Disclaimer: A huge thanks to thatwritr for her permission to do this translation. Y muchas gracias a Lilia por permitirme usar los capítulos ya traducidos, por ahora solo me adjudico el beteo.
Capítulo Cincuenta
—Alice, tú y Jasper solo concéntrense en divertirse. No se preocupen por nada. Maddie no se va a casa hasta el 23 —lo que significa que sus turnos en el refugio no empiezan hasta ese día— y a mí no me importaría cuidar su tienda. —Esme la abraza y la besa en la mejilla.
—Tienes las listas…
—¡Tengo las listas! —dice Esme, riendo y empujando a Alice hacia Jasper, quien se ve divertido. Esme no necesita listas en papel, pero la mente de Alice se siente más en paz si las hace—. Todo estará listo cuando regreses, y todavía tendremos una semana para la boda.
—Ok, ok… —El ceño de Alice se frunce mientras observa pasar coches y furgonetas por la sección de salidas del aeropuerto—. Pero tal vez debí haber pospuesto este viaje hasta enero.
—Lo planeaste antes de que Edward nos aventara la bomba de su boda —Jasper le recuerda.
—Le propuso matrimonio antes de lo debido —dice Alice; su ceño sigue fruncido—. Pero me da gusto que lo haya hecho. —Sonríe abruptamente—. Está bien. No tiene que ser una boda grande.
Esme asiente.
—Sí. Edward quiere algo privado, y sabes que a Bella no le gustan las cosas fuera de proporción. Ahora ve a conocer a la nieta de tu hermana y a sus hijos, y pásatela muy bien.
—Lo haré. —Alice abraza a Esme tabién, seguida de Jasper, para después tomar su equipaje y caminar hacia la terminal. Justo antes de que entren por las puertas automáticas, Alice voltea abruptamente. Su ceño se ha fruncido de nuevo—. Esme, no olvides lo que vi.
Esme siente de repente un escalofrío que no tiene que nada tiene que ver con el clima que de todas formas no nota ya. A pesar del coche encendido y la maletera abierta, corre hacia Alice.
—¿Viste…?
—No. —Alice sacude la cabeza—. Nada nuevo. Solo… siento que ya viene pero no puedo saber cuándo. —Ve a Esme a los ojos—. Edward aún no sabe y tengo miedo de decirle algo hasta que le pueda dar información concreta. Tiende a reaccionar exageradamente.
—No le voy a decir. ¿Me llamarás si ves algo más?
—Sí, claro. —Alice asiente—. Cuida a Bella. —Luego se voltea y se apresura a entrar al aeropuerto, seguido por un Jasper con la mirada confuda.
Esme no está más tranquila cuando regresa a su coche y se dirige a casa. No tiene qué ver si Alice está en Helen o en Biloxi mientras traigo consigo su teléfono móvil. Verá algo en cuanto se tome una decisión final. Esa es su teoría por el momento, de hecho… solo parte de la decisión se ha tomado, así que solo puede ver que hay una amenaza, pero no qué forma tomará.
Esme se alegra de que Edward esté tan absorto con Bella. Ha hecho más fácil el mantener la visión de Alice un secreto los últimos días, y ahora, estará en Atlanta hasta el viernes. Pero a Esme no le gusta el sentido de desolación de Alice, a pesar de que no quiso pedirle que se quedara. Le tomó a Alice mucho tiempo juntar el valor para contactar a lo que quedaba de su familia. Ella y Emmett son los únicos que aún saben de sus descendientes... Emmett porque recuerda a los suyos, y Alice porque los encontró recientemente. Ha estado pretendiendo ser una prima distante investigando el árbol genealógico, y preguntó si podía ir a Biloxi a compartir lo que había encontrado y a escuchar historias que ellos tuvieran. En verdad tiene un diagrama e información qué ofrecerles, pero la verdadera razón que tiene para ir es que espera que la familia tenga historias o incluso viejas fotografías. Ya ha pasado mucho tiempo, y el mundo es lo suficientemente diferente, y tal vez la vergüenza que se tenía por tener un ancestro en "la casa de locos" ha desaparecido. Claro, la familia cree que Mary Alice murió, no que fue puesta en esa casa, pero aún así, puede haber algo. Si logra obtener copias de unas cuantas fotografías granuladas y viejas, Esme cree que valdrá la pena para Alice.
Esme entra a la carretera en la enorme Jeep de Emmett. Se siente un poco ridícula, manejando este vehículo tosco con sus faros de niebla, llantas enormes y un soporte para armas. Los chicos la llevan para cazar, pero con tres personas más el equipaje, era más fácil usar la jeep que su camioneta, y Carlisle iba a solicitar su licencia médica de Georgia, así que necesitaba el coche de Alice. "No creo que llegar en una jeep como esta sea una buena idea", había dicho divertido.
Aunque manejar la jeep es divertido, Esme debe admitir. Está a una altura mayor que los demás vehículos y el ruido del enorme motor le infunde un sentimiento de poder. No le sorprende que a Emmett le guste este vehículo.
Ya de vuelta en Helen, hace una parada en el refugio de camino al negocio de Alice. Hannah quería comprar ropa de maternidad para aprovechar que la voluntaria del refugio cuida a los niños, y Esme le ofreció llevarla. Habiéndola llamado antes de llegar, Hannah la está esperando en el porche. Cuando se acerca, Esme nota que el embarazo se le empieza a notar, sobre todo en ese modo de caminar que más adelante será aún más obvio.
—¿Qué demonios? —dice Hannah al abrir la puerta y subirse al auto con Esme—. ¿De quién es esto?
—De Emmett, el esposo de Rose. Ya lo conoces.
—Oh, sí… el grandote. Es agradable.
—Lo es.
—¿Dónde está tu camioneta?
—En la tienda de Alice. No cabíamos tres personas y el equipaje ahí, así que Emmett y yo hicimos un cambio por la mañana. Él está a cargo de la tienda por ahora.
Hannah ríe.
—La idea de un hombre en una tienda de accesorios para mujer es bastante graciosa. —Luego abre su bolsa para sacar una cajetilla de cigarros.
—¡Ah, ah! —Esme la regaña.
Hannah bufa y rueda los ojos… pero los guarda.
—Dios. Eres igual de mala que tu hermano.
—Tiene razón, sabes. Tu bebé no necesita nicotina y alquitrán.
Esme pone la jeep en reversa, pero Bella sale de la oficina y le hace una seña.
—¡Hey!
Esme baja el vidrio de su ventana.
—¿Sí?
—¿Me podrías llevar? Se supone que Rose iba a traer los libros del refugio de la tienda de Alice, pero le llamaron de la corte y tuvo que irse directo hacia allá. Emmett me puede traer de regreso.
Esme casi sugiere que Emmett deje los libros más tarde, pero sabe que Bella prefiere hacer las cosas ella misma y no dejar que otros las hagan por ella solo porque es más conveniente. Sin embargo:
—Emmett no regresará enseguida. Planeamos ir de compras y él debe cuidar la tienda.
—Está bien. —Bella le muestra una carpeta llena de papeles—. Puede trabajar en estos balances ahí, y necesito los números de medio mes antes de que mande a Maddie a comprar abarrotes. Sale de clase a las 2:50, así que debo hacerlo lo más pronto posible.
Esme se detiene y ayuda a Bella a subir al asiento trasero, luego sube la silla mientras Hannah le cuenta a Bella de su última visita al obstetra. El camino a la tienda no toma mucho tiempo y Esme se estaciona en el estacionamiento trasero al lado de su propia camioneta. Ella y Hannah le ayudan a Bella a salir, pero con Bella en la silla, tienen que caminar hasta la puerta principal en el frente porque la puerta trasera tiene escaleras. Serán quizá unas cuentas escaleritas, pero escaleras son escaleras.
—¡Hey, chicas! —Emmett las llama, luego se dirige a su cliente—. Si me disculpa unos minutos. —La cliente solo asiente, un poco divertida por ser atendida por alguien que se ve más adecuado para aconsejar sobre deportes que sobre lana y diamantes de imitación.
Evitando golpear las mesas, Emmett llega con Esme, Hannah y Bella.
—Qué bueno que llegaron. Alice no me dijo que habría tanto movimiento en la temporada navideña. —Se ve un poco asustado, y Esme contiene una sonrisa. No puede evitar divertirse con la situación.
—De hecho, Em. Iba a llevar a Hannah de compras así que pasará otra hora o dos antes de que regresemos. —Los ojos de Emmett se ensanchan—. O tú podrías ir con Hannah a comprar ropa de maternidad y yo cuido la tienda.
—Ah, pues, em… —Ve a Hannah, luego a Bella, quien Esme nota está intentando no atacarse de risa—. Creo que tú serías mejor ayuda para eso. Digo, tú estuviste embarazada también y todo eso. Yo nunca he estado embarazado.
—Si lo estuvieras, Rose se sorprendería bastante. —Esme le dice, luego se deshace de risa.
—Yo estaré aquí también, Em —Bella le dice, mordiéndose los labios—. Te salvaré de la maldad de la joyería hecha a mano y las enormes y malas bolas de estambre.
—No son las bolas de estambre lo que me preocupa —Emmett susurra un poco molesto, aunque siendo que él acosa a todo mundo, no puede quejarse cuando lo acosan a él. Aquel que vive de la guerra, morirá en la guerra, piensa Esme—. Rose no pudo venir por los libros —Bella está explicando—, así que vine a recogerlos. Cuando Hannah y Esme terminen, puedes llevarnos de nuevo al refugio.
—Está bien —dice—. Solo déjame ir a las mazmorras de Jasper por un libro o algo. No pensé en hacerlo antes de que se fueran en la mañana.
—Claro —dice Esme—, mientras tanto atenderé a tu cliente.
Emmett desaparece en la parte trasera, sus pesados pasos en las escaleras escuchándose mientras Esme cruza hacia la parte de la tienda donde la cliente, muy bien vestida, se encuentra. Hannah se sienta en un banco detrás del mostrador para esperar mientras juega con una bola mágica de juguete que Alice tiene ahí. Fue un regalo/burla de Edward de hace años. Bella se ha ido a la oficina de Alice detrás del contador, excavando entre montañas de papeles, buscando los libros del refugio.
Esme escucha el sonido de su teléfono alertándola de un nuevo mensaje de texto, pero está en su bolso en la parte trasera de la tienda, y un humano no podría escucharlo de donde ella está. Espera que no sea nada urgente. Continúa hablando con la cliente hasta que Hannah dice:
—Esme, tu bolso está haciendo ruidos.
—Oh, es mi teléfono. —Esme pretende estar sorprendida—. Discúlpeme un momento. —Y corre a donde lo dejó detrás del mostrador hace un momento. De reojo, puede ver a tres hombres cruzando la calle, dirigiéndose a la puerta de la tienda, o quizá sólo a la acera. Vestidos con gorras de baseball y franela pesada de invierno, no se ven como gente que compraría en la tienda de Alice, pero quizá buscan regalos para sus esposas o novias. Sacando el teléfono de su bolso, lo ve rápidamente. Alice. Esme deja de respirar.
El mensaje es escueto. Tiene que ser porque Alice está en un avión en camino a Mississippi. Seguramente no quiso arriesgarse a hacer una llamada y la vieran.
Corre. Arma en la jeep.
Eso es todo. Alice confía en que Esme recuerda los detalles de la visión: Esme con una escopeta, asustada pero determinada.
Esme está en la puerta trasera al mismo tiempo que escucha la campana de la puerta principal sonar. No tiene tiempo para preocuparse de si Hannah o la cliente la vieron prácticamente desaparecer. En segundos, está en la jeep y tiene la puerta abierta de par en par, sin molestarse en quitarle el seguro. La escopeta de Emmett está en su mano un segundo después, junto con la caja llena de perdigones y pólvora.
Esme creció como mujer del campo. Incluso cuando era humana, podía cargar, apuntar y disparar en menos de un minuto. Había llevado más de unos cuantos gansos para comer, y su padre le decía con cariño su pequeña Annie Oakley. Le toma tres segundos como vampiro el cargar la escopeta. Con el perdigón y la pólvora en una mano y la escopeta en la otra, está dentro de la tienda justo a tiempo para escuchar cómo empiezan los gritos.
—¡Al suelo todos, y cállate vieja asquerosa! —Se escucha un sonido mojado como de un puño golpeando piel.
Otra voz dice:
—Mueve tu traserote de aquí. ¡Cómo te atreves a ocultarme a mi bebé!
—Baja el arma, por favor. Baja el arma. —La voz de Bella. Calmada pero temblorosa—. Nadie aquí está peleando contigo. Nadie necesita ser herido.
Esme entra de golpe por la puerta trasera, con la escopeta ya lista, apuntando sólo por el sonido de las voces de los hombres. Puede escuchar a Emmett corriendo por las escaleras detrás de ella.
—¡Suéltala! —dice.
En vez de eso, el hombre de en medio, el que tiene la pistola, se ríe.
—Miren eso. Una mamacita madura con una escopetilla. Cuidado con cómo agarras esa cosa, mamita, o el disparo puede hacer que caigas sobre ese culo tan rico.
—Primero que nada, esta es una New England Pardner de un cañón calibre 12, idiota, no una escopetilla. Y en segundo lugar, puedo darle a un venado en el corazón a cuarenta metros de distancia. Ahora, ¿quieres ver lo que puedo hacer contigo a cuatro?
Las expresiones en las caras de los hombres cambian profundamente. El delgadito que tiene a una Hannah pálida de miedo, se ve más nervioso que seguro de sí mismo, y el otro levanta ambas manos.
—¿Qué le parece si mejor, eh, nos regresamos por donde vinimos? Vente, Brady. Esto no es lo que pensé que sería.
—Cállate, marica. —Brady, el de la pistola, tiene el rostro rojo de coraje porque ha sido desafiado, tanto por Esme y luego por sus amigos. Esme no cree que esté borracho, aunque sospecha que ha estado tomando a pesar de que es sólo mediodía.
Está consciente de que Emmett está detrás de ella… sólido y más grande que cualquiera de los otros tres hombres, gruñendo tan bajo que no se puede escuchar. La cliente asustada está bocabajo cerca de la puerta, con las manos en la cabeza y sollozando. Bella se mantiene quieta y aún detrás de Esme, pero Hannah está empezando a forcejear, resistiéndose a los apretones del hombre delgado.
—¡No puedes estar cerca de mí, bastardo maldito! —le dice a Brady—. ¡Hay un interdicto en contra tuya!
La lucha de Hannah desconcierta a Brady.
—¿Y a mí qué me importa un puto papel?
—¡La policía hará que te importe! —le grita Hannah.
—Hannah… —Bella intenta calmarla.
Hannah no está escuchando; tampoco Brady.
—¡Estás embarazada y ni siquiera me dijiste! —le reclama—. ¡No tienes el derecho de esconder ese bebé! ¡Es mi bebé!
—¿Cómo sabes tú que es tuyo? —le contesta con odio.
—¡Puta manipuladora! —Con el rostro rojo, pasa la mira de su arma de Esme a Hannah—. ¡Estoy tan cansado de ti y de tu mierda!
Con vista de vampiro, Esme puede ver el movimiento infinitesimal de su índice en el gatillo. Afortunadamente optó por un arma grande, la clásica Colt 45, que requiere de mucho esfuerzo para activarla. (Arma grande, pene pequeño, piensa ella.) Y en ese momento, él se transforma en Charles. Se transforma en Royce. Se transforma en todo hombre que alguna vez levantó su mano con enojo y violencia para dañar a alguien más pequeño que él. Pero esta vez, está armada. Esta vez, tiene poder. Esta vez tiene el arma, y es más sólida que sus miedos, o su pasado.
Jala el gatillo.
El doble sonido de dos armas disparándose ensordece dentro de la pequeña tienda. Después viene el grito de agonía del hombre que está de repente en el suelo con la mano presionando el revoltijo de hueso, cartílago, músculo y sangre que antes era su hombro.
Mucha, mucha sangre.
—¡Dejen de respirar! —Bella le dice despacio a Esme mientras los ayudantes de Brady entran en pánico y huyen. La cliente está gritando otra vez. Emmett se aventó para mover a Hannah, sacándola del camino de la bala de Brady, terminando sin daño alguno.
—¡Váyanse! —dice Bella—. Esperen afuera. Esme se apresura a obedecer, Emmett siguiéndola. De hecho, Emmett es mejor que Esme para resistir sangre, pero tanta sangre sería demasiado para resistir a menos que seas Carlisle, Rosalie o Edward.
En el estacionamiento, Esme puede respirar de nuevo. Emmett va detrás de ella con Hannah en sus brazos. Hannah parece estar en shock y estar bien con que la muevan, sin registrar en su sistema lo fácil que Emmett la mueve a pesar de su peso de embarazada. Esme está temblando, y aún carga la escopeta. Parte de ella se siente poderosa por haber podido proteger a alguien más. Parte de ella se siente aterrorizada y algo avergonzada de haber hecho lo que hizo.
—¿Cómo pudieron encontrarla? —Emmett dice con enojo.
—No sé —responde Esme—. Pero la tienda es la cara oficial del refugio. Su localización no es un secreto.
—¿Pero cómo pudieron saber que estaría en la tienda hoy? ¿Y por qué Alice no vio esto?
—No sé —Esme dice de nuevo, dirigiéndole una mirada de advertencia por mencionar a Alice sin pensarlo. Afortunadamente, Hannah está tan dentro del shock que no se da cuenta… o no le importa.
Y sobre el "cómo", Esme se resiste a creer la respuesta obvia: que alguien en el refugio soltó información. Porque seleccionan con cuidado a los empleados y voluntarios, requiriéndoles que tengan entrenamiento, que firmen contratos de confidencialidad, y que nunca, jamás compartan con nadie fuera del refugio los nombres de los residentes o sus paraderos y salidas, por si llegara a oídos equivocados. ¿Habrá llegado a oídos equivocados hoy? ¿O habría sido pura suerte?
Se quedan afuera por tres minutos antes de escuchar las sirenas —policía y ambulancia. Emmett trata de poner a Hannah de pie, pero ella se aferra a él. Finalmente se conforma con sentarse de lado en la puerta abierta de la Jeep. Debe por lo menos dar indicios de debilidades humanas como el cansancio.
—Perdón por lo de la puerta —le dice Esme.
—Rose lo puede arreglar —le responde.
No hablan de lo que acaba de pasar… lo que podría significar para su futuro en Helen.
Los vampiros no deben atraer atención de más a sí mismos y Esme no está segura de lo que los Volturi podrían decir acerca de esto, especialmente si llega a alguna cadena de noticias fuera de la local. En estos días del Internet, historias raras y locales pueden ser recogidas e infladas a proporciones nacionales cuando canales de noticias como CNN están buscando qué decir en un día sin muchas noticias. Es lo último que necesitan. Han podido hacer lo del refugio porque es lo suficientemente pequeño y escondido como para no llamar mucho la atención. La mera idea del refugio está en los límites de lo que los Volturi consideran permisible… pero Esme no se arrepiente de haberlo abierto, incluso ahora con un hombre herido por ella revolcándose en el piso de la tienda de Alice.
Por lo menos lo hirió con un arma perfectamente humana. Incluso está registrada. Nunca se había sentido mejor con tener todo lo que se pueda en regla la mayor parte del tiempo.
Bella parece en la puerta trasera. —La policía está aquí—les dice, luego, en un susurro que sabe que sólo Esme y Emmett pueden escuchar, agrega: —Les dije que Hannah no estaba en condición para regresar adentro, y que Esme es muy sensible al olor de la sangre… así que vienen aquí afuera a entrevistarlos.
Esme asiente con la cabeza, agradecida, y Bella desaparece dentro de la tienda mientras dos oficiales uniformados de la policía salen para tomarles la declaración. Tres minutos después llega Carlisle. Se ve asustado y abraza fuertemente a Esme. No cree que es completamente un acto para la policía.
—¿Estás bien —le susurra al oído.
Esme sabe que se refiere a lo psicológico, no a lo físico, y asiente abrazándolo también. Es su roca, y deja que el miedo que tiene dentro salga.
—Lo siento —le susurra—, creo que eché todo a perder.
—Todo va a estar bien —le responde—. Superaremos esto. Y el chico no está muerto.
—Claro que no está muerto. Le disparé justo donde quería —le dice Esme, molesta a pesar de su miedo.
Carlisle ríe.
La policía les pide que los acompañen a la estación. La ambulancia ya se ha ido al hospital con Brady herido. Esme no está arrestada, la policía se los confirma cuando Emmett les muestra la papelería del arma que mantiene siempre en la guantera. Tiene la pinta de cazador y la papelería está al día, así que la policía no tiene por qué sospechar nada. Carlisle no suelta a Esme en ningún momento. Gracias a Dios, este día ha sido el típico día nublado.
En la estación, Rose se encuentra con ellos y los acompaña al interrogatorio. Esme desearía que estuviera ahí Edward, Alice o Jasper-cualquiera de sus familiares con dones especiales-pero tendrán que hacer esto sin ayuda de más que sus sentidos de vampiro. Esme le pone atención a los latidos de los corazones de los policías. No parecen estar elevados para nada mientras la interrogan a ella, a Emmett y a Bella, ni se ven nerviosos. De hecho, las preguntas son bastante rutinarias. A Brady lo han arrestado antes, tiene una orden de la corte que le impide acercarse a Hannah, y se sabe que es impulsivo, mientras que el record de Esme está completamente limpio al igual que el de Emmett. Los cómplices de Brady fueron arrestados hace no mucho; de hecho, uno de ellos se entregó, sintiendo que le darían una sentencia más corta si cooperaba. No sabía que Brady tenía un arma. De hecho, todo el asunto parecía ser un arranque impulsivo. Se enteran de todo esto porque su sentido del oído les permite escuchar las conversaciones de los pasillos.
Según el cómplice cooperador, Brady había recurrido más al alcohol al acercarse las navidades y con su esposa e hijos desaparecidos, así que dos de sus amigos de la infancia habían intervenido para hacerle compañía… sólo para que vieran a Hannah en la calle al salir del restaurante y alebrestarse. No sabía que estaba embarazada. Según su amigo, lo habían seguido para intentar calmarlo. Las cosas se habían salido de control cuando sacó una pistola. Es claro que la policía duda eso de "para intentar calmarlo", pero el resto suena convincente. El testimonio de la clienta también deja claro que los tres hombres habían entrado a la tienda gritando amenazas, y que la pistola había sido sacada casi inmediatamente, así que Esme había actuado en defensa propia.
Edward llega un poco después de la puesta de sol. Dada la situación —que su "hermana" le había disparado a un hombre— el hospital lo había dejado marcar su guardia del martes como media guardia. A Hannah se le permite regresar al refugio para estar con sus hijos, una policía la lleva después de que Carlisle la examina para estar seguro de que su bebé esté bien. Pero el resto debe quedarse para firmar sus declaraciones. Edward abraza primero a Esme, luego a Bella, luego incluso a Emmett.
—¿Estás bien? —le pregunta en voz alta a Esme mientras lo toma de las manos. Puede leer su mente, claro, pero es importante mantener las apariencias por los policías que los observan.
Asiente y dice: "Sí". Por el momento, están sentados en sillas duras puestas ahí para las declaraciones, pero la puerta está abierta y les han proporcionado café (sólo Bella está tomando). Es claro que no los están deteniendo bajo ningún cargo, algo que Edward les confirma en una voz suave y rápida.
—Están terminando el papeleo para que lo firmen, luego los dejarán ir. No ven más en el asunto que lo que aparenta ser, un esposo loco, celoso e intoxicado asalta a la esposa embarazada a pesar de la orden de la corte, y le disparan por lo que hizo. Irá a la cárcel, ustedes serán liberados.
Esme asiente con la cabeza y siente que se le doblan las rodillas de alivio; Carlisle la sostiene. Nunca había tenido problemas con la ley, y con justificación o no, no le ha estado cayendo bien la situación.
—¿Los Volturi…? —pregunta.
—No sé —responde Edward—. Hablé con Alice, pero no ve que pase algo especialmente negativo a la familia después de esto. Lo que quiero saber, sin embargo, es ¿por qué no lo vio todo desde un principio?
—Decisión de último minuto de Brady, al parecer —dice Carlisle, pero algo alerta a Edward, y Esme ve cómo su rostro se endurece al captar algo en la mente de alguien.
—Sí lo vio —Edward contesta—. ¿Lo vio y no me dijo? ¡No me dijiste! —Observa fijamente, ojos abiertísimos, a Esme—. ¡Por qué no me dijiste!
—Shhh —le advierte Carlisle. Emmett y Rose se ven alarmados, e incluso Bella se ve preocupada. No podrá escuchar claramente lo que dicen, pero puede leer su rostro y su lenguaje corporal.
Se acerca a él.
—¿Edward?
La ignora y Esme puede sentir cómo asalta a su mente tratando de robarle la conversación que tuvo Alice el jueves pasado en el bosque.
—Cómo te atreves a no decirme algo así.
—¿Decirte qué? —pregunta Bella.
Edward está demasiado enojado para contestarle. Está abriendo y cerrando su puño.
—Ya pasó —Esme le dice, tratando de calmarlo—. Ya pasó y nada malo ocurrió. Bella está bien. Nunca estuvo en peligro, de hecho.
—¿Peligro? —Bella sólo se ve confundida.
—Necesito aire —Edward dice, dándose la vuelta y saliendo tempestuosamente, dejando a todos viéndole la espalda.
—¿Qué acaba de pasar? —pregunta Bella con sospecha en su voz.
Esme respira.
—Lo explicaré en el coche —dice, el sentimiento de desgracia inminente de nuevo presente. Pero no será la policía, ni Brady, de quien tendrá que preocuparse, por lo visto.
