Descargo de responsabilidad: Nosotros (Kyubi1, PepeFernandez, Víctor, María, Ellis, Carmen y yo, KanadeSilver) no somos dueños de Date A Live ni nada relacionado con él, solo la historia y los OCs.


Capítulo Especial. Parte 7: No es el momento.

―Ahh…. ¿Qué hacemos, Hikari? ―preguntó, muy preocupado, no sabía qué hacer, y estaba nervioso, ya que aún no podía superar lo que había pasado en el supermercado y sumando todos los sueños que había tenido con las chicas, no estaba mentalmente preparado para llevar a cabo el plan, pero si no lo hacía, quien sabe lo que Kotori haría.

―No podemos oponernos a Kotori, Shidou…

―Desgraciadamente es así…

―¿Y qué hacemos, Shidou? ¿No podríamos simplemente-

―¡Shidou, Hikari! ―La voz animada de la chica de cabello blanco interrumpió a ambos en sus lamentos, el susto que se llevaron al verla fue tan grande que Shidou casi se tropieza, pero se sostuvo de la pared.

―¿K-Kanade? ¿Qué haces aquí?

―Kotori me dijo que viniera ―respondió con una sonrisa, mientras los chicos maldecían su suerte―. Me dijo que querías hablar conmigo, Shidou…

Al escuchar eso, Hikari murmuró unas palabras a Shidou y comenzó a caminar rápidamente hacia la puerta.

―Oh, lo siento, pero tengo que irme, recordé que tengo algo que hacer ―dijo, mientras dejaba a Shidou con la boca abierta―. Suerte, Shidou, nos vemos, Kanade.

«¡Traidor!» Pensó, con lágrimas en los ojos al estilo anime, pensando en un plan, aunque estaba nervioso, demasiado para ser él precisamente.

―¿Qué pasa, Shidou? ―preguntó Kanade, con una mirada curiosa, haciendo que el chico se pusiera más nervioso, algo que ella notó rápidamente, así que se acercó más―. Estas sudando mucho, Shidou, ¿estás bien?

―S-Sí… Estoy bien, no te preocupes…

―Por cierto, ¿de qué querías hablar? ―preguntó con interés, viéndolo directamente a los ojos, de forma tranquila.

«Piensa, Shidou, piensa… ¿Qué le digo?» No sabía ni qué hacer, por más que quería pensar en algo, las ideas no llegaban, incluso cuando debería de ser fácil para él, ya que no es como si fuera la primera vez en una situación así, pero no quería que su mente le jugara una broma, y aún tenía que superar lo de Tohka para ser libre de nuevo.

―¿Shidou?

―B-Bueno… Hace mucho que… No vamos a una cita, ¿verdad, Kanade?

―Sí… Tienes razón, ha pasado un tiempo ―respondió, mientras recordaba un poco lo mencionado por el chico.

―¿N-No quisieras… Salir en una cita en un par de días? ―preguntó lo primero que se le vino a la cabeza, sorprendiendo un poco a Kanade, por lo que se puso nervioso al ver que su cara había puesto esa expresión.

―¿Una cita? ―murmuró por lo bajo, mientras en su rostro se dibujaba una pequeña sonrisa, Shidou sabía que esos pequeños momentos en los que ella hacia esa expresión tan adorable eran muy escasos, por lo que, le acarició la cabeza inconscientemente, haciendo que ella cerrara los ojos con una sonrisa, acompañada de un ligero sonrojo―. Sí me gustaría, Shidou, tú solo dime cuando.

―S-Sí, pensaré en la fecha, no te preocupes. ―Se sobó un poco la nuca, ya menos nervioso que antes, aunque ella le siguió viendo con curiosidad, en su interior realmente quería saber por qué estaba tan nervioso.

«Hmm… ¿Shidou estará enfermo?» Pensó con detenimiento unos segundos, para después idear algo de la nada, y así, sonrió como si tuviera una idea malvada en mente, pero de forma inocente.

―¡Shidou! ―De un salto se abalanzó hacia él y lo abrazó, sorprendiendo al chico, además de hacerlo sonrojar, pero ese no era el problema; Shidou había perdido el equilibrio y ambos cayeron al sofá, solo que ella encima del chico.

―¿K-Kanade? ―El chico llevó sus ojos al espíritu que no se movía, estaba en una posición realmente incómoda, y no lo pensaba por la chica encima de él, al menos no del todo, no era como si le molestara; pero estando en un sofá en el que te podrías caer en cualquier momento si haces algún movimiento muy brusco, no quería caerse y menos tirarla.

―¡Gracias, Shidou! ―dijo de repente, sorprendiendo un poco al mencionado, viéndola con una interrogante, ¿qué era lo que había hecho para que ella le agradeciera? Eso sin duda no lo sabía y seguiría siendo un misterio para él―. ¡Por todo, te quiero!

Esas palabras habían hecho palpitar su corazón un poco, aunque ese no era el único factor involucrado; estaba nervioso por su cercanía y por el contacto físico que estaba teniendo ahora mismo. Pero esas palabras le habían recordado lo que tenía que hacer, por lo que se armó de todo el valor posible.

―Kanade. ―La miró detenidamente, con una gota de sudor resbalando de su mejilla, mientras ella le veía con curiosidad―. Yo también, ¡te quiero, Kanade!

Ante esa declaración, ella parpadeó un par de veces de la impresión, pero le sonrió cálidamente, con un ligero sonrojo en las mejillas, haciéndolos sonreír a ambos.

―Oye, Shidou-

La chica no pudo terminar de hablar, había intentado moverse y gracias a eso, cayó directamente al suelo, de espaldas.

―¡Kanade! ¿Estás bien? ―Se sentó rápidamente y se paró a ayudarla, tomando su mano con delicadeza y sosteniéndola mientras ella se sobaba la espalda con la otra mano.

―Estoy bien, creo… ―murmuró, se había golpeado con algo al caer y le dolió un poco, cuando miró hacia abajo, vio que estaban dos controles de la televisión justo donde ella se había golpeado.

Shidou se sentó de nuevo en el sofá y pensó que Kanade también lo haría, pero en vez de eso, ella se sentó en su regazo, con una carita cansada y adolorida.

―¿K-Kanade?

―Esto es muy cómodo, Shidou, solo un poco más… ―Ella hizo una expresión que demostraba comodidad y se recargó en el chico, pareciendo que se fuera a dormir en cualquier momento.


De vuelta en el Fraxinus, todos miraban la escena con una sonrisa, aunque la Analista había sido la más interesada; por otro lado, la hermanita del chico seguía jugando con la silla de la Comandante, aunque al ver los números abrió los ojos como platos.

―¡Eso no es justo, yo también quiero pasar más tiempo con Onii-sama! ―gritó Mana, quien estaba con el ceño fruncido mientras daba vueltas en la silla, haciendo un pequeño puchero que fue desapareciendo de poco a poco―. ¡Un día de estos me lo llevaré y nadie lo sabrá!

―Kotori seguramente hará lo imposible para buscarte, Mana ―comentó la Analista, mientras los tripulantes del Fraxinus, quienes estaban todos en sus puestos, excepto Kannazuki, tenían una sonrisa sarcástica en su rostro.

―Uh… Bueno, eso es verdad, pero, ¡cómo su hermanita no puedo aceptar esto!

―Cálmate, Mana, ¿por qué no mejor piensas que Shin hizo un buen trabajo? ―ofreció la mujer con ojeras, mientras la chica pensaba un poco sobre lo dicho por ella, por lo que pudo calmarse un poco, pero solo eso―. Shin logró sacar un 89%. Los números aumentaron desde la última vez que los revisamos. ―Indicó con una ligera sonrisa en su rostro cansado.

―Aunque Shidou-kun estaba muy nervioso, analista Murasame ―comentó uno de los tripulantes, mientras Mana revisaba algunas cosas que Kotori normalmente tiene cerca de ella cuando está en su silla.

―Aunque me pregunto por qué lo estaba… En los videos que vi del Fraxinus no se comporta así… ―murmuró Mana, mientras recordaba las grabaciones que obviamente Kotori le había prohibido revisar, pero no le dio importancia―. Oh, bueno, qué más da, después de esto idearé un plan para llevarme a Onii-sama y de paso capturar a Nightmare.

―Bueno, ahora a ver cómo le irá a Hikari ―dijo la Analista, mientras iba anotando en una pequeña libreta los datos de la chica espíritu.


Pero volviendo de nuevo a la casa de la familia Itsuka, Shidou aún seguía inmóvil, mientras Kanade parecía que tomaba una siesta. La paz de completar la misión que su hermanita le había dado, reconfortaba todo su ser, sobre todo teniendo a la chica feliz; era lo único que le importaba, y ni siquiera sus deseos inconscientes de adolescente con hormonas alocadas le quitaría eso.

Así que, ya de nuevo en su zona de confort moral, pudo abrazar a Kanade por la espalda, dejando salir un leve suspiro.

―B-Bien… ―Shidou intentó relajarse ahora que todo estaba mejor. Se recargó en el respaldo del sofá y trató de calmarse, mirando por todos lados algo con lo que distraerse, aunque un sonido estremecedor llegó a sus oídos―. ¿Qué fue eso?

―Creo que vino de nuestro departamento… ―murmuró ella, abriendo sus ojos lentamente mientras se tallaba uno de ellos para despertar completamente, llegando a bostezar.

―Vamos, Kanade. ―Indicó mientras los dos se miraban entre sí y asintieron.

Ambos se levantaron y se apresuraron al departamento de los espíritus, ahí, cuando estaban a punto de llegar, vieron a las chicas, igual a Satou y a Hikari, afuera.

―¡¿Qué pasó?! ―preguntó al llegar después de haber corrido lo más rápido que pudo, y en eso, pudo ver que Yoshino estaba de rodillas en el suelo, mientras que Yoshinon lleno de tierra estaba sobre su regazo―. ¿Qué pasó, Yoshino?

―Y-Yoshinon… Y-Yoshinon se cayó por la ventana y aterrizó en un charco… ―explicó la niña, mientras él se ponía de rodillas enfrente de ella y le acariciaba la cabeza con delicadeza.

―¿Cómo pasó eso?

―Bueno… Estábamos jugando con las almohadas, Tohka le lanzó una a Yoshino, pero por accidente le dio a Yoshinon y este cayó por la ventana ―explicó Kaguya, mientras la niña seguía sollozando en el suelo.

Kotori, quien había estado observando todo desde un principio, se acercó al chico de cabello azulado y le susurró unas palabras que solo él podría oír.

―¿Lograste completar el plan, Shidou?

―S-Sí… de cierta forma…

―¡Bien, ese es mi Onii-chan! ―Le dio unas cuantas palmaditas en la espalda, llegando unas a ser más fuertes que las anteriores, mientras que la chica de coletas reía por lo bajo; por otro lado, se acercó al Anti-espíritu, quien, al parecer, no se había dado cuenta que por fin había llegado su turno―. ¿Listo, Hikari?

―Oh, no… No me digas que…

―Buena suerte, Hikari ―dijo con una sonrisa, Hikari sabía que nunca había que desobedecer las órdenes de la Comandante, ya que podría ser muy malo, y prefería evitar problemas.

«Este momento iba a tener que llegar de una u otra forma». Pensó, mientras pensaba en algún plan que funcionara, viendo a la chica de cabello blanco, observando la escena que estaba sucediendo ante todos, tenía una mirada curiosa.

―Kanade ―llamó Kotori, haciendo que la chica mirara hacia su dirección, yendo directamente hacia ella.

―¿Qué sucede, Kotori?

―¿Podrías hacerme un favor? ―preguntó, mientras que ella asintió con una sonrisa, por lo que la chica de coletas sacó un pequeño papelito de su bolsillo, dándoselo enseguida―. ¿Podrías ir con Hikari a la tienda de dulces?

«¡Así que ese era su plan!» Pensó al ver la sonrisa de la chica.

―¡Está bien, Kotori! ―dijo con entusiasmo, mientras guardaba el papelito con todo lo que la chica necesitaba, en uno de sus bolsillos.

―Oh, sí, cuento contigo, Hikari, no dejes que Kanade se pierda. ―Pidió, muy seriamente, mientras solo veía todo eso muy divertido, con una interrogante a un lado de su cabeza. Hikari asintió y recordó en un momento el camino hacia la tienda de dulces―. Bien, eso es todo, ¡no vuelvan muy tarde!

Ambos se fueron alejando de poco a poco, hasta ya no poder visualizar correctamente a todos sus amigos, por lo que siguieron su camino hacia el centro comercial, donde la hermanita de Shidou siempre iba a comprar sus dulces en el tiempo en que lo acompañaba a él; pero fue silencioso, Hikari no tenía ningún tema del que hablar y Kanade se mantenía viendo el paisaje y todo lo que podría encontrar, pero más que todo eso, veía cómo un gato caminaba por el techo del barandal.

―Los gatos son bonitos, ¿verdad, Hikari? ―preguntó, con una voz tranquila y un tono dulce, aun sin apartar la mirada del gatito.

―¿Eh? A-Ah, sí, tienes razón, Kanade ―afirmó, había reaccionado un poco tarde, ya que él se había puesto a observar el cielo despejado, en busca de una pequeña distracción.

―Los gatos son adorables, son pequeños, rápidos y además son muy listos, ¡y sobre todo son muy ágiles! ―comentó con emoción, mientras él sonreía ante su comentario, realmente ella se emocionaba cuando se trataba de algún gato, sobre todo―. Pero también los perros son lindos, hay pequeños y hay grandes, su pelaje también puede ser largo y a veces muy corto, ¡pero son criaturas muy leales y les gusta jugar mucho!

―Tienes razón también en eso, los animales son increíbles, ¿verdad? ―Ella asintió muy alegre, mientras apresuraba el paso ya que el gato también lo estaba haciendo. Hikari recordó las advertencias de Kotori y mejor fue a perseguirla, ya que ella era muy propensa a perderse si no conocía ni el lugar en donde se encontraba.

―¡Espera, Kanade! ―Logró alcanzarla y la sujetó del brazo para que ya no saliera huyendo, ella vio cómo el pequeño gato blanco con manchas negras y cafés se iba hasta ya no poder visualizarlo en los techos de otras casas, por lo que se decepcionó un poco.

―El gato…

―Si seguías así quién sabe hasta donde se iba a ir, además, ya tienes un gatito esperando en casa, ¿verdad? Alégrate por eso. ―Él pensó en animarla con unas cuantas palabras reconfortantes, ella sabía que él tenía razón, y por lo tanto, dejó de pensar en el otro gato que había visto saltar de casa en casa, como si estuviera huyendo de algo, aunque así eran esos pequeños animales, por lo que ella asumió que tenía cosas que hacer.

―Hmm… Tienes razón, ¿cuánto falta para comprar los dulces de Kotori? ―preguntó un poco curiosa, miraba por todos lados y solo veía casas y departamentos, ella estaba segura de que ya estaban muy lejos de la casa.

Hikari reflexionó su pregunta y miró por los alrededores, vio que el centro no estaba tan lejos, así que le dio indicaciones y ambos fueron rápidamente a la tienda. No tardaron mucho en llegar y tampoco en atenderlos, por lo que salieron rápidamente de ahí, con una bolsa llena de las paletas de Kotori.

―Qué bueno que aceptaban tarjeta, fue una suerte que Reine me la prestara ―murmuró ella, con la tarjeta que consideraba sagrada ya que Reine le dijo que la cuidara con su vida, por lo que la resguardó en su bolsillo.

«Me preguntó por qué le prestará su tarjeta… ¿Acaso Kanade no suele perder las cosas?» Pensó, mientras la observaba de reojo, con lo torpe que era a veces le sorprendía, pero si la mujer con insomnio confiaba en ella, todo estaba bien. Así que la acarició en la cabeza repentinamente, sorprendiéndola.

―¿P-Por qué fue eso, Hikari? ―preguntó un poco confundida, con las mejillas ligeramente sonrojadas, ya que era algo que le gustaba que otros hicieran, y por lo general era porque había hecho algo bueno. Algo así como lo que pasaba con Satou, aunque con él solo funcionaba si eras mujer.

―Bueno, pareces responsable, Kanade.

―¿Parezco? ―preguntó con decepción, mientras él se ponía nervioso al ver que su expresión había cambiado.

―Eh, bueno, ¡no pareces! Digo, lo eres, eres responsable, ¿no?

―¿Por qué afirmas algo y luego dudas de ello? ―preguntó acusadoramente, con un pequeño puchero y un ligero sonrojo, estaba un poquito molesta por aquel comentario y tantas dudas por parte del Anti-espíritu.

―S-Son imaginaciones tuyas, Kanade.

Ella le miró con duda, mientras él intentaba parecer lo más normal posible, por lo que pudo convencerla un poco de que estaba diciendo la verdad, él agradecía que la chica delante de él fuera tan ingenua en ciertos casos, así que suspiró con cierto alivio, dejándola confundida.

―¿Por qué estás tan aliviado de repente?

―¿Eh? Ah, nada, nada. ―Le dio unas palmaditas en la cabeza, haciéndola sonrojar un poco―. Te preocupas mucho, Kanade, relájate. ¿No confías en mí?

―Sí, confío en ti. ¿Relajarme? Hmm…―murmuró, mientras ambos seguían caminando, ella siguió pensando en lo dicho por el chico, se concentró tanto que ideó formas de poder relajarse, fue complicado, ya que ella no sabía muy bien cómo era que se sentía relajarse ya que nunca le había dado importancia, así que debía de pensarlo bien, pero si no fuera por un poste que se atravesó en su camino, todo estaría bien.

―¡Gah!

―¡Kanade!

Ella cayó al suelo después de golpearse contra un poste de luz, pero a media caída, se había golpeado un costado y media espalda con un barandal de metal que protegía los arbustos de la entrada de un parque. Cayendo así al suelo, donde se raspó un poco las rodillas, así como los codos.

―¡Debes tener cuidado, Kanade! ―Se agachó a ayudarla, mientras ella apenas podía levantarse por el golpe reciente; fue entonces, que una niña se le acercó.

―O-Onee-sama. ―Se acercó tímidamente, mientras ambos le veían con una interrogante―. ¿Se encuentra bien, Onee-sama?

―¿Hmm? A-Ah, sí, m-me encuentro bien… ―respondió, con una sonrisa despreocupada en el rostro, aunque estaba nerviosa de que esa niña se le acercara tanto.

Hikari no estaba pintado, pero notó la incomodidad de Kanade, cosa que no entendió.

―P-Pero… Estas sangrando, Onee-sama…

―¿Eh? ―Se vio las rodillas y los codos, realmente estaba saliendo sangre, pero no se preocupó―. Oh, está bien, ¿s-sabes? Ya estoy-

―¡Bien, alto, alto! Estás muy lastimada, ¿sí? ―Hikari le tapó la boca rápidamente y ella se sorprendió por eso, mirándole con el ceño fruncido—. No te preocupes, pequeña, ella a veces es torpe, es lo que quería decir antes, va a estar bien.

Sonrió, ella intentó hablar, pero no podía, asustando más a esa niña que se les había acercado. Y cuando por fin la soltó, ella iba a replicar lo dicho por el chico, pero él se paró frente a ella de espaldas y se puso en cuclillas, todo fue muy raro para Kanade.

―¿Eh?

―Súbete, estás lastimada, ¿verdad? ―La miró de reojo y le indicó con la mirada que viera la preocupación de la niña, por lo que suspiró y se subió a su espalda, mientras él la sujetaba para que no se cayera.

«Será mejor que nos vayamos antes de que comience a sanar». Pensó ella con detenimiento, y una gotita de sudor recorriendo su rostro, aunque intentó evitar cualquier contacto visual con la niña. Pero la pequeña, al pensar que Hikari la cuidaría, ya no se preocupó tanto, así que sonrió un poco y después volvió con su mamá, a pacitos apresurados.

Y fue entonces, en que los dos se fueron apresuradamente, Hikari cargándola a ella.

―¿Qué te pasa, Hikari?

―¿No me digas que ibas a decirle que estas acostumbrada a sangrar?

―¿Qué? Bueno, sí, ¡es la verdad!

―¡No puedes decirle eso a una niña! —Se apresuró a regañarla.

―¿Por qué no? ―Ante la pregunta, Hikari suspiró, ella no lo entendió, pero no le dio importancia, ¿qué más da? Eso pensaba. Pero no quería más malentendidos, y menos con niños―. No es como si fuera a afectarle en algo…

―Sé más gentil, Kanade, es solo una niña.

―¿Y eso qué? ―preguntó despreocupada, realmente no le veía el problema.

―¿Cómo que, "y eso qué"?

―Prefiero mantenerme alejada de esas criaturas humanas de pequeña estatura… ―dijo, con cierta tristeza, mientras se recargaba y ocultaba su rostro en la espalda de él.

―Niños, Kanade, niños.

―¡Lo sé! No me agradan…

—Que no te vayan a escuchar, Kanade —dijo con inseguridad, pensando en cómo explicarle la situación.

—Eso no me importa —respondió con cierta rudeza, por lo que él volteó a verla con sorpresa, ella miró a otro lado con cierta molestia.

—Ahh… —Suspiró y eso llamó la atención de la chica—. Tú… Tú no eres… Tú…

No encontraba las palabras para hacerla entender sin molestarla o sin regañarla, más malentendidos no servirían y él quería enseñarle algo importante, y sus estúpidas inseguridades no le detendrían como en otras ocasiones, por el bien de ella, sería capaz de todo.

—¿Yo? —preguntó con duda ahora.

—Sé que los humanos y tú… No se llevan bien, pero mira a Shidou, él es un humano y no es malo, ¿o sí?

—Tiene poderes de espíritu, no es humano. —El chico quiso golpearse en la cabeza, le estaba ganando con argumentos, algo que le molestaba en estos momentos.

—Pero no lo supiste hasta después, ¿no es así? —Ahora fue más directo con su tono de voz.

—No…

—Y si eso es así, entonces no todos los humanos son malos, ¿o sí?

—Eso tiene sentido… Y…

—Y tan solo en esta ciudad deben de haber más de cien mil personas que no conoces, desde niños hasta adultos que ni siquiera los has visto jamás… No puedes juzgar a todos por igual, Kanade, no todos somos iguales. —Hizo una media sonrisa, pensando en toda la gente que ha conocido—. Eso… Me ha costado mucho aprenderlo, tal vez para ti lo sea aún más… ¡Pero no importa! Lo importante es que no lo olvides, así como no debes juzgar así a los niños, como juzgas a la DEM o a la AST.

Kanade se puso a pensar un poco en lo escuchado, no estaba tan de acuerdo, pero estaba entendiendo, por lo que era más difícil saber qué era lo correcto y que no.

—¿Por qué no puedo juzgarlos como iguales? Todos son humanos… Y son…

—Bueno, con los niños debes hacer una excepción, porque… —Volteó a verla con una sonrisa maliciosa, solo un poco—. Porque también eres una niña.

—¿¡Qué?! —No sabía si era por la definición o por la comparación con los humanos, pero estaba molesta.

—Sí, así es —dijo con superioridad—. Eres una niña.

—¡No lo soy!

—Sí lo eres —dijo con tono burlón, ella frunció el ceño.

—¡No lo soy, Hikari! ¡Soy más alta, más fuerte y más! ¡Más todo!

—Si haces tantos lloriqueos es que lo eres, ellos lo hacen todo el tiempo, por cualquier cosa que no acepten, y tampoco les gusta obedecer, tampoco les gusta escuchar cuando los regañan, ¿a ti te gustan los regaños, sabías de responsabilidad y aceptas lo que otros te digan, Kanade?

Kanade se tragó sus siguientes palabras y se fue para atrás, pero Hikari la tenía bien sujeta, por lo que no cayó. Luego se avergonzó.

—D-De… ¿De verdad hacen… todo eso?

Hikari sonrió y suspiró con alivio, su plan estaba funcionando bien. Y se le ocurrió pensar en todas sus amigas que extrañaba, pero que sabía que volvería a ver.

—También les gustan comer dulces, hacer lo que quieren, jugar mucho, no les gusta perder, también son tímidos con los extraños y con todo lo que no entiendan, como tú…

—Y-Yo… Sí me gustan… Los dulces… —Se avergonzaba porque los argumentos la tenían contra la pared y se sonrojó de vergüenza, él sonrió por sus buenas tácticas.

—Pero también lloran mucho, son más sensibles de lo que parecen, tan solo perder algo puede ser fatal.

—¿Cómo Yoshino?

—Yoshino es una niña, y tú también lo eres. Sé buena con los niños, ellos no son malos, pero tal como tú, ellos no saben lo que hacen… —Ella sonrió un poco y él agitó la cabeza para quitarse el sudor de la frente—. Bueno… No espero que lo entiendas todo ahora, pero…

—No, está bien, creo que entendí la mitad. Entonces, ¿Satou también es un niño? —preguntó con duda y una sonrisa, era bueno tener a Hikari para responder sus dudas.

«Satou sabe exactamente lo que hacía antes y ahora, es una lástima, pero es igual que Kotori; esa responsabilidad que se establecieron es más grande que ellos mismos, aun así, hacen lo posible, pero no puedo decirle eso a Kanade».

—B-Bueno… Si aprendiste la mitad, dímelo tú. ¿Crees que es un niño?

—No lo sé, nunca he visto que Satou pida cosas como lo hace Tohka o Yoshino, él es muy fuerte, no es tímido… Nunca lo he visto tímido ni enojado por perder contra Kaguya o Yuzuru cuando juegan. Creo que no lo es, aunque apenas es más alto que yo… Y no es más alto que Shidou…

—Es porque él es muy responsable y de cierta manera, sabe lo que hace, pero no todo. De hecho, no lo sabe, aun así, intenta hacer lo mejor o lo que sabe hacer, como un niño, él es más… Inocente que tú, tanto que… —Dio una leve risa—. Me resulta gracioso que pueda ser tan fuerte y derecho con lo que hace.

—¿Entonces?

—En algunas cosas parece niño y en otras no, te dejaré pensando sobre eso, Kanade.

—¿Qué? —preguntó a punto de hacer un puchero.

—Lo veremos en otra clase, pequeña Kanade. —Hikari quería reírse de sus propios comentarios, pero se contuvo para no hacerla sentir mal, aunque esa no sería la intención―. Está bien, está bien, calma. No se puede aprender todo en un día.

Ella le miró con un puchero, pero después suspiró, acomodándose en su espalda; Hikari vio esto raro, pero sonrió, mientras seguían caminando por una calle solitaria.

—¿Acaso te dormiste? ―preguntó, ya que oía sus respiraciones cerca de él, como si hubiera tomado una pequeña siesta.

―No… Aún estoy aquí…

―Pues a medias.

―Ñuuu… ―Ella gruñó con cierta pesadez por ese comentario, pero no quiso levantarse, estaba muy cómoda como para moverse, estar en su espalda había resultado ser bastante relajante, además de que se sentía especial, de cierta forma―. Gracias, Hikari.

―¿Gracias? ¿Por qué?

―Es mi primera vez…

―¡¿Qué?! ―Se sonrojó un poco al escucharla decir eso con una voz dulce y tímida, fue muy raro incluso para él, que hasta le hizo temblar un poco. Ella no entendió ese gesto, por lo que vio todo muy raro―. ¿C-cómo que… tu primera vez?

―¡Sí! Es la primera vez que estoy siendo cargada de esta manera.

―Oh… Sí, tienes razón…

Ella le sonrió y volvió a acomodarse mejor, mientras veía el paisaje; comenzó a visualizar formas en las nubes, hasta que por fin comenzó a cerrar los ojos y a bostezar, con otro "gracias" de por medio.

Dio un salto fuerte para llegar a una azotea, así creó un clon para que cargara la bolsa de dulces, así como acariciar la cabeza de Kanade.

«No creo que sea buena idea decirle "te quiero", puede que lo malinterprete… ¡Sabiendo como es, de seguro lo hace! Por el momento me mantendré callado… Ella se ve y se siente feliz, de cualquier forma». Pensó, con un poco de nerviosismo, no sabía qué hacer y mejor decidió seguir a sus instintos.

—Gracias, Hikari… —dijo con los ojos cerrados, todavía no se dormía. Él se acercó a su oído para susurrarle algo que la despertaría un poco.

—Las niñas también duermen mucho. —Ella gruñó un poco en molestia y lo miró con el ceño fruncido, aunque seguía siendo acariciada en la cabeza—. Y si se portan bien, reciben premios.

Sacó rápidamente una paleta de la bolsa y se la dio, la cara de la chica cambió por completo.

—¿No se enojará Kotori?

—No te preocupes, Kotori no se enojaría por esto. —Ella sonrió y se metió la paleta a la boca. Hikari sonrió y se sonrojó ligeramente. Estaba feliz de verla sonriendo, sería el momento perfecto para decir esas dos palabras y cumplir su misión, pero no lo haría.

Esto era tan perfecto que no quería arruinarlo por la misión, así fuera pedido por la Comandante, Kanade estaba por encima de esa responsabilidad.

—Gracias, Hikari, pero no es justo que solo yo, no creo que le moleste —dijo con una sonrisa y alcanzó la bolsa para darle una paleta, él también se la llevó a la boca—. Deberías acompañarme más a los mandados, Hikari.

—¿Por qué lo dices? —dijo empezando a volar para volver más rápido, mientras ella observaba la ciudad con detenimiento, desde esa altura.

—Porque me gusta estar contigo, sé que podré confiar en ti, aunque ningún humano me acepte…

—Yo siempre voy a aceptarte, Kanade —dijo con firmeza, su clon desapareció—. Siempre, siempre, voy a aceptarte, así como tú me aceptas, gracias… Por todo eso.

—Pienso lo mismo —dijo con una sonrisa mientras lo abrazaba por la espalda, recordando que, cuando se conocieron en ese acantilado, a pesar de todo, él pensó en ella antes que en sí mismo.


Ya en el Fraxinus, todos habían estado observando la escena desde el principio, Reine no despegó la mirada ni una sola vez, al igual que los demás. Mana también había estado muy atenta, aunque después fue por otra taza de café y por petición de ella, le dieron una manta y se cubrió con ella, al mismo tiempo que tomaba su café en la silla de la Comandante.

―Vaya, quién sabe, ¡tal vez después de tomar tanto café me vuelva como usted, Reine-san! ―comentó con diversión, mientras daba un buen sorbo y hacia una sonrisa de gato, pero se le ocurrió una gran idea, sacó su celular y se hizo una foto en la silla de Kotori con la mantita y el café, mientras sonreía burlonamente―. ¡Jojo, le enviaré esto a Kotori después!

―Te recomendaría que no lo hagas.

―Le hace falta más alegría a su vida, ¡siempre que la veo parece molesta! ―dijo burlonamente, pero dejó las risas para acordarse se algo importante―. ¡Oh, sí, también se lo enviaré a Nii-sama! Para que tenga una foto de su linda hermana menor. Pero eso no es todo, Reine-san, ¿cómo salieron los datos?

―Hikari logró un 80% en los parámetros emocionales de Kanade, todo salió bien, ya están a punto de regresar a casa.

―Hmm… Es buena marca, pero, me pregunto, ¿han revisado los parámetros con las demás?

―¿Quieres saber a quién quiere más que a Shin?

―Básicamente, sí.

―Bueno… Sería…

―Es la analista Murasame ―comentó uno de los tripulantes de la nave, quien se proclama como: El hombre con un centenar de waifus, "El rompe dimensiones" Nakatsugawa; y un gran fan de Izayoi Miku.

―¿Es eso verdad, Reine-san? ―La mujer asintió ante la pregunta, Mana no se lo podía creer por completo, no se lo imaginaba, ¿acaso la chica de cabello blanco se la pasaba con la mujer de ojeras mucho tiempo? ― Hmm… Que cosas uno aprende hoy, qué bueno que volví de mis vacaciones.

―Bueno… Olvidando todo esto… Aún falta Miku de completar la parte de Satou y podremos decir con certeza que hemos terminado la misión con éxito.

―¡Oh, yo llamaré a Kotori! ―dijo Mana con emoción, mientras usaba la manta como capa.

―No es necesario, Kotori está al tanto de todo.

―Rayos…

Todos en el Fraxinus volvieron a sus puestos y comenzaron a preparar todo para la última fase de la misión; Kotori había estado observando todo desde la tableta que tenía, y así, se preparó para poder convencer a la Idol de ayudar a Satou, iba a ser una tarea difícil, pero tenía que lograrlo, por el bien de ambos.