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Aquella velada en el restaurante había sido inolvidable, había calado en la piel de Harley impregnándola de la seguridad y protección que Joker le otorgaba estando a su lado. Pero faltaba más, necesitaba más, incluso si ahora sus hombros desnudos estaban siendo abrigados por el saco que Joker le había puesto sobre su cuerpo.
Tras cruzar la puerta se dirigieron a la sala de estar, la casa se sentía diferente al llegar luego de esa sensación embriagadora. Harley ansiaba un trago no permitido para relajarse a un más, pero se contuvo, en su lugar le sirvió un vaso de whisky con hielo a J, mientras él se acomodaba en el sofá.
La sala estaba impoluta, parecía decorada por las enormes cortinas que danzaban blancas en una odisea con el viento, resaltando el piano de cola negra a un costado de los ventanales.
Joker se dio cuenta que Harley observaba el viento en las cortinas. Sentado desde el sofá le preguntó - ¿Sigues con frió? ¿Cierro el ventanal?
Pero Harley simplemente observaba que el viento creaba hermosas figuras abstractas. Ella negó sonriéndole – Podrías encender la chimenea.
Joker asintió, prendiendo la chimenea LED atornillada en una pared amurallada por grandes piedras. El fuego electrónico se encendió, Joker lo ajustó con el control y el salón se iluminó cálidamente en penumbras en un rincón, el resto permaneció sumergido en el azul nocturno.
Harley se acercó a él entregándole el trago y se sentó a su lado, se descalzó los tacones y desordenó un poco su cabello antes de subirse al largo sofá apoyando la cabeza en el pecho de J. Él la rodeó con un brazo, mientras el otro descansaba en el respaldar con el vaso en la mano.
La velada le había resultado grata, más de lo que espera, pese al interés que Héctor mostró hacia Harley. Bebió sintiendo el whisky avanzar por su tráquea – Parece que tendré problemas con Héctor.
- ¿A qué te refieres, ha?.
Joker entrecerró los ojos descendiendo el mentón, la mitad de su rostro fue opacada oscuramente por los celos – Él se acercará a ti.
Harley lo miró hacia arriba, pero le fue difícil, asique se giró para besar y morder suavemente el tatuaje de naipes en su cuello, por ultimó ella lo acarició con el aire que soltó por sus labios – Él no podría acercarse aunque quisiera –terminó con una risa burbujeante.
Joker prefirió no seguir pensando en Héctor para no amargarse la noche, en su lugar, deslizó el dorso de la mano por el brazo de Harley, mientras ella se entretenía doblando la punta de su corbata – Quiero que te sientas cómoda en casa.
Ella se detuvo para mirarlo difícilmente hacia arriba, suspiró – Tardaré un poco, pero este es mi hogar – le aseguró, su lugar era junto a él.
Ellos se mantuvieron así unos instantes donde solo importaba permanecer juntos. Los planes y persecuciones vendrían más adelante, necesitaban un descanso, ellos lo sabían bien – Necesitamos rearmarnos, fortalecernos –concluyó Joker mirando un punto muerto en la pared.
-Y lo haremos –Harley levantó las cejas, segura de que también volverían mejor que nunca.
Harley había comenzado a cobijarse en él, cuando de pronto Joker murmuró para ella –Necesito que te quedes... –Un movimiento de su brazo le dio el impulso para salirse del sofá, rompiendo el agradable contacto. Él se hincó para quedar a su altura flexionando una rodilla, Harley lo vio rebuscar en el bolsillo de su pantalón.
Sostuvo en su mano empuñada lo que ella sabía, eran los anillos de grueso oro. Joker sintió que su pecho golpeaba con fuerza, él quiso hablar acerca del compromiso que quería adquirir con ella y de las promesas por cumplir, pero entonces, en medio de aquellos ajenos sentimientos peleando unos con otros…el cabello de Harley se acortó hasta sus hombros adquiriendo un color marrón chocolate. Su piel se bronceo resplandeciendo con rayos de sol, mientras el aire se hacia denso y la neblina lo comenzaba a envolver.
Se sintió prisionero de sus recuerdos, prófugo del tiempo.
"Aceptó Jack" "Tú me harás la mujer más feliz del mundo"
-¡No! –Se levantó jadeando, su torso se dobló en dos sintiéndose asqueado por la dulce voz de Jeanne. El dolor era tan profundo y fuerte que lo asqueaba, no podía respirar, quería meter las manos en la cavidad de su pecho y arrancarse el corazón para aplastarlo con sus fuertes manos. Se alejó pensando en Harley, pero ella se había transformado por completo en la mujer que había amado con desesperación.
Los recuerdos lo atravesaron por todas partes, acumulándose en su cerebro sin poder más que agarrarse la cabeza con las manos. Comenzó a vislumbrar una serie de memorias de un dolor insoportable, de promesas sin cumplir, de hambre y frio, de vergüenza y frustración, de un corazón que sufría en silencio.
Harley intentó acercarse, pero Joker la esquivo saliendo de la mansión por entre las cortinas. Se paró frente a la piscina y como imaginaba era Jack quien se observaba en las aguas con un rostro completamente demacrado.
Harley intentó contenerlo una segunda vez, agarrándolo por los hombros –Puddin' escúchame,…somos nosotros.
Pero sin darse cuenta Joker repetía inalcanzablemente el nombre de Jack. Cayó de rodillas, pero Harley lo levantó sin poder contener una lagrima por su dolor. Joker se tocaba la cabeza como si hiciera ebullición, sus manos se sentían ensangrentadas, las bajó hasta el centro de su torso y entre ellas él sostuvo a su hijo no nato.
Harley apegó su cuerpo contra el suyo, rodeándolo con la fuerza de su abrazo. Ella le susurró palabras de aliento y calma, hasta que Joker tomó su rostro observando como en los ojos marrones, aquellos de honda tristeza y acusación aparecieron matices azules.
Él dolor lo partía en dos y no podía hacer nada al respecto.
Harley se separó un momento y con agua de la piscina le mojó suavemente el rostro peinando su cabello hacia atrás.
-Tienes que sacarlo, tienes que admitir que alguna vez amaste alguien de una forma tal que hubieras hecho todo por ella, que la vida te la quitó y fue miserable, pero que hoy estas de pie. Tienes que reconocer que ese fuiste tú.
El pechó de J comenzó a respirar pesadamente, lento, inspiración por inspiración. Él tomó la muñeca de Harley apretándola.
Él no debía tener sentimientos.
Luces y sombras, él se calmó sabiendo quien era. Él abrazó la locura con desesperación, no importaba lo que hubiera sido, él estaba allí para hacer divertido lo inenarrable. No había sido niño, ni hombre, ni padre. Pero cuanto más renegaba, más dolía.
-Huye lejos.
-Sabes que no lo haré – su seguridad lo contagiaba – Esta bien si no quieres hablar de eso.
Joker se acercó al borde de la piscina, su rostro continuaba distorsionado, pero la máscara de payaso cocida a su cara por el hilo del destino luchaba por salir con los mil demonios que lo aquejaban. – Puse todas mis ilusiones en hacerla feliz, nunca entenderé porque la perra vida me la arrebató, porque me maldijo desde niño.
Harley se quedó en su posición, no quería decir nada que lo alterara, quería que sacara todo lo que le dolía en el alma.
-Nunca pude lograr nada de lo que me propuse, fui un fracasado, un payaso de la vida.-gruñó en la propia ironía de su origen. En el consuelo de la sangre, mutilación, en el placer del caos, en pisotear el orden establecido - La humanidad necesita una lección.
-Es por eso que estas aquí.
-No podía ser de otra forma, cariño.
Ellos se miraron, los colores de una mujer común se habían derretido y solo quedaba su Harley. Él se miró, él también había vuelto a ser él.
-Esta noche hablamos de tus hazañas, no creo que Jack hubiera podido planear nada como eso –su sonrisa lo iluminó en la oscuridad. Él quería devorarla, él quería tragar su luz para que fuera solo de él.
-¿Por qué no hablamos de las tuyas? –Joker se puso de pie acercándose.
Harley sonrió para aligerar el crudo momento -No infles mi ego, te podrías arrepentir después –le dio un pequeño guiñó antes de ser capturada por los brazos de J, lo que desató una risa chispeante, mientras que la voz de J se engrosó con los mil demonios que la asediaban.
-En esta vida voy a cumplir mis promesas –Él sacó los anillos que guardaba con recelo, se los mostró sosteniéndolos en su palma. Harley no pudo evitar morder la esquina de su labio en un acto reflejo. Las emociones se desbordaban atrapada en su brazo. Joker tomó su dedo y deslizó el anillo con voz grave – Quiero hacerte reír Harley, quiero que sonrías siempre para mí –Harley retuvo el aire en su boca entregándose en cuerpo y alma a él – Me comprometo a no hacerte sufrir.
Joker le entregó el otro anillo, Harley tomó su mano y lo deslizó despacio –Me entrego solamente a ti. Yo seré tu compañera.
Los dos adquirieron un compromiso eterno e inquebrantable. En los ojos de los dos se podía ver la inmensidad de sus juramentos. Se observaron como si el mundo se fuese a acabar. Joker acomodó un cabello de Harley detrás de su oreja, tomó su rostro con una mano y la besó como nunca lo había hecho antes. Entregándose sin razones, poseyéndola al filo de su amor violento. Capturó sus labios sintiendo la electricidad recorrer sus cuerpos. Sus lenguas no lucharon, se acariciaron con fuerza y pasión, arrebatándose el aire, exigiendo pertenecerse solo los dos.
Harley gimió ante su toque, él tuvo que separarse cuando sus manos querían recorrer toda su piel. Ella respiró con dificultad, recomponiéndose. Joker le murmuró – Voy a tocar una pieza que compuse para ti.
Tomó distancia llevándola nuevamente adentró y le indicó –Siéntate y escucha lo que provocas en mí. Él desastre que soy cuando no estas y los arrepentimientos con lo que tuve que lidiar.
Harley asintió desde el sofá observando como Joker tomó asiento colocando las manos sobre las teclas del reluciente piano. Él probó un par de teclas y comenzó.
El sonido rompió el silencio suave y despacio, las manos de Joker comenzaron a moverse, mientras su cuerpo cobraba vida propia al son de cada tecla, cada nota e intercepción. El sonido era agridulce y devastador, de una increíble tristeza y dolor. Sus dedos torcidos aumentaron rápidamente la velocidad, la acústica iba en un aumento revelando un alma desgarrada. Los maltratos, los azotes, las palabras hirientes se hicieron sentir en la fuerza musical que se elevaba y luego descendía en un delicado tacto.
Su deseo incontrolable, el llanto en silencio de Harley, las palabras no dichas expresadas en esa melancólica sinfonía. Harley contuvo las lágrimas tratando de evitar la compasión a ese niño con una madre insensata, al hombre que perdió a su hijo, al comediante pisoteado. Ella se lo había prometido y debía cumplirle. A través de esa sombría y apasionada sinfonía entendía que ella pagaba esas culpas, advertida desde un comienzo de sus demonios, ella bailaba en su mano.
Pero cuando las notas descendían, ella sabía que era el fuerte sentimiento de J traduciéndose en una lucha infatigable por controlarse, para no perderla. Consiente de todo el daño, queriendo curar heridas de fuego.
Joker se inclinó hacia adelante en la última tecla, sus mechones verdes se despeinaron cayendo por su frente. Harley inspiró profundo para despejar cualquier sentimiento de lastima, más no su corazón conmovido hasta las lágrimas reprimidas.
Ella se levantó acercándose hasta poner las manos en sus anchos hombros y desde atrás besó la línea de su cuello y parte de su mandíbula. Joker reaccionó tirando de ella, Harley se sentó en una de sus piernas gimiendo ante el contacto. La música no solo la había enternecido, había despertado toda su lujuria que se traspasaba húmeda y cálida por sus bragas.
Ella apretó las piernas haciéndole sentir el calor húmedo de su sexo, Joker gruñó, Harley desató el nudo de su corbata abriendo su camisa, mientras inconscientemente se frotaba suavemente provocándolo, llenándose de placer, sus gemidos irrumpieron por todo el salón.
Joker la tomó entre sus manos inclinándola hacia atrás, exponiendo sus senos como dos gotas de agua que ansiaba beber. Él lamió su piel, deslizando los tirantes de su escote, el aire frío asomó sus pezones en un tierno apogeo. Él la mordió y disfruto llevándola al éxtasis con una serie de caricias con la lengua.
Ella enterró sus uñas por su espalda todavía cubierta, necesitando tocar su cuerpo con desesperación cuando la electricidad la estremeció de un inmenso placer. Joker se descontroló empujó su cuerpo contra las teclas devorando cada centímetro de piel expuesta. Su mano descendió hasta su sexo por el corte abierto de su vestido, la sintió entre sus dedos todavía palpitando. La subió al piano y su boca reemplazo a su mano, libando y lamiendo con frenesí. Harley creyó colapsar sin llegar a recuperarse, sujetó su cabello verde mientras sus pequeños pies se arqueaban en un segundo y devastador orgasmo.
Sin aliento no pudo soportarlo y tiró de Joker hacia ella, pero él apresó sus muñecas con fuerza haciendo que se arqueara de dolor.
Habia desatado toda su lujuria, él gruñó –…Voy a amarrarte – La bajó del piano sin soltar sus muñecas y comenzó a caminar con ella hacia la luz de la chimenea –Vas a ser mía.
Depositó a Harley de rodillas sobre la chimenea, ella por un segundo pensó que Joker la llevaría a las mazmorras en el subterráneo de la mansión, no obstante él se perdió por entre las sombras unos instantes camino a su despacho. Llegó descalzó con unas cuerdas rojas, aquellas que llevaban a Harley a la locura de un placer que la desintegraba por completo, liberándola de sus miedos y represiones, del mundo terrenal y toda su conciencia. Aquellas que apretaba contra su cuerpo creando senderos de fulminante rojeces, transformándola en una obra de arte.
En su otra mano traía una carpeta negra, él la ojeó sin apuros. Eran bocetos del cuerpo de Harley en cada posición contorsionada, siempre amarrada, inmovilizada, sin poder escapar de su destino al lado de él. Sumisa, las cuerdas se apegaban lastimándola, hoja tras hoja, postura tras postura de sus más macabros deseos en noches de desvelo.
Luego de encontrar la hoja que buscaba, le bastó una mirada para recordar los nudos y reversos que se dibujaban posesivos envolviendo las curvas de su cuerpo.
-Recuéstate.
Humo salió por su boca por el calor infernal que le provocaba inmovilizarla y dejarla indefensa de todas sus armas. Se paró frente a ella poniendo una mano en el centro de sus pechos, apegó un extremo de la cuerda y comenzó a hacer poesía oscura con esta. Él roce de la cuerda erizó los sentidos de Harley, impaciente por desprenderse de los fantasmas que la perseguían infatigables. Abrió sus piernas permitiendo que la cuerda la envolviera como una serpiente de sublime veneno, un corsé dibujó su cintura, una x en sus pechos los realzaron exponiéndolos a un más, mientras su cuerpo era maniatado por las diestras manos de J.
Sintió el escozor mezclarse con un delirante dolor, inmovilizada, las cuerdas resaltaban hipnotizantes en su pálida tez. Joker ejerció fuerza y presión en sus muñecas juntas en su espalda terminando en un nudo firme.
El cabello de Harley caía hacia su rostro enrojecido, su sexo estaba en llamas. Joker la irguió hacia atrás lamiendo sus pezones atrapados entre las cuerdas, Harley grito desesperada, intentando luchar contra su propio deseo, pero le era imposible. Él despejó su rostro tomándolo con suavidad. Harley entreabrió sus labios en una invitación, que Joker entendió perfectamente. Necesitaba tocarlo, necesitaba probar su piel y su carne. Su camisa estaba abierta dejando ver la magnificencia de sus tatuajes y la última tinta blanca que comenzaba a sanar, carne de su carne, nacida y creada de su costilla. La locura los unió en una pasión desenfrenada.
Joker deslizó el cierre de su cremallera liberando su formidable erección, su excitación estaba en un punto máximo, duro, lleno de deseo y posesión, su lujuria relampagueaba en sus iris oscuras con los ojos puestos en el sexo de Harley. Él se introdujo en su boca, ambos gimieron al unísono, Joker la guio para que lamiera su envergadura de arriba abajo, en el centro de su glande, tocando el fondo de su garganta. Se la folló repetitivamente por la boca hasta que Harley finalmente le entregó una pequeña suplica.
-Te necesito.
Eso esperaba, apenas la escuchó se abalanzó sobre ella, Harley sintió la presión y protección de su cuerpo sumado a las ataduras abrazarla en un doble abrazo. Quería tocarlo, arañarlo, tener algo de lo que aferrarse, pero no podía, tuvo que entregarse a él completamente vulnerable. Y; en eso radicaban las ataduras. Se desprendió de todo sus males perdiendo la conciencia por el placer fulminante de las embestidas de J. Sus sentidos se dispararon, el deseo era abrumante mientras Joker la poseía salvajemente.
Harley respiró su perfume afilado entre gemidos, el cuerpo de ambos hizo una combustión eterna hasta que los dos colapsaron de golpes de placer.
Jadeantes, ebrios de su propio vicio permanecieron así sin importarles el tiempo. Joker era consciente del doble abrazó que ahora refugiaba el cuerpo de Harley, de su deseo por permanecer en esa posición que la liberaba de todos sus males.
Él no se separó de ella hasta que Harley cerró los ojos agotada por el placer.
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Parte III
¿Pueden creer que mi laptop se habia echado a perder de nuevo? XD así de mala es mi suerte, pero un amigo logró salvarme y pude subir el cap a tiempo (quería subirlo el viernes). Últimamente soy mas responsable con mis tiempos de publicación, para no perder la continuidad de la historia. También me he dado cuenta que lo mejor es fluir, antes me angustiaba demasiado corrigiendo, diciendo si y no...en fin. Estoy madurando, creo XD
Bueno, los quiero y espero que el cap les gustara tanto como a mi.
Nos leemos en la parte 4. Besos y abrazos.
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