CAPITULO 45
(Pov Ryan)
Conduje hasta el restaurante, había venido aquí un par de veces desde que habían llegado a este país y no estaba mal.
Al entrar el viejo metre de delantal blanco nos saludó amablemente y pasamos a sentarnos en una mesa de plástico con mantel también de plástico y carta de papel plastificado, miré la carta.
Sofía se sentó enfrente de mí y miró a su alrededor.
-¿Te molesta mucho este sitio?-.
-No... Es que no he estado en un sitio así nunca-.
-Entiendo, pues no está mal como ves-.
-No... De momento no está mal-.
-De momento-.
Tuve que reírme.
-¿Que hay para tomar?-.
Un camarero vino y nos dio un papel y un boli para apuntar lo que queríamos.
-¿Qué es eso?-.
-Para poner lo que quieres-.
-¿Y el no lo hace?-.
-No-.
-Vale...-.
-¿Que quieres de beber?-.
-Un rioja del noventa y tres... está bien-.
-¿Qué es eso?-.
-Vino tinto-.
-Bueno en la carta pone vino especial de la casa-.
-¿Y eso que es?-.
-Pues no lo sé, no pido vino cuando vengo aquí-.
-Pues... agua- me miró- como pides aquí si no sabes... leer-.
-Porque la carta va por fotos y al lado pone un número lo copio en el papel-.
-Ah...-.
-El agua es el 5... y el 3... yo quiero pasta con tomate-.
-Vale... pues... hay pizza...-.
-Si-.
-Pues un pedazo-.
-Vale ¿Algo más?-.
-no-.
-¿patatas?-.
-Es demasiado para mí con la pizza-.
-¿Eres de esas que cuentan las calorías?-.
-No mucho pero... no me gusta abusar-.
-Entiendo-.
(Pov Sofia)
Quería irme de este sitio, olía raro, no lavaban el paño antes de pasarlo por las mesas por lo que los gérmenes de la mesa de al lado ahora estaban en la mía.
Ryan parecía en su salsa bebió su cerveza a morro y comió la pasta insípida de bote con ganas, yo miré la pizza no tenía mala pinta. Le di un mordisco y me negué a que trajesen vasos de cristal. Bebí a morro por higiene.
Cuando la cena acabó vino la hora del postre y había tres cosas, fruta del tiempo... natillas de sobre o... una bola de helado.
Me decanté por el helado. Él pidió natillas, parecía un niño con los bordes de la boca manchados de esa pasta. Pero no dije nada en toda la cena.
-mañana... ¿podemos ir a un sitio que yo elija?-.
-Está bien-.
-pago yo-.
-No, pago yo-.
-No quiero, es muy ca...-.
Le miré fijo cuando lo hizo y suspiré.
-Vale, pero allí se paga con cheques-.
-Bueno, tengo cheques-.
Sonreí.
-¿Sonríes?-.
-A veces-.
-¿Y por qué?- se limpió la boca con la servilleta-.
-Porque si fueses otro chico no me habría sentado en este sitio-.
-Vaya... eso viniendo de ti es un cumplido-.
-Lo es-.
Dejó el dinero en la mesa y se levantó.
-¿Quieres volver a casa?-.
-¿Pasarás la noche conmigo?-.
Él no dijo nada y pasados unos minutos asintió.
