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¡Hola! .o./ ¡Fairy Tail terminó y ya todos sabemos que pasó con la OTP y sepan que lloré desde que vi los spoilers. QAQ)9 Pero no los cansaré con eso ahora. Lo pondré en las notas de autor más abajo por si quieren leerlo. xDD

Gracias increíbles por sus reviews. No me creo que esto esté llegando a mil reviews siendo que el Jerza es el pairing principal (de los cuatro grandes) con menos fics y público en el fandom. QwQ)9 Fairy Tail acabó pero la misión Jerza prosigue. *w* Gracias por apoyarla.

Sin más dilación, ¡Que lo disfruten!


Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece. Pertenece a Hiro Mashima. La historia es de mi creación, y. loca y llena de miel como es, la amo. 7w7)r


Referencias De Lectura:

Diálogo.

Narración.

«Pensamientos»

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Capítulo XLIX

~Sucesores y Operaciones~

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El joven se sentó en la cama y la mujer frunció el ceño.

¿Por qué demonios sigues en mi cama? ―le reclamó y su ceño se profundizó más al verlo tomar una de las bufandas que ella había tirado ahí.

Solo de buena calidad ―dijo en lugar de responder la pregunta de la mujer―. En serio como te envidio, pero esto es de la temporada pasada, ¿no quieres dejarlo ir con alguien que lo lucirá mejor?

La ceja de Minerva se alzó.

¿Por qué mejor no vas a limpiar?

Que me esté haciendo pasar por una sirvienta no significa que vaya a hacer lo que hacen ―soltó un bufido y tomó otra de las bufandas―. ¡Que envidia! La última vez que compré en Fairy Dior fue durante la feria de descuentos.

Macbeth… ―Minerva trató de calmarse, desde hacía tres días Macbeth Midnight se había infiltrado en su casa bajo la mampara de ser una de sus sirvientas, era obvio que era más femenino y grácil que cualquiera de sus otras empleadas; y, aunque odiase admitirlo, a veces hasta parecía más femenino que ella, pero eso sí, no podía creer que el recurso que Jellal hubiese mandado fuese un tipo que en el momento en que le quitaba el ojo de encima se dormía en cualquier sitio.

Inaceptable.

Ya, ya ―Macbeth tiró la bufanda sobre su cabeza y se tiró de espaldas a la cama de Minerva en donde esta lo había encontrado dormido hacía un rato―. Despiértame en cuatro horas, ya memoricé los hábitos de los tres guardas de la cabina de las cámaras de seguridad, me falta revisar el ala este para comprobar que tenemos enlistadas todas las cámaras que debemos evitar.

Minerva se levantó molesta.

¿¡Me estás jodiendo!? ¡Acabo de encontrarte dormido!

Ay, Minerva te saldrán arrugas ―con un bostezo Macbeth le dio la espalda pero lo siguiente que sintió fue el duro piso a su espalda cuando la señorita Orlando lo tiró de la cama― ¡Auch! ¿Qué te pasa?

¿¡No sé supone que debes estar haciendo tu trabajo!? Jellal seguro que te mandó porque de verdad no quiere ayudarme. Francamente… ―zapateó el suelo con su fino tacón rojo―, ahora veo que los Heartfilias me están jugando una broma.

El joven con uniforme de empleada se levantó del suelo.

Oh, créeme, soy el mejor en lo que hago. Ahora déjame dormir.

Olvídalo. Lárgate a tu habitación.

Si voy a mi habitación me encontrarán y pensarán que estoy holgazaneando.

¡Estás holgazaneando!

No lo estoy ―chasqueó los dientes―. Trabajo todo la noche para aprender los patrones de los de seguridad mientras tú duermes tus horas de belleza, si duermo aquí los demás pensarán que estoy trabajando y no sospecharán ―la azabache no quería admitirlo pero Macbeth tenía razón―. Y aparte hago el gran sacrificio de usar esta horrible peluca rubia y este uniforme sin gracia ―se miró a sí mismo en el espejo de cuerpo completo al fondo de la habitación―. En serio, en que cabeza se combina una blusa amarilla con rosa pálido. Para tener tantas buenas marcas no sabes nada de moda, Minerva ―le regañó como si fuese un asunto grave.

Y ahora tengo que escuchar esto… ―Minerva negó la cabeza―. Ambos colores fueron usados en conjunto en la pasarela de primavera de este año por tres de las grandes marcas de diseñador. Quien no parece saber nada de moda eres tú ―le miró burlona.

¿Te das cuenta que has dicho primavera y estamos en otoño? ―subió una fina ceja―. ¿Te das cuenta que tan out está ahora?

Minerva puso los ojos en blanco.

Mejor duérmete ―bufó.

Es lo que iba a hacer cuando una intensa me dijo…

¡Duérmete! ―fastidiada Minerva le tiró una almohada―. No puedo creer que esté aguantando tanta insolencia.

¿Insolencia? ―Macbeth rió―. ¿De verdad crees que es insolencia? ―el chico le miró con seriedad―. Esto es solo alguien hablándote de manera honesta y directa, si no tienes a nadie que haga esto en tu vida es muy triste, muy, muy triste. Tan triste que ni envuelto en Fairy & Gabanna deja de ser triste y patético…

Yo… ―Minerva iba a responder que sí, que sí tenía a personas así, pero luego recordó que ella misma los había apartado de su vida―. Eso no te importa.

Bueno, en eso te doy la razón ―el joven con peluca rubia se metió debajo de las sabanas―. No olvides despertarme, a esa hora los de seguridad toman café y quiero ser yo quien los lleve, si se acostumbran a eso no sospecharán de mí y tendré más libertades para actuar, en tres o cuatro días tendremos el acceso que necesitamos.

Como sea ―Minerva tomó su móvil que parpadeaba con la luz led de mensaje y dejó dormir a ese tipo, no le sorprendió de quien era el mensaje, pero si le sorprendió que le pidiese verse con él―. ¿Debería ir? ―la joven se quedó observando la pantalla del mensaje y observó el reloj, el lugar en donde le pedían el encuentro estaba a media hora de su casa y estaba segura que volvería a tiempo para despertar a Macbeth.

Decidió ir.

Tomando su bolso y una de las bufandas en la cama salió de la habitación y la cerró con llave, cuando vio a la jefa de las domésticas le avisó que Macbeth estaba sumamente ocupado arreglando su ropa nueva y la que iba a botar por lo que nadie debía interrumpirlo, la empleada asintió y Minerva supo que nadie osaría molestarlo.

Al subirse al auto y buscar las llaves sus dedos chocaron con el encendedor que siempre llevaba consigo y por primera vez en años pensó que tal vez debía deshacerse de él.

Tal vez cuando pusiese a su padre tras las rejas.

Con una sonrisa de depredador Minerva dejó la mansión.

Su padre la había criado para buscar la victoria a toda costa…

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~0~

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Lo encontró dormido en el desayunador y se preguntó si debía dejarlo dormir.

Llevaba dos días casi en vela averiguando el paradero de uno de sus amigos.

Después de pedirle un favor a Lucy y darle la lap top que Jellal había dejado encendida en el desayunador, Erza se acercó sigilosa y con cariño retiró algunas hebras de su cabello de su rostro, sus ojeras habían vuelto y era obvio que a pesar de estar dormido no estaba descansando, un pequeño surco en medio de sus cejas le indicaba a la joven que Jellal estaba teniendo un mal sueño; así que, sin pensárselo más, decidió despertarlo.

Jellal… ―le susurró al oído y besó su mejilla―. Si duermes aquí te dolerá el cuello, Jell… ―el joven parpadeó un par de veces y se levantó de la almohada que había hecho con sus propios brazos―. Ve a descansar a la habitación, ¿quieres?

N-no… ―negó desperezándose para luego restregarse los ojos cansados―. Tengo que monitorear lo que queda de las cámaras de seguridad de ese café y luego debo estar atento a… ―Erza lo calló con un dedo sobre los labios.

No te obsesiones ―lo tomó de la mano y lo jaló con fuerza―. Necesitas descansar.

Erza… yo…

De nada sirves cansado y con sueño, Jellal ―su voz dura lo hizo levantarse de la banca de inmediato―. Tampoco sirve ahora tu complejo de culpa. Hubieses visto el mensaje en el mismo momento que te lo mandó o no, hubiese sucedido lo mismo. Y ni me salgas con que él investigaba bajo tu pedido ―se adelantó a lo que él estaba por decirle―. Sawyer aceptó el encargo y sabía de los riesgos, pensar algo así solo le resta valor a Sawyer como persona adulta y profesional. Ninguno esperaba lo que pasó.

Jellal continuó callado.

Erza ya se sabía de memoria sus argumentos.

Aunque no era que quisiese echarse la culpa.

Jellal nunca esperó que Sawyer desaparecería poco después de mandarle un mensaje para que se reuniese con él para hablar del hombre del cual él había tomado un video en el centro comercial cuando había ido con Erza ―un evento que ahora a Jellal y a Erza se les hacía casi de una vida diferente―. Y era verdad que se lamentaba de no haber visto ese mensaje sino hasta tres horas después de enviado, si lo hubiese visto antes tal vez habría sido capaz de dar con el secuestrador antes, pero Erza tenía razón, la auto compasión y la culpa solo estorbaban, e intentar ver los videos más dormido que despierto era una imprudencia.

Tenía que centrarse.

Gracias ―dijo cuando empezaron a subir las escaleras hacia el pasillo central y Erza apretó su mano con fuerza.

Ella estaba con él.

Al igual que toda su familia.

Por cierto, ¿sabes que se hizo mi portátil?

Se la di a Lucy ―le respondió ella―. Le pedí si podía ver unas horas de esos videos mientras tú duermes lo que necesitas ―continuó explicando en tanto abría la puerta, lo acercaba a la cama y lo tiraba de un empujón―. Erick llamó y me dijo que todo lo que tiene que ver con Minerva y Macbeth va bien, aunque aún no pueden colocar el acceso pero está seguro que ya idearán algo ―Erza se sentó en la cama y le quitó las pantuflas y comenzó a colocarle las sabanas―. Laxus se está encargando con Freed y Bickslow de buscar el paradero de Iván, Ultear y la señora Layla conversan vía Skytail sobre alguna manera de usar mi investigación sin que tenga repercusiones legales por mis fuentes no tan legales. Los guardaespaldas que pusiste para mis padres no han visto nada extraño cerca de ellos ―soltó un suspiro―. Capricorn no ha visto ningún movimiento anormal en la mansión de los Orlando, el señor Jude y Obaba Sama fueron a hablar en persona con los dueños de la cafetería para saber si no habían visto algo extraño y… ―se acercó con una sonrisa y le dio un beso en la mejilla―. Wendy llamará en cinco o seis horas y yo te despertaré cuando lo haga ―le dio un beso rápido en los labios.

Jellal rió.

En pocas palabras, estoy sobrando ¿cierto?

Al menos el Jellal cansado, estresado y somnoliento, sí ―le dijo ella con una sonrisa.

¿Y qué harás tú ahora? ¿Más números que revisar?

Sí, yo tengo números que revisar ―le acarició el cabello―, pero puedo quedarme un ratito más contigo, al menos hasta que te duermas.

Puedo tardar horas en dormirme ―Jellal la jaló de la mano y la abrazó cuando ella cayó riendo en la cama.

Con lo que cansado que estás lo dudo ―Erza lo abrazó y Jellal colocó su cabeza debajo de su barbilla―. Descansa para que podamos seguir trabajando juntos…

Lo haré… ―Jellal soltó un bostezo y Erza lo apegó más a su pecho―. Gracias por ponerme en mi lugar.

¿Mi pecho es tu lugar, Jellal? ―dijo traviesa y el azulado le dio un beso en el suave lugar en que reposaba.

Tu corazón es mi lugar, Scarlet ―rieron ambos pero ninguno negó esa verdad.

Si sueñas algo que no sea placentero, recuerda que todos estamos aquí.

Jellal asintió y no tardó en quedarse dormido.

Erza esperó un rato más con Jellal en sus brazos y luego se zafó con cuidado, estaba tan cansado que el hombre ni siquiera notó el cambio que hizo ella de sí misma por Jelly Bear.

Descansa… ―con un beso en su sien y tomándole una fotografía a la adorable imagen de Jellal y Jelly Bear abrazados, la joven maid salió de la habitación.

Ya eran demasiadas personas involucradas.

Esto debía de acabar pronto…

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Cuando entró, el joven rubio dejó de lado los papeles.

¿Noticias? ―pidió apretándose el puente de su nariz.

Sí, gracias a los conocidos de Ever, Bickslow pudo encontrar algo ―el joven de larga cabellera verde se sentó en la silla vacía frente al escritorio de su jefe y le pasó un fólder―. Según, Amelie, la sobrecargo amiga de Ever, en el vuelo en el que Iván viajó también iba Tempester Etherias.

Así que eso afirma la teoría de que ellos lo están protegiendo a cambio de la información que Iván tiene sobre los Orlando.

Así es. El vuelo aterrizó en un aeropuerto de provincia y ella está segura en que los vio intercambiando un sobre al bajarse del avión.

Por supuesto, ese hombre no es tan importante como para ir en un vuelo directo a la capitán, mucho menos ingresar. Si está en una de las provincias exteriores tal vez podamos rastrearlo más fácil ―Laxus colocó los brazos sobre el escritorio―. ¿Algo acerca de la modelo?

No ―Freed negó―. Es triste de pensar que pudiese estar muerta en un continente ajeno y lejos de su familia solo por aceptar un trabajo en apariencia inocente. Es una pena que nos sea imposible saber si ha sido ingresada a algún hospital o refugio, o... ―el joven soltó un suspiro.

O la morgue ―terminó por él Laxus y Freed asintió―. A este paso sería mejor que la encontrara migración y la deportaran, dudo que ingresaran al continente con sus verdaderos nombres, o al menos no ella, Iván por más desheredado que sea sigue portando el apellido Dreyar.

Bickslow envió un mensaje anónimo a las autoridades de Álvarez con una foto de ella, tal vez eso pueda salvarla.

Tal vez… ―Laxus bufó y se levantó de la silla―. El viejo me dijo muchas veces que me rindiera con ese hombre ―Freed escuchó atentamente, él era una de las pocas personas en las que Laxus confiaba plenamente―. En esa época pensaba que él solo estaba resentido con mi padre por no doblegarse ante él, creía que mi padre era sabio y rebelde, muchas veces peleé con el viejo por eso, y muchas de esas veces terminaban a los golpes con Jellal por defender al abuelo o por ofender a ese hombre―rió amargamente―. Como pude ser tan estúpido…

Laxus Sama, usted no sabía eso de su padre, todo hijo siempre piensa que su padre es el mejor ―Laxus asintió.

Por otra parte, me hubiese gustado conocer a la madre que él decidió matar ―Freed se preocupó pero Laxus sonrió de pronto―. Mirajane me sugirió ir a su tumba a pedir su bendición antes de la boda.

Eso suena a una gran idea, Laxus Sama. ¿No lo había pensado hacer antes?

Bueno ―Laxus volvió a sentarse―. No estaba seguro si ella de verdad había querido tenerme o si me había abandonado por su propia voluntad, pero ahora sé que Iván fue el único culpable de que no tuviese una madre, o al menos no antes, ahora tengo a mi tía.

Freed sonrió y se levantó de la silla.

Gracias Freed. Si averiguas algo más avísame de inmediato.

El joven asintió y salió de la oficina.

Laxus observó por la ventana y exhaló con fuerza.

Por más que renegase de su padre sabía que no se sentiría libre de él hasta que no le dijera todo lo que quería decirle y lo viese preso por todos sus crímenes.

No quería odiarlo, ni mucho menos sentir pena por él.

Solo quería olvidarse de Iván.

Pero aún era incapaz de eso…

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Era un pequeño grupo muy eficiente.

Mientras Erza sentada en la cama revisaba con ojo crítico cada número en su pantalla, Lucy le dictaba a Jellal otros cientos de números provenientes de viejos registros contables de la universidad de su a abuelo para que su primo los ingresara al programa, debido al nuevo lazo de Iván con la universidad Fairy Tail y el aparente testamento falso, veían una gran oportunidad de usar eso para hundirlo a él y a Jienma. Por su parte, Laxus hacia lo mismo con Mirajane quien le había quitado la lap top a él porque era obvio que su pikachu tenía la vista irritada a causa del trabajo y de su investigación sobre el paradero de Iván.

Esa sabandija aún se atrevía a ser una carga para él.

Mirajane no era una persona que odiase, debido a la muerte de sus familiares había entendido que los sentimientos negativos solo hundían a las personas, pero no podía desearle nada bueno a alguien como ese hombre que se atrevió a mandar a matar a la madre de Laxus y que de fijo hubiese querido hacer lo mismo con él.

Con Laxus.

El hombre que amaba tanto.

Y además, como si eso no fuese suficiente, ese mismo hombre había tomado en venganza una de las cosas más importantes en vida para el abuelo Makarov.

Merecía estar preso de por vida.

Lucy, deberías ir a descansar, ya pasa de la una ―la voz de Jellal interrumpió el ambiente de trabajo, la rubia se sonrojó al darse cuenta que se había quedado dormida mientras dictaba.

Oh, no, yo aún pued… ―negó ella y un bostezo se entrometió en su réplica.

Ve, Lucy ―le sonrió Erza―. No has dormido bien estos días por estar ayudando, y además estás en plena edición del nuevo número de la revista y no tienes a Levy para ayudarte con eso ―Lucy bajó la mirada―. Y ni hablar de lidiar con Natsu ―continuó la mujer y la rubia le miró extrañada―. Lo conozco lo suficiente para saber que se necesita cinco veces la energía normal de un humano para lidiar con sus locuras, en especial si está junto a Happy.

Lucy rió.

Es muy cierto ―dejó las hojas en la cama y estiró los brazos―. La semana pasada hizo un concurso con Happy para ver quien comía más sushi.

Laxus bufó.

¿Y quién ganó?

Bueno… ―la sonrisa de Lucy era apenada―. Al final ambos terminaron vomitando… ¡Jeje!

Sus primos negaron de manera desaprobatoria.

Ese niñato… ―Laxus se llevó la mano al cuello y lo movió, Mirajane lo miró preocupada al oír como le crujió―. Sigo sin creerme que andes con un tipo así.

Natsu es a veces un poco… infantil ―comenzó Mirajane usando el adjetivo menos fuerte―, pero es una persona de buen corazón. Yo y Er Chan lo sabemos porque es uno de…

― "…sus hijos postizos y ustedes los criaron con valores para que fuesen buenas personas" ―para diversión de las tres mujeres, los dos hombres recitaron tal cosa en coro y luego se miraron abochornados.

Ara~ ¡Que sincronizados! ―sonrió maliciosa Mirajane.

Muy sincronizados ―secundó Erza.

Si Levy estuviese aquí escribiría una buena historia de…

Ya, ya… ―la malicia de Lucy se vio interrumpida por Laxus quien se cruzó de brazos―. No empiecen con sus ideas torcidas. Respeten este anillo de matrimonio ―mostró su dedo y luego sonrió con sorna―. No sé cómo Jellal puede defenderse de tales acusaciones, pero a mí déjenme fuera de tal cosa.

Jellal lo miró como si fuese un traidor pero cuando Erza lo volvió a ver divertida, él sonrió travieso, coló una mano en su cabello escarlata tras su cabeza y se inclinó a besarla con ímpetu.

Ahí está mi prueba ―dijo después de separarse de ella y Lucy no pudo evitar sonrojarse.

Ara~ ―Mirajane se levantó de pronto―. Parece que no solo es momento de que vayamos a descansar un poco… ―les cerró un ojo a la pareja sentada en la cama y ambos se pusieron rojos―. Vamos Pikachu, ya escuché ese cuello, necesitas un buen masaje.

¿Entonces terminamos por hoy? ―la voz de Lucy sonó más esperanzada por ir a descansar de lo que quería, era verdad que no tener a la editora principal o a su modelo estrella a su lado era difícil, pero estaba feliz con cada cosa que su amiga le contaba sobre la gira de Gajeel, inclusive había chillado con ella cuando Levy le mandó un video en donde Gajeel la llamaba al escenario, la subía al piano e interpretaba una pieza para ella.

Gajeel, debajo de todos esos piercings y pinta de bandido, era un hombre romántico.

Y en cuanto a Juvia, la modelo le mandó unas fotos en las que Gray practicaba en la nieve y otras que tomó la entrenadora de él en las que ambos esquiaban juntos, además, la foto de perfil de ambos en Whattail era la de dos muñecos de nieve muy similares a ellos mismos.

Según Mirajane, Silver y Mika también tenían esa misma foto.

Gray le había dicho a Erza que su tía Ur le obligó a ponerla, pero Erza solo había reído porque si él de verdad no hubiese querido ponerla la habría quitado y no lo había hecho.

Eso iba por buen camino.

Y además, se decía Lucy, no había estado del todo sola en la edición del número, los trabajadores en la revista siempre estaban ayudándola, y Natsu se había encargado de llevarle de comer todos los días llevándose cualquier estrés con sus historias de travesuras con Happy y con ciertas actividades propias de parejas jóvenes en oficinas cerradas.

La rubia se sonrojó.

Ve a descansar, Lucy ―repitió Erza―. Necesitamos descansar para funcionar adecuadamente ―la rubia asintió y un par de minutos después los únicos ocupados en números era la pareja dueña de la habitación.

El móvil de Jellal sonó con un mensaje.

Erick dice que Sorano pudo conseguir otra de las cintas de video de uno de los locales cercanos a la cafetería ―informó el azulado―. Tal vez ese nuevo ángulo nos permita ver quien fue el hombre con el que se fue ―ninguna de las otras cámaras había captado el rostro del hombre pelirrojo con el que Sawyer había abandonado la cafetería luego de mandarle el mensaje de texto a Jellal.

Eso es una buena noticia ―aceptó él más tranquilo, Sorano había investigado en toda morgue, hospital y clínica y no había rastro de Sawyer, de cierta manera eso les decía que él seguía vivo―. Dudo que sea cosa de Jienma, Sawyer ni siquiera estaba en la lista, y su investigación no era sobre él. Aparte, nadie más en la lista ha aparecido muerto o herido. Tal vez el fallar al intentar deshacerse de la cabeza de los Etherias hizo que Jienma viese los peligros de continuar tal cosa.

Es verdad ―Erza aceptó―. ¿No quieres dormir también? ―Jellal negó.

Me queda media página para terminar este AMPO, lo terminaré antes de dormir.

Bien, yo ya acabé de ingresar estos números y ya puse al programa a correr así que hasta dentro de varias horas no tendré nada que analizar ―la peli-escarlata se levantó con laptop en mano y la dejó en el escritorio para luego dirigirse al baño.

Jellal continuó tecleando y para cuando Erza salió en del baño su concentración empezó a fallar en el momento en que ella se subió en la cama para luego gatear hasta él y sentarse a horcajadas sobre su cuerpo luego de quitarle la portátil de las manos, guardar lo hecho, cerrarla y dejarla en la mesita de noche junto a la cama.

¿Por esto me preguntaste si no quería dormir aún? ―preguntó con voz ronca mientras una de sus manos la sujetaba de la cintura y sus dedos tocaban el fino bretel del negligé que la joven usaba.

¿Te gusta? ―Erza se inclinó a él para susurrarle al odio―. Porque si no te gusta puedes quitármelo…

Jellal tensó la mandíbula por la sensación que esas palabras le hicieron sentir en todo su cuerpo.

No lo sé ―el azulado se elevó hacia ella y comenzó a besar su cuello―. Déjame pensarlo un poco… ―con un medio giro de su torso, el hombre la logró poner bajó él y continuó besando su suave piel, sus dedos se entrelazaron con los de ella y Jellal subió los brazos de Erza hasta ponerlos arriba de su cabeza―. Tal vez tarde en decidirme… ―su sonrisa ladeada fue respondida por una igual en ella y su rostro descendió a besar su frente, sus mejillas, su barbilla y sus labios, cuando las piernas de Erza abrazaron su cintura, Jellal descendió con su lengua por su cuello, mordió con delicadeza la suave piel para luego bajar un bretel de la prenda con los dientes para que el bajo escote le permitiese tomar uno de sus pechos en su boca.

Erza gimió placenteramente.

Jellal sonrió contra su pecho al sentir como ella intentaba liberar sus manos de su agarre para tocarlo a él, pero el azulado continuó disfrutando de la ventaja de esa posición de brazos elevados y espalda arqueada que ofrecía su frondoso pecho a él, con pequeñas mordidas y suaves roces de sus dientes en sus henchidos pezones, la mujer gimió su nombre cuando él fingió embestirla y pudo sentir su dureza contra ella y fue entonces que Jellal decidió liberarla porque de verdad necesitaba de sus manos en esos momentos.

Era divertido, pero había cosas más placenteras.

Con sus manos liberadas, Erza no tardó en enredarlas en su cabello sedoso para atraerlo a su boca, cuando por fin sus lenguas volvieron a contactarse, las manos liberadas de ella se encargaron de soltar los botones de su camisa y eliminar cualquier otro rastro de tela en él.

Lo quería completamente desnudo contra ella.

Jellal actuó diferente a Erza.

No quitó la suave y delgada tela del negligé de su cuerpo, al contrario, dejó que sus manos resbalaran por el sedoso tejido y cuando la necesidad entre sus gemidos, sus gruñidos y el frotar de sus cuerpos fue casi asfixiante, coló sus manos bajó la prenda y la subió lo suficiente para por fin enterrarse en ella y disfrutar de su estrechez gracias al vaivén de sus caderas, la tela se apegó a ella como una segunda piel gracias al sudor y sus movimientos aumentaron al observar su cuerpo a través de la tela casi transparente mientras sus oídos se llenaban del placer que la voz de Erza dejaba escapar.

Jellal… ―gimió ella y él enredó sus manos en su escarlata cabello antes de hundirse una vez más llevándola a la cima y luego de adentrarse un par de veces más en una Erza sollozante de placer él se unió a ella en ese mundo en que la respiración siempre estaba acelerada.

Ambos sonrieron satisfechos.

El estrés de los días anteriores se desvaneció y se sintieron renovados en los brazos del otro.

No lo quitaste… ―dijo Erza mirándolo con una sonrisa luego de estar abrazados un buen rato.

No lo hice… ―le respondió el besando sus labios.

Veamos si esta vez si lo haces ―observándola sin entender, Jellal solo sintió la mano de ella empujarlo contra el colchón y los labios de Erza chupando el lóbulo de su oreja para luego murmurar con voz terriblemente seductora―. El negligé no es lo único nuevo que quería probar hoy…

Jellal respiró hondo.

Erza descendió por su cuerpo y el aceptó el experimento.

No había manera de negarse a algo que ella le exigiese…

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Entró con algo de vacilación en el recinto.

Luego de la pequeña reunión a la que le invitó Rufus hacía unos días, Minerva parecía escéptica a lo dicho por él, y siendo ella la mujer de carácter que era, decidió esa mañana ir verlo con sus propios ojos.

No había otra opción para ella.

Parece sucio pero en realidad está bastante limpio ―le dijo el castaño cuando ella entró―. Cuando quieres ocultar algo lo mejor es hacerlo en algún lugar que repela a la gente, los callejones sucios de por aq…

Blah blah es lo único que estoy escuchando, Rufus ―lo cortó ella―. Si lo que deseas es que te muestre admiración o te felicite, con charla no lo vas a lograr ―el hombre sonrió y le señaló con la cabeza a una habitación sin puerta al lado izquierdo.

¿Nadie más sabe de este lugar? ―interrogó Minerva.

Nadie más, señorita.

¿Ni mi padre?

Ni él. Este lugar es mi pequeña fortaleza de seguridad.

¿Fortaleza? ―chistó Minerva al ver el derruido apartamento.

Tampoco es de mi agrado ―aceptó Rufus―, pero puedo aparecer y desaparecer por varias callejuelas de Fiore gracias a este lugar y sus entradas secretas. Pero que digo, usted lo sabe muy bien, su padre adora construir puertas y pasadizos secretos en sus casas ―Minerva tuvo que aceptar eso, la mansión en la montaña en la que creció tenía un par―. Es algo bastante útil en mi trabajo. O al menos en el trabajo que su pad…

Que mi padre te obliga, sí ―volvió a interrumpirlo―. No he olvidado que es lo que quieres que haga cuando mi padre caiga.

Admiro su memoria, Señorita ―respondió él.

Claro, alguien con tu memoria admira la mía ―los rojos labios de Minerva se extendieron con sorna―. Mejor muéstrame lo que me ibas a mostrar.

Rufus asintió y la adentró en la habitación, corrió un armario vacío y allí, frente a ella, vio a un hombre amordazado y amarrado a una silla.

Así que era verdad ―la sonrisa de Minerva se volvió sádica―. ¿Este hombre ha estado investigando a mi familia?

Aunque no lo ha admitido, puedo afirmarlo. Lamentablemente no pude obtener lo que le iba a entregar al que presumo era su jefe. Apenas pude averiguar su nombre como le informé, aunque sospecho que es solo un apodo; además, el lanzó el flashdrive con la información que al parecer iba a entregar por una alcantarilla antes de que lo hiciese subir al auto.

Un descuido tuyo, me imagino.

Un descuido mío, señorita.

Minerva soltó un suspiro y observó al hombre que no le bajaba la mirada a pesar de la situación en que se encontraba.

Bien, ¿por qué no me dices que querías con mi familia, Racer?

Minerva le soltó la mordaza.

Pero el joven siguió sin decir nada…

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Sus reflejos en el espejo mostraban su cansancio.

No habían dormido nada la noche ni madrugada anterior, y aunque al inicio de su desvelada todo eran cuentas, números y datos, luego todo cambió a caricias cuando Erza se levantó para ir al baño y salió vistiendo un hermoso negligé que simplemente desvirtuó la jornada en una madrugada lujuriosa en la que ambos experimentaron muchas cosas.

Muy, muy variadas.

Y de hecho, a Jellal Fernandes le gustó tanto el negligé semi transparente de seda morada que ni siquiera se molestó en quitárselo a la hermosa mujer de cabellera escarlata que estaba junto a él aún luciéndolo ―aunque ya no tan prolijo como al inicio de la velada pasional― mientras tomaba el cepillo de dientes y la pasta de dientes.

En serio, Erza ―Jellal tomó el rastrillo de afeitar y la miró con ojos cansados―, ¿en dónde aprendiste a hacer eso? ―Erza se sonrojó porque sabía muy bien a que se refería Jellal, era algo que nunca habían hecho y había sido una de las mejores cosas que ambos habían experimentado en su vida.

Ya rasúrate, Jellal ―apuró ella fingiendo seriedad―. Ya pasan de las diez de la mañana.

¿Fue de los libros que compraste en línea? ―continuó el tomando la espuma de afeitar con una mano, sin embargo la mujer de cabellera escarlata usó la excusa de lavarse los dientes para no contestar, Jellal ahogó una risita divertida mientras la veía en el reflejo y le sacaba la lengua, Erza sonrió sonrojada; y, a pesar de estar despeinada, con un bretel cayéndole del hombro y con notoria falta de sueño, el azulado no pudo dejar de pensar que era la mujer más hermosa del mundo.

Y él el hombre más afortunado del mundo.

Si no fue en los libros ―continuó―, ¿acaso viste alguna película de adultos tú sola en tu oficina mientras los números de las cuentas se procesaban? ―Erza casi se ahogó con la espuma que creaba la pasta de dientes mientras se cepillaba―. Porque si es así me hubiese gustado ve- ¡AYMH! ―el codazo que le dio Erza le sacó el aire y lo hizo soltar la rasuradora y poner una mano en el lavamanos doble mientras la otra se sostenía la zona lastimada.

¡Te digo que lo dejes pasar! ―roja como el cabello lo señaló con el cepillo de dientes―. No volveré a hacer eso contigo… ―soltó en un puchero mientras escupía la espuma de la pasta en el lavamanos.

Oye, oye ―Jellal respiró hondo para tratar de recuperar oxígeno y Erza terminó de enjuagarse la boca con el agua de su vasito de fresas―, no puedes ser tan cruel conmigo, Erza ―la miró desde su posición reclinada y le puso ojos de cachorro.

¿En-entonces te gustó? ―preguntó aún roja.

Creo que quedó muy claro que sí.

Entonces deja de quejarte… ―le respondió lavando su cepillo de dientes para colocarlo luego dentro de su vaso junto al de Jellal que era de arándanos.

Eso vasos habían sido un regalo de Mirajane.

Erza los adoraba.

No me estoy quejando ―se enderezó poco a poco exagerando el dolor que ya casi ni sentía―, solo quería saber la fuente.

¿Y eso para qué? ―le miró con el ceño fruncido aún abochornada.

Porque tal vez en esa fuente hayan otras cosas tan interesantes como eso―el hoyuelo en su mejilla hizo reír a Erza al mismo tiempo que la hacía perderse en su encanto travieso.

Jellal y su atractivo eran una gran debilidad para ella.

Lo leí, ¿okey? ―se agachó para rejuntar la afeitadora y supo que Jellal había disfrutado de como el negligé se había subido por sus piernas―. Es lo único que te diré.

Bueno, mientras sigas tan interesada en poner en práctica esa teoría, no preguntaré más ―le cerró un ojo coqueto y Erza puso los ojos en blanco pero no pudo dejar de sonreír.

Eres imposible ―soltó un suspiró y enjuagó el rastrillo―. Ven, te ayudaré con eso ―Jellal sonrió al entender y le dio a ella la espuma de afeitar, Erza sin mayor dilación echó en sus dedos y de manera juguetona la aplicó en las partes del rostro de Jellal que lo requerían y depositó un poco más en otras partes solo para crearle una gran barba blanca que la hizo reír.

¿Acaso es navidad? ―Jellal alzó una ceja inquisidora―. Pero ya que estamos, ¿qué quieres para navidad? Faltan un par de meses pero podemos adelantar los regalos, aunque sé de buena fuente que has sido una niña Perverza ―Erza se mordió el labio para evitar carcajearse.

Le gustaba estar con Jellal.

Amaba estar con él.

Despertar, dormir, comer, reír, batallar, hablar con él….

Amaba vivir con él.

No necesito nada ―soltó con un deje tan suave y soñador que Jellal―debajo de toda esa espuma de afeitar― se sonrojó―. Las cosas que más quiero en este momento o las tengo conmigo o están por llegar si hacemos bien el trabajo ―y eso abarcaba desde traer a Wendy con ellos hasta volver a ver a sus padres.

¿De verdad no quieres nada? ―Erza negó de nuevo―. ¿Y si te doy un regalo sorpresa lo aceptarías?

Lo aceptaré ―asintió ella sin duda y Jellal le miró extrañado― ¿Ahora qué? ―preguntó ella al verlo de esa manera en tanto comenzaba a afeitarlo con cuidado pero con la destreza increíble que Erza siempre mostraba con objetos punzo cortantes.

Algo que asombraba al azulado.

Generalmente… ―se detuvo un momento mientras ella afeitaba su barbilla―, cuando hablo de regalarte algo comienzas con tus objeciones de precios y esas cosas.

Oh ―Erza lavó la rasuradora antes de proseguir con una nueva zona de la cara de Jellal―. Confió en ti ―contestó con simpleza, el rostro de Jellal que ya estaba casi limpio de espuma y barba se mostraba sonrojado ante esa respuesta, Erza continuó afeitándolo en silencio y luego le limpió el vestigio de espuma con una toalla tibia y húmeda para luego aplicarle la loción que el usaba siempre―. Listo ―sonrió encantada mientras se ponía en puntillas y besaba la parte del tatuaje que decoraba una de sus mejillas―. ¿Sabes? Me gustaría hacer esto más seguido… ―le confesó mientras pasaba sus manos con gentileza en las mejillas suaves y fragantes a menta y madera del hombre.

Las veces que quieras ―Jellal posó una mano sobre cada una de las de ella, no tenía que ver su reflejo en el espejo para saber que la observaba con devoción―, Erza…

Sé que sabes lo que me pone incómoda, y sé que no me regalarías algo que me hiciese sentir de ese modo, pero también sé que no debo hacerte sentir mal por tu dinero y que no buscas regalarme cosas por mala fe o con segundas intenciones ―le robó otro beso rápido―. Lo haces porque eres una persona muy bondadosa que usa lo que está a su alcance para hacer felices a los demás.

Jellal soltó un suspiro y la envolvió en sus brazos en cuestión de un parpadeo.

Ni siquiera sé que responder a eso… ―murmuró contra su oído.

Este abrazo es una respuesta perfecta.

¿Lo es?

Lo es.

Erza, ¿tú…? ―la pregunta de Jellal fue interrumpida por un rápido golpeteó en la puerta principal de la habitación y el llamado de Obaba Sama en un inusual tono intranquilo―. Yo voy… ―Soltando un suspiro, el azulado besó a Erza en la frente antes de soltarla, tomar una bata de baño y dirigirse hacia la puerta de la habitación, no sin antes cerrar la puerta del baño para que Erza se bañase con tranquilidad.

Lo que se suponía que harían juntos en primer lugar.

Erza sonrió contra su reflejo y no le importó ver las pequeños ojeras o el cansancio en sus ojos de tanto ver la pantalla de la portátil en busca de datos relevantes, todo eso valía la pena porque le traería felicidad a todos.

De verdad creía en eso.

Erza ―sus ojos observaron la puerta abrirse dando paso a un preocupado Jellal, lo que la hizo voltearse de inmediato.

¿Qué sucede? ―interrogó con cautela al ver la mirada agravada en él.

Obaba Sama me acaba de informar que le dispararon a Capricorn cerca del parque de la estatal, está fuera de peligro pero hospitalizado ―soltó en una sola respiración y Erza le tomó de la mano al verlo alterado.

¿Capricorn fue la mano derecha de tu tía en el bufete, cierto? ―con gentileza lo condujo hasta los sofás de la habitación para que se sentase.

Y lo sigue siendo en muchas cosas ―Jellal frunció el ceño―, por algo Capricorn era uno de los vigilantes de los Orlando.

¿Crees que fueron ellos?

Sí, mis tíos también lo piensan ―el azulado se masajeó la frente―, se fueron de inmediato al hospital al recibir la noticia.

Lo que quiere decir que…

La lista sigue cobrando víctimas ―Jellal cerró un puño―. Tengo que ir a…

A ningún lado ―Erza lo sujetó con fuerza cuando intentó levantarse― Minerva también dijo que tú podrías ser un posible objetivo.

¡No puedo quedarme aquí y simplemente ver como hieren a los demás! ―Intentó zafarse del agarre pero ella solo lo sujetó más fuerte sin inmutarse por su tono molesto.

Erza sabía que ese enojo no era con ella.

Exponerte solo les facilitará las cosas y podría poner en riesgo muchas cosas más ―Le observó con seriedad y Jellal desvió su mirada― Jellal ―Erza lo llamó pero él se negó a verlo―. ¡Mírame! ―exigió al ver la renuencia de él―. Por favor… ―casi suplicó y esta vez logró que él la observase, la impotencia y el enojo nublaba sus ojos color miel―. No te estoy diciendo que no hagas nada, solo te digo que no debes exponerte.

¿¡Y qué se supone que haga aquí escondido como un inútil!?

Lo mismo que yo he tratado de hacer todo este tiempo ―le miró con dureza―, ¿crees que esconderme ha sido fácil para mí?

Erza, yo no…

Lo sé ―lo cortó―, sé lo que se siente, y por eso te lo digo, luchar de frente no es la única estrategia. Tenemos otras opciones ―Jellal apretó el puño pero Erza sintió como los músculos de su brazo se relajaban un poco.

¿Qué sugieres?

Tal vez… haya algo en las cámaras de los alrededores del parque ―Jellal captó de inmediato lo que ella quiso decir.

Llamaré a Erick, él se puede encargar de obtener lo grabado en esas cámaras ―Erza sonrió en aceptación y lo soltó del brazo para que buscase su móvil en la mesita de noche.

De verdad esperaba que encontraran algo con lo que apresar de inmediato a ese hombre.

Erza se llevó una mano al rostro tratando de despejar la noticia, no tardó en escuchar la voz de Jellal hablando con Erick y luego respondiendo otra llamada.

¿Qué dices? ―La voz de Jellal sonaba incrédula y la peli-escarlata se levantó y se encaminó a su lado―. ¿Está confirmado? ―La frente de Jellal se arrugó―. Laxus, esto… ―al parecer le interrumpieron lo que iba a decir porque la oración la cortó ahí―. Es verdad, no es momento para eso. ¿Quieres que le diga a Tía Layla y Tío Jude por ti? Está bien. Es tu decisión. Hablamos cuando llegues a la casa ―con un gesto entre comprensivo y orgulloso por lo dicho por su primo, Jellal terminó la llamada.

¿Qué sucedió? ―preguntó ella mientras Jellal se desordenaba el cabello y la miraba con seriedad.

Es Iván.

¿Qué sucedió? ¿Lo encontraron?

Sí, hace una hora pero lo acaban de confirmar ―Erza asintió―, pero… lo encontraron muerto ―los ojos de la mujer se abrieron en sorpresa e incredulidad.

Muerto ―repitió para sí.

Los enemigos de Jienma Orlando caían uno a uno.

Ahora las pesadillas parecían más seguras que la realidad…

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¿Reviews?

Gracias por tomarse un ratito para comentar

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Campo Publicitario Pagado (?):

No Time No Distance: One Shot sobre el final del manga. El Jerza explícito que quería mi corazón. QwQ

Ships At The Ocean: Subí un Nalu en este fic. Anteriormente ese fic se llamaba Zodiac pero lo había borrado, lo cambié casi que en un 80%. xD

Agradezco en demasía su apoyo leyendo y aún más si dejan comentario. Gracias. NwN


Rincón De La Escritora en Proceso:

Como decía del final del manga al principio, lloré al ver que no interactuaron en ninguna viñeta, ahora con tantos días puedo decir que tiene cierto encanto lo demás, Erza dice que es complicado, porque los sentimientos son claros para él y para ella, pero los demás puede que no lo entiendan. Hisui los perdonó y les dijo que viviesen, la libertad siempre fue muy importante para Jellal y él nunca lo ha sido realmente, por eso tal vez decidió viajar, para encontrarse a si mismo y no llegar y entregarse a Erza como un ser roto y vacío porque él jamás recargaría con ese peso a la mujer que ama. Por su parte, Erza sabe mejor que nadie eso de él, y ella jamás intentaría cortarle esa libertad, sin embargo, que Erza empezase a cepillarse su cabello a diario y que en esa sonrisa tan adorable, para mi es una pista de que ellos dos se encuentran sin que los demás lo sepan. Porque como dice Erza, las palabras son difíciles, y es complicado explicar algo que dos corazones saben tan perfectamente.

NwN

En cuanto a la misión de cien años… ¡PLEASE! Es el Team Natsu. O sea, solo Natsu acabó con un Zeref dios del tiempo y con magia ilimitada del Fairy Heart… please. xD Esa misión en unos meses ya la terminarán, se llama de esa manera no por la duración de la misma sino por los años en que nadie la ha cumplido. Gray volverá con Juvia, Wendy a cantar con Chelia, Natsu a meterse a la casa de Juvia y Erza… ella volverá a encontrarse con su azulado en su nueva casa. ¡Porque nadie me quita que esa casa llena de rosas no es una casa de ella sola ya que dejó Fairy Hills porque Fairy Hills no permite hombres y ella acata las reglas! Por lo tanto,

para sus encuentros con Jellal necesita un espacio privado. 7w7)r Oh, sí…

En fin, en cuanto al cap…

Si se lo preguntan, sí, ese hombre Racer, es Sawyer. :x ¿¡Qué pasó ahí!?

El lemon es para darles amor a mis bebés porque no interactuaron en el manga final. QwQ

Uno a muerto ¿Morirá alguien más? :x

Gracias mil por leer.


Agradecimientos:

A vosotras/os adorables reviewistas con cuenta os contesto por PM:

JBadilloDavila

Sakom Raiya

Artemisa Neko Chan

Lady Werempire

Lady Dark Eternity x 50 QwQ

Alicia Melo Angel 29

Anuko

Bluewater 14

MinSul6011

Banana Sama

Erza Uchiha

A vosotras/os adorables reviewistas sin cuenta os contesto por acá:

Guest 1: Bueno, si pienso terminarlo pero no puedo actualizar tan seguido. xD Gracias por estar a la expectativa. NwN/ Saludos.

MASTER VIVI: ¿Mucha información? Dx A veces me da pena poner tanto de eso en un cap pero no quiero alargar las cosas innecesariamente. xD Erza y Minerva son geniales como amigas o rivales. Son mujeres fuertes que saben pelear por lo que creen. Duda respondida en este cap. :x Espero no te quedes con tantas dudas esta vez. NwN/ Besos y gracias mil por leer.

Carmen: Espero que esté yendo todo bien en la escuela. NwN ¡Y me alegra que la parte de la conspiración se de tus partes favoritas! QwQ A veces sufro pensando en si es muy denso para un fic como este. xD El Gale tiene cosas que hacer al llegar. 7w7)r xD Gracias por leer y disfrutarlo. Un besazo. O3O/

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Gracias mil por leer y comentar.

¡Nos leemos!

¡Adieu!

.o./

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