Vale, pues... ehm...

Aunque Minerva no quiera Albus extiende la mano hacia ella.

Ella mira la mano y se sonroja de muerte.

Esto puede ser aún más vergonzoso cuando te estás acostando con él, ¿verdad?

Sí. Contrario a lo que podría pensar, porque si antes creía que alguien podía darse cuenta, ahora está segura de que TODOS lo SABEN.

No todos, pero lo saben los importantes. De hecho Pomona debe inclinar la cabeza e imaginarse a Dumbledore, ehm... dándole a Minerva. Arruga la nariz.

La arrugas porque te lo estás imaginando mal.

La arruga porque es raro igual.

No, no lo es.

¿Es perfecto y maravilloso? Albus se acerca por la mano de Minerva proque ella parece estar jugando dentro de su cabeza.

Ella se sonroja más porque prefiere discutir con Pomona que descruzar los brazos.

—Ehm... ¿les estás enseñando a las chicas como negarse a bailar con alguien? —pregunta Albus en broma.

—¡No! —se sonroja más y le da la mano sin pensar

—Menos mal, no suelo llevar muy bien el rechazo.

—Tal vez deberías empezar a aprender, entonces.

—Es eso una amenaza —maaaano a la cintura.

—Una recomendación, más bien —mano al hombro.

—Suena bastante a... amenaza, querida —se ríe un poco, acercándola a él bastante más que lo que la acercaba hace quince días

—Tengo ese poder —sonríe un poco de lado dejándose acercar, bastante más cómoda con la cercanía que hace quince días.

—Vaya que sí y está perfectamente bien con los alumnos, ¿pero... conmigo?

—Eres el peor de todos...

—Yo diría el mejor. Sin duda —se humedece los labios y hace un cejas cejas.

—No, definitivamente no —se ríe un poco y vuelve a sonrojarse.

—¡Qué va!

—Claro que sí.

—Dime, ¿quién más te hace sonrojar tanto?

—¡No es algo de lo que estar orgulloso!

—¡Desde luego que lo es! Con la cantidad de veces que tú estás solo con el ceño fruncido y cara de enfado, disculpame, pero sonrojarte me parece una habilidad enorme

—¡No siempre estoy con cara de enfado!

—Cuando estás conmigo... no siempre.

—Ni cuando no —responde sonrojándose y apartando la mirada.

—No sé decirte que pasa cuando no estás conmigo, así que en ese sentido si te doy un punto a favor —le acaricia un poco la espalda—. Les explicas los pasos, ¿por favor?

—¿Y-Yo?

—Tú explicas mejor que yo... —y yo mientras tanto puedo molestarte.

Es que ella se gira a mirar a todos los niños y aun se sonroja más, tragando saliva de forma un poco exagerada.

—A menos que me digas que... te da pánico escénico.

—Soy profesora. No tengo pánico escénico —protesta.

—Hasta ahora que te he pedido hablar y explicar mientras... te abrazo —se le acerca un poquito más.

—P-Pues no me... —intenta separarse un poco.

—Ah, no... creeme, no vas a soltarte —se ríe un poco—. Y creo que mejor te apuras antes de que perdamos del todo su atención.

—Pero es que... —igual saca su varita para hacerse el hechizo de hablar en alto y que todos la oigan.

Dumbledore sonríe... con esa cara de travieso que es imposible quitarle a veces.

—¿Sabes que Henry se refiere a ti como... "mi mujer"? —decie susurrarle justo en este momento

Levanta las cejas pero se contiene que gritar "WHAT?" con no sé que fierza de voluntad, la verdad. Dumbledore sonríe aún más mirándola a los ojos.

Tras unos instantes consigue carraspear un poco y llamar la atención de los alumnos con un "muchachos"

Ella es más eficiente, hemos de decirlo.

Oh, sí. Y eso que sí esta roja como un tomate, pero muy seria. Explica con bastante dilación como hacer los pasos básicos intentando no mirar a Dumbledore a los ojos.

Albus le sonríe con cierto orgullo dejándola hacer sin interrumpirla ni molestarla. Es que tampoco va a hacer que haga el ridículo enfrente de su salumnos, si bien que sabe que cuesta conseguir que se callen todos con un "muchachos"

Aunque puede que cuando sea un poco más imprescindible mirarle, se sonroje más y se desconcentre y pierda el hilo de la frase.

Eso no es su culpa.

¡Sí lo es!

Vale, pero no es responsabilidad suya. Puede que baje un centímetro la mano, justo al borde de su ropa interior.

Ugh! Ugh! NO!

No más abajo. Lo jura. Aún es área permitida

La FULMINACIÓN IGUAL.

Él mira alrededor tan tranquilo. ¿Ya podemos bailar bien? O... vas a dar más instrucciones?

Hace un gesto a Filius para que suba la música y se separa un poco porque se supone que ahora tienen que ver y corregir como bailan los demás.

—Hay que... enseñarles con el ejemplo.

Minerva se quita el hechizo de la voz.

—Para eso lo hemos hecho primero y todos han podido ver.

—Venga, unos minutos. He pedido esta canción para ti.

Es que se sonroja otra veeez.

—Llevo bailándola contigo en mi cabeza desde el otro día que la bailamos.

—Vale, vale...

—Mi mujer ha aceptado.

—No recuerdo haber dicho "Sí quiero".

—¿No quieres ser mi mujer? Eres mi mujer, desde luego —se ríe.

—¿L-Lo soy?

—Pues ¿quién más va a serlo si no tú...? —parpadea un poco descolocado.

Es que... ella quisiera esconderse ahora mismo, pero solo cierra los ojos intentando mantener la postura.

—Vuelta —le pide moviendo el brazo para que dé una vuelta.

Va a tropezar, ya te lo digo

Tan monaaaa. Albus la sostiene como puede de la cintura y aprovecha para esconderse entonces

—¿Todo bien? —pregunta riendo

Asiente per no sale de ahí y él se ríe un poco.

—Es como si tuvieras un botón, querida. Hago algo poco mal y te descompongo —le da un besito en la cabeza.

—¡Pues no hagas nada mal!

—¿Pero qué hice mal? Mira, vas a ver lo que es hacer algo mal... —susurra y... mueve la mano un poco. Ahí tienes el bra que ha desaparecido.

El salto, se separa saliendo de su escondite.

Sonrisita y es que te daría un besito en los labios, porque no se le ha olvidado que está de muy buen humor. Se ríe.

—¿Ves? ESO es portarse mal inesperadamente.

—¡No lo hagas!

—¿Por qué? ¿Crees que tus alumnos van a notarlo? ¿Quién se fija tanto? O quizás Pomona que no nos quita los ojos de encima.

—¡No por eso!

—¿Entonces?

—Por que me pones nerviosa...

—Es justamente lo que quiero, querida.

—¿Por qué?

—Porque eres adorable cuando estás nerviosa —ya es bastante raro Albus diciendo la palabra adorable. Sospecho, no es por nada, que lo que quiere es ponerte más nerviosa—. Mira que estamos enfrente de la escuela, y estás bailando muy bien... pese a los nervios. Fuera de esa vuelta fallida.

—A-Adorable.

—Si consideramos que adoración es... o rendir culto a una deidad mucho a o amar a alguien... sí.

Minerva parpadea con eso.

—¿No te parece?

—N-No lo sé...

—¿Qué estás pensando que no me estás diciendo? Tienes cara de cierto pánico, Minerva —levanta una mano y le hace un cariño en la mejilla porque, vale, sí se trata de ponerla un poco nerviosa, no de que se ponga rara. No sonríeeee.

—N-No, no tengo pánico.

—¿Entonces?

Gira la cara, es que sí esta en pánico.

—¡No te vayas a hacer gato!

—N-no... —susurra.

—Mírame a los ojos.

Lo hace y él le sonríe.

—¿Me he pasado otra vez? —pregunta un poquitin agobiado, pensando en la ropa interior que le ha desaparecido y es que sabe manejar esto mucho mejor cuando Minerva le grita y le regaña que cuando entra en pánico, ya se ha dado cuenta.

Ella niega.

—Sé hacer esto mucho mejor cuando me regañas que cuando... solo me miras así. Ven —la atrae hacia sí y la abraza a ver si se le esconde otra vez en la barba.

Minerva lo hace un poco y cierra los ojos, tomando aire, él le recarga un poco los labios en la frente a pesar de que le dobla el sombrero, pero es que...

—Gracias por ayudarme en la tarde con mi carta... no lo habría hecho sin ti —susurra.

—¿La... carta? —agradece el cambio de tema, la verdad.

—La que has enviado así... seguramente yo la habría revisado por los próximos dos días y luego lo hubiera olvidado.

—¿Por qué?

—Porque quería una carta perfecta... y no hay manera de hacer una.

—¿Por qué era tan importante?

—Es un gran amigo con el que peleé... de joven. Y... Bueno, uno no sabe cuando va a morirse —bromea.

—¿Está muriéndose y tú le envías artículos de investigación?

—¿Cómo sabes que no soy yo? —se ríe.

—Por que LO SABRÍA si te estuvieras muriendo.

—Quizás me estoy muriendo lentamente empezando por el dedo pequeño del pie... además, ¿quién no esta muriendo lentamente a mi edad?

—Quién no está muriendo lentamente a cualquier edad...

Albus se ríe un poco más.

—Él... está ahora en una... en una casa de retiro, aislado y... con poca estimulación mental.

—¿Por qué? ¿Es una enfermedad neuronal? ¡No debiste mandar esos articulos a un hombre enfermo, Albus!

—No creo que tenga ninguna enfermedad neurológica, solo... esta viejo, cansado y solitaro. Como yo.

O sea... es que... mereces caerte ahora mismo o algo.

Se tropieza un poco, vale.

No, pero es que... mirate, estás bailando a las nueve de la noche rodeando de niños. ¿Qué coño tienes de solitario y cansado?

Albus aprieta los ojos, vale, Gellert, vale. Gracias por el toque de realidad. Tampoco está viejo, ¿¡por qué eso no lo reclaman!?

Y no voy a hablar de la vejez cuando la tia ABUELA de este niño viejo, solitario y cansado sigue con vida.

Gracias. Vale, solo es una manera de describirle para que Minerva venga a decirle que él no está viejo ni solitario ni cansado.

—¿Entonces porqué está retirado y aislado?

—No tiene familia... fuera de una tía suya que ya está mayor y, bueno, creo que tiene alguna otra enfermedad —llamada cadena perpetua.

—¿No tiene mujer e hijos?

Albus... niega con la cabeza

—Oh... es bastante triste. ¿Cómo supiste que está enfermo?

—Me han... avisado. Vive en el norte, en... noruega —se humedece los labios. Minerva levanta las cejas.

—Aún creo que no debiste mandarle esos artículos.

—¿Por? —la mira a los ojos y es que, ahí están olvidándose de todo mundo, chicos.

—Es un hombre moribundo, enfermo y solitario, necesita un amigo que le comprenda, no que le restriegues por la cara tus méritos.

—¿Cómo puedes comprender a alguien en esas condiciones? ¿No es mejor.. darle un poco de tregua y sacarle de ahí al menos mentalmente?

—Es que debiste ir a verle —sentencia. Albus aprieta los ojos.

—No aún. Escribirle era la única opción.

—Bueno, entonces escribirle ofreciéndote a hacerlo o invitándole a venir unos días, preguntándole por él y cómo se encuentra y haciéndole saber que estás preocupado por lo que le pasa.

—Me... ofreceré a ir si me contesta. Es complicado, debí escribirle hace treinta años.

—¿Por qué no lo hiciste? ¿Solo porque estabais enfadados? —La pregunta del millón.

—No sabía que escribir, luego... había pasado demasiado tiempo y era absurdo hacerlo. Luego había pasado aún más tiempo y... ahora no puedo volver el tiempo atrás.

—Bueno, por lo menos ahora ya está, esperemos que no esté muy enfermo

—Espero yo que quiera contestarme.

—¿Crees que te guarde rencor?

Albus mira a Gellert e reojo. ¿Tú qué opinas?

—Creo que podríamos inventar una nueva palabra para "rencor"...

—¿Por qué os enfadasteis?

—En realidad... me enfadé yo por algo que pensé que era su culpa. Luego descubrí que era la mía —suspira.

—¿Cuándo pasó esto? No tendría porqué tenerte rencor entonces. Tal vez debiste escribir una disculpa.

—Exactamente así, cambiando de ideas cada cinco minutos y pensando en lo que debí hacer es que se nos ha pasado la vida. Hasta hoy.

—Oh... bueno, esperemos que esta vez funcione.

—Está vez, para empezar, ha funcionado gracias a ti —oootro besito en la frente.

—Promete que si el hombre te responde y esta enfermo vas a ir a verlo, aunque esté en... espera...

—Verlo... —valora tragando saliva.

—Espera, espera... ¿has dicho que estaba en Noruega? —es que la cara de susto/preocupación.

—Sí.

Minerva se muerde el labio.

—¿Qué pasa?

—Solo... pensaba... —niega con la cabeza.

—¿E-En? —se agobia un poco, sosteniéndole la mirada.

—Es que... Noruega... y además no hay muchos magos ahí. ¿Que tan al norte?

—Lo bastante, ¿por?

—¿Por lo menos es una comunidad de magos, no? —le mira aun más preocupada.

—¿Por qué lo preguntas? —¿¡sabrá ya de quién habla?!

—Porque me preocupa. Quiero decir, no es como que esté en algún lugar horrible o infiltrado con muggles o algo parecido.

—¿Por? —Está en un lugar HORRIBLE. Sí.

—¿Lo está? ¡Por merlín! —es que hasta se lleva las manos a la boca.

Es que ahora le has puesto histérico a él... la mira intensamente, en silencio.

—¡Debiste decirmelo antes! ¿por qué no me lo dijiste? ¡Es peligroso!

—M-Minerva... —es que traga saliva.

—Es que no puedo creer que lo hayas hecho. ¡Que me hayas permitido así de fácil enviarle! ¡Tienes que detener a Fawkes! ¡No puede ir ahí!

—¿P-Por... por que no puede? Es... solo es que... bueno...

—¿Qué? Alguna forma habrá, ¿no?

—Pero no tiene por qué, Fawkes puede ir y volver... quizás incluso ya este de vuelta. No hay peligro.

—¿A Noruega? Albus, le dije que fuera volando!

El doble parpadeo.

—¿Qué pasa si llega ahí cansado y hambiento y... y nadie puede atenderle o dejarle descansar o le hacen daño?

—E-Espera... ¿volando? Oh... oh! —la larga lista de sentimientos encontrados—. Eso ha... sido un poco cruel.

—¡Pues por eso!

—¿Por qué le has... dicho eso? Es... —parpadea otra vez pensando y notando que... el problema es ese. Nada con Nurmengard. Se... ríe un poco aliviado.

—Pues porque necesita hacer ejercicio y ¡pensaba que tendría que ir a... Londres o lo que sea! ¡No al maldito polo norte donde ni le darán de comer al llegar!

—No, no creo que le den de comer, ciertamente —niega con la cabeza—. Y ya no estaba tan joven.

—Y... es que si está con muggles... si está enfermo tal vez ni sepa cuidarle.

Albus se ríe otra vez, solo por la tensión.

—Va a tardar algunos días en llegar... y sí, imagina que nadie puede cuidarle —un poquito de drama por su pájaro—. ¡No tenía que hacer tanto ejercicio!

—¡Pues haz algo, hazle volver o algo!

—Que le haga volver... pero qué hay de mi carta —la mira con media sonrisa.

—Pues dile que vaya apareciéndose.

—No es tan fácil contactar a un pájaro a la mitad del Mar del Norte.

—¡Manda un patronus o lo que sea!

—No sé si sea yo tan poderoso... —ahora puedes darte cuenta de que te está tomando el pelo.

—Bloody hell, Albus! —protesta y le suelta, porque va a ir a hacerlo ella.

—Eh, eh... calma. No la suelta del todo de la cintura. Ahora que volvamos a mi despacho lo arreglo, no creo que esté demasiado lejos... y Fawkes es bastante listo, como su dueño. Ya me sorprendía cuando salió volando, quizás llego al borde de la isla y se apareció en Suecia igual... y va a esperar el tiempo apropiado para que supongamos que fue volando.

Minerva frunce el ceño con eso.

—Probablemente sí este volando —agrega después de ver esa cara. Dios mío, Minerva, como das miedo cuando quieres.

—No le avises entonces. Como no regrese famelico y medio muerto se queda sin galletas.

—¡Pobre muchacho!

—¡Nada de pobre! ¡Es un embustero!

—Eso es lo que YO haría, pero no sabemos si él va a hacerlo.

—Al final, a quien está fastidiando es a ti, que va a llegar tu carta más tarde.

—¿De verdad te acabas de enfadar con mi mascota por algo que te he dicho que yo haría?

—Sí. Es igual que tú.

—A él le consientes más y le das muchas más galletas... y en honor a la verdad es mucho más obediente que yo —comenta pero igual saca su varita.

—Solo le avisas porque eres un desesperado.

—Ni siquiera ha protestado cuando has dicho que vaya volando... ¿cómo que soy un desesperado?

—Si no ha protestado es porque ya pensaba hacer esto.

—O pensaba volar hasta allá. Los fénix son perfectamente capaces de hacer vuelos trasatlánticos.

—Lo sé.

—Pues ahí está, seguramente volverá muy fuerte, delgado y guapo y te enamorarás de él.

—Pero si protesta cuando le doy galletas sin azúcar. Hubiera protestado.

—¿Le das galletas sin azucar? —sonríe de lado.

—No quiero que acabe diabético.

—Me alegra que, como siempre, seas tu la que nos cuide —se acerca ¡y le da un beso en la mejilla!

Minerva se sonroja porque eso ya es demasiado y además o sea... ¡es que antes ha dicho eso de ser su mujer! Que aunque ya se le ha pasado un poco el susto aun no lo supera del todo.

Pues es que eres su mujer, en el sentido más obvio que hay en el mundo. Quiero recordarte, Minerva, que todo esto empezó con decir que ustedes dos son un matrimonio viejo... así que sí, en efecto, eras su mujer incluso desde antes de acostarte con él.

¡Pues él no lo ha dicho así!

Sí que lo ha dicho así, es que además, ¡lo es! No sabe cómo es que lo duda, eres LA MUJER en su vida.

¡No! O sea... ¡no ha dicho eso!

¿Qué ha dicho? ¿O qué han entendido? ¿Que es como su esposa? Es que... igualmente es como su esposa.

Pues que... o sea, sí, eso pero...

Pues es que eres como su esposa, querida, al menos ahora ya tienes TODOS los beneficios... escuchen eso con la voz de Pomona.

¡Ugh! ¡No los tiene!

Volvemos a insistir con el asunto de los "ughs" de Minerva en momentos raros. Ala, ¿qué beneficio no tiene?

Pues no la presenta a los demás como su esposa. Ni lleva el anillo de Kendra Dumbledore en el dedo. (dafuq?) Ni siquiera un guión con su apellido.

Pues si casi le mata cuando se han llamado McDumbledore. Tampoco niega que sea su mujer ni le dice a Henry que no es su esposa.

¡Lo cual es terrible!

No se lo parece o esa no es tan terrible ser esposos sin serlo, ¿o sí? O sea, ella querría ser su esposa esposa, ya lo sabemos, pero...

A ella sí.

Pero es que él no sería un buen marido, no uno oficial pero es un muy buen marido así.

Esas cosas que se cree él solo.

Digamos que un pseudo marido. Ohh... ¿le estás diciendo que no es un buen pseudo marido?

¡No debería ser pseudo!

Albus Dumbledore no tiene derecho alguno a pensar en ello siquiera.

¡A la mierda con sus derechos! ¡ELLA tiene derecho a que lo piense! ¡Y a plantearse si tirarse o no desde la bloody torre de astronomía cuando se quede embarazada!

Igualmente sigues siendo su mujer. Aunque protestes

—Aun así solo lo avisas por desesperado.

—Ehm... ustedes dos —la voz acusatoria de Pomona les interrumpe. Aun así, Minerva insiste en el desespero.

—¿Por qué soy un desesperado? —Pomona, lo siento pero es que te ignora por completo cuando Minerva habla. Bueno, por suerte ella no, se sonroja al verla, deteniendose.

—Ehm... ¿van a bailar nada más o van a enseñarle a alguien como hacerlo?

—Sí, sí —le suelta bajando la cabeza, sonrojada.

Albus arruga la nariz y la deja, vale, ¡aunque sigue sin saber por qué es deseseperado!

Pues porque solo quiere que llegue YA la carta y seguro también tener la respuesta.

Oh... eso. Uff... ya, vale, ¡?pero es que! MInerva no conoce todas las agravantes de la situación.

Desesperado.

—Ehm... gracias, Pomona, creo que Minerva me absorbe la cabeza —declara, sonriendo un poco.

Total, que ahí se va Minerva a corregir a los niños justo al otro lado de la habitación de donde está Albus. Pomona la sigue.

Se sonroja mirándola de reojo y aprieta un poquiiito el paso.

—Cielos con ustedes dos, parecían... ¡yo qué sé! Dice él que le absorbes el cerebro... ¿sabes que te llamé tres veces antes de que me hicieras caso? —exageras, Pomona, exageras.

—¿Qué? ¡Claro que no lo hiciste!

—Por supuesto que sí y tú estabas ahí nada más haciendo sonrisitas y hablando de no sé qué de que tú les cuidas.

—¡Solo hablabamos de Fawkes! —igual se sonroja con eso porque ¡lo ha oído!

—Ya, claro, de Fawkes. Son los más melosos del mundo... —medio protesta, riendo.

—Sí, le ha mandado a llevar una carta al otro lado de Europa.

—Y ahora vas a intentar decirme algo meeeeeega aburrido solo para que no pregunte.

—¡Es la verdad!

—Una de un asunto oficial del ministerio que blablabla... ¡te conozco bien! Y... ¿qué estaban haciendo hace rato en su despacho que has salido como GATO?

—¡Nada!

—¿Y qué hacías como gato? Nunca estás de gato así porque sí y menos en el hombro de Albus con el haciendote cariñitos... ¿estás haciendo así como una fantasía rara?

—¿Qué? ¡NO!

—Pues yo te ví y era raro...

—Solo estaba de gato, a veces lo estoy.

—Con Albus.

—Sí.

—¿Haciendo qué? No seas tonta.

—Hablando, preparando este asunto de la carta.

—Hablando como gato. Ya...

—Lo de gato ha sido al salir.

—¿Como por qué razón?

—Solo porque... estaba probando un punto que discutiamos.

Pomona le mira de reojo.

—Se le ve contento.

—Siempre se le ve igual.

—Qué va, si me ha dicho un montonazo de chistes en lo que veníamos para acá.

—Siempre dice esas cosas.

—Vale, vale... piensa lo que quieras. De hecho piensa que está igual y le da lo mismo, eso seguramente te hace sentir más centrada... pero en el fondo sabes que no es cierto.

Ojos en blanco de Minerva.

—Y además, si quieres piensa que no te hace sentir ni un poquito bien que el tipo esté idiotizado contigo.

Minerva la mira de reojo un poco sonrojada.

—Lo está, ÉL fue a pedirle a Filius que tocaran la Flor de Escocia y créeme que no fue por mi, ni por Filius ni por nadie más. También dicen que les ha pedido a los elfos desayunar el té especial que tomas tú en las mañanas y poner un menún más acorde a tus gustos... como si el que tuvieramos no fuera acorde ya a tus malditos gustos.

—¡Yo no he pedido nada de eso!

—Nadie te acusó de pedirlo, tonta.

—Luego dices esa clase de cosas de mí.

—Estamos hablando de que Albus está atontao, no que tú eres... así como eres de aprovechada —se ríe. Y Minerv la fulmina—. ¿Aún niegas que esté contento?

—No lo he negado, pero siempre es así.

Pomona se ríe.

—Siempre es alegre y hace chistes, sí... pero, buff! Niña, ¡por Merlín!

—De todos modos...

—No me digas, que ya me imagino que vas a decir que de todos modos todo es un draaaama. ¡Eh! Washburg, no te pegues tanto a Bedford y muevete más lento... —corrige a un chico un poco, separándole de la chica y volviendo a girarse a Minerva—. No lo es.

Ella añade una MIRADA a la corrección. El niño da tres pasos atrás solo con la mirada.

—Y no entiendo por qué estás tan empeñada en hacer drama cuando nooooooo hay drama qué hacer.

—No estoy haciendo drama.

—Si lo estás haciendo, entre eso y el quejido incansable... —medio protesta, claramente en broma.

—No es cierto, solo digo que todo es normal y no hay para tanto.

Pomona suspira.

—La verdad no sé a ti qué te parecería que clasifica como "no normal" pero secretamente siempre pensé que el día que todo esto pasara con Albus estarías al menos una semana en el perfecto humor en que yo al menos conseguiría un bloody jardín vertical.

—Bloody hell! —protesta, porque ¡está de buen humor!

—¿Sabes? Minerva llega bailando al desayuno, le sube unos cuantos puntos a los Slytherin por portarse bien... ese tipo de buen humor inexplicable —con el cual pudiera burlarme de ti toda la vida, agrega para si.

—¡No voy a empezar a hacer el tonto!

—Qué pena...

—Estar de buen humor no es perder el sentido común.

—Es que no puedes estar siempre tan...así, tan controlada. Pensé que Albus sería el que fuera capaz de hacerte perder el control.

Albus dice que SÍ que es PERFECTAMENTE capaz de hacerle perder el control, si la primera vez le pasó por encima como un tornado.

—Pero no así de un modo desordenado.

—Es que entonces pierdo toda esperanza de algún día verte desaforada...

—Desde luego que sí.

—¡Bah! Eso es completamente decepcionante —se ríe otra vez.

—No pretendía que fuera de otra forma —sonríe un poco igual

Pomona hace los ojos en blanco pero sonríe también, cómplice.

—Eres insoportable.

—Y aun así...

—Tengo que arreglármelas para soportar tu presencia, sí —niega con la cabeza riendo—. ¿Vas a ir con Albus saliendo de aquí o... podemos ir a tomar algo a mi oficina?

—Mejor mañana después de clase —no le mira.

—Porque hooooooy me voy a ir con Aaaaaalbus

—Porque hoy es tarde y mañana hay clase.

—Y vas a irte con Albus —las risas.

—Eso ya lo veremos —igual se sonroja.

—Claro que sí, Minerva va a ir al fabuloso metesaca con Albus Dumbledore...

—Bloody hell, Pomona!

Es que lo hace solo por obtener estas respuestas.

—Vale, vale, ya, me voy con Filius antes de que me mates

—Escucha...

—¿Aja? —se detiene

—Le... pregunté lo que hablamos.

—¿Qué? —frunce un poco el ceño.

—Pues sobre si... ya sabes.

—Sobre si... eres...

—¿Eh?

—Vale, no, no sé.

—Sobre si él era... sobre... antes de... esto.

—Ohhh! —cejas al cielo, se le acerca—. ¿Sí? ¿No? Tiene toda la cara de virgen del mundo... incluso ahora.

—Pues no. Ni antes de esto —aprieta los ojos y la hace callar porque tampoco quiere que todo el mundo les oiga.

El grito silencioso de Pomona de ¿QUÉEEE? Es que casi le tapa la boca.

—¿Cómo?¿ Con quién?

—Marchbanks.

—Ma-Marchbanks... la... la... la... ¿¡QUÉEE!?

—Shhhhh no grites. Sí, la sorda. Griselda. La examinadora.

—¡No me jodas! ¿¡Cuándo?! ¿¡Cómo?! ¿¡Albus!? ¡El muy cabrón!

—Hace como mil años. Antes de ser profesor. ¿Puedes dejar de gritar?

—¿Desde entonces? —esta lo está entendiendo mal, está entendiendo que tenía como una relación con la zorra Griselda esa—. ¿¡Y la ha traido aquí, contigo, sin decirte?!

—No sé cuantas veces ha pasado, Pomona...

—Pues a mi me importa una mierda, esa mujer no vuelve a entrar en esta escuela, como que me llamo Pomona Sprout —como que vas a fallar a tu palabra en unos meses...

—¡Pomona! No es algo que podamos impedir, ¡la manda el ministerio!

—¡Pues me da lo mismo! Y el cínico de Albus Dumbledore... —le busca con la mirada en el salón. Minerva levanta una ceja—. ¡¿Cómo puede traerte aquí a una querida?! ¿Qué le has dicho? Te has enfadado, espero, ¡le has dicho que ÉL pida que no la vuelvan a traer! —Pomona, eres demasiado pasional.

—No parecía como que aun estuvieran... en esa clase de relación. Por como lo contó fue cosa de una vez.

—Una... oh. Oh —vale, desfrunce un poco el ceño—. ¡Igualmente! Tú además me caes mucho mejor, estás mucho más guapa y tienes muchísimo más ingenio que ella. ¿Qué es lo que siempre dice a gritos...?

Minerva sonríe un poco con eso, como que le lleva setenta años o así.

—Y un mejor acento, desde luego... y seguro eres mejor en la cama.

—No sé qué es lo que siempre dice...

—Algo que siempre dice de Albus...

—¿Que ojalá siguiera acostándose con él? —sonríe de lado, tan cínica, porque si esta de buen humor, maldita sea.

Pomona levanta las cejas y es que... se muere de risa, olvídate del enojo. Minerva sonríe un poco más pero intenta no hacerlo.

—Vamos a hacerle la vida IMPOSIBLE —sentencia pomona recargándosele un poco encima.

No dice que sí... pero tampoco dice que no y ya sabemos que quien calla... Y Griselda, TIEMBLA porque tu vida aquí nunca será buena, eso te lo aseguro.

Oh, desde luego que no. Se acabaron los privilegios y respeto y educación para ti, querida.

La ventaja es que Griselda Marchbanks no va a enterarse, que está mas sorda que una tapia. Y aunque se entere ni va a saber por qué

Seh, pero ni va a enterarse... Minerva: "Hola, bruja pelandusca, ojalá mueras". Griselda "Gracias, cielo, me encantó verte"

Exacto. ¿Puede haber algo más divertido? Potter y Black, dejad de besar a gente e id a comprar cosas al palacio del bromista para que que podamos requisarlas.

En relaidad creo que vamos a tener tarde o temprano que hacer una de esas escenas.

Quereis ver a Minerva echando petardos en la sopa de Maschbanks "Oh, cielos, otro filibustero aquí, lo siento, ya sabes cómo son los chicos... una edad difícil... Cinco puntos para James Potter por comprarlos de los que se encienden aun mojados. Buena inversión, muchacho, buena inversión" Y la otra "¿Que Albus qué? sí, ya sé que es un bromista".

Remus se SONROJA de golpe en cuanto entra del salón de la mano de Sirius, pero no puede evitar traer otra vez su sonrisa idiota.

Sirius, que por cierto, saluda a todos los que le muy amablemente antes le han hecho notar sobre Remus pasando de él.

Remus le aprieta un poco más la mano y es que... no es tan fácil. Aunque es mucho más fácil cuando Sirius te aprieta la mano de vuelta y sonríe así viéndose tan jodidamente guapo.

No solo eso, se gira a sonreírle a él y a tomarle de la cintura.

Remus traaaaga saliva y... es que ni siquiera sabe bien qué hacer pero vale, supone que ahora mismo será la niña. Le abraza del cuello.

—¿Qué pasa? ¿prefieres al revés?

—Nah, está bien... solo estoy nervioso —y es que en la vida me ha mirado tanta gente como hoy... Traga saliva.

—No pasa nada, esto es divertido, mira —hace un par de gestos exagerados y que ambos den una vuelta. Remus se ríe en automático.

—Claro que lo es, todo lo que es contigo suele serlo.

—Entonces no estés nervioso —le sonríe.

—Pero es que mira como todos nos ven, seguro... Me detestan.

—Seguro quieren saber tu secreto...

—¡Nuuu! —se le acerca y esconde un poco—. ¡Sirius!

—Pero no van a descubrirlooo —canta un poquito.

—Eso espero... ¡más nos vale! —y es que más cerca es más... fácil—. ¿Dónde está Peter y la niña esa?

Sirius les busca, sinceramente ya satisfecho con la reacción de Remus y de la gente. Creo que Peter aun esta bailando con la chica, sí. Así que gira para que Remus pueda verles.

Remus la mira y por si acaso, se le abraza un poco más a Sirius. MI sirius. Un poco más y sí le va a mear encima. Como haga eso sí se va a enfadar. #Siriusly

No, no va a mearsele encima por dios, tampoco. Quizás siendo lobo lo haga. Ejem. Pero ese es otro caso.

Bueno, pero siendo lobo ya se peleará.

Por ahora solo lo abraza más y créeme, no tienen el palmo de distancia que quisiera Mineva.

—¿Les ves? ¡Y eso que Peter parecía tonto!

—Ya, ya veo... niña tonta, ¡es súper bonita!

—Pero no tan sexy como tú.

—Esa es una tonteria que solo ves tú —igual sonríe un poco con eso. Toma niña tonta.

—Mejor, así no tengo que compartirte.

Remus se ríe.

—Black! —lo llama una chica Ravenclaw que está bailando tres personas más allá, acercándose a ellos con su pareja.

Sirius da un saltito y se gira porque por un momento ha pensado que era una profesora. La chica le mira, mira a Remus.

—¿Ya te han perdonado?

—Seeeh, no es fácil soportar a un idiota como yo, pero soy irresistible.

—No has mejorado tus elecciones en realidad...

—¿No? ¿Por?

—Pues... —mira a Remus de reojo.

—¡Ah! Se lo dices a él, claro... que tonto.

—No, tonto —ella se ríe. Remus se esconde un poquito más en Sirius sin decir NADA.

—¿Entonces? —sonríe

—A ti... o sea un chicos, ¿de verdad? Y... bueno, o sea, no que tenga nada contra él, pero...

Sirius sonríe un poco de lado.

—Quizás es por eso que no elegiste a ninguna chica... yo ya lo sabía —ella se ríe—. Siempre lo supe.

—¿Qué sabías?

—Que eres homosexual, obvio... son de esas cosas que se notan —le mira sonriendo un poco, y no es reclamo en realidad, es solo curiosidad.

Sirius levanta las cejas y la verdad... le incomoda un poco.

—Y es de tener bastante suerte. Encontrar a alguien que también lo sea. Me gusta además la apertura. Yo tengo un primo que lo es...

—Creo que no lo soy exactamente. O no solo eso. No han dejado de gustarme las chicas.

—Oh... entonces es creo que bisexual.

—Sí, vale, eso suena más sexy.

Ella se ríe otra vez.

—Igualmente me parece genial que sean tan abiertos y que no les importe lo que dicen los demás.

—¡Gracias!

—Además...

La mira otra vez.

—Tiene gracia que todas hayamos perdido por un... chico. Eso debería ser ilegal.

—No, pero es que... está mal que yo lo diga, pero ¡mira qué chico!

—¡Siriuuuus! — protesta bajito Remus, sonrojadito. Él se ríe y le aprieta, sonrojándose un poco también.

—Tiene cierto aire de... no sé. Te lo decía —mira a su compañero de baile que asiente, porque justo eso tiene, cierto aire de algo indefinible.

—Peligrosidad —asegura Sirius.

—Pero es como dulce... —valora ella porque... es raro.

—Ah, sí. Una mezcla de ambas. Como un caramelo picante.

—Ugh! —protesta Remus.

—Pues no sé, pero tiene algo. Quizás esas cicatrices. ¿Son de quemaduras? —pregunta la chica.

—Nah, son de pelear con criaturas nocturnas en el bosque prohibido —lo bueno es que cada vez que alguien les pregunta sobre eso son de una cosa distinta... La chica se ríe.

—Ya, ya, pues ojalá las criaturas nocturnas hicieran cicatrices tan sexys.

Remus es que se ha puesto, como siempre, tieso como un palo.

—Algunas criaturas nocturnas tenemos muy buena mano...

—¡¿Sirius! —vuelve a protestar Remus y la chica aprieta los ojos. Él vuelve a reirse y a sonrojarse otro poco.

—Ugh. Vale, vale, demasiada intimidad —protesta ella.

—Lo siento, solo estoy contento.

—¡Que bueno! —asegura ella y Remus sonríe un poco así con esa cara de idiota. Sirius le guiña un ojo a ella y la verdad, su acompañante piensa en ese rumor que corre sobre la familia Black como familia de vampiros.

—Bueno, los seguiremos observando —se ríe ella como despedida. Sirius saluda con la mano para despedirse.

—Ugh! —Remus, sonrojado, protesta.

—¿Qué pasa?

—Dices cosaaas —se le esconde en el cuello.

—Sí, se llama hablar con las personas —se ríe y le acaricia un poco la espalda.

—Dices cosas de mi que... ugh.

—¡Anda! No he dicho ninguna mentira.

—Ugh... ¡dices cosas!

—Y niguna es mentira —susurra.

—Gracias... por decir cosas bonitas mías.

—No puedes estar protestando y luego darme las gracias —se ríe.

—Sí puedo... tú eres genial. Debí decirles eso

—Gracias —tan feliz por el cumplido.

—Eres mucho más que genial y... yo también estoy contento.

—Salvo cuando no lo estás como hace un rato.

—Eso... bueno, ahora no importa —le daría un besito... pero no lo hace. Sirius le aprieta el abrazo porque es que estaba llorandooooo y Remus sonríe.

—¿Quién más te molestó hace rato? Para ir a aclararle.

—Pues quien va a ser, las Slytherin.

—Las ODIO, son incansables. Ayer querían igual que hiciera justo eso

—¿Hacer qué?

—Ehm... —vacila un poco y gira la cara, recordando que no le ha dicho—. Creo, digo.

—¿Eh?

—¿Qué ha d-dicho Peter?

—¿Peter? ¿De qué?

—D-de... de ti... como acabó bailando...

—Ah, no lo sé, Cornamenta le dijo y... ahí fue muy proactivo, no dijo nada pero parecía feliz con la idea.

—Mmmm... bueno. Me da gusto por él —aunque sea la ZORRA esa.

—Ya sabes que le gustan esas chicas.

—Justo las que se enamoran de ti. ¿Sabes? Estoy pensando que... vas a tener que pasárselas más seguido.

—¿Por?

—Pues porque van a seguir viniendo por ti y... —ejem, no queremos que te las quedes.

—Ah, eso... —se ríe.

—Sí. ¡Eso! —se sonroja y le mira de reojo—. Es importante eso.

—Vale, vale.

—Lo vamos teniendo mas claro...

Sirius se ríe y Remus sonríe un poquito también.

—¿Ves? No puede ser tan terrible. Tener a Peter es una estrategia infalible para que tu sepas que hacer con le chicas —sigue Remus.

—¿Y las que no les guste Peter? —que son la mayoría.

—Mmm... esas me las mandas a mi.

—¡Sí, claro!

—Hablo en serio. YO me encargo de ahuyentarlas. Solo con hablarles de tus pedos o de tus eructos... o de como no te cortas las uñas...

—Ahuyentarlas... —entrecierra los ojos—. Ugh! Bollocks, no!

—Al menos la mitad ya no vuelve —Remus se ríe

—Como si tus pedos olieran a flores...

—Nah, claro que no. De hecho seguro los de ellas tampoco.

—Pues ya está.

—No, no está.

—¿Cómo que no?

—Eso no resuelve qué vamos a hacer con las chicas.

—¿Qué más quieres hacer? ¿Pedirles un trío? Las francesas tienen fama...

Los ojos de sorpresa de Remus, todo sonrojado.

—¿Qué?

—¿Como vamos a...?

—¿Eh? ¿Eso quieres?

—¡Claro que no quiero! —protesta y aprieta los ojos, si con trabajos se hacia a la idea de ellos dos, ahora con una chica incluida... terminaría ignorado—. ¿E-eso... quieres tú?

—No. O sea, no me molestaría pero no creo que... es decir, hay otras cosas primero.

—¿Q-Qué cosas?

—Entre tu y yo.

—O-Oh... oh. E-Eso...—se súper sonroja. Sirius se ríe con esa cara—. Eso no creo que quieras hacerlo conmigo.

—Ah, ¿no?

—N-No creo. Es... bueno, es raro ¿no? Entre dos hombres, al menos eso... sé.

—Mmmm... bueno, no sé, supongo.

—Aunque si dejas que RoseMary te haga cosas...

—¿Las harías tú también?

—¿Por que no? —le mira a los ojos y se encoge de hombros.

—No sé, tú eres el que dice que es raro.

—No me lo había planteado... ¿quieres intentarlo?

—Ahora aquí en medio tal vez nos riñan...

—¡Nooo! ¡No aquí!

Sirius se ríe.

—¡Ya me imagino la cara de Minnie! Nos expulsa para siempre.

—Yo me imagino más tu cara si te lo hiciera yo a ti

—M-Mi... cara —se sonroja.

—Más, más sonrojo.

—Ugh... ni siquiera sé que... se siente. ¿L-Lo harías?

—Sí.

Es que ya no tienes que decir nada más, solo con eso SE SONROJA casi lo mismo.

—Con bastante curiosidad, además.

—¿C-Curiosidad de... q-qué?

—Ver la cara que pondrías.

—E-Eso sería vergonzoso —Remus aprieta los ojos.

—Naaah.

—Mucho!

—¿Por?

—Porque no podrías verme... ¡seguro que me gustaría mucho! Y... ugh... no. ¿Qué tal que aullo otra vez?

—¡Pues por eso!

—¡Ugh!

—Peor sería que no lo hicieras.

—¿Por?

—Porque entonces pensaré que no lo he hecho bien.

—Ugh... ugh! Es que no!

Se ríe otra vez.

—Todos se enterarían. Ni siquiera sé dónde...

—¿Por?

—¡Pues porque van a oírme aullar!

—Ah... nah, ¿tan fuerte aullas?

—¡Nunca había aullado!

—Pero yo soy de tu manada.

—¡Deja de decirlo así!

Sirius se ríe

—Sí lo eres, pero shh!

—¿Porqué tanto secreto? ¡Nadie va a imaginarlo ni por un momento!

—¡Pues quién sabe!

Sirius se ríe y Remus suspira un poco y sonríe igual.

—¿Queeeeé?

—Que...

—Venga, di.

—Que te ves muy guapo... —se sonroja y Sirius se ríe de nuevo.

—Ya lo sé.

—Ni te creas tanto

—¿Pues cómo no?

—¡Pues... pues! Sí lo eres y... te gusto.

—¿Y qué más?

—¿Q-Que más?

—Sí.

—¿D-De que?

—De eso.

—¿Quieres que te diga más cosas bonitas?

—Sobre tí.

—Noooo... ¡eso no!

—¿Por queeeeeeé?

—Porque no son tantas cosas bonitas.

—Claro que sí.

—C-Como que cosas —Remus de humedece los labios.

—Pues como tus ojos.

—¿O-Ojos?

—Sí.

—¿Que tienen mis ojos?

—Una bonita forma de almendra, largas pestañas y color miel.

—Eso lo... ¿tú... crees? —los aprieta—. Son unos ojos normales.

—No lo son, son hinotizantes y a veces se te ponen amarillos.

—Eso es como... culpa del lobo.

—Y aun así, los hace tuyos, los hace bonitos y los hace únicos.

Remus sonríe.

—Y tus colmillos...

—¿Mis... colmillos?

—Sí —Sirius le muestra los suyos.

—¿Que tienen los míos?

—Sobresalen.

—¿Eso te.. gusta?

—Sí.

—Te gustan cosas muy raras... —Remus se ríe un poco mostrándole los colmillos—. ¡Son normales!

—Nah, ¡que van a serlo! Son grandes y pareces un vampiro.

—Solo que si te muerdo y esperas ser un vampiro vas a llevarte un chasco.

—Bueno, lo comido por lo servido y... —se ríe—. También me gusta tu acento galés que hace parecer que vengas directo del campo de tirarte a una oveja —o sea, ¿perdona, señoritingo londinense? Remus hace los ojos en blanco.

—Voy a traer a James a que te llame Sirius Black Tercero.

—¡Eh! —protesta—. ¡Él opina lo mismo que yo!

—¡Dejen de hablar de mi a mis espaldas!

—No es hablar a tus espaldas —es la liga por la alianza inglesa, por lo visto.

—Ustedes hablan como ridiculos señoritingos.

—Yo no, eso él y Peter. Yo hablo normal.

—¡Que vas a hablar normal! Hablas con toda propiedad y palabras rimbombantes.

—¡Y me lo dices tu que acabas de usar la palabra rimbombante como si nada!

—¡No es lo mismo!

Sirius se ríe

—Tú entre tus ropas caras y el tono ridiculo pareces sacado de...

—¿De dónde? Ala, dilo, ¡valiente! —le reta.

—De... un cuento.

Sirius parpadea varias veces porque no esperaba eso.

—¿Cuál? ¿Ese que te gusta de la niña de la capa?

—De alguno, no se de cual... —se sonroja porque los cuentos ahora son tonterías desde que es adolescente—. Y no es que me guste ningún cuento.

—O el de la chica esa que se enamora de un príncipe que está convertido en un caballo y luego lo secuestra y... no, secuestra al padre y... ¿cómo era? —Sirius Black Vs. Cosas muggles Round 367. Para futuras referencias, se refiere a la bella y la bestia. Remus se sonroja.

—¡Ugh!

—¿No era eso? ¿Como va? —se rasca la cabeza.

—A-Algo... así pero...

—¿Qué?

—No está convertido en un caballo, para empezar y la secuestra a ella, que no estaba enamorada de él desde el principio... le daba miedo. Se enamora cuando le conoce bien.

—Bueno, lo que sea...

—¡Es importante! Porque justo, él es un monstruo y no parece que nadie pueda quererle, hasta que la conoce.

—Ah, pero él es un caballo porque es egoista o algo así, ¿no?

—Él es una bestia por... si, por no darle refugio a una anciana en una tormenta y burlarse de ella.

—¿Ves? No es lo mismo

—No, pero... Es una bestia —como yoooo.

—Eso es lo que no me gusta de los cuentos de niños.

—¿Qué?

—Siempre lo plantean como que a las malas personas les pasan cosas malas y a las buenas cosas buenas, así que luego asumes que si te pasan cosas buenas significa que eres bueno y si te pasan malas tienes que estar arrepentido y aprender quién sabe qué bloody lección.

—Ah, bueno, sí. También está el asunto de que casi siempre tienen final feliz

—Exacto

—Igualmente... son cuentos y ese me gusta porque hay una bestia no tan mala, como yo —sonríe

—Que aterroriza a todos.

—Como yo...

—Exacto

—Y algunas personas han... visto más allá y han dejado de estar asustados... aún no sé por qué. Como ustedes.

—Porque eres tan horrible que ni eso puede salirte bien y no eres capaz de aterrorizar a todos.

Remus se ríe y le abraza del todo, hundiendo la nariz en su cuello y alguien le mete un empujón por la espalda.

—Ugh —saca la cabeza de ahí y se gira a mirar quién ha sido.

—Eh? —Sirius solo nota un movimiento raro.

—¿Quién... ?

—¿Quién qué? ¿Has tropezado?

—No, alguien me ha empujado.

—¿Eh? ¿Por?

—Ya... supongo yo que... por abrazarte.

—¿Qué? —frunce el ceño—. No, hombre, habrá sido sin querer —igual mira alrededor

—Mmmm... no sé.

De todos modos, creo que Minerva va a empezar a mandarle a todos a dormir.

Cosa que no nos extraña.

A pesar de las risitas de Filius. Risitas MALINTENCIONADAS.

Alguien quiere ir s acostarse ya... ejem ejem

¿Veis? ¿Veis?

¡No es eso!

Anda que no...

¡Que no!

Claro que sí... sexo ardiente con Dumbledore.

Ugh!

Y pronto por favor, para poder hablar más rato

¡No! O sea... eso sí, ¡pero no tiene que ver con eso! ¡Es la hora de dormir! Que se queden si quieren pero como no esté todo el mundo mañana a las ocho en el gran comedor...

No, no... todos a dormir. O.. a "dormir".

¡Jum! Nada de comillas, Pomona.

De hecho directamente a no dormir.

A DORMIR.

Que mentiiiira.

Tú también.

Por lo visto. Ella que quería tomar algo... invitara a Filius.

Como no estén mañana en el gran comedor...

Seguro estaraaaan.

Más les vale.

Ojalá ella este y no tenga que ir a buscarla como hoy.

Pero que... ¡Pomona!

Pues así ha sido mientras estaban "trabajando" en la "carta"... o deshaciendo la cama de Albus

¡Estaban con la bloody carta! Y eso le recuerda que tiene que ir a ver que ha hecho con el puñetero loro. Gracias.

"Carta" Mira, ¡buen pretexto!

¡No es un pretexto! Igual se va a ver. Ahem. Está preocupada por Fawkes, nada más.

—Ya, ya, claro. Eso también. Pero... No es eso.

—¡Que sí!

—Ya veremos, mañana.

—¿Qué?

—A que hora llegas y que cara de satisfecha traes. Por ahora anda a ver a "Fawkes".

—Voy a llegar la PRIMERA

—¿Aunque te besuquee y te hable?

No voy a ver a Fawkes, Fawkes está volando al bloody polo norte con la carta que no te crees estábamos mandando. Lo que voy a ver es si ha resuelto eso. Y una cosa no quita la otra.

Pomona sonríe.

—Quizás si te besuquea mañana en la mañana...

—Basta.

—Muuuy buenas noches —Pomona se ríe.

Minerva la fulmina... sonrojada igual.

Risita.

¿Ves? ¿Ves? Bloody risitas.

Risitas, siiiií.

Malintencionadas. Igual se va a buscarle... y dos pasos más tarde le parece extremadamente obvio así que se detiene.

Es muy mona. Para su horror es Albus el que viene hacia ella.

Vale, puede que se vaya corriendo en dirección contraria. Ahem. Andando rápido. Sí, sí, ya sabemos que no se puede correr, no hace falta que se lo recordeis. Bloody hell, ¡a la mierda! Cinco puntos menos para McGonagall, ahí sale corriendo igual.

Albus parpadea y se ríe un poco igual porque... Minerva corriendo?

Anda rápido.

Corre. Nadie sabe a dónde. Albus quiere suponer que irá a su cuarto.

¿A cuál?

Al... de Albus. ¿O va a tener que ir por ella?

No lo sé

Es que le va a mandar...

¿Eh? Pidele a los merodeadores el mapa, no parece que lo necesiten mucho ahora mismo.

Ahí tienes, Minerva a un fénix azul persiguiéndote por la escuela.

Ugh. ¡Debería estar avisando a Fawkes ese patronus!

Puede mandar dos, hombre.

A ver si convertida en gato le da esquinazo, quizas con unos cuantos patronus en froma de gato también para despistarle.

Dios mío... el show de patronus en la escuela.

¡Pues eso es lo que os ganais si estais todos molestándola!

Igual Albus va a irse a esperarla un poco en su despacho.

Vaaaaaale, vale, va a estar esperándolo ahí, junto a la gargola. En forma de gata. Porque los gatos no se sonrojan.

Albus le sonríe mientras la gárgola se quita, sin decir nada.

Ella le mira y vacila.

Estira un poco el brazo y hace un gesto para que se le suba encima

Menos mal, porque si no iba a quedarse ahí fuera. Se sube de un salto.

—¿Ya has hecho el ejercicio del día?

Le mira con eso e inclina un poco la cabeza sin entenderle.

—Te he visto correr...

Rueda un poco la cabeza porque no puede poner ojos en blanco y luego hunde la cara en su manga.

Le acaricia un poco el cuello.

Levanta la cabeza con eso moviéndola porque maldita sea con sus largos dedos que llegan todo el tiempo a todos los lugares adecuados.

Le raaaaasca entrando a su cuarto. No, al despacho, va al cuarto directo.

Oh, sin preliminares.

No, no por nada, es... ugh xD

E-ehm... vale. Ejem.

Solo es que están cansados

Eso él que se hace viejo, pero vale, se irá de juerga con Filius y Pomona cuando se duerma... No, por dios, que vergüenza.

Como si no hablaran diez mil horas SIEEEMPRE

—Así que... ¿más ronroneos para mí?

Intenta parar y falla miserablemente haciendo sonidos raros. Albus se ríe un poco, sentándose en su cama y haciéndole más cariñito aun.

Es que... se rinde, porque de veras no lo controla.

Albus siiiigue haciéndole ahora en la paaaaanza.

Maldita sea.

Es que le encanta que... se vea que disfruta.

Es que seguro está ahí abierta de patas ojos cerrados y ronroneando. Ronroneando que la deben oir desde Alemania.

Albus ENCANTADO con eso, mueve la mano a ver donde le gusta más... A ver si no te nos duermes tu primero

Es posible. Así en plan panza arriba.

Nooo! Albus termina por acostarse a su lado en la cama.

—Minina... ¿vas a dormir como gato? —pregunta aún haciéndole cariños en la panza.

Igualmente se despierta cuando se mueve y se pone de pie "Todo está en orden, yo no dormía". Sacude la cabeza y todo y le mira.

—Eres muy mona cuando ronroneas... —asegura poniéndose el pijama con su varita. Joder, realmente te mueves poco on tanto uso de la magia.

Ella se vuelve humana otra vez, seguro sentada en su falda

—No que no lo seas siendo humana —le sonríe aunque ha dado un saltito cuando se ha convertido—. ¿Por que huyes de mi de esa forma?

—Pomona estaba...

—Seguro, bueno... Pomona en general está.

—Me refiero a... divirtiéndose y diciendo cosas. He preferido optar por la discreción.

—Tú, corriendo... tiene eso tanto de discreto como yo.

—No estaba corriendo.

—Ni yo soy indiscreto.

—Sí que lo eres, no voy a quitarle puntos a Gryffindor por correr.

—Yo no quito puntos por correr tampoco. Veo que nos vamos entendiendo.

—No soy una alumna ñla mirada fulminante con eso.

Se ríe de nuevo y se estira un poco. Ahí va el sombrero fuera y a caerle el pelo sobre los hombros.

—Ni yo realmente un profesor ya.

Ella le deja hacer, desde luego y además está un poco incomoda porque no lleva sujetador y... demasiada libertad por ahí.

—A lo que me refiero es que solo a los alumnos se les quita puntos.

—¿Y a las Minervas no? Quizás deberíamos hacer un sistema de puntos para ti y para mí.

—¿Por qué quieres ser publicamente humillado cuando te gane por goleada en puntos?

—Quizás gane el que tenga menos puntos

Minerva le mira con cara de circunstancias.

—¿Así que de esto va el asunto? ¿De doblar las reglas hasta que calzan con nuestros comportamientos, profesor Dumbledore?

Albus se ríe y ella sonríe un poco.

—Llevo años haciendo esto en esta escuela, querida.

—Ya lo sé...

—Eso de doblar las reglas.

—No deberías estar orgulloso.

—Lo que no deberían es haber tantas reglas —que mentira.

—¿Cuáles quitarías?

—¿Cuáles rompo más?

—Creo que directamente no se te aplican.

—¿Ninguna regla?

—De las que se te aplican... tal vez alguna sobre la relación con el resto de personal docente.

—Una de ellas seguro la rompo contigo... —Cejas cejas. Ella se sonroja porque justo de eso habla—. ¿Qué dice exactamente el reglamento? Ahora lo doblamos.

—No es una norma que me sepa de memoria —no, que va. Él la mira por encima de las gafas—. Es una norma profilactica para evitar desavenencias entre el claustro.

—Ahora está es una desavenencia.

—No, pero podría propiciarla.

—No la ha propiciado en los últimos treinta años.

—De todos modos las propicia entre los demás.

—Hablé un poco con Horace...

—¿Oh! —agradece el cambio de tema, no es como que quiere darle motivos a Dumbledore para que decida que... ya basta.

—Le dije que estaba contigo cuando recibiste el howler.

—¿Qué?

—No parecía muy feliz, se puso bastante nervioso.

—¿Y qué dijo?

—Que no tenía nada que ver conmigo y que era un juego entre ustedes dos.

—¡Pero que mentiroso! No jugaría con él ni...

—Ni...

—No, está bien. Va a ser un juego entonces. ¿Dónde están esos condones? —se incorpora para ir a buscarlos. Ahora mismo. De todos modos planea necesitarlos también así que...

—¿Los... condones? Oh... ¿esos?

—Sí —hace un accio y deben salir volando hacia ella toooooodos los montones de cajas. Además Dumbledore los guardo en veinte lugares distintos Así que es una cascada de todos lados.

—Cielos...

Ella se cubre la cara con los brazos. Hasta a Albus le toca la cascada.

—Por Merlin, ¿cuántos vamos a usar?

—Eso depende de ti —anda que estás tú hoy... igual busca los que tiene que mandarle a Slughorn.

Dumbledore levanta las cejas.

Y prepara un paquete. ¡Y el maldito Fawkes hoy no está! ¡Maldita sea!

Sería mejor que lo mandaras con Fawkes

¡Pero no está! Llama a uno de los buhos de la escuela por la ventana.

—¿Vas a mandarle hoy la prueba de nuestro amor? Nada más porque usado es demasiado poco elegante para ti, menos mal.

—Se los voy a mandar para que los use él —protesta.

—¿Con quién?

—Eso es cosa suya.

—Sabes bien que no tiene con quién

—Ese no es mi problema

—Ya, ya... lo que digo es que no va a abrirlo.

—Solo es un juego entre nosotros dos.

Albus se ríe.

—Mejor ven acá ya en vez de jugar con Horace.

Ella sonríe un poco volviendo a cerrar la ventana cuando los ha mandado.

—Tengo mi varita...

—¿Y qué vas a hacer con ella?

La mueve... y adiós a la túnica de ella, que grita del susto y se cubre los pechos. Albus se muerde el labio porque... de verdad que puede acostumbrarse a esto.

Es que se sonroja porque de verdad que no lo esperaba, estando un poco paralizada.

¿Pero como coño no lo esperabas, Minerva?

¡Pues no!

¡Si tú le has retado!

¡Pero no a eso! O sea, no a nada concreto.

¿A que se refiere si no?

¡Yo qué sé! Era como... ¡retórico! O algo.

Pues... ahí está.

Bueno, pues... ala, ya la tienes en bragas y con el pelo suelto. ¿No quieres tomarle una foto también? Albus sonríe y se yergue un poco.

—C-Cielos —es que más sonrojada no podría estar, se tapa los ojos con una mano.

—¿Que pasa, Minerva? Otra vez... exagero?

Ella niega con la cabeza.

—¿Y si... te... quitas la mano de los pechos?

Vacila un poco... bastante. Retirándola poco a poco y como no sabe qué hacer con ella, se cubre la cara con ambas manos. Albus piensa que se ve muy hermosa y linda y... se pone nervioso también. Esto es lo que pasa si no hay preliminares.

—Te... ves muy... bien —ya, ya... todo es más complejo.

—¡No seas tonto! —protesta sin destaparse la cara ni moverse, sin saber qué hacer.

—Te ves... me... me... dejas sin habla —sonríe. Ella le mira un poco, entre los dedos—. V-Ven.

Minerva traga saliva, toma aire por la nariz, baja los brazos (puños cerrados) a ambos lados del cuerpo y se acerca a él con los ojos cerrados y la barbilla levantada.

—No voy a matarte.

—Ya lo sé —suspira.

—Perdona, es que... mi desnudez a tu lado es realmente vergonzosa.

Ella le mira, con eso.

—Te ves perfecta.

—No lo hago, pero gracias.

—Para mí sí te lo ves.

Sonríe un poquito.

—No pensé que tuviera derecho a algo así... —susurra extendiendo la mano hacia ella

—¿Derecho?

—Esto me gusta —sonríe más y le pone la mano en la cadera. Minerva sonríe un poco—. Cuando digo nos hacemos viejos... claramente tú no... tienes la piel suave —se pregunta si usa crema... y cual.

—No soy tan mayor... —baja la mirada.

—Lo sé, eres tan joven que si me dijera a mi mismo hace muchos años... vas a tener a una chica guapa, mucho más joven que tú, escocesa, mal hablada y excelente compañera... no me lo habría creído.

Ella le mira a los ojos.

—Y ahora es cuando me matas porque esto no pasó antes... pero han pasado muchas cosas —tira de ella para que se le acueste encima.

Se deja tirar, tumbándosele encima y lleva las manos a las mejillas de él, igual sonriendo de lado y negando un poco con la cabeza con eso.

—Muchas, entre los dos, tantas que esto no sería así, ni iría así de bien si no hubieran pasado —sigue él y le acaricia la espalda con las dos manos.

—¿Cómo cuáles?

—Mmmm... como todas las horas de trabajo, todas las juntas... ¿recuerdas esa vez que a media noche notamos que teníamos un error en el registro de todos los chicos de primero y tuvimos que revisarlo todo toda la noche?

—Fue horrible —asiente—. Menos mal del té y el giratiempo.

—Tu que lo odias... Y si no fuera por él. Luego al día siguiente venían los chicos. Creo que nunca te había visto estar a punto de dormirte en el banquete de llegada —se ríe.

—Menos mal que yo me encargo de la ceremonia de selección...

—Igualmente casi te duermes con el sombrero.

Aprieta los ojos, porque sí, casi se duerme con . Albus sonríe acariciandola un poco más.

—Y la vez que los alumnos se nos intoxicaron con la comida...

—Si pensabas que eso era malo... ¡tu no hablaste con el consejo escolar!

—Hablé con el ministerio.

—Ni compares. Aun espero el día en que los Black se enteren de lo que pasa con Lupin.

—De Remus en sí o de Sirius con Remus. Hoy los vi bailar.

—De Remus en sí. Es decir, estoy segura que Lady Black, o lo que sea, va a venir a protestar por el asunto de ellos dos y como se entere además de que Remus... No dudo que lo comunique a todo el mundo para tener un alud de quejas.

—Walburga cerraría la escuela si pudiera al enterarse...

—No creo que tanto, estoy segura que lo pasó bien cuando estuvo aquí y le gusta... Pero si nos obligaría a echarlo a él y seguramente exigiría poner algún ridículo protocolo para las aceptaciones de niños cuya estirpe no fuera clara. Ya la oyes quejarse del programa de becas para huerfanos y chicos pobres.

—Me alegra que Sirius no se parezca a ella... el mejor ejemplo de que donde naces no es importante.

—Es que cualquier día se lo soltaré sin mieamientos "si cerrasemos el bloody programa de becas, Wallburga, tu bloody querido ya-sabes-quién habría acabado siendo un bloody obscurus o tal vez, nada más siendo un bloody muggle más."

Albus suspira.

—Las clásicas contradicciones de los fanatismos ideológicos. ¿Ves? Menos mal que tú lidias con ella y no yo.

—De todos modos no, no se lo diré —suspira.

—Menos mal —sonríe.

—A veces hasta a mi me sorprende que este barco no se hunda —confiesa sonriendo un poco también, pasándole los dedos por el pelo. Él se ríe un poco más.

—No se hunde porque somos un buen equipo.

—No, no, ha habido veces que esto no ha tenido nada que ver con el talento, si no con la suerte, estoy segura. Ni tú puedes planear los acontecimientos con tanto detalle.

Maaaaás risas aún

—¡Es verdad! Aunque intentes convencerme de lo contrario —y lo consigas y me maravilles cada maldita vez, maldita sea.

—Dame un ejemplo de una vez en que solo hayamos tenido suerte.

—Hace siete años, cuando la mitad de las chicas de Ravenclaw empezaron a decir que estaban embarazadas y al final Poppy descubrió que era una poción que les estaba dando ese chico... Stillwin cada vez que una le rechazaba.

Albus sonríe.

—O bueno, de todos modos cada año corren rumores sobre los chicos y cada año llegan al consejo y no estoy segura de como suelen ser... racionales e inteligentes para ignorarlos. Tal vez esa sea una buena forma de proteger a Lupin.

—Aunque no lo creas, el consejo está casi siempre cuidadosamente elegido.

—Pues ya podrías no elegir a Walburga Black —no te preocupes, en cosa de veinte años va a empezar a decir lo mismo de Lucius Malfoy y así hasta la eternidad.

—No va de no elegir a los obvios, va de saber elegir a los más callados pero que emiten votos. Siempre está ese grupo cuidadosamente elegido para que tú no me mates del todo.

Suspira y sonríe un poco porque vale vaaaaaaaale, se queja un montón pero al final sí ayudas a que todo funcione, maldita sea ¡y no la dejas quejarse a gusto!

—Aun así, ¿qué te parecería que alguien hiciera llegar a oídos de ella que se cree que Sirius Black es un vampiro, cuando alguno de esos idiotas irracionales no sea capaz de estarse callado por Remus Lupin?

—Mmm... —sonríe de lado—. ¿Crees que Sirius necesite ayuda para que su madre le odie más?

—Obviamente esto no va de que su madre le odie, va de que se calle la bloody boca. Ojalá esto acabe bien con ellos... ¿les mandaste los artículos?

—Ehhh...

—¿Qué? ¿Eso es un no?

—Eso es un... lo he olvidado.

El SUSPIRO.

—No necesitamos a otro hombre lobo en la escuela...

Albus aprieta los ojos.

—Sí los he buscado, de verdad, mira... —se incorpora un poco por su varita y les hace un accio.

—¿Los mandamos ahora...? Aunque la verdad, quería leerlos primero, en diagonal por lo menos

—Leí algunos... —sí, te ha encontrado varios.

—¿Y? Lo que me preocupa es la idea preconcebida de la gente sobre la especie en sí. El Remus no necesita sentirse más monstruoso, me parece.

Albus suspira.

—Mira... quien escribe al respecto, ya solo por hacerlo, tiene la mente bastante abierta.

—Teniendo en cuenta el tema concreto... aun así, no quisiera que... llegaran descripciones sobre instintos salvajes o hablaran del tema como si de animales se tratara, que hay muchos así.

—Aunque sí hay algunos temas que... sí. Quizás podemos mandarle este, que es el más básico y... hablar con él.

—¿Cuál es la conclusión que has sacado?

—Se que debe... sentir al lobo dentro de alguna manera, porque el instinto sexual es bastante primario. Si lo controla y no solo lo reprime como me parece que ha hecho hasta ahora... No veo por qué no pueda tener una vida sexual sana.

—Lo que estoy preguntando, Albus, es si es seguro para el Sirius. Porque no es lo mismo escribirle una carta a Walburga Black explicándole porque Gryffindor es una excelente casa tan respetable o más que Slytherin y que bajo ningun concepto vamos a cambiar a su hijo... que explicarle como hemos consentido que se convierta en un hombre lobo porque esa es la política de la escuela. O como no hemos podido protegerle. O peor, como es que ha pasado frente a nuestras narices sin que nos dieramos cuenta.

—Si Remus Lupin es capaz de controlar al lobo en él y tener relaciones con Sirius sin morderle o lastimarle, deben estar bien.

—¿Así que tu plan pasa por darles una charla sobre porque el sadomasoquismo puede parecer una práctica divertida, pero no es aconsejable para ellos? —flipad, Minerva diciendo "sadomasoquismo".

—Ehm... más o menos. Remus debe saber igual que instintos tiene cuando se masturba—este no ayuda.

—¿¡Qué instintos va a tener!? —ahí viene el escándalo—. ¡Si es la criatura más dulce de la escuela! Me parece que solo vamos a lograr hacerles sentir incómodos. Bueno, tal vez no a Sirius, porque no se puede ser más sinvergüenza... —de veras Minerva que me preocupa ese modo en que lo describes. Usara Slughorn ese tono con Lily Evans y ya lo habrias denunciado al ministerio... Vamos, que fuera yo Walburga Black tampoco querría a mi niño en Gryffindor. Y no por el asunto de la pureza de sangre.

—Pues instintos carnales fuertes...

—¡Tiene quince años, qué otra cosa va a tener! Aunque sinceramente luego pienso que yo a los quince lo que quería para ser feliz era libros nuevos y un buen rival al ajedrez.

Albus se ríe.

—Es decir, a mi.

—¡No! —el SONROJO igual.

Albus le acaricia un poco el pelo y ella se echa adelante a esconderse porque... cuando pensaba en él además del ajedrez estaban inmiscuidos algunos besos como el de fuera del salón... pero solo besos, la verdad.

Nada de sexo duro. Vale, te creemos aunque... Una vez fueran los besos no sé si...

—A mi me parece que tus instintos carnales hacia mi son fuertes.

—¡Ugh! —Lo que pasa es aue por entonces ella aun tenía que madurar un poco y unos besos habría sido una buena forma, pero tenia que pasa.

—¿Ugh?

—Solo... ugh —es que no es capaz de negarlo... Ni quiere asentir. Albus se ríe bajito y le besa la cabeza porque es súper mona. Ella hunde la cara un poco.

—Me pregunto , si yo fuera un hombre lobo, si seguirías queriendo lo mismo

—¿Eh?

—Solo poniéndonos un poco en el lugar de Remus y Sirius.

—Seguramente...

—Entiendo los miedos

—En realidad creo que... estamos más asustados nosotros.

—Tampoco quiero asustar a Sirius de más.

—Ya, eso sí.

—Pero no quiero asustarle de menos.

—No sé si sea realmente bueno hablar con ellos. Es como darle realmente mucha importancia

—Y es hacer nuevamente a Remus un ser raro y peligroso que requiere una charla especial.

—Bueno... lo es.

—Remus lo sabe bien.

—Por eso.

—Estoy de acuerdo. Mira... un artículo, el más sencillo y... vemos si preguntan más.

—De acuerdo... ya se lo mandaremos mañana.

—Mmmm ¿qué vamos a hacer hoy entonces? —es que la cara de travesura, ella se sonroja.

—Ehm...

—¿Ajá?

—¿Has mandado el patronus a Fawkes?

—Cambio poco sutil de tema... sí, lo he mandado —se ríe pasándole un dedo entre los pechos.

Minerva se ríe un poco también dejándole y notando otra vez que ella lleva bastante poca ropa en comparación a él

Oh, sí, estás desnuda. Ahí va la mano a tomarle un pecho, un poco menos torpe que habitualmente. Dedos largos.

—Pero si quieres podemos seguir hablando de temas variados y algo aleatorios.

—¡Solo quiero saber si lo has hecho!

—Sí, sí que lo he hecho.

Se humedece los labios porque... vale, tema zanjado ¿Y ahora qué? Tu te has metido en esto, guapa. Dumbledore le sonríe un poco.

El problema... de veras lleva mil años o más esperando esto y... ahora que por fin está pasando está histérica porque está pasando, así que es un desastre y no sabe qué hacer así que está aún más histerica porque no está pasando... ¡por su culpa!

Albus está en este sentido mucho mucho más tranquilo.

Sí, mira, claro, porque él no... ¡Ugh! ¡Pero! ¡Pero, pero!

Es decir, está nervioso... y no le acusen de que él no... nada. Porque ÉL le quitó la ropa esta vez.

—¿Estás bien?

—Sí.

—¿Qué piensas?

—Que... soy una tonta.

—Una tonta no eres, eso es definitivo.

—Sí que lo soy...

—¿Por qué lo dices? —la acerca un poco más hacia él.

—Porque... —le mira a los ojos y no acaba la frase. Él se le acerca y le da un beso en los labios, como respuesta.

Minerva se lo come. Pero así, literal, porque la respuesta era así como "debería estar haciendo esto a todas horas ahora que me dejas en vez de estar vacilando preocupada".

Albus, es que le pone en blanco el cerebro, a lo más maravillándose de la absoluta fuerza y pasión de Minerva. Si pudiera pensar, pensaría que si Mefistófeles hizo esto así con ella una vez, no es de extrañarle que la siga y le pida mil veces que este con él.

Lo abraza y se le sube encima sin dejar de besarle porque de veras que no hay ni rastro de duda de que QUIERE ESTO por mucho que Pomona diga.

Pomona nunca la ve así...

Nah, no creo que con Mefistofeles lo hiciera así.

Ni Dumbledore quisiera que la viera. Es como su Minerva secreta descontrolada de la que solo él sabe.

De hecho prefiere que crean que es recatada en la cama. Si Pomona se lo pregunta, va a decir que no, que Minerva es completamente Minerva hasta en la cama.

Y como Minerva igual no va a decirle... maldito plan perfecto.

¿Ven? Él es indiscreto pero hay ciertas cosas en las que es sumamente cómplice de ella.

Salvo porque va a tener que arreglar él mismo los pijamas que Minerva le rompe. O esconderlos. O lanzarlos por el aujero negro del quinto piso.

Anda, ¡pijamas rotos! ¿No puede pedirle a uno de los elfos? Al más discreto...

Por lo menos el que lleva ahora acaba de arrancárselo/romperlo.

Eso mismo pensamos.

¿En serio? ¿No puede hacer algo él?

Es que va a olvidarlo...

Hasta que vuelva a ponerselo roto. (y limpio por mano de los elfos)

Sí. Y Minerva lo vea con el pijama roto y el sea como... bueno, te ahorro un trabajo.

Y la sonroje hasta las orejas.

Como a el no le gusta sonrojarla...

¡Pues, pues! De todos modos, mientras discutimos pijama roto/pijama reparado... ya le ha puesto el condón y otra vez está desobedeciendo a Poppy y su recomendación de nada de sexo en una semana.

Es que es tan eficiente como siempre y Dumbledore ha decidido que esta es la mejor posción posible en el mundo mundial para alguien de su edad y sus capacidades, ¡porque además mira qué malditaseabienlohace!

Ehm, sí, eso sí. Y lo poco que le importa hacer todo el esfuerzo.

Y como salta todo y se ve espectacular. Es que no es tan fácil dejar a Dumbledore estupefacto y boquiabierto como lo está en estos momentos.

Bueno, querido... si te sigues portando así de bien, ya te acostumbrarás.

Él siempre se porta como un ángel.

No es verdad, pero no vamos a discutir eso y es que una vez han empezado esto, no creo que no... o sea es como sus noches de ajedrez o tooodas las horas que pasan juntos. Poco a poco métele en la cabeza esta normalidad y puedes acostarte con él los próximos años.

No sé cómo van a romper esto.

Nadie lo sabe, en realidad cada vez más pienso que Mefis fue una bonita cohartada para que Voldemort no fuera tras ella.

Mefistofeles en la absoluta tristeza. Es que funcionan demasiado bien... no hay una sola razón para que no funcionen.

Lo sentimos todos por ti, querido.

Aunque es que se casa con Mefis DESPUES de que Voldy se muere, al año siguiente de Harry, es como... idiota. Está casada dos años y Mefis se muere. Accidentalmente. Ejem. Y Minerva vuelve a los brazos de Albus.

Quizas es esa época en la que Albus se obsesiona con Voldemort.

De hecho lo más probable, visto objetivamente, es que en la peor época de Voldemort, después de los Potter, él le haya dicho "va a matarte como sigas cerca de mi, eres la víctima perfecta" y para cuando le convenció ya pasó y fue un drama. O quizás nunca volvieron (el drama triple) Por ahora es que, puedes llevartela así por años, Minerva.

Nadie se cree que nunca.

Es que... sí. De hecho ya me parece que hasta estando con Mefis... lo que decías, se tuvo que ir a vivir a Hogsmeade solo por poner terreno de por medio, no porque se fuera a acostar con él, pero es que... él es un poco invasivo así que volviendo a Hogwarts les doy... unos días antes de que se haga tarde una noche y una cosa lleve a la otra, o sea una semana de luto. Es que lo sentimos, Mefis, pero estos dos hacen buena pareja.