Los personajes de Ranma ½ pertenecen a la mangaka Rumiko Takahashi y solo escribo para los fans por diversión que aman esta genial serie de Anime y manga sin obtener algún ingreso económico.
73.
—Se nota que le gusta la vestimenta japonesa—comentó Eros.
Eros e Izanami caminaban por un lugar alto donde había montañas de tierra y roca. Había pasado tiempo desde que se conocieron.
—Hubo una vez que fui al tercer mundo y me encantó—dijo Izanami que seguía vistiendo igual, pero ahora con una kasa en su cabeza.
—Es interesante.
—¿De qué quería hablar conmigo? —preguntó Izanami fingiendo una voz grave para que no se diera cuenta de que era una mujer.
—Me gustaste para que seas mi sucesor—contestó.
Izanami se detuvo.
—Parece que no te gusto mi ofrecimiento—dijo Eros deteniéndose para verla.
—Llevamos poco tiempo conociéndonos.
—Pero tienes un aire un tanto interesante. Serás algo grande. Te enseñare todas mis técnicas y después te propondré para que Izanagi te tome en cuenta para ser el dirigente del segundo mundo.
Cuando dijo eso, Izanami sonrió por dentro porque había logrado su propósito en ese lugar.
Ya en el laboratorio de Aki, Izanami se quitó su kasa y suspiró.
—¿Cómo te fue? —preguntó Aki.
Izanami sonrió.
—Me enseñara sus técnicas—dijo con felicidad.
—Sabía que lo lograrías—respondió Aki chocando su mano con la de ella.
Izanami escuchó su teléfono y eran varios mensajes de Maru. Fue cuando ella dejo de sonreír. Miró a Aki y él también borró su sonrisa.
—Ha estado sonando todo el día—le comentó Aki.
—Maldito Masaru, él debería estar haciendo esto no yo—dijo molesta.
—Izanami si no quieres seguir teniendo problemas con él debería de decirle la verdad—le sugirió Aki.
—Si le digo la verdad no va querer que siga con esto—contestó Izanami.
—Deja esto y yo me encargo de viajar para que no le mientas más.
Izanami no estaba muy convencida a pesar de seguir recibiendo mensajes.
Eros le enseñó todas sus técnicas y pasaron semanas para lograrlas. Al terminar ellos estaban en el mismo lugar donde se conocieron con una bebida en la mano cada uno.
—Dime una cosa Izanagi, ¿Qué harás cuando te deje todo?
—Esa sería mi pregunta.
—Yo desapareceré de este lugar, después será cuando muera.
—Nadie quiere morir—comentó Izanami.
—Eso es cierto, pero llega un momento en el que uno no quiere seguir en este mundo. Todos llegan a cansarse y algún día pasara lo mismo contigo.
—¿Cuánto tiempo estaré aquí? —se decía Izanami en su mente—. No puedo llegar tarde. No quiero tener más problemas con Maru
Hasta que un día, llegó Masaru al mismo lugar donde Eros visitaba Izanami.
—Ya era hora—dijo Izanami en su mente.
—Tanto tiempo sin vernos—dijo Masaru—. ¿Ahora sabes lo que se siente? —preguntó sonriéndole a Eros.
—¿De qué hablas? —preguntó Eros.
Izanami también se hacía esa pregunta.
—¿Recuerdas cuando me quitaste a mi aprendiz? —cuestionó Masaru—. Levántate—le pidió a Izanami.
Eros se sorprendió porque Izanami le hizo caso.
—Perdón—se disculpó Izanami.
Eros recordó aquella traición al ver a Ryota que lo miraba con seriedad.
—¿Acaso será algo de ella? —se preguntó.
No quiso seguir ahí y desapareció. Los chicos se quedaron confundidos por la repentina retirada de Eros.
—¿Qué fue eso? —le preguntó Raku a Emi.
—Yo no lo sé—respondió Emi viendo el pequeño objeto—. Yo solo lo levante y sirvió de escudo.
—Pero funcionó muy bien porque las dejo muertas—comentó Edika viendo lo que había quedado de ellos.
Akane intentaba dormir y no era porque la cama era incomoda, todo lo contrario. Pero era un lugar muy reducido y le costaba dormirse. Extrañaba a Ranma, apenas era la primera noche y ya lo extrañaba. La cama era pequeña, pero eso no impidió tocar su almohada de lado izquierdo y pensaba que ese era el lugar de Ranma. Acariciaba la sabana como una muestra de su ausencia en ese momento.
Estos días habían sido difíciles para ella. La tensión en su familia había estado muy mal y a la vez divertido por la manera en la que su hija le hacía comentarios para molestarlo. En ese aspecto estaba feliz porque había encontrado la manera de llamar la atención de Ranma hasta lo sucedido en la escuela en donde Izanami estuvo mal en decirle eso a Ranma enfrente de sus compañeros. Ranma la llevó a eso, por eso necesitaba juntarlos para poder vivir en paz.
Agarró su teléfono e Intento marcarle a Ranma, pero la llamada no entraba. Y quiso marcarle ahora a su hija, pero decía ocupado. Entrecerró los ojos porque imaginaba porque decía que estaba ocupado.
—Maldito desgraciado—gruñó.
En el cuarto de al lado, dormía Maximiliam, pero despertó de golpe al ver una visión. Se le escurrió una gota de sudor.
—La pobre intenta hablar con su hija y marca ocupado y con su esposo no le entra la llamada—comentó con lastima.
Vio otra visión y lo que no sabía Akane es que en el cajón hay un teléfono inalámbrico y podía comunicarse con otra habitación. Lo agarró y marcó.
Pero minutos antes en otra habitación. Izanami padecía lo mismo que Akane. La diferencia es que ya habían pasado días y era más torturante, aunque no contaba la primera noche que durmió con Akane porque ahí si se sintió incomoda. Pero a la vez agradeció estar despierta porque si no, Ranma le hubiera dado un beso. El solo pensar eso sentía escalofrió.
Ahí no entendía que era Ranma para ella, un conocido o desconocido. Cuando se refiere a desconocido es que no podía interactuar con esa persona por no sentir esa confianza y posible protección de parte de esa persona, además de que ni en broma querían que la tocaran. Cuando Aitana la abrazó se tensó y estuvo a punto de quitarla y gritarle para que no la tocara, pero lo bueno es que no duro ese abrazó.
Agarró el teléfono y le marcó.
—En estos momentos odio a Maximiliam por cerrar la puerta, pero lo único bueno es que no tengo aquí a Akane—dijo Izanami poniendo el teléfono en su oreja y esperó.
—Ni siquiera me preguntaste si estaba dormido o no—contestó Maru.
—¿Ósea que tú si estás durmiendo?
—Llevó días sin dormir en una cama a diferencia tuya.
—Pues ni tanto porque me mantenía despierta para que no viniera Ranma y me diera un beso—volvió a sentir escalofríos.
—De tu padre si lo aceptas.
—Es diferente, además le dije lo que la otra me dijo que sentía. Solo iba a molestarlo con su manera de dar clases, pero se fue dando y llegué a eso. Lo peor fue cuando escuché a Akane diciéndole a Ranma que pensara y viera a su hija como si no hubiera existido como ella lo hace y esas palabras si me dolieron, pero no sé porque me contradigo si a veces veo a Akane como si no la conociera. Pienso que los años si me afectaron, aunque...
Izanami dejo de hablar porque escuchó una respiración tranquila y eso le molestó.
—¡¿Estás dormido y no me has escuchado?! —explotó.
—Si te he escuchado—contestó.
—Pues yo escuchó lo contrario y no puedo creer que duermas como si nada sucediera y ni siquiera hemos hablado del bebé.
—¿Sabes qué hora es? —la interrumpió.
—Si, las tres de la mañana.
—No había podido dormir hasta que escuche tus quejas.
—¡Ahora si eres un desgraciado!
—Como siempre entiendes mal, a lo que yo me refería es que escuchar tu voz me tranquiliza y hace que me de sueño. No he dormido en lo que lleva la noche.
Izanami comenzó a llorar.
—Últimamente lloró mucho—dijo—. Ultimadamente, quiero que estés aquí conmigo. Le diré a Akane quien soy para que puedas dormir conmigo y así descanses porque yo tampoco puedo dormir—se puso de pie.
Izanami escuchó un sonido que provenía del cajón y lo abrió para encontrarse con un teléfono.
—Hay un teléfono en el cajón de al lado—dijo Izanami—. Hola—contestó.
—Lamento interrumpir su plática—habló Maximiliam.
—Y si has escuchado quiere decir que eres consciente de que por tu culpa no podemos dormir juntos.
—¿Eso quiere decir que ya habían planeado que alguno de ustedes se escabullera al cuarto del otro? —sospechaba Maximiliam.
Izanami se quedó seria.
—Se me olvidó mencionarles algo, pero yo no los puse en esas habitaciones por coincidencia. La situación es que hay habitaciones que están conectadas y las de ustedes lo están, entonces si quitas el mueble que usan para guardar sus cosas...
Mientras escuchaba, Izanami se dirigió al mueble.
—Muevan el mueble y ahí hay una...
Izanami estaba por abrir la puerta, pero alguien la abrió y quien la había abierto era Maru un poco confundido y además ambos tenían aun el teléfono en la oreja, en el caso de Izanami tenía los dos.
—Dime algo, ¿Por qué hay estás habitaciones? —preguntó Izanami.
—Lo único que te puedo decir es que gracias a ellas tengo vida—contestó Maximiliam con tranquilidad.
—Hablemos mañana—Izanami colgó rápido al igual que el celular—. ¿Tienes sueño?
—Algo—contestó Maru.
—Solo una y nos dormimos—decidió Izanami.
En el cuarto mundo, Akane seguía en el mismo lugar viendo la nada. Esta vez, Ranma no la acompañaba. Pero quien la miraba era Izanami. Ella se acercó a Akane y se sentó con ella.
—Me imagino que...
—Solo te aconsejare algo—interrumpió Akane—. No quiero que hagas lo que hizo Izanami y espero que tomes en cuenta mi consejo.
—Mi mamá dice que él es un desgraciado violador—le comentó Izanami—. Y ni siquiera él me ha insinuado eso.
—¿Quieres saber cómo llegue a odiarlo?
—Me imagino que es porque siempre la desafiaba en clase.
—Aparte de eso. Izanami siempre fue muy presumida al igual que su padre y como tenía a todos bajo sus pies, se molestó de que el desgraciado no le hacía caso, así que Izanami se sirvió como plato para que él hiciera lo que quisiera y acepto y así comenzó su rara relación y te apuesto que ahorita deben de estar juntos y él aprovechándose de ella.
—Bueno, ahora que se sabe que están casados me imagino que es normal—comentó Izanami.
—Ella piensa que no haré nada o tal vez sí y es por eso por lo que estoy aquí sentada y pensando que haré porque este será el castigo más doloroso que tendrá.
—No creo que sea más doloroso que estar allá con mi mamá—hubo silencio, hasta que Akane miró a Izanami y ella a Akane—. ¡Yo nunca dije eso porque creo saber lo que planea! —se asustó Izanami.
Akane sonrió porque ahora sabía lo que haría.
Akane estaba sentada en la mesa de la cafetería con un té caliente en sus manos. Miró la puerta cuando se abrió. Era Izanami que entraba y cuando ella la vio se acercó y se sentó enfrente de ella.
—No quiero que vuelvas a decirle cosas—le pidió Izanami.
—No me agrada—respondió.
—No es una novedad que no te agrade, no me trata mal como tú piensas. Creo que me trata peor...—se quedó callada porque eso no le correspondía a ella.
—¿Ranma? —preguntó—. Sabes porqué, me imagino que te debió doler esa mentira.
—Todas las mentiras duelen, aunque sean pequeñas—contestó—. Creo que es más difícil ganarte tu confianza y perderla es más fácil. Con solo una mentira lo pierdes todo.
Akane se sorprendió.
—Hablas como si tú le hubieras mentido a alguien y pierdas toda su confianza.
La puerta se abrió y Akane gruñó. Cuando Maru vio a Akane desvió su mirada para ver a Izanami.
—¡Oye no me desvíes la mirada! —exclamó Akane golpeando la mesa.
—¿Por qué voy a ver algo que no me gusta ver? —le preguntó con una sonrisa.
—¡Qué! —Akane se iba a levantar, pero Izanami llegó rápido para estar enfrente de ella para detenerla.
—¡Luego tú y yo hablaremos! —le dijo Izanami a Maru—. Quiero hablar con ella.
—Entonces estaré afuera y contare los minutos y segundos para ver con quien dura más hablando si conmigo o contigo—dijo viendo a Akane.
Akane quiso quitar a Izanami para golpearlo, pero él cerró la puerta.
—¡Ya! —gritó Izanami.
Akane se calmó y se sentó nuevamente. Izanami regresó a su lugar.
—Hablábamos de tu padre.
—¿Me vas a regañar por lo que le dije? —preguntó Izanami.
—No estuvo bien que lo hicieras enfrente de tus compañeros, pero creo que podría estar de tu lado porque Ranma te llevó a eso, pero lo que me molesta es que le digas "Ranma" y sé que eso le molesta.
—¿Por qué? ¿Así le dice la otra? Le debe de decir Ranma, me imagino.
—Si, la verdad no recuerdo alguna vez que le haya dicho papá... Ella si llegó a decirme mamá, pero fue aquella vez que ella se enteró de quien era y quería matarme por habérselo escondido.
—¿Me tratas de decir que mi otra yo es una asesina?
—¡No! O bueno...
—¡Para ti es una asesina! —explotó levantándose de su lugar.
—¡No dije eso y no entiendo por qué te pones así!
Izanami recordó que debía ser la otra, pero ese comentario si le molesto. Había decidido hablar con ella y según era para ver y saber de qué era capaz su mamá. Ella se volvió a sentar.
—Perdón es que... a veces siento que también piensan lo mismo de mí.
—Para nada—Akane acercó su mano a la de ella e Izanami de un movimiento la alejó un poco y de eso se dio cuenta, pero ella la acercó y parecía un poco incomoda—. ¿Te molesta que toque tu mano?
—Eso comprueba lo que he pensado—se decía Izanami en su mente—. Solo dejo que mis padres, Raiko, Maru y Nana toquen mi mano y nadie más. Aunque a veces hay excepciones com Emi y los demás... No dejo que ni un desconocido para mi me toque, Akane ya es una desconocida para mí—le dolió pensar en eso—. No es eso, sino que me... fue un reflejo. Últimamente me ha pasado.
Akane se convenció de lo que su hija contestó.
—Hace unos momentos... Me dijo la chica alegre...
—Aitana.
—Si. Me dijo que Ranma quiere estar en comunicación con nosotras.
Izanami atragantó.
—Solo te pido que... No haya problemas y lo digo también por él. No hay ni un solo día que Ranma recuerde y sufra por la otra Izanami.
Akane se levantó e Izanami se quedó paralizada al escuchar eso.
La puerta se abrió y ahí estaba Maru y detuvo su cronometro.
—1:50 minutos... Fue muy poco—le dijo a Akane.
—Si no es porque no quiero tener problemas con mi hija, agarraría mi pistola y te mataría.
—Está será peor que la otra—se dijo a sí mismo—. Sigo yo—Entró.
Akane hizo cara de niña berrinchuda.
Maximiliam se acercó a Akane en compañía de Aitana.
—Por tu cara creo que te hizo enojar el chico—intuía Maximiliam—. Siendo así las cosas... Quiero que vayas conmigo a la cabina.
—¿Cabina? —preguntó Akane.
—Si, tu esposo quiere hablar contigo.
—Voy a decirle a Izanami.
Lo primero que pensó Izanami al verlo entrar era algo que estaba en su mente después de que hace tiempo no pasaba, pero algo más sucedía.
—Acércate—le pidió Izanami.
Él obedeció y al estar cerca de ella agarró su mano y lo puso en su vientre.
—Anoche no te diste cuenta porque estaba oscuro, pero como podrás darte cuenta ya está abultado y no digas que no lo está porque después de mí, eres quién conoce muy bien mi cuerpo—vio que él estaba tenso y preocupado—. Me imagino que hoy ha pasado por tu mente aquellos días ¿No? —dijo Izanami—. Hace rato hablaba con Akane sobre las mentiras y como pierde la confianza.
—Eso no...
La puerta se abrió y Akane terminó el cronometro. Lo miró y sonrió.
—Un minuto con dos segundos.
—Sera porque ni siquiera nos dejaste platicar de cómo no debo de tratarla porque la quiere mucho.
Izanami pellizcó a Maru y para Akane fue sorprendente lo que dijo. La pone primero antes que él.
—Podemos hablar con tu papá en cabina, de hecho, él nos espera—anunció Akane.
Izanami se quedó en su lugar un momento y miraba a Akane con un rostro serio, pero para Akane le daba a entender que dudaba en ir. No le quedo de otra.
Akane y los demás se alarmaron al ver como Izanami se desmayó.
En otro lugar, Alina seguía observando a Aki y nuevamente terminó su bebida dejando el vaso en su lugar. Lo succiono y lo regreso llenó y continuó tomándolo.
—Jiji—se acercó su compañero robot—. Parece que está interesada en él y además de estar preocupada.
—No estoy preocupada—dejo en claro.
—Es el quinto vaso que se toma y cuando eso pasa es cuando está intranquila. No le sucedía algo así desde hace diez años, aquella vez que conoció a su clon.
—A mi clon... ¡Claro! Es por eso por lo que no puedo dejar de verlo.
Quitó la pantalla y entró a unos archivos. Cada vez se veía más desesperada mientras tecleaba y conforme encontraba la información su ira comenzaba. Al dar enter lo hizo con una fuerza que casi se fracturaba el dedo índice de su mano derecha. Se mordía sus labios para controlar su ira.
—Maldita... —apretaba sus labios y sus ojos se dilataron—. Yo no perdono las traiciones.
—Jijiji, vaya, vaya.
—Ese niño resulto ser familiar de ella y ahora si no permitiré que me quites lo que es mío, Izanami.
