A tiempo con este capítulo después de casi semana y media de ausencia.
Que lo disfruten.
Capítulo 48.
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Orilla del dragón.
Pasaba de la media noche; los vikingos apenas habían podido ir a dormir después del largo día de atender a los refugiados Kogeorns y de haber preparado un funeral. El pueblo estaba en completo silencio y con las fogatas apagadas; unos se habían quedado para vigilar, jinetes que se habían ofrecido porque no podían conciliar el sueño después de lo sucedido. Mientras tanto, en un recinto parecido al gran salón, aunque no igual de tamaño al de Berk, se encontraba el grupo de jinetes que aún no podía creer lo que había pasado.
Los jinetes estaban sentados en una enorme mesa cuadrada, Tuffnut y Odalys, abrazados en un extremo, y frente a ellos los cabizbajos Fishlegs y Snotlout, cada quien perdido en el tarro de hidromiel que ni siquiera habían probado. El silencio del cuarteto pronto se vio interrumpido por el rechinido de la puerta de madera del recinto que se abrió mostrando a la agotada Ruffnut.
— ¿Cómo está? —preguntó Fishlegs.
—Duerme, el medicamento que le dio Gothi surtió efecto. Toothless, Alberick y Mako le harán compañía. —contestó la gemela acercándose para después tomar asiento a un lado de Snotlout.
—También tú deberías dormir. —sugirió este al ver los rojizo de los ojos de su pareja, pero esta hizo caso omiso, tomó su tarro de hidromiel para beberlo todo de un sólo sorbo.
Al no recibir ninguna otra respuesta más que el tarro azotándose en la mesa, los jinetes optaron por guardar silencio hasta que Ruffnut decidió romperlo de nuevo.
—Aun no puedo creerlo. —dijo con melancolía.
Todos ahogaron un grito al escucharlo, las emociones aún estaban a flor de piel.
—La manera en que lo hizo…—siguió recordando la gemela. —No puedo creer que pudiera haberle hecho eso a ella, si era tan fuerte… tan capaz… ¡que idiota, ¿cómo se dejó?!
—Hermana, estaba embarazada… —trató de comprender Tuffnut. —Pudieron pasar muchas cosas.
—Lennart la acorraló, eso es seguro. —continuó Fishlegs recordando el interior del barco, al cual habían entrado para investigar y en el que encontraron una horrible escena del crimen y mucha, mucha sangre. Lo único que encontraron, pues no dieron con el cuerpo.
—Pero aun así…—suspiró Odalys. —Es decir… y ¿Stormfly?...
—Recuerda, ella fue herida por los cazadores… tal vez sólo alcanzó a dejar a Astrid a la deriva de una isla, o Lennart también…
—Ya cierren la boca. —pidió Ruffnut. —No nos queda más que aceptarlo, esa marca en su cuello, la joya que Hiccup le dio…—suspiró. —y la otra bolsa…
De nuevo los jinetes se silenciaron, pues en su investigación y negación de los hechos, abrieron la otra bolsa, en donde encontraron restos humanos, muy pequeños, entre estos deditos de pies y manos.
—Ahora ya descansan en el Valhalla —susurró desanimado Fishlegs.
—Donde los valientes viven para siempre. —completó la gemela. —Como dijo Hiccup, no nos queda más que seguir adelante, luchar por lo que queremos y no perder las oportunidades.
Todos asintieron y recordaron las palabras de su amigo, cuando él, junto con todo el pueblo, se despidió de Astrid y su pequeño.
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Los jinetes habían dejado ir la barcaza por el mar; con la manos temblorosas Hiccup alzó el arco con la flecha en llamas, y con dolor la soltó para encender la barca que llevaban los únicos restos de una persona a la que había amado demasiado y del fruto de ese amor.
—Es todo, se acabó…—susurró. —Es hora de continuar…—suspiró.
Se giró a su pueblo, que entristecido tenía la cabeza gacha al ver a su jefe sumamente triste.
—Todo estará bien. —trató de animar este aunque su rostro demostrara lo contrario. —Una vez Astrid… me hizo prometer que por ninguna circunstancia me olvidara de mi pueblo… y es lo que haré.
El pueblo levantó el rostro al escuchar las palabras de su jefe.
—Si algo de aprendí de Astrid es…¡a nunca rendirme!, —gimoteó. — no importa que dura pueda ser la vida… uno… uno…—volvió a gimotear tratando de contener el dolor que ocasionaba recordarla. —Debe ¡pelear! por lo que quiere, con ella ¡aprendí! a no desaprovechar las oportunidades… a no perder el tiempo… Fui… fui muy feliz con ella…
Sus piernas flaquearon en ese momento que cayó, siendo sostenido a tiempo por Toothless y Alberick.
—Amigo, debes descansar. —pidió el Kogeorn.
—Sólo… una cosa más…—pidió este sosteniéndose de sus amigos y siguió con su discurso al pueblo que lo escuchaba lloroso. —Amen cuanto pueda, porque a pesar de que puede ser lo más doloroso que te puede suceder…—dijo con una risita. —Es lo más hermoso… del mundo… y quiero protegerlo… no sólo a nosotros… a nuestros amigos, quiero luchar por esa paz y libertad… lo que le prometí a Astrid que le daría…
Dicho eso, perdió por completo la fuerza la pierna y se desvaneció, tanto Alberick como Toothless le siguieron dando su apoyo.
—Alberick… te ayudaré a conseguir paz. —empezó a balbucear el castaño.
—Claro amigo, pero no así… primero debes descansar… porque sobre todas las cosas, islas y riquezas del mundo está tu salud.
—Gozo de muy buena salud. —ironizó Hiccup soltando unas lagrimitas, empezando a delirar por el cansancio.
—Debemos llevarlo a casa. — sugirió Ruffnut. —Hiccup, debes dormir…
—Lo sé, me siento muy cansado. —seguía balbuceando este.
Alberick lo montó en Toothless, que afligido, lo llevó con cuidado hasta su casa, donde la anciana lo hizo beber un té tranquilizante que lo hizo dormir de inmediato.
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—Quiere ir a la guerra con Alberick… ¿creen que quiera suici…—insinuó Fishlegs temeroso.
—Eso parece, pero algo es seguro… lamentablemente tarde o temprano esa guerra nos alcanzará, no estamos a salvo, así que no vale la pena atrasar lo inevitable. —respondió Snotlout amargamente.
—Chicos ¡ya!… creo que ya fue suficiente por hoy… debemos ir a dormir. —pidió Odalys agotada. Se zafó del brazo de Tuffnut para ponerse de pie y marcharse. —Buenas noches.
— ¡Espera Odalys! —corrió el gemelo detrás de ella, dejando a su hermana y amigos atrás.
Mientras que Ruffnut se recostó en el hombro de Snotlout y este la abrazó por los hombros.
—Yo también quiero dormir. —dijo agotada. — ¿quisieras dormir conmigo?
Tanto Snotlout con Fishlegs enrojecieron con la pregunta, en especial el primero que no esperaba que esa invitación saliera por parte de ella. Asintió como un tonto, y dejó que la gemela lo ayudara a ponerse de pie para posteriormente salir del recinto, no sin antes desearle buenas noches a Fishlegs, quien como siempre se reservó sus comentarios. Para el regordete ver a sus amigos con sus respectivas parejas, o sin ella (en el caso de Hiccup) también le hizo recordar una persona de la cual llevaba semanas, casi meses, sin saber de ella.
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—Gracias Tuffnut, como siempre, eres muy lindo por acompañarme hasta mi cabaña. —agradeció Odalys.
—Eh… ¿Odalys, ya te quieres dormir? —preguntó tímidamente el chico.
— ¿P-por qué preguntas? —respondió nerviosa.
—Es que digamos que quiero enseñarte algo… ¿me puedes esperar un poquitín? Te juro que volveré más rápido de lo que dices "Thor"…
—Thor. —pronunció esta de inmediato.
—Ja, muy graciosa Lady mía… anda… espérame adentro de la cabaña… y ya te muestro.
Odalys alzó la ceja sin comprender, más ya no tuvo tiempo de preguntar pues Tuffnut corrió en dirección a su propia cabaña, por lo que no le quedó más que esperar sentada en la cama.
Pasaron algunos minutos cuando del exterior escuchó que tocaron la puerta.
— ¡Pasa!
—No,no,no,… debes preguntar ¿quién eeess? —canturreó el gemelo en el exterior.
—Está bien…—sonrió rodando los ojos. — ¿Quién eeessss?
Pero Tuffnut ya no le contestó, en su lugar se escuchó el cacaraqueo de ¿gallina?
La puerta se abrió por sí sola, dejando entrar el viento que alborotó el cabello de la berserker, y también dejando entrar a un visitante muy especial.
Coac…coac..coac..coac…
Entró gallina cacaraqueando una extraña canción, tenía un velito blanco en la cabeza y unas flores de adornos. Se acercó hasta quedar a unos centímetros de la boquiabierta berserker, quien después de ese raro espectáculo vio entrar al gemelo caminando/marchando/bailando, al compás del canturreo de la gallina, hasta que se hincó frente a la gallina y la tomó con ambas manos.
—Tuff… ¿qué significa esto? —preguntó nerviosa.
—Esto lady mía, significa lo que siento por ti… con tantas cosas que han pasado no quiero seguir perdiendo más el tiempo… ¿Odalys…
—Sí…—la berserker tenía la respiración agitada, pues todo aquello parecía como si…
—¿Nos aceptarías a gallina, macey y por supuesto a mi y a Ruffnut también, si quieres?...
La berserker balbuceó, incapaz de responder a esa…
—¿Te casarías conmigo? —pidió el gemelo ofreciendo a la alegre gallina.
—Yo… yo…—se tapó la boca para contener la emoción, más no pudo y gritó un gran "sí". —¡Sí, quiero casarme contigo!
Se abrazó a su novio y a la gallina quienes fueron recíprocos a su cariño.
—Entonces lady mía… creo que esto es tuyo. —dijo este separándose un poco de ella para mostrarle a la gallina, que estaba ida de su alrededor. —Vamos gallina, tal como lo planeamos…
La gallina cacaraqueó y expulsó un huevo.
—Ay, eso no era…—regañó en secreto. —Lo otro.
Odalys trató de contener la risa, hasta que la gallina expulsó (de un lugar secreto) un anillo plateado
—¡Aquí está lady mía!
—Ahh… ¿eso no salió de..? —preguntó la berserker temerosa.
—¿Ah?, ¡Ah, no!… gallina tiene un compartimiento secreto de entre las plumas… shhh no se lo digas a nadie. —susurró.
—No lo haré. —rio Odalys. —Mi lord… ¿quisiera hacer el honor? —le ofreció su mano.
El gemelo dejó a su amiga gallina a un lado para proceder con lo que había sido una de las mejores decisiones de su vida. Ninguno de los dos desaprovecharía la oportunidad y amarían cuando pudieran, tal como lo había dicho Hiccup.
—Por cierto Tuff… ¿cómo le enseñaste a cantar a gallina?
—Lady mía, es una habilidad natural… y esa melodía algún día se conocerá como la marcha nupcial de la gallina…
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A la mañana siguiente.
El canto de los terribles terrores llegó a los oídos del jefe, quien se encontraba entumido en la cama donde yacía boca abajo, con su mano apretando la joya de Astrid; trató de abrir los ojos pero estos se le habían quedado pegados debido a las lagañas que sus mismas lágrimas le provocaron. Se talló los ojos para quitársela, notando al hacerlo que se encontraba en la habitación de su casa y que Toothless, dormido, estaba a un lado de la cama.
Permaneció inmóvil por unos segundos, apreciando el respirar de su amigo, después se giró al otro extremo de la cama, donde no encontró más que un espacio vacío. Un lugar que estaría así por el resto de su vida.
Suspiró lo más bajo que pudo, no quería despertar al dragón; acarició el lado de la cama, evocando lo más dulces recuerdos que había tenido con su lady.
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—Anda, sólo vamos a dormir. —invitó como si nada.
— ¿Por- por qué? —preguntó dudoso de que significaba aquello, empezando a imaginar que su esposa realmente lo quería.
—Mmm… somos amigos ¿no? —Astrid se sonrojó, sintiéndose estúpida por semejante excusa.
—Ahm… sí. —Hiccup dejó de fantasear en ese momento, ella tenía razón sólo eran amigos o como dirían otros, unos conocidos que se tienen confianza.
—Ya deja de preguntar y ven a dormir.
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Rio al recordar la rudeza con la que le había hablado, pero además de esos recuerdos, también tenía unos realmente apasionados, todos especiales a su manera, ya que ellos eran muy activos; sin embargo uno de ellos había hecho el milagro de engendrar a una persona que lamentablemente tampoco había podido conocer.
Hiccup tenía la teoría, o más bien la certeza, que el día en que él y su esposa engendraron a su hijo, fue el día en que Astrid no había querido hacer el amor en la cala. Recordó a la perfección el porqué de aquel suceso, de seguro Leny los estaba espiando, así lo había presentido ella, pero aun así se ofreció a "recompensarlo" en casa, y claro, él no se había negado, y por Thor y los dioses, a pesar de que el encuentro no se dio en la cala, el haberlo hecho en casa había sido realmente placentero.
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De inmediatamente que dejaron a los dragones en sus establos y con comida; la pareja de jinetes corrió tomados de la mano al interior de la casa. Apenas cerrando la puerta, Astrid se lanzó a los labios de su marido, que nada lento la besó, empezando a sacarle sus prendas, iniciando con la capucha que cayó al suelo.
—Ay, este traje de vuelo…—rio Astrid al tener de dificultad para quitarle la armadura del pecho.
—Astrid…—refunfuñó el castaño y la ayudó con su labor, hasta él presentaba problemas para quitarse esa parte de la armadura.
—Aunque debo decir que te ves muy atractivo con ella. —sedujo esta acariciándola, hasta detener su mano donde estaba el prendedor de dragón que le había regalado y al cual había adaptado al traje. —Gracias por llevarlo contigo siempre.
Hiccup tomó su mano y la besó.
—Siempre la llevaré…listo mi lady ya la desabroché… ¿me ayudas? —pidió alzando los brazos para que le ayudara a sacársela.
Astrid lo apoyó y poniéndose de puntitas se lo quitó, ahora él ya no tenía la armadura y ella no tenía su capucha. Se miraron fijamente a los ojos como locos enamorados.
— ¡Alcánzame! —gritó ella de repente y con un movimiento rápido se agachó para tomar la capucha y salir corriendo a la planta alta de la casa.
Hiccup rio y la persiguió, llevando de igual manera su armadura. Una vez que la alcanzó en la habitación, esta estaba en medio del cuarto, esperándolo con una sonrisa; Hiccup dejó en un mueble la armadura y caminó presuroso al encuentro de su lady que lo recibió gustosa.
En medio de la habitación, se empezaron a besar, lento a rápido; Hiccup dejó los labios de su lady para bajar a su cuello, donde besó y mordió con sutiliza su piel, haciendo a Astrid suspirar de placer, esta metió la manos por debajo de su camisa y se la quitó para luego continuar con los besos en el cuello, para luego besar y morder sus hombros.
El jefe fue el siguiente en suspirar de placer, sus manos continuaban en la espalda de su lady, hasta que decidió proseguir y alzar su blusa para seguir con el desprendimiento de prendas. Los gemidos aumentaron de tono, cuando Astrid sintió las manos de su esposo sobre sus senos, después sus labios y boca sobre estos.
La temperatura aumentó en la habitación, conforme los dos se estimulaban mutuamente hasta dejar satisfecho al uno y al otro, terminaron tendidos en la cama, sin prenda alguna, donde consumaron el amor una vez más.
Hiccup amaba la manera en que su lady, le pedí entre gemidos que no se detuviera; mientras que ella amaba que él fuera siempre tan delicado cuando le preguntaba a cada rato si se encontraba bien, para de alguna manera no lastimarla.
—Estoy muy bien. —siempre respondía entre suspiros, mientras se recibía los movimientos de su marido dentro de ella. — ¿Ya te dije que te amo?
—Siempre, pero dímelo otra vez…—pidió Hiccup besándola.
—Te amo…—respondió entre besos. — ¿Tú me amas?
Hiccup se detuvo por unos movimientos para poder responderle.
—Más que a mi vida… te amo Astrid…
—Dilo otra vez…—pidió la aludida sonrojada.
—Te amo…
—Ah… bueno eso también… pero después lo que dijiste…—pidió risueña.
—¿Astrid?
Esta asintió, provocando que Hiccup la mirara con ternura. —Astrid, Astrid, Astrid…
La mencionada se emocionaba cada que Hiccup le decía por su nombre, que le dedicara todo a ella y no a otras personas del pasado.
Hicieron el amor esa vez hasta que el miércoles oficialmente terminó.
— ¿Te gustó? —preguntó Astrid sentada sobre regazo de Hiccup, mientras este la abrazaba y acariciaba su espalda.
—Me fascinó. —besó Hiccup su barbilla. — ¿Y… a ti? —preguntó tímidamente.
—Me encantó. —besó esta su frente. —Creo que fue buena idea regresar a casa después de todo. —dijo con una risita.
—Bueno, creo que al final no importa "dónde", sino con "quién"… ¿no crees?
—Exactamente. —respondió esta abrazándose a él. —Tú eres el único para mí…
—Y tú para mí, Astrid… —la abrazó Hiccup de igual manera.
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Hiccup había estado lagrimeando conforme recordaba esa noche de pasión, y que él estaba seguro que había sido el día en que habían engendrado a su hijo, pues haciendo las cuentas concordaba a la perfección. Más todo eso se había acabado, ahora sólo sería un bello recuerdo, una esperanza inconclusa.
De repente, alguien tocó la puerta que lo hizo despertar de su letargo.
No respondió al llamado, pero el sonido había levantado a Toothless, quien se levantó gruñendo; la puerta se abrió lentamente mostrando a Alberick, quien sólo asomó un poco la cabeza.
—Hey… siento levantarlos… ¿estás indispuesto?
—No… adelante. —concedió Hiccup sentándose con pereza en la cama, ocultando la joya por debajo de la almohada.
Alberick, terminó de abrir la puerta, mostrando que llevaba a su bebé en brazos; sin embargo se hizo a un lado pues Mako traía una bandeja con comida, un plato con algo humeante además de otros platillos.
— ¡Hora de desayunar! —dijo Alberick.
Hiccup quedó boquiabierto con la atención, y el estómago se le revolvió un poco con el olor, pero era su misma hambre el que lo tenía desecho.
—Para recuperar energías. —ofreció Mako la bandeja.
—Eh… no se hubieran molestado.
—Cállate y come. —ordenó Alberick meciendo al bebé.
El jefe reprimió la risa, tomó un cucharon y probó la sopa que de nuevo le causó un dolor en el estómago, pero que al acostumbrarse le permitió tragarlo con más tranquilidad.
—Mako es muy buena cocinera. —trató de animar Alberick.
—Cierto, muchas gracias Mako. —agradeció el castaño gentilmente. —pensé que ya no sería capaz de tragar o sentir algo después de lo sucedido.
El matrimonio se entristeció al ver la melancolía de su amigo, algo que Hiccup detectó y se reprochó, ya que se había prometido ser más fuerte a partir de ese momento.
—Lo siento, ¿el bebé durmió bien? Con tanta cosa ni he preguntado cómo se llama.
—Akito. —respondió su amigo tratando de seguirle la corriente. —Y sí, durmió bien.
— ¿Akito?
—Significa otoño en el idioma de Mako.
—Estación favorita de Mako. —explicó la chica.
—Ya veo… —sonrió Hiccup tratando de no ser tan melancólico, pero pensar en su hijo y no saber siquiera como se hubiera llamado o que hubiera sido niño o niña.
—Amigo, sé que estás pasando por un momento duro, pero no has reconsiderado rehacer tu vida, ¡idigo! No ahora… pero tal vez, no sé, tal vez en un futuro encontrar el amor en otra mujer.
—Si tú perdieras a Mako ¿lo considerarías? —preguntó el castaño con sutileza.
Alberick se quedó sin palabras, más cuando su esposa lo miró con angustia, la respuesta era obvia.
—Claro que no, que idiota, perdón por mencionarlo.
—No te disculpes, sé que les preocupo… pero yo soy hombre de una sola mujer, y esa mujer ya no está…esperaré impaciente hasta el día que me tenga que reencontrar con ella en el Valhalla.
—Hey Haddock, eso de ir a la guerra no quiero que tú lo hagas por…
— ¡oh, no! —interrumpió. —Alberick, no creas que es una idea suicida ni nada por el estilo… es decir, tú sabes a lo que me refiero. —dijo abrumado. —pero está guerra nos alcanzará tarde o temprano, es hora de actuar.
—No es momento de hablar por ahora. —pidió la única chica creyendo que no era oportuno hablar del tema.
—Mako tiene razón amigo, primero debes de recuperarte.
—Pero Alberick… es que si nos atrasamos más…
—Calma.
—Es que juro que vi algo en el mapa… y no sé, tengo esta idea/presentimiento… de que sé qué hará el enemigo está vez. Debemos alertar a las demás tribus ¡de inmediato!
—Claro, claro… pero debes descansar primero. —Pidió Alberick, apoyándolo contra la cama.
—¡Entre menos tiempo perdamos, más vidas salvaremos!
—Te escucho amigo, está bien, pero cálmate y no te alteres… ¿por dónde quieres comenzar?
—Sólo quiero saber si mi teoría es la correcta…
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El pueblo quedó sorprendido al ver a su jefe levantando y totalmente dispuesto a cumplir con su palabra de traer la paz y la libertad a todas las tribus de los archipiélagos; la primera orden fue mandar a investigar las zonas por donde estaba la isla de Axila lamida, tenía la teoría de que ahí se encontrarían sus enemigos.
Gustav, junto con su equipo, el nombrado equipo A, fue el que se ofreció a dicha misión, mientras tanto el resto de los jinetes, vikingos y refugiados, empezarían con la fabricación de armas, municiones, trampas, catapultas, reparo de navíos, construcción de más; pues lo primero lo que liberarían sería la isla de los Kogeorns. Algo de lo que aún no estaban muy seguros el equipo de jinetes.
—Hiccup… ¿qué haces? ¿Seguro que estás bien? —preguntó la gemela, con toda las nuevas tareas que tenían.
—Sí. —respondió este cabizbajo. —Tenemos que hacerlo, para que cosas como las que le pasaron a Astrid, a ti, a mis padres… no vuelvan a pasar. ¡No crean que quiero suicidarme ni cosas por el estilo!
— Está bien hombre no te alteres… por cierto… ¿Qué harás con esa? —preguntó Snotlout refiriéndose a Camicazi.
Hiccup resopló, aún tenía ese asunto pendiente rondando por su isla.
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Camicazi se había sentido mal desde el ajetreo de la noche anterior, Kana la había dejado descansando y Gothi le había dado unos menjurjes para tranquilizarla, pero poco efecto habían surtido, pues en toda las noche no había podido cerrar los ojos.
—Jefe Hiccup. —se espantó al escuchar a su vigilante en el exterior.
Se sentó en la cama temerosa por lo que le esperaba.
—Vengo a verla Kana…
Su corazón se agitó al escucharlo y empezó a temblar.
—Jefe Hiccup, como miembro de la tribu me da pesar verlo tan afligido, pero como mujer, también me veo en la necesidad de pedirle que no cometa una locura con la muchacha… usted no es así.
—Gracias Sra. Kana. —susurró Camicazi al ver que al menos alguien la comprendía, de algún modo u otro.
—No le haré nada Kana, este segura de eso, usted misma lo ha dicho… no soy así.
Después hubo una larga pausa de silencio, supuso que Kana había logrado ahuyentar al jefe; sin embargo la teoría no había sido del todo acertada cuando la puerta se empezó a abrir lentamente. Camicazi se cubrió con la sabana y se hizo un ovillo en la esquina de la cama; pensó que Hiccup se acercaría para amenazarla, pero después del sonido de la puerta ya no escuchó nada. Se descubrió para ver al melancólico jefe, parado en el umbral de la puerta.
—Como te dije ayer, puedes irte cuando quieras… haré que tu dragón regrese para que te lleve a Bog Burglar, si así lo quieres, no me importa, aunque Kana dice que tu embarazo ya está muy avanzado para que montes sola, ella sugiere que te quedes hasta que des a luz.
Camicazi sólo lloró. ¿Ya no sabía distinguir entre la compasión y las amenazas?
—Por mi parte da igual donde estés, mientras no te cruces en mi camino, algo que dudo que pase mucho, pues uno de tus sueños se verá cumplido.
La princesa lo encaró, ya que no entendió a que se refería.
—La guerra empezó princesa e iré… tal vez a hacerme mierda como lo querías desde un inicio, yo, juntos con los cazadores y malhechores que le dieron muerte a tu marido.
—No, no le deseo mal a nadie aquí… especialmente a ti. —respondió dolida.
—No te creo, pero gracias… ojalá así te hubieras compadecido de Astrid… de Fare Hofferson, a quien seguiré buscando aunque sea lo último que haga.
—En serio lamento todo, ahora comprendo que nada de lo que hecho en este último año estuvo bien, le hice mucho daño a muchas personas. Tardé, lo reconozco… y estoy muy arrepentida. Me duele también todo esto. —confesó llorosa.
—Tus disculpas están de más… nada borrará lo que hiciste, no queda más que afrontarlo y que sigas, así como yo seguiré sin ellos…
Camicazi asintió al regaño, que más que merecido se lo tenía.
—Te repito, puedes irte, pero Kana dice lo contrario… por mi parte quisiera que te fueras de inmediato, pero es tu elección, y de esa elección depende la vida de tu hijo… también te informo que iré a hablar con tu tío, ya que es tiempo de que cumpla con su palabra de mutua protección, ya que mi gente y dragones no son los únicos que se deben de arriesgar con esta guerra, mientras Bog Burglar vive cómodamente. Puedes escribirle si quieres para que mande por ti, no me importa, ya ustedes se las arreglarán.
Camicazi asintió, en todo le dio la razón al jefe.
—Era lo único y lo último que te quería decir, a partir de ahora serás como un fantasma para mi… lo que necesites no me importa, si la buena gente de Berk te ayuda tampoco me importará, no me meteré más en tu vida y espero que tu hagas lo mismo con la mía y con la de los gemelos que nunca fueron ni serán tus esclavos.
Dicho esto, Hiccup se giró, y se prometió a sí mismo que sería la última vez que cruzaría palabras con ella; ya no quería que la negatividad se adueñara de él por causa de esa mujer que tanto lo había hecho sufrir, pero que también le había dado lo que más había querido.
—Hey… ¿cómo estás? —Lo alcanzó Ruffnut cuando lo vio salir de la casa de la persona que ella nunca perdonaría.
—Terminé…"terminamos", partir de ahora a concentrarnos en lo que sea conveniente para nosotros… ¿sí?
—Yo podría golpearla hasta matarla si así lo quisieras, porque ganas no me faltan. —sonrió la gemela nostálgica. —Aunque ya sé que tú no eres así, y yo tampoco…
—Así es. —Hiccup miró al cielo y suspiró, estaba determinado a continuar pasara lo que pasara.
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Isla Axila Lamida.
Después del encuentro, la reina Mala no perdió el tiempo para poner a su amiga y aliada a salvo, en su nuevo refugio y pueblo que estaba oculto bajo la tierra, totalmente imperceptible de cualquiera que fuera a buscar problemas.
Tanto a Astrid como al bebé las trataron como unas reinas, las bañaron, asearon y dieron nueva ropas y comida; las alojaron en una habitación hecha de piedra, donde había una cómoda cama, y hasta un cunero le proporcionaron. Heather y Spinel también fueron tratados de la misma manera, pues las chicas estaban sumamente agradecidas con ellos por lo que habían hecho con su salvadora, aliada y amiga.
—Es un milagro Astrid, ¿no crees? —opinó Heather ya limpia y con ropa nueva.
—No cabe duda que los dioses a pesar de todo siguen siendo misericordiosos. —sonrió Astrid con su bebé en brazos.
—Sí, quién iba a decir que conocías a ese grupo de locas. —interrumpió Spinel llegando con ella, con alguno de los golpes aun marcados en su rostro.
— ¡Te escuche!
El medico sintió un escalofrío en la espalda, pues la reina estaba precisamente detrás de él, esta iba acompañada de Samara y del pequeño terrible terror.
—Pero aun así les estoy agradecida a ambos…
—Heather Deranged y Spinel Vulkan. —presentó Astrid con una sonrisita nerviosa.
—Mucho gusto, Heather Deranged y Spinel Vulkan por ayudar a Astrid Hofferson.
—De nada, pero corrigiéndola su majestad… es Heather Vulkan. —recalcó Spinel con orgullo y con afán de molestar. —Así como Astrid… no te olvides, eres Astrid Haddock. —corrigió a la rubia.
—Querrás decir más bien que tú eres Spinel Deranged. —contrario Mala divertida. —La mujer siempre va primero.
—Me gusta más así. —se burló Heather.
Spinel optó por cerrar la boca, había demasiadas chicas incluyendo a la bebé en su contra.
—Por cierto Mala, ¿aquí es dónde decidieron establecerse?
—Así es Astrid Hofferson, después de buscar por mucho tiempo, un aliado nos habló de estas tierras.
— ¿Un aliado?
—Así es, una tribu igual a la de nosotros, pero compuesta sólo por hombres… con quienes generalmente cotejamos en el festival de la fertilidad…
— ¿Festival de la fertilidad? ¿Es en serio? —preguntó el único varón incrédulo.
—Deja de reírte de nuestras costumbres. —regañó Samara, cuyo dragón le gruñó al médico.
Spinel se asqueó, juraba que aun olía a su orina, sin embargo, Astrid al verlo reconsideró algo importante.
— ¡Samara! ¿Es el terrible terror que Fishlegs te ayudó a entrenar, no es así? —preguntó esperanzada.
—Sí…
—Por favor, ayúdame… ayúdame a mandar una carta a Berk… ¡A Fishlegs! Es el único que me puede decir qué le pasó a Hiccup.
La chica tragó saliva y miró a su reina, quien apretó sus manos y mordió sus labios, como si ocultara algo.
— ¿Pasa algo? —preguntó la berserker.
—Hace unos meses estuvimos alertas ya que al parecer los cazadores estaban merodeando cerca de la isla, así nos lo hizo saber la tribu que les comento y que está en la isla anexa a esta. La reina Mala no quería arriesgar a nadie, incluyendo los mensajes que enviamos de una tribu a otra… cuando la situación se calmó, la reina me dio permiso de enviar al "Kiki" —señaló a su dragón. —a Berk con una carta para el joven Fishlegs, lo iba a invitar al festival de la fertilización pero…
—Pero…—incitó Astrid a que continuara.
—Kiki tardó días en volver, realmente no sabemos qué tan lejos estamos de Berk, por un momento pensé que ya no volvería, que se había perdido, sin embargo volvió y…
— ¿Y qué? —preguntó Spinel desesperado.
—Llegó herido. —contó Mala. —Tenía múltiples heridas de armas humanas, sospechamos que lo quisieron cazar.
Samara les mostró que no mentían, pues el estómago de su dragón estaba llena de cicatrices, al igual que la pata a la cual apenas se percataban le hacía falta una garra.
— ¿Y la carta? —preguntó Heather.
Ambas chicas negaron con la cabeza.
—Pero ¿cómo pueden estar seguras que lo atacaron en Berk? —opinó el médico.
—No lo estamos, pero tampoco estamos seguras de volver a mandarlo a un lugar donde probablemente lo maten.
—Fishlegs no lo hubiera permitido. —susurró Astrid sacando sus propias conclusiones. —Eero… Eero de seguro le hizo algo, a todos mis amigos… y si ellos están en aprietos es seguro porque…Hiccup… él… él…
—Astrid no saques conclusiones precipitadas. —trató de hacerla reaccionar Heather. —¡Qué demonios! Spinel, tomemos a Stormfly… vayamos a buscar a Hiccup nosotros mismos.
— ¡ESO NO! —regañó Mala. —Estábamos haciendo las exploraciones porque al parecer nuestro enemigo nos acecha otra vez, si ustedes se van pueden exponerse o a nosotros.
— ¡¿Qué?! —exclamó el matrimonio.
—Pero no nos podemos quedar así, Astrid no se puede quedar con esa incertidumbre de no saber qué pasó con Hiccup.
—Todo a su tiempo Heather Deranged, ahora que están con nosotros, los ayudaremos, pero también necesitamos que nos ayuden. ¡Astrid Hofferson! —llamó a la rubia que despertó con su grito. —Necesito que te conviertas en nuestra nueva comandante y entrenadora de dragones.
— ¿Qué?
—Este refugio subterráneo no fue creado por la mano del hombre, sino por dragones.
— ¿Dragones? —susurraron los invitados.
—Así es, mismos con los que hemos aprendido a convivir por un acuerdo de respeto mutuo, más no podemos domarlos como los hacían tú, Hiccup Haddock y los jinetes.
—Ve al grano Mala, ¿qué quieres decir?
—Que tenemos dragones en nuestro poder Astrid Hofferson, desde aguijones veloces que tenemos resguardados para nuestros peores enemigos, hasta una manada de nadders, que son perfectos para que nos ayudes a entrenarlos; una guerra se aproxima, lo presiento, y debemos defender nuestro nuevo hogar.
—Mala, por si no te has dado cuenta ¡acabo de tener un bebé! No la arriesgaré para nada.
—Muchas personas de mi tribu son madres, y pelearán precisamente por ellas… Astrid, debes asegurar el futuro de tu hija.
La rubia se alteró y la hacerlo su hija se removió en sus brazos; la miró, tan pequeña e indefensa, incapaz por el momento de protegerse por su cuenta, la necesitaba a ella, necesitaba ese bienestar que tenían por ese momento, y se empezó a cuestionar. ¿Qué pasaría si se negara?
Pronto su imaginación voló hacía un panorama desolador; casas incendiándose como en Outcast, padres y madres llorando a su hijos, pequeños niños abandonados frente a los cadáveres de sus padres, niños y dragones siendo mutilados por los cazadores, mujeres siendo vendidas, aplastadas, humilladas por esos tipos; a quienes se imaginó todos con la cara del malvado Ryker y también con el rostro de Eero. Este último se lo imaginaba riendo como un loco, quien disfrutaba de aplastar el cuerpecito de su bebé y debajo de él, el cuerpo inmóvil de su marido, mientras que los cuerpos de sus amigos habían sido subyugados por el poder de los mercenarios.
—No…
—Astrid…—zarandeó Heather para hacerla reaccionar. — ¡Despierta!
La rubia parpadeó aturdida, se había quedado dormida con los ojos abiertos, al reaccionar observó que todos lucían preocupados.
— ¿Qué te pasó? ¿Te encuentras bien? —preguntó Heather.
Asintió a la pregunta, sin embargo empezó a sentir gran nerviosismo y una llama dentro de su ser que le decía que debía proteger, después de todo era una guerrera.
—Te ayudaré Mala. —dijo de la nada, sorprendiendo a los presentes. — ¡Con una condición!
—Di tus condiciones comandante Astrid Hofferson.
—Te ayudaré a mantener a salvo tu tribu, te enseñaré a entrenar a esos nadders, a cambio ayúdame a derrocar Eero en Berk, y a salvar a mis amigos si es que aún siguen vivos.
—Si es lo que quieres Astrid Hofferson es un hecho. —ofreció Mala su mano ante la atónita mirada de Heather y Spinel.
—¡Esperen un momento! No pueden decidir así nada más porque sí…
—Es cierto, Astrid ni siquiera se ha recuperado. —replicó Spinel
—Sé a lo que se refieren Heather Deranged y Spinel Vulkan… Astrid Hofferson antes que nada debe pasar por su cuarentena de embarazo, ella y la bebé estarán a salvo con nosotros, por supuesto ustedes también, claro que Spinel Vulkan, deberás dormir en un lugar apartado a las chicas, es una regla de nuestra tribu.
—Es mi esposo… —defendió Heather.
—Claro, y eres libre de ir con él si quieres. —concedió Mala.
—Heather, Spinel. —llamó Astrid. —No quiero ser descortés con ustedes, me han ayudado mucho, pero espero entiendan mis razones.
—Astrid, sé que quieres vengarte… créeme, yo lo sentí también alguna vez. —dijo Heather acudiendo con ella.
—Yo no me quiero vengar Heather, pero…—bajó la cabeza. —La guerra nos alcanzará, no quiero que mi hija viva lo que viví en Outcast, no quiero que viva lo que tú viviste, ni ella ni ningún niño… mientras que con Eero, sólo quiero recuperar a mis amigos, no puedo creer que para ellos todos allá acabado, me niego a creerlo.
— ¿Y qué dices de Hiccup? —preguntó Spinel también acercándose a ella. — ¿No crees que sigue vivo?
—No lo sé, pero Eero enloqueció ese día…y Hiccup…recibió un terrible golpe en la cabeza, se había ganado varios enemigos por matar a ese tipo. —recordó a Leny. —Además también perdimos a Toothless…los dragones también fueron fácilmente derrotados.
— ¡Por eso déjame ir! Préstame a Stormfly, Spinel y yo iremos a investigar, a liberarlos…
—Un dragón no hará la diferencia. —recordó Astrid que una vez Hiccup se lo había dicho mientras entrenaba a los jinetes. —Por eso necesitamos la ayuda de las defensoras del ala, a más dragones. A Stormfly casi la matan ese día… y no quiero que te lastimen, ni a ti ni a Spinel.
—En eso te doy la razón. —comprendió Spinel.
—Astrid Hofferson tiene razón, precisamente nos dimos cuenta de que estábamos siendo acechadas por cazadores ya que al parecer se dedican no sólo a la recolección de esclavos sino también de dragones. —dijo Mala
— ¿Por qué lo dices? —preguntó Spinel interesado.
—La parvada de nadders que encontramos estaban muy alterados y asustados, unos no se podían si quiera mover, logramos calmarlos con la fruta sagrada, pero aun no nos ganamos del todo su confianza, y hay algunos que siguen enfermos por los efectos del veneno pero no nos dejan acercarnos.
—Spinel…—llamó Heather insinuante.
El médico asintió al saber que se refería, mientras las demás chicas observaban su conversación visual.
— ¿Qué? —preguntó al fin Samara.
— ¿Qué si le digo que Spinel… —señaló la berserker con orgullo. —logró encontrar el antídoto del veneno para dragón?
— ¡Spinel Vulkan, eso es grandioso!
—Sí, parece que no es un inútil después de todo. —comentó Samara burlona.
—Oye niña, claro que no… sólo ayúdenme a conseguir los ingredientes y los suministraré a sus dragones. —se ofreció el médico de inmediato.
Y mientras las dos defensoras del ala conversaban con Spinel acerca del antídoto, Heather se inclinó hacia su amiga para acariciar la cabeza de la bebé Asdis.
—Astrid… ¿estás segura? No tengo problemas en ir.
—Segura. —le susurró esta. —Heather, hay otro motivo por el cual no quiero que vayas…
— ¿Eh? ¿Por qué?
—Porque quiero asegurarme. —respondió con voz bajita. —Si algo malo llegara a pasar, si "algo" me pasara… quiero que tú seas la que cuide a mi hija; quiero que tú y Spinel sean sus padres.
—Astrid. —la berserker quedó boquiabierta ante la proposición de su amiga.
—Si Hiccup y yo no estamos para ella, no quiero que esté con nadie más que contigo y Spinel… por favor. —pidió abrumada.
—Oh… está bien, está bien…—trató de calmar la berserker su angustia. —Pero promete que lucharás para que no te pase nada, para que Asdis crezca con su mamá, y por supuesto que ambas encuentren a Hiccup. ¡Promételo Astrid, que no harás ninguna locura!
—También lo prometo, daré lo mejor de mí.
—Entonces es un trato. —ofreció Heather su mano. —Cuidaré a tu hija como si fuera la mía.
—Te lo agradezco. —estrechó Astrid fuertemente la mano de su amiga.
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Berk.
El estado del pueblo estaba peor que nunca, la gente no tenía que comer y las reservas se habían terminado, Eero estaba quebrado. Seguía en un estado de negación, seguía confiando en que su nieto regresaría, los meses pasados seguían sin enseñarle la lección.
— ¡Ave mensajera! —escuchó gritar a un vikingo, lo cual significaba hora de comida, como el resto de las aves, dragones, que llegaban al menos una vez la semana.
Como siempre, Eero tomó al ave, que inocente en su labor, terminó atrapado y asesinado. Con la misma saña, se los echó a los que quedaban de su pueblo para que la cocinaran; sin embargo la curiosidad lo embargó, y tomó el mensaje para ver quiénes eran los insistentes que mandaban mensajes.
La carta, era de uno de sus aliados, el jarl Iggy, el viejo que había atrevido a mofarse de su pobreza durante la regata, se burló al ver que ahora si necesitaban la ayuda de su nieto y dragones, sin embargo lo que le llamó la atención, era el ataque, cazadores sin lugar a dudas.
Arrugó la carta con rencor, ya que él había trabajado con ellos sin darse cuenta, Hiccup se lo había dicho, sin embargo pronto reconsideró algo importante, ya tenía nexos con ellos. ¿Y si él se unía a los cazadores? ¿Si jugaba el mismo juego para recuperar a su nieto?
Sonrió con malicia, los mercenarios seguían rondando en Berk, los utilizaría tal como ellos habían pretendido hacerlo con él. Atacaría desde el interior, los derrotaría y Hiccup lo perdonaría.
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Dos meses después.
La cuarentena y los días habían pasado; Astrid pudo reincorporarse a la sociedad de las defensoras del ala sin necesidad de tanta ayuda, al terminar su incapacidad de embarazo, pronto comenzó con el adiestramiento de la nadders. Dragones que habían sido salvados, gracias al antídoto de Spinel.
Como eran dragones salvajes, tuvo que empezar desde cero, ganándose su confianza a base de comida y caricias con sus debidos permisos, Stormfly en todo ese tiempo la acompañó para hacerle frente a cualquier dragón que quisiera atacar a su jinete; también se recuperó, lo que ayudó a Astrid a hacer rondines en medio de la noche, ya que Mala lo tenía estrictamente prohibido durante el día.
Tanto ella, como el resto de los habitantes, vivieron expectantes durante los primeros días de la cuarentena, pues habían escuchado de la otra tribu que los malvados se reunirían en alguna de esas islas, sin embargo nada pasó, cosa que ayudó a la tribu de retomar la rutina. Aunque no pasarían nada por alto, pues no debían dejarse llevar.
Mientras que su hija…
—Felicidades Asdis, cumples dos meses de haber llegado al mundo, los que debiste quedarte en el vientre pequeña apresurada. —revisó Spinel con simpatía, el médico que le asignó Astrid a pesar de Mala y sus comadronas.
— ¿Entonces está bien?
—Más que bien. —cargó el médico a la bebé para mecerla. —Es una niña muy fuerte. —dijo con voz graciosa.
A Astrid se le hizo enternecedor el momento, ya que creía que Hiccup sería igual o más exagerado que él.
— ¿Astrid, Spinel? —llegó Heather, luciendo un bonito vestido color negro que dejó embobado a Spinel.
— ¿Qué pasa? —preguntó Astrid con una risita y la cual llevaba un vestido similar, aunque de color rojo, y a la cual había acoplado su capucha de piel.
—Ya llegaron…—insinuó esta con una risita.
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Después de muchos atrasos, las defensoras del ala celebrarían su festival de la fertilización, en donde esperaban escoger a un hombre digno con el cual procrear un hijo o hija respectivamente. En estos generalmente los hombres hacían pruebas absurdas a cargo de la reina Mala, que decía que eran de suma importancia para mostrar el valor, el coraje y la hombría de los varones. Aunque había unas excepciones; las chicas que preferían el arte de conversar y juzgar la inteligencia, para que fuera una buena herencia para sus hijas.
Cuando una chica escogía a un hombre, tenía la oportunidad de pasar una semana con este para procrear con la persona de su elección, algo parecido a una luna de miel. Los invitados, sólo fueron varones de la tribu que les había estado comunicando acerca de los cazadores, "Los modig" se hacían llamar, que significaba valientes, y que a pesar de ser un grupo de hombres fuertes, demostraban honestidad en sus actos, honor, inteligencia, en fin, las cualidades que buscaban las defensoras del ala.
—Vaya, ¿así que en serio hacen estos festivales? —dijo Astrid asombrada con la gran cantidad de hombres que habían arribado al pueblo.
—Así es Astrid Hofferson, tal vez sea sorprendente, pero es nuestra manera de subsistir. —comentó Mala desde su trono.
—Entiendo, no juzgo…—rio la rubia. — ¿Y hay alguien que te interese?
—Pues…
—Reina Mala…—interrumpió un hombre alto, fornido, con un corte extravagante de cabello que era una moja, que se arrodilló frente a la reina.
—Jefe Throk… un placer. —saludó Mala, dándole permiso de levantarse. —Sea bienvenido con las defensoras del ala.
—El placer es todo mío, mi reina… y si no es mucho mi atrevimiento, me gustaría participar para ganar la oportunidad de ganar su corazón.
Astrid se sonrojó, pues su pregunta fue respondida al ver la sonrisa complacida de Mala, aunque aún no creía ¿realmente iba a poner al hombre en un lago lleno de anguilas asesinas? Tal parece que así era al ver al hombre dispuesto a todo por ella.
En fin, cada quien tenía sus conceptos de amor.
Incluso ella recibió propuesta de hombres muy apuestos, pero para ella no habría otro hombre en su vida más que el padre de su hija, por lo que optó por retirarse de las festividades para pasar más tiempo con su pequeña.
Mientras tanto Spinel y Heather pasaban un tiempo juntos, como dos personas normales, después de mucho tiempo. Ya que ellos se tuvieron que apegar a las reglas de Mala, pero ahora con los visitantes podían por fin pasar desapercibidos, sin tantas miradas de chicas encima de ellos.
—No pensé realmente que un festival como estos pudiera ser divertido. —apreció Spinel, pues no sólo los hombres predominaban ahora en la isla, sino también la comida y algunos juegos.
—Lo sé, por cierto… antes de pasar por ti, recibí una que otra propuesta. —confesó Heather con una risita.
— ¡Malditos! Ya me lo esperaba, pero ¡tú eres mía! —la abrazó posesivamente el médico.
—Totalmente tuya…—lo acercó Heather para besarlo; sin embargo…
—Joven Spinel, Lady Heather…—interrumpió su momento una chica de cabello negro y ojos azules, el médico la reconoció, pues esa chica era la que lo había golpeado cuando lo atraparon y que también lo ayudó mucho con lo del antídoto para los dragones.
—"Naira"… ¿qué pasa? —preguntó Heather siendo abrazada por el fastidiado Spinel.
—Lo siento a ambos. — se disculpó la chica tímidamente. —Pero vengo a proponerles algo.
El matrimonio se miró sin entender del todo y más al ver a la chica sumamente sonrojada.
—Lo siento lady Heather, la admiro mucho, pero también al joven Spinel… y sé su lamentable historia. —siguió la sonrojada chica. —Me he enamorado de su esposo. —confesó abiertamente. —Quisiera, "con su permiso", ¡concebir una hija con él!
— ¡¿Quéééééééééé?!
Spinel se abochornó, tanto por la propuesta así como por su grito que había llamado la atención de todos los invitados y las pueblerinas; mientras que Heather se había quedado boquiabierta, con una herida en su corazón que pensó que ya había cicatrizado.
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Mientras tanto en algún lugar del mar.
Una flotilla reposaba, justo donde la bruma era lo suficientemente densa para ocultarlos. En el barco más grande, un hombre admiraba su tablero de juegos, con varias piezas esparcidas estratégicamente en varios lugares.
—Hemos demorado más de lo esperado. Drago está molesto. —bramó Ryker interrumpiendo la concentración de su hermano.
—Le explique al buen hombre, hermano, que nos hemos encontrado con inconvenientes, al parecer el archipiélago tiene al menos un cerebro inteligente que ha sabido dar con todos mis movimientos, mismos que detecto a tiempo para hacer otra jugada.
—Entonces no es tan inteligente.
—No seas estúpido Ryker, no hay que subestimarlo… lo mismo le dije a Drago, a quien no me quedó más que aumentarle el precio por nuestros servicios así como pedir armas adicionales. ¡¿Cómo están?!
—Sometido como los querías.
—Excelente, retomaremos nuestra idea inicial de distribución para la conquista. —sonrió con malicia Viggo el tablero. —Hermano se acabó la pelea de cazadores contra jinetes de dragones, atacaremos fuego con fuego, dragón con dragón.
Ambos hermanos se mofaron con cinismo, una risa que resonó hasta en lo más profundo del barco, donde yacían dragones acorazados.
Continuará.
Y bien, hasta aquí llegó, probablemente el próximo capítulo, no lo aseguro, ya será el momento del reencuentro.
Notas curiosas:
1. La gallina canturreaba la marcha nupcial. Dedicado a Amai do, que quiso que la gallina tuviera su participación en la propuesta XD.
2. Tengo entendido que después de tener un bebé son 40 días de reposo, por lo que Astrid tuvo esperar para entrenar a las defensoras.
3. La tribu de Throk significa valiente.
4. Lo que vio Hiccup en el mapa, desde el capítulo antepasado, fue la estrategia de Viggo, aunque este se le adelantó. (Spoiler siguiente capítulo)
5. Sip, Samara iba invitar a Fishlegs a consumar la relación para procrear un hijo.
6. La idea del festival de la fertilidad, es por la que hacen en Japón, a excepción de lo de adorar al miembro masculino XD.
7. Ya tenía la idea del festival, pero gracias a los nuevos capítulos pude recrear el festival "a la Mala". XD
8. La recuperación de Hiccup tal vez fue rápida, pero creo que al menos cuando "crees" que ya todo se acabó y te "resignaste" es todo más fácil, claro que él no lo sabe.
9. Para el final de este capítulo, Camicazi tendrá 7 meses de embarazo.
10. para los que leyeron el spoiler del hotcake. Me refería al Hiccstrid :P.
11. Se acerca el momento del fin, viéndolo desde ahora no creo que pasen,(no quiero) que pasen de los 52 capítulos, y como había dicho anteriormente, no me enfocaré demasiado en la guerra, (por eso esos detalles pasarán rápidos) ya que el fic está principalmente orientados en las parejas.
Sección de comentarios y dudas:
Dark Hime:jajaja ya no te desesperes, pronto será el reencuentro, como lo leíste en el spoiler, así que no comas ansias :P- Saludos.
Jessy Brown: Muchas gracias, ya todo bien por acá. Saludos.
Vivi: así es, nada es tan fácil y Mala pues tampoco se las puso de a gratis, cada quien tiene sus prioridades. Saludos.
Maylu: jajajaj déjame anticiparte que no morirá quien tu quieres, pero bueno ese es su destino, muchas cosas no se arreglan con la muerte o el sufrimiento de un personaje. Saludos.
Unbreakablewarrior; Gracias, y gracias por pasarte por mis demás fics, espero te hayan gustado. Saludos.
Asriver: jajaja como todos los demás nos embobamos viendo la nueva temporada, decir de más que estuvo genial por parte del hiccstrid, y que abrió nuevos horizontes e ideas XD. Saludos.
Fantasy: Sí, todo fue estretegicamente planeado, hasta tengo en mi cabeza la escena eliminada de cómo actuó Lennart, demasiado sangrienta en mi mente además de perturbadora, pero bueno así terminó la pobre chica, en cuanto a los nombres, buscó a veces el significado de las palabras, o cosas que se relacionen por ejemplo las islas estacionarias, por las estaciones del año y cosas así.. Saludos.
Sakura Yellow: jajajaj pobre Spinel le pasa del todo, y si la relación con Heather tiene sus altibajos ahora con la nueva propuesta ssss, bueno ya veremos cómo reaccionan. Saludos.
Flopi: jajaja el maltratado pero amado Spinel XD, ahora qué hará con una nueva y "sincera" admiradora. Saludos.
Astrid Pizarro: jajaja Camicazi tendrá más que nada vivir con sus remordimientos, pienso que es mejor que la muerte XD, como muchos lo desean. Saludos.
Violeta: contestando a tu pregunta, termine súper emocionada después de ver la temporada, y como pudiste ver las nuevas ideas gracias a ella XD. Espero te haya gustado. Saludos.
Dragon viking: jajaja basta de llorar, es hora de ser fuertes XD, o algo así quise plasmar, Hiccup se quedó sin lágrimas, era lo único que le quedaba. Saludos.
Alba: fue un placer, me alegro que te haya gustado la historia, :D. y tú te acordaste del aniversario, yo lo olvidé por completo XD. Saludos.
Stefani: Ya muy pronto se reencontrarán, eso es seguro. Saludos.
Milagros: Se sabrá más de la decisión de Camicazi en el próximo capítulo, ya lo verás. Saludos.
Fanatico z: Wooo amo esas poesías, me encantó la de los amantes, espero te haya gustado el capítulo, un placer como siempre leer tus reviews. Saludos.
Melody: Ya muy pronto se reencontrarán, eso es seguro. Saludos.
Lilu: gracias por comentar, y bueno ya vimos que ellos siguieron adelante, Hiccup por el pueblo que lo necesitan, y Astrid por su hija, cada quien pensando que ya no cuentan con el otro, pero muy pronto se reencontrarán. Saludos.
Amai do: gracias por tu apoyo, que bien sabes tu que me ha costado trabajo XD, agradezco el apoyo y las ideas que también me has dado, espero ye haya gustado la participación de la gallina como sugeriste XD. Saludos.
A los seguidores, lectores anónimos y favoritos hasta la próxima. Saludos.
26 de febrero de 2017
