Bueno, aquí les dejo el final de este fan fic. Muchísimas gracias a todas las personas que lo leyeron, lo comentaron, lo amaron o lo odiaron. Fueron de gran ayuda e inspiración. A todos a quienes se lo dediqué, los quiero muchísimo; y espero que sigamos siendo amigos. Muchos besos y espero que les guste. Nos leeremos en otra instancia. Todos estos últimos capítulos, son "escritos" por Hermione en su libro, obviamente se refiere a sí misma como tercera persona. Un giro que me gusta darle.
M*S
PD: preparé un epílogo, aunque no sé si será necesario. Lo del espejo, yo lo he inventado; no sucede en realidad.
Capítulo 51: Julieta, y la unión de las familias.
Hermione, su hermosa Hermione estaba en la más cruenta guerra; y él no podía hacer algo para servirle. Hincado, a los pies de Voldemort escuchaba las últimas instrucciones. A tantos kilómetros de lejanía. Sólo esperaba, no romper la única ilusión que le quedaba. En un momento alzaba su cabeza, cuando los rojizos ojos del mal se cernían sobre él; como un halcón vigilante.
Luna y Hermione, seguían en la misma sala; el espejo de Oesed. Hogwarths cayéndose a pedazos, la guerra había comenzado. En un suspiro, Luna movía la cabeza con negación. ¡Severus necesitaba cumplir su misión, y ella no podía interponerse! ¡Pero ella, también estaba involucrada en la dichosa misión! De todas formas, Luna enarbolaba su varita y le mostraba todo lo que ella quería ver.
Un encuentro secreto, a oscuras; que sólo precipitó en ciegos besos. Bueno, ciegos besos provenientes de ella; él sólo se dejaba besar. Con los ojos cerrados, y hecha lágrimas; ella sólo permanecía allí mientras luna esperaba tras el espejo. Pocas palabras dijo, muchas escuchó; sólo seguía allí; con sus labios dentro de los suyos en un susurro.
"Severus, no me dejes"
No se atrevía a contestarle, y nuevamente desaparecía en las penumbras. No se quiso mover, siquiera supo si sus pies responderían; lo único que quería era grabarse su aroma. Grabarse sus labios, sus manos sobre su cuerpo. Para cuando emergió del espejo, Luna ya estaba lista para partir. Hogwarths necesitaba de ambas. Había que unir a las familias en diatriba, y dos sangre sucias, uno que vivía entre puros y otra entre impuros; lo lograrían. A la larga.
Corrieron a través del castillo como autómatas, pero sin saber a donde dirigirse. Hechizos corrían de un lado al otro; y para Hermione sucedió lo peor. Estaba bajo los mortales brazos de Bellatrix, e iba a morir bajo la famosa daga con la que soñaba que Snape moriría. Ella cortaría su cuello, y simplemente dejaría de existir. ¿En qué se había equivocado?
Observó su vida frente a ella, todos sus amigos con los rostros pétreos; tratando de hacer algo. Ellos eran su vida también, ¿Qué estaba haciendo al final de cuentas? Todos luchaban por cosas diferentes, y ella; moriría antes de conseguir terminar con todo eso.
Salvada por Harry, quien decidía hacer acto de aparición. Ron fue muy valiente, y eso le hizo sentir que sus problemas; sólo se alejaban más y más. Él la rescató propiamente, quiso dar su vida por ella. En ese instante, Ron acababa con una de sus pesadillas.
La idea principal era detener la embestida de la oscuridad, por surgir. Por supuesto, el gran salón de reuniones era Hogwarths. Sólo una voz se enarbolaba en s mente. "Si te encuentras con Severus, no dejes que acaben con él"
Harry tenía conocimiento de causa, y pese a que lo odiare; prometió que no le haría daño si se cruzaba con él. Por más que Hermione trató de explicarle su papel; "su familia" no quería escucharla. Era el momento de pensar por sí misma; y tomar la justicia por sus manos. En un instante, toda su paranoia se había convertido en valentía. Valentía de luchar por él, su vida; y por todo lo que él había intentado conseguir a lo largo de la misma.
Sus piernas le fallaron, sus lágrimas no la abandonaron; cuando sus seres queridos caían en esa inútil guerra. En un acto desesperado, ella simplemente fue devuelta; ella no debía ver lo que se suscitaba. Aunque ella, ella sólo quisiese ayudar. Severus simplemente la alejó de toda guerra, de toda maldad que pudiera dañar su tan cotizada vida.
Estaba encerrada, dando vueltas de un lado al otro dentro de su habitación. Sin saber que hacer, hizo miles de planes para regresar; pero todo había sido calculado. La guerra no podía estar con ella, había sido enviada a las catacumbas familiares como su libro decía; y justamente ahora él creería que ella estaría muerta. O viceversa. Sólo esperaba que Luna estuviese allí con él, que lo orientase.
Luna era una gran adversaria para la oscuridad. Le entregaba a Hermione antes de enviarla de vuelta al hospital; un frasco transparente. Le comunicaba, que era parte del plan de Snape; el morir. Ella sólo lloró, sólo maldijo "n" cantidad de veces; por que ya se lo temía. Sin embargo, Luna comentaba que abogó por ella; y preparaba esa sanadora poción que ella tenía en sus manos. Cuidarla era de suma importancia.
No tuvo oportunidad, se durmió en la espera. Estaba sentada con los ojos cerrados, sin querer imaginarse lo que debía de estarse sucediendo en aquel momento. El mundo mágico estaba en una terrible discordancia, una tensión asfixiante; sin buenos ni malos. Sólo, demonios con necesidades de poder. Y una población, que trataba de resistírsele.
Para cuando no pudo más, quiso salir a la civilización; pero el mensaje de su esposo, o casi; era claro. Si ella salía afectada, sufriría todo el peso de su muerte. Él la necesitaba con vida, él necesitaba sus brazos para consolarse por tantos años de mal. Y ella lo necesitaba vivo, para comenzar a vivir muchos años de felicidad. Nuevamente cursi, pero en ese instante necesario.
Se mantuvo de pie en la puerta, imaginándoselo mientras cruzaba la misma; mientras le sonreía y le indicaba que todo estaba finiquitado. Mientras aquella marca bajo su brazo, se borraba lentamente. Mientras un beso, sellaba miles de lágrimas de dolor pasadas. ¡Cómo lo deseaba! ¡Cómo maldijo el día que ella supo que él deseaba morir, y aún así no hizo nada para evitarlo!
¿Por qué deseaba morir? ¿Por qué debía? Las últimas palabras de Luna habían sido "Por que Harry Potter y el mundo necesitan de su muerte" Pero en realidad, ¡Una muerte no lograba la mejoría del mundo! Aunque se equivocaba, la muerte de Voldemort; haría renacer al mundo.
Escuchó su grito, en su mente escuchó su grito. Él meditaba, él tenía miedo; y entonces la escena de su pérdida se cernió sobre ella nuevamente. Era como si lo oyese, como si estuviera allí; y respirase su aire de terror. Severus había aguantado demasiado, pero todo tenía su límite.
Estaba detenido frente a su señor, observándole tomar el poder gradualmente; y simplemente manteniéndose perplejo y sin poder tomar acciones directas. Arrodillado, así terminó después; mirándole a los ojos. Pero, sólo se la imaginaba a ella; trataba de visualizarla en su mente. Al menos, ella estaba segura; Luna había hecho bien su trabajo y él sólo podía cerrar sus ojos.
No supo que pasó después, pero cuando los abrió, simplemente la observó. Estaba hermosa, como siempre; y sonreía vivazmente. En un suspiro, su mano reposaba sobre su mejilla; tan suave. Pero, lo único que salía de su boca era un; "Adiós"
Su amo, él quería la varita de saúco; y él la tenía. Pese a que, el que había derrotado a Draco era Harry; y él la portaba. Le amenazaba con las palabras más galantes; pero él ya sabía que tenía que morir en sus brazos de sangre. Para cuando la serpiente simplemente se acercó hasta él; ya no tenía miedo. Tanto tiempo ensayándolo para el libro de Hermione.
Lo rodearon, mientras convulsionaba allí; moribundo. Luna y Harry estaban allí. En un grito Luna, abrió sus labios, y con su propia boca dejaba caer la poción dentro de su garganta. Ella tenía un deber, ella debía salvar lo que otra persona amaba; las ilusiones que él mismo tenía sobre Hermione. Era un héroe, y los héroes no merecían morir.
La poción era veneno, no tan concentrado; pero veneno. Algo que neutralizaría los efectos del suyo, pero que los retomaría en el cuerpo de Luna. Terminó su "beso" sanador, y simplemente cubrieron su herida.
"Llévenselo a Hermione" gritaba ella, "Llévenselo a Hermione"
Pues eso hicieron, Snape estaba en San Mungo; sin saberse de su condición. Romeo estaba herido, por la sombra del veneno; y Julieta estaba encerrada en las catacumbas. Una protección mágica, que se rompió en lágrimas. Él estaba al borde de la muerte.
- Severus por favor, por favor; inténtalo- susurraba, a su cuerpo inerte sobre la cama- No te atrevas a dejarme.
No sabía que hacer, estaba hecha un mar de lágrimas, y la guerra apenas comenzaba. No se movía, sus ojos no se despegaban de los suyos; inexpresivos y cerrados. Por su barbilla corría un poco de sangre, sangre que ella limpiaba con un pañuelo. Corazón de Dragón que seguía sangrando por la nariz.
Una sonrisa débil, una caricia en su cabello; un pequeño beso sobre sus labios antes de simplemente dormir. Su cuerpo seguía tenso, tan frío como caliente una vez; con fiebre. Sudoroso, tembloroso; ensangrentada su camisa; y su aspecto débil.
Ella la tomó, como antes. Se vistió con su camisa, manchada de su sangre, y simplemente se acostó a su lado. Él ya había acudido a dormir con ella, ahora ella haría lo mismo; para que sus pesadillas no le acosasen. ¡Por dios y Merlín, que su libro no terminase mal! ¡Eso deseaba!
No quería dormirse, sentía que si lo hacía; él moriría sin ella saber de su condición. Aún así, el agotamiento se pronunció sobre su miedo; y su mente se apagó paulatinamente. Nunca supo, cuando se durmió.
No soñaba, no hablaba ni respiraba; estaba en supresión. Su mente le hacía evocar momentos felices, sólo para evitar que sufriese lo peor. Que sus miedos, amenazaran con llevársela a ella también. De una estocada, ella deseaba morir con varita al corazón. ¡Vamos, su amado estaba muriéndose! ¿Qué iba a hacer ella en el mundo?
El sol dio con ella nuevamente, pero eso no le ayudó. Se llevó las manos a la sien, su cabeza doliéndole por tanto llorar. ¿Qué hacer? Cubrir su cuerpo, y simplemente decir adiós. Estaba desgarrada.
Hizo el amago de levantarse, pero nuevamente; algo gratificante sucedió y ella juró que su alma subió desde sus pies. Los brazos de él estaban cerrados alrededor de ella; y simplemente estaba dormido. Puso el grito en el cielo, y se volvió violentamente. Nuevamente.
Lo besó hasta el cansancio, mientras él abría sus ojos con confusión. Al verla, sólo sonrió mientras ella no atinaba donde besarle. Sintió que un peso muerto se alejaba violentamente. ¡Se había salvado!
- Buenos días, maniática obsesiva- susurró, aún con los vestigios de una herida sobre su cuello- Lloraste mucho más. Tú podrías alimentar el principal cause de Inglaterra.
Sólo rió ante su broma cruel. Aunque sólo quisiera matarlo ella, por atreverse a "intentar" morirse. Aún así, no atinaba a qué hacer con sus sensaciones. Simplemente se mantuvo allí; sobre sus caderas.
- Haces que esa camisa te siente bien- musitó, cuando su sangre estaba cubriendo el cuerpo de Hermione- Te ves tan sexy, sobre mí- susurró, cuando ella simplemente se sonrojaba- rubor en tus mejillas, cuanto me gusta.
Simplemente la ayudó a reposar sobre él; a besarle. En un segundo o menos, ya se habían recorrido enteramente. Besos en labios, lenguas acariciándose; besos sobre cuerpos; todo tan nuevo. Nuevos sentires que experimentar.
Severus sólo había cerrado sus ojos, cuando las olas de placer se intercambiaban por él dolor. Su piel expuesta, toda era; besada por Hermione. No quería acelerarse, no quería aumentar el ritmo; por más que lo desease.
- Estás herido- susurraba ella, en un jadeo- Necesitas descansar.
- Sólo quiero- suspiró, sin soltarla.
- Luego, luego podrás tener eso que "Quieres"- sonreía ella, colocando las sábanas encima de él.
Para cuando Severus recordó la guerra, y que debía estar allí; el sol ya salía. Por alguna razón el mundo se encontraba en silencio, y ya sentía que todo se había terminado. Allí estaba, junto a Hermione en la cama. Simplemente se miraban.
- ¿Cómo te atreviste?- replicaba ella, cuando de su mano; entrelazaban un mechón de su cabello- ¿morir? ¿Mentirme?
- Luna nunca me dejó, ella siempre se preocupó por nosotros. Ella me hizo beberme la poción, esa que está sobre tu mesa. Esa era una muestra, por si el primer intento no funcionaba.
Hermione no contestó, había preferido alejar esa idea; comenzando a abrir el cierre de su pantalón. En un suspiro, Snape intentaba seguir hablando aunque no tuviese palabras.
- Todo fue planificado con antelación. Morir, no estaba dentro de nuestras expectativas- indicó, conteniendo la respiración. Hermione le acariciaba sobre la tela de su ropa.
- No sé, que hubiera hecho; si te hubieses atrevido a dejarme- suspiró ella, observándole con cuidado. Si él hubiera muerto, seguramente ella hubiese seguido su destino.
No alcanzó a responder, simplemente gimió cuando Hermione lamía delicadamente su piel; allí donde más sentía. Cerró sus ojos, conteniéndose; de excitarse antes de tiempo. Sus labios sobre su entrepierna, eran tan delicados.
- Eres muy peligrosa Hermione- se manejó para decir, entre sus jadeos- tú sí que querías morir.
- Iba por ti, iba para salvar lo poco que quedaba de todo esto- le contestó, cuando sus caricias se hicieron más "confidentes" No pudo pensar en otra cosa.
Simplemente la atrajo, cuando desesperadamente necesitó besarla. Con desenfreno, cada botón de su vestido se abría. Apenas pudo entre abrirlo, para probar su piel. Un aroma a canela; dulce. Tuvo que separarse de ella, cuando sus manos se cerraban sobre los botones de su camisa. Entre los jadeos y gemidos, él mismo comenzó a quitársela; ante la imposibilidad de Hermione. Colocó sus manos sobre su cadera, y simplemente la giró sobre ella. Su cuerpo reposaba en la cama.
- Sigue en pie, mi propuesta de matrimonio- musitó, cuando con sus labios; trazaba la fina línea de su sujetador- supongo que, aún eso deseas.
- Por supuesto.
Regresó sobre su partida, los labios de Hermione. Un beso que les distrajo de todo lo que hacían, eso quizás valiendo mucho más. Un abrazo, que culminó con unas pequeñas palabras.
- Tuve tanto miedo- indicaba Hermione, su cuerpo temblando gradualmente.
- Se terminó- fue su única respuesta.
Sus manos en su espalda, desataron su sujetador. Sus labios, besaron su piel, sus senos; ni un centímetro de ella estaba a salvo de su boca. Su respiración aireada; sólo abría una especie de brecha entre ellos. A horcajadas, ella estaba sobre su cadera; luego.
Le acarició, sus uñas recorrieron toda la piel de su pecho. Podía escuchar a su respiración, como si le hablase. Snape había alzado su varita y muy pronto en la habitación hacía mucho calor.
- Puede que recaiga. Y no queremos más fiebre de dragón ¿o sí?
Sólo rió, colocando los brazos alrededor de su cuello; mientras la sostenían de la cadera. Snape había retomado la idea de lamer su cuello, y descender por los huesos que reposaban cerca de sus hombros. Para cuando su miembro la rozó, simplemente ella gimió de placer.
- ¡Severus!- exclamó, sintiendo su miembro rozarla.
El deseo pudo más que él y su cordura. Simplemente la desnudó por completo, como ella había hecho con él. Entró en ella, con el calor de la habitación y el calor de los muslos de Hermione. Gimió al sentir aquello.
En ese instante, Hermione sintió que la llenaba por completo. Le gustaba la sensación de él, allí sin moverse; s decidiéndose a irse profundamente con ella. Pero ese día, la llenaba enteramente.
Sus embestidas, era lo suficientemente fuertes para sentir el placer sobre su cabeza. Quiso besar su pecho, así que tuvo que desacelerar su ritmo; pero era ella quien en ese instante aumentaba el suyo.
Gimió, cuando en definitiva; él la penetró por completo; cuando las sensaciones amenazaban con enviarla al universo más lejano. El calor en la habitación, sólo aumentaba más las embestiduras de Snape.
Una sensación placentera, cuando sus manos masajearon su entrepierna. Hermione sólo gimoteó, y se aferró más a él; quien mantenía los ojos cerrados; y la escuchaba.
Volvió a abrirlos, cuando los lóbulos de sus orejas eran suavemente lamidos por ella. Sintió el orgasmo más fuerte, cuando las paredes de Hermione se cerraban sobre él con presión. Iba a enloquecer en aquel instante.
- Severus- musitó en su oído- No te detengas.
No tuvo oportunidad de contestarle. Hermione gritaba, como él jamás le había oído; y eso bastó para que simplemente precipitase en ella. Segundos después, se le unió. Lamió sus pezones, sus senos; antes de caer exhausto.
Ella estaba frente a él, sudorosa, desnuda; y suya. Un perfecto sueño, que le alejaría de todos los males pasados. Mientras se movía, un rastro de lo que habían hecho; se corría por las piernas de Hermione. Con su varita ella limpió toda huella, y detuvo el hechizo de calor. Para cuando se giró, su futuro esposo estaba comenzando a dormirse.
Y ella también deseaba dormir. Se acomodó sobre su pecho, mientras un brazo pasaba alrededor de su cabeza, y reposaba sobre su brazo. Ahogó un bostezo, y simplemente cerró los ojos. Ahora sí, dormirían juntos por un largo tiempo.
Y se avecinaba una boda, un momento de paz que terminó por unir a los que estaban bajo el sufrimiento. Severus tenía razón, el libro tenía un final diferente; uno que era más asequible para el público.
Bueno, creo que al final sí subiré el epílogo. Muchos saludos, besos y cariños.
