N/P (no, no es nota de quien plagio jajaja, es NOTA DE QUIEN PUBICA) No es mi traducción y mucho menos es mi historia. Yo solo me atrevo a publicarla toda vez que muchas nos quedamos con ganas de leerla. Disfrútenla hasta que la bloqueen.

N/T Super emocionada con presentarles mi primer proyecto, espero que les guste, muchísimas gracias a los que me apoyaron, especialmente a Romina Pascaretta que esta desde un principio y me ayudo a betear este capítulo y a Lena por autorizarme a traducir su historia.

N/A: *ADVERTENCIA*: Esta historia va a ser bastante oscura. Trata temas de violación, asesinato, tortura, lenguaje vulgar, y dos almas quebradas. No apto para los corazones débiles. Esta va a ser mi única advertencia.

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a JK Rowling, la trama le pertenece a Lena Phoria y la traducción a Sunset82.

Antes que comiences a leer, no dejes review porque eso puede ser motivo de acoso hacia tu persona, no es necesario que lo hagas, tu disfruta la lectura.

Y por último pero muy, muy importante siempre lee los review que dejaré puesto que ahí informaré cada cuanto la voy a dar de baja, por aquello del bloqueo y las denuncias, así mismo avisaré si alternare con otra cuenta, para que esta historia sigua aquí.

Y repito, no lo escribí yo ni lo traduje yo, porque parece que a muchas no les queda claro.

CAPITULO 49: EL FINAL

N/A: Si bien el título del capítulo puede confundirlos, este no es el final. Un capítulo más :o)

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Toda la batalla se detuvo cuando Voldemort salió del patio. Incluso sus propios seguidores se cubrieron atemorizados mientras él caminaba hacia adelante, el rojo parecía que lo quemaba mientras sus ojos se posaban sobre Draco. No Harry. Draco.

En un rápido movimiento de la mano de Voldemort, el rojo voló hacia el exterior, prendiendo en un fuego abrasador a aquellos que estaban alrededor de él. Todos dentro de un radio de dos metros y medio cayeron muertos al instante. Sus seguidores, la resistencia, no importo. Lavender estaba entre ellos. Como así también Kennil.

Voldemort no se detuvo hasta que estaba junto a Quincy, pero su mirada nunca dejo a Draco. —Maten a los traidores primero —anunció a sus seguidores. — A todos ellos.

Quincy se tenso a su lado. —Pero, milord…

—O tu hijo muere, Quincy, o el que muere vas a ser .

Voldemort continuó adelante, las maldiciones volaban hacia él pero todas se desvanecían con un simple movimiento de su mano.

Quincy miro a Theo, quien en ese momento estaba lanzando un hechizo en una chica inconsciente para que mantuviera los brazos alrededor de su cuello. Se miraron mientras él se levantaba lentamente con ella sobre la espalda.

Quincy levanto su varita. Lo mismo hizo Theo. Pero justo cuando parecía como si su padre iba a disparar, Quincy sorprendió a todos moviendo la varita a un lado y grito — ¡Avada Kedavra!

Goyle no tuvo tiempo de reaccionar, y cayó muerto al instante. Pansy grito.

— ¡Escucharon al Señor Tenebroso! ¡Maten primero a los traidores! —grito Quincy a los Mortífagos alrededor de él. Luego sus ojos se posaron en Theo. —Pero mi hijo es mío.

En cuestión de segundos, Pansy; la única traidora que quedo sin ser reclamada; estaba siendo rodeada por cinco Mortífagos. Mato a uno y Ron mato a otro. Luego llegaron dos Carroñeros.

Bronson estaba dividido entre ayudarla y querer llegar a Theo pero, cuando se movió en dirección de Theo. Quincy agito su varita y lo envió volando hacia atrás. Theo intento correr detrás de él pero, antes de que pudiera, la varita de su padre estaba de nuevo en él.

—No te preocupes. Él va a tener lo que se merece a su debido tiempo —. Se dio vuelta hacia los Mortífagos que estaban en duelo con Pansy en ese momento y dijo —Mantengan al Sangre sucia ocupado mientras están en eso.

Dos de ellos comenzaron a dispararles maldiciones a Bronson de inmediato. Theo lo miro y suspiro antes de levantar su propia varita hacia su padre.

— ¿No sería esto más fácil sin la extraña en tu espalda? —pregunto Quincy.

—No la voy a bajar —contesto Theo.

—Haz los que quieras. ¡Avada Kedavra!

Theo salto fuera del camino tan rápido como pudo. Comenzó a disparar hechizos a su padre, quien a cambio, siguió disparándole la Maldición Asesina. Era obvio que él no se estaba esforzando. Al menos, no todavía.

Todos se corrieron del camino mientras Voldemort se aproximaba a Draco. Su cuerpo seguía ardiendo rojo y ambos lados estaban temerosos de acercarse a él.

En el momento que el camino estaba completamente despejado, Voldemort envió una bola de fuego ardiente a Draco. Él rápidamente lo desvió, enviándolo de regreso directamente al mago oscuro. Voldemort lo atravesó sin un rasguño. Luego le envió tres más a Draco, pero los hechizos de Draco no pudieron bloquearlos. Fue obligado a esquivarlos. Voldemort volvió agitar su varita y lo envió tropezando en la nieve.

—La Maldición Asesina es demasiado generoso para ti, Draco —dijo él en su voz ronca y cruel. —Tu muerte será lenta y dolorosa.

Draco se volvió a poner de pie tan rápido como pudo. Harry intento distraer a Voldemort disparándole un hechizo, pero el Señor Tenebroso lo eludió sencillamente. Movió la mano y envió a Harry volando hacia algún lugar.

Sin darse vuelta, dijo —Todavía no es nuestra hora, Harry Potter. Pronto vamos a tener nuestro momento, pero todavía no. Primero, tengo que ocuparme de algunos asuntos pendientes.

Mirándose el uno al otro, Voldemort y Draco levantaron sus varitas.

— ¿En verdad te he molestado tanto que estás dispuesto a dejar de lado a Potter por mi? —pregunto Draco con una sonrisa. —Tengo que confesar, milord, que estoy conmovido. Incluso halagado.

— ¡Hablas demasiado, muchacho!

La sonrisa de Draco se amplió. —Y recién estoy comenzando. ¡Avada Kedavra!

Por supuesto, la maldición falló. Porque no era el destino de Draco derrotarlo. Él no era el elegido. Pero, maldita sea, lo iba a intentar.

Draco y El Señor Tenebroso comenzaron el duelo, sus cuerpos ardiendo y la nieve debajo de sus pies derritiéndose mientras ambos apuntaban a matar. Voldemort falló en el tiro a Draco por una pulgada y su hechizo continuo en el bosque, destruyendo todo en su camino. Varios miembros de la resistencia corrieron a apagar el fuego antes de que pudiera destruir todo.

Hermione no le quito la mirada a Draco mientras ella ayudaba a Harry a ponerse de pie. Una vez que confirmó que él estaba bien, ambos continuaron hacia adelante, listos para unirse a la batalla. Pero, antes de que pudieran llegar, un grito horrible salió disparado al aire alrededor de ellos.

Sus miradas exploraron el campo de batalla hasta que encontraron a Ginny, tirada en el suelo y luchando mientras Fenrir Greyback le ataba las muñecas.

—Vas a ser mi prisionera, traidora a la sangre. Eso es, hasta que me aprendas a respetar de la manera que todos los hombres lobos deberían.

Ginny le escupió. Su varita se había perdido en algún lugar pero, mientras él se encogía, ella lo agarro de la muñeca y canalizo su magia, utilizándola para desatarse. —¡Accio varita!

La varita de ella voló a sus manos de algún lugar del campo de batalla y la utilizo para enviar a Greyback volando fuera de ella. Pero no paso mucho tiempo antes de que él volviera otra vez.

Harry vacilo. Había estado corriendo tras Voldemort, sabiendo que era donde tenía que ir. Pero al ver a Ginny, la chica que amaba, en peligro cambió algo dentro de él, y, de repente, sus pies lo estaban llevando a un lugar diferente. Se obligo a sí mismo a detenerse.

— ¡Harry, ve!

Harry se giro para ver a Hermione todavía parada a su lado.

— ¡Ayuda a Ginny a matar a ese hijo de perra! ¡Draco y yo vamos a mantener a Voldemort ocupado!

—P—pero…

— ¡VETE! —le ordeno ella, señalando severamente con su dedo hacia Ginny.

Harry sonrió y asintió. Luego corrió por un lado y Hermione corrió hacia el otro.

Hermione alcanzo a Voldemort y de inmediato grito —¡Avada Kedavra!

El Señor Oscuro dio un paso fuera del camino de la Maldición Asesina y se dio vuelta para ver quien lo había lanzado. Sonrió cuando vio a Hermione allí parada. —Bueno, Draco parece que tu pequeña Sangre sucia ha venido a unírsenos. ¿Le damos un saludo apropiado?

Voldemort envió una ráfaga en su dirección que parecía ser similar a la que le había disparado a Draco. Hermione se agacho para esquivarlo. Pero había algo diferente sobre este fuego. Mientras volaba por sobre su cabeza, de repente tomo la apariencia de una horrible serpiente. Aterrizo en el suelo y se deslizo, mutilando y matando a varias personas antes de darse vuelta y regresar, sus ojos que flameaban se centraron en Hermione.

—Fuego Maligno —susurró ella. Sólo, que este era diferente. Había sólo una bestia en llamas y, si bien nada se prendía fuego, parecía decidido en matar su objetivo. Que resultaba ser ella.

Draco, reconociéndolo por lo que era, intento de extinguir las llamas. Nada sucedió.

Voldemort se rió maliciosamente. —Sólo el objetivo puede apagarlo, Draco. Estoy seguro que no te has olvidado.

El fuego maligno en forma de serpiente dejo escapar un chillido ensordecedor antes de deslizarse hacia Hermione. Ella lanzo el encantamiento que conocía para cesar las llamas, pero nada sucedió.

— ¡No es un fuego maligno común, Hermione! —grito Draco. — ¡Hay otro hechizo! Tienes que…

¡Avada Kedavra!

Draco saltó fuera del camino mientras la Maldición Asesina iba hacia él. Miro por encima de su hombro para ver a Voldemort sonriendo. Él le comenzó a disparar maldiciones por izquierda y por derecha, no dándole tiempo a Draco para explicar el hechizo a Hermione.

Glacio…— le grito él antes de esquivar otra Maldición Asesina.

Hermione apenas lo escucho mientras salía corriendo. La serpiente estaba justo detrás de ella y lista para atacar. Intento gritar simplemente —¡Glacio! —pero no funcionó. Tenía que haber algo más.

En lo profundo del campo de batalla, Pansy fue golpeada en la espalda después de que uno de los Mortífagos le disparo una Maldición Asesina. Una varita fue apuntada a su pecho pero, antes de que la persona tuviera la oportunidad de atacar, cayó sobre ella en una pila sin vida. Ella se lo sacó de encima y se volvió a poner de pie, aliviada de ver que Ron seguía luchando a su lado, aunque sus ojos seguían desviándose donde su hermana y Harry estaban peleando contra Fenrir Greyback.

— ¡Sólo ve! —grito ella. — ¡A ellos les han dado una orden! ¡Me van a atrapar no importa que…

— ¡No! —él le grito. — ¡No te van a atrapar, Parkinson! ¡Nosotros lo vamos a atrapar!

Ron levanto su varita y continuó peleando con el creciente grupo de Mortífagos y Carroñeros. Pansy lo miro con lágrimas en los ojos antes de secárselas y unirse a él.

Bronson estaba cerca batiéndose a duelo con sus propias molestias. Seguía intentando de llegar a Theo, quien estaba en el medio de una batalla a medias con su padre.

Utilizando un hechizo de ataduras porque era rápido, Bronson saco a algunos enemigos de la batalla. Se movió hacia Theo pero, antes de que pudiera llegar demasiado lejos, una nueva persona se unió. Un mago alto, corpulento y peludo que tenía que ser un hombre lobo. Es que simplemente no había otra explicación para que él pareciera una bestia caminando. O su mala higiene.

El hombre sonrió, revelando sus dientes afilados de color amarillo. Levanto su varita lentamente, y él y Bronson comenzaron un duelo. No paso mucho antes de que Bronson fuera golpeado en la espalda por una multitud de seguidores de Voldemort parados encima de él. El hombre bestia se echo a reír.

Avada Ke

— ¡Avada Kedavra!

Alguien le gano de mano y él cayó muerto. Bueno, demasiado para la batalla épica con el hombre asqueroso que Bronson había planeado tener. Levanto la mirada justo a tiempo para ver a Quigley bombardeando a las últimas personas fuera del camino. Todos los que Bronson había atado ya estaban muertos.

—En serio, Bronson, prácticamente vivimos en ese sótano con Malfoy en los últimos meses, ¿Cómo eres tan malo batiendote a duelo?

Quigley extendió la mano y Bronson la tomo, dejando a su viejo amigo de pie. En el momento que se levanto, lo abrazó. —No lo sé. Nada de lo que haces te puede preparar realmente para esto. —Hizo una pausa. — ¿Qué estás haciendo de regreso?

— ¿En verdad piensas que soy un idiota que simplemente va a huir mientras están todos luchando aquí? Eso duele, amigo. En verdad, verdad duele.

—Bueno, para ser justos, estuvisteactuando como un idiota —dijo Bronson, apartándose de él. — ¿Por qué demonios ibas a hacer un trato con…?

—Estaba desesperado —interrumpió Quigley. —Ellos mataron a Jenna, amenazaron a Fiona, y no quería ponerte en peligro al contártelo. Mira lo bien que salió. —Se rió con poco entusiasmo. —Lo siento. Nunca iba a dejar atrás a Draco y a Hermione, pero quería sacar a Fiona primero. Fue un error.

Bronson cerró los ojos y respiro hondo. —Tienes la maldita razón que lo fue. Pero te castigare por eso más tarde. Theo…

—Él está bien —dijo Quigley, señalando.

Bronson giro para ver a Blaise y a Daphne ayudándole a pelear con su padre.

—Reclute a un par más en mi camino hacia aquí. Estuvieron más que dispuestos de ayudar. Eso sí, después de que cada uno me dio un puñetazo. —Señalo a su nariz hinchada.

Justo en ese momento, un mago conocido paso a su lado, buscando algo desesperadamente en el campo de batalla. O a alguien. Ambos fruncieron el ceño.

— ¿Gideon? —dijo Bronson.

Gideon se dio vuelta, sus ojos enfocándose mientras los miraba. — ¡Hey! ¡Si son mis dos clientes favoritos! No se me mueran ahora ¿sí? Necesito el negocio. —Se rió. Bronson y Quigley no se rieron con él.

— ¿Qué estás haciendo aquí? —pregunto Bronson. —O mejor dicho, ¿Cómo lograste llegar hasta aquí?

—En tren —dijo Gideon, todavía buscando a alguien.

— ¿Tren? —repitió Quigley. — ¿En el condenado Expreso de Hogwarts?

—Si, en ese. Por casualidad no saben dónde está McGonagall ¿no?

Pansy se dio vuelta antes el sonido de la voz de Gideon. Arrugo la frente, distrayéndose sólo por un segundo, pero fue el tiempo suficiente para que un Mortífago la tirara fuerte de culo. Ella levanto su varita.

— ¡Expelliarmus!

La varita salió volando.

Pansy intento rodar fuera del camino, pero el Mortífago lanzo un hechizo que le quebró el brazo donde ella se tumbo. Ella grito de dolor. Luego él le rompió la pierna.

— ¡Parkinson!

Ron intento de correr hacia ella, pero tres Carroñeros lo bombardearon.

El Mortífago se paro por encima de Pansy, apuntó a su corazón. Ella no lo conocía personalmente, pero estaba en el círculo íntimo de Voldemort.

—Voy a disfrutar esto —dijo él con una sonrisa maliciosa.

Una luz salió disparada de su varita y Pansy se encogió. Pero no fue la Maldición Asesina. Ella vio que sus muñecas y tobillos estaban ahora atados. La sonrisa del Mortífago se agrando mientras que otros lo rodeaban, bloqueándolos de la vista. Él comenzó a desabrocharse el pantalón.

— ¡No!

Pansy comenzó a moverse, pero el Mortífago cayó de rodillas y la mantuvo en su lugar. —No te preocupes, traidora a la sangre. Prometo que después de esto te voy a matar. Incluso tal vez durante el acto.

Pansy lo pateo en la ingle y él le dio una fuerte bofetada. Luego agarro sus caderas y la trajo más cerca.

— ¡No!

— ¡Sí, traidora a la sangre! —Se echó a reír.

Ella lo volvió a patear. — ¡Vete a la mierda! ¡Dije que no! ¡No!

— ¡NO!

Los ojos de Pansy se agrandaron cuando se dio cuenta que el último grito no había salido de ella. De pronto, todos se cayeron muertos alrededor de ellos.

— ¿Qué demonios…?

El Mortífago se levanto justo a tiempo para ver a su asesino apuntando su varita y gritar — ¡Avada Kedavra!

Él cayó a los pies de Pansy.

Pansy se sentó, su corazón se detuvo cuando vio a su salvador.

—Pan—sy.

Su padre cayó de rodillas delante de ella. Le toco el rostro, notando la herida donde el Mortífago lo había abofeteado. Él levanto la varita. Era su varita. Ella se la arranco con sus muñecas atadas.

— ¡No! —lo regaño ella. — ¡No deberías tener una de estas!

Su padre asintió. Se inclino y la abrazo, agitando a su brazo lesionado por accidente. Ella grito.

De repente, Ron estaba a su lado y empujando a su padre fuera de su camino. Él le echo un vistazo a su brazo, luego utilizo su varita para regresarlo a su lugar.

— ¡OW! ¡MIERDA! —Ella utilizó su brazo bueno para golpearlo fuerte en la cabeza.

Su padre grito enojado y estuvo a punto de golpearlo al igual que ella, pero Pansy lo detuvo rápidamente.

— ¡No, no! ¡Está bien! ¡Él me está ayudando! ¿Ves? —Movió su brazo para mostrarle que estaba mejor. Stuart sonrió y asintió con entusiasmo.

—La pierna no está bien —dijo Ron, apenas dándose cuenta del intercambio. —Necesitas a alguien que en verdad sepa lo que hace para arreglarla.

—Oh, ¿te parece?

Ron ignoró su tono de voz y la tomó en sus brazos. Se puso de pie con Stuart mirando a Pansy de cerca todo el tiempo.

Pansy mantuvo su rostro escondido en el hombro de Ron. Si alguno de los seguidores de Voldemort viera que ella seguía viva entonces estaban seguros de que iban a ir tras ella. Pero luego vio a Gideon, todavía parado con Bronson y Quigley y, ahora, McGonagall y Kingsley.

— ¡Gideon! —ella lo llamo.

Gideon se dio vuelta, sus ojos agrandándose cuando la vio. —Merlín, Pansy, ¿Qué pasó?

—Estoy bien —dijo ella. — ¿Qué estás haciendo aquí?

—Él trajo refuerzos —contesto Bronson. — ¡En el maldito Expreso de Hogwarts!

— ¿En serio? —dijo Pansy, sus ojos iluminándose. — ¿Dónde están?

—Me enviaron primero —dijo Gideon. —Porque la mitad de ellos…bueno, no pueden entrar.

— ¿Por qué no? —pregunto ella.

—Porque los Muggles están prohibidos —dijo Kingsley severamente. —Lo siento, pero no podemos permitir que ellos…

— ¿Por qué no? —espeto Gideon. — ¡Los magos y brujas ya no son exactamente un secreto para ellos! ¡Están aquí y quieren luchar! ¡Esta ya no es sólo nuestra guerra! ¡Quién—Tú—Sabes también ha destruido su mundo!

—No es así de simple —dijo McGonagall. —Además, las armas Muggles ni siquiera funcionan en estos territorios. No van a ser capaces de…

—Tal vez no las armas ni las granadas, pero hemos estado enseñando a los Muggles que viven en el subterráneo como usar espadas, hachas, lanzas, y arcos durante años ¿no es así, Pansy?

Pansy miro a McGonagall y asintió. —Sí, lo hemos hecho. Así podrían ser capaces de protegerse desde que el Señor Tenebroso levanto un escudo similar alrededor de Londres. Ellos saben cómo luchar.

Kingsley respiro hondo. —Esto es un suicidio.

—Y todos están dispuestos a correr el riesgo —dijo Gideon.

Kingsley y McGonagall se miraron entre ellos. Ella se encogió de hombros y suspiro.

—No estamos ganando —dijo Bronson. —Basta con echar sólo un vistazo alrededor.

Ambos lo hicieron. Era cierto. Si bien tal vez no estaban perdiendo, no había una victoria clara en ese momento. Y Voldemort seguía peleando con fuerza, matando a todos lo que podía mientras Draco lo mantenía distraído.

—Bien —dijo Kingsley. —Minerva, ve con él y libera el hechizo para dejar entrar a los Muggles. Pero envía a los magos y a las brujas ahora.

Gideon le sonrió. —No se va arrepentir de esto, Sr. Shacklebolt. Se lo prometo.

—Espero que no —dijo Kingsley antes de regresar al campo de batalla.

Gideon giro para irse pero Ron lo volvió a llamar. —Llévala contigo —dijo, apartándose un poco de Pansy mientras la sostenía.

— ¿Qué? —regaño ella, aferrándose con fuerza de su cuello mientras Gideon intentaba agarrarla. — ¡No! ¡No puedes! ¡Quiero quedarme! ¡Quiero luchar! Quiero…

— ¡Estás jodidamente lastimada, Parkinson! —grito Ron. —¡No puedes caminar, y yo no puedo llevarte todo el tiempo! ¡Tienes que salir de aquí antes de que los seguidores de Quien—Tú—Sabes se den cuenta que sigues viva!

—Pero…

— ¡Sin peros! ¡Sólo vete!

Ron prácticamente la arrojo a los brazos de Gideon. Luego él regreso corriendo a la multitud, desapareciendo rápidamente de su vista.

—No te preocupes, Pansy, trajimos algunos Sanadores con nosotros —dijo Gideon mientras la llevaba seguidos por McGonagall y Stuart. —Vas a estar ahí antes de que lo sepas.

Ron corrió por el campo de batalla, protegiéndose a sí mismo de todos los hechizos que fueron lanzados en su dirección. Ahora podía ver a Ginny. Solo a unos pocos metros por delante y todavía batallando a Greyback con Harry. El área delante de él despejada.

— ¡ Avada Kedavra!

Greyback se agacho. Rodo por el suelo, se detuvo y levanto la mirada para ver a Ron, sus dientes salivando mientras gruñía como la bestia que era. Fue entonces cuando él se dio cuenta de la pequeña figura a la distancia, corriendo como loca mientras una serpiente en llamas la perseguía. Hermione.

Greyback fue por él, caminando a gatas y preparado para morder a pesar de que no estaba en su forma de lobo. Harry agito su varita y lo envió volando.

¡Avada Kedavra! —grito Ginny, corriendo tras él.

Pero, antes de que llegara allí, alguien le gano de mano. Ginny se detuvo y vio como su padre de pronto tomo a Greyback por el cuello y sostuvo su cuerpo colgando en el aire.

—Esto es por mi hija —dijo casi calmado. Greyback lucho, pero fue inútil. Arthur puso su varita sobre el pecho del hombre, lo arrojo lejos del campo de batalla y grito —¡Avada Kedavra!

En el momento que Greyback aterrizo, estaba muerto. Y en el momento que Ron supo que su hermana estaba bien, salió corriendo.

— ¡Ron! —escucho que Harry grito detrás de él. Pero no le importo. Esta vez no la iba a dejar ella atrás. Ya sea que perdieran o ganaran, lo harían juntos. Todos juntos.

Harry quería correr tras él, pero sabía que ya no podía seguir posponiendo su batalla con Voldemort.

Si bien sus piernas todavía no eran muy Fuertes, Harry no se sintió débil en ese momento. Corrió hacia el Señor Oscuro, sintiéndose ágil como nunca antes. En el momento que llego allí, encontró la mirada de Draco. Ambos asintieron con la cabeza.

— ¡Avada Kedavra! —grito Harry.

Voldemort se dio vuelta para luchar con él y Draco salió corriendo detrás de Ron y Hermione. El Señor Tenebroso intento detenerlo, pero Ginny se interpuso en su camino. No habría más distracciones. Era hora de terminar con esto.

Hermione no pudo recordar un momento en su vida en el que jamás había corrido tan fuerte. Se daba vuelta cada dos o tres pasos, intentando diferentes variaciones de los encantamientos de congelación que conocía, pero nada funcionaba. La maldita cosa no bajaba la velocidad. Ni siquiera un poco.

Ella comenzó a buscar en su cabeza, tratando de hacer una especie de plan. Cerrando los ojos, Hermione dejo que las palabras de sus libros la consumieran. Bailaban alrededor de su cabeza hasta que finalmente, encontró algo. ¡En Historia de Hogwarts, por supuesto! ¿Cómo no lo había pensado antes?

Se creía que el Lago Negro contenía propiedades mágicas en sus aguas. No sólo Magia Sanadora pero también Magia Protectora. Era una apuesta arriesgada pero, si era verdad, entonces tal vez habría una chance de que sería lo suficientemente poderosa para destruir un fuego maligno.

Sin otras opciones, Hermione giro sobre sus pies y salió corriendo en dirección del lago. La serpiente se mantuvo fiel sobre sus talones, y ella pudo escuchar a alguien a la distancia gritando su nombre. Pero no tuvo tiempo de mirar atrás. Sus pulmones ya le estaban doliendo y no podía aguantar más.

El lago apareció a la vista y, sin pensarlo, salto directamente al mismo, buceo profundo esperando que fuera lo suficiente para destruir el fuego maligno.

El agua estaba helada y la golpeo como si fuera un millón de pequeñas dagas. Pero, aun así, ella nado, más profundo y más lejos, con miedo de mirar hacia atrás aunque sabía que tenía que hacerlo. Así que lo hizo, de inmediato notó las llamas rojas todavía ardiendo por sobre su hombro. La serpiente la había seguido, y todavía seguía fortalecida.

Hermione sintió que su cuerpo se entumecía. Nunca supo que iba a terminar así, sola y acorralada en un lago, pero ahí estaba. Sin ideas, con ningún medio visible de escape.

Algo comenzó a tirar de sus piernas y ella bajo la mirada para ver a varios Grindylows agarrándola. Intentó desprenderse de ellas, pero la jalaron con más fuerza.

Si bien Hermione sabía que el final estaba cerca, no se atrevía a dejar de luchar. Desgarro a los Grindylows, arrancándoselas de encima y apartando una con éxito. Aterrizo sobre el rostro de la serpiente y al instante se incendio hasta no quedar nada.

Los otros Grindylows se olvidaron de Hermione y nadaron tras su nuevo enemigo. Por desgracia, no pasó mucho tiempo antes de que todos hubieran desaparecido.

Más aparecieron de la nada. Hermione tomo ese momento para nadar lejos, pero se estaba quedando sin respiración y ya no podía sentir sus brazos y piernas congeladas. Pero, aun así, intento, sus ojos oscureciéndose mientras peleaba por su vida, intentando con todas su fuerzas alcanzar la superficie.

Cuando todo empezó a desaparecer a su alrededor, de repente sintió algo que envolvía su cintura. Un brazo. Abrió los ojos lo suficiente para ver un mechón de pelo rojo delante de ella.

Ron lucho con fuerza para llevar a Hermione hacia la superficie. Salió afuera y nado hacia la orilla. Draco ya estaba en el lago con el agua en las rodillas. En el momento que él los vio emerger, se apresuro hacia ellos, tomando a Hermione de Ron mientras él se esforzaba para volver a ponerse de pie.

Pero, antes de que Ron pudiera pararse por completo, algo lo agarro de los tobillos y lo tiro hacia abajo.

— ¡Comadreja!

Draco puso a Hermione cuidadosamente sobre la orilla antes de sumergirse tras Ron. El lago estaba oscuro y él lanzó "Lumos" sobre su varita para ser capaz de ver apropiadamente. Los Grindylows se encogieron ante la visión de la luz. Él los siguió hasta que alcanzo las llamas rojas, los Grindylows llevaban a Ron hacia el fuego maligno como un sacrificio. Sólo que, él no era lo que la serpiente quería.

Draco lanzo varios hechizos a los Gryndilows, obligándolos a soltar a Ron. Él lo sujeto. El fuego maligno quemo rápidamente el último de los Grindylows y corrió tras ellos. Pero algo la agarro y la serpiente fue alejada de ellos. Draco levanto su varita y pudo distinguir un ojo gigante. Él asintió en agradecimiento al calamar y nado tan fuerte como pudo hacia la superficie.

Cuando llegaron a la orilla. Hermione estaba tosiendo agua. Draco recostó a Ron a su lado. Ella jadeo cuando se dio cuenta que él estaba inconsciente, y utilizó un hechizo para suprimir el agua en sus pulmones. Luego lo volvió a lanzar y él se despertó, ahogándose.

Hubo un fuerte siseo y ellos giraron hacia el agua. Una luz roja brillante estaba nadando hacia ellos, la cabeza de la serpiente metiendo y sacando la cabeza en el agua para mantener la vista hacia ellos.

Draco se puso detrás de Hermione y sostuvo su mano con la varita. Comenzó a hacer los movimientos del hechizo. —Repite después de mi, amor.

Ella asintió.

— ¡Glacio

— ¡Glacio

La serpiente salto del agua, con la boca abierta y chillando.

—… Emorior!

—… Emorior!

Llamas azules salieron disparadas de la varita de Hermione y envolvió a la serpiente. La misma dejo escapar un grito horrible mientras se extinguía, ni siquiera dejando rastro de la ceniza que dejaba atrás.

Hermione comenzó a temblar cuando Draco la envolvió con sus brazos. —Pensé que era mi final —dijo en una voz temblorosa. Sollozó. —Gracias, Ron. Por venir por mí.

Ron sonrió débilmente mientras su propio cuerpo comenzó a temblar. —Sabes que nunca te dejaría atrás.

Draco conjuro un hechizo sobre ellos mismos para secar sus prendas y calentar sus cuerpos. No lo hizo a la perfección, eso llevaría tiempo, pero al menos los calentó lo suficiente para volver a funcionar.

—Tenemos que regresar —dijo, tirando de Hermione mientras él se ponía de pie. —Esto todavía no ha terminado.

Ron y Hermione asintieron. Los tres comenzaron a correr hacia el campo de batalla, sabiendo muy bien que no tardaría mucho. En cuestión de segundos, la guerra terminaría, y alguien saldría victorioso.

Mientras ellos corrían por los territorios, de repente varias sombras los envolvieron. Hermione levanto la mirada y se quedo sin aliento. Allí, volando por sobre sus cabezas, habían Thestrals, Hipogrifos, un Fénix Dorado y; podría haber jurado; un pequeño mirlo, dirigiéndose hacia el campo de batalla y bajando, atacando al enemigo. Fue en ese momento que ella se dio cuenta que los Thestrals y los Hipogrifos tenían personas que los cabalgaban.

Varios gritos y aplausos se hicieron eco en todo el recinto. De pronto, había docenas de personas corriendo por la puerta que conduce a Hogsmeade. Algunos tenían varitas, pero la mayoría tenían espadas, hachas y lanzas levantadas. Muggles.

Theo y su padre hicieron una pausa en su duelo para mirar a las masas que venían en estampidas hacia el campo de batalla. Si bien muchos de los Muggles cayeron fácilmente, los otros pelearon duro, acabando con cualquier Mortífago que pudieran atrapar. Ellos conocían esas túnicas.

— ¡Esto es por mi familia! —uno de ellos grito.

— ¡Por nuestro mundo! —grito otra persona.

— Esto es jodidamente ridículo —dijo Quincy, volviéndose hacia su hijo. —Theo, arroja la chica así podemos terminar con esto.

Theo reajusto a Hannah en su espalda.

—Dámela, Theo —dijo Daphne.

Ella corrió hacia él y recién había puesto las manos sobre Hannah cuando una poderosa explosión los envió a todos volando.

— ¡Daphne! —grito Blaise, corriendo hacia ellos e intentando de sacarla debajo de Theo.

Quincy también había caído de espaldas, pero, cuando se sentó, vio a alguien que también estaba esforzándose para volver a ponerse de pie. Sus ojos se entrecerraron.

— ¿Sigues vivo? —espeto.

Quincy se apresuro en pararse y apunto su varita a Bronson, quien estaba frotándose la cabeza adolorida. Se detuvo, sus ojos de pronto agrandándose.

— ¡Avada Kedavra!

Bronson salió del camino justo a tiempo.

— ¡Avada Kedavra!

Quincy se agacho cuando una Maldición Asesina fue disparada hacia él. Giro y vio al traidor Sangre sucia detrás de él.

— ¡Esto no es de tu incumbencia, Sangre sucia!

Al verse superado por una rabia horrible, Quincy disparo una cadena de maldiciones a Quigley. Vinieron a tal velocidad que el otro mago no pudo hacer mucho para protegerse. Luego Quincy envió una ráfaga de fuego hacia él.

Quigley salto fuera del camino, pero aun así el hechizo golpeo su pierna. — ¡AH! —Grito él de dolor mientras caía fuertemente en el suelo. Su mirada estaba borrosa pero se las arreglo para mirar el daño. Su piel estaba totalmente chamuscada. Casi se desmayo ante la vista de sangre y huesos.

— ¡Quigs!

Bronson intento correr hacia él, pero Quincy levanto su varita para detenerlo. —Es tu turno, Sangre sucia.

Los dos comenzaron a batirse en un duelo.

Los ojos de Theo se agrandaron por el miedo mientras todo su cuerpo comenzó a temblar. — ¡Sácamela de encima! —grito.

Daphne recién había salido debajo de él y estaba intentando de quitar el hechizo que Theo había conjurado sobre las manos de Hannah.

— ¡Sácamela! ¡Sácamela! ¡Sácamela jodidamentede encima!

— ¡Lo estoy intentando, Theo! —lo regaño Daphne.

Finalmente, el hechizo se libero y Theo se puso de pie. Corrió hacia su padre. —¡Avada Kedavra!

Quincy se aparto del camino de la Maldición Asesina. — ¿Tanto significa para ti, Theo? —pregunto, mirando a su hijo y haciendo un mohín. —En ese caso, supongo que deberías verlo morir. O viceversa, en verdad no me importa.

Maldiciones Asesinas, Maldiciones Cruciatus, Hechizos y ráfagas de todo tipo comenzaron a ser disparadas de izquierda a derecha, toda la nieve se derritió bajo sus pies cuando el calor quemaba el aire alrededor de ellos. Pero, si bien Quincy estaba furioso, no tenía el mismo fuego que su hijo, y seguía pensando racionalmente, sin mencionar tácticamente. Theo apuntaba a matar, pero Quincy no estaba del todo listo para renunciar a su linaje. Una vez que el Señor Tenebroso haya ganado, él estaría dispuesto a reconsiderar. Así que sólo quedaba la cuestión de deshacerse de la molestia.

¡Expelliarmus!

La varita de Bronson salió volando de su mano. Theo estuvo a punto de levitarla de regreso a él cuando Quincy levanto el brazo y Theo salió volando hacia él.

—Vas a querer ver esto, Theo.

Fue sólo en ese momento que Theo se dio cuenta que no podía moverse. De alguna manera, su padre lo había paralizado. Quincy dejo a Theo parado allí mientras él iba tras un Bronson desarmado.

— ¡Avada Kedavra!

Bronson esquivo la maldición.

— ¡Avada Kedavra!

Lo volvió a esquivar.

Quigley estaba luchando para arrastrarse hacia el duelo. — ¡Bronson! — lo llamo, pero su amigo estaba demasiado ocupado para escucharlo.

Blaise trato de atacar a Quincy mientras Daphne trabajaba en despertar a Hannah pero, con un simple movimiento de la varita de Quincy, él salió volando, una fuerza que golpeo su estomago tan fuerte que lo dejo sin aire.

— ¡BRONSON! —Quigley volvió a llamarlo.

Hermione y Draco se detuvieron del otro lado del campo de batalla cuando escucharon los gritos de Quigley. Ambos vieron a Theo de pie allí paralizado mientras Quincy disparaba Maldición tras Maldición Asesina a Bronson. Hermione se quedo sin aliento.

Draco apretó los dientes y la empujo hacia adelante. — ¡Ve! —le grito.

—Pero ¿qué hay de…?

—Yo ayudare a Potter —dijo él. —Tú ve ayudarlos a terminar con ese bastardo.

Hermione asintió. Quería besar a Draco pero sabía que no había tiempo. Con el corazón acongojado, ellos se soltaron de la mano y salieron en direcciones opuestas. Draco se reunió de inmediato en el duelo entre Harry y Voldemort mientras que Hermione corrió tan rápido como sus piernas se lo permitieron.

Ella podía ver a Theo luchando incluso desde allí. Estaba intentando desesperadamente de quitarse el hechizo que lo mantenía en su lugar.

Bronson cayó con fuerza en el suelo cuando esquivo otra Maldición Asesina.

— ¡Bronson, mi varita, mi varita! ¡Toma mi varita!

Él finalmente vio a Quigley estirándose hacia él. Él se arrastro a su encuentro.

Hermione no había disminuido el ritmo. Empujando a quien se le cruzaba por el camino, la cabeza le daba vueltas y su corazón latía rápido. Hubo un espacio en la multitud y ella dejó escapar un suspiro de alivio, enviando un hechizo volando hacia adelante y golpeando a Theo justo en su lugar. Él se descongelo.

Bronson tomo la varita de Quigley y se apresuro en ponerse de pie. Él apunto la varita a Quincy. —Ava…

De repente, Quincy se desvaneció ante sus ojos. No se había Aparecido pero, en la confusión, Bronson no había visto que él había lanzado un hechizo fantasma de él mismo.

— ¡Izquierda! ¡IZQUIERDA! —grito Theo.

Bronson giro a la izquierda. Quincy tenía apuntada la varita directo en su corazón.

¡Avada Kedavra!

— ¡NOO!

El grito de Theo se hizo eco a través del campo de batalla mientras que Bronson parecía caer hacia atrás en cámara lenta. Cayó justo al lado de Quigley, quien dejo escapar un grito aún más desgarrador cuando vio los ojos muertos de su amigo.

Hermione pudo sentir su cuerpo entumirse incluso antes de que sucediera. Todo el mundo de pronto se volvió más oscuro a su alrededor mientras Bronson golpeaba el suelo. Y ella cayó junto con él, sus piernas dejaron de funcionar cuando uno de sus más queridos amigos murió ante sus ojos.

En ese momento, Theo se volvió loco. Quincy se dio vuelta justo a tiempo para ver a su hijo disparar una horrible explosión hacia él. La Maldición Asesina era demasiado fácil. Su padre moriría, y moriría lentamente.

La tierra se quebró bajo sus pies cuando Theo se propagaba con furia hacia adelante. Hermione quiso ayudar, pero sabía que tenía que quedarse atrás. Theo ni siquiera podía pensar en ese momento, y cualquiera que se interpusiera en su fuego cruzado se vería obligado a morir tan horriblemente como su padre.

Daphne observo a Theo horrorizada, sin ni siquiera darse cuenta cuando los ojos de Hannah comenzaron a abrirse lentamente.

Quincy no había estado esperando esa clase de reacción, y se vio obligado a defenderse en vez de tomar represalias. Pero Theo fue más rápido que él y, cuando él seguía bloqueando una explosión, otra fue disparada. Lo golpeo a Quincy en el pecho y lo tiro al suelo.

Todo su cuerpo comenzó a convulsionar cuando la sangre brotaba de su herida. Theo camino hacia su padre y lo miro fijo con frialdad. Sin decir ni una palabra, levanto el pie y lo estampo sobre su pecho abierto. Más sangre broto de la boca de Quincy.

—Me das asco —dijo Theo, su mirada nunca dejando la de su padre mientras empujaba su pie con más fuerza. —Te odio. Siempre te he odiado. Cualquier hijo que pueda llegar a tener no va a tener el apellido Nott. Puedes estar seguro de eso. Tu linaje muere aquí. Contigo.

Theo torció el pie dentro del pecho de su padre. Quincy levanto la cabeza. Dejó escapar un último grito horrible de dolor antes de caer hacia atrás y ceso todo movimiento.

En el momento que su padre se fue, Theo levanto el pie. Mirando al hombre muerto ante él, sus ojos dejaron de ser frio y se pusieron tristes. Lágrimas llenaron sus ojos cuando se aparto, no viendo muy bien por su visión borrosa, pero siguiendo los gritos de Quigley para encontrar su camino hacia Bronson. Se dejó caer junto a él, su corazón partiéndose cuando se negaba mirar su rostro. Pero lo tenía que hacer. Tenía que saber si era real. Así que miro. Y ese fue el momento en que su corazón se rompió completamente.

Theo estiro la mano temblorosa lentamente para tocar la mejilla de Bronson. La aparto antes de hacer contacto, luego impulso sus dedos hacia adelante hasta que estuvieran sintiendo su piel fría. Miró a los ojos verdes de Bronson por última vez antes de cerrarlos.

Una mano suave toco el hombro de Theo. Él intento apartarse pero la mano se aferro con fuerza. Miró por sobre su hombro para ver a Hermione arrodillada junto a él, llorando desconsoladamente mientras miraba a su amigo tendido delante de ellos.

Theo, Hermione y Quigley estaban demasiados distraídos para notar cuando la mano de Quincy comenzó a moverse nerviosamente. Se extendió, buscando su varita en el suelo. Cuando finalmente tocó la madera, sus dedos comenzaron a cerrarse alrededor de la misma, pero luego alguien lo alejó con el pie. Él abrió los ojos lentamente, sólo para encontrar a una chica parada sobre él. La misma que había estado atada a la espalda de Theo por todo ese tiempo.

Los dos se miraron por un momento. Luego, sin decir palabra, ella apunto su varita al pecho de él y susurró —Avada Kedavra —. Esta era la muerte de Theo, y ella nunca iba a dejar que él creyera lo contrario. Miro por sobre su hombro a Daphne, quien hizo un gesto de comprensión.

Al otro lado del campo de batalla, Draco no pudo ver que estaba sucediendo, pero sabía en sus entrañas que algo terrible había pasado. Intento mirar, pero Voldemort le disparo otra Maldición Asesina y se vio obligado a esquivarla.

—Tu mente está distraída, Draco —dijo el Señor Tenebroso. —No te voy a matar de esa manera. Demuéstrame tu fuerza verdadera.

Draco volvió su mirada a Voldemort.

—Le has dado a esa Sangre sucia demasiado poder sobre ti. ¿Te has olvidado lo que te enseñe? El amor hace débiles a las personas, Draco. Nunca te olvides de eso.

—No —dijo Draco, levantando su varita una vez más. —Estás equivocado. El amor no me ha hecho débil. Es verdad que si Hermione estuviera aquí elegiría protegerla en vez de a mí, pero eso no me hace débil. El amarla, y el corresponder su amor me ha dado algo porque luchar. Sólo me he vuelto más fuerte desde que ella entro en mi vida. No más débil. Mientras que tú… tú te pones más débil cada día que pasa. Tal vez ni siquiera te des cuenta, pero dejaste que las traiciones de tus seguidores te consumieran. Su falta de amor por ti, mi falta de amor por ti te vuelve loco, y estás dispuesto a matar sólo para aferrarte a ello. Tú matas a aquellos que sienten que son débiles o inferiores en lugar de aquellos que consideras más fuertes. Como yo. ¿Cuántas veces has matado a otro de tus seguidores por mis errores?

Voldemort sonrió divertido. — ¿Estás diciendo que "te quiero" Draco?

—En su propia manera retorcida, si —dijo Draco. —Y a Bellatrix. No estaría tan enojado conmigo ahora si no lo hiciera. Ella significo algo para ti. Incluso ahora, ¿en verdad quieres matarme? Si es así, no estás haciendo un gran esfuerzo.

Voldemort alzo lo que debió haber sido sus cejas en su frente pastosa. —Tienes razón. Sin Bellatrix, voy a necesitar un nuevo segundo al mando. Y tú eres el único quien ha probado ser lo suficientemente fuerte para la tarea. No vas a morir hoy, Draco. Pero Harry Potter lo hará, junto con todos los demás que están luchando por él hoy, incluyendo tu Sangre sucia.

Las manos de Draco se tensaron alrededor de su varita. —No. Ella no morirá.

Harry había estado parado a unos metros de Draco, pero una vez que el otro mago asintió en su dirección sabía que era el momento. Draco bajo su varita y dio un paso atrás.

Una multitud de personas ya se habían formado alrededor de ellos y avanzando poco a poco. Harry levanto la mano y todos de su lado se detuvieron. —No quiero que nadie más trate de ayudar —dijo en una voz resonante. —Al igual que antes, tiene que ser así. Tiene que ser yo.

Voldemort se echo a reír. — Inquietante ¿no? Casi como un eco del pasado.

Harry lo miro fríamente. —Pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida, ¿recuerdas? Hemos luchado contra el destino demasiado tiempo. Y, ahora, uno de nosotros está a punto de irse para siempre…

Los seguidores de Voldemort seguían avanzando poco a poco, pero él levanto la mano y todos se detuvieron.

Todo el campo de batalla quedo en silencio cuando Voldemort y Harry comenzaron a girar entre sí. Los ojos de Harry se posaron sobre la Varita de Sauco en la mano de Voldemort.

— ¿Funciona mejor ahora para ti? —pregunto él. —Es decir, desde la última vez que nos vimos.

Voldemort sonrió. —Por supuesto que sí. Soy su verdadero amo.

—Sí, supongo que me desarmaste durante nuestra última batalla. Así que ya no puedo confiar en que me proteja.

— ¿Ningún truco bajo la manga, Potter? ¿No hay palabras de sabiduría mientras divagas sobre cómo eres más astuto que yo? ¿Sobre como el amor es la magia más poderosa de todas y cómo debería acobardarme ante su presencia?

Es la magia más fuerte —dijo Harry. —Pero eso no es un secreto. ¿Crees que no hay una persona aquí hoy luchando de mi lado que no lo esté haciendo por alguien a quién ama? Por un mejor futuro para sus hijos, ¿o en honor de alguien que han perdido? El amor nos trajo a todos aquí hoy, incluso el hombre quien creías que era tu seguidor más frio.

—Sí, Draco ama a una Sangre sucia —dijo Voldemort. —Ya me di cuenta de eso.

De pronto, Harry dejo de caminar y se quedo parado con su varita apuntando a Voldemort. —No tengo ningún truco hoy, Voldemort, pero el amor que tengo en mí es el que me va a llevar a la victoria. Y eso es algo de lo que estoy seguro.

Voldemort respiro en gran medida por su nariz con forma de serpiente. —Muy bien. Hazlo a tu manera, Potter.

Ambas varitas se elevaron, y los dos magos hicieron una pausa por sólo uno de los momento más breves antes de que ambos gritaran — ¡Avada Kedavra!

Sus hechizos colisionaron, ambas de igual resistencia y luchando por un momento antes de volver rápidamente a sus lanzadores. Ambos lo esquivaron.

Voldemort disparo otra Maldición Asesina, pero Harry intento algo diferente. Un hechizo del que había leído pero nunca había tenido la oportunidad de lanzar. Una gran ráfaga de humo negro se formó y se lanzó al Señor Oscuro, quien apenas había tenido tiempo suficiente para escudarse antes de que lo rodeara como una burbuja negra. El humo se disparó hacia el exterior y todos los que observaban desde los costados se agacharon. Voldemort quedo parado en el centro, intacto. Harry gruño.

Hermione sintió que la batalla se hacía más potente mientras que el suelo comenzó a temblar debajo de ella. La zona que los rodeaba casi se había despejado, y ella ya había terminado de curar la pierna de Quigley lo mejor que pudo. Pero en ese momento se levanto lentamente, observando la multitud por cualquier destello de pelo rubio platinado, pero no vio nada.

—Voy a regresar por Draco —dijo ella, mirando hacia abajo a Quigley. — ¿Vas a estar bien?

Quigley asintió desde que su garganta estaba demasiada correosa para hablar.

Hermione se dirigió hacia la batalla, poniendo la mano sobre el hombro de Theo cuando paso junto a él. Para su sorpresa, él se agarro de ella, sujetándola donde estaba parado.

—Voy a ir contigo.

Hermione asintió y los dos se apresuraron hacia donde sabían que Draco estaría.

Draco seguía estando al margen. Miro de reojo alrededor a todos los que estaban allí parados como en un estado de trance. Blancos fáciles. Encontró a Ron en el medio de todas las personas e hizo un gesto hacia algunos Mortífagos que estaban parados junto a él.

Ron asintió. Le susurró a algunos de los miembros de la resistencia alrededor de él y, antes de que los Mortífagos supieran lo que estaba sucediendo, todos cayeron muertos.

Pronto, toda la batalla se reanudo. Un Mortífago fue por Ron, pero Lucy saltó en su camino y termino siendo golpeada con una Maldición Asesina. Cormac grito cuando lo vio, pero eso sólo lo hizo luchar con más fuerza. Muchos Muggles seguían peleando, atacando con sus armas a tanto Mortífagos, Carroñeros y Hombres lobos como pudieran. Luna Lovegood estaba corriendo alrededor y ponía una estrella que flotaba sobre todas las cabezas de los enemigos así los Muggles sabrían a quien atacar, ya que varios seguidores de Voldemort habían comenzado a quitarse las túnicas en un intento de engañarlos.

La batalla se prolongo, y Draco pronto se encontró en una batalla con Ginny y dos Mortífagos. Fawkes, el fénix, incluso se unió en algún momento, picoteando la cabeza de uno de los Mortífagos.

Incluso mientras Draco peleaba, se aseguro estar cerca de Harry. Sólo por si acaso.

Uno de los Mortífagos lanzo un hechizo que envió a Ginny volando hacia Harry. Aterrizo a su lado con un fuerte golpe. Él se volteó.

— ¡Ginny!

Sin pensarlo, Harry corrió a ayudar a su novia, poniéndolo a él directamente entre Voldemort y Draco.

Todo el mundo se hizo más lento cuando Draco vio a Voldemort levantar la varita, su boca formando lentamente las palabras de una maldición que muy bien podía matar a Harry.

— ¡DRACO!

Él escucho su voz llamándolo a través de la multitud. Las personas alrededor de él se desvanecieron en nada más que figuras borrosas sin rostros hasta que estaba solamente ella. Hermione. De pie en medio de la batalla con sus ojos ámbar sobre él. A pesar del caos, él podía verlo. Su futuro. Una vida donde eran libres de estar juntos, y felices. Donde podían casarse y tener hijos, criarlos para no odiar ni temer a aquellos que eran diferentes a ellos, para amarlos y aceptarlos. Como lo había hecho él con ella.

Pero luego ese bello futuro se evaporo, y todo lo que Draco vio era oscuridad. Si el Señor Oscuro ganaba y ellos eran capturados entonces él iba a ser esclavizado y Hermione… ella sería asesinada. Y él no podía soportar la idea de un mundo sin ella.

El mundo se seguía moviendo tan increíblemente lento que Draco vio como Harry se volvió en pánico hacia Voldemort.

Por mucho que le doliera a Draco admitirlo, sabía que Hermione podía ser feliz en un mundo sin él. Podría tomarle algún tiempo, pero llegaría allí. Su vida… su libertad… esa era la cosa más importante para él. Una vida con Hermione no era nada sin su libertad, y él quería que ella lo tuviera. Incluso si significaba sacrificarse. Por el bien mayor.

Draco siento su brazo moverse, aun en cámara lenta pero comenzó a acelerarse de nuevo. Y, en el momento que estaba apuntada a Harry, todo volvió a su ritmo normal. Él lanzo un hechizo, arrojando a Harry fuera del camino y poniéndose a sí mismo en la línea de fuego de la maldición de Voldemort que se aproximaba. Llamas rojas salieron disparadas de su varita, golpeando a Draco directo sobre su ya corazón roto.

— ¡NO!

Draco supo de quién era ese grito horrible sin ni siquiera mirar el rostro de la persona que lo dijo.

Harry tambaleo sobre sus pies. Miró a Draco antes de fulminar con la mirada al Señor Tenebroso y gritar — ¡AVADA KEDAVRA!—a todo pulmón.

Voldemort hizo lo mismo. Solo, que esta vez ni siquiera estaban igualados. Si bien Harry tal vez no amaba a Draco, él amaba a Hermione, y sabiendo que su equivocación acababa de causar que alguien quien ella amaba se sacrificara así, eso fue suficiente para sacar el verdadero fuego que ardía dentro de él.

Sus hechizos todavía luchaban por el control, pero el rayo verde de Harry hizo retroceder el de Voldemort. Y, en poco tiempo, ambos hechizos se estaban dirigiendo hacia él, el rayo verde volando alto en el cielo mientras Voldemort caía de espaldas, sus ojos color escarlatas rodando en sus parpados y poniéndose en blanco. Cayó en el suelo con los brazos extendidos y Harry quedó de pie allí, mirando fijo a la cascara vacía del monstruo que finalmente había destruido.

Todos celebraron. Los seguidores de Voldemort que aún quedaban trataron de huir, pero todos fueron asesinados o atados. Pronto, Harry estaba rodeado por una multitud rugiendo, pero él sintió poca alegría cuando vio a Hermione abriendose camino entre ellos, sin detenerse hasta que estaba al lado de Draco y poniendo la cabeza de él sobre su regazo. No, allí no había alegría. No cuando alguien que a él le importaba tanto estaba tan triste mientras el hombre que ella amaba estaba muriéndose en sus brazos.

— ¡Draco! ¡Draco, por favor! ¡Quédate conmigo!

—Her…Hermi…

— ¡Sí, sí, soy yo! —dijo Hermione, acariciando con ternura su mejilla.

— ¡Maldita sea, Malfoy, no!

Hermione levanto la mirada para ver a Padma cayendo de rodillas a su lado. De inmediato se puso a trabajar en intentar sanar la herida sobre su pecho, pero era inútil. Era demasiado grande, demasiado profunda. Ninguna cantidad de magia que ella utilizara sería capaz de salvarlo en ese momento.

— ¡Ernie no dio su vida para que te mueras ahora!

Theo se quedo parado junto a Hermione, todo su cuerpo estaba temblando mientras se dejó caer de rodillas. Siguió el cuerpo de Draco hasta que lo estaba mirando a los ojos.

—Cu—cuida de ella, The… Theo.

Theo negó con la cabeza. —No. Tú lo harás.

—Yo…

—Draco, por favor —Hermione lloro. —Por favor, no te mueras. Te necesito.

—T—tú no…. —cof —me necesitas, Her…Herm…ione. Vas a es… estar… bien.

— ¡Mierda, Malfoy! —Ron cayó a su lado.

—Si The—Theo no lo hará… entonces la Co—comadreja…

— ¡Nadie va cuidar de mi, maldita sea! ¡Solo tú, Draco! —grito Hermione. Ella tomó su mano y la entrelazo con la de ella, mostrándole el anillo que seguía usando antes de colocarlas junto a su corazón dañado. —Por favor…

Cada vez era más difícil para Draco mantener los ojos abiertos, pero todavía no se quería ir. Quería seguir mirándola. —Hermione…Te amo.

Todo comenzó a oscurecerse, pero él no estaba seguro si su visión se estaba poniendo borrosa o sus ojos se estaban cerrando.

— ¡Draco, no! —Hermione comenzó a moverlo. — ¡No, no, por favor! ¡Draco, por favor! ¡No me dejes!

Mientras Draco se sentía que se alejaba, de pronto se oyó el canto que parecía flotar por encima de él. Su mente se lleno de las palabras de "Blackbird" mientras escuchaba.

Blackbird singing in the dead of night
Take these sunken eyes and learn to see
All your life
You were only waiting for this moment to be free

De repente los ojos de Draco se volvieron a iluminar, y pudo ver sólo por un momento. Justo el tiempo suficiente para ver la silueta de un ave magnifica descender sobre él.