Outtake
Autora: Nolebucgrl
Traducido por Isa Beta Traductora, FFAD.
Capítulo beteado por Mentxu Masena, Beta FFAD.
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BPOV
Era una casa de locos. Tenía la sensación de que la ciudad de Miami siempre era caótica y loca, pero estar en un Súper Bowl ha sido un caos puro en prácticamente todas las partes a las que fuimos. No podía creer que estaba ahí para cubrir el juego. No podía creer que estaba ahí para cubrir el juego de mi novio. Estaba más allá de cualquiera de mis sueños más salvajes.
Era lo que yo esperaba, por supuesto, porque en realidad apenas pude lograr ver a Edward. Habíamos estado aquí por tres días, pero nos quedamos alojados en hoteles distintos. Tuve la suerte de poder verlo en la práctica, pero nada más, aparte de la hora de las llamadas telefónicas. Yo sufría por él. Ésta fue la semana más larga en la cual habíamos estado separados el uno del otro. Yo sabía que estaba haciendo el ridículo, pero no era la única. Él no estaba contento sobre esto tampoco, diciendo que no podía dormir bien sin mí y tratando de pensar en mí en su habitación.
Después de haber vetado la idea de vestirse como un "botones" y/o esconderse debajo del carro de servicio de la habitación, había dejado de planificar, pero no de quejarse. Él estaba amenazando con traer a Emmett, pero le recordé que Em estaba lejos de Rose, y si él iba a esconderse, sería por ella.
Afortunadamente tuve a mis chicas conmigo. Rose y Alice lograron entrar en el mismo hotel que me hospedaba, así que cada vez que bajaba me topaba con ellas. Me arrastraron al evento de Playboy la última noche, que era fascinante, pero era un poco extraño. Todas las personas estaban a medio vestir y las mujeres deambulaban. Hugh Hefner me reconoció y me felicitó, así como preguntó por la difusión del lanzamiento de la maldita revista de aquella vez. Con todo respeto había declinado y luego le preguntó si Rose estaba disponible. No estaba segura si se refería a la revista o a que ella formara parte de su harén o tal vez ambas cosas. Ella le había dado demasiado.
Estaba lleno de celebridades por todas partes y, lo que era más increíble, que varias de ellas me habían reconocido. La agente de Edward me había mencionado e incluido una foto de nosotros dos en el lanzamiento de un comercial. Era extraño ser reconocida, pero traté de dejar de lado aquello para centrarme en la verdadera razón por la cual me encontraba ahí, que era trabajo. Sin embargo, era bastante fácil quedar atrapada por la emoción y la diversión.
Hoy era el día de la prensa y era una experiencia en sí misma. A Rose y Alice no les permitían que me acompañaran, así que me vi obligada a hacer frente a la multitud sola. ¿Por qué no pueden estar a mi lado? Estaba más allá de mí. Ellas tenían un mayor conocimiento de fútbol y mejores credenciales que la mitad de las personas a las cuales se les permitió asistir. Incluyendo a la mujer que tenía un mensaje colgado que decía: "Edward, ¿quieres casarte conmigo?" Pensé en golpearla y ver su intento de llamar a seguridad, pero eso habría sido inapropiado. Satisfactorio, pero inadecuado.
El stand de mi novio estaba lleno totalmente y él aún no estaba siquiera ahí, así que vagué por las filas y saludé a algunos jugadores menos conocidos que ya estaban dando entrevistas. Las preguntas fueron fascinantes, algunas bastante relevantes, otras irrelevantes y otras que rayaban en lo inapropiado. Una señora con acento español y un enorme sombrero parecía estar interesada solo en el tipo de ropa interior que usaban los jugadores. Era ridículo y me negué a tomar incluso las notas.
Me moví hacia la zona en la que Edward sería el famoso a entrevistar, con Emmett en la cabina junto a él y Jasper con un par de personas más abajo. El área de Em era tan concurrida como la de Edward, por razones obvias. Los reporteros sabían que podían tener una buena cita del número siete, Emmett McCarty. Me quedé detrás de ambos grupos.
El murmullo se hacía más fuerte mientras Emmett estaba ahí. Él estaba con su camiseta y sonreía como loco.
— ¡Comenzó la fiesta! —llamó por micrófono mientras se sentaba. Una persona de relaciones públicas se puso a su lado y empezó a señalar a distintas personas para llamarlas, pero Emmett negó con la cabeza—. Tengo esto, amigo —señaló con el dedo a un hombre grande que estaba en la parte delantera y que yo no podía ver—. Usted, coronel Sanders (1), ¿qué es lo que quieres saber?
El público comenzó a reír y supuse que el apodo de Emmett era lo bastante preciso.
— ¿Qué se siente estar en el Super Bowl? —Moví los ojos. No eran las mejores preguntas que se podían pedir.
Emmett sonrió. —Tengo a cientos de ustedes sentados aquí esperando cada palabra de mí y en unos pocos días millones de personas me estarán mirando por la televisión, ¿cómo crees que es? ¡Es megamente fantástico! —Él cautivó toda la atención—. Ok. Tú, charro, el de sombrero enorme, ¿qué quieres preguntar? —Lo siguiente que supe es que Emmett estaba usando ese sombrero flexible que tenía escrito Cardinals en él—. ¡Gracias señorita! ¿Qué es lo que quieres saber?
Realizó la pregunta de la ropa interior y Emmett sonrió y se le agrandaron los hoyuelos al parpadear.
— ¿Qué te hace pensar que me pongo alguna? Siguiente pregunta. —No sabía si Rose lo iba a besar o lo iba a matar por esa respuesta. Luego perdí todo el interés, porque allí, en toda su gloria, estaba mi Edward. Se sentó y esbozó una sonrisa. Lo vi como estiraba el cuello, pero yo sabía que iba a ser bastante difícil que me viera aquí, así que traté de avanzar hacia delante, lo cual no era una tarea muy fácil.
—Discúlpenme un minuto. —Oí la voz de Emmett y luego desapareció. Todavía estaba tratando de avanzar más allá de la última fila cuando de pronto ahí estaba frente a mí—. ¿Qué pasa, Diane Sawyer (2), no puedes llegar a la parte delantera que es donde perteneces?
Me eché a reír. —No, está bien, voy a verlo… —Me interrumpió cuando Emmett me tomó en brazos y comenzó avanzar hacia delante a través de la multitud.
—Discúlpenme, viene una señora con un lápiz. —Le golpeé la cabeza y comenzó a reír—. Bueno, no estás embarazada, ¿verdad? Si dijera que lo estás, estarías rodeada de todo el mundo en los próximos veinte segundos.
Quería molestarlo, pero miré hacia arriba y vi esos brillantes ojos verdes que me miraban con una sonrisa en el rostro de mi novio y no tenía que fingir que quería estar más cerca. Emmett me dejó caer justo al lado del escenario y le dio unas palmadas en la espalda a los reporteros que habían concurrido a su lado.
—Lo siento, pero él dirá mejores cosas si ella está cerca.
Odiaba ser señalada. No estaba recibiendo demasiadas miradas hostiles, a diferencia de las cabezas huecas que estaban en la multitud y que no estaban para reportear de todos modos.
—Gracias, Em —Edward lo llamó.
Emmett sonrió y lo saludó con la mano. — ¡Solo hago mi trabajo, Teen Vogue! Trata de no ser tan fascinante como yo. —Me dio un sonoro beso en la mejilla y le movió las cejas a Edward y luego, al igual como había llegado, se fue empujando a todos en su camino de regreso a su stand.
Edward le sonrió a su público ahora más calmado. —Bien… ¿Alguna pregunta? —Las manos comenzaron a levantarse y yo me senté nuevamente y vi como las tomaba con calma, una a una, sin perder la compostura, incluso con las preguntas más estúpidas realizadas por los presentes.
— ¿Tú crees que puedes ganar con los "Patriots? —Alguna reportera de Boston preguntó aquello. Yo lo aprobé.
—Debemos hacerlo, ¿no es así? —respondió Edward—. Nunca vas a poder bajar a Tom Brady, solo puedes esperar contenerlo. Mi trabajo será mantener la ofensiva en el campo de juego el mayor tiempo posible, pero mantenerlo fuera de ello será un reto increíble. —Lo que él no dijo, por supuesto, era que la defensa de los Patriots tenía agujeros. Este juego iba a ser un tiroteo, a menos que la defensa de los Cardinals nos sorprendiera a todos.
Su mirada se posó en mí y obtuve mi sonrisa especial antes de que él tomara otra pregunta.
— ¿En qué fiestas has estado? —Sonreí a eso.
—En ninguna —contestó.
— ¿Ninguna? Algunos chicos fueron vistos la última noche en Diddy's y…
—Ninguna —le contestó Edward al periodista nuevamente—. Estoy aquí para jugar, para poder ganar el Super Bowl. Primero el partido y después veré lo que sucede. —Me sonrió de nuevo y me estremecí. Sabía qué clase de partido quería tener con él y era uno privado.
— ¿Quieres casarte conmigo? —Maldición, a esa mujer le había dado duro.
Edward comenzó a reír y se pasó la mano por el cabello. Entrecerré los ojos y esperé.
—Eso es halagador, pero ya tengo novia. —Sonreí con suficiencia.
—Hey, ¡GQ! —Emmett gritó desde su podio. Edward se volvió hacia él—. ¿Te acaba de llegar una propuesta?
—Sí —le dijo a Emmett.
—Maldita sea. ¿Por qué ninguno de ustedes quiere casarse conmigo? —Emmett frunció el ceño a su grupo de reporteros—. Ustedes pueden preguntarme sobre mi ropa interior, pero no pueden ofrecerme un anillo. Los hombres de una sola línea no reciben amor, hombre. —Sacudió su cabeza con tristeza y comenzó a reír. La confianza de Emmett hace que no tenga deseos de vencer a la chica del cartón, a pesar de que tiene la suerte de estar muy lejos de mí.
Edward hizo un gesto con la mano a Emmett y le dio un guiño. Em sopló algunos besos y me reí y le devolví el beso.
A Edward le preguntaron sobre el esquema defensivo de los Patriots y dio una respuesta bastante reflexiva acerca de tener que ajustar sobre la marcha y confiar en su línea, en las alas cerradas y en su espaldas para protegerlo y para que pudiera hacer llegar el balón a sus receptores talentosos.
— ¿Qué tipo de ropa interior llevas? —Me reí mientras esperaba. Alice había oído esa pregunta con bastante frecuencia y se había craneano con la respuesta de Edward varias veces.
—Tengo 10 perfectos boxers, claro —dijo arrastrando las palabras, con lo que solo podría ser clasificado como su sonrisa. La chica que le preguntó quedó sin aliento y no podía culparla. Yo estaba bastante cerca de saltar al escenario y simplemente tirarle su ropa interior. Las hembras y los machos de la multitud parecían estar un poco aturdidos por aquello. Me pregunté si Jasper había llegado a esa pregunta todavía. Alice lo había amenazado con no tener sexo si no daba la misma respuesta. Había argumentado que podría ser que él y Edward miraran un poco más de cerca, pero ella no estaba escuchando.
— ¿De qué color? —Un muchacho le preguntó a Edward y parecía estar avergonzado por primera vez.
—Rojo Cardinal —replicó. Solté una risa y luego Emmett rugió de la risa. Era evidente que estaba manteniendo una estrecha vigilancia sobre Edward y yo sabía qué significaba para los dos.
—Puedo verificar aquello, lo veo en el vestuario todo el tiempo.
—Deja de mirar —le dijo Edward.
—No lo puedo hacer —Emmett le dijo antes de volverse hacia la multitud—. Siguiente pregunta.
— ¿Cuál es tu programa de televisión preferido? —Alguien le preguntó a Edward. Tuve que reír mientras ponía los ojos en blanco.
—No veo mucha televisión. Sería las noches de futbol de los lunes —sugirió. Era cierto, hemos tenido mejores cosas que hacer que ver la televisión.
— ¿Qué se siente salir con una periodista? —Me estremecí un poco y vi que la pregunta venía de Rick de Sl. Douche.
Edward lo niveló con una sola mirada. —Es mucho más divertido de lo que pensé que sería. Honestamente tengo una chica que no solo le gusta el juego, ella lo entiende en un nivel más profundo que la mayoría de las personas que tienen que ver con estas cosas. No todo el mundo tiene la oportunidad de compartir un aspecto de mi vida como nunca lo había hecho antes. En resumen, es genial. —Su tono contenía algo de ventaja, como si estuviera desafiando a Rick a decir algo sobre mí o de acusarnos de cualquier delito. Él me miró y guiñó un ojo—. Además, ella es mucho más sexy que mi entrenador de mariscal de campo. —Todo el mundo comenzó a reír y el momento de tensión se rompió—. ¿Alguna otra pregunta?
Luego continuaron. Me senté y disfruté viéndolo trabajar con la multitud. Él no los hizo "rugir" como Emmett, pero de todos modos los deslumbró. Edward tenía algo sobre cómo manejar una multitud. Esta semana estaba comenzando a llegar a su fin. Yo estaba emocionada por el juego, pero estaba más excitada por ver que mi hombre volviera. Él sonrió hacia mí como si supiera lo que estaba pensando y tuve que sonreír nuevamente. Pronto, Cullen.
Xoxoxoxox
—Así que, ¿cómo estuvo el día de los medios de comunicación? —preguntó Alice, tirándose sobre mi cama. Yo estaba mirando a través de mi ropa para encontrar algo que ponerme para la fiesta de ESPN. Tuve que mirar la semi—formal, por lo que estaba pensando en una falda negra, una chaqueta roja y una blusa Sans.
Negué con la cabeza. —Una locura. La mitad de las personas de allí eran un chiste. —Miré a Rose—. Por supuesto que Emmett estuvo impresionante.
Ella sonrió. —Creo que él estaba más emocionado acerca de eso que del propio juego. Ama ser el centro de la atención.
Me reí entre dientes. —Claro que sí. Pasó a través de la multitud y me llevó a la parte delantera para estar con Edward y poder ver a los otros.
—Awww —dijo Alice, entonces ella entornó sus ojos—. Oye, ¿Edward mencionó lo de la línea de ropa interior?
—Sí Alice, lo mencionó. —Y algo más. Recuerdo que me hizo sentir caliente. Ahora no era el momento. Me puse mi blusa abotonada y la abroché hasta arriba.
—Bien. Sé que Jasper también realizó su trabajo, le envié mensajes de texto. —Parecía muy satisfecha. La línea de Edward estaba comenzando a despegar y ella era una parte importante de aquello.
—Mejor vigílalos, o tendrás que pasar todo el tiempo con los chicos —le dije.
Ella sonrió. —Yo estaría bien con aquello. No hay novias más perras que sus propias madres que están locas. Inscríbeme.
—Pensé que amabas tu trabajo —le dijo Rose, mientras se miraba en el espejo su vestido negro.
—Lo hago, me gusta mucho. Solo es algo con lo que estoy jugando.
—Bueno, bien por ti. Todos debemos hacer lo que nos gusta.
—Yo volvería a hacer lo que me gusta, pero está lejos de mí —suspiró Rose. Yo la comprendí y también lo hizo Alice, que tenía el ceño fruncido.
—Cuando el juego termine, Jazzy y yo iremos a tomar aire a algún lugar, por lo menos durante una semana.
—Estoy de acuerdo —le dije.
Rose soltó un bufido. —Por favor, dime que tú no has follado en mucho tiempo.
Sentí el calor de mis mejillas. —Bueno…
—¡Exacto! —señaló ella con un dedo acusador—. Emmett se ha centrado en el fútbol y me dijo que necesita su espacio, ¡su espacio! Le voy a mostrar lo que es el espacio —murmuró.
—Jasper también. Maldita sea, ellos son tan supersticiosos. No puedo creer que Edward no te cortara.
—Bueno, para ser justos, no lo hemos hecho como lo solemos hacer —suspiré débilmente. No podía hacer nada si yo estaba estropeada y a mi hombre le gusta mucho el sexo. Todavía estábamos en nuestra fase de luna de miel. Por supuesto, no estábamos casados , pero estábamos recién viviendo juntos, y esperaba estar así por un par de años o décadas o algo así.
— ¿Qué? ¿Se redujeron a solo dos veces al día? —Alice preguntó. Yo no dije nada y ella me arrojó una almohada—. ¡Perra!
—Hey, no es mi culpa que te corten. Yo no tengo nada que ver con eso.
—Sí, bueno, aún lo puedes chupar —respondió ella, sonriéndome.
—Por supuesto que sí, es por eso que ella es tan caliente todo el tiempo. Vamos hacer esto —declaró Rose. La golpeé y ella soltó una carcajada.
Agarré mi bolso, mi teléfono y nos fuimos afuera. El viaje en taxi hasta el club estuvo lleno de bromas de Rose sobre Hugh Hefner. Al parecer, le había enviado flores a su habitación. Hubiera sido muy gracioso si no fuera tan grave.
—Voy a atacar a Emmett si no para de molestarme —murmuró mientras salíamos del coche.
— ¿Le has hablado de él? —le pregunté.
Ella puso los ojos en blanco. —Sí, él piensa que es gracioso. Eso le servirá mucho si poso para ellos.
Alice soltó una risa. —Entonces Hef te ve en toda tu gloria desnuda. Él nunca te dejara sola.
Rose gruñó. —Voy a vencer y a cortar a este viejo para que se marche.
Le entregué mi invitación al portero y nos dejaron entrar. La música estaba floreciente, el alcohol fluía y muchas celebridades y atletas se arremolinaban alrededor. Alice se desmayó cuando vio a Justin Timberlake, yo estaba impresionada por Michael Jordan y Rose estaba echando un ojo en busca de Hef.
—Bueno, el partido oficial puede empezar ahora —dijo una suave voz en mi oído. Me sobresaltó, pero no corrí las manos que se encontraban en mi cintura.
—Pensé que estarías ocupado esta noche —murmuré cuando sentí unos dientes en el lóbulo de la oreja y mis ojos se cruzaron.
—Estoy cansado de estar lejos de ti. —Me volví y deslicé mis brazos alrededor del cuello de Edward. Sus labios estaban sobre los míos antes de que pudiera decirle hola. No me importaba.
—Dios, te extrañé —le dije cuando se apartó de mí.
Él sonrió. —Yo también te extrañé. ¿Sabes lo difícil que era estar sentado allí mientras estabas a unos 3 metros de distancia? Tuve que hacer un enorme esfuerzo para no levantarme e irte a besar sin un sentido.
—Bueno, creo que acabas de hacer eso —le dije. Él se rió y lo hizo de nuevo. Me fundí en él.
— ¿Así que el entrenador te dejó libre por esta noche?
Edward se rió. —Tenía que hacerlo. Emmett estaba amenazando con destruirlo todo. Era más sencillo darnos unas horas para desahogarnos.
Me tomó un momento entenderlo. Edward llevaba puesto un traje. No me jodas. Él sabía lo que haría. — ¿Así cómo esperas desahogarte?
Él esbozó una sonrisa maliciosa. —Bueno, yo podría hacerlo mediante la presentación de mi chica ante todo el mundo en esta fiesta y dejando que converse un poco con los peces gordos. —Puse mala cara. Ése había sido mi plan original, pero no parecía demasiado divertido ahora—. O podría arrastrar a mi chica y desaparecer por un tiempo.
Eso era más como él. — ¿Dónde?
— ¿Crees que me pueda esconder en tu habitación? Hay demasiada seguridad en nuestro hotel.
—Sí, ¿dónde están… —me interrumpí al ver que Rose y Emmett salían por la puerta y Alice y Jasper no estaban por ningún lado—. Supongo que ellos fueron a terminar con su sequía.
Él se echó a reír. —Sí, al oír que Hef fue tras de Rose, encendió un fuego bajo Emmett.
Me tuve que reír con él. —Bueno, será mejor irnos si vamos a conseguir un poco de tiempo de calidad.
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Nos metimos en mi habitación del hotel y Edward me inmovilizó contra la puerta.
— ¿Qué tan importante es esta blusa? —preguntó mientras sus labios encontraron mi cuello.
—No lo es —murmuré. Él hizo un ruido y lo siguiente que sé es que mi camisa estaba desgarrada.
—No puedo esperar —me dijo. Pude ver eso. No iba a quejarme, sin embargo, porque su mano bajó mi falda rayada y mis bragas estaban fuera—. Estabas tan hermosa hoy. Quería agarrarte y llevarte lejos de todas esas personas. Solo nosotros. —Sus dedos ya estaban trabajando con su magia sobre mi clítoris. Yo estaba mojada, temblando y casi explotando.
Desabroché sus pantalones y tiré de ellos hacia abajo junto con su ropa interior. Allí estaba mi Zeus, gracias a Dios. Se las arregló para sacar mi falda, aunque tenía la sensación de que había roto la cremallera, pero en este momento no me podía importar menos.
— ¿Aquí? ¿Ahora? —él preguntó.
—Dios, sí —le dije. Y así, me inmovilizó contra la puerta y él estaba muy dentro de mí. Contuve un grito, porque lo último que necesitábamos era que la seguridad del hotel derribara la puerta. Pero joder, se sentía tan bien.
—Te amo —me dijo, con los ojos ardiendo en los míos cuando comenzó a empujar dentro de mí.
—También te amo. —Me las arreglé para respirar. Nuestros cuerpos estaban golpeando juntos, y yo sabía que no pasaría mucho tiempo para cualquiera de nosotros. Se sentía como si hubieran pasado semanas desde que lo había tenido. Su polla latía en mí y mis tacones se clavaron en él. Yo misma me incliné en la puerta un poco para que pudiera deslizarse más profundo.
—Mierda, Bella —gimió. Dios, él sonaba sexy. Se movió de modo que su pulgar pudiera frotar mi clítoris. Eso hizo. Me vine duro alrededor de él y empujó dentro de mí, acompañándome. Me sujetó en la puerta y mi cabeza cayó sobre su hombro mientras ambos tratábamos de recuperar el aliento. Sentí que su pecho subía y bajaba contra el mío y pasé mis manos por su cabello. Se dio la vuelta y me besó en la mejilla antes de deslizarse fuera de mí y llevarme a la cama.
—Lo siento. Quería tener un poco más de paciencia y delicadeza, pero…
Me reí y le apoyé la cabeza en su hombro después de que él nos pusiera en la cama.
—Tú puedes tratarme con delicadeza en cualquier momento.
Él se rió y acarició sus manos por mi espalda. —Felizmente. Te he echado de menos, aunque te he visto todos los días. Apesta no compartir habitación contigo.
— ¿Así que piensas que soy un mejor compañero de habitación que Jasper? —le pregunté.
Tiró de mi pelo. —Infinitamente. Él es un cerdo encubierto.
Me reí sin remedio. —Ahora hay una imagen que el mundo necesita ver: tú y Jasper compartiendo una cama.
—No, gracias. Estoy pillado.
Me empujó hacia sus brazos y le sonreí. —Ya que lo mencionas. ¿Ninguna de esas propuestas de matrimonio te llamó la atención?
Me mordisqueó la barbilla. —No. Lo menos que podía haber hecho era defender mi honor y reclamarme para ti.
Un escalofrío me recorrió. — ¿Así que querías que yo te lo propusiera? —Muy pronto. Demasiado, muy pronto. Pero fue un infierno de pensamiento.
Él sonrió como si supiera lo que estaba pensando. —Tal vez. Al menos podrías haber comenzado una pelea o algo así.
— ¿Jalar el pelo, la ropa rasgada, un escote desorbitado? Eso habría hecho el día de los medios de comunicación aún más ridículo.
Él se rió y me llevó de vuelta a sus brazos. —Hubiese caído en la infamia.
—Me hubieran despedido —le dije.
—Es cierto —suspiró—. Está bien, te voy a perdonar. Además, tuvimos rasgadura de ropa y escote desorbitado aquí.
—Sí, eso fue mejor —le dije.
—Seguro que sí. —Él estuvo de acuerdo, entonces tiró mi pelo otra vez—. Ahí está tu pelo jalado.
Extendí mi mano y tiré el suyo. —Y el tuyo. —Bostezó y me miró a los ojos. Tenía un aspecto cansado. —Hay que dormir.
—No duermo bien sin ti —me recordó.
—Yo tampoco. —Me di la vuelta y cogí el reloj de alarma—. ¿A qué hora tienes que estar de vuelta?
—Once —me dijo.
Puse el despertador a las diez. —Ahora podemos tomar una siesta. —Aparté el pelo de sus ojos—. Necesitas un poco de descanso.
—Vine a pasar tiempo contigo —murmuró, con sus ojos ya cerrados.
—Y acá estás. También necesitas una siesta. —Me acurruqué en sus brazos y me abrazó.
—Te amo —murmuró.
—También te amo. —Y cerré los ojos, disfrutando de solo estar con él otra vez. Todo estaba bien en el mundo cuando estábamos juntos.
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Nunca había visto nada igual. En los muchos juegos en los que había estado y ahora cubriendo, no había nada con qué comparar a una Super Bowl. Parecía un centenar de veces más grande, más fuerte y mejor.
La sala de prensa estaba tan llena que apenas uno podía moverse. Yo estaba agradecido de que Ronnie fuera un veterano en estas cosas y había guardado un lugar para mí, o de lo contrario, habría estado de pie todo el juego. No es que fuera a ser fácil quedarme en mi asiento, ya sentía que iba a saltar en un pie.
—Esto es una locura —le dije.
Ronnie se echó a reír. —Realmente lo es. Solo tienes que esperar hasta que empiece el juego. Todos los malditos tiempos muertos de la televisión y el espectáculo del entretiempo… Juro que el juego se sentirá tres veces más de lo que realmente es.
Grandioso. Como si ya no estuviera muriendo para que terminara. Quería ver a Edward. Quería ver a Edward victorioso. Estaba muerta de miedo de que los Pats lo golpearan. Él quedaría tan aplastado. Odiaba siquiera contemplarlo.
Ronnie me dio unas palmaditas en la mano. —Él va a estar bien. Él fue hecho para esto, Bella. Nunca he visto a un mariscal de campo tan grandioso.
Muy bien. Estaba tranquilo. Yo era el caso perdido. Esperé a que las presentaciones comenzaran. Me aferré a la ventana mientras Edward apareció en toda su gloria. Ronnie tenía razón; parecía completamente enfocado. Me juró que no era consciente de la multitud que gritaba, de los cánones, del humo y el fuego al apagarse.
Él estaba mirando algo que yo no podía ver. Se dirigió a la zona donde se excluye todo menos el terreno y a los jugadores, luego sonrió y alzó una mano en dirección a la tribuna de prensa. Me estremecí. ¿Cómo demonios siempre sabía? Sabía dónde estaba y él me hizo saber que aún cuando él estaba en ese lugar, yo estaba allí con él de alguna manera. Fue intoxicante, al igual como lo era él.
Casi no respiraba cuando tomó el centro del campo y empezó todo el alboroto. Algunos cantantes de música country realizaron el himno nacional y Dan Marino lanzó la moneda ceremonial. Los Cardinals ganaron el sorteo y eligieron ir en la primera defensa.
Brady recibió el balón en la 29 y trasladó su ofensiva de manera eficiente por el campo. Gemí, esto era lo que yo había temido. Welker pateó para ganar 12 yardas, luego Branch por siete y Hernandez por 8. En poco tiempo estaban llegando a la línea de meta y Green—Ellis acarreó el balón para un touchdown fácil.
Edward, con calma, saltó al campo a los 17' y encontró a Fitzgerald para ganar 22 yardas. Crowley consiguió 3 en su primer arranque y luego arrancó en la 11. Edward encontró a Jasper para ganar 22. Lo siguiente fue un pase hacia Jasper para marcar un touchdown. El dedo del pie tocó antes de caer fuera del campo de juego.
Me resistí a comer cuando Ronnie me ofreció un hot dog. Tenía el estómago hecho nudos. Solo podía imaginar cómo Edward lo estaba haciendo ahora mismo. Escribí a máquina las notas que pude y traté de sentar la cabeza. Me sentí como si estuviera jugando. Había conseguido, apenas, evitar gritar cada vez que anotó, pero fue duro.
Edward salió de los vestuarios y los Cards entraron al campo rápidamente, anotando al darle un pase corto a Fitzgerald. Brady respondió con un touchdown a Gronlowski. Edward derribó a FItzgerald en la yarda 53. Fue de ida y de vuelta. Quería vomitar, pero no tenía nada en el estómago. Green—Ellis anotó, Crowley anotó. Todo era borroso, aunque estaba intentando mantenerme ocupada. Habíamos configurado el TIVO, gracias a Dios, porque tenía la sensación de que no iba a recordar nada de este partido.
Los Pats anotaron con 3 minutos por jugarse, tomando una ventaja de 38—35. Edward disponía de 3 minutos y 2 tiempos para empatar o ganar el juego. Breaston regresó el balón fuera de la yarda 25. Edward le lanzó a Jasper, ganando 13 yardas. Los Pats estaban jugando a la defensiva, intentando mantener todo en frente de ellos. Odiaba esa defensa, pero me encantó este momento porque sabía que Edward podía descontar.
Crowley consiguió una carrera y corrió hacia la 45. Un pase rápido a Breaston nos consiguió pasar de medio—campo. Fitzgeral atrapó un pase en el costado y se lanzó al suelo afuera de la yarda 30. Crowley corrió de nuevo y nos llevó a la 22, junto al tiempo muerto de 2 minutos. Maldije en el descanso, pero Edward tenía a sus hombres reunidos y les daba instrucciones. Después de la pausa interminable, Crowley no logró ganar nada. Entonces él gano 5 yardas. Era el tercer intento con casi un minuto de juego. Edward cayó hacia atrás y lanzó un pase hacia la esquina de la zona de anotación. Jasper logró atraparlo. Estaba cerca de la línea lateral, pero él terminó adentro. El árbitro levantó los brazos para señalar touchdown. Contuve el grito de triunfo. Por supuesto, tenían que comprobar que había pasado bajo la capucha.
Miré a Edward mientras él estaba tranquilamente en el centro del campo, flanqueado por Jasper y Emmett. No tenía idea de lo que estaban hablando, pero Jasper y Emmett sonreían y Edward parecía totalmente seguro. Así que confiada en eso, él hizo un gesto a sus muchachos para dirigirlos fuera del campo de juego. Así lo hicieron mientras el árbitro salió y anunció que después de una nueva revisión, la jugada era válida. Touchdown. El punto extra fue pateado y los Pats necesitaban un touchdown con poco menos de un minuto para el final.
Pateamos y Welker devolvió el balón a la mitad. Brady salió del campo de juego, no había tiempo muerto. Él lanzó un pase corto a Welker que salió afuera de los límites de la yarda 42. No estaba respirando. Él lanzó un pase incompleto a Hernández, seguido de una finalización de Green—Ellis en el medio campo. Corrieron y trataron de conseguir el tiempo extra. Lo hicieron restando 1 segundo. El pase a Branch era completo, pero lo bajaron en la yarda 34. El juego había finalizado. La sala estalló en gritos de lo increíble que había sido el Super Bowl. Lo era, mi Edward lo había conseguido.
Salté de mi asiento y empaqué cuando lo vi rodeado en el campo. Ronnie me tomó del brazo y me condujo a través de los reporteros mientras corríamos hasta el nivel del campo. El lugar era una casa de locos y yo no estaba segura de que pudiera llegar a él. Forzamos nuestro camino en el campo y nos abrimos paso hacia el podio. Allí estaba él, vestido con una camisa de la XLV Super Bowl Champion y con el trofeo en alto. Era un espectáculo que permanecería en mi memoria para siempre. Estaba tan feliz, tan hermoso, y yo también. No podía esperar para atacarlo.
Ganó el MVP y dio un breve discurso agradeciendo a su línea y a sus talentosos receptores y todos los demás, diciendo que no podía hacerlo solo. Lo vi celebrar, y vi a Emmett levantarlo del suelo y girarlo alrededor y Edward tiró la cabeza hacia atrás riéndose. Yo quería estar con él, pero no había manera de poder estarlo. Le hice un gesto a Ronnie diciéndole que me dirigía a los vestuarios y articuló un "buena idea".
Puesto que sabía que iba a ser un tiempo antes de que los Cardinals entraran, me metí en la conferencia de prensa de los Patriot. Era, evidentemente, mucho más solemne. Belichick le dio a Edward una tonelada de elogios y Brady lamentó quedarse sin tiempo, pero tenía a la defensa de los Cardinals que no lo dejaron anotar. Dijo que esperaba tener oportunidad de encontrarse con ellos de nuevo. Contuve una sonrisa. Mi hombre lo golpearía de nuevo.
Salí de la conferencia de prensa y oí el caos en los vestidores de los Cardinals. Champagne volaba mientras me metía. De inmediato fui golpeada con un poco de spray y Darnell sonrió tímidamente. —Lo siento, Bella.
Negué con la cabeza y se rió. Tal vez podría llegar Edward a limpiarme, de preferencia con su lengua. Me abrí paso a través de los cuerpos macizos y medio desnudos; ya ni siquiera me inmutaba. Me detuve, sin embargo, cuando vi a Edward. Sonreía como… Bueno, como si acabara de ganar la Super Bowl. Había champaña goteando por su cuerpo y me lamí los labios al verlo. Tal vez podríamos limpiarnos el uno al otro. Se volvió diciendo algo a Jasper y luego me vio. Él sonrió e inclinó la cabeza. Estaba esperando a ver lo que yo haría.
El enigma de costumbre. ¿Novia o periodista? Era la Super Bowl. Él era el amor de mi vida. Podría conseguir mis frases más tarde. Corrí hacia él y me tomó en sus brazos y besó con mucha pasión mientras me giraba a su alrededor. Él me puso sobre mis pies y alcancé mi bolso y le sonreí.
—Entonces, ¿qué se siente ganar el Super Bowl? —le pregunté.
Él sonrió y se inclinó en mi oído. —Se siente casi tan bien como estar dentro de ti. Solo cerca, sin embargo.
Me atraganté con una sonrisa. Eso no iba en mi historia. —En serio, Cullen.
—Eso fue de verdad, Swan. —Él se rió entre dientes—. Está bien, se siente increíble. Como si estuviera en la cima del mundo. —Le sonreí y cerré mi cuaderno—. ¿Quieres acompañarme hasta aquí? —me preguntó.
—Por supuesto. —Me besó otra vez y yo sabía lo que quería decir. No había nada mejor que esto..
