¡Buenos días!
¿Quién quiere un capítulo mañanero?
Vamos a por él! :)

Los tres detectives y el escritor se encontraban en un edificio industrial abandonado. Las pistas de un nuevo caso los había llevado hasta allí, donde parecía que se escondía el asesino del cadáver que habían descubierto aquella mañana. Caminaron los cuatro en alerta por un pasillo hasta que éste se dividió en dos. Habían llamado para pedir refuerzos, pero era su oportunidad. No podían esperar a que llegaran. Beckett miró a sus compañeros.

"¡Ryan, Espo! Id por la derecha. Castle y yo vamos por la izquierda". Los detectives asintieron y pistolas y linternas en mano se adentraron por el pasillo de la derecha. Beckett alumbró hacia el lado de la izquierda con su linterna. Había varias puertas que parecían cerradas y se escuchaban algunos ruidos. "Castle, coge la pistola que tengo atada al tobillo". Ordenó casi sin mirarle, con la vista fija en la oscuridad del pasillo.

"Pero…". Vaciló el escritor sin dejar de mirarla a ella.

"Castle, ¡hazlo! Sabes usarla. Estamos solos y no podemos esperar a que lleguen a ayudarnos". Su tono era firme y serio, como siempre que estaban trabajando. Pero le dedicó una rápida y cariñosa mirada para terminar de convencerle de que hiciera lo que le decía.

"Está bien". Se agachó, levantó la pierna del pantalón de Beckett y desenfundó la pistola. Se levantó quitándole el seguro y colocándose en posición para avanzar tras ella por el pasillo. "¿Llevas puesto tu chaleco?". Preguntó en un susurro mientras se acercaban a una puerta.

Beckett se paró frente a la puerta y se llevó un dedo a los labios para indicarle que se mantuviera en silencio. Rick obedeció con preocupación. Ella iba a entrar primera en todas esas puertas y si disparaban y ella no llevaba chaleco, la tumbarían. Suspiró y se puso en tensión y preparado para entrar tras ella para ayudarla en todo lo que pudiera.

Kate comprobó que la primera puerta no estaba cerrada con llave y la abrió con suavidad intentando no hacer ruido por si dentro se encontraba el asesino. Terminó de abrir la puerta y entró apuntando con la pistola y la linterna a cualquier esquina de aquella pequeña habitación. No había nadie. Estaba completamente vacía. Ambos soltaron el aire despacio. Dieron media vuelta y volvieron al pasillo. Avanzaron despacio pero con decisión hasta la siguiente puerta. Tampoco estaba cerrada con llave y Beckett repitió el mismo proceso. Vacía también. Ocurrió igual con las otras dos siguientes. Tan sólo les quedaba una que no estaba cerrada, sino entornada y se veía algo de luz dentro. También alguna sombra, que indicaba que había alguien allí.

Beckett volvió a llevarse el dedo a los labios pidiéndole a Castle que no hiciera ningún ruido. Rick asintió pero se le adelantó a ella y puso la mano sobre el pomo de la puerta dispuesto a ser él quien la abriera para que ella pudiera entrar más rápido e inmovilizar a quien estuviera dentro. Beckett le miró a los ojos y lo entendió perfectamente. Era increíble la manera que tenían de entenderse con sólo mirarse a los ojos. Beckett contó hasta tres y cuando acabó la cuenta atrás, Castle abrió la puerta dejándola pasar a ella que apuntaba con la pistola.

"¡Policía! ¡Arriba las manos, donde pueda verlas!". Exclamó fijando la vista en el asesino del que ya conocían perfectamente su aspecto y su físico.

Castle entró tras ella y también lo apuntó. Sin embargo, el asesino no se amilanó y cogió su pistola apuntando a Beckett.

"Baje la pistola". Ordenó con voz tranquila la inspectora sin apartar la vista de él. Aquel hombre siguió en la misma postura, apuntando a Beckett y a Castle alternativamente, hasta que se dio cuenta de que él llevaba chaleco y ella no. Así que se dedicó a apuntar únicamente a Beckett. "Da igual a quien dispare. El otro acabará con usted".

"Él no es policía". Comentó mientras no dejaba de apuntarla.

"No, pero está entrenado para actuar como uno". Informó Beckett dando un paso adelante con la pistola en alto.

Castle los observaba en tensión, nervioso. Pero no bajó su pistola y siguió apuntando a aquel hombre.

"Baje la pistola. No tiene por qué salir nadie herido. No tiene por qué cargar con otra muerte a sus espaldas". Informó volviendo a dar un paso adelante.

"¡Quieta!". Gritó el asesino poniéndose nervioso por la cercanía de Beckett. Kate se paró en seco.

"Está bien, tranquilo. No me acerco más. Pero baje la pistola. Sabemos quién le ha estado chantajeando para que asesinara a aquella chica. Tenían a su hija, pero ahora la hemos recuperado, está con nosotros. Está a salvo en comisaría, esperando a su padre. Baje la pistola, por favor. Y todo se solucionará. Se lo prometo".

El hombre dudó y bajó un poco la pistola. Parecía cierto lo que la policía decía, pero él quería estar completamente seguro de que su niña estaba a salvo. "¿Cómo sé que no me estáis mintiendo?".

Castle dio un paso poniéndose a la altura de Beckett. Sin bajar la pistola, sacó su móvil del bolsillo y se lo enseñó al hombre. "Llame a la comisaría y pida hablar con su hija". Le tendió el móvil y él lo cogió dubitativo.

Hizo lo que le dijo y enseguida le pasaron con su hija que le dijo que estaba bien y que quería verle para irse cuanto antes a casa. Colgó la llamada y se quedó con el móvil de Castle en la mano. Sopesó sus posibilidades mientras iba bajando poco a poco, sin darse cuenta, la pistola. Beckett y Castle lo observaban quietos, apuntando aún con sus pistolas. Pronto acabaría aquello.

Pero, de repente, algo cambió en la mirada de aquel hombre y volvió a levantar la pistola hacia Beckett. "¡No!. Si hago lo que me dicen acabaré en la cárcel y no podré ver a mi hija". Exclamó con rabia empezando a apretar ligeramente el gatillo.

"¡No!". Alzó la voz ligeramente Beckett. "Usted fue chantajeado. Tenemos al hombre que le ha hecho tanto daño. Él pagará por todo. Usted puede llegar a un acuerdo con el juez. No pasará mucho tiempo separado de su hija y después podrá volver a casa con ella. Se lo prometo". Beckett trató de acercarse para hacerle entrar en razón.

El hombre retrocedió un par de pasos al ver que se acercaba. "¡Miente!". Apuntó mejor a la detective y casi sin dudarlo, disparó cerrando los ojos.

"¡Beckett!". Castle la empujó con toda la rapidez que pudo intentando evitar que la bala le diera a ella.

"¡Castle, no!". Gritó ella angustiada ya desde el suelo con él sobre ella.

Beckett se incorporó como pudo y antes de que el asesino se escapara le disparó en la pierna tumbándolo en el suelo. Se arrastró un poco y le quitó la pistola alejándola de su alcance. Comprobó con horror que aquella bala no le había ni rozado a ella y se acercó corriendo junto a Castle que estaba en el suelo.

"Rick…". Murmuró con un nudo en la garganta. "¿Estás bien? ¿Te ha dado?". Le acarició la cara e intentó buscar con sus manos dónde estaba la bala. Él la tenía que haber parado con su cuerpo y rezaba porque estuviera en el chaleco antibalas.

"Tranquila, estoy bien". Intento incorporarse y se tocó el abdomen para enseñarle a Kate que la bala se había alojado en el chaleco a la altura de sus abdominales. Beckett soltó el aire aliviada aunque todavía con el susto en el cuerpo.

"Oh Dios mío". Lo abrazó con fuerza, tanta que no se dio cuenta de que le aplastó la zona donde tenía la bala.

"Auch… No tan fuerte". Pidió él con una pequeña sonrisa acariciándole la mejilla tiernamente.

"Perdón, perdón". Se separó de él con rapidez y con una pequeña sonrisa también.

"Anda, espósale y vayámonos de aquí". Se sentó en el suelo mientras se quitaba el chaleco para comprobar hasta donde le había rozado la bala. Se levantó la camisa y vio que sólo tenía un pequeño rasguño

Mientras, Beckett se acercó al asesino que permanecía en el suelo con una bala en la pierna y lo esposó. Avisó por radio a Espo y Ryan de que lo tenían y de que llamaran a una ambulancia para el asesino.

Los dos detectives llegaron enseguida y se llevaron al hombre fuera a que lo atendieran en una ambulancia. Beckett se acercó a Castle y ella misma le levantó la camisa nuevamente para asegurarse de que no tenía mucha herida. Resopló aliviada al comprobar que el chaleco había hecho su efecto.

"¿Te duele?". Preguntó sintiéndose culpable por aquella pequeña herida. Y mucho peor se habría sentido si la bala le habría dado de lleno en algún otro lado.

"No. Sólo me molesta un poco". Miró a Kate a los ojos y supo reconocer en ella una mirada de culpabilidad. Agarró su mentón con ternura y la besó en los labios. "No ha pasado nada. Tranquila".

Beckett soltó el aire despacio sin decir nada. Se mordió el labio y se puso en pie tendiéndole la mano para ayudarle a levantarse. "Vayamos fuera para que te miren eso".

Castle se levantó ayudado por la mano de Beckett y salieron juntos afuera de aquel edificio.

"Tío, ¿estás bien?". Preguntó Espo al ver a Castle salir con la camisa medio desabrochada y un ronchón rojo en el abdomen.

"Sí, tranquilos". Sonrió a los dos detectives que se acercaron a ver cómo estaba. "Sólo escuece un poco".

"Voy a decir a aquella patrulla que acompañe al asesino hasta el hospital para que no se escape y tú mientras ve a que te miren eso". Ordenó la inspectora encaminándose hacia el coche de refuerzos que acababa de llegar.

Rick sonrió negando con la cabeza y se acercó a la ambulancia. Le curaron la herida y le recomendaron que se pusiera algo de frío para que le dejase de escocer y de molestar. Le pusieron un apósito y le dijeron que se podía ir.

Castle se acercó a Beckett, Ryan y Espo que le esperaban para marcharse. "Ya estoy, como nuevo". Informó con una sonrisa a pesar del susto que se habían llevado ahí dentro.

"Volvamos a comisaría para acabar cuanto antes el papeleo y poder irnos a casa". Suspiró cansada la inspectora metiéndose en el coche. Ryan y Espo se metieron en sus correspondientes autos y Castle se sentó en el asiento del copiloto del coche de Beckett.

La inspectora arrancó en silencio, conduciendo concentrada en la carretera, mordiéndose el labio. Aún sentía los nervios y la angustia que había notado cuando escuchó el disparo y sintió que Castle se abalanzaba sobre ella. Si algo le hubiera pasado a él por su culpa, no se lo habría perdonado jamás. No podía vivir sin él. Reprimió una lágrima y se concentró en aparcar en el parking de la comisaría para evitar dejarse llevar por todo aquellos sentimientos.

Castle había ido en silencio, observándola. No sabía en qué estaba pensando, pero sí sabía que se sentía culpable. Salieron del coche cuando acabó con las maniobras para aparcar y antes de que Beckett entrara en el ascensor, Castle la agarró suavemente por la muñeca para atraerla a él y la abrazó con ternura. Beckett se dejó abrazar y se aferró al cuerpo de él. No pudo evitarlo y varias lágrimas surcaron sus mejillas.

"Lo siento, lo siento tanto…". Susurró aún sin separarse de él. "Si algo te hubiera pasado…". Murmuró sin ser capaz de acabar aquella frase.

Rick frotó su espalda con cariño. "Pero no ha pasado nada. Ya está, tranquila". Permanecieron un rato así abrazados en silencio hasta que Castle besó su cabeza y la miró a los ojos. "La próxima vez, hazme caso y ponte el chaleco, por favor… No soportaría perderte…". Acarició su mejilla dulcemente secándole las lágrimas.

Kate tragó saliva y apoyó la frente sobre la de él. "Prometido…". Susurró con la voz rota por la angustia.

Rick la volvió a abrazar para que se tranquilizara, y cuando sintió su respiración más calmada la soltó besándole la comisura de los labios. "Acabemos cuanto antes con el papeleo, recogemos a Aly del cole y nos vamos a casa a descansar".

Kate sonrió y asintió agarrándose a su mano para entrar en el ascensor. Subieron a su planta. Allí ya estaban Ryan y Espo rellenando los informes necesarios. Beckett se fue directa a una nevera que tenían en la sala de descanso y sacó una bolsa pequeña de hielos para dársela a Castle. Volvió y lo encontró sentado en su habitual silla.

"Toma, ponte esto. Te aliviará". Él cogió la bolsa sonriéndole con cariño y ella le devolvió la sonrisa.

"Gracias". Le guiñó el ojo viéndola sentarse en su silla para empezar el papeleo.

Una hora más tarde, tras haber entregado todos los papeles a la capitana Gates, Castle y Beckett estaban parados frente a la puerta del colegio de Alyson esperando a que la niña saliera de clase. Se bajaron del coche al ver que empezaban a salir niños y se acercaron a la entrada.

Rick agarró la mano de Kate con cariño esperando a que la niña saliera.

"¿Te sigue molestando?". Preguntó la inspectora mirándole sin soltar su mano.

"No mucho. Sólo me escuece un poco". Le sonrió para tranquilizarla y tiró de su brazo para pegar su cuerpo al de él.

Kate dejó reposar la cabeza sobre su hombro después de darle un beso en el cuello. "Te quiero..". Susurró ella sin moverse.

"Y yo a ti". Besó su cabeza con ternura apretando su mano.

Así estaban cuando Alyson llegó hasta ellos corriendo. "¡Papá, mamá! Habéis venido los dos". Exclamó contenta abrazándose a las piernas de los dos.

Kate la cogió en brazos y la abrazó con cariño. "Hemos venido los dos a recogerte para ir a casa. Y.. si no tienes muchos deberes que hacer, podemos hacer un maratón de pelis". Propuso con una sonrisa mientras la niña, aún en brazos de Kate se abrazaba a Rick.

"Pelis de Disney". Puso la niña aquella condición haciendo reír a la pareja.

"De lo que quieras". Besó su pelo Rick mientras iban al coche a montar a la niña.

Condujeron hasta casa y pasaron una tarde entretenida los tres juntos viendo películas de Disney y comiendo alguna chuchería. A la hora de cenar, Rick se puso a cocinar mientras ellas se bañaban juntas, como ya tenían por costumbre.

Después, cenaron los tres juntos y mientras Rick se fue a dar una ducha rápida, Kate acostó a la niña y se sentó en el sofá a esperarle con una copa de vino para cada uno.

Kate estaba en el sofá con una copa de vino en la mano, releyendo una vez más la historia de ellos dos, su historia escrita según el punto de vista de Castle:

En aquel momento pensé que nuestra relación como compañeros, amigos, o lo que fuéramos, se había roto para siempre. Y con ella, mi corazón también se había roto, en miles de pedazos. Discutimos tanto y tan fuerte… Vi tanto dolor en tu mirada que pensé que jamás me perdonarías… Que te había hecho tanto daño que jamás podrías volver a verme siquiera como un amigo…

Pero, a pesar de todo, había merecido la pena, porque te había mantenido sana y salva, con vida… Sonará egoísta, pero no podía permitir que nada te pasara… Tú eras, y eres, la luz que ilumina mis días…

Cuando salí de tu casa sentía que no podía ni andar. Me dolió tanto tener que irme… Pero entiéndeme… No podía quedarme y ver cómo echabas a perder tu vida… Yo te amaba desde hacía tiempo y te lo había dicho cuando casi te pierdo entre mis brazos… Tú habías hecho como si nada; incluso me habías mentido diciéndome que no recordabas nada… A pesar de que me enteré de que sí recordabas, de que te acordabas de cada instante del disparo… seguí ahí, porque necesitaba mantenerte con vida… Pero cuando vi tanto rencor, tanto odio en tu mirada y te sentí tan decidida a echar tu vida por la borda para intentar encontrar al asesino de tu madre… supe que sobraba. Y me fui… Me alejé de ti…

Y por mi culpa, por haberte dejado sola, casi mueres…

Después de la graduación de Alexis, me fui a casa, solo. Mi madre se había ido a los Hamptons y mi hija estaba de fiesta. Yo no tenía el cuerpo ni para un viaje ni para una fiesta así que me quedé solo en casa, pensando, en ti, en cómo la había cagado, en todo lo que te amaba… Vi tu llamada en el teléfono y no pude responder. Fue entonces cuando llamaste a la puerta y te vi ahí, parada, con una mirada completamente distinta, una mirada que jamás te había visto. Dudé… Pensé que aún seguirías enfadada… Pero me dijiste que me querías a mí y me besaste. Mis piernas temblaron y sentía que no me iban a poder sujetar… Por Dios, llevaba tanto tiempo deseando escuchar eso y que me besaras de aquella manera…

Pero aún tuve algunas dudas. No sabía qué hacías en la puerta de mi casa besándome después de lo que había pasado, de lo que habíamos discutido…

Me contaste, por encima, lo que había pasado y en tu mirada vi exactamente lo mismo. Ya no me quedó ninguna duda. No pude resistirme a tus besos… Y fue, la mejor noche de mi vida…

La noche en la que, tras tanto tiempo esperando, tanto tiempo sufriendo, supe que esos años a tu lado como compañero esperando a derribar tu muro, habían merecido la pena. Que cada lágrima que había derramado por ti había merecido la pena, y con creces.

Y a partir de ese día, ya sabes lo que he pensado cada momento que hemos estado juntos, porque te lo he ido contando, porque si algo me encanta de nuestra relación es que ya no existen más secretos ni más dudas entre nosotros.

Te amo Kate, con locura.

SIEMPRE tuyo,

Rick Castle.

Beckett terminó de leer el libro por tercera vez y de nuevo lo hizo con lágrimas en los ojos. Pero aquellas lágrimas, estaban acompañadas de una pequeña sonrisa. Amaba tanto a Rick… Suspiró mordiéndose el labio sin darse cuenta de que él la estaba observando desde hacía un rato.

Castle se acercó a ella con cariño sentándose a su lado en el sofá. Besó su pelo y cogió su copa de vino para dar un pequeño trago.

"¿Has acabado de leer?". Preguntó con un susurro. Kate asintió dejando el libro sobre la mesa pequeña y secándose las lágrimas. "Ven aquí anda". La abrazó por la espalda haciendo que se recostara sobre él.

"¿Has ido a ver si la niña sigue dormida?". Preguntó cuando se calmó un poco.

"Está completamente dormida. Y no parece tener ninguna pesadilla. A ver si por fin hemos conseguido que se le pasen". Acarició su mejilla suavemente.

Kate se dio la vuelta entre sus brazos y besó sus labios con ternura. "Él otro día me dijo que cuando tenía pesadillas era porque soñaba con el día que su padre mató a su madre… Pobrecita…". Se mordió el labio y suspiró apoyando la cara sobre el pecho de él.

Rick acarició su pelo tiernamente. "Se le pasará… Yo la veo feliz a pesar de todo".

"Sí… yo también". Dejó suaves caricias en su brazo. Tras un momento de silencio Kate volvió a hablar. "¿Qué tal tienes el disparo? ¿Te duele?". Preguntó aún preocupada y con cierto susto todavía en el cuerpo.

"Apenas". Besó su cabeza. "Sólo cuando me lo rozo y me golpeo ahí".

"Lo siento… lo siento tanto Rick…". Sus ojos volvieron a empañarse por culpa de las lágrimas.

"Ey…". Agarró su cara con las dos manos haciendo que le mirara a los ojos. "Ya está, ¿vale?. Ya pasó…". Besó sus labios repetidas veces y secó sus lágrimas con suavidad.

"Si algo te hubiera pasado…". Se mordió fuerte el labio para no volver a llorar.

"Pero no pasó…". Le sonrió con ternura y ella le imitó.

"He estado pensando…". Dijo tras unos segundos en silencio mirándose embobados a los ojos.

"Dime". Se incorporó un poco para mirarla mejor y ella se acomodó sobre su cuerpo para no hacerle daño.

"No quiero perder más tiempo. Quiero estar casada contigo cuanto antes". Rick sonrió al escucharla y ella no pudo más que volver a sonreír también. "La vida es muy corta, y más con mi trabajo. No quiero que perdamos más el tiempo. Me gustaría decidir cuanto antes una fecha para casarnos…". Acarició su mejilla dulcemente. "¿Qué te parece?" Susurró.

"Que no podría tener mejor prometida". Besó sus labios con intensidad. "¿Cuándo te gustaría casarte?".

Kate volvió a besar sus labios, suavemente, despacio, tomándose su tiempo para explorar su boca. "Ummm… No se… ¿Septiembre? No está ni muy lejos ni muy cerca".

"Septiembre…" Sopesó el escritor sonriente. "Para eso faltan… 7 meses… Me gusta cómo suena". Besó sus labios con rapidez acariciando su espalda provocativamente.

"Ummm… Septiembre entonces". Se apoyó un poco más sobre él para besarlo despacio mientras sus manos volaban por debajo de su camiseta acariciándolo.

Rick introdujo sus manos bajo el pijama de Kate acariciando cada centímetro de su piel mientras se besaban con vehemencia.

"Vamos a la cama…". Jadeó Kate sobre los labios de él cuando notó como la mano del escritor se colaba bajo sus braguitas.

Se levantaron de sofá y juntos, sin separarse, besándose con intensidad, fueron a la cama para dar rienda suelta a su deseo.

Aquella noche, tras el susto del disparo y con una fecha para la boda casi fijada del todo, se amaron despacio, sin prisas, disfrutando el uno del otro, demostrándose su amor como nunca.

Bueno, parece que ese pequeño susto les ha servido, al menos, para fijar una fecha para la boda!

Espero que os haya gustado! Contadme cómo lo veis!

Pronto, más! :)