Si Ayaka realmente siente algo por Jet, algo tendría que pasar aquí, ¿o no? Tal vez, o tal vez sea otro adiós, quién sabe.

One Piece, su mundo y sus personajes pertenecen a Eiichiro Oda.

Ayaka llegó corriendo a la plaza y tras buscar en varias direcciones, vio a Hanako sentada en una banca, rodeada de dos bolsas, seguramente repletas de libros. Sonrió al ver que su asistente era tan disciplinada como ella.

–Perdona Hanako, me encontré una amistad y platicamos tanto que perdí la noción del tiempo.

–Qué raro, usted tiene pocos conocidos, ¿era marine?

–No –sonrió nerviosa la rubia– vivía en un pueblo en el que estuve un tiempo durante mi entrenamiento. Pero es mejor que volvamos al barco, se hará tarde –le pidió y Hanako finalmente aceptó comenzando a platicar acerca de los volúmenes que había conseguido en aquella tienda.

Jet por su parte regresó al Steeler donde no había todavía nadie. Ninguno de sus compañeros había llegado todavía y se dispuso a esperarlos. Con la vista clavada en el pasillo que llevaba de ese islote hacia la ciudad, aguardaba la llegada del grupo. No se preocupó de estar por horas en la misma posición, recargado sobre la barandilla, pues su mente se encontraba viajando hacia otro lugar. No fue sino hasta que escuchó un grito que advirtió que el resto de la tripulación estaba regresando al barco. Natsuki lo había visto desde lejos y agitaba su mano a modo de saludo. Él sólo sonrió.

Cuando todos llegaron al barco, el espadachín fue asaltado con preguntas por parte de la navegante y también de Fuu, pero ellas fueron interrumpidas por su capitán, quien las obligó a ayudarle a guardar la gran cantidad de víveres recién comprados, aunque lo hizo con toda la intención de que no molestaran a su primero de a bordo. Osore también fue a ayudar para que el trabajo fuera menos pesado para sus compañeras y se llevó a Shinta. Sólo Makoto se quedó en la cubierta junto a Jet.

–Tu rostro está raro –le dijo fingiendo desinterés total por él– te la has de haber pasado bien con esa chica, porque hasta estás sonriendo, mira que te ves hasta tétrico si me preguntas –ella mejor se retiró a descansar al camarote que compartía con Fuu antes de obtener respuesta de su compañero, quien sólo suspiró.

El resto de la tarde, que ya casi era noche, las tres chicas de la tripulación planearon el siguiente día, el cual sí consistiría en comprar ropa para ellas. Osore por su parte quería ir a buscar algunas chicas, pero como su intención era llevarse consigo a Shinta, Fuu pidió a Blaze que les acompañara. Jet ya tenía planes, por supuesto.

Y el espadachín fue el primero en levantarse al siguiente día y ponerse listo para salir a la ciudad nuevamente. Comenzó a caminar por las calles empedradas con sus manos dentro de sus bolsillos mientras su katana enfundada golpeaba levemente su pierna izquierda por cada paso que daba. Tras unos minutos de andar, llegó hasta la plaza donde un día antes había encontrado a Ayaka. Esta vez, no había tanta gente aún, pero el pirata no pudo ver a la rubia por ningún lado. Esperó, de pie, cerca de la orilla de la plaza con uno de los canales hasta que vio llegar una figura delgada, con su cabello atado en una coleta de caballo, una blusa azul cielo sin mangas, un pantalón de tela de jeans, pero de color blanco, entallado, hasta las rodillas, y la misma sombrilla del día anterior. A Jet le causaba extraña impresión verla de esa forma, pues si ayer había pensado que se veía juvenil, ese día, a sus ojos, era una chiquilla casi de la edad de Natsuki.

Al acercarse uno al otro se saludaron calladamente y la marine pidió que fueran a desayunar, incluso afirmó que ella pagaría, así que no debían preocuparse por el dinero. Al llegar a un pequeño desayunador, ella fue la que comenzó la plática relatando que sus vacaciones se agotaban justamente al día siguiente y debía partir esa noche de Water 7 para dirigirse a los Cuarteles Generales de la Marina y de ahí, de regreso al East Blue.

–¿Y ustedes cuánto tiempo estarán aquí?

–Supongo que lo que tarde en cargarse el log –respondió el pirata tratando de sacudirse la noticia de que la rubia debía partir– debemos llegar a Sabaody, el último lugar donde los Sombrero de Paja fueron vistos, pues Blaze quiere tener pistas sobre ellos.

Era la primera vez que Jet comía junto a Ayaka y ahí pudo darse cuenta de que el apetito de la capitana no tenía nada que ver con su delgada figura, ya que aunque comía con elegancia y modales, las cantidades eran mayores a las que él ingería, y no por poco. No quiso interrumpir demasiado a la rubia con comentarios sin sentido y prácticamente no habló más hasta que la comida se terminó. Ambos compartieron palabras simples y triviales al dejar el lugar y se dispusieron a caminar por calles más céntricas de la ciudad que las que habían andado un día antes.

Casi sin darse cuenta, a los pocos minutos, iban tomados de la mano. Mientras ella señalaba detalles en los edificios o sucesos en los canales, él sólo iba serio, pero no con su rostro duro y el seño fruncido como de costumbre, sino con semblante tranquilo y casi sonriente.

Ambos subieron hasta la parte más alta de la ciudad donde encontraron una enorme fuente al frente y el resto de la Capital de Agua a sus espaldas a la que voltearon a ver unos segundos después.

–Es una vista hermosa, ¿no? –preguntó ella. Él iba a responder, pero al no ocurrírsele nada, sólo asintió. No era su estilo decir cosas melosas o románticas. Sólo apretó un poco más fuerte la mano de la chica y se volteó a para verla a los ojos, cosa que ella imitó para, segundos más tarde, acercarse al rostro del espadachín. Él agachándose, hizo lo mismo y poco después ambos se besaban, por primera vez, bajo el consentimiento de los dos, no como hubiera sido la primera vez.

Sin embargo, mientras sus labios estaban unidos, Ayaka abrió los ojos, como si recordara o se diera cuenta de algo importante y se separó inmediatamente del pirata.

–¿Qué sucede?

–No es... yo no... –la rubia miraba angustiada al espadachín quien sólo estaba desconcertado– esto ha sido un error –dijo y huyó del lugar. Jet reaccionó un poco tarde, pero fue a seguirla, llamándole por su nombre en repetidas ocasiones para que se detuviera. Ella bajó varios niveles de la ciudad hasta que llegó a un pasillo grande, donde había poca gente, todavía en una parte alta de Water 7.

–¿Se puede saber qué he hecho ahora? –preguntó Jet con rostro de fastidio cuando finalmente la alcanzó.

–No es que seas tú, ni lo que hayas hecho. Es lo que somos y las diferencias que existen entre nosotros. Soy una capitana de la marina; tú eres un pirata con una recompensa. Nos acabamos de besar, ¿y luego qué sigue? ¿Quieres que sea tu novia? ¿Y cómo pretendes que pase eso? Soy una marine y tú un pirata –repitió con su rostro recio pero con sus ojos emocionados– ¿acaso pretendes que yo me haga una criminal y surque contigo los cinco mares? ¿o es que intentarás pedir perdón y hacerte un marine tú mismo y separarte de la vida de pirata para estar conmigo? Si tienes la respuesta para eso, dímela ya –pidió casi desesperada, pero luego desvió su mirada, que se había vuelto triste, un poco a hacia su izquierda –si lo que quieres es acostarte conmigo, sabes lo que siento, y podemos ir a una habitación y terminar con esto de una vez para ya no volvernos a ver nunca más.

–¡Sabes que no se trata de eso! –respondió él como si se sintiera insultado, pero a la vez, no sabía qué más decir, por lo que calló tras su contestación.

–Debo irme –le anunció con los vidriosos ojos de color, hermosos y azules como la superficie de mar adentro, alejado de tierra– cuando tengas la respuesta para lo que te pregunté al final, trata de verme. Mientras tanto, y cuando esté en servicio, ten en cuenta que, si son órdenes, tendré que atacarlos. Si llegamos a toparnos en circunstancias normales, los dejaré ir, como una muestra de mi aprecio a Blaze y mi relación contigo. Adiós –y ella se alejó, ya más tranquila, con paso firme. Había regresado a ser la rígida y disciplinada capitana de la marina. Se dirigía al hotel donde se hospedaba, donde seguramente Hanako estaría preocupada por ella. Decidida a dejar Wate reanudar las labores que su rango le exigía.

Si creían que todo iba a resolverse tan sencillo, pues esto ha sido una sorpresa. Siendo uno de los tramas principales de la historia, no se iba a resolver tan pronto.

Agradezco las lecturas hacia la historia. Muchas gracias y un saludo.