INMORAL. SOMBRAS.

CHAPTER 45.

POV DE PAN.

—¡¿Ya llegamos, papá?!—inquiere Aren, y, por enésima vez, Briefs vuelve a negar.

—¿Seguro que esta es la dirección?—le digo burlona, ante lo cual me gano un cejo fruncido de su parte, mismo que no dura mucho pues al instante me sonríe de medio lado.

—Por supuesto que sí. Solo mira el GPS—dice egocéntrico—, Surf Avenue con West 8th Street, Coney Island.

—Sch. De acuerdo—me doy por vencida, encogiéndome de hombros—. Tú ganas.

—Me encanta oír esas palabras—dice mirándome brevemente antes de volver a enfocarse en la carretera.

Una hora después, aparcamos en el lugar. Y, sobra decir que Aren fue el primero en salir despavorido del auto.

—¡Mamá! ¡Mamá! ¡Por aquí!

—¡Tranquilo, Aren!—le digo a medida que intento seguirle el paso—. ¡No corras!

—¡Camina más rápido, mami!

—¿Me estás dando órdenes, Aren?

—Ah…—se encoje de hombros antes de sonreírme abiertamente—. ¡Mami!

—Ahora no entraré allí—decido quedarme cual estatua parada en la mitad de la acera.

—Mami—lo escucho replicar, no tarda nada en unírsele Briefs, quien por cierto me dice que los estoy avergonzando.

—Vamos, date prisa—dice Trunks.

—No—niego conteniéndome de la risa por esta niñería—. Perdí el entusiasmo.

Ahora solo me resta esperar a por su reacción de súplica.

Trunks y Aren me miran con escepticismo, se miran el uno al otro, y, parece ser que han llegado a un acuerdo silencioso.

—Bien—dice Trunks—. Entonces, cuídame el auto, muchacha—me ha lanzado las llaves, apenas si las he podido atrapar—. Si llego a ver un rayón en la pintura, te las verás conmigo. Vámonos, Aren—dice y mi hijo solo se despide de mí, alejándose por el paseo de Coney Island.

Un momento, no era lo que yo quería.

—Ah…—Kami ¿Acaso no notaron que estaba jugando?—. ¡Eh! ¡Ustedes dos!

—Te daré propina al final—dice Trunks levantando la mano—. Ve a hacer tu trabajo, muchacha.

—Sch—Vaya sujetos—. ¡Eh! ¡Voy con ustedes!—apresuro el paso, logrando alcanzarlos— ¿Cómo se les ocurre dejarme?

—No habrá pago ahora, eh. Ya te lo advierto, muchacha.

—Sch. Ya quisieras, Briefs.

Llegamos al sitio, ingresamos con los e-tickets que Trunks mostró en su celular como entrada, y lo siguiente que supe fue que Aren se emocionó tanto como si fuese una mañana de navidad. Finalmente, por no decir, a la carrera, entramos a la sala de conservación.

El bullicio era increíble en verdad, entre las muchas familias con coches, con niños de las manos, con cámaras en colgando de sus brazos, y pantaloncillos cortos, y la música clásica, conformaban un ambiente agradable y entretenido. Si nosotros, como adultos, estábamos emocionados, no tengo palabras para describir a los niños. Entre las distintas exposiciones, todas con un color de luz diferente, una en especial me llamó la atención:

[Los impostores]

Realmente, aquellos peces, o lo que sean que hayan sido, puesto que no logré distinguirlos, realmente se camuflaban con el hábitat. Seguimos avanzando por los pasillos, en medio del griterío, y de las paradas que, algunos padres, y yo personalmente hicimos para tomarles fotos a nuestros niños. Llegamos a un desnivel, en donde una ventana de piso a techo, calculo más de tres metros de altura nos recibió en todo su esplendor para mostrarnos…

—¡Tiburones!—gritó emocionado Aren, y sobra decir que más de un padre de familia retornó a verlo enternecido.

—Aren. Mira allí arriba. Es una mantarraya—dice Trunks a la par que levanto la vista y así era. Atravesó el estanque con gran majestuosidad, ondeándose, antes de perderse detrás de unos corales. Hay tantos peces que me es difícil el seguirle el rastro a algunos de ellos. Poco después nos encontrábamos en el Laboratorio de los Tiburones, en donde unos estanques con forma de esfera en el exterior, mostraban a más peces, además de muchos tiburones de distintas especies. Detrás de mí, una amplia representación de la disección en dibujo de un tiburón, era lo bastante atrayente, sin contar con los radares acuáticos de juguete. A medida que avanzábamos por la sala, muchos de los trabajadores del acuario, muy amables y empáticos por cierto, respondían nuestras preguntas y nos ayudaban a conocer mejor cada especie. Y, en medio del griterío, en verdad agradecí que usaran los micrófonos.

El acuario fue impresionante, a mano derecha habían unas ventanas enormes, y paneles con mucha información. Didáctica, actualizada y muy colorida.

—¡Mira, mamá! ¡Es un lábrido!—dice señalando con su dedo sobre el cristal.

—¿Ah, sí?—inquiero acercándome para ver al pez azul que Aren señala a medida que este se mueve.

—¡Sí! ¡Ah! ¡Un lookdown! ¡Y ese es un Doctorfish!

—¿Cómo lo sabes, enano?—inquiere Trunks a mis espaldas.

—¡Abuelo Gohan tiene muchos en casa, papá!—contesta muy emocionado, a la par que no puedo dejar de sonreír—. ¡Oh! ¡Una anguila!

Seguimos recorriendo los pasillos, hasta llegar a una zona en donde cultivaban los corales, y luego a un lugar en donde podíamos ver a los seres más pequeñitos, por medio de una lupa.

Una especie de programa de cría en cautiverio, si alguien me lo preguntara.

—Pan. ¿Quieres algo de beber? Iré por unas bebidas—asiento, solicitándole una gaseosa, al inicio me mira frunciendo el cejo, pero después de ponerme los ojos en blanco, accede a mi pedido—. Como quieras. Regreso en un momento.

Mientras Briefs retornaba, Aren y yo avanzamos por los pasillos para llegar finalmente a la Isla de los pingüinos La expositora empezó a alimentarlos con pescado y eso pareció enloquecer al público infantil, pero los adultos también nos reímos cuando un par de pingüinos atacaron la bota de caucho negra de la empleada con tanto ímpetu que la muchacha gritó.

—Ten—de pronto veo una lata de refresco colgar delante de mí, apenas sostenida por una mano.

—Me abstendré de decir que es malo para la salud.

—Ya lo dijiste, Trunks.

—Hm—dice antes darle un bocado a su botella de agua de 1 litro.

—Avances por aquí, señores. Hay muchas más exposiciones—nos aconsejan las guías. Tocamos corales, estrellas de mar, pececitos azules, arena, en fin, de todo.

—Es un cocodrilo muy enorme—murmuro arrodillándome a lado de Aren, quien se queda mudo cuando el animal comienza a moverse en nuestra dirección.

—Enorme, mami. ¡Mira! ¡Allá hay un hiploplótamo!—solamente escuché a Briefs carcajearse con buenas ganas a nuestras espaldas, levanté la vista y así era.

—Aren. Son hipopótamos, no hiploplotamos—se carcajeo nuevamente.

Acompañándolo en su diversión, tanto Aren como yo nos reímos, y avanzamos en nuestro camino. Finalmente llegamos al área más esperada por todos nosotros, el acuario en forma de túnel.

—¡Wow! ¡Mira eso, papá! ¡Mamá! ¡Son tiburones!—grita Aren al ver a los tiburones nadar sobre nosotros. El agua en color turquesa, junto a las luces de iluminación, han hecho de este lugar uno especial para los niños, puesto que Aren no es el único que grita de emoción—. ¡Otro tiburón! ¡Dos tiburones!

—Kami—susurra Briefs en mi oído—. Imagina que uno de esos atacara, Pan. Imagínate que se rompiera el cristal. Imagínate que…

—Sch. No seas miedoso, Trunks—replico en un murmullo porque me causa gracia su comportamiento. Ni siquiera los niños están así.

"…Como ustedes crecieron en el monte Paoz con toda clase de bestias salvajes, a ustedes no le da miedo, pero yo… "

Quien creyera de Briefs.

—No lo soy, solo que… soy realista.

—¡Nadar con los tiburones!—gritan un par de niños, y Aren viene hacia nosotros corriendo apresurado.

—¡Papi, vamos a…!

—Ni lo pienses—sentencia Briefs, entendiendo lo que Aren quería, y Trunks denegaría de la forma más elegante posible, jamás admitiría que les tiene miedo—. Mejor vamos, te compraré algo en la tienda de regalos.

—¡Un tiburón!

—Sí, pero uno de felpa—aclara, tomándolo de la mano, a la par que juntos se alejan por el túnel. Dejándome atrás, poco después veo que Briefs lo carga sobre sus hombros e intercambian palabras que…

"¿Qué podrías perder, hija?…. Dense una oportunidad. No pierdes nada, al contrario, podrías ganar mucho"

Las palabras de mi madre, de esta madrugada, vuelven a resonar en mi cabeza una vez más, pero no es la única persona.

"Han pasado más de 4 años, Pan… Sch. Es más, se podría decir que hasta volviste a ser virgen para Briefs… Pan, decide ahora"

Ann…

"Tu esposo será muchas cosas, pero parece que en verdad quiere volver contigo. Es un maldito buen hombre"

La conversación que tuve con Mia hace unos años, se le suma a mi lista de recuerdos. De pronto recuerdo cada cosa que me confesó de aquella noche en que la fui a visitar. Había ido en compañía de Ann, así que ella sabía cada cosa, excepto la última. Como una buena amiga, ella había salido de la sala, diciéndome que ya había tenido suficiente con aquello, y que no quería terminar detestando a Trunks más de lo que ya lo hacía.

"Fue defensa, Pan. Yo lo vi. Estuve allí"

Por supuesto que eso me partió el corazón en su momento, pero solo entonces pude comprender el porqué del comportamiento de Trunks, el por qué se mostró tan reacio a ir al ring, y el porqué de su afición al alcohol. Se sentía culpable, estaba segura, apostaba mi vida de ser necesario a que también se sentía responsable por Yunny.

"Te juro que no fue mi intención… pero el maldito idiota vendió esas fotografías a la prensa. No tuve nada que ver en aquello. Serían tan solo para tus padres. Para nadie más"

Me confesó que quién publicó las fotografías de Trunks con su supuesto hijo en aquel entonces, fue un amigo de ella. Según Mia, un día fue a buscarme a casa de mis padres, debido a que no contestaba mi celular, para entonces ya vivía aquí.

"Te lo juro. Nada recibí de aquello"

Dijo que al no contactarme, buscó a mis padres, al preguntarles por mí, ellos se mostraron reacios a dar cualquier tipo de explicación sobre mi paradero. Ella lo tomó de mala manera, en especial cuando mis padres dijeron que nunca más volviese porque ellos ya no tenían una hija. Escuchar aquello me dolió, pero era comprensible. Mis padres, para entonces, estaban demasiado molestos conmigo para siquiera tener la menor consideración, así que lo acepté. Cuando Mia lo comprendió, decidida como es, decidió confrontarlos, mi madre se alteró, discutieron, y fue entonces cuando la verdad salió a la luz.

"Me dijo que fallaste en tu matrimonio, y que no debía extrañarles. Al tener una amiga como yo, solo era cuestión de tiempo"

Lo que es capaz de hacer la cólera. El decir cosas que uno después se arrepiente, claro que fallé, por supuesto que lo hice, pero en todo aquello Mia no tenía ni la menor participación, o quizá, de cierto modo, lo tenía.

"Si no te lo dije en aquel entonces fue porque… siempre has sido muy amable conmigo, a pesar de la vida nada honrosa que llevo"

"Mia, no digas eso. Jamás me ha importado, eres mucho mejor que la basura de gente "honorable "que hay por el mundo"

"Sch. Pan, quizá debí decírtelo, pero… recuerdo que cuando nos encontramos por casualidad, me invitaste un helado, y… te vi feliz. Me contaste de tu graduación, de tu trabajo. Pan, creí que para tu esposo solo sería un pasatiempo que ya había acabado"

Por ello, enfurecida, llevada por la cólera de que mis padres se negaran a darle alguna explicación sobre mí, ella había vociferado que haría algo, fue entonces que aguardó para dar con mi paradero. Tiempo después lo consiguió, debido a la entrevista, poco después contactó con un amigo para pedirle el favor de atrapar a Trunks infraganti. Lo que sea para demostrarles a mis padres que estaban equivocados si continuaban colocándolo como la víctima. Aunque, lo fue. Lo suyo surtió efecto, pero poco sabía que su amigo aprovecharía y se cobraría unos cuantos miles por la polémica.

"Realmente lo lamento. Creo que arruiné tu matrimonio. Supongo que mis buenas intenciones no sirvieron de nada. Pan, solo quería ayudarte con tus padres"

Por supuesto que acepté sus disculpas, por mera formalidad. Después de todo, no había hecho nada malo. Husmear es una condición inherente en el ser humano.

—Oh, lo siento—dice una mujer que me ha golpeado con un coche de bebé—. Lo lamento, señorita.

—No se preocupe—me hago a un lado, dejándola pasar. Poco después la veo reunirse con un hombre que estaba a pocos metros de mí, y no puedo evitar quedarme estática al ver esa escena.

"Puedes tener la familia que siempre has querido, Pan. No eres una mujer como nosotros, Ann y yo fuimos criadas de otro modo, tenemos otros objetivos, pero tú… tú eres diferente"

Me muerdo el labio inferior, levanto la vista hacia…

"Te amo, mami"

"Te quiero más que a nada, tonta"

Sí. Todas ellas, mi madre, Ann y Mia, tenían razón.

Ellos son mis hombres.

Corro hacia ellos, abriéndome paso en medio de la gente que seguramente me mira extrañada, cuando por fin los alcanzo, enrosco la cadera de Briefs con mi brazo, lo pego hacia mí, a la par que pego mi cabeza a su brazo derecho.

—Ah… pero… ¿Pan?

—Tú solo camina, Briefs—ordeno—, tienes un regalo que comprarme.

—Ah… ¿Qué?—inquiere extrañado, mirándome con toda la confusión en su rostro.

No espero más para tomarlo por el polo, y depositar un fugaz beso en sus labios.

—Es tu obligación como mi esposo ¿O no?

—Ah…

POV DE GOKU.

La comida estuvo deliciosa, gracias, Kaiosama.

—De nada, Goku. Ah. Quería preguntarte algo—dice a medida que recoge los trastes que he usado.

—Adelante.

—Ese muchacho, el hijo de Vegeta.

—¡Ah, Trunks!

—Sí, ese chico—dice—. ¿Qué tal sigue?

—No lo sé—me encojo de hombros—. Como desde hace semanas estoy aquí y no he regresado a la tierra, no sabría decírtelo, pero supongo que estará bien.

—Por supuesto que lo estará, con el té del árbol de Ginkgo que le di a tu nieta, por supuesto que se recuperará.

—¡Oh! ¡Cierto, Kaiosama!—me levanto de mi asiento para colocarme a sus espaldas—. ¿Por qué a mí no diste esas hojas cuando enfermé, eh?—le digo con interés. Me le acerco aún por la espalda, a la par que le pico una mejilla. —. Si tenías algo como eso ¿Por qué no dármela a mí hacía tiempo, eh?

—No sé a qué te refieres, Goku.

—A ese té, dijiste que curaba todo ¿Por qué no me lo diste a mí, eh?

—¡Por tu culpa estoy muerto!—me grita, haciendo que me encoja en mi sitio—. ¡Nunca cumpliste tu promesa, Goku!

—Ya. Ya. No me digas eso, Kaiosama.

—¡Es lo que hiciste! ¡No tienes idea…!—¡Ay, no! Aquí vamos otra vez—. ¡Lo que se siente ser el único Kaio que está muerto! ¡Yo el Gran Kaiosama, muerto por un androide bomba!

—Fue el pasado, olvídalo—decido terminar el dramático momento dándole una palmada en la espalda—. Volviendo al tema. Solo tenías que darme las hojas de Gingko, y yo…

—De ti nadie se encargaría.

—¡Kaiosama. Eres muy cruel conmigo! —Reclamo frunciendo el cejo—. Solo por decírtelo, si aquella vez vine, fue porque Milk se preocupó mucho por mí—aclaro ofendido cruzándome de brazos.

—No te las quise dar y listo—dice sin retornar a verme. Sin embargo, por fin he conseguido confirmar mis sospechas.

—¡Lo sabía, Kaiosama!—le señalo fingiéndome sorprendido. Ya no me puede seguir engañando—. ¡Mentiste! ¡Realmente Trunks se podía curar solo!

—No digas tonterías, Goku. Te repito que no sé de qué estás hablando.

—¡Ah! ¡Kaiosama! ¡Le mentiste a Pan!—finjo sentirme indignado—. ¡Un dios mintiendo!

—No sé de lo que estás hablando.

—Kaiosama…—me le acerco nuevamente—. ¿No servían para nada, cierto?—lo veo levantar la cabeza, acomodarse los lentes y sin embargo no dice nada—. Eso solo…

—Ya basta, Goku—interrumpe cerrando las llaves de paso de la manguera que usa para regar sus plantas—. Muchas veces indagar es…

—Anda, dilo. Yo jamás se lo diré a nadie—acerco mi oído antes sus señas. Mala idea, terminó gritándome que no era mi asunto— ¡Ah! ¡Kaiosama! ¡Merezco saberlo!

—No—niega divertido—. Me temo que morirás con la duda, Goku—dice adentrándose en su pequeña casa.

"¿Lo quiere mucho, no es así, Goku?"

"No lo sé, es difícil entender a las mujeres. Lo cierto es que están divorciados, mantienen una buena relación por su hijo, Kaiosama"

Sé que yo tengo toda la razón. Kaiosama le mintió a Pan.

—¡Oye! ¡Kaiosama!

—¡¿Qué quieres ahora?!

—¡¿Tienes un libro sobre plantas?!—al segundo de decirlo, Kaio sale apresurado del interior, nervioso y un tanto ofuscado—. Solo necesito que asientas con la cabeza—él accede a la vez que yo me acerco un poco más.

—Ya dilo, Goku.

—Kaio…

—¿Qué?

— Muchas gracias.

POV DE TRUNKS.

—Me sorprendiste, nunca habría imaginado que lo harías.

—Por supuesto que no—contesta acurrucándose aún más en mi cuerpo desnudo—, es que suelo dar muchas sorpresas.

—Como esta—susurro en su oído—. Me encantó la reconciliación.

—¿Ah, sí?—inquiere divertida, angulando su cabeza para mirarme a los ojos. Se muerde el labio inferior antes de dirigir sus manos a una parte muy especial de mi anatomía, la más valiosa, al menos para mí.

—Cuidado, Briefs—bromeo tomándola por las nalgas, logrando levantarla para que quede a horcajadas sobre mí—. Yo no haría eso de ser usted.

—¿Me dirás que no lo disfrutas?—Inquiere con una sonrisa maliciosa en su rostro.

Misma que me dice: Fornícatela de nuevo.

—Lo hago, pero… antes quiero… no lo sé—decido hacerme el misterioso, tomo un par de sus mechones laterales y envolviéndolos en mis dedos, pretendo ganar tiempo para formular lo siguiente.

—Dime, Trunks—golpea mi pecho con algo de rudeza, ante lo cual no puedo evitar quejarme.

—Que agresividad, Pan—me finjo herido antes de estallar de risa—Nena…

—¿Sí?

—¿Volveremos a casarnos?—inquiero.

—No lo sé—dice formando un adorable puchero, mismo que no dura mucho pues vuelve a sonreírme— ¿Te gustaría ser mi esposo? ¿Eh, desconocido?

—Ah, Pan. La verdad es que…

—¿No aceptarás mis sentimientos?—reclama divertida, frunciendo su cejo—. ¿Por qué eres así? Agh. Es increíble—brama mirando en otra dirección—. Si lo que quieres es que te lo pida de rodillas, entonces…

—Yo digo que sí, que sí, que sí—muerdo sus labios y brevemente su hombro—. ¿Cómo me podría negar con semejante declaración, eh?

—Bueno, más te vale.

—¿Me amenazas?

—Sí—responde muy segura—. Lo hago, Trunks Briefs.

—Bah. No tienes la estatura para hacerlo.

—Oh, eso fue un golpe bajo, Briefs—replica falsamente ofendida—. Ah… Trunks… ¿Puedo hacerte una pregunta?

—Sí, adelante.

—¿Por qué me echaste ese día de C.C?

—¿Y tienes el descaro de preguntarlo?—inquiero jalándole las patillas—. Tonta.

—¿Qué hice yo?

—Te atreviste a salir con ese tal abogado.

—¡Ah!—dice de manera exagerada—. Pensaste que…

—Por supuesto que sí—completo—. Me debes un celular por eso, por cierto.

—¿Qué?

—Es que yo…

"¡Puto entrometido de Xerox!"

—¿Tú qué, Trunks?

—Yo… —desvío brevemente la vista de ella—. Olvídalo, Pan. Volviendo a lo anterior, me enfadé contigo porque pensé que… a pesar de haberte mostrado mis sentimientos, parecieron haberte valido mierda.

—No fue así, Trunks. Yo… Agh. Lo admitiré—dice bajando la vista a la par que se acerca a mi oído—. Yo soñé contigo una vez, en… bueno… ¡No completaré eso!

—¿Solo una?—inquiero ofendido—. Bueno, es natural tener sueños húmedos conmigo, no te avergüences por eso.

—Y tú no te engrandezcas, Trunks.

—Hace poco no oí que te quejaras. Es más, decías que no parara.

—¡Ah! ¡Trunks! —Me llama nuevamente la atención, enfatizando su molestia con otro golpe cariñoso a mi pecho—. ¡No digas esas cosas!

—Pan ¿Recuerdas nuestra primera noche juntos?

—Sch. No podría olvidarla nunca—dice—. Pasé dos días en cama con fiebre y escalofríos.

—Sí—asiento—, recuerdo que cuando desperté estabas ardiendo en fiebre, me asusté mucho, creí que había exagerado contigo. Menuda luna de miel.

—No, solo que fue una reacción natural en mí—Se ríe—. Pero no era todo, recuerdo que no pude levantarme a la mañana siguiente. Fue tu culpa.

—Hm. Es que nunca me había sucedido algo así con…—decido abstenerme de completar—. Pensé que sería algo más.

Platicamos hasta que amaneció, de todo y de nada, de nuestros momentos juntos, de las cosas graciosas que vivimos, hasta que finalmente, el tema debía ser abordado.

—Siento todo lo que te causé, Pan. Yo en verdad lamento mis ofensas para contigo.

—Trunks… olvidemos todo. Yo, no soy quién para perdonarte. También cometí errores y…

—Hagamos una cosa—interrumpo—. Dame tu meñique.

—No me arrancaré el dedo, ni lo pienses.

—No iba a decir eso—replico mirándola fijamente—. Pan Briefs, a partir de hoy, prometemos que nunca volveremos a mencionar eso ¿Estás de acuerdo conmigo?

—Sí—Asiento enlazando su meñique con el mío—. Si alguno de los dos rompe la promesa, tendrá que arrancarse el dedo.

—¿Quién es la radical ahora, eh?

—Trunks.

—Dime, nena.

—Si vamos a regresar, tengo que decírselo a mis padres.

—Yo no tengo problema con eso, es más ¿Qué te parece si vamos mañana? De paso, también verifico el último negocio.

—¿Qué?

Demonios, me he descubierto solo.

—¿No que Bra estaba al mando?

—Sí, pero el que estuviera enfermo no quería decir que dejara de trabajar ¿O sí? Mientras Aren y tú dormían, yo trabajaba.

—Con razón estabas tan insoportable.

—Y eso que no te pedí que hicieras todas las cosas que tenía en la cabeza—murmuro—. En fin. Ahora, Sra. Briefs.

—¿Sí? Dígame, Sr. Briefs.

—Quiere dormir o prefiere que usted y yo… recuperemos el tiempo perdido.

—¿Dormir o follar? Ah… si hago lo segundo podré dormir mejor ¿No es así? —inquiere burlesca y no puedo evitar gruñir porque eso ha mandado una señal eléctrica hasta mi verga.

—Por Kami, mujer. Realmente serás mi perdición.

—Destino de llegada. Media hora—dice el sistema de navegación de la nave.

—¡Ya se puede ver la montaña, papá!—a mis espaldas, Aren grita emocionado por regresar al monte Paoz.

A mi lado, como copiloto, mi esposa, de cabello medio recogido, me da una breve sonrisa nerviosa. Enseguida baja la vista, algo preocupada. Separo una mano del volante para tomar la de Pan.

—Nena. Todo saldrá bien.

—Quiero creer eso, Trunks. Pero, en verdad no lo sé.

—Nena—deposito un beso en su mano—. Todo saldrá bien.

Poco después nos encontrábamos aterrizando en el jardín de la familia de Pan. La primera en recibirnos, a la par del primero en salir fueron Milk y Aren. Descendimos de la nave, y no tardamos nada en adentrarnos en la casa de Milk. Ella nos pidió que pasáramos y que Gohan no tardaría en arribar y así fue.

De pronto, ya nos encontrábamos allí, en medio de un largo sofá, con Milk, Gohan y Videl frente a nosotros. Menos mal Aren estaba en el comedor, de seguro disfrutando de la comida que le había preparado Milk.

—Veo que ya estás mejor, Trunks—habla Gohan—, Me alegra.

—Sí. Gracias por preguntar Gohan.

—Y bien ¿Quién de los dos empezará?—de pronto interviene Videl, con total seriedad marcada en su rostro. Lo que me hace pensar que no estará de acuerdo con esto.

—Mamá, papá—se adelante Pan—. La razón por la cual vinimos fue porque…

—Gohan. Videl—decido intervenir por Pan. Ella retorna a verme, sin embargo solo asiento—. Hace años… vine aquí a pedir a Pan por esposa, y hoy… vengo a pedir lo mismo. Gohan, Videl, Milk. Nosotros, hemos decidido volver a estar juntos.

Un silencio se instala en la habitación, y, para afirmar lo dicho, tomo a Pan de la mano, acariciando nuestro anillo de boda como firme declaración.

—¿Estás seguro, Trunks?—inquiere de pronto Gohan—. No quiero que…

—Muy seguro, Gohan—respondo—. Yo quiero devuelta a Pan y a mi hijo. Por eso estoy aquí, porque vengo a responder como hombre, porque me importa su opinión, porque quiero empezar bien con ustedes, por Aren, por Pan, y por mí.

—Trunks—decide intervenir Videl—. Creo que aún si no estuviéramos de acuerdo ¿No se retractarían, verdad?

—¡No!—negamos al unísono. Tengo unos deseos increíbles de reírme por la coincidencia, sin embargo sé que no es el momento.

—Bien—interviene Milk—. Creo que esto ya me lo veía venir—sonríe.

—Abuela.

—Sra. Milk.

—¿Qué le vamos a hacer?—se encoje de hombros—. Gohan, Videl—dice mirándolos a ellos y luego a nosotros—. No nos queda más que apoyarlos, y darles nuestra bendición. Después de todo, la mía… siempre fue para ustedes, desde el primer día. Y eso, tú bien lo sabes, Trunks.

—Sí—Reverencio brevemente—. Siempre se lo agradeceré.

—Bah. Que muchachos—se ríe al vernos mirarnos las caras confundidos—. ¿Qué están esperando? ¿Cuándo se volverán a casar por lo civil?

POV DE GOTEN.

—¿Cómo ha estado mi niño, Jay?

—Dile hola a papá—dice Bra entregándome a mi hijo—. ¿Cómo te ha ido?

—Bien ¿Y a ti?

—Patee un par de culos hoy—dice encogiéndose de hombros—. Así es como funciona, no me sirven, se van.

—Mano firme, Briefs—le digo acostándome en la cama con mi hijo elevado sobre mí—. ¡Jay! ¡Estás volando, hijo!—mi pequeño me mira con sus negros ojos divertido por mis tonterías, su madre no luce tan diferente de mí. Aun en su traje de ejecutiva, puesto que ha vuelto a su empleo como vicepresidenta, ella me da una sonrisa cansina.

"Goten. Hace poco vinieron Trunks y Pan"

"¿Qué tiene Trunks?"

"Él está bien, solo que…"

—Ah… Bra—decido contarle, creo que es el momento propicio—. Te tengo una buena nueva.

—¿Qué es?—dice sentándose a mi lado—. Anda, dilo. Sabes que detesto sentirme ansiosa.

—Pan y Trunks volvieron a estar juntos. Es definitivo.

—Ah…—se queda muda por breves momentos, su facie cae de pronto, y solo puedo preocuparme por su reacción justo ahora.

—Bra…

—Estoy bien—dice asintiendo a la vez mantiene los ojos cerrados—. Solo que…

—Lo sé, Bra.

Aun le guarda algo de rencor por todo lo que pasó, pero sé que mi nena hace todo lo que puede para tratar de olvidar, y empeño todo lo que tengo a que lo logrará, algún día podrán volverse a hablar como antes.

Bulma lo ha hecho, de Vegeta no sé mucho, excepto que cada mes ellos se contactan con Bra, así que supongo que con Trunks también lo hace. Poco a nada sé de ellos, nadie sabe en dónde se encuentran en este momento, y por la última que alcancé a escuchar, no tienen pensando regresar. Sé que es egoísta, pero me alegra. Con ellos lejos, todo aquí luce calmado, tranquilo, y, al parecer, está volviendo a su cauce. Esto es lo mejor para todos. Sé que es así. Debe ser así.

—Bra yo…—no puedo terminar mi frase porque una gota de baba de mi bebé me caído en el ojo—. Ah…

—Por distraído—se carcajea Bra a todo pulmón mientras intenta limpiarme el párpado con un pañuelo—. Eres adorable, Goten.

POV DE PAN.

—¿Y cómo estás? Sí, de acuerdo. Sí. Ya—le escucho contestar por celular, de seguro es a Aren—. Supongo que debió haber estado exquisito, Aren.

Sí. Definitivamente es mi niño.

"Mamá. Iré de campamento con tío Goten y abuelo Gohan, papá me ha dado permiso"

Espero que se lo esté pasando bien. Se lo merece. Es un buen hijo.

"Felicidades. Su hijo ganó el reconocimiento al mejor estudiante"

Aren es mi orgullo.

Pensando en aquello, me adentro en la oficina con la botella de coñac en la mano, y a la par, dos vasos.

"Brindemos, Pan. Nos casamos en seis meses"

Sch ¿De dónde vino eso? Después de un suspiro leve, levanto la vista hacia el ejecutivo que ahora misma me da la espalda.

"¿Será necesaria una segunda luna de miel, Pan? ¿Qué crees tú"

"No. Ya tuviste muchas vacaciones, Trunks ¿Cuánto más quieres seguir holgazaneando?"

"Bueno, creo que tienes razón, de dos semanas legales, me tomé tres"

¡Ay! ¡Trunks Briefs! Nunca pensé realmente que serías tú, ese alguien esperándome. 8 años nos separan.

"¿A qué juegan, niñas?"

"A las peleas, hermanito"

Sch. Solo éramos unos niños cuando cruzamos una o dos palabras ¿Ese fue el inicio de todo?

"Ah, Pan. Te pido respeto para mí. Ya que vas a viajar con nosotros. Deberás llamarme Sr. Trunks ¿De acuerdo?"

Quién diría que ahora mismo compartimos un hogar. Que encontré en ti a un hombre más fuerte que nadie. Realmente no sé qué me pasó contigo, Briefs.

"¿Me aceptas una copa mientras esperas conmigo a Bra?"

Fue como si algo me hubiese golpeado de improviso.

Ahora mismo estamos luchando contra todo pronóstico, porque confío, rezo que esta vez, nosotros estaremos bien, prometimos llevar solo buenos recuerdos, por ellos, los malos momentos quedaron atrás. Nos peleamos, claro que sí, y en parte es porque no tenemos la culpa de ser tan cabezas duras, por ello creo que aún seguimos siendo un par de niños, pero estamos tan enamorados que no veo mi futuro sino es en tus ojos.

Todo lo que soy te lo entrego, al ciento… o como dirías tú, al doscientos por ciento. Cariño, mi corazón es para ti. No merezco todo esto, lo sé con certeza, sin embargo, lo tomaré y me aferraré todo cuanto pueda a nuestra familia.

—Sí—contesta Briefs sacándome de mis cavilaciones, a la vez que decido sentarme en un sillón junto al escritorio—. Ah… ¿Tú mamá?—gira a verme—. Ella está aquí ¿Quieres hablar con ella?

Extiendo la mano para recibir el celular, sin embargo, eso no llega a suceder.

—…Oh, de acuerdo. Sí. Ella está bien. Sí. Sí, yo le digo. De acuerdo—dice—. Entiendo. Entonces vete a descansar, hijo. Sí. Duerme bien. Te llamo mañana—dice, finalizando la llamada.

—¿Por qué Aren no quiso hablar conmigo?—inquiero sintiéndome un poco excluida de aquella conversación que más tuvo afirmaciones que otro asunto.

—No lo sé—me contesta encogiéndose de hombros, niego de lado a lado, divertida por la actitud de complicidad de ese par, y porque me he rendido. He levanto bandera blanca al tratar de comprender a ese par de testarudos. Así que decido servirle un trago a Trunks.

—Disfrute su vaso de coñac, Sr. Briefs.

—Gracias—se bebe la mitad del contenido y poco después deja el mismo sobre la mesa, se arremanga la camisa blanca, antes de encarcelarme entre sus brazos y el sillón en el que estoy.

—Ya que estamos solos… —empieza seductoramente—. ¿Te importaría aliviar mi libido? Te lo agradecería mucho.

—¿Ahora?—me insinúo tomándolo de la corbata y jalándolo hacia mí—. Quizá no sea una buena idea.

—Oh, pero claro que lo es, nena—replica—. Te quiero ahora—lentamente me empiezo a acercar a su cuello.

—De acuerdo—acepto—, pero pon seguro a la puerta. No queremos que Mathew se asuste.

—Buen punto—técnicamente ha corrido hacia la puerta de su oficina para sellarla con código incluido—. Ahora…

—¿En su escritorio, Sr. Briefs?—coqueteo levantándome de mi sitio, empiezo a desatarme la bata, dejándola caer sobre el suelo, a la par que pateo lejos mis zapatillas—. ¿O en dónde desea que…?

—Mujer—sisea, corriendo hacia mí, me toma por las caderas, obligándome a retroceder y chocar contra el escritorio.

—Entiendo—le digo procediendo a desatar su corbata—. ¿Te digo algo?

—Dime—dice acorralándome contra el escritorio, colocando ambos brazos a cada lado de mi cuerpo. Decido seguir el mismo juego de seducción que él siempre usa conmigo, así que me acerco a su oreja, para morder suavemente su lóbulo y pasar mis dedos por el nacimiento de su cabello y su cuello. Gruñe levemente a la par que me aprieta contra él.

—Cuidado, tigre—bromeo—. Sé cuidadoso—advierto, él se disculpa brevemente mientras yo me permito seguir haciendo mi trabajo. Bajo mis manos por su torso, desabotonando a mi paso, y llegando al cinturón. Con suma malicia, intencionalmente, deslizo mi mano por sobre el bulto que se ha formado en el pantalón.

—¡Ah!—gruñe, me disculpo brevemente, sin embargo Trunks replica: — Lo hiciste apropósito.

—No es verdad.

—Claro que sí.

—Que no—niego divertida, bajando por fin sus pantalones; dejándolo solamente en su prenda interior. Su respiración en mi cuello es cálida, levanta la vista por breves momentos, para mirarme con deseo, sus manos han pasado rápidamente hacia mis piernas, ascendiendo en ellas, levantando consigo la bata larga que llevo.

—¡Oh, nena!

—Así es—confirmo—. No traigo bragas.

—¡Sh! Ya no digas nada— susurra en mi oído, enviando deliciosos escalofríos que recorren mi cuerpo y llegan a mi entrepierna, haciéndome sentir increíblemente húmeda. Se abre paso entre mis piernas, quedándose en medio de ellas, mis pulgares se colocan a cada lado de su cadera y empieza el descenso.

—¡Ah! ¡Me matarás!—dice exclamando prisa de mi parte.

—Dijiste que querías que te aliviara, déjame hacerlo a mí manera.

Decide no hacerme caso, porque me abraza por la espalda y me aprieta contra él.

—Es tu culpa—admite cuando siento el signo de su excitación en mi entrepierna expuesta para él—. Ya no más, Pan. No lo…—le doy un beso profundo, a la vez que empiezo a acariciar su zona más íntima para hacerlo perderse de todo, al menos por unos cuantos minutos.

—¡Pan!—sisea brevemente mi nombre antes de que atrape sus labios de nuevo.

Los gemidos, provenientes de su garganta, no se hacen esperar, unos cuantos gruñidos y caricias mías con suficientes para sentir su esencia tibia derramarse en mis dedos.

—Eso fue…—dice con los párpados a medio abrir mientras me mira desde arriba.

Bendita altura que tiene este hombre.

Poco después, solo sé que sus labios se mueven vigorosos por la extensión de mi cuello, al parecer es el lugar que más disfruta. Me besa de nueva cuenta, con su bendita boca que acapara la mía, su lengua indaga en mí, y eso es suficiente para que lance el decoro y mis gemidos al viento.

Respiro agitadamente mientras siento subir mi temperatura corporal y también mi libido. Precisamente lo único que justo ahora me importa es darle a este hombre todo el placer que él causa en mí. En determinado momento, me toma del cabello y me obliga a profundizar el beso, yo respondo de la misma manera.

¿Quiere algo de agresividad? Por supuesto que acepto el reto. Correspondo a ese beso fogoso y lleno de intensidad y gula. Justo ahora solo ha despertado el fogaje de mi cuerpo en su cama o en cualquier sitio que él decida usar para tomarme. Mientras Trunks más profundiza las caricias y sus besos más enciende las brasas de mi fiebre.

Abrí más mis piernas para permitirle un contacto aún más íntimo, de ser posible.

—Mejor—dijo él— así será más fácil, y además… —pausa sonriéndome malicioso.

Sch. Yo detestaba a los hombres altaneros y nunca había visto uno con tantas ínfulas como las que Trunks se carga, pero por Kami, amo a este hombre. Amo a este altanero prepotente.

No pasó mucho tiempo para sentir como un par de dedos invasores comprobaban mi disponibilidad.

—Hazlo ya—Un ronco gemido escapa de su garganta. Lo abrazo en el cuello y enredo mis dedos en su cabello, saca mis senos por sobre la bata, succionándolos, amasándolos con tacto, pero con firmeza.

—¡Por favor! —me escucho suplicar.

Sus besos regresan y al instante se funde en mí. Me reprimo a gemir ante cada embestida.

—¡Mm!

Las embestidas y los besos continúan hasta que Trunks decide morder mi labio inferior y jalarlo con sus dientes.

—¡Mm! ¡Por favor, Trunks!

Por fin suelta mis labios para recorrer mi mandíbula con sus dientes, dejando una marca rojiza hasta llegar a mi cuello. Allí muerde mi hombro, no mucho, pero lo suficiente para enviar más sensaciones a mí ya atormentado y torturado vientre, arremetido por su hombría.

Nuestras respiraciones son arrítmicas, el sonido de nuestros gemidos llena su estudio. Menos mal este cuarto es insonorizado, sino… creo que me avergonzaría si alguien nos escuchase.

—No te corras—exige, sin embargo el trato que me da, no ayuda.

Un espasmo amenaza con ganarme el control, pongo mi máximo esfuerzo en reprimir mi primer instinto de déjame llevar por el orgasmo pero finalmente y, con todo pronóstico el orgasmo llega y me hace gritar de forma poco elegante, haciendo que convulsione enérgicamente, gritando su nombre, que al parecer es lo único que he hecho esta noche. Me aprieto contra él, mientras Trunks me toma entre sus brazos, se hunde un par de veces más y colapsa con energía y vigorosidad en mi interior. Siento su esencia tibia llenarme por completo, y solo puedo tratar de controlar mi respiración.

—Eso fue increíble, Pan—dice él aún dentro de mí, ni siquiera se ha tomado la molestia de retirarse de mi cavidad ¿Y yo? Yo no tengo ni el menor interés en que lo haga—. Gracias, nena. Necesitaba esto.

—¿Eh?—Inquiero levantando la vista hacia él—. Pero si lo hicimos ayer—replico sonriente y algo cansada, pero satisfecha. Trunks sale de mi interior mientras yo me apoyo en el escritorio con mis manos a cada lado de mi cuerpo. Levanto la vista, solo para encontrarme con los ojos azules de mi esposo, que me miran por breves momentos antes de acunar mi rostro en sus manos y depositar un beso en mi frente.

—Te amo tanto, Pan—dice a la vez que sonrío mientras él continúa estático en mi frente—. Y… a ti también, Aren 2—dice acariciando mi abultado vientre de 8 meses—. Kami. El sexo fue genial, Pan—su comentario hace que sonría como una tonta.

—Aunque bebé Aren 2 estuvo algo inquieto—confieso tomando mi vientre entre mis manos. Con la ayuda de Trunks, logro descender del escritorio.

—Sí, pero…—pausa antes de apoyar la cabeza en nuestro bebé—. Esta es mi convexidad favorita.

—Sí, pero vaya que bebé Aren 2 pesa—le digo—. En fin—me permito suspirar, me cubro los senos sensibles y algo hinchados con la bata, y de nueva cuenta me coloco las zapatillas bajas.

—Sí. Ahora vamos, Pan. Subamos, debes descansar—recomienda y yo solo atino a asentir con la cabeza.

—Me da flojera caminar—le digo haciendo un puchero—, cárgame, creo que me lo merezco ¿o no?

—Por supuesto que sí—dice tomándome por los muslos—. Aren dijo que te cuidara, haré eso desde luego.

—Sí, aunque ya estés viejo para eso—me burlo.

—¿A quién llamas viejo, eh? Apenas estoy en mis 45—se defiende.

—-¡Oh! ¡No!—finjo desesperación, misma que nos hace reír.

POV DE TRUNKS.

A la mañana siguiente, inicio de semana, Aren ya estaba en casa. Gohan vino a dejarlo a la madrugada, y se quedó a dormir en el cuarto de huéspedes. Pan se levantó apresurada de la cama, dando órdenes a diestra y siniestra. A toda prisa la escuché correr hacia su habitación mientras yo decidí dormir un poco más. Sin embargo, ya no pude.

Fregándome los párpados y estirándome al salir de la cama, caminé en dirección al cuarto de Aren.

—Date prisa. Llegarás tarde—dice Pan apresurándose a enfundarlo en los pantalones de tela que debe usar—. Trunks, la camisa del armario.

Asiento antes de también correr a por la prenda.

—¿Te divertiste mucho, Aren?—empiezan a conversar, mientras me siento al pie de la cama.

"Es un niño. Sres. Briefs. Felicidades"

Inmediatamente enfoco mi atención en el abultado vientre de mi esposa, ahora oculto en la bata blanca que me fue útil ayer por la noche.

"¡Por favor!"

Inmediatamente bloqueo esa serie de pensamientos pecaminosos y tomando a Aren por su pancita lo echo sobre la cama. Enseguida mi hijo chilla por la sorpresa, a la par que escucho a Pan reír a todo pulmón, dirijo mis ojos hacia ella y solo niega de lado completamente divertida.

—Niñatos.

—Ah, Disculpen—dice Mathew aclarándose la garganta—. El desayuno ya está listo.

Apenas terminó de decir eso, a Aren le faltó tiempo para salir corriendo de la habitación con dirección a la cocina, con Mathew detrás de él para llevarlo a la escuela.

—¡Uff!—de pronto escucho a Pan quejarse, respira profundamente, tomándose el vientre.

—Pan ¿Qué tienes?

—No es nada—niega—. Solo fue… una patada que vaya que me dolió.

—¿Quieres limonada?—ofrezco, conociendo de antemano que eso es lo único que parece calmar a Liam.

—Sí, por favor—asiente sonriendo—. Este muchachito da fuertes patadas.

—Es natural, es mi hijo.

—Sch—pone los ojos en blanco—. Mejor ve por tu oferta, Trunks. Y no tardes.

—Sch—siseo viéndola arrodillada sobre el cama, haciendo señas para que me dé prisa.

Está loca, y creo que yo también perdí hace tiempo la cabeza, pero…Sé que todo estará bien.

—Ya voy, jefa. No me despida.

POV DE MATHEW.

—Ven pronto, así podrás descansar—recomienda Pan con la mirada seria. Conoce a su hijo demasiado como para decírselo.

—Sí, mamá.

Después de una breve despedida, mi pequeño jefe se montó en la camioneta, y emprendí mi trabajo. Simple de hecho, solamente consistente en estar al pendiente de la señora mientras esperan al nuevo integrante, llevar a Aren y traerlo de la escuela. En pocas palabras, un transportador con sueldo de ejecutivo, nada mal para mí.

"Me alegra verlo de nuevo, Sr. Briefs. Espero que ya se encuentre mejor de salud"

"Gracias, Mathew. Sí, ya lo estoy. Ahora, llévame a la inmobiliaria"

La hora y media de viaje en carretera que Aren hacía cada día para ir a la escuela, debía agradecérselo a su testarudo padre que quiso comprar una casa junto a un lago. En fin, los caprichos que Briefs puede darse, pero… me alegro infinitamente por él.

"Lo quiero ahora. Haz lo que sea necesario, pero quiero ese informe, ahora"

Determinado es el hijo de puta, tanto que consiguió regresar con su esposa.

Si algo quiere, lo consigue. Aunque… regresar, realmente, no creo que esa sea la palabra correcta. Técnicamente nunca estuvieron mucho tiempo separados, aunque todo aquello, en gran medida se debiera a Aren. Lo cierto es que ahora Briefs podría considerarse un hombre completamente realizado, en todo ámbito, aunque, vaya que hay algo en lo que nunca cambiará, y eso es sin duda, el carácter de los mil demonios que se carga, entonces cuídese quien pueda, cuando Briefs estalla. Allí sí que cada uno salve su propio pellejo.

Puntualmente, la única capacitada para darle la contraria es Pan e irónicamente, la misma que lo calma, muchas veces lo hace rabiar. Aunque, no importa lo mucho que estén disgustados, por algo serio o por una tontería como el empeño de Pan por querer trabajar, lo cierto es que se braman, se gruñen un poco, pero al final, terminan en acuerdos de paz. Y de vuelta a empezar.

"Tengo que decirte algo, Mathew"

"Dígame, Sr. Briefs"

"Pan y yo regresamos… Por eso compré esa casa"

Mansión sería la definición correcta.

"Tiene una pequeña propiedad, independiente de la casa principal. Me gustaría que… Te la ofrezco, claro, si aún quieres seguir trabajando para mí"

Por supuesto que sí. Mi esposa está más que complacida viviendo y trabajando allí, al menos eso me ha comentado en todos estos meses que ha estado al servicio de Pan, desde que ella se embarazó. A decir verdad, mi esposa asimiló la verdad sobre ellos, mucho mejor que yo.

"…Eso somos, Sra. Moss. Por eso, si ve a Aren, o a nuestros amigos o incluso a nosotros mismos, volar o… entrenar en el patio trasero, por favor, no se asuste. Si por el caso contrario, decide no aceptar este empleo. Está en todo su derecho. Solo le pediré que no comente esto con nadi…"

"Sr. Briefs ¿Qué les gustaría para almorzar?"

En menos de dos segundos, había aceptado ocuparse en lo que respecta a la comida.

"¿Cómo me iba a negar, Mathew, querido? Podré ser testigo de… cosas que nadie nunca podrá ver ¡Esto es fantástico! Apropósito ¿Crees que me puedan enseñar a volar?"

Por supuesto que estaba muy emocionada por aprender, lamentablemente ninguno de los dos conseguimos expulsar aquello que ellos denominaban ki. Según nos explicaron, todos los seres vivos lo tiene, pero nosotros, verdaderamente no pudimos. Por tanto, mi esposa se conformó a deleitarse con las exposiciones que Aren o Briefs e incluso la misma Pan daban.

"Kami, Matt. Ellos son… está fuera de este mundo"

"Sí, su fuerza es incomparable"

"Yo me refería a la complicidad que se cargan ese par, pero lo tuyo también es cierto"

Sinceramente le agradezco a Pan el que le haga compañía a mi esposa, aunque, supongo que debería ser al revés. No importa. De todas maneras, lo único que me interesa es que mi esposa se encuentra más animada desde que vinimos a vivir aquí, creo que en parte se debe a Aren. Como nosotros no tuvimos más que una hija, creo que le complace estar con el pequeño niño.

"Me encantaría que Clare nos diera nietos"

Por supuesto que yo no replicaría en aquello, mi niña, ahora toda una profesional de 27 años, debería pensarlo, pero lamentablemente ella ha dado su negativa muchas veces. Cuando hubo declarado su lesbianismo, nos dijo claramente que no quería niños en su relación. Eso nos entristeció mucho a ambos, pero como padres, respetamos su decisión, sin embargo, confío en que cambie de parecer algún día. Aunque, si no lo hace, de todas maneras, si me quedo aquí por unos cuantos años más, Aby no sentirá la necesidad o falta de cariño infantil, puesto que según nos han dicho, los Briefs esperan otro niño. Y si de por sí ya Aby está encantada con Aren, no me quiero ni imaginar qué será con el pequeño Liam, como le han puesto sus padres. Finalmente, aparco en la acera de la institución en la cual mi niña, por ayuda económica y referencia de Briefs ingresó, y ahora Aren, y no puedo evitar que los recuerdos nostálgicos me invadan.

Kami.

Me estoy haciendo viejo.

—¡Muchas gracias, Mathew!—dice Aren, al igual que todos los días.

—Que tenga un buen día, joven Briefs—le digo ante lo cual él retorna a ver a los lados, pide que me agache, lo cual hago de inmediato.

—Papá no está aquí—susurra en mi oído—, por eso, a la salida, me llevarás a la heladería.

—Oh, entiendo—jugueteo con el infante de manera cómplice.

Justo a tiempo, el timbre de la institución suena, y lo veo perderse en medio de otros niños. Cuando las puertas de la institución se cierran, enciendo el auto, y me encargo de hacer unos cuantos envíos que Briefs me ha pedido. Y hablando del diablo…

[¿Ya hiciste los encargos, Mathew?]

[Estoy en eso, Sr.]

Me apresuro a contestar, poco después recibo una nueva orden, y así es cómo funciona el mundo alrededor de Briefs. Hay una planificación inicial, pero al final las cosas deben acomodarse según su conveniencia.

Pongo en marcha el auto, y me encamino a C.C.

POV DE TRUNKS.

—¡Papá! ¡Mamá!—grita Aren, recién llegado, desde la entrada de la casa, apresurado dejo mi computador en una de las mesas del segundo piso, y, desde las escaleras del segundo piso le digo que suba.

—Hola, papá—saluda mi enano llegando a mi encuentro, enseguida lo envuelvo en mis brazos, para palmear su espalda.

—Enano—le digo— ¿Te divertiste mucho?

Espero que sí porque lo he extrañado esta semana que pasó en el campamento de verano, me ha dejado con ganas de nunca más enviarlo a ningún sitio así. Responde que sí, me cuenta a breves rasgos lo que hizo allí, a la vez que me pregunta por su madre, ante lo cual le respondo que está conversando con su "tía" Ann. Realmente a mí me cae como una patada en las bolas, no es que sea una mala persona, sino que simplemente ella no me agrada, es todo, pero como Pan y Aren la aprecia demasiado, hago lo que me es posible para soportarla. Por ello, no me sorprende en lo absoluto que Aren no espera nada más para adentrarse en la habitación y saludar a su madre y a Ann.

—Mi niño—dice la rubia platino, abrazando a mi hijo—. No te he visto en mucho tiempo, Aren. Vaya, pero qué grande estás, enano.

—Hola, tía, Ann. Me alegra verte.

—A mí más—sonríe ella—. Te traje algo—dice—, pero como tu madre me dijo que llegarías en la noche, yo…

—¡¿En dónde está?!—inquiere emocionado, Ann le responde de la misma manera, ante lo cual solo puedo ver cómo Aren sale corriendo de nuestra habitación, con dirección a la suya.

Al cabo de unos minutos retorna con un paquete, agradece efusivamente a Ann apretándola en un abrazo que incluso para mí resulta asfixiante.

—Cuidado, Aren. No soy como tú.

—Muchas gracias—dice rompiendo el paquete y sacando de allí el nuevo juguete para niños que está de moda. En compañía de Aren, salimos de la habitación para que pudiesen conversar.

Después de una hora, me adentro en la habitación, y Ann se levanta de la cama de Pan, con toda la intención de marcharse. Pan le pide que se quede a almorzar, extrañamente, o quizá por cortesía, también pido lo mismo. Sin embargo, ella declina la oferta, prometiendo volver en la tarde. Pasa de mí, no sin antes decir el típico saludo y despedida exclusiva que tiene para mí:

—Briefs.

—Smith—contesto de la misma manera, poco después la puerta se cierra, dejándonos solamente a los 4 dentro.

—¿Ustedes nunca se llevarán bien?—inquiere Pan un poco pálida. No es nada extraño, parió hace apenas unas horas.

—Sabes que no nos agradamos—me encojo de hombros—. Hemos aprendido a tolerarnos, pero nada más de allí.

—¿Estás bien, mami?—inquiere Aren acercándose a Pan, sin embargo ella levanta la vista por breves momentos, dándome a entender el punto.

—Ah—Camino hacia la pequeña cuna Moisés, tomo al bebé envuelto en pañales, me aclaro la garganta brevemente y decido empezar—. Aren. Hay alguien que quiere conocerte, hijo.

—Es…

—Sí, Aren—completa Pan por él—. Él es tu hermanito. Su nombre es Liam—Me da la señal, y decido acercarle un poco más al bebé para que lo vea, pero parece que Aren se ha quedado mudo por el momento.

—Aren ¿Amor, qué sucede?—inquiere Pan buscando apoyo en mí. Me encojo de hombros porque no sé qué es lo que está pasando por la mente de un niño de 6 años.

—Aren—intento esta vez—. Hijo…

—¡Sí! ¡Un hermano! ¡Sí!—grita emocionado, ante lo cual, tanto Pan y yo solo pedimos que guarde silencio por el bebé. Solo Kami sabe cómo se pondrá si interrumpen su sueño.

En la tarde, toda nuestra familia llegó para felicitarnos y también para cuidar de Pan.

—Hermano. Otro saiyajin en la familia—dice Goten colocando una mano en mi hombro—. Felicidades, Trunks.

—Muchas gracias, Goten—agradezco, sin embargo, poco después, me pide que salgamos de la habitación para dejar a Pan y a Bra solas.

—Jay ha crecido mucho. Vuela pequeño—le digo elevándolo por sobre mi cabeza, mientras el enano no deja de reír.

—¡Más alto, tío Tlunks! ¡Más!

—Kami. Estoy algo preocupado—de pronto interviene Goten, y por supuesto que sé la razón. No sé en qué momento mi casa se convertirá en un campo de batalla.

POV DE BRA.

—¿Te sientes mejor, Pan?

—Sí, muchas gracias—dice recuperando su color natural al instante—. Gracias por las semillas, Bra.

—De nada.

Brevemente retorno a ver a mi pequeño nuevo sobrino, que se mueve un tanto inquieto en la cama.

—Adelante, puedes tomarlo, Bra—hago lo que pide, y enseguida me enternezco tanto que no puedo evitar derramar un par de lágrimas.

—Bra…

—Lo siento—me disculpo en un intento de sonrisa—. Solo que… batallé tanto contigo—me confieso finalmente—… y ahora veo que… fue una tontería, Pan.

—Bra—no sé en qué momento ella se ha levantado de la cama para sentarse a mi lado.

—Te agradezco… toda la felicidad que Trunks tiene justo ahora.

—No tienes por qué—dice ella—. De todas maneras, comprendo el motivo de tu disgusto conmigo.

Levanto la vista del pequeño pelinegro que descansa en mis brazos, para tan solo encontrarme con una sonrisa comprensiva de su parte.

—Yo cometí un error muy grande, Pan. Sé que…

—Ya déjalo. Todos vivimos en paz gracias a que pasó hace tanto—interrumpo—. Pan. Te he extrañado.

—Bra—acto seguido me abraza como cuando solía hacer cuando terminaba mis noviazgos, al menos los que me importaba, hacía ya tanto tiempo—. También lo he hecho.

Lamento el ser tan orgullosa, demasiado para poder pedir disculpas por todo lo que hice, y por mis insultos y mi odio hacia ella. Sin embargo, no me es posible, así soy yo, y Pan parece entenderlo a la perfección. Sabe que estas simples palabras, guardan mucho más que su simple significado.

—Gracias, Pan.

—¡Ah! ¡Bra!—de pronto chilla—. Tenemos tantas cosas que contar—dice sonriente—. Han sido… 7 años largos.

—Ni me lo recuerdes—sentencio divertida—. Cumpliré 36 el mes entrante.

—Vamos no es tan malo, Bra.

—Sé que no, pero es increíble pensar que nos estemos acercando cada vez más a los 40.

—Eso no me preocupa. Como Trunks suele decir, somos muy jóvenes aún.

POV DE TRUNKS.

—Sí. Has eso. Estaré algo ocupado, así que no me llames si no es importante—colgué la llamada y me guardé el celular en el bolsillo. Avancé por el pasillo, hacia la habitación de mis hijos. A medio camino, el claro de luna se adentró por las ventanas. Volví sobre mis pasos, ingresé en la habitación de mi pequeño Aren, lo arropé con su frazada mientras él continuaba durmiendo como si nada estuviese pasando. Avancé a la habitación de Liam, iluminada simplemente con tenue luz proveniente de una lámpara al lado de su velador. Acostado en la cama, dormía plácidamente o al menos, tan desparramado por toda la superficie como su madre. Lo tomé en mis brazos y lo acomodé lo mejor que pude, aunque sabía que no duraría mucho en una posición decente porque de seguro al despertarlo en la mañana, luciría exactamente igual.

Acaricié su cabello negro, apagué la lámpara y me dirigí a mi habitación. En el camino, fui estirándome un poco, aflojé mi corbata y froté mi cuello con algo de rudeza. Menos mal era viernes. Al ingresar a mi habitación, no encontré a Pan por ningún sitio. Extrañado me mudé de pijama, al cabo de un rato, descendí por las escaleras para encaminarme a la sala, en donde tampoco estaba. Estaba ocultando su energía, era evidente.

En mi intento de búsqueda, llegué a la cocina, en donde unas lindas piernas envueltas en mallas negras me dieron la bienvenida.

—Esa no es una vista decente—le digo para molestarla, apoyándome en el marco de la entrada—. Se pone más caliente cada día, Sra. Briefs.

Me mira apuntándome con una manga decorativa.

—Te lo advierto, no me interrumpas—dice divertida—. Además, la falda tubular me estorbaba. Nadie me verá—añade—. Mathew ya se ha ido.

—De acuerdo—me encojo de hombros aceptando su argumento. Bajo la vista hacia los pastelillos que seguramente son para Aren y Liam.

—¿Ya terminas?

—Solo un poco más—dice antes de que un suspiro se le escape—. No puedo creer que mi enano ya vaya al jardín. Lo extrañaré mucho.

Poco después, ya había terminado, se me unió en el sofá de la sala, mientras yo apoyaba mi mentón en su cabeza. La música de la sala seguía una secuencia aleatoria, cerré mis párpados para disfrutar del momento a solas con mi esposa.

—¿Qué tal ha ido tu trabajo?—lanzo la pregunta en mi anterior posición.

—Ah, bien. Papá y yo tuvimos unos cuantos problemas con unos archivos, pero… lo resolveremos mañana ¿Y a ti? ¿Qué tal te fue?

—Bien—contesto—. Fue un día muy agotador.

—Vaya que lo fue—añade.

—Ah, me daré un par de días libres.

—¿Cuántos?

—Tres—contesto—. Regresaré el jueves al trabajo. Al menos en mis planes.

—Sí—se ríe—. Al menos lo tienes planeado.

Cruzamos apenas esas palabras, y poco después, ya nos encontrábamos besándonos. Rápidamente se trepó sobre mí a horcajadas, sin dejar de besarme.

—Pan… no creo que este sea el…—recomendé, sin embargo no pude completar cuando ella beso mi cuello. Kami, eso sí que me hizo gruñir. Vaya tacto el suyo. Continuó con su trabajo, acariciando mi pecho por debajo de mi camisa, bajó a mis abdominales hasta intentar desabrochar mi pantalón. A la par que yo hacía lo mismo con su camisa blanca a la par que amasaba sus senos en mis manos. De pronto la sentí frotarse con mi entrepierna, sensación por demás maravillosa para mí. Me besó profundamente mientras continuaba con sus deliciosas torturas para mi atormentada polla que solo quería fornicarla, sin embargo…

—Pan, vamos a la habitación—oferto intentando levantarme, sin embargo no me es posible porque ni siquiera yo mismo sé si aguante a la habitación. Aparta mis manos de sus exquisitos senos dispuestos para mí, apenas cubiertos por el sujetador blanco de encaje, para colocarlas sobre mi cabeza y besar infernalmente mi abdomen.

—Ah, nena. No creo que…

—Déjate llevar.

¿Cómo es que puede decir esas palabras sin el menor pudor? ¿Cómo con unas simples frases esta mujer logra desequilibrar mi juicio y todo mi autocontrol?

Continúa frotándose deliciosamente contra mi erección oculta en mis pantalones de franela, mientras yo meneo mis caderas para darle unas cuantas embestidas. Esto es lo que ha querido, por supuesto que se lo daré.

—Por Kamisama, quédate quieta Pan— apenas susurro con mi cara metida en el nacimiento de sus senos—. Terminaré follándote aquí mismo si no para.

La siento estremecerse, me besa para callar sus propios gemidos, sin embargo continúa con su vaivén. Indicando que es lo que desearía.

Aprovecho su momento de vulnerabilidad para succionar uno de sus pezones; jugoso, duro al tacto. El placer es verdaderamente enloquecedor, me obligo a mí mismo a cerrar mis ojos fuertemente, permitiéndome sentir todo lo que ella haga conmigo.

Sin que lo pueda evitar su nombre escapa de mi boca repetidas veces ante todas estas exquisitas sensaciones que provoca en mi ardiente y deseosa verga, ansiosa por fornicarla.

—Vamos, nena—Ya no lo resisto más—, córrete para mí—exijo mientras muerdo el lóbulo de su oreja.

—¡Mm! —eso fue suficiente para mí.

Poco después la sentí tensarse y morderse los labios para hacer el menor sonido posible. Había llegado a su orgasmo. Meneo mis caderas un poco más, y también alcanzo su mismo estado de éxtasis y no puedo estar más que orgulloso con eso. Habíamos alcanzado nuestra tan anhelada liberación.

Tratamos de recuperar el aliento, nuestras respiraciones son algo dificultosas, recarga su cabeza en mi pecho, sus ojos cerrados delatan que está cansada.

—Nunca decepcionas— le digo acomodándola lo mejor que puedo sobre mí, enroscó brazos alrededor de su cuerpo, encarcelándola para evitar que me vaya o siquiera que se mueva—. Nada mal para una anciana de 41 años, Pan—bromeo a la vez que ella se defiende, de la única manera que sabe.

—Yo no diría nada, Briefs. Pronto cumplirás 50—dice mordiéndose los labios—. Kami—suspira—. 21 años juntos, Trunks. Es increíble el paso inexorable del tiempo.

—Ni me lo recuerdes—añado.

Un par de oji azules de 10 y 4 años que ahora mismo duermen en el segundo piso me lo recuerdan todos los días.

—Te amo, Trunks. Mucho, yo… diría que demasiado para ser saludable—enrollo sus mismos mechones rebeldes de siempre, a la vez que ella vuelve a empezar a besarme nuevamente. Ya lista para otra ronda.

—Por Kami—susurro—. ¿Quién eres?

—Tengo algo que decirte—murmura mordiendo levemente mi cuello.

—Después—susurro volviendo a tomar sus senos—. Primero…

—No puede esperar—dice, sin embargo…

¿Cómo espera que me concentre si sus manos y su boca no dejan de causarme estremecimientos?

—D-dime. Escucho.

—Sr. Briefs.

—Dime—medio abro mis párpados para verla esconder su cara en mi cuello—. ¿Nena?

¿Qué sucede?

—¿Pan?

—Estoy embarazada, Trunks.

¿Qué? ¿Qué dijo?

Abro por completo los párpados, estoy asombrado, y mi boca abierta, debe demostrarlo.

"Estoy embarazada"

—¿Pan? Ah…—ella levanta su cabeza y su vista para verme, sonriente, vocaliza:

—Es una niña. Kaio me lo dijo.

THE END.

N/A:

Si llegaste hasta aquí, te lo agradezco infinitamente. Espero que esta historia te haya gustado. Me disculpo por mi falta de experiencia para relatar, confío en mejorar, para así poder traerles más proyectos que rondan mi mente en este momento, más, sin embargo, ahora mismo tengo mis propias prioridades, y carezco de tiempo. Además, debo leer más para reinventarme.

Esa historia ha finalizado, sin embargo, existirá una derivada de esta.

Muchas gracias por el apoyo que he recibido, por los reviews alentadores, y también por los que no, a mí me ayudan para continuar desafiándome todos los días. Arigato a todos los que me acompañaron hasta el cierre de esta edición, y también por los que quizá pasarán por esta historia.

Un saludo para ustedes de antemano.

Quizá en unos años lea esta historia y solo ponga los ojos en blanco por lo que he hecho, pero… será una consecuencia que asimilaré.

Hasta entonces, se despide una aficionada "escritora"

Gracias por darme su tiempo. Cuídense mucho.

….Nos leeremos en un futuro.

Odette Kaidens Zeng.