CAPÍTULO 49.- "RETORNO"

Después del nacimiento de Sarada, pasaron tres meses y medio. Tenerla en nuestras vidas se había convertido en lo más maravilloso que pudimos desear alguna vez; aunque Sasuke seguía preocupándose por lo pequeña que era a su parecer y no quería que llorara ni una sola vez así que cuando en plena noche la niña despertaba, Sasuke me zarandeaba del hombro para que la alimentara rápido. Me divertía su faceta de padre protector aunque algunas veces me sacaba de quicio.

Dejamos la guarida de Orochimaru después de ese tiempo, Karin prometió que en algún momento iría a visitar a Sarada para obsequiarle unos lentes pues, tal como lo noté al examinarla, mi pequeña hija tendría que utilizarlos para corregir algunos detalles de su vista que por su tierna edad, todavía no fui capaz de descifrar.

El verano había comenzado, un poco más de un año transcurrió desde el momento que abandonamos la aldea de Cristal. Durante ese tiempo escribí varias cartas para Momoka, mismas que eran contestadas y enviadas rápidamente con el halcón de Sasuke. El pequeño Kakashi ya tenía un año y estaba en perfectas condiciones; heredó el cabello grisáceo y piel morena de su padre y sus ojos eran grises como los de Momoka.

Sarada no se parecía a mí en nada, todos sus rasgos físicos eran idénticos a Sasuke, esperaba que por lo menos su carácter fuera como el mío.

Nos hospedamos en una posada, con Sarada tan pequeña era imposible dormir en el bosque o en cualquier campo abierto. Sasuke estuvo cumpliendo un par de misiones encomendadas por Kakashi sensei, hasta ese día que me informó que era tiempo de regresar a Konoha, pues necesitaba hablar temas importantes en persona con él y además Sarada tenía que crecer en un ambiente alejado del peligro y nada como la comodidad de un hogar.

Mientras viajábamos hacia nuestro destino, aproveché para cuestionarle sobre nuestra vida en la aldea, ya que ni siquiera teníamos una casa o un patrimonio donde pudiésemos hacer nuestra vida como una familia.

—Podemos adquirir una vivienda, aunque estoy seguro que Kakashi ya se ha hecho cargo de todo —dijo con su habitual seriedad—, él te tiene demasiado consentida.

—No lo sé Sasuke, una casa nueva es muy costosa. Mis ahorros no me permiten tener acceso a algo tan grande, necesito comprarle ropa a Sarada y otros accesorios, además tú sabes que come mucho y su cuerpo también requiere fórmula láctea.

—Ya lo sé. Te lo he dicho, Kakashi ha vendido todas las propiedades de mi clan, me lo informó en su último mensaje.

—Eso no me lo dijiste —alcé una ceja.

—Bueno pues ya lo sabes.

—¿Y es mucho dinero?

Apretó los labios y frunció el ceño.

—Sí, creo que es suficiente para vivir bien un tiempo.

—Hagamos una parada. Necesito cambiarle el pañal a Sarada.

Me emocionaba mucho el hecho de volver a casa y ver las reacciones de todos al saber que Sasuke y yo éramos marido y mujer. Nadie se esperaba nuestro regreso y apostaba que sería divertidísimo ver sus rostros.

Poco a poco el paisaje comenzó a ser familiar: el camino, los árboles e incluso algunas piedras que decoraban las orillas. Mi pecho se llenaba de alegría por pisar de nuevo Konoha, el nuevo hogar de mi hija.

—¡Veo las puertas! —Exclamé casi queriendo correr para llegar pronto.

—Tranquila, no tienes por qué desesperarte.

—¿Esto es lo que sentiste cuando volviste a la aldea? —Lo miré.

—En realidad no, recuerda que regresé con Momoka y tanto ella como yo estábamos devastados.

Había olvidado ese acontecimiento y lo difícil que fue para nosotros, además de todas las tonterías que hice por deshacerme del amor que tenía por Sasuke.

Él notó mi cambio de ánimos por lo que me dijo algo más alegre.

—Pero eso ya es cosa del pasado y de una forma nos ayudó mucho ¿no? Tal vez necesitábamos pasar por esto para entender nuestros sentimientos.

Acaricié la cabeza de Sarada.

—Tienes razón Sasuke.

Nuestros pies cruzaron la entrada de Konoha, mis ojos rápidamente se desviaron al puesto de control donde Izumo y Kotetsu siempre estaban alertas. Esa vez fue Kotetsu quien se aproximó a nosotros.

—Sakura —miró a Sasuke—, parece que tú también vienes, Sasuke.

—Nuestra misión terminó, venimos a rendir cuentas al Hokage —explicó Sasuke.

Los ojos de Kotetsu se desviaron a la bebé y sus cejas se pegaron mucho a sus ojos.

—¿Qué pasa? —Pregunté.

—Bueno, a ustedes puedo permitirles el acceso pero ¿tienen un permiso para el ingreso de esta criatura?

—¿Bromeas? Es una bebé, no tenemos papeles.

—En ese caso, tal vez deban llenar unos formatos.

—Es nuestra hija —hablé y los ojos de Kotetsu se abrieron en gran sobremanera, incluso Izumo reaccionó igual.

—¿Qué?

—Como has oído, ella es hija mía y de Sasuke. Ha nacido fuera de Konoha por lo que no tenemos un certificado de nacimiento.

Izumo se puso un lado de su compañero para ver a la pequeña.

—¡Pero si es igualita al Uchiha! —Casi gritó.

Sasuke carraspeó y miró de mala gana al par de ninjas.

—¿Podemos irnos? El viaje fue largo y todavía nos falta mucho por hacer.

—Ah, claro, claro... Por favor, pasen y bienvenidos.

Nuestra siguiente parada dentro de la aldea era la Torre del Hokage. Verla me causó mucha nostalgia a pesar de que tenía varias remodelaciones. Subimos la escalera en forma de caracol y cruzamos el largo pasillo, Shikamaru justamente iba saliendo de la oficina de Kakashi sensei; cuando nos vio sonrió.

—Así que han vuelto ¿eh? ¡Oh! —Miró a Sarada, quien acababa de despertar— Ni siquiera lo preguntaré, vaya sorpresa —se rascó la cabeza—. Felicidades a ambos.

—Gracias Shikamaru. Lamento no poder haber estado en tu boda con Temari. ¿Me perdí de muchas cosas?

—Descuida, todo está tranquilo. Mi hijo nacerá en septiembre —declaró y sonrió muy a su manera—, así que puede que él y tu pequeña sean amigos.

—¡Vaya! Felicidades, por favor dale mis buenos deseos a Temari.

—Lo mismo digo —habló Sasuke.

—Bueno, no les quitaré más su tiempo. ¿Van a ver al Hokage no? Les advierto de una vez, Naruto está allá dentro así que es posible que empiece a fastidiar.

—Está bien, sabemos lidiar con su explosiva personalidad.

Antes de ingresar, Sasuke tocó la puerta y los ruidos que provenían del interior cesaron. La voz de Kakashi sensei se dejó escuchar con su habitual "adelante" y entonces entramos. El primero en reaccionar fue Naruto, quien muy emocionado pronunció nuestros nombres.

—Cielos, han vuelto más pronto de lo que imaginé —dijo Kakashi sensei y se levantó de su silla.

—Usted no cambia sensei.

—Pero Kakashi sensei —habló Naruto—, se han ido por más de un año ¿cómo dice que volvieron pronto?

—Era sarcasmo.

—Tengo los reportes de las misiones —Sasuke interrumpió—, y hay algunos temas que considero importantes de discutir.

—Claro Sasuke, pero será después. Acaban de regresar y deben estar exhaustos.

—¿Y ese bebé? —Por fin Naruto notó su presencia. Caminó unos pasos y se acercó para observarla— ¿Es una niña?

—Sí, se llama Sarada —dije—, mañana cumple los cuatro meses.

—¿Por qué la traes contigo? ¿Alguna mujer te la ha regalado?

Sasuke bufó.

—No tonto, es mi hija.

—Ah... ¡¿QUÉ?! ¡SAKURA! —Me miró anonadado, hasta Kakashi sensei se sobresaltó— ¿Por qué tienes una hija?

—Porque me casé, duh —rodeé los ojos.

—¿Eh? ¿Te casaste? ¿Con quién?

—¡Esperen! —Kakashi sensei se interpuso, miró a Sarada luego a mí y finalmente a Sasuke— ¿Funcionó? ¿De verdad funcionó?

—¿Qué funcionó sensei? —Pregunté.

—¿Con quién te casaste Sakura? —Repitió Naruto.

—¡Ya cierren la boca par de ruidosos! ¿No es más que obvio? —Sasuke se desesperó— Sakura y yo nos casamos y ésta es nuestra hija.

Naruto se desmayó, no miento, de verdad cayó al suelo inconsciente y Kakashi sensei llevó ambas manos a su rostro con sus ojos bien abiertos. Apreté la boca para no reírme, la escena resultó ser mejor de lo que esperaba.

—¡Gané esa apuesta! —Kakashi sensei cerró su puño— Voy a callar varias bocas.

Naruto por fin reaccionó y se levantó del piso sobándose la cabeza, continuó viéndonos y después empezó a llorar.

—Sakura... Tu sueño se hizo realidad —decía entre lágrimas.

—Cállate tonto —me sonrojé.

—Pues muchas felicidades —Kakashi sensei nos puso una mano en el hombro y después cargó a Sarada—. Así que tú eres la pequeña nueva integrante de Konoha, bienvenida a casa.

Sentí mucha calidez al oírlo pronunciar aquellas palabras. Mientras de fondo escuchaba a Naruto riéndose de Sasuke y recordándole algunas anécdotas de nuestra niñez cuando él se ponía arisco y ni siquiera me miraba.

—¿Cómo está Hinata? —Cuestioné luego de un rato.

—Ah, ella está bien. Boruto ha nacido hace tiempo por lo que ahora estamos más ocupados que antes.

—Me da gusto saber que todo salió bien en su parto.

—¿No es fantástico? Nuestros hijos pueden ser amigos... ¡O incluso compañeros! —Extendió los brazos— Como nosotros.

—Espero que por lo menos tu hijo tenga buenos modales y no fastidie a Sarada —dijo Sasuke y todos reímos... Excepto Naruto.

—Estoy trabajando duro ¿sabes? Ser padre no es fácil.

—Me sorprende ver a mis ex alumnos ya convertidos en unos adultos —Kakashi sensei caminó hacia la ventana y se quedó mirando a través de ésta—. Todos están comenzando una nueva vida y esta aldea tiene nuevas generaciones, me pregunto si la paz nos alcanzará hasta que ellos sean grandes.

—Seguro que sí —dijo Naruto—, Sasuke y yo nos encargaremos de proteger Konoha ¿no es así?

Sasuke asintió en un sólo movimiento de cabeza.

Antes de retirarnos, Sasuke preguntó a Kakashi sobre la venta de las propiedades; efectivamente, tal como me lo dijo, las ventas se concretaron y el dinero pasó a disposición de Sasuke, sin embargo, seguíamos sin casa porque se agotaron las viviendas que construyeron y no tendríamos ningún sitio para vivir hasta que consiguiéramos por lo menos un departamento.

Salimos de la Torre y nos detuvimos frente a ella; Sasuke seguía con la frente arrugada dándome una clara señal de que estaba preocupado preguntándose dónde pasaríamos la noche o la semana antes de conseguir un piso.

—Tranquilo —dije—, estaremos en casa de mis padres mientras alquilamos un departamento disponible.

—No, no, no —caminó por delante—, ni lo pienses.

—Sasuke, no podemos quedarnos en la calle, tenemos a Sarada.

—Tú puedes quedarte en esa casa, yo buscaré una posada.

—¡No señor! Somos esposos, si te quedas a parte nunca pareceremos un matrimonio normal.

—Sakura —su ceja tembló—, no lo entiendes.

—¿Qué no entiendo? —Relajé mi voz al ver su expresión— Mira, si es por mis padres y su forma tan rara de ser... Sólo intenta sobrellevarlo, has soportado cosas más duras ¿no? Esto será nada en comparación.

Estuvo dando vueltas mientras cerraba los ojos y seguramente analizaba sus posibilidades, hasta que la tarde comenzó a caer y finalmente aceptó.

El recorrido a casa fue un mar de sensaciones llenas de nervios, alegría y miedo, porque no sabía lo que nos esperaba y Sasuke estaba más pálido que nunca.

Toqué el timbre de la casa, luego de unos segundos la puerta se abrió y vi a mi madre. Una sonrisa amplia se le dibujó en la cara y yo le correspondí de igual manera.

Salió apresurada para abrazarme cuando sintió el cuerpecito que traía entre mis brazos.

—Sakura, has tardado tanto en volver que me preocupé mucho. Todos los días iba a preguntar a la Torre del Hokage qué había pasado contigo.

—Lo siento mamá, al final no he podido escribirte una carta.

—¿Y este bebé? —Me miró.

Miré a Sasuke de reojo y me sonrojé.

—Mamá... Ella es Sarada Uchiha, Sasuke y yo nos casamos y ésta es nuestra hija.

—¡AHH!

El grito de mamá asustó a Sarada, rápidamente la cargó entre sus brazos y entró corriendo al interior de la casa mencionando el nombre de papá, estaba tan alterada que fui detrás de ella.

—¡Cariño! ¡Cariño!

Papá estaba sentado en la sala con su típico periódico, al verla lo dejó de lado.

—¡Mira! ¡Mira! —Le acercó a Sarada.

—¿Qué? ¿Qué pasa?

—¡Es nuestra nieta!

—¿Eh?

Papá se levantó una vez que me vio en la sala, estaba pasmado y no sabía cómo reaccionar. Miraba a mi madre, a Sarada y a mí, yo sólo me encogí de hombros.

—¡Mal hombre! ¡Anda! ¿No vas a decir nada? Tu hija acaba de volver y nos trajo una nieta.

—Una... Nieta. ¿Cómo?

—Se ha casado con el muchacho Uchiha.

Papá volteó a verme, sólo atiné a pasar saliva. Me sentí como Momoka con su padre.

—¿Sasuke? ¿Te casaste con Sasuke?

Moví mi cabeza.

—¡Le dije a ese chico que...! ¡Cuando te trajo aquella noche yo...!

Las manos le temblaban, miró a Sarada y la cargó.

—¡Mi nieta hermosa! ¡Hahaha! ¡Mira Mebuki, es igualita a mí!

—Estás de broma, si es la viva imagen del Uchiha —contradijo mi madre.

—A todo esto hija ¿en dónde está Sasuke?

—¡Sasuke!

Regresé corriendo a la puerta, él se quedó afuera recargado en la pared con una mirada un tanto vacía y de remordimiento. Quizás éramos una familia muy ruidosa en comparación con la que él alguna vez tuvo y eso lo estaba atormentando.

—Tienes que entrar —le pedí—, es justo que te presentes ante mis padres.

—Lo sé —suspiró—, no puedo huir de esto por siempre.

En la sala de mi casa, sentados en los sillones y en un casi total silencio de no haber sido por los gritos de los niños que jugaban en la calle, nos encontrábamos todos en un duelo de miradas. Mi padre traía cargada a Sarada, mamá estaba sentada junto a él.

Papá carraspeó dando a entender que él comenzaría a hablar.

—Bueno, esto es algo inusual. Realmente no pensé que los deseos de mi hija alguna vez se harían realidad.

—Papá —le lancé mi mirada de reproche y mamá lo codeó.

—Ahora entiendo por qué mi niña demoró tanto en volver a casa —vio a Sarada—, aunque admito que no imaginé que sería abuelo tan pronto.

—Joven Sasuke —mamá hizo una reverencia—, por favor cuida bien de nuestra hija. Nosotros hicimos de su crianza tanto como pudimos, hasta que ella misma tomó las riendas de su vida y trazó su propio camino. Sakura puede ser una mujer con carácter fuerte y muchas veces terca, pero es una buena persona.

Papá miró a Sasuke, bajó la mirada y expresó unas palabras tan sensatas y bellas que me pregunté si en verdad se trataba de mi padre.

—Sasuke, quiero que sepas que aunque no podremos reemplazar jamás a la familia Uchiha, en este humilde hogar tienes un rincón también y ahora eres parte de nuestra familia. Por favor, cuida de mi hija y de mi nieta.

Sasuke se puso de pie y se inclinó ante ellos, mis ojos se cristalizaron al ver esa escena. Una que soñé muchas veces desde pequeña y que en esos momentos era una realidad tan palpable que no me cabía en el pecho la emoción.

—Agradezco sus palabras. Prometo con mi vida que cuidaré de ellas siempre.

—Bueno pues no se diga más ¡bienvenido a la familia!

El rumor corrió tan rápido en un par de horas, pues a la casa de mis padres llegaron Tenten, Hinata, Temari e Ino. Estas últimas dos estaban embarazadas y se emocionaron mucho al ver a Sarada, ya ansiaban tener a sus pequeños en brazos. Sasuke estuvo muy incómodo, su rostro siempre lo delataba pero de ninguna manera fue grosero, de hecho lo soportó hasta el final.

Mamá se lució con un espectacular curry y encurtidos con salsa de soya, acompañados de té de durazno para la cena. Extrañaba tanto comer así de delicioso, mi comida no era tan buena como la de ella por lo que pensé que sería perfecto pedirle su recetario.

Papá estuvo haciendo bromas muy malas tratando de animar el ambiente, yo sólo reí con nerviosismo y Sasuke procuró ser simpático pero reservado, sin caer en la amargura.

Al final nos quedaríamos en casa de mis padres mientras encontrábamos un sitio nuevo para vivir. Teníamos muchas cosas por hacer en nuestra vida como esposos y padres.

Esa noche, acostados sobre mi cama y con Sarada junto a nosotros mirábamos hacia el techo. Ya habíamos dormido juntos muchas veces pero en esa ocasión, sentía un extraño cosquilleo por toda mi espalda. Me giré de lado para ver a Sarada que estaba profundamente dormida.

—¿Quieres que ya apague la luz? —Preguntó Sasuke.

—Espera sólo un poco más —acaricié el rostro de mi hija.

—Estás rara ¿qué te sucede?

—Quiero disculparme contigo. Sé que mis padres son muy distintos a ti, sé que te está costando trabajo adaptarte a todo esto pero, te agradezco que al menos lo estés intentando.

—Hago esto por ustedes dos —se giró para verme de frente—, y además no es tan fastidioso como piensas.

—¿No lo es? Creí que la gente así te caía mal.

—Tu padre es muy parecido a ti, no sólo físicamente sino también en su forma de ser. Al igual que Sarada se parece a mí, aunque yo quisiera que en su carácter fuera más como tú.

Mis labios se curvaron y aunque traté de ocultar mi sonrisa, al final se vio expuesta.

—Va a ser una mujer muy fuerte y bonita —dije y puse mi mano sobre el abdomen de Sarada.

—Una vez tuve una familia —Sasuke continuó—, una madre amorosa, un padre estricto, un hermano protector, muchos tíos y primos. Cuando los perdí, por mucho tiempo estuve solo y vagué por el mundo de oscuridad —su mano se posó sobre la mía—, hoy tu padre me ha dado la bienvenida, he cenado con mi nueva familia y eso me hace feliz. Así que, aunque sean un poco escandalosos —sonrió—, son buenas personas, gracias por eso.

Lancé un ligero suspiro y traté de componer mi garganta antes de hablar. Su sinceridad, sus dulces palabras, ésas que decía en los momentos precisos, me estaban atravesando el corazón.

—¿Sabes? Creo que al final ese hechizo de desamor fue todo lo contrario.

—¿Por qué lo dices?

—Porque lejos de olvidarte, me enamoré más de ti —lo miré a los ojos—. Incluso sé que mañana te querré más y no me cansaré de lo que siento. Tenerlos a Sarada y a ti aquí, en mi habitación, sobre esta cama en la cual he llorado tanto por tu amor... Entiendo ahora que los milagros existen, los hechizos no.

Su mano se movió para limpiar la lágrima que resbalaba lentamente por mi mejilla.

—Duerme Sakura, oí que tu madre va a preparar una fiesta por tu regreso y porque Sarada cumple cuatro meses. Será un día muy agotador.

—Hmm... Es cierto —besé su mano—. Yo apagaré la luz en un rato. Descansa tú también, cariño.

Sonrió y cerró sus ojos. Lo observé un par de minutos, a él y a Sarada; mi familia, mis amores.

Sasuke no tenía un pequeño rincón en su corazón para mí, tenía mucho espacio. Sasuke no era un inquilino en el mío, era el dueño.

FIN.


Bien... Éste ha sido el capítulo final y espero con todo mi corazón que les haya gustado la historia. Gracias por todos sus comentarios y a quienes añadieron el fanfic a sus favoritos, lo aprecio bastante.

Siendo mi primer fanfic aquí en esta página, no esperaba mucha respuesta pero me siento feliz de leer sus bonitos mensajes.

Hice un video especialmente para esto, no puedo añadir enlaces pero si quieren buscarlo en YouTube. Mi cuenta es Zekirina y el video se titula:

"[Sasusaku] Ending - Sayonara".

Gracias por todo su apoyo. En Wattpad publicaré el cuento de la Princesa Cerezo por si alguien gusta pasarse.

¡Besos! Y felices fiestas para todos.