru? -Pregunto el rubio.
– Deberías de saberlo muy bien. –Respondió el Kyubi.
– ¿Yo?¿Yo por qué?
– Ya veo, así que no lo recuerdas en absoluto. –Le dijo el zorro.– Aunque me pregunto si será por tu edad o hicieron algo en tu memoria para que lo olvidaras.
– ¡Ah deja de hablar así! –Renegó el rubio.– ¡Solo dímelo ya!
– ¡huh! Mocoso desesperado. -Refunfuño el animal.– Muy bien. Tu eres la razón de que Ororchimaru tuviera que abandonar tu aldea. Ya que lo último que hizo fue raptarte y experimentar con el sello.
– ¿Qué?¿Lo dices en serio?
– ¿Qué razones tendría para mentirte sobre eso? –Dijo el zorro.– Todavía lo recuerdo, no pude hacer nada en ese momento por el sello, pero además ese bastardo hizo algo que me neutralizo. Aun sin el sello tan fuerte no hubiera podido hacer nada.
– Espera. ¡¿Y para que me quería a mí?! –Pregunto Naruto.
– No lo sé. Pero ya que esta tan cerca por que no le preguntas cuando lo veas.
– ¿Naruto estas bien? –Le pregunto Fuu al rubio llevándolo devuelta a la realidad.
– ¿huh? Sí, no te preocupes. –Le dijo el rubio sonriendo.
– ¿Estabas hablando con él verdad? –Pregunto en susurro la chica.– Estuviste caminando con la mirada perdida por un rato. Incluso tuve que jalarte para que no se dieran cuenta.
– ¡ah!¡Lo siento mucho! –Se disculpó el chico.– Es que empezó a hablar y como es difícil que lo haga quise aprovechar la oportunidad.
– No hay problema, nomás si vas a hacer eso procura no estar moviéndote o avísame. –Le dijo la peliverde a lo que el rubio asintió.
Naruto devolvió su vista al frente, viendo las ruinas del castillo y asombrándose por esto.– Parece que llegamos tarde. –Comento Rin.
– Ero-senin tengo una pregunta. –Le dijo Naruto al hombre.
– No me llames así. –Le volvió a decir el peliblanco.– ¿Qué ocurre?
– ¿Hace cuánto Ororchimaru abandono la aldea?
– ¿huh? Bueno, hace unos 7 años más o menos. –Le respondió el peliblanco. Naruto comenzó a realizar las cuentas, en ese tiempo él tenía 5 años y no había pasado mucho de que lo echaran del orfanato.– ¿Por qué lo preguntas?
− A esto, veras… −El rubio no podía dejar que supieran lo que el Kyubi le había dicho sobre el secuestro. Si se trataba de que habían borrado sus recuerdos entonces lo más seguro es que intentaran ocultarle algo y él tenía el derecho de saberlo.
– ¡¿En serio una serpiente hizo esto?! –Pregunto Fuu.
– Si, una serpiente gigante. –Le respondió Jiraiya.– Una invocación de Ororchimaru de seguro.
Ya casi al anochecer y cansados de tanto buscar en el día, el grupo decidió buscar un lugar donde podrían comer y luego donde se hospedarían. Jiraiya estaba seguro de que estaban cerca, Tsunade estaba a solo unos pasos.
– Cenaremos aquí. –Les dijo al grupo.
– ¡Es un bar! -Señalo Naruto.
– Y por eso mismo lo haremos. –Dijo Jiraiya entrando.– Este es el tipo de lugares a los que Tsunade iría así que deben tener información sobre ella.
– ¡Tráiganme más cerveza! –Grito con felicidad una mujer rubia mientras levantaba su vaso al aire.
– Tsunade-sama ya ha bebido demasiado… –Dijo Shizune.
– ¡JA!¡Eso no es cierto! –Dijo la mujer parada antes de mirar al grupo que acababa de entrar.
– Creo que la encontramos. –Comento Rin.
– ¡Tsunade! -Saludo Jiraiya.
– Mierda… -Exclamo la mujer.
Abarcando casi toda la mesa, el grupo pidió la comida. Los seis se encontraban sentados en el mismo lugar y había un extraño ambiente en la mesa. Había una nostalgia entre ambos compañeros, pero al mismo tiempo Tsunade no tenía ganas de verlo.
– Primero él y ahora tú. –Comento la rubia.
– ¿El? Te encontraste con Orochimaru. –Dedujo Jiraiya.– ¿Que paso?
Tsunade le lanzo una mirada amenazante a su asistente para evitar que hablara sobre lo ocurrido.– Solo hablamos. –Le dijo.– ¿Y tú a que viniste?
– Me pidieron que te buscara. -Le respondió.– Quieren que seas la quinta Hokage. –Todos en la mesa se sorprendieron y Naruto casi se atragante mientras comía.
– Ya veo, para eso la buscábamos. -Pensó Rin.
– El tercero ha muerto…
– Lo sé, Orochimaru me lo dijo. –Interrumpió la rubia al peliblanco.– Dime ¿Por qué trajiste a tanta gente? Conozco a esa mujer, Nohara Rin, dicen que tenías un prometedor futuro como médica y que me superarías, claro, eso antes de volverte una traidora.
– ¡Tsunade-sama! -Intento regañar Shizune sin efecto.
– ¿Y vienes con dos mocosos? A esa no la conozco. –Dijo apuntando a Fuu.– Pero el otro, lo he visto en alguna parte… –La mujer recordó entonces.– Vaya, sí que se parece mucho, tienes los ojos y cabello de él, pero su rostro y manera de hablar, no cabe duda, son los de ella.
– ¿De qué está hablando? –Pregunto Naruto.
– Tsunade ese no es el asunto de momento. –Dijo el peliblanco.– Necesito tu respuesta. ¿Aceptas o no el cargo de 5ta Hokage?
– Por supuesto que no. –Le respondió sin pensarlo.– De ninguna manera haría algo tan estúpido.
– ¿Estúpido? –Pregunto Rin.
– No es más que sueños e ilusiones. Buscar proteger a los demás. –Comento.– En serio solo un idiota querría tener una vida así, queriendo proteger a la gente. Tal como Sarutobi-sensei y el 4to.
Naruto se levantó y le lanzo un golpe a la mujer, sin embargo, no llego a impactarlo porque Jiraiya lo alcanzo a sostener.
– ¿Que estás haciendo? –Pregunto Jiraiya.
– ¡No quedarme sentado mientras esta borracha habla pura mierda! –Le respondió.
– Estas en un bar mocoso, no hagas estupideces. –Le dijo la rubia mientras se terminaba su vaso.– Aunque si enserio quieres una pelea conmigo, resolvámoslo afuera.
– ¡Como quieras anciana! –Le respondió el chico.
Todo el grupo salió a la calle, manteniendo una distancia prudente del encuentro.− No tengo porque esforzarme. Te ganare con un dedo.
– Ero-senin, ¿Tiene alguna oportunidad? –Pregunto la peliverde.
– Si Tsunade no se mueve más de 1 metro puede que sobreviva. –Le respondió.
Naruto concentro el chakra en sus piernas y lo uso para impulsarse contra la mujer, apareció frente a esta y le lanzo un puñetazo, pero ella ya no estaba en la trayectoria para cuando su golpe se acercó. Tsunade movió su cuerpo a un lado y lo golpeo con el dedo en el hombro izquierdo. El golpe no parecía ser severo, pero Naruto sintió como su cuerpo le dolía y se retiró.
– ¿Pero qué mierda fue eso? –Se preguntó sosteniéndose el hombro.
– ¿Qué pasa?¿Ya tan rápido te vas a rendir? –Provoco la mujer.
– Su hombro no está bien. –Comento Rin.– Hay que detener la pelea.
– Espero que ese golpe no te haya lastimado, porque no use ni la mitad de mi fuerza. –Dijo Tsunade.
– Eso ni lo sentí. –Le respondió Naruto, el rubio volvió a concentrar el chakra en sus piernas, sin embargo, esta ver lo uso para saltar, planeaba soltarle un golpe en el aire a Tsunade, pero la mujer leyó su trayectoria, puso su mano frente a él y le soltó un golpe con el dedo que termino impactándolo en la frente, justo en la banda ninja.
– Lento. –Exclamo Tsunade mientras veía al genin salir disparado por la calle.
– Naruto es un ninja D, C a lo mucho y se está enfrentando a una ninja de rango S. –Comento Jiraiya.– Hay una brecha de poder y experiencia enorme que hacen que este combate no lo pueda ganar.
– Ríndete mocoso. –Le dijo Tsunade.
– No, no sin antes golpearte. –Dijo Naruto levantándose.– El tercero y el cuarto murieron defendiendo a gente que les importaba. –Naruto formo un sello.– No puedo escuchar que alguien insulte a personas como esas y simplemente quedarme con los brazos cruzados. –El rubio creo un clon a un lado suyo.
– ¡Lo va a usar! –Pensó Rin.
El rubio puso su mano derecha y el clon comenzó a mover sus manos por sobre esta, formándose al poco tiempo una esfera de chakra.– Las personas que muren protegiendo a los que les importan no son idiotas. –Naruto cargo con el rasengan en su mano hacia la mujer que aún estaba sorprendida.
– Esa técnica… –Tsunade pensó antes de reaccionar, estaba muy cerca. La mujer uso su dedo para golpear la tierra, causando que se fracturara.
– ¡Mierda! –Pensó Naruto mientras lo veía, teniendo que poner su atención por un segundo en el suelo para evitar caer en las fisuras. Con la certeza de que no se caería, Naruto devolvió la vista a la mujer, cuando levanto la vista tenía el amplio busto de Tsunade frente a él. Ahora, en cualquier otro momento eso hubiera sido bueno, pero en una pelea eso solo significaba que estaba dentro de su rango de golpes.
– Se acabó. –Le dijo Tsunade al rubio mientras lo golpeaba en el torax, mandándolo hacia atrás y provocando que la técnica se dispersara.
– Pero qué demonios… –Exclamo el rubio sintiendo el dolor por su cuerpo.
– ¡No te levantes! –Le ordeno Rin acercándose a él.
– Tsunade-sama se pasó… -Comento Shizune pero Tsunade no respondió más que lanzando una mirada a Jiraiya.
– ¿Cómo puedes dejar que insulte su memoria así? Caminando por el mundo con eso. –Le dijo al peliblanco antes de devolver su atención al rubio.– Y tu… dices que no soportas a la gente que insulta a los que son como el tercero y el cuarto, pero mismo estas insultando a una de esas personas.
– ¿Qué?¿Que estupideces dices borracha? –Le dijo intentando levantarse.
– Quédate quieto. –Le dijo Rin manteniéndolo en el suelo para examinarlo.
– Eso que acabas de usar, lo llamas rasengan, pero no se acerca en nada a uno. –Le dijo la mujer.– Es la primera vez que veo un rasengan tan débil, y además hecho entre dos personas. Si quieres hacer un verdadero rasengan tiene que ser con una sola mano.
– Dale un respiro, después de todo lo que lleva hasta el momento lo aprendió en menos de 2 semanas. – Le dijo Jiraiya.– A todos nos tomó meses aprenderlo.
– Excusas. –Le dijo.
– Maldita, dame 3 días y te apuesto a que puedo lo puedo hacer. –Le dijo el rubio.– Es más, pateare tu culo con él.
– ¿Apuesta? –Exclamo Tsunade.
– Presiono el botón… –Pensó Jiraiya con un suspiro.
– Muy bien, te daré una semana. –Dijo la mujer.– Si lo puedes hacer, si puedes realizar un rasengan usando solo dos manos, retractare mis palabras. Pero además te daré esto. –La rubia apunto al collar que traía puesto.
– ¿Un collar? –Pregunto Fuu.
– No es un simple collar. –Explico Shizune.– Perteneció al primer hokage.
– ¿Cómo consiguió algo así? –Pregunto la peliverde.
– El primer hokage era su abuelo y se lo dio. –La respuesta de Shizune sorprendió a la peliverde.– Es su posesión más preciada, además se dice que con el puedes comprar tres montañas.
– ¿Y cuál es tu apuesta? –Pregunto la rubia.
– ¿eh? – Exclamo solamente Naruto mientras que con ayuda de Rin se levantaba.
– Mocoso, cuando haces una apuesta tienes que poner algo. –Le dijo Jiraiya.
– Lo sé, pero no se me ocurre nada. –Respondió el chico provocando que el maestro se cayera.− Apenas si tengo para comprar bombas de humo, y ni siquiera de las buenas.
– Entonces yo escojo lo que ganare. –Dijo Tsunade.– Si en una semana no puedes hacer el rasengan con dos manos, entonces te volverás en mi asistente.
– ¡¿Que?! ¡NO! –Respondió el rubio.
– Normalmente nadie consideraría eso como perder. –Comento mentalmente Jiraiya.
– ¿Qué?¿Tienes algo mejor para apostar? –Pregunto la mujer ante lo que Naruto no respondió nada.– Je, lo imagine, entonces está hecho.
Después de que sellaron la apuesta, Tsunade salió caminando ella sola. Los demás buscaron un lugar podrían pasar la noche y no tardaron mucho en encontrarlo. Shizune salió a buscar a su maestra y los dos genin se fueron a dormir de inmediato, estaban cansados, pero por sobre todo, querían levantarse temprano para seguir con el entrenamiento. Rin y Jiraiya quedaron solos y decidieron ir a un lugar cercano por algo de tomar.
– Creí que estarías un poco más enojado de verme. –Finalmente dijo Rin mientras Jiraiya terminaba el vaso de su bebida.
– De ninguna manera. Siempre es bueno ver a uno de los alumnos de Minato. –Le respondió el peliblanco.– Kakashi nos contó lo que ocurrió y porque te fuiste. Puede que en cierta manera lo comprenda.
– Si no lo hubiera hecho puede que la aldea fuera destruida. –Comento la castaña.– Aunque, al menos así pude haberlo visto crecer. Lo bueno es que al menos Kakashi se hizo cargo de él. –Ante esto Jiraiya casi se ahoga.– ¿Que paso?
– Nada, es solo que, quizás deberías saber algunas cosas. –Le dijo.– Kakashi no se hizo cargo de Naruto, él vivió en el orfanato hasta que lo corrieron.
– No es cierto.
– Además, si te hubieras quedado nada te dice que te iría bien. –Agrego Jiraiya.– En la aldea, la gente sabe que Naruto tiene al Kyubi dentro y por eso lo tratan mal, si ellos supieran sobre el Sanbi lo más seguro es que también te hubieran tratado igual.
– Maldición.
– Sarutobi-sensei intento arreglar un poco las cosas evitando que la gente hablara sobre ello, pero no sirvió de mucho. –Termino de explicar.
– Ya veo, por eso no querían que fuera. –Dijo la mujer.– Su miedo no era que me atacaran, era que cuando me enterara de todo eso no pudiera evitar atacarlos.
A la mañana siguiente, Rin acompaño a los dos genin a un parque cercano en el que podían entrenar.
– ¿No es un poco conveniente que a todos los pueblos donde vamos haya siempre un parque cercano donde podamos entrenar? –Pregunto Fuu.
– Si, pero no me quejo. –Respondió el rubio.
– Yo tampoco, solo lo quería señalar.
Naruto comenzó su entrenamiento con 5 intentos sin éxito. Rin entonces lo detuvo, si seguía así no iba a hacer más que cansarse.
– Escucha, aun una manera más lenta pero que puede serte más sencilla. –Le dijo Rin.
– En otro momento quizás hubiera sido bueno, pero ahora solo me queda una semana para aprenderlo. –Respondió Naruto.– Maldición, no quiero tener que ser asistente de esa anciana.
– Escucha, Jiraiya-sama dijo que tienes que aprenderlo solo, así que no te puedo ayudar, pero puedo darte una pista. –Le dijo.– El rasengan es una técnica igual que el jutsu médico, requiere un gran control de chakra para usarse.
– Control de chakra… –Exclamo el rubio.– ¿Por qué es que todos mis problemas siempre se relacionan con eso?
– Ahora, cuando comience a entrenar jutsu médico, no comencé a tratar heridas graves, de hecho, ni siquiera comencé con personas. –Le dijo.– Comencé con heridas muy poco letales en peces y después fui avanzando hasta que pude curar muy graves en humanos.
– ¿Si?¿Y eso de que me sirve? –Pregunto el rubio.
– Si hubiera comenzado por humanos con heridas graves lo más seguro es que en algún momento lo hubiera logrado. –Dijo la mujer.– Sin embargo, quien sabe cuánto hubiera tardado y en ese tiempo cuantas veces hubiera llamado. Tome un camino largo y más lento, pero que al final me dio los mismos resultados.
– ¿Camino largo? Si ya tengo los pasos. –Se dijo a si mismo Naruto.– Además no se parecen en nada.
Naruto asintió únicamente para volver a su entrenamiento. El rubio volvió a intentar formar la esfera sin éxito.
– No entendió. –Suspiro Rin mentalmente.
– No lo culpo, yo tampoco entendí. –Dijo la bestia dentro de ella.
– Naruto-kun. –Todos escucharon que alguien llamaba al rubio y miraron hacia donde estaba una mujer de cabello castaño oscuro corto. – Tengo que hablar contigo de algo. –Dijo Shizune.– Es sobre la apuesta, por favor pierde.
– ¡¿Eeeehhh?! –Reaccionaron los que escucharon, incluyendo las bestias con cola.
– ¿E-estas bromeando verdad? –Respondió Rin.
– No, lo digo en serio. –Dijo Shizune.– Te lo digo por tu bien, Naruto-kun por favor pierde.
– Si es porque no quieres atender a esa anciana yo estoy igual. –Le dijo el rubio.– No me cae para nada bien.
– Ella no ha sido siempre así. –Le dijo la asistente.– Tsunade-sama antes era una persona amable y caritativa que se preocupaba por la aldea. Pero cambio cuando perdió a las dos personas que más le importaba todo por culpa de ese collar.
– ¿Que no se lo dio su abuelo? –Pregunto Fuu.
– Si. Pero es culpa de ese collar. –Insistió Shizune.– -Esta maldito. Tsunade-sama se lo dio a su hermano y al poco tiempo el rumio. Las dos personas que lo han usado que no fueron Tsunade han muerto.
– Había escuchado sobre eso. –Recordó Rin.– Una de esas personas era su tío.
– Ya veo. –Dijo Naruto tranquilizando momentáneamente a Shizune.– Pero pura mierda me voy a rendir. –La respuesta sorprendió a las mujeres y las puso blancas con su cabello ligeramente alborotado.– No me gusta rendirme. Es muy malo y nunca lo hago. –Les dijo.– Pero además, tengo a personas que quiero proteger y para hacerlo tengo que enfrentarme a tipos muy fuertes. Si quiero poder defender a todos no puedo rendirme. Si no logro dominar este jutsu, no podre ser más fuerte.
– Lo entiendo. –Dijo Shizune.– Perdón por interrumpir.
– No te preocupes, llego a un punto muerto. –Comento Rin provocando que una venita se le resaltara al rubio.
– Entiendo, que mal que no puedes hacer que el tiempo vaya más lento. Si fuera así podrías practicar lo de un mes en un día. –Comento Shizune a lo que a Naruto se le ocurrió algo.
– ¡Eso es!¡Gracias Shizune-neechan! –Exclamo Naruto con una sonrisa.
– ¿eh? –Solo salió de la boca de la asistente.– ¿Neechan?
– ¿Qué ocurre? –Pregunto Rin.– ¿Por qué sonríes tan de pronto?
– Ya sé cómo hacerlo. –Dijo Naruto.– Entrenare lo de un mes en un día semana. Kage bushin no jutsu. –Los 31 Narutos aparecieron por el parque llamando mucho la atención de todos.
– Ta-tantos clones… –Exclamo boquiabierta Shizune.
– Impresionante, son muchos clones de sombra. –Pensó Rin.- Sensei, si lo vieras estarías muy orgulloso.
– Bien, vamos a hacer eso. –Comento el original a los clones.
– ¿Que vas a hacer? –Pregunto Rin al genin.
– Kakashi-sensei me dijo que puedo recuperar las memorias y experiencias de mis clones. Así que, si uso un clon por cada día del mes, aprenderé lo de un mes en un día. –Explico el rubio.
– ¿Y te dijo también los efectos negativos? –Pregunto la mujer a lo que el rubio asintió.– Dime lo has hecho antes.
– Si, una vez cuando aprendíamos a caminar sobre el agua. –Respondió el rubio.
– ¿Te refieres a cuando usaste dos clones para ayudarnos a recoger la basura del lago? –Pregunto Fuu a lo que siguió un silencio de parte de los demás.
– ¡Estás loco si vas a hacer eso! –Respondió alterada Shizune.
– ¡Tu mente no soportara todos los recuerdos y colapsaras! –Agrego Rin a la precaucionan.
– ¡No!¡Porque soy asombroso! –Respondió Naruto.
– ¡El ser engreído no te ayudara! –Dijeron Rin y Shizune dándole un golpe en la cabeza. Naruto se puso en cuclillas mientras se sobaba la cabeza.
– Oye, dijiste te entrenarías un mes en un día, pero aquí hay 31 clones, 32 contándote a ti. ¿No piensas más que ver? –Pregunto Fuu.
– No, de hecho, solo 30 clones intentaran hacer el rasengan. –Revelo el rubio.– Yo usare a uno para que actué como yo y formare un rasengan en su mano.
– ¿Para qué?
– Bueno, si puedo hacerlo de esa manera algo debo de estar haciendo bien o al menos mis clones –Respondió Naruto.– Prestare atención desde ahí, quizás pueda descubrir algo.
– ¿Y no puedes hacerlo solo con memorias? –Pregunto la peliverde.
– Cuando lo he usado ha sido en peleas –Respondió.– Nunca se me ocurrió pedirles oportunidad a mis enemigos para ver cómo estaba haciendo mi técnica.
Rin lo vio, tenía 12 años y en ocasiones se comportaba como un chico de esa edad, sin embargo también tenía momentos en los cuales demostraba una gran madures. Estaba tranquila, aun a pesar de haber crecido sin padres y odiado por su aldea, Naruto había crecido bien y se había vuelto en una buena persona.
– ¿Que estas esperando entonces? Comienza. –Dijo la mujer.
– ¿Rin-san? –Le dijo confundida Shizune.
– Lo efectos de usar varios clones no son tan graves y si algo le pasa somos dos ninjas médicos, podremos atenderlo. –Dijo la mujer.
– Si, pero…
– No te preocupes, no dejare que le pase nada.
En la noche, Jiraiya volvió viendo como Rin cargaba al agotado genin, sonrió internamente ante lo graciosa y adorable que le pareció la escena. Justo en la puerta del hotel, estaba la mujer rubia de amplio busto, y no se había dado cuenta de su presencia. Jiraiya se acercó por detrás de ella caminando de puntitas, Tsunade estaba más enfocada en el rubio, viéndolo, no mejor dicho estaba viendo sus síntomas y averiguando lo que le había ocurrido. Tsunade suspiro y se dio la vuelta, casi de inmediato sintiendo algo en sus pechos, la mujer miro hacia abajo notando en la cabeza del pervertido en su busto. Lo que siguió fue un muy fuerte golpe en la cabeza del peliblanco.
Ahora, la intención de Jiraiya no era nada pervertido (eso dijo el) sino que simplemente quería llegar a asustarla y cuando la mujer se dio la vuelta fue que ocurrió eso. Por supuesto que su instinto le dijo que no se lo creyera, pero aceptó la invitación de Jiraiya de ir por algo de tomar como disculpa.
– Esto no es una cita. –Repitió Tsunade como había hecho tantas veces.
– Por supuesto que no. Nunca invitaría a una anciana de 50 años. –Una venita se resaltó en la cabeza de la rubia y el vaso que sostenía comenzó a fisurarse.
– ¿Por qué trajiste al hijo de Kushina y Minato? –Pregunto Tsunade.
– oh ¿Y cómo sabes que es su hijo?
– Es sencillo, se parece mucho a él. –Señalo Tsunade.– Tiene su cabello y sus ojos.
– ¿Y Kushina?
– Esas marcas de bigotes. –Dijo la rubia.– Esas marcas solo aparecen a los hijos de jinchuriki del Kyubi. Además, su rostro es muy similar y tiene una personalidad parecida. Considerando esas cosas, es obvio que debe de tratarse de su hijo.
– ¿Vas a reunirte con Ororchimaru? –Pregunto el hombre de la nada.– Por el rostro de Shizune puedo inferir que te ofreció algo.
– No diré nada al respecto.
– Muy bien, ya estas grande, tal vez demasiado, ya puedes tomar tus propias decisiones. –Le dijo el hombre.– Solo quiero que tomes en cuenta algo, si alguna vez haces algo que ponga en peligro a la aldea, te matare.
Fin capítulo 49.
Omake.
Negociaciones.
− Se muy bien que con dinero no te convenceré. −Le dijo Ororchimaru a Tsunade.− Es por eso que si me ayudas te daré lo que más aprecias… −Todos prestaron atención a lo que Orochimaru estaba por decir.− una botella de sake.
− ¡Tienes que ser estúpido! −Dijo Tsunade.− ¡No te ayudare por una simple botella de sake!
− Dos botellas.
La nueva oferta detuvo a Tsunade respecto a lo que tenía que decir.
− Ofreciendo Sake. −Dijo Shizune.
− Sigue sin convencerte. −Dijo el hombre.− ¿Los harías por tres botellas?
− Sigues con el sake. −Dijo Shizune.− ¿Crees que Tsunade-sama cederá ante ello? −Sin embargo, a un lado de Shizune su maestra estaba temblando.− ¡LO ESTA CONSIDERANDO!
Otro capitulo mas termina. Nomas otros dos capitulos y cumplo mi objetivo de publicar casi semanalmente durante un año. Si se puede, si se puede.
Como siempre sus comentarios dudas y criticas son bienvenidas.
