Capítulo 52: Encuentro en la taberna
Un percance había ocurrido en la tripulación de Heishiro.
Uno de sus hombres había caído enfermo por comer algo en mal estado, así que tuvieron que quedarse un tiempo en la ciudad portuaria en la que se encontraban.
Heishiro sabía que era urgente encontrar Soul Edge, pero no era la clase de persona que deja un hombre atrás, o que obliga a un enfermo a trabajar.
Todas las noches iba a la taberna en la que había estado con Maxi. A veces acompañado de algún tripulante, a veces solo. Pero allí se sentía a gusto y podía olvidar la guerra, Soul Edge y la muerte de su hermano.
Una de las noches en las que fue sin compañía, un hombre encapuchado se sentó a su lado.
- ¿Qué quiere? – le preguntó el camarero al misterioso personaje.
- No quiero nada, gracias.
La voz del encapuchado era muy suave, pero daba escalofríos.
- ¿Qué pasa? ¿Hace frío fuera? – preguntó Heishiro extrañado.
- No. – dijo el otro, y rió de una manera que hubiese asustado a cualquier otro hombre, pero no a Heishiro. – De hecho, he venido para hablar contigo, Heishiro Mitsurugi.
Al ver que sabía su nombre, Heishiro llevó la mano al mango de su espada, dispuesto a desenvainarla, pero el encapuchado se apresuró a decir:
- Tranquilo, vengo en son de paz.
- ¿Quién es usted? ¿Cómo sabe mi nombre?
Heishiro habló con un tono severo y duro, pero con la voz lo suficientemente baja como para que sólo el encapuchado lo oyera.
- ¿Sabes que el imperio Ming va a por ti? – preguntó el otro.
- Era de esperar. – afirmó Heishiro con una sonrisa despectiva. – Yo solo soy más poderoso que la mitad de su ejército.
- Y aún así no pudiste evitar que una mujer asesinara a tu hermano delante de ti.
Esa frase detonó una serie de acontecimientos que ocurrieron muy deprisa.
Heishiro, enrabietado, sacó su espada y se dispuso a atacar al misterioso hombre.
Pero antes de que pudiera alcanzarlo con el filo de su arma, el otro lo agarró del brazo y consiguió inmovilizarlo contra el suelo.
Cuando quiso darse cuenta, Heishiro estaba con la cara pegada a las mugrientas baldosas de la taberna, con su propia espada sobre su cuello y con todos los que se encontraban en el lugar mirando como un encapuchado lo humillaba.
- El imperio Ming, como ya sabrás, también busca Soul Edge. – dijo el encapuchado sin dejar moverse a Heishiro. – Si se cruzan contigo en su búsqueda...te reunirás con tu hermano antes de lo que esperas.
Heishiro gritó con fuerza, producto de la rabia que contenía.
- ¿Acaso quieres que tu madre pierda un tercer ser querido en tan poco tiempo?
Al oir esas palabras, Heishiro se calmó y meditó, aún con la cara en el suelo.
- Sólo quería advertirte.
Y tras decir eso, el encapuchado soltó a Heishiro y se marchó de la taberna, dejando a toda la clientela perpleja.
