Capítulo 48: Estrategias de Guerra
Isabel, aún vistiendo su traje de alto oficial de la Armada Inglesa, parecía ser la sombra de lo que había sido antes. A pesar de su porte majestuoso, había perdido su brillo; aquella luz provista de piadosa humanidad había desaparecido completamente de su ser, asemejándose más a una especie de ser insensible. Daba miedo, sí, pero tampoco podía dejar de inspirar lástima.
—Vaya, vaya… Pero miren quien está aquí… —dijo el sonriente "Sangre Negra", girando de lado hacia ella—. ¿Viniste a batirte en duelo conmigo como me lo propusiste aquella vez, no es así, maldita perra inglesa?
—Ahora el destino de muchos está en nuestras manos, Morgan —replicó—, y también tomaré revancha por las muertes de mis padres y mi hermano —Desenfundó la espada de Excalibur y lo apuntó con ella, produciendo un sonido muy parecido al rugir de un poderoso trueno—. ¡Iniciemos la Batalla del Siglo!
—¡Perfecto! ¡Comencemos! ¡No veo la hora de enseñarte a ser una puta! —replicó, volviéndose completamente hacia ella mientras Jacky y los demás suspiraban aliviados.
—No sé si le tengo más miedo a ella que a él… —murmuró la pirata.
Alwine, desesperada por ir a ayudar a Christian y los otros, se levantó de inmediato, pero Jacky la agarró por el bracito, deteniéndola.
—Ve cuando esos dos estén peleando, para que ese estúpido pirata no te haga nada —le aconsejó. La niña, comprendiendo que tenía razón, decidió hacerle caso de muy mala gana.
No tuvo que esperar mucho, puesto que los dos viejos enemigos jurados, comenzaron a pelear en ese preciso momento.
—¡Lamentarás haberte convertido en pirata y cruzarte con mi familia! ¡Aaaaaahhh! —gritó, atacándolo diagonalmente, de arriba hacia abajo, de derecha a izquierda.
"Sangre Negra" pudo reaccionar rápido bloqueando aquel ataque con su espada. El choque de aquellas armas tan poderosas provocó un estallido de energía y una gran ráfaga de viento que hizo ondear sus cabellos y los pliegues de sus ropas.
—¡Por tu culpa no pude tener una vida normal, maldito! —exclamó llena de ira, volviendo a atacar pero esta vez con un movimiento horizontal de derecha a izquierda.
—¡Me da gusto saber eso! —replicó el pirata, volviendo a bloquear el ataque, pero esta vez respondió con el mismo movimiento que Isabel, pero dirigido mucho más abajo, hacia las rodillas.
La ágil mujer saltó en el momento justo, y volvió a atacarlo, esta vez con varios movimientos verticales de un lado a otro, obligándolo a defenderse y retroceder al mismo tiempo.
Y mientras estos dos seguían combatiendo encarnizadamente, Christian abrió los ojos poco a poco mientras Alwine lo estaba curando, fijando sus ojos celestes sobre su querida sobrina, a la que hacía mucho tiempo no veía.
—… Isabel… —susurró, lleno de tristeza—… ¿Por qué sigues con esto…?
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—He venido a abrirles los ojos entes de que sea demasiado tarde, teniente Gillette, como lo es ahora para mí —le aclaró Norrington.
—¿A abrirme los ojos antes de que sea demasiado tarde, señor? ¿Podría usted explicarse mejor? —le pidió, sintiéndose muy confundido al igual que sus hombres.
—Por supuesto, señor Gillette. Lo haré con mucho gusto… —Giró lentamente sobre sus pies, clavando su mirada sobre cada uno de los que estaban allí.
Ustedes saben que Lord Cutler Beckett a cometido muchas injusticias en Port Royal, demasiadas —les dijo—. Ha mandado a asesinar a muchas familias prestigiosas con excusas increíbles para poder hacerse con sus tierras y yo fui quien le otorgó ese poder.
Todos murmuraron entre sí, sorprendidísimos. James siguió con su explicación:
Yo fui quien desató semejante desastre y estoy profundamente arrepentido por ello… Mujeres, niños y hombres respetables fueron condenados injustamente por ese hombre cruel e inescrupuloso. Además, estoy seguro de que muchos de ustedes perdieron a alguien en esa "limpieza", ¿no es cierto? ¿Acaso les gusta estar al servicio de un asesino que fue capaz de mandar a la horca a tanta gente inocente? ¡Deberían renunciar a su mando y unirse a mí!
—¡Pero eso sería ir en contra de la Corona! ¡El Rey nos castigaría! —replicó uno de los fusileros.
—Además, usted se convirtió en pirata, almirante Norrington —le dijo uno de los oficiales de alto mando, desconfiando de sus palabras.
—No, yo no me he convertido en un pirata —rebatió un tanto ofendido—. Yo sigo siendo el comodoro James Norrington, al servicio de la Corona y eso jamás cambiará.
—¿Entonces cómo explica su deserción? —quiso saber otro de los soldados.
—He desertado a las despóticas órdenes de Lord Beckett a favor del gobernador Weathervy Swann, quien iba a ser ejecutado en secreto la noche en que lo ayudé a escapar.
Un murmullo de asombro corrió como reguero de pólvora entre los hombres, no sabiendo ya en qué creer. James aprovechó la confusión para seguir con su explicación.
El gobernador está ahora rumbo a Inglaterra para poner al tanto a nuestro Rey sobre todo el desastre que Lord Beckett ocasionó en Port Royal… ¿Saben ustedes quiénes serán entonces los traidores? Nuestro reino gana mucho con el comercio, pero no gana nada con el asesinato indiscriminado de gente inocente, sobre todo la de la clase alta. Sé que Beckett les prometió riquezas —se dirigió hacia los oficiales de alto mando—, pero les aseguro que también tienen el cadalso asegurado por parte de la justicia de nuestro reino.
Esta vez nadie dijo nada, simplemente se miraron entre ellos, asustados. James Norrington siguió:
He venido aquí para ponerlos al tanto de las intrigas de este hombre codicioso y cruel con la esperanza de evitar un inútil derramamiento de sangre —les dijo a todos—. Yo no estoy de parte de los piratas, pero debo advertirles que están muy bien armados, mucho más que nosotros aunque no lo crean. Como su superior, soy responsable de sus actos y sus vidas, y realmente no puedo tolerar verlos al mando de un déspota sanguinario y no soportaría verlos hechos pedazos por las armas de estos piratas. ¿Qué deciden? ¿Seguirán al mando de Lord Cutler Beckett para ganar riquezas y esperar que luego la horca del Rey caiga sobre sus cuellos o prefieren volver a estar bajo mi mando en la segura representación de la Armada Inglesa y detener al verdadero enemigo de la Corona?
A pesar de su flema inglesa, su pasión en aquel discurso había sido tal, que sus hombres habían quedado impresionados.
—¿Entonces sólo lucharemos contra Beckett y no al lado de los piratas? —quiso saber uno de ellos.
—Nosotros no somos piratas, señor Bailey —le aclaró Norrington, quien conocía el apellido de cada uno de sus hombres como buen superior—. Nosotros somos soldados de la Corona Inglesa y luchamos contra los piratas. Si vamos todos juntos contra Beckett y lo derrotamos, dejaremos ir a estos piratas en paz para luego continuar con nuestra caza en contra de ellos, como si nada de esto hubiera pasado. Ése es el trato que pude hacer con su Reina Pirata a cambio de evitar un inútil derramamiento de sangre y la unión de nuestras fuerzas contra un mal común. ¿Y bien? —miró penetrantemente a cada uno de ellos—. ¿Qué me dicen? ¿Están con su antiguo comandante o no?
—¡SÍ, SEÑOR! —gritaron todos al unísono, poniéndose bien derechitos mientras lo saludaban a la clásica manera militar.
—¡Muy bien, caballeros! ¡Entonces quiero que transmitan inmediatamente mi petición a cada una de las embarcaciones! ¡Mientras más rápido lo hagamos, más nos aseguraremos la victoria!
—¡DE INMEDIATO, SEÑOR!
Y mientras todos los hombres se ponían en marcha, la mecha de la rebelión se encendió a través de toda la flota de Beckett, provocando que la gran mayoría se uniera a su antiguo líder.
—¡Señor, ha llegado un mensaje urgente! —le dijo el capitán del Endeavour, corriendo hacia Lord Cutler Beckett con un papel en la mano que había sido lanzado con una flecha entremedio de la tempestad.
El aludido, fastidiado, tomó el mensaje y lo leyó, destruyéndolo luego con una furia indecible.
—¡Maldito traidor! —exclamó, volviéndose inmediatamente hacia sus hombres—. ¡Aniquilen a todo aquel que se atreva a traicionarme! ¡Hundan sus barcos! ¡Bórrenlos del mapa!
Todo el mundo se apresuró a obedecerle, aunque no de muy buena gana, pues eso significaba asesinar a sus propios compañeros.
—¡Se van a arrepentir de esto! —se quejó Cutler, afirmándose a la balaustrada mientras miraba al enorme Kraken abalanzarse contra el Perla Negra—. ¡Yo seré quien salga victorioso! ¡Aún tengo al Holandés Errante y su mascota!
Y mientras la tropa de los piratas era engrosada con la unión de decenas de naves militares, el ejército de Beckett, ya muy reducido, se vio en figurillas al verse superado en número y en artillería, puesto que, gracias a la inventiva china, el enemigo poseía armamento sofisticado como ametralladoras de flechas, bombardeos desde grandes cometas, bazookas cargadas con fuegos artificiales, misiles marinos cargados con pólvora y flechas que impactaban contra el casco de las naves inglesas, etc, que los diezmaban sin problemas.
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Mientras tano, las cosas parecían muy negras para la tripulación del Perla Negra, quienes debían enfrentar al terrorífico Holandés Errante y al peligrosísimo Kraken, que ya había envuelto al barco pirata entre sus fuertes y gigantescos tentáculos, atrapando a varios de sus tripulantes y engulléndolos en el acto.
—¡Nos asesinará a todos! —gritó la angustiada Elizabeth, agazapada bajo la protección de Will y la lluvia de la tormenta.
—Si no hacemos algo, todo terminará mal como la última vez que lo enfrentamos —dijo él.
Barbossa y los demás también estaban preocupados y muy asustados con la presencia de aquel monstruo invencible. ¿Cómo podrían derrotar algo así? ¡El Kraken era capaz de destruir toda su flota sin siquiera poder hacerle ningún rasguño!
Pero una jovencita que estaba parada en medio de la cubierta principal, recibiendo sobre ella el viento y la lluvia, permanecía con la vista clavada sobre el monstruo.
—¡Yo acabaré con ese monstruo! —declaró la valiente reina Jade, desenfundado las espadas gemelas, lista para atacar al Kraken.
—¡No! ¡Ya las usaste hace poco! ¡Podrías morir, sabandija oriental! —le advirtió el capitán Barbossa, a su manera.
—¡Eso no importa! —replicó la testaruda hija de Sao Feng, preparándose para atacar—. ¡Debo salvar a mis hombres aunque me cuesta la vida! ¡Soy su reina y soy la responsable por las vidas de todos!
—¡Mocosa impertinente! ¡Muerta no servirás para nada! —rebatió el pirata, corriendo hacia ella para detenerla, pero con tan mala suerte que el Kraken lo atrapó por la pierna con uno de sus tentáculos y lo jaló hacia arriba, dispuesto a darse un festín con él para el espanto de todos sus hombres.
Semejante desgracia, no hizo más que poner a Jade en acción utilizando un tercer poder, que era el más fuerte de todos.
—¡PURIFICACIÓN CELESTIAL DE LOS CIEN MIL DIOSEEES! —dio un gran salto hacia el calamar gigante, clavándole las iluminadas espadas en su carne, haciéndolo chillar de dolor.
Rápidamente la luz incandescente de los sables gemelos cubrió todo el cuerpo del Kraken, desintegrándolo en unos cuantos segundos. Lo había derrotado, pero Jade perdió el sentido y cayó al agua como un peso muerto, pero Hector Barbossa, quien también había caído al agua, fue a rescatarla ante los vítores de sus hombres, felices por haber derrotado a algo tan difícil de vencer… Sólo esperaban que su joven reina hubiera sobrevivido a su propio poder…
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Para el capitán Jack Sparrow las cosas, por el momento, habían marchado sobre ruedas tras haberse robado el cofre que contenía el corazón de Davy Jones que Murtogg y Mullroy habían descuidado tontamente. Ahora solamente le faltaba conseguir la llave para abrirlo, la llave la tenía el mismísimo capitán del Holandés Errante: Davy Jones.
Ante la inesperada destrucción del Kraken, Jones, enfurecido, había reiniciado el ataque con otra fuerte andanada de sus cañones contra el Perla Negra, pero estos, a pesar de los grandes destrozos provocados sobre su barco, respondieron con igual fiereza bajo el mando de Gibbs y Ana María mientras Barbossa ponía a salvo a la inconsciente pero valiente Jade, quien había inspirado valor sobre todos sus hombres tras acabar con el calamar gigante.
Sin embargo, el poder del barco maldito era mayor que el de nuestros protagonistas, y pronto logró superarlo, momento en que el fiel lugarteniente de Beckett, Mercer, decidió aprovechar.
—¡PREPÁRENSE A ABORDAAAR! —ordenó una vez que ambas naves se aparejaron.
Tan concentrado estaba en esto, que no se dio cuenta de que el barco estaba a punto de ser impactado por una bala de cañón en pleno castillo de popa. Pero Jones sí lo notó y se abalanzó contra él justo cuando cayó la bala, haciendo pedazos todo a su alrededor, dejando muchos heridos y destrozos.
Cuando Jones y Mercer lograron incorporarse, éste último estaba demasiado cerca del primero, frente a frente, y los guardias que lo protegían estaban tirados en el suelo, quejándose muy adoloridos. Sin mediar palabra alguna, el pirata lo tomó fuertemente por el brazo y lo miró de una forma que hacía entrever sus oscuras intenciones. De nada valdría alguna amenaza por parte del lacayo de Lord Beckett.
Mercer no tuvo tiempo para nada, Davy Jones cubrió su rostro con sus tentáculos, introduciéndolos dentro de su boca hasta hacerlos salir por la nariz mientras que los demás tentáculos apretaban su cuello. Las ahogadas quejas del hombre pronto fueron acalladas cuando el malvado pirata le quebró el cuello con morbosa satisfacción, arrebatándole la llave del cofre que llevaba colgada al cuello.
Jones sonrió mientras observaba la tan anhelada llave, ¡por fin era libre y ya no respondería bajo el mando de nadie!
Luego de dirigirle un gesto de desprecio a su fallecido carcelero, se dispuso a acabar de una vez por todas a su enemigo y bajó por las escaleras del castillo de popa sólo para toparse sorpresivamente con el mismísimo capitán Jack Sparrow, quien recién había salido sigilosamente de las cabinas con el valioso cofre en las manos.
—¡Ajá! ¿Qué es lo que tenemos aquí? —se burló el feliz Jones, mientras se acercaban sus hombres—. ¿Un ave perdida? ¿Un ave a quien nunca enseñaron a volar? —se burló con mal disimulada rabia, desenfundado la espada mientras se aceraba amenazadoramente hacia él.
—Es mi gran desgracia… —replicó el nervioso pero descarado pirata, retrocediendo a la misma vez que gesticulaba con el brazo libre—. ¡Pero…!
Y con un movimiento rápido se subió a la balaustrada de babor, aferrándose disimuladamente a uno de los cabos mientras que con la otra mano sostenía el mango del cofre.
¡Jamás es tarde para intentarlo! —exclamó, rompiendo el chicote del cabo con el cofre, siendo impulsado inmediatamente por los aires (aferrándose fuertemente al cabo suelto), pataleando y gritando como loco hasta caer parado sobre el mastelero del palo trinquete ante el pasmo de su enemigo, Manteniendo dificultosamente el equilibrio por las oscilaciones del barco y los fuertes vientos de la tormenta, Jack por fin logró dominar su cuerpo y, sonriendo triunfalmente, procedió a seguir su camino sobre el mastelero. Pero grande fue su sorpresa y decepción cuando vio al mismísimo Davy Jones caminando hacia él sobre el mismo palo. ¿Acaso era un brujo?
—¡El cofre! ¡Entrégamelo! —le exigió con espada en mano.
—¡Dejaré de ser hombre libre! —replicó, desenvainando su sable.
—¡Yo perdí mi libertad hace años! —rebatió el otro, abalanzándose inmediatamente con la espada en salto sobre el capitán Jack Sparrow—. ¡Aaaaaaaaahhhh!
Ambos se trenzaron en una encarnizada lucha por la obtención del cofre, midiendo sus fuerzas mientras sus habilidades eran puestas a prueba por las terribles condiciones climáticas que había provocado Calypso y las peligrosas y bruscas oscilaciones del Holandés Errante a causa de esto último o por las sacudidas provocadas por la feroz batalla con cañonazos que estaba manteniendo contra el Perla Negra luego de haber sido frustrado el primer intento de abordaje en medio de la tempestad. Poco a poco las naves fueron acercándose otra vez hasta que por fin se volvió a dar la orden de abordaje y los monstruosos hombres de Davy Jones se lanzaron al ataque contra la tripulación del Perla, quienes también se habían lanzado al abordaje, cruzándose ambos contendientes entre sí, momento que algunos aprovecharon para abatir a su enemigo con la espada o con los mosquetes mientras que otros llegaban a su destino y eran recibidos a su vez por parte de la tripulación que se había quedado a bordo.
Con ambas embarcaciones abordadas por sus respectivos enemigos, comenzó una reñida batalla con el afán de tomar el poder de las mismas. Mientras Will tumbaba a uno de los piratas monstruosos con un certero disparo, Barbossa, que había vuelto al mando del timón luego de haber puesto a Jade en un lugar seguro, atrapó el brazo de su espinoso atacante con el timón y le propinó un formidable puñetazo.
Pero las cosas estaban muy lejos de finalizar y un nuevo grupo de enemigos logró abordar al Perla, poniendo las cosas aún más difíciles, exponiéndolos a todos a una muerte segura. Es en esos momentos en que las personas puestas en peligro al igual que sus seres queridos logran por fin ordenar sus prioridades y darle importancia a las cosas que verdaderamente importan. Y eso fue lo que William Turner comprendió en el acto: lo que siempre había importado de verdad, era su amada Elizabeth, más allá de las elecciones equivocadas que cada uno de ellos había tomado y que los había distanciado entre sí.
—¡Elízabeth! —la llamó ansiosamente mientras se afanaba en derrotar a uno de los tripulantes del barco maldito que le estaba estorbando.
Ella se encontraba luchando codo a codo junto a él contra otro enemigo y, luego de derrotarlo, se acercó a Will, ayudándolo a acabar con su enemigo, ensartándolo en el pecho con su sable al mismo tiempo que él.
—¡Elizabeth! —la detuvo por el brazo cuando esta estaba disponiéndose a seguir atacando—. ¿Serías mi esposa?
La joven Swann se quedó completamente anonadada. ¡Jamás se hubiera imaginado semejante proposición en aquel momento! Pero no tuvo mucho tiempo para seguir abrumada, pues ambos fueron atacados por nuevos enemigos, separándolos
—¡Ahora no hay tiempo de hablar! —exclamó, bloqueando el ataque de uno de ellos con su espada para luego agacharse justo a tiempo para esquivar otro ataque de otro enemigo.
—¡Tal vez no podamos después! —rebatió el muchacho luego de cortar el estómago de uno de sus contrincantes y seguir luchando contra otro más.
Cuando por fin ambos lograron derrotar al mismo tiempo a sus enemigos, que eran soldados de Beckett vestidos con una oscura casaca, volvieron a acercarse el uno al otro.
—Te amo —le reveló Will a su novia, volviendo a tomarla por el brazo, acercándola contra él.
Elizabeth sonrió llena de felicidad. Todo lo dicho y hecho en el pasado, había quedado pisado y olvidado en un segundo con aquellas simples palabras. Todo el dolor que habían sentido tras haberse separado por estúpidos malentendidos, había quedado atrás.
Nuevamente fueron separados por otro ataque, y luego de derrotar a los impertinentes que los habían interrumpido, volvieron a reunirse, tomándose los dos del brazo de cada uno.
—Ya tomé mi decisión —le reveló el sonriente muchacho—. ¿Tú que dices?
La respuesta de la hija del gobernador no se hizo esperar.
—¡Barbossa! —llamó, y ambos novios volvieron sus rostros hacia el castillo de popa—. ¡Ven a casarnos!
—¡¿No pueden esperar un momento? —replicó el fastidiado pirata, blanqueándole los ojos mientras seguía luchando contra varios enemigos cerca del timón que Cotton tuvo que tomar. Will y Elizabeth no tuvieron otro remedio que seguir luchando, puesto que los hombres de Jones seguían llegando a tropel para acabar con sus vidas.
—¡Barbossa! ¡Yaaa! —pidió el desesperado William mientras seguía peleando contra el enemigo. Si iban a morir, tenían que morir como marido y mujer.
—¡Bueno! ¡Ya! —contestó el aludido, obligando a uno de sus enemigos le clavara la espada a uno de sus compañeros.
Tras aquella afirmación, Will y Elizabeth pusieron todo de sí para acabar con cuanto estorbo se le cruzara mientras el capitán Barbossa se afanaba en hacer lo mismo para poder subirse al escritorio del timón.
—¡Queridos hermanos, nos hemos reunido hoy… —comenzó a recitar elocuentemente con la mano izquierda en el corazón al mismo tiempo que la pareja se reunía en un fuerte y cariñoso abrazo—… para reunirlos en sagra…! ¡Perro sarnoso! —exclamó furioso al ser interrumpido por otro intruso al que derrotó con una buena patada en la cara
Will y Elizabeth se le quedaron mirando algo confundidos y volvieron a separarse para seguir combatiendo contra el enemigo hasta que nuevamente lograron reunirse otra vez, tomándose de las manos y mirándose seriamente al rostro, aprovechando el poco tiempo que tenían.
—Elizabeth Swann —comenzó a decir el joven novio—, ¿me aceptas como tu esposo?
—¡Claro! —respondió dichosa.
—¡Genial! —exclamó, radiante de felicidad.
Nuevamente se vieron obligados a separarse por el ataque se varios enemigos y, en cuanto pudieron, volvieron a tomarse apresuradamente de las manos mientras se mantenían alertas a su alrededor, deteniendo cualquier ataque con la ayuda de sus sables.
—¡Will Turner! ¿Me tomas… —pero fue interrumpida por uno de los piratas malignos que ella pudo acabar rápidamente y seguir con su discurso— como tu esposa?
Los enemigos los rodearon rápidamente, pero ellos no se separaron, tomándose firmemente de las manos mientras seguían combatiendo cada uno por su lado, intercambiando lugares como si estuvieran danzando, formando una concordancia perfecta.
Finalmente se separaron, pero eso no impidió que la boda siguiera su curso.
—¿En la salud y la enfermedad? —siguió diciendo la joven mientras él la tomaba por la cintura para ayudarla a bloquear el ataque uno de sus contrincantes para luego él mismo darle una estocada—. ¡Más enfermedad que salud! —agregó Elizabeth, empujando a su enemigo con una patada en el trasero.
Y mientras ellos continuaban con su combate interminable con una gran sincronía entre los dos, el capitán Hector Barbossa, quien aún estaba parado sobre el escritorio, demostraba sus habilidades y experiencia agachándose y haciendo pasar su espada por entre sus piernas y clavándosela en el pecho a uno de los soldados.
Cuando por fin tuvieron un momento de respiro, los novios volvieron a reunirse, mirándose cara a cara.
—Claro que sí —asintió Will, llenando de felicidad a su novia para luego agacharse ambos al mismo tiempo para evitar recibir un golpe enemigo.
—¡Como capitán, ahora los declaro…! —exclamó Hector, aún parado sobre la mesada del timón y balanceando su espada de izquierda a derecha, luchando contra dos contrincantes al mismo tiempo. En el minuto siguiente, Will, Elizabeth y él acabaron con sus enemigos simultáneamente, los primeros con una estocada y el último con sus propios puños—. ¡Puedes besar…! ¡Ah, jah, jah, jah! —le pegó un tiro en la cabeza a un profano que quiso atacarlo.
Aquello fue suficiente y Will tomó a su joven esposa entre sus brazos y la inclinó un poco hacia abajo para besarla y sellar su compromiso. Desafortunadamente para ambos, uno de los soldados de Beckett los interrumpió, obligando a William a bloquear su ataque con la espada para luego éste ser atacado furiosamente por la frustrada y joven esposa.
—¡Puedes besar…! —insistió el capitán Barbossa, bajándose de la mesada luego de patear a otro combatiente y recibir luego a otro inmediatamente.
La joven pareja acabó cada uno con su enemigo entre el frenesí de la batalla, volviendo instintivamente hacia el otro lado para chocar sus propias armas entre sí, ambos quedándose mirando a la cara como tontos.
Hector acabó con otro soldado más y, antes de seguir con otro de los hombres de Davy Jones, dijo:
—¡Bah! ¡Sólo háganlo de una vez!
Y, ni lerdos ni perezosos, nuestra joven pareja se besó apasionadamente, sellando definitivamente su compromiso de amor eterno y perdonando y olvidando sus errores pasados. Y claro, también olvidando sin querer que estaban en medio de una batalla de vida o muerte.
Y mientras ellos olvidaban por un momento la dura realidad, la sangrienta batalla entre las tripulación del Perla Negra y el Holandés Errante seguía su cruel curso en ambas embarcaciones, habiendo tanto vencidos como triunfadores en ambos bandos mientras los capitanes Jack Sparrow y Davy Jones seguían combatiendo encarnizadamente entre ellos sobre el mastelero, siendo sus fuerzas y sus habilidades demasiado iguales como para que se declarara un vencedor rápidamente.
—¡Sin la llave no podrás hacer nada! —le dijo Jones a Jack, aprovechando el momento en que bloqueaba uno de sus ataques.
—¡Pero sí tengo la llave! —replicó sonriente, tan seguro de sí mismo que por un momento hizo dudar a su contrincante de sus propias palabras.
—Eeeeh… ¡No es cierto! ¡Ja, ja! —la sacó de su cuello con uno de sus tantos tentáculos, mostrándosela ingenuamente.
—¡Ah! ¡Ésa llave! —replicó, haciéndose el tonto y sorprendiéndolo con un rápido movimiento con la espada, rompiendo su defensa, momento que aprovechó para rebanarle el tentáculo que sostenía la llave, que cayeron hacia la cubierta del Holandés mientras su dueño aullaba de dolor.
Furioso, Jones quiso descargar un espadazo sobre su contrincante, pero perdió la espada con el golpe y Jack aprovechó esto y lo golpeó fuertemente en la cara con el cofre para luego bajar su sable contra la cabeza de Jones, pero éste logró atrapar la hoja al vuelo y la partió cómodamente en dos con su poderosa pinza.
El capitán Sparrow miró perplejo su espada estropeada y no le quedó otra alternativa que comenzar a retroceder dificultosamente con el furioso Davy Jones acercándosele peligrosamente. ¿Qué podría hacer ahora que estaba desarmado contra la mortal pinza de su enemigo? Afortunadamente para nuestro protagonista, la tempestad había arreciado y el huracán había comenzado a arrastrar a las dos naves hacia el centro, inclinándolas hacia adentro y dificultando el pilotaje del pobre de Cotton, que no pudo evitar que los mástiles de los dos barcos chocaran entre sí, provocando que Jack perdiera el equilibrio y cayera con cofre y todo.
—¡Noooooo! —gritó Davy Jones, arrojándose de pecho sobre mastelero, logrando enganchar la manija contraria del cofre, quedando el capitán Sparrow suspendido en el aire, aferrado al otro lado del cofre, suspendido sobre la inmensa boca del abismo.
Mientras todo eso ocurría, Will, luego de haber derrotado a un contrincante, se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo en lo alto del mástil del Holandés Errante, y comprendió que aquella era su oportunidad de recuperar el cofre, apuñalar el corazón y liberar a su padre de una vez por todas.
Entretanto Davy intentó izar el cofre hacia arriba, pero debió desistir de esa idea al encontrarse con el despreciable y sonriente rostro de Jack, por lo que decidió arrancar el problema de raíz y, con un enorme impulso de su brazo, mandó por los aires al pirata, quedándose finalmente con el cofre.
Para fortuna del capitán Sparrow, uno de los hombres de Jones se cruzó en su trayectoria aérea y chocó contra él, aferrándose a la cuerda y quitándole el mosquete del cinturón.
—¡Oye! ¡Es mi pistola! —le dijo, golpeándolo con el mango en la cabeza para que se soltara del cabo.
Una vez liberado de aquel estorbo, Jack se impulsó hacia el lugar en donde se encontraba Davy Jones y le disparó certeramente al tentáculo que le funcionaba como mano para que soltara el cofre, cosa que hizo.
El cofre cayó sobre la cubierta, cayendo sobre la cabeza de uno de los monstruos marinos, hundiéndosela en al cuerpo y mandándolo directo al arremolinado mar. Fue en ese momento en que Will cayó sobre la cubierta del Holandés después de columpiarse desde el Perla Negra y que, al ver el cofre, lo tomó en sus manos y corrió a través de la cubierta sorteando explosiones y enemigos, a quienes golpeaba con el cofre para sacárselos de encima. Desafortunadamente para nuestro joven y apuesto protagonista, fue interceptado por su propio padre, quien, con un par de golpes en la cara, lo mandó directo al suelo, obligándolo a soltar el cofre que fue a parar hacia otra dirección.
Entretanto, el furioso capitán Jones bajó a la cubierta de un salto, asesinando al soldado que había osado levantar su espada del suelo para después comenzar a abrirse paso por entre sus propios hombres y enemigos hacia el lugar en donde se encontraba el cofre que contenía su corazón.
A todo eso, arriba en los mástiles, Jack seguía columpiándose sujeto de la soga, tratando de dominarla entre los ataques de algunos furtivos enemigos que se le cruzaban fugazmente por encontrarse en las mismas condiciones "climáticas" que él.
Para Will las cosas tampoco estaban bien, puesto que se había visto obligado a pelear contra su propio padre utilizando las espadas. El pobre muchacho no podía comprender el porqué del extraño accionar de su progenitor; era como si no pudiera reconocerlo.
—¡Espera! —le pidió desesperado, bloqueando el último ataque—. ¡Soy Will! ¡Tu hijo…!
Por un momento, Bill pareció reconocerlo, extendiendo su temblorosa mano hacia la cabeza de su hijo, pero sorpresivamente lo tomó del cabello y lo lanzó de espaldas contra la pared del castillo de proa, atacándolo luego con una firme estocada de su espada a la que Will pudo evitar haciéndose rápidamente a un costado.
Mientras tanto, justo en el momento en que Davy Jones se encontraba a unos pasos de conseguir el tan anhelado cofre, Jack cayó del cielo, de pie entre su enemigo y el objeto de sus deseos, sorprendiéndolo.
Disponiéndose a luchar por el dichoso cofre, Jack Sparrow desenvainó su espada… dándose con el desagradable recuerdo de que ésta tenía la hoja rota, convirtiéndolo lisa y llanamente en un puñal.
Jones se rió del infortunio de su enemigo e inmediatamente se abalanzó contra él blandiendo su sable en perfectas condiciones, por lo que Jack no tuvo más remedio que correr como un desesperado hacia la enorme palanca que anteriormente le había servido a Jones para llamar al desaparecido Kraken y utilizarla como una medianera entre él y el capitán del Holandés Errante.
Luego de varios amagues inútiles para atrapar a nuestro escurridizo protagonista, Davy se sintió como un tonto al seguirle el juego y decidió utilizar sus poderes como monstruo para fusionarse con la palanca, avanzando así directamente contra el sorprendido Jack Sparrow, quien, ni lerdo ni perezoso, tomó con ambas manos dos de los manubrios de la palanca giratoria y lo hizo dar vueltas como a una calesita. Diversión que le duró muy poco cuando la palanca se detuvo y tanto Jones como él se quedaron enfrentados cara a cara. Entonces, con un horrible chillido y con sus tentáculos contorsionándose como víboras, Jones espantó a Jack, quien salió corriendo despavorido.
Mientras tanto, Elizabeth había tomado la decisión de seguir a su esposo sin importar las consecuencias, así que se aferró a una de las cuerdas y se columpió entre la tempestad hacia el Holandés mientras Jack y Jones volvían a enfrentarse el uno contra el otro, el primero utilizando un madero que había sacado de la palanca y el segundo su propia pinza.
A pesar de poner toda su fuerza, destreza y voluntad en el combate, el madero de Jack fue detenido con la tenaza de Jones para luego arrebatársela y golpearlo con la misma pinza, lanzándolo de espaldas al suelo, desmayándolo. Habiéndose quitado aquel molesto estorbo de encima, Davy Jones se volvió hacia el cofre pero fue Elizabeth quien esta vez se interpuso entre él y aquel objeto, cayendo parada justo en medio de los dos luego de haberse columpiado desde el Perla Negra.
—¡De mí no esperes nunca compasión por ser una mujer! —le advirtió lleno de rabia, fastidiado por las interrupciones.
—¡No quiero tu compasión! —replicó la valiente pero ingenua muchacha, desenvainando el sable de su vaina, dispuesta a luchar contra tan formidable enemigo. Pero, obviamente, su fuerza no era nada comparada a la de espectacular enemigo, quien muy pronto le demostró su superioridad tanto con la espada como con la fuerza física tras unos cuantos cruces de espada y un bofetón que la lanzó casi sin sentido sobre las escalerillas.
En ese mismo momento, Will había logrado con un par de ágiles movimientos de espada, quebrar la hoja del sable de su padre, inutilizándolo contra la pared y poniéndole la espada sobre el cuello tras haber escuchado el grito de Elizabeth.
—No voy a hacerte daño —le dijo, sacando el cuchillo que su padre le había entregado la primera vez que se vieron—. Te había hecho una promesa —y clavó el cuchillo sobre la balaustrada, al lado del desconcertado Bill Turner, y se marchó para ayudar a su esposa, a quien Jones estaba a punto de asesinar.
Su intención sólo quedó en eso, puesto que el valiente muchacho lo atravesó por detrás con el sable, logrando detenerlo a tiempo.
—Muchacho… —le dijo Jones sin volverse—, ¿ya lo olvidaste? ¡En mi no hay corazón! —exclamó, doblando la hoja de su enemigo con la pinza, dejándola con la forma de un gancho.
El joven Turner trató inútilmente de desembarazar su espada del cuerpo de Jones, pero no lo logró, agachándose justo a tiempo para evitar recibir un veloz espadazo horizontal de su enemigo. Varias veces Davy Jones intentó herirlo con la espada, pero Will aprovechaba el enorme cuerpo de su enemigo para escudándose por detrás. La táctica no le duró mucho tiempo, pues el pirata le dio una formidable patada giratoria en la cabeza, mandándolo de espaldas contra la balaustrada, medio atontado.
Entonces Jones se abalanzó contra él con la intención de acabar con su vida, pero le llamó la atención la expresiva mirada que se lanzaron entre su victima y la muchacha.
—¡Ah! —exclamó sonriendo despectivamente al darse cuenta de lo que había entre ellos dos—. ¡Amor! ¡Un error fatal!
Se volvió hacia el asustado William Turner.
Uno que se destruye con facilidad… ¡Dime, William Turner! —le colocó la punta de la espada sobre la garganta—. ¿La muerte te asusta?
—¿Y a ti? —lo interrumpió el reaparecido capitán Jack Sparrow, obligándolo a volverse para ver que éste tenía su corazón amenazado con la espada rota.
Sorprendido, Jones miró hacia el cofre que Jack había abierto sin que él se hubiera dado cuenta. Will y Elizabeth se miraron llenos de felicidad. ¡Jack los había salvado de una muerte segura! ¿Qué había ocurrido? Pues mientras Davy Jones perdía el tiempo luchando contra la hija del gobernador, Jack había vuelto en sí justo a tiempo para ver pasar frente a él el tentáculo con la llave que le había rebanado a Jones
Es extraño sostener una vida en la mano, ¿no lo crees? —le dijo Jack, sonriendo triunfalmente
—¡Eres un despiadado, Jack Sparrow! —se quejó el malvado pirata.
—Eso depende de la perspectiva —replicó con la mirada muy seria.
—¿Tú crees? —y de un solo movimiento, se dio media vuelta y le enterró la espada en el pecho de Will ante el horror de Elizabeth y Jack, dejándosela ensartada antes de volverse hacia los otros dos, riéndose burlonamente ante la agonía del muchacho.
XOX
Alrun permaneció en completo silencio con la cabeza gacha, arrodillada frente al cuerpo de su valiente custodio, llorando desconsoladamente hasta que la diosa Calypso intervino.
—¡Ja, ja, ja! ¿Ya se te acabaron las fuerzas, Guardiana Sagrada de Asgard? Me lo imaginaba… Si no pudiste salvar la vida de tu protector, mucho menos podrás hacerlo con las de tu hija y tu amante… —y luego agregó con crueldad—: Eres una inútil como guardiana, inútil como amante e inútil como madre… ¿Acaso no te diste cuenta de que tú serás la única culpable de la muerte de tus seres queridos? Si no pones todo tu corazón, tu alma y tu vida en esto, ten por seguro que lo perderás todo, inútil elfo… —Sonrió maliciosamente—. Realmente no sé qué diablos vieron ese humano y ese elfo en ti, eres realmente patética.
La Guardiana dejó de llorar, el desesperado gesto de su rostro había cambiado completamente por una de mucha rabia, dolor y determinación. Se levantó lentamente con los puños crispados hasta mirar a la diosa a la cara. Sus ojos azules brillaron intensamente. Alrun era ahora otra persona.
—Vaya… Hasta que por fin despertó —sonrió la diosa.
—¡ATAQUE FINAL DEL GUARDIÁN SAGRADOOO! —gritó la elfo, explotando su dorado ki sagrado por todo su cuerpo y e impulsando todo tu poder en contra de su enemiga.
—¡¿CREES QUE PODRÁS VENCER A UNA DIOSA, ELFO PATÉTICA? ¡TE DEMOSTRARÉ QUE NO ERES ABSOLUTAMENTE NADA PARA MÍ! —exclamó Calypso, encendiendo ella también su ki sagrado, recibiendo de lleno el ataque de Alrun—. ¡Ja, ja, ja! ¿Lo ves? ¡Ni siquiera puedes tocarme! ¡Yo soy una Diosa y tú una simple elfo!
Furiosa, Alrun no se dejó intimidar otra vez por esas palabras, simplemente apretó los dientes y puso todo su ser en aquel ataque, pues sabía que la vida de su hija dependía de su determinación para ganar.
"¡Hija! —pensó—. ¡Ganaré esta batalla aunque tenga que dar mi vida a cambio!".
—¡AAAAAAAAAAAAHHHHHH! —gritó como nunca antes lo había hecho, poniendo su propia alma en aquel ataque, intensificándolo extraordinariamente.
—¡Es inútil! ¡Jamás podrás derro…! ¡! ¿¡QUÉ! —la diosa Calypso sintió como aquel insignificante ataque había crecido repentinamente en tamaño y poder, rompiendo su defensa para finalmente impactar contra su cuerpo, arrasándola si piedad.
¡No puede ser! ¡Una simple elfo no puede derrotarme asíiiiiiii! —gritó, desapareciendo dentro del poder, desintegrándola en un instante como si fuera un papel arrojado a las brasas.
Finalmente, Alrun había vencido.
La Guardiana Sagrada sonrió débilmente y, sintiendo que la energía la abandonaba al igual que la vida, cayó pesadamente sobre la arena cuan larga era, dedicándole su último pensamiento a su pequeña hija.
Notas de una Autora Descuidada:
¡Uy! ¿Realmente Will terminará siendo el capitán del Holandés Errante? (la clave de su destino está en uno de los fic anteriores). ¿Isabel podrá derrotar a Sangre Negra? ¿Y qué fue de Alrun y Calypso? ¡Y Beckett ni se imaginaba la astuta estrategia de Norrington! :D
Querida Evenstar of the Shire: ¡Muchas gracias! Me alegra que te haya gustado la combinación ^^ porque a algunas no les gusto mucho que digamos : ( pero es que, para mí, era la major manera de hacer pelear a las dos, je XD / Sí, las guerrar son tristes… crueles y sin sentido, ¿no? : ( / Para que Teague, Seagull y todos los demás sigan con vida, Isabel tiene que ganarle sí o sí a Sangre Negra : ( / ¡Qué lindo! ¡Me hubiera gustado mucho ver a las Sparrow con el monito! ¿No tendrías una foto por ahí? ; ) / ¡Espero que te vaya bien en los exámenes! Además, te cuento que deberás leer con más tranquilidad lo que publique porque faltan dos capis para terminar con esta historia O.O
Querida Harisha: Sip, Fafnir estaba vivito y coleando, como Egmont, je XD Todo era una treta de Alrun : ) / Y sip, parece que Egmont palmó y Alrun venció a Calypso, ¿pero a qué precio? ¿Calypso murió? ¿Tendrán todos un final feliz? Los dioses son muy impredecibles con sus intenciones… tal vez necesitaríamos una buena explicación, ¿no? : ) Y esa Alrun es muy astuta, ¡lástima que Calypso le descubrió el juego! O.O / ¡Isabel tiene que ganarle a Sangre Negra sí o sí! / Suerte para vos también, amiga ^^
Querida Kanaid Black: wow, se ve que el exámen estaba bastante difícil, ¿no? : ( ¡Espero que para la próxima te vaya major! / Bueno, Alrun había preparado todo ese lío para confundir al gran cosejo de elfos, quienes supuestamente la están vigilando, de ahí su accionar contra el doc para disimular la cosa ^^ La cosa más bien fue al estilo de Card Captor Sakura, pero al revés ^.^/Bueno, después de este capi sabrás quién será el capitán del Holandés y lo que pasará con Segull y Christian XD / Je, esta vez no puede actualizar como todos los lunes, el capi me salió casi el doble de largo XD/Je, en cuanto a Alrun y la Reina Blanca… ¿me creerías si te digo que nunca vi las pelis de Narnia? Miento… sí la primera, pero no me acuerdo de nada XP
Querida YIANG: ¡me encanta el sufrimiento! Je, nop, pero me gustan los finales felices ^^ ¿Y qué habrá pasado con Egmont? : (
hola! cuanto sufrimiento!
Querida beatriz gpe: feliz día de la amistad atrasada para vos también, amiga ^^/Morgan es un loco muy peligroso, ¿no? ¡a ver si Isabel lo detiene!/En cuanto a Calypso, ya sabrás por qué se comportó así^^/¡Isabel tiene tantas cosas de qué enterarse!/Alrun se sacrificó tanto por sus seres queridos que no se merece un mal final, ¿verdad? ¡Y también Egmont!/¡Ya verás lo que le pasa a Beckett! ¡Tendrá su merecido, te lo aseguro!/Sip, ya falta muy poco para el final, pero te aseguro que será un buen final ^^/Bueno, ahora están remodelando mi habitación, estuve enferma estos días y seguiré escribiendo con seguridad^^/Y no son tonterías lo que escribes porque cada palabra tuya es parte de ti, así que no te menosprecies de esa manera amiga… ¡y espero que sigas decidida en los proyectos que me contaste! :D
Querida Jenny Flint: ¡Jenny! ¡Qué sorpresa volverte a leer! Hacía mucho que me convencía que no iba a volver a hacerlo ^^ Un poco rara tu intro, pero, como siempre, me hizo reír XD Obviamente no voy a responder a todo lo que me escribiste, pero trataré de hacerlo en algunos puntos : )/Tu cabeza de haber andado en cosas más importantes que estas menudencias, ¿verdad? Lo bueno es que regresaste y no te olvidaste de esta historia a pesar del tiempo pasado ^^/Las cosas empezaron mal para Norry y Jacky, pero mejoraron bastante como habrás leído ^^/En cuanto a Isabel, tuvo un cambio muy dentro suyo, casi imperceptible/je, curiosamente, como vos dijiste, Isabel y James forman una pareja ideal, muy destructiva, por cierto XD/En cuanto al asunto de Alrun, bueno, es una historia muy a lo… Caballeros del Zodíaco o leyenda mitológica en donde nada tiene sentido XD/¡Oh! ¡Perdé cuidado de que el dios Odín sabe muy bien lo que está pasando!/Jade es una mezcolanza entre los personajes de una peli Japonesa llamada Retuner, Misao Makimashi de Rurouni Kenshin, además el nombre lo saqué las Aventuras de Jackie Chan ^^/ Me encanta la historia, pero tampoco tengo que ser tan minuciosa con los detalles para escribir un fic, como bien dijiste, ¿no te parece? XD Me daba bastante flojera de ojos mirar un mapa XD/¿Qué si vi las Aventuras de Jackie Chan? ¡Mujer! ¡Es mi dibu preferido americano! (me imagino que no te diste cuenta de que lo escribí en mi profile^^/Con tal de tener queso, Jack es capaz de aceptarlo hasta del mismísimo Satanás XD/Hay que admitir que Alrun es muy orgullosa, ¿no? XD/¡Gracias por tu singular ranchera!/ De nada, la gran mayoría me agradeció el hecho de descartar a Elizabeth como la diosa Calypso XD/¡Ah! ¿Podés crees que apenas vi la primera peli de el Señor de los Anillo y que apenas me acuerdo de ella? Varias lectoras compararon a Alrun con Galadriel o la Reina Blanca, ¡pero nada que ver! XD/pobre Elizabeth, no le cae bien a la gran mayoría ^^/Jacky ama a Norry y Norry ama a Jacky, ¡qué lindo es el amor! XD/Sip, la parejita Barbossa/Jade (papá adoptivo/hija adoptiva) les gustó a todos y eso me llenó de alegría ^^/¡Ojo con las lagunas mentales! ¡Que no se hagan mares! XD (mal chiste…)/Seagull es un degenerado adorable, pero el doc no tiene nada de gay, eso te lo aseguro. Sé que muchas se ilusionaron con ellos dos juntos, pero esa no era mi intención y ni lo es, ya lo veras XD/Sip, sé que mejoré en la escritura y espero mejorar más, pero dado a mis acostumbradas metidas de pata, nunca seré una escritora profesional XD/De verdad que Alrun es una manipuladora, ¿eh? XD odia y ama a los humanos, ¿quién la entiende? Y… ¿quién entiende a los humanos? Cosas de la vida, je XD/La verdad vi Caballeros del Zodíaco una sola vez y hace muuucho timpo, pero creo que me pegó algo de su estilo, ¿no? XD En cuanto a la pelea, fue el estilo que se me ocurrió porque, desde un principio, lo pensé así cuando cree a Alrun ^^/Si te referís a lo de la división de Clow, sip, era verdad y está en el mismo manga O.O (yo también me sorprendí)/En fin, te felicito, me alcanzaste en un tiempo record XD
Querida Barby Uzumaki: ¡La pelea de Isabel y Morgan la leerás en el capi que viene! Ni por asomo iba a caber en esta XD ¡Isabel tiene que ser la vencedora!/¿En verdad Egmont murió? Mmm, ya veremos lo que pasa en el capi siguiente ^^/Y sip, Elizabeth y Will se casaron nomás, pero… ¿realmente él se convertirá en el capitán del Holandés Errante? ¡Lo sabrás en el capi que viene! ^^
Querida Isa Lionheart: y bueno, al final me salió otro capi más así que siguen faltando dos capis más para que esta historia termine XD y… ¡qué gusto volver a leerte! : )/y sip, el mundo real es cruel, muy cruel con su realidad : ( /Alrun no se da cuenta del pedazo de elfo bueno que tiene a su lado, ¿verdad? La pelea entre Alrun y Calypso la planee casi desde un principio, al estilo anime (mezcla Saint Seiya o Dragon Ball, je, je). / y en cuanto a Calypso, pronto sabrás por qué se comportó así, como todo dios arrogante y vanidoso XD /Sangre Negra debe recibir su merecido, y quien más que Isabel es la indicada para darle una soberana patada en el trasero, ¡sí señor!/No temas, ella también se bajará de las nueves de un buen golpazo en el suelo, te lo aseguro, y lo hará ella solita ¡Y de las cosas le falta por enterarse!/A mi tampoco me gustó mucho la idea esa de matar al Kraken tan tontamente, por eso lo hice aparecer de nuevo, aunque la cosa me salió bastante corta… : ( /Sip, tenías razón, tuve que hacer un capi más además de este y… ¡ya verás lo que pasará en el epílogo! :D / concedido el deseo de ver a Barbossa casando a los novios, je XD / En el capi que viene se resuelven algunas cuestiones importantes, y, en cuanto a Fafnir, no, la verdad no tiene por qué intervenir y muy pronto sabrás por qué ^^/¡Teage es lo mejor!
En verdad creí que la pelea entre Jade y el Kraken iba a ser más larga, pero no fue así. Ésta será una de esas partes de las que nunca estaré satisfecha… : ( Al final, me salió otro capi más, así que, luego de este, quedan sí o sí, dos capis más y nada más.
Realmente no tengo mucho qué contar, salvo que siguen remodelando mi habitación y la única peli que vi fue El Planeta de los Simios y de que me enfermé de gastroenteritis… que mucho me temo que sea de la nerviosa a causa de mi papá… : (
¡Muchas gracias por leer!
¡Nos leemos en el capi que viene!
¡Cuídense!
Sayounara Bye Bye!
Gabriella Yu
PD: sip, estoy cansada y convaleciente…
