XXX 53º 23 de octubre

Subió por última vez las escaleras de la casa, hasta la buhardilla, aquella era la última bolsa y todo estaría listo. Al terminar, cerró la buhardilla, justo en ese momento Lucas y Sandra entraron por la puerta principal de la casa:

- Sayid – llamó Sandra.

- Ya bajo – contestó.

- Nos plantamos a ver si nos cuenta algo – dijo Lucas. Pero Sayid no les dio opción, según llegó comenzó a hablar.

- Me esperáis los dos en la cocina voy a buscar a Carlitos – con la misma el hombre salió de la habitación. Sandra y Lucas se miraron extrañados, pero esperaron en la cocina como les había pedido. Al cabo de unos minutos, Sayid regresaba con Carlitos en brazos que protestaba por no poder quedarse un rato más con sus amigas.

- Bueno, ¿nos vas a contar a qué viene tanta intriga? – protestó Sandra.

- Voy a deciros lo que tenéis que saber, porque necesito un favor, un último favor, pero en ningún momento podéis contárselo a nadie. Y si Carlitos, con nadie también me refiero a Blanca y a Lucía, y mucho menos a vuestro padre – se adelantó Sayid al ver la cara del pequeño – ¿Está claro? – Los tres niños asintieron, querían mucho a su tío pero cuando se ponía así de serio ninguno protestaba, llegaba a dar auténtico miedo.

Por su parte, el final de la tarde se acercaba para Mario y Eva que después de todo un día vagabundeando por Madrid, tuvieron que retomar el camino de vuelta a casa, para poder llegar a una hora decente que les permitiera a los dos asistir a su trabajo a la mañana siguiente:

- Al final, no encontraste nada para Jimena – dijo Mario en el trayecto de regreso.

- No importa, intentaré buscar algo en estos días – contestó Eva.

- Si necesitas, otra vez que te lleve a algún sitio – se ofreció Mario.

- No te preocupes, suficiente tiempo te he quitado hoy como para repetirlo otro día – confesó Eva.

- Tampoco ha sido para tanto, me lo he pasado muy bien. Espero sinceramente que esto no te suponga un problema con Jimena, en vuestra relación – siguió Mario.

- Ay, Mario – exclamó Eva.

- ¿Qué pasa? – preguntó alarmado Mario.

- Que se me había pasado decírtelo – respondió la mujer – Que Sayid me contó tu teoría sobre lo que le pasa a Jimena contigo – Mario se quedó blanco por un segundo – Que si que sería posible, pero entre Jimena y yo no hay nada – Mario seguía sin reaccionar, a Sayid lo mato, de esta lo mato pensó el hombre – Que Rosa cuenta a todo el mundo que somos pareja, y que somos unas desvergonzadas por mantener nuestra relación con las niñas en casa, pero está equivocada.

- Eva, yo…

- No te preocupes, si fuese cierto, podría ser una posibilidad, pero lo dicho que no es factible – Eva frotó el hombro de Mario para darle a entender que todo estaba bien.

- Yo siento mucho que Sayid te lo haya contado, pero es que no tengo ni idea de lo que le pasa conmigo, de verdad, estoy muy perdido – contó Mario.

- Si te digo que yo estoy igual de perdida, ¿te sirve de algo? – anunció Eva.

- No mucho la verdad.

- Estoy intentando que me lo cuente, de verdad.

- Me ignora Eva, directamente hace como que no existo, que me explique alguien a que se puede deber. Ni que fuera alguien que le hubiese hecho algún mal.

Mario siguió hablando, Eva lo escuchaba, pero por más que ambos decían cosas, no consiguieron sacar nada en claro.