La gema daba vueltas lentamente alrededor de zircón, mirándole fijamente a los ojos con expresión amenazadora. Zircón se mantenía en guardia preparado para cualquier ataque de la criatura, sabía que con esta gema cualquier error podría ser el último. Como si se tratara de un enorme León hambriento la gema se acercó corriendo y se abalanzó sobre él. Zircón rodó hacia un lado, esquivándola, pero la gema le persiguió continuando su feroz ataque. Tras conseguir esquivar por poco los letales zarpazos de la bestia Zircón intentó contraatacar con la espada de Topacio pero la gema corrupta en vez de intentar apartarse la agarró firmemente con las fauces y de un tirón se la quitó de las manos. Zircón se echó hacia atrás de un salto pero la gema no tenía intención de darle un respiro y lo persiguió. Este consiguió apartarse y le sacudió un fuerte puñetazo en el morro, enfureciéndola aún más. La gema rugió haciéndole caer de espaldas y entonces se abalanzó sobre él como si fuera una presa vulnerable. Zircón intentó sostenerle las patas pero la gema tenía una fuerza descomunal y se liberó, acertándole un zarpazo en el brazo que le hizo aullar de dolor. Este sabía que su situación era complicada pero no pensaba convertirse en la cena de de ese monstruo así que, con gran esfuerzo y sobreponiéndose al dolor rodó hacia atrás, lanzando a la gema con los pies por encima de su cabeza. Antes de que esta reaccionara, Zircón corrió lo más rápido que pudo hacia su arma. Con la respiración agitada y la sangre tiñendo la arena bajo sus pies, esgrimió la espada hacia la gema, sin dejar de pensar que ese lugar podría ser su tumba si sus compañeras no llegaban rápidamente. Este se dirigió hacia el monstruo mientras se levantaba: – "Recuerdo que la primera vez que te vi pensaba que eras una criatura mitológica… estaba aterrorizado y para empeorar las cosas mis poderes no me obedecían y era incapaz de invocar mi arma… de creerme un ser inmortal a sentirme tan vulnerable…"-. La gema lo miraba con ojos vacíos, solo rugía enseñando los dientes y se acercaba lentamente preparándose para atacar de nuevo. –"… Y lo único que hiciste tu fue darte la vuelta y desaparecer entre los árboles, perdonándome la vida…"-. La gema corrupta se lanzó sobre Zircón y este se agachó preparándose para intentar clavarle la espada en el vientre en un último intento por acabar con su enemiga. Justo antes de caer sobre él, el escudo de Steven golpeó a la gema-esfinge en la cara haciéndole caer de lado. Las gemas de cristal llegaron y se lanzaron a por el monstruo. Zircón respiró aliviado y Lapislázuli al ver la enorme herida sangrante de su brazo se acercó preocupada a ver como estaba. –"¡Oh diosa!…¡¿estás bien?!..."-. Zircón asintió mientras se aplicaba un torniquete improvisado con un trozo de su camiseta. Entonces lapis se dirigió hacia el enojada por su imprudencia : – "¡¿Como se te ocurre luchar tu solo?! , ¡¿pretendías hacerte el héroe?!, ¡tendrías que haber corrido hasta donde estábamos nosotras!"-. Zircón negó con la cabeza: –"Steven estaba desarmado y alguien tenía que entretenerlo hasta que llegarais, ten en cuenta que si hubiéramos huido esta cosa nos hubiera perseguido hasta el pueblo poniendo en peligro a más inocentes"-. Lapis suspiró y se fijó en el monstruo que esquivaba ágilmente los ataques de las gemas sin dejar de enseñarles las fauces. – "Desde que nos acercamos a esta gema soy incapaz de usar mis poderes… supongo que es culpa de ella…"-. Zircón asintió y entonces se dirigió a todas las gemas de cristal: – "Esta gema os impide usar cualquier capacidad propia, incluida la regeneración, así que máximo cuidado"-. Al oír las palabras de Zircón las gemas de cristal retrocedieron unos pasos, dirigiendo sus armas hacia su enemiga. Entonces Zircón le cogió la mano a Lapis y le dio su espada. –"Yo aún puedo luchar cuerpo a cuerpo así que úsala tu"-. Lapis la miró unos segundos y asintió. – "Está bien, supongo que esta vez me toca a mi demostrar lo que he aprendido"-. Zircón esbozó una sonrisa: - "Sí, pero por favor ten cuidado, por primera vez eres mortal"-.
Granate le acertó un puñetazo en el morro a la gema y Amatista la sujetó con el látigo y lanzó contra una Roca. Esta última se dirigió a Granate sin perder de vista a la gema-esfinge: – "Esto no va a durar mucho más"-. Granate le respondió seria: – "No te confíes, los errores e imprudencias aquí no son baratos"-. La gema esfinge se levantó dolorida y mirando furiosa a las gemas de cristal retrocedió lentamente. De repente se dio la vuelta y a la velocidad del rayo se adentró en el oasis. Amatista corrió tras ella ignorando las advertencias de Granate y Perla fue tras ella para intentar detenerla. Granate chistó –"Amatista no se entera de lo peligroso que es esto…"-. Zircón se dirigió apurado a Granate, Lapis y Steven. – "Como sea tenemos que alcanzarlas, ¡están completamente a su merced ahí dentro!"-. Las cuatro gemas corrieron al interior del oasis y encontraron inmediatamente a Perla que, desorientada, miraba hacia todos lados buscando a Amatista. –"¡Se ha metido entre los arbustos persiguiendo a esa cosa y la he perdido!-. Steven se dirigió a Perla: – "Perla tranquila, vamos a buscarla, pero juntos, ¡no nos separemos que aislados somos presas fáciles!"-. Perla asintió y el grupo se volvió a poner en marcha.
Mientras corrían a través de las palmeras buscaban señales del paso de Amatista o de la gema corrupta. De repente un alarido sonó desde el otro lado de unos matorrales. Las gemas corrieron hacia el sonido y encontraron a amatista con marcas de un zarpazo en la cara. La sangre resbalaba mientras la gema de cristal buscaba airada a la que le había hecho esas heridas. Perla la vio y se acercó rápidamente a atenderla y cuando Amatista se percató de su presencia intentó pararla pero era demasiado tarde: La gema esfinge salió como una sombra y se le lanzó sobre ella por la espalda. Amatista se impulsó y la empujó, cayendo la gema corrupta encima suya. Antes de que ninguna gema de cristal pudiera reaccionar, el monstruo le mordió la nuca a Amatista. En vez de gritar de dolor, Amatista aprovechó el dolor para coger por el cuello a la bestia, quitársela de encima, estamparla contra el suelo y con la otra mano, sujetarla con el látigo y lanzarla lejos de donde estaba. Entonces Amatista cayó de rodillas jadeando y todas las gemas se acercaron a ella. Perla la sujetó revisando sus heridas y casi llorando se dirigió a ella. – "¡yo…yo no quería…!"-. Amatista la interrumpió: – "Yo salí corriendo tras ella sin pensar así que es culpa mía… y por una vez que te salvo la vida y no al revés no creo que pase nada"-. Perla dejó escapar una pequeña risa al mismo tiempo que algunas lágrimas caían por sus mejillas. Granate y Lapis se pusieron cubriendo a Amatista para evitar que la gema corrupta acabara su trabajo mientras Zircón y Steven se acercaron para revisarla. Steven miró preocupado la herida del cuello, nunca había visto a una gema en esa situación, ya que llegado a cierto punto las gemas simplemente se retiraban a regenerarse. Zircón apartó con suavidad a Perla y miró la herida: –"Has tenido suerte… no ha llegado al hueso"-. Amatista dejó escapar una risa. –"¿Ese gatito?, bah…no podría conmigo"-. Zircón le devolvió una sonrisa y se dirigió a ella bromeando: – "Ya te he visto, he sentido hasta un poco de pena por la gema corrupta..."-. Entonces se puso más serio. –"Igualmente estás perdiendo bastante sangre, hay que llevarte al templo… ahora mismo estás ligada a tu cuerpo físico y estas heridas son peligrosas para un cuerpo humano…" -. Zircón se dirigió a Granate. – "Granate, tu eres la más poderosa contra esta gema… por eso me gustaría que fueras tu quien llevara a Amatista…"-. Granate asintió sin decir nada y Perla ayudó a levantar a la gema herida. – "Yo también voy, incluso Granate puede tener problemas si va sola"-. Zircón asintió. –"De acuerdo… nosotros nos encargamos de esto, id con mucho cuidado"-. Las gemas asintieron y entonces se marcharon rápidamente en dirección al portal.
Entonces Zircón, Lapis y Steven se miraron mutuamente y se pusieron espalda contra espalda. Steven le pasó el sable de Rose a Zircón y habló en alto dirigiéndose a los dos. –"Acabemos con esto de una vez… esta noche ya ha sido demasiado larga"-
