Capítulo 49
Hola! Primero que nada quería disculparme por mi demora en actualizar; sé que ha sido mucho tiempo pero espero que aún conserven algo de interés en mi historia. Las cosas han sido un poco caóticas últimamente en mi vida sin embargo espero terminar la historia pronto. Sus comentarios siempre son apreciados.
"Disculpen la tardanza, pero Leonard se empeñó en que trajéramos con nosotros la mitad de la habitación de Kaley, a pesar de que le dije que vivimos cruzando la calle y que no vamos a necesitar tantas cosas." Penny sacudió la cabeza, mientras veía a Leonard empujar el cochecito de la bebé, un par de osos de peluche, una pañalera repleta de artículos varios, una mullida frazada y algunos regalos para Nicky, Olivia y Thomas.
"A pesar de que vivamos, cruzando la calle, no creo haber exagerado en absoluto. Kaley necesita cada una de las cosas que traje para ella. Me lo agradecerás más tarde". Añadió Leonard, mirando con ternura a su pequeña hija de apenas dos semanas de nacida, que dormía profundamente en brazos de Penny.
La pequeña bebé era muy parecida a Penny; su rostro, el color de los ojos y su rubio cabello, eran sin duda una herencia de su madre. Al parecer, los genes provenientes de Nebraska son bastante dominantes; sin embargo, su dulce sonrisa y ese encantador gesto de bondad eran rasgos puramente Hofstadter, que hacían que Penny se enamorará aún más con sólo mirarla.
A Leonard todavía le costaba creer que lo que soñó hace casi diez años, cuando conoció a Penny, se volvió realidad. A veces se sorprendía a sí mismo, repitiéndose en voz baja… 'Nuestros bebés serán inteligentes y hermosos'. No se había equivocado en absoluto, Kaley, era la prueba viviente de ello.
Con gran esfuerzo y un poco de ayuda de Sheldon, Leonard acomodó todo el 'equipaje' que había traído para Kaley. Sheldon sacudió la cabeza en desaprobación al ver todos aquellos objetos innecesarios: un coche, la silla para el auto, osos de peluche, la pañalera, ropa, cobijas, biberones, etc. Era imposible que la pequeña Kaley necesitara todo eso. Sheldon no pudo evitar sentirse identificado con Leonard, al recordar sus primeras experiencias como padre de Nicholas.
"Leonard… tú sabes que nosotros tenemos frazadas, almohadas, una cuna y todo lo que tu hija recién nacida podría necesitar. ¿Verdad?" Sheldon con su mano extendida, señaló hacia el moisés donde Thomas y Olivia dormían plácidamente. Sheldon consideraba que ofrecerle alojamiento a la pequeña Kaley junto a sus primos era la acción social más adecuada.
Leonard compartió una mirada cómplice con Penny; tenían que admitir que Sheldon y Amy les llevaban años de ventaja en el asunto de la paternidad.
Amy saludó alegremente a su bestie y a Leonard; y sin perder un minuto, tomó en sus brazos a Kaley, quien abrió sus pequeños ojitos para mirar con atención a su tía Amy.
"¡Oh Bestie! ¡Es muy linda!" Amy sonrió al observar a la bebé. Ya la había visto tantas otras veces, pero no podía dejar de señalarlo. "Y es muy tranquila y dulce también"
Penny asintió con la cabeza y sonrió. "Sí, lo de la tranquilidad y dulzura lo sacó de Leonard porque si se pareciera a mí en eso, estaríamos en problemas", afirmó la orgullosa madre de Kaley.
Pocos minutos después, Howard, Bernadette e Isabella llegaron a la casa de los Cooper, junto con Raj y Emily.
Las risas de Nicky e Isabella, llenaban la casa de alegría, mientras corrían de un lado a otro, jugando con la decoración navideña que Amy había arreglado con tanto esmero. Hasta que la cena estuviese lista, Raj y Emily se divertían jugando con los pequeños. ¡Quién iba a decir que llegaría el día en que la casa de los Cooper estaría tan llena de vida!
Después de la deliciosa cena que Amy, la señora Fowler y Tía Marion habían preparado para la extensa pero hermosa familia de la que ahora formaban parte; los invitados compartieron una agradable charla, reunidos en la sala al calor de la chimenea.
Nicky e Isabella se divertían como nunca, jugando con todos los regalos que les había traído Santa Claus. Aunque Sheldon había estado a punto de iniciar una disertación sobre la inverosimilitud de la existencia de aquel anciano barbudo, vestido de rojo, finalmente decidió no hacerlo para no arruinarle la magia de las fiestas a los más pequeñitos. Ver a Nicholas sonreír tan alegremente era motivo suficiente para guardar silencio sobre el tema; al menos por unos cuantos años más.
Al llegar la noche, los invitados fueron despidiéndose uno por uno de los anfitriones.
La Sra. Fowler y la Tía Marion fueron las primeras en decir adiós. Cariñosamente se despidieron de Amy, Sheldon, Nicholas, Thomas y Olivia.
La madre y la tía de Amy, antes de irse les aseguraron a Sheldon y Amy que vendrían a visitarlos al día siguiente, para ayudarlos a cuidar de los pequeños, y que por fin tuviesen un merecido descanso. Para Sheldon y Amy, esta era una oferta que no podían rechazar; con Nicky y los gemelos, toda ayuda era bien recibida.
Emily y Raj se despidieron también de Sheldon y Amy. Raj había planeado un romántico fin de semana para los dos en el valle de Napa y Emily no podía esperar para descubrir el misterioso regalo de Navidad que el astrofísico hindú no había querido revelarle todavía.
"¡Gracias por todo!" comentó Emily sonriendo mientras abrazaba a Amy y se despedía de la pequeña Oliva que la miraba fijamente desde los brazos de su madre.
Emily se sentía como en casa al compartir con los amigos de Raj. Se sentía especialmente a gusto al platicar con Amy.
"Olivia se verá muy linda con el vestido que le regalamos, espero que ya no tenga sólo ropa de niño." Emily sonrió. "Aún me parece gracioso recordar que ustedes pensaban que tendrían dos varones. Olivia nos sorprendió a todos."
Amy asintió con una sonrisa en su rostro. "Sí, Olivia fue una sorpresa… una hermosa sorpresa. No podría imaginar mi familia sin ella." Dijo Amy, dándole un beso en la frente a su pequeña hija. "Ella llegó justo cuando debía llegar." Susurró Amy, buscando la mirada de Sheldon que la observaba desde otro rincón de la sala.
El rostro de Sheldon se sonrojó al darse cuenta de que Amy no apartaba su mirada, mientras él, le ayudaba a Leonard a regresar todas las cosas de la pequeña Kaley, de las que había necesitado menos del 20%.
Howard y Bernadette se despidieron también. Izzy estaba a punto de quedarse dormida después de jugar toda la tarde con Nicky.
Los últimos en despedirse fueron Leonard, Penny y Kaley. Sólo debían cruzar la calle para llegar a su hogar, en la casa de en frente.
Después de acostar a Nicholas, Olivia y Thomas, Amy y Sheldon caminaron hacia su habitación.
"¡Qué día tan divertido!" Amy sonrió, acercándose a Sheldon y colocando los brazos alrededor de su cuello. "Cansado, pero muy… muy divertido" suspiró mientras unía sus labios a los de Sheldon.
"Un día caótico" murmuró Sheldon sin alejar sus labios de los de Amy. "Muy… muy caótico". Suspiró hondo.
"Pero, a juzgar por esa sonrisa que tienes, yo diría que disfrutaste este día". Dijo Amy con picardía, mientras retrocedía un paso para observar el sonrojado rostro de Sheldon.
"Ja ja", Sheldon soltó su característica risita. "Si estoy sonriendo es porque acabas de darme un beso y esa es mi reacción natural". Sheldon se ruborizó aún más. "No sé si es porque realmente disfruté este día o porque tus labios tiene sabor a ese jugo de uvas que quema y han terminado por emborracharme pero… debo admitir que me divertí."
"¡Hey!" Amy protestó. "Yo apenas tomé una copa de vino tinto y por supuesto que tú te divertiste. Tú y los muchachos jugaron aún más que los niños".
"Pues… estaba probando los regalos de los niños y, modestia aparte, mis elecciones a la hora de comprar juguetes son impecables." Sheldon asintió con orgullo. "¡Y sí! Tus labios tienen sabor a jugo de uvas que quema".
Un sorpresivo beso de Sheldon, aún más profundo y apasionado que el anterior, hizo que Amy olvidara lo que estaba a punto de decirle.
Cuando la necesidad de aire fue más fuerte, Sheldon separó sus labios de los de Amy e inhaló profundamente.
Amy trataba de recuperar su respiración normal, mientras su mirada se perdía en las dilatadas pupilas de Sheldon, rodeadas por un brillante anillo celeste.
Sheldon tragó saliva con dificultad.
"¡Mmm! Definitivamente, tus labios saben a jugo de uvas que quema, pie de manzana y brillo labial de frambuesa". Sheldon sonrió con timidez. "Aunque, quizá no es el vino lo que me quema." Sheldon hizo una pausa para tomar a Amy de la mano.
Amy no pudo evitar que un tímido "Hoo", escapara de su boca.
"Tus labios, por sí solos, suelen tener ese efecto". Dijo Sheldon mientras acariciaba suavemente el rostro de Amy con el dorso de su mano. "Tus labios queman, embriagan… cautivan". Sheldon lentamente trazó un rastro de besos desde la boca de Amy hasta el espacio entre las clavículas. "Y estoy convencido de que causan adicción".
Amy sonrío dulcemente al escuchar las palabras de Sheldon. Su físico teórico predilecto tenía el don de encontrar las frases más románticas, sin darse cuenta y sin intentarlo.
"Ahora que mencionas cosas que causan adicción…" Amy colocó sus manos sobre los hombros de Sheldon y lo miró a los ojos: "No sé si lo notaste pero… Olivia y Tom, cumplieron siete semanas hoy". Amy le dijo al oído. "Además, están profundamente dormidos y Nicholas también lo está."
Sheldon empezó a parpadear repetidamente, sin llegar a entender por completo aquella sutil insinuación de Amy. Después de unos segundos de silencio que necesitó su cerebro para procesar la información, Sheldon por fin pudo decir:
"Oh… ya entiendo", Sheldon se ruborizó. "Pero ha pasado tanto tiempo desde la última vez que, en realidad, no sé cómo proceder". Anunció Sheldon con tono reflexivo. "Creo que sería mejor dejarlo para otro día".
"¿Estás hablando en serio?" preguntó Amy, con un gesto de desilusión, imposible de ocultar.
"¡Bazinga!", respondió Sheldon. "¿Cómo piensas que yo podría olvidarme tan siquiera de uno de los momentos que he pasado contigo? Sheldon tomó la mano derecha de Amy y entrelazó sus dedos con los de ella. "Cada segundo de mi vida contigo ha quedado guardado aquí, gracias a mi memoria eidética", añadió Sheldon, señalando su cabeza con el dedo índice.
Amy asintió en silencio.
"Y sobre todo… cada instante a tu lado, se me ha quedado grabado aquí", Sheldon susurró suavemente, al mismo tiempo que colocaba la mano de Amy sobre su pecho.
El corazón de Sheldon latía con ritmo acelerado, tal como sucedía cuando estaba tan cerca de Amy.
Ella, al colocar la palma de su mano sobre el pecho de Sheldon podía sentir claramente el errático galope que emprendía el corazón del físico teórico, como si tratara de sincronizarse con el corazón de ella, que hace tiempo había partido en frenética carrera.
"Te amo", mencionó Amy sin conseguir que aquellas cortas sílabas materialicen lo que en realidad sentía.
"Te amo", respondió Sheldon, sintiendo nostalgia de esas palabras que se desvanecían justo en el momento en que abandonaban su boca.
Amy y Sheldon sabían que ese conciso "Te amo", que acababan de pronunciar, llevaba atadas miles de palabras aún sin ser pronunciadas volarían sobre ellos como arrastradas por un fino hilo de plata.
Esas miles de palabras no necesitaban ser dichas para ganar significado porque esos miles de sentimientos han estado con ellos desde el principio.
Amy abrazó a Sheldon con más fuerza aún, aferrándose a su pecho. Un nuevo beso, quizá más dulce que el anterior, una nueva caricia de esas que se sienten como una pequeña corriente eléctrica que recorre el torrente sanguíneo, una mirada entre los dos. Sheldon y Amy sabían que todo seguiría su curso bien orquestado.
Todo lo que había sucedido entre ellos y con seguridad, lo que les sucedería en el futuro, marca su propio tiempo y su espacio.
Y así, sin saber por qué, por obra del instinto, por arte de la naturaleza o quizá por una incandescente decisión consciente, sus cuerpos comenzaron a balancearse rítmicamente, bajo la cadencia de una inexistente melodía.
"Amy…" Sheldon suspiró con voz tenue. "¿Te gustaría bailar conmigo?", preguntó él con una tímida sonrisa.
"Sheldon…" respondió ella un tanto extrañada. "Me encantaría bailar contigo, pero no hay música", dijo Amy en un destello de inoportuna lógica, que amenazaba con arruinarles el momento.
Sheldon asintió con resignación. Amy tenía razón. No había música. "Umm… sí, no es sensato bailar sin música".
"Pero podríamos hacer algo al respecto." A pesar de sus protestas, Amy se separó por unos instantes de Sheldon, y dando rápidos pasos, caminó hacia la mesa de noche, donde estaba su teléfono celular. Buscó entre las canciones que allí tenía almacenadas. Amy no estaba dispuesta a que ese momento tan lleno de magia se le escape de las manos.
"Bailaremos al ritmo de la primera canción que suene. ¿Te parece bien?" Amy le preguntó a Sheldon.
"Me parece bien. ¡Qué más da! Ya estamos completamente sumergidos en este océano de sentimientos hippies. ¡Bailemos la primera canción que suene!" Sheldon rio alegremente. "Pero... procura que el volumen de la música no sea tan alto. No quiero que Nicholas, Thomas u Olivia se despierten. Es bastante difícil conseguir que los tres duerman al mismo tiempo"
Amy asintió con un movimiento de la cabeza, mientras la primera canción empezaba a sonar. Era un ritmo bailable muy famoso.
"Amy… eso es… ¿Macarena?", Sheldon arqueó las cejas en reproche. "Dije que contigo bailaría lo que sea, pero NO voy a bailar eso. Olvídalo".
"¡Ya lo sé! ¡Ya lo sé!", buscaré algo más romántico.
El tema de un popular juego de Nintendo, Mario, empezó a sonar.
"¡Ja ja!" Sheldon rio nuevamente. "Sé exactamente lo que acabas de hacer. Me gusta la idea pero no es una canción que se preste para bailar", dijo él.
Sheldon empezó a tararear la pegajosa tonada casi inmediatamente, mientras Amy buscaba una canción adecuada para el momento.
"¿Qué opinas de esta canción?" preguntó Amy. "Sé que no es de tu estilo y quizá nunca la has escuchado pero a mí me gusta".
El tema 'All of me', de John Legend empezaba a sonar.
Sheldon permaneció un momento en silencio, escuchando la letra de aquella canción.
What would I do without your smart mouth.
Drawing me in, and you kicking me out.
Sheldon miró a Amy fijamente y tragó saliva como si tuviese un nudo en la garganta. Seguía sin decir una palabra.
What's going on in that beautiful mind
I'm on your magical mystery ride
And I'm so dizzy, don't know what hit me, but I'll be alright
"Si no te gusta. Buscaré otra cosa." Dijo Amy encogiéndose de hombros con resignación.
Sheldon negó con un movimiento de la cabeza. Se acercó a Amy que estaba sentada al borde de la cama y la tomó de la mano.
"Déjala. Me gustaría escuchar un poco más de la canción." Dijo Sheldon, ayudando a Amy a ponerse de pie.
Cuando ambos estuvieron el uno frente al otro, Sheldon colocó sus manos en la cintura de Amy y ella posó sus manos sobre los hombros de su amado físico teórico.
'Cause all of me
Loves all of you
Love your curves and all your edges
All your perfect imperfections
Give your all to me
I'll give my all to you
You're my end and my beginning
Even when I lose I'm winning
'Cause I give you all of me
And you give me all of you.
A pesar de la memoria eidética de Sheldon, no le quedaba muy claro si había o no escuchado antes aquella canción. Probablemente sí lo había hecho pero no le había prestado la más mínima atención.
Sin duda era del tipo de canciones que Koothrappali o Leonard escucharían en el auto y cantarían a todo pulmón. A ellos les gusta ese cursi tipo de música; pensó Sheldon, deteniéndose por unos segundos para escuchar con más cuidado. A pesar de no ser totalmente de su agrado, había algo en esos versos que obligaba a Sheldon a escuchar aún más.
"Vaya", exclamó Sheldon con un suspiro.
Sheldon sabía que Amy tenía un gusto exagerado por aquellas pegajosas melodías del pop, aunque, personalmente él prefería escuchar música de grandes autores clásicos y una que otra tonada popular del country, debido a su origen tejano imposible de esconder.
"Cause all of me, loves all of you", Sheldon susurró al oído de Amy, repitiendo las palabras de esa canción que parecía haber sido escrita para los dos. Esa frase era completamente cierta, todo lo que la canción expresaba era cien por ciento verdad para ellos dos.
Sheldon pensó que, probablemente no hubiese podido describir con mayor exactitud sus sentimientos por Amy.
"¡Oh bueno! ¿A quién estoy engañando?" rio Sheldon. "Por supuesto que hubiese podido", se dijo a sí mismo.
Amy lo miró extrañada y sin comprender muy bien que pasaba por la mente de su novio, sacudió la cabeza con resignación y se entregó a la hipnótica oscilación de sus movimientos, al ritmo de la música.
Sheldon continuó ese cadente vaivén, como si fuese un trance inducido por los escasos cuatro minutos y medio que duraba aquella melodía, hasta que de pronto, y sin previo aviso, se sentó al borde la cama, tomando a Amy de las dos manos y atrayéndola hacia él.
Amy tuvo que aferrarse a los hombros de Sheldon para no caer bruscamente sobre la cama.
"¡Hey!", dijo ella en protesta. "Podrías tener un poco más de cuidado, ¿no?". Sonrió con dulzura.
Sheldon asintió fervientemente, sin perder contacto visual con Amy. Ella despeinó suavemente su cabello, enredando sus dedos entre las delgadas hebras de tono castaño.
Las negras pupilas dilatadas de Sheldon contrastaban con el brillante halo celeste del iris. Amy reconocía perfectamente aquella miraba que al posarse sobre su piel, se sentía tan cálida como una inquietante caricia.
Sheldon juntó sus labios con los de Amy, sintiendo como su respiración se agitaba con cada segundo. Sin decir más palabras, Sheldon empezó a desabrochar los inconvenientes botones que mantenían cerrado el suéter verde de Amy.
En la frenética carrera de Sheldon por deshacerse de la prenda, un par de botones salieron disparados por el aire y rodaron por el piso de la habitación hasta perderse por debajo de la cama.
"Te compraré otro suéter." Susurró. "Te compraré diez suéteres más si tú quieres". Sheldon en un súbito movimiento desabrochó la cremallera que recorría la espalda del vestido de Amy. "Te regalaré… otra tiara", suspiró.
Amy gimió suavemente a manera de aprobación, mientras emprendía su propia lucha para liberar a Sheldon de la corbata y la camisa que usaba. Habría sido más fácil si Sheldon vistiese sus tradicionales camisetas de superhéroes. Cuando sus manos por fin hicieron contacto con la calurosa piel de Sheldon, sus dedos corretearon libremente por su espalda y su pecho.
La incitante sensación de las manos de Amy acariciándolo, parecía enviarle una señal a los labios de Sheldon para besar a Amy sin detenerse ni por un segundo.
"Te amo", susurraba Sheldon, inhalando pequeños sorbos de aire. "Nunca amé, ni amaré a nadie como a ti. De eso estoy seguro". Los ojos de Sheldon brillaban con la tenue luz de la habitación.
Amy acariciaba el rostro de Sheldon con ambas manos, diciéndole al oído: "Debí hacer algo muy bueno en esta vida, para merecer tanto amor. Te amo, te amaré siempre".
Amy merecía todo el amor que le tenía y aún más, pensó Sheldon perdiéndose en la profundidad de los ojos verdes de Amy, cuando de repente, sintió un inesperado vacío cuando ella se levantó de su regazo, sin previo aviso.
"Am… Amy", exclamó él con sorpresa. "¿Por qué…?", Sheldon no pudo terminar la frase porque Amy colocó su dedo índice frente a sus labios, pidiéndole silencio.
Con suaves movimientos, Amy fue despojándose de su vestido, como si lo hiciera en cámara lenta hasta que la prenda cayó al suelo, revelando un delicado conjunto de lencería color púrpura.
Al sentir la mirada de Sheldon recorrerla de la cabeza a los pies, Amy se ruborizó. Ella no estaba segura de usar un atuendo así, no era su costumbre, sin embargo Penny y Bernadette le había sugerido comprarlo para alguna ocasión especial.
El ligero camisón púrpura semitransparente, con un fino borde negro de encaje, llegaba a un punto intermedio entre sus rodillas y sus sugestivas caderas. Amy sabía que el púrpura era una de los colores favoritos de Sheldon y por eso decidió comprar aquel conjunto, a pesar del pronunciado escote.
"Y… ¿Qué opinas?" Preguntó Amy, preocupada por el profundo silencio de Sheldon. "¿Te… gusta?".
"Es… bonito", dijo Sheldon tragando saliva.
"¿Bonito?" preguntó Amy. "Sinceramente esperaba una respuesta más entusiasta."
"Sí… es una pena que no vayas a usarlo por mucho tiempo", dijo Sheldon con una pícara sonrisa, mientras tomaba a Amy entre sus brazos con fuerza. "De todas maneras, me gusta más el contenido que la envoltura".
Nota de la autora: Espero que les haya gustado. Sus comentarios son una gran motivación para seguir. La letra de All of me pertenece a John Legend ;)
