Capitulo 53

Al anochecer salieron de Boca de Rio en una camioneta rentada, aprovechando que Venkman no era buscado utilizaron muy a su disgusto su tarjeta de crédito. Con el acelerador a fondo con la intención de llegar a más tardar al medio día.

Ray y Egon se ocultaron en la parte trasera de su transporte, Silvana en el lugar del copiloto indicaba a Peter el camino a seguir, sentían latir sus corazones con fuerza, participarían en una batalla de esferas, un encuentro de demonios.

-si no eres parte de los principales ¿Por qué te quieren con ellos?- se animó a preguntar Venkman.

-aunque tengo sangre de un extraño para la familia, se cuidaron de engendrar hasta la generación de mamá entre los mismos hermanos y en su defecto primos con la sangre más limpia- respondió sin mirarlo – ellos quieren que tenga al menos un hijo con uno de mis primos que es a su vez hijo de hermanos- Peter hizo un gesto de asco- por primera vez estoy de acuerdo contigo, es asqueroso-

-¿y para qué ese hijo o hija?-

-todavía no lo sabemos, supusimos que como tienen a Nahama como prisionera de guerra querrían sacrificarla, y con ella a mi… - suspiró –los muchachos y Lilith nos rescataron precisamente de un ritual de sacrificio previo al de ayer en la noche-

-¿nos?-

-A Nahama y a mí, pero dice Lilith que de nuevo la han capturado- miro hacia la selva, se veía como un manchón verde que cruzaba veloz a su lado –así que en cierta manera estoy como al principio- froto con suavidad la cicatriz que desde varios días atrás le provocaba un dolor quemante que prefería callar antes de preocupar a los muchachos.

-mencionaste sacrificios ¿te refieres a homicidios?- eso no le gustaba en lo absoluto.

-si, me quieren inculpar de cuatro o cinco, los muchachos dicen que fue una de mis primas pero no lo sé en realidad- suspiró –temo por la vida de los niños que secuestraron antier, aunque estoy segura que ya los mataron-

-es difícil creer en una secta homicida en estos días- admitió Peter sin dejar de mirar el camino –aunque en estos lugares olvidados por la civilización…- Sy lo interrumpió molesta.

-las sectas de este tipo no son exclusivas de lugares remotos; te recuerdo la secta de los Gozerianos, a mediados de los veintes y el supuesto auge tecnológico de tu país, sacrificios humanos en un edificio céntrico habitado por millonarios- negó con la cabeza –mientras los científicos mantengan una idea xenófoba y clasicista nunca van a averiguar nada, nunca van a aprender nada- un dolor agudo en su brazo la hizo callar.

-duele mucho ¿no es así?- intuitivo la miró de lado.

-si, pero no les digas- susurró –no quiero preocuparlos-se levantó la muñequera para enseñarle su cicatriz; había dejado de ser solo una protuberancia pálida pulsante, ahora presentaba un color blanco lechoso y algo se movía dentro de ella, como si cientos de gusanos estuvieran a punto de brotar.

-iugh- gruño él haciendo un gesto de desagrado.

-Peter, detente en cuanto puedas, necesito estirarme un poco- solicitó Ray, Sy volteo discretamente para verlos sintiendo como si un puño apretara su corazón, ambos con ojeras y cansados, Egon cabeceando incomodo en un asiento y Ray buscando una posición cómoda.

-supongo que cualquier acotamiento te parece bien- respondió en broma Venkman orillándose, apenas se detuvo Silvana bajó siguiendo a Ray.

-¿Qué tienes?- preocupada lo detuvo por el brazo.

-nada- intento sonreírle pero el agotamiento se lo impidió, solo atinaron a abrazarse frente a un sorprendido Peter.

-¡ustedes tienen algo!- quiso burlarse, para su sorpresa ambos asintieron y Silvana le dio un beso tierno a Ray en la mejilla, él la abrazaba protector.

-de hecho, sí- contestó Ray –y Egon también está involucrado, así que ni se te ocurra despertarlo con tus juegos-

Peter se quedó boquiabierto ¿de que se había perdido?

Estuvieron todavía unos minutos respirando el aire limpio que salía de la selva húmeda, Ray y Silvana se hacían mimos a media voz incomodando tremendamente al psicólogo; poco antes de retomar el camino Egon bajó de la camioneta.

-¿Quién se lo hubiera imaginado?- resoplo burlón Peter –resulta que ustedes dos comparten…- la pocas veces fría mirada de Spengler lo hizo callar.

-no estoy de animo para tus bromas Peter- siseo molesto –lo que exista entre Silvana, Raymond y yo no te incumbe-

-ok, ok- levantó las manos en actitud pasiva –no me meto… aunque me pregunto que vieron en esa niña-

-Venkman- gruño Ray que se acercaba llevando a la chica de la mano.

Llegaron a Celestún a medio día, la calle solitaria evidenciaba el miedo que envolvía a toda la población, ni una tienda abierta, solo la chica con su mesita vendiendo nieves en el atrio de la iglesia cuidaba su mercancía mientras jugaba inocentemente con los dos gatitos que vieran Silvana y Egon días atrás.

-vamos directo a la hacienda- señaló Egon un camino de terracería que tomó Peter dando un bostezo -¿o prefieren dormir unos minutos?-

-Si quieren que tenga mi puntería precisa como siempre, al menos déjenme dormir dos o tres horas- farfulló Venkman llevando la camioneta por el camino de tierra y buscando donde detenerse.

El calor sofocante los durmió de inmediato, menos a la muchacha que yacía entre sus dos guardianes, de alguna manera se habían acomodado para abrazarla al mismo tiempo y roncaban relajados inmersos en un sueño profundo.

-¿lista?- Lilith la miraba desde un asiento libre a un costado de Peter, la chica intentó moverse -¡no! Quédate así con ellos, su calor te dará fuerza cuando la necesites-

-¿tan peligrosa es la situación que puedo perderlos?-

-cariño, es una guerra, y las guerras son impredecibles-

-¿Qué te prometió Egon?-

-¿él?- soltó una risotada discreta –tu hechicero es bastante sagaz y un excelente mediador, él me hizo prometerle-

-¿y que fue entonces?-

-no puedo decírtelo niña, secreto de demonio a hechicero- sonrió –lo importante ahora es que tú sobrevivas-

-si lo dices, es que sabes que me voy a morir o al menos existe una gran posibilidad de que suceda algo así-

-¿te preocupa perder la vida, o perderlos a ellos?-

-si pierdo a uno de ellos estaré incompleta, si ellos me pierden… existe la esperanza de reencontrarnos-

Lilith le dedico una mirada suspicaz.

-debo suponer que mi amada mantuvo una charla profunda contigo-

-si me dices que promesa le has hecho a Spans, tal vez pueda decirte un poco de lo que sé- sonrió y dio un beso en la frente a Egon.

-ustedes tres me sorprenden- admitió la demonio –es decir… si la relación se hubiese mantenido con Raymond únicamente tu futuro sería tan simple- su mirada se tornó oscura- sin embargo, al estar solo con Egon ambos serian capaces de haber destruido el mundo, cosa que él pudiera haber hecho por si mismo solo por el gusto de experimentar-

-Ray es nuestro catalizador- respondió Sy besando ahora la frente del rubio –aunque si no nos hubiéramos conocido todo seguiría igual-

-el tiempo y los hechos son relativos, tu presente lo es…- Lilith no pudo reprimir el impulso de alargar anormalmente su brazo para acomodar un mechón rizado de la frente de Spans- el presente de ellos también, no he visitado sus mundos alternos, y sinceramente no me interesa-

-lo importante ahora es liberar a Nahama- admitió Sy.

-son tres asuntos importantes niña- contestó la súcubo –por ahora ella necesita ser rescatada, debemos terminar de una vez por todas con Puch y Federico….- guardó silencio.

-¿Cuál es el tercer punto?-

-eso niña, lo sabrás si sobrevives a los dos primeros- contestó – por ahora descansen, la luz del día los protege pues ellos como seres oscuros inferiores no soportan tanto brillo como nosotros- y desapareció en un ¡puf! de denso humo negro.

Realmente no durmió tranquila, despertaba sobresaltada de pesadillas donde Michael era desollado vivo rodeado de cientos de niños mutilados que gritaban de dolor.

-Sy despierta- en uno de sus sobresaltos descubrió a Egon mirándola fijamente -¿Qué sucede?-

-pesadillas- murmuró, Ray la había liberado de su abrazo y la luz que entraba al viciado ambiente de la camioneta indicaba que faltaba mucho para el anochecer –Lilith dice que esta noche atacamos-

-no lo dudo- respondió él estirándose -¿quieres caminar un poco?-

Salieron ambos del cerrado transporte, el molesto resplandor diurno los encegueció por un momento obligándolos a cubrir sus ojos. Rodearon la camioneta y se internaron por la selva espesa, todo estaba en calma y el ruido habitual los aturdía; llegaron hasta un pequeño descampado donde se alcanzaban a apreciar restos de una vieja construcción.

-por donde pisas hay ruinas- murmuró Egon levantando una punta de flecha en perfecto estado – ¿te gustaría volver aquí cuando terminemos con? tu sabes- sonrió tomándola de la mano y atrayéndola con suavidad.

-si tu quieres me parece bien- susurró acurrucándose en un abrazo –prométeme que vas a cuidarte, que vas a cuidar de Ray-

-te prometo cuidarte, es todo lo que puedo decir- respondió besándole el cuello con ternura.

-¿Qué trato hiciste con Lilith?- preguntó curiosa sin soltarlo, la manera en que acariciaba su cuello y mejillas con los labios le provocaba escalofríos y se apretó más al abrazo.

-ya lo sabrás en su momento- fue todo lo que le dijo, atrapó los delgados labios de la chica con los suyos para darle un apasionado beso.

Durante varios minutos se olvidaron de que estaban a punto de enfrentarse a una pelea desigual, donde ellos eran los únicos mortales que podían perderlo todo; por ahora eran solo ellos dos en medio de la calurosa selva, tocándose, besándose y disfrutándose pues tal vez era la ultima ocasión en que pudieran hacerlo.

Las viejas piedras del antiguo templo se convirtieron en su lecho, la densa vegetación su habitación, era todo lo que necesitaban.

Aunque estaban agotados el hecho de sentirse, de tocar y saborear su piel les daba fuerza, la energía suficiente para amarse y entregarse con todo, de envolverse y enredarse en sus brazos, de entrelazar sus manos, de paladear sus sabores.

En unas horas tal vez su sangre se derramaría, pero ahora corría por sus venas quemándoles, los corazones latían por pasión y no por el miedo a morir, sus respiraciones agitadas no por huir sino por seguir el ritmo del otro.

Sus cuerpos unidos estallaron al mismo tiempo, más ahora no hubo exclamaciones sino más bien gemidos acallados, susurros llenos de paz y amor donde se declaraban las íntimas sensaciones provocadas el uno para el otro. No solo se entregaron físicamente, sus almas por fin se unieron en una sola.

Volvieron a la camioneta muchos minutos después, Ray se había despertado y tomaba agua mientras se estiraba un poco, los vio regresar y esbozó una sonrisa sincera… su amigo era feliz, ella era feliz y él era feliz también, ojalá su mundo perfecto no se viera truncado esa misma noche.

Al salir de la ciudad se proveyeron de comida rápida, la consumieron sin hablar, pensando en lo que estaba por venir. Peter rompió el silencio, su participación en el evento era más por el llamado de sus amigos que el interés de ayudar a la chica, estaba totalmente fuera de esa comunión que unía a Silvana con Egon y Ray.

-¿Cómo piensan usar las trampas? Si son tantos como dicen, van a ser insuficientes-

-a la mayoría les instalé un sistema de apertura manual, son las primeras que vamos a utilizar- Spengler al parecer sabía más de lo que estaba por venir – conforme los vayamos atrapando, el ejército de Botis comenzará a destruirlos, voy a enseñarles a abrir las trampas y las dejarán libres para que atrapemos a otros-

-Entonces ya tienes un plan de captura- razonó Ray dando un trago a su soda.

-Todavía no lo perfeccionamos, espero a que caiga la noche para reunirme con ellos, vas a acompañarme-

-¿con ellos?- Peter seguía confundido -¿te refieres a…?-

-si, a ellos- recalcó, aunque en realidad no le gustaba mucho pasar tiempo organizando un ataque con tres seres que en otra situación se encargaría de cazar.

-¿Qué va a pasar cuando la libere?- se animó a preguntar Sy que había permanecido en silencio.

-De nuevo va a entrar en ti- contestó Egon –si las cosas marchan según lo planeado no va a enfermarte-

-¿Cuáles planes?- insistió ella aunque sabía que no tendría respuesta.

-ya lo verás- fue todo lo que obtuvo -En cuanto la tengas vamos a abrir una vía de escape, Peter, tú irás delante de nosotros, Ray y yo custodiaremos a Silvana y supongo que alguna de las legiones cubrirá nuestra salida-

-¿Cuándo salgamos de donde… vamos a…?- Venkman seguía dudando de tan brillante plan ¿Quién en su sano juicio haría tratos con esos seres?

-lo sabrás en su momento- cerró el tema Egon -¿llevas contigo la daga?- miró de reojo a la chica que sacó la hermosa arma de entre sus ropas –perfecto, no la sueltes pues esta elaborada con cierta aleación que te va a proteger de sus ataques, digamos que es un repelente-

-puedo notar que la plata es uno de los metales…- se interrumpió pues al acercar el objeto a su brazo herido, este comenzó a dolerle más que nunca.

-¿Qué sucede?- alarmado Ray le descubrió la herida, algo se agitaba dentro de ella cada vez que acercaban la brillante hoja plateada.

-¡es la marca!- gimió ella.

-no…- tomó con ternura su brazo, Spengler los miraba atento, listo a ayudar a su amigo –ellos quieren que engendres con Fernando, algo se guarda aquí- recordó – Spans ¿tenemos algo de equipo de primeros auxilios?-

-Raymond ¿sugieres que…?- la chica tragó saliva dolorosamente.

-Tenemos lo básico- informó Egon sacando una pequeña valija –vamos a necesitar tu ayuda Peter-

-¿Qué diablos piensan hacer?- hizo un gesto de incredulidad -¿van a abrirle el brazo con este calor en medio de un sitio insalubre?- bufó –afortunadamente este par te quiere- gruño sarcástico a la chica.

-pero…me va a doler- susurró asustada.

-¿desde cuando reaccionó así la cicatriz?- Stantz estaba molesto, algo tan obvio lo dejó de lado, tal vez eso era importante para cortar el lazo con Federico.

-desde que nos capturaron, digo… desde que me capturaron-

-se supondría que si lo causara Nahama, habría desaparecido junto con ella- razonó Spengler –si reacciona así con la daga entonces es algo relacionado con Federico-

-¿y que van a hacer? ¿Cortarle el brazo?- Peter no sabía si salir corriendo, detenerlos o vomitar.

-solo…vamos a abrir un poco- murmuró Ray observando detenidamente la marca con las gafas de aumento –préstame la navaja-

-no- respondió ella de manera casi inaudible –me da miedo-

-solo voy a intentar hacer una pequeña incisión- le contestó él –si duele más de lo que puedas soportar me detengo-

-creo que el indicado para hacer esa incisión soy yo- reclamó Peter arrebatándole la navaja, era obvio el conflicto en sus dos amigos, no querían lastimarla, pero también era evidente el dolor por el que la chiquilla pasaba –si esto es un lazo con ese tal Federico, puede causarnos problemas esta noche-

-suena lógico- contestó Egon rodeando los hombros de Sy con su brazo –Ray tu sostenle el otro brazo y el torso –nena por favor aguanta lo más que puedas-

-después de esto no podrán decir que no soy su amigo- gruñó Peter, con habilidad empuño la daga y sujetó el brazo de la chica, cuidadosamente acercó la punta que apenas y tocó la piel la hizo gritar de dolor haciéndolo saltar -¡¿podrían callarla y sostenerla?!- gritó exasperado, el sudor goteaba por su frente, Ray hizo un atado con la manga de una camisa y se lo dio a la chica para que mordiera.

Increíblemente conforme acercaba la filosa punta, la carne se replegaba como si tuviera conciencia propia y quisiera evitar el contacto con el plateado material.

Venkman sujetó entre dos dedos una porción de la piel enrojecida, al tacto era caliente y gelatinosa como si estuviera a punto de reventar una pústula, más la sensación de objetos alargados moviéndose dentro de ella era repugnante; apretó con fuerza sin ver al rostro a la joven que intentaba no gritar o retirar su brazo, clavó de un solo golpe la punta de la daga y soltó la piel que se abrió fácilmente.

Un líquido blanco y pastoso comenzó a drenarse, no tenía olor alguno y ni un solo gusano salió para sorpresa de los tres científicos, la carne roja comenzó a replegarse de manera natural, adhiriéndose a epidermis que se limpiaba poco a poco de la extraña sustancia; Spengler soltó ligeramente a Silvana para sacar una caja plástica de su mochila y guardar parte del pegajoso líquido, ella se reclinó suavemente en el hombro de Raymond inconsciente.

-¿esta bien?- preocupado el rubio la soltó y buscó los latidos en la vena carótida, insistió más no los detectaba -¡necesito un estetoscopio Spans!- urgió a su amigo que guardaba con cuidado la muestra mientras Venkman terminaba de exprimir la herida sin dejar su exagerado gesto de asco. Recibió el aparató médico y comenzó a auscultarla.

-¿Ray?- preocupado Egon buscaba su pulso en la mano sana, Venkman ya limpiaba con desinfectante la herida y la envolvía en una venda esterilizada -¡no encuentro pulsación alguna!-

-tranquilos- murmuró Peter acomodándole el brazo a un costado, la miró entrecerrando los ojos –no respira supongo que sus latidos bajaron- apoyó la palma de su mano en el esternón y sin previo aviso presionó con fuerza tres veces –Spengler dale respiración- ordenó; la acostaron en el reducido espacio y comenzaron con la maniobra de resucitación.

Bastaron dos nuevos impulsos por parte de Venkman para que la chica recobrara el aliento aunque no abrió los ojos.

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ok ya está Venkman aquí y no es tan odioso después de todo