.

.

.

Investigación

Simón dejó que los detectives se hicieran cargo de la escena del crimen y se dirigió nuevamente a la residencia Loud. Afuera de la casa, una ambulancia se estaba llevando el cuerpo de Grouse en una bolsa para cadáveres. El cuerpo sería dejado para el equipo forense para su autopsia. Simón no creyó que tardaran mucho en dictaminar el tipo de muerte, lo que le interesaba más era la hora exacta.

En la casa Loud pudo ver a las cinco chicas sentadas en el sofá. Leni parecía haber despertado y se encontraba en los brazos de su hermana mayor mientras Luna acariciaba su cabeza con ternura. Luan estaba pegada a Luna mientras se abrazaba a si misma y, finalmente, Lynn estaba un poco separada, pero se le veía temblando bajo la manta que cubría sus hombros y todavía estaba algo verde.

Aquellas chicas quedarían traumadas. No todos los días uno espera ver un cadáver, especialmente el de alguien con quien crecieron.

Albert se encontraba junto a ellas hablando con uno de los detectives a cargo del caso. La historia era simple, ellos habían ido a la casa de su vecino para resguardarse y cuando llegaron encontraron la puerta totalmente a abierta, al principio no le dieron importancia y tocaron el timbre, pero cuando nadie respondió se preocuparon y entraron. ¿Ninguna había pensado que el ladrón podría haberse metido a la casa del vecino? Simón debió pensarlo, pero dadas las marcas en la cocina… no creyó que realmente fuera un ladrón. Había esperado que fuera alguien más.

Leni fue la primera en encontrar el cadáver en la cocina y también quien gritó. Las chicas la encontraron desmallada con el cuerpo frente a ella y la sacaron rápidamente de ahí mientras Albert se quedaba a comprobar el estado del cuerpo.

Una herida de bala directamente a quemarropa en la frente. Nadie sobrevive a eso.

Algunos fotógrafos del departamento estaban sacando fotografías de las marcas de polvo en la cocina mientras otros se dedicaban a buscar huellas, estaban haciendo lo mismo en la casa de Grouse para compararlas y enviarlas al sistema. Si el asesino ya tenía cargos criminales, entonces sería cuestión de tiempo dar con él, pero si no era así entonces esto podría llevar tiempo.

Miró a los Loud una última vez antes de subir al segundo piso.


Había oficiales revisando las habitaciones de las Loud mientras otros tres estaban frente a la puerta cerrada con él mensaje en ella. Simón se preguntó cuando se decidirían por entrar, si Lisa estaba realmente ahí era mejor sacarla cuanto antes. Lo ultimo que habían sabido de la niña es que había bajado de un autobús en Royal Woods, desde entonces no había vuelto a saberse de ella. Cuando supieron de la desaparición de la niña, le pidieron a Ruth que guardara silencio por un tiempo mientras ellos la buscaban, quizás sólo se tratara de una niña que huye de casa por su complicada situación familiar, de ser así la encontrarían fácilmente, pero si no… entonces darían alerta al tercer día de su desaparición.

¿Por qué el sistema de repente le parecía más lento día a día?

Había un psicópata matando gente en las calles, casi todas las víctimas estaban relacionadas de alguna forma con los Loud, una niña Loud desaparece… ¿Y es todo? ¿A esperar? Incluso Lincoln Loud llevaba ya dos días sin aparecer y nadie parecía estárcelo tomando enserio. ¿Era él único del departamento que lo notaba? Ahora entendía un poco mejor las quejas de Enrique sobre el sistema.

-¿Eso era una habitación? A mi me parece un armario, o quizás un deposito. –Una de las oficiales salió de la habitación de Lincoln y se acercó a Simón. La reconoció como la oficial Sara Veladi. Tenía quince años de experiencia más que Simón, y ya estaba tomando los exámenes para convertirse en detective. –Sabía que la situación del chico era mala, pero no me imaginé que fuera para tanto… Al menos no hasta ver ese video en la internet. Todavía no pueden dar con quien se metió en el sistema.

El asunto de los videos había sido un tema delicado para todo el departamento. No sólo el video donde Lincoln era atacado salió a la luz, sino también un video del interrogatorio de sus padres, e incluso videos donde era humillado y maltratado dentro de ese traje. El que más parecía partir el corazón de la sociedad era uno donde Lincoln fue dejado en la Van sin aire acondicionado y el traje puesto, se le podía ver luchando por sobrevivir al calor mientras trataba de sacar su cabeza por las ventanillas para no morir.

Más de uno en Internet estaba pidiendo la pena de muerte para los dos monstruos que le tocó como padres. Simón no podía culparlos, incluso ahora no quería nada que no fuera golpear a aquella pareja sentada del otro lado de la mesa de interrogatorios mientras alegaban que todo el problema se debía a que le quitaron un tonto traje de ardilla a su único hijo de once años.

-No pueden ni encontrar a un niño de cabello blanco desaparecido, ¿Crees que encuentren a un hacker? –Les tenía un poco de rencor a los de arriba por todo esto. –¿Ya revisaron el ático? Había algunas manchas de sangre coagulada en las escaleras. Y había muchas más en aquella cama. –Señaló la habitación de las gemelas. –Comienzo a creer que el intruso podría estar desmallado ahí arriba, o muerto. ¿Quién puede sangrar tanto?

-A mi me sorprende que nadie aquí lo hubiera notado antes. –Miró la cuerda del ático colgando sobre el techo. –¿Quieres echar un vistazo? Quizás tengamos suerte y encontremos a un menor temblando bajo una sabana mientras presiona fuertemente un arma contra su pecho.

-¿Crees que fue un menor? –Simón caminó junto a ella por el pasillo.

-Por el estado de la cocina, diría que el intruso tuvo que caer de espaldas de los sistemas de ventilación. Ese lugar es demasiado pequeño para que un hombre adulto los recorra, incluso los jóvenes lo tendrían difícil, ¿Pero un niño? Un niño podría arrastrarse fácilmente por ellos, y por las marcas dejadas en el piso, yo diría que era pequeño y que seguramente se hizo una buena cantidad de daño al caer.

-…Opino igual. –Simón lo había pensado en cuanto vio las marcas y la rendija de la ventilación destruida. Nada más que un niño podría caber ahí.

-Sólo di lo que piensas: crees que Lincoln Loud pudo haber regresado a casa.

-Así lo creí al principio, pero luego vi el cadáver del vecino con un agujero de bala en la cabeza. –Simón suspiró. –Mira, Lincoln puede tener problemas, ¿Quién no los tendría con todo lo que le a tocado vivir? Pero no es un asesino. E visto asesinos, Sara, y Lincoln no tiene esa…

-¿Chispa? –Sonrió. –Lo sé. Llevo más tiempo que tú haciendo esto, Simón. Puedo reconocer a un asesino desalmado cuando lo veo, y no veo eso en Lincoln Loud.

-¿Qué ves entonces?

-Lo que vi en la estación… fue a un niño que necesita amor. –La mirada de Sara se volvió muy seria de repente. –Eso es todo lo que vi en la estación, Simón. Un niño que necesita un hombro en donde llorar y brazos que lo hagan sentirse seguro… Eso y unos años de terapia. ¿Protección infantil no pudo pagar ni una mísera sesión?

-Y que lo digas. El único que el departamento pudo encontrar fue Stimbelton, y el tipo todavía tiene seis demandas detrás de él. –Nuevamente, ¿Qué pasa con el sistema? Simón no podía entender como dejaban a un hombre así ser un psicólogo infantil, o porque un hombre así se dedicaba a atender niños.

Bajaron las escaleras del ático con cuidado. Simón vio el rastro de sangre en algunos escalones y parte del piso. Nuevamente recordó las palabras de la niña Suárez con respecto al sangrado nasal de Lincoln. ¿Eso era sangre nasal? El laboratorio podría saberlo si encontraban rastros de mucosa. Pero por ahora era mejor pensar que Lincoln Loud estuvo muy lejos de casa cuando todo esto pasó.

Simón señaló las escaleras. –¿Las damas primero? –Dijo con una sonrisa juguetona.

-Que caballero. –Sara comenzó a subir con cuidado de no pisar los rastros de sangre. –Este lugar es grande. Pero también muy oscuro. –Sacó una linterna y comenzó a alumbrar alrededor. –Parece haber más sangre aquí, pero es un rastro pequeño. El sangrado parece haberse detenido mientras el intruso se encontraba aquí arriba. –Sacó su arma. –Uno nunca sabe, quizás siga aquí. ¿Me sigues?

-Voy para allá.

-¡Necesitamos paramédicos! –Un oficial gritó mientras Simón comenzaba a subir.

Al mirar atrás vio como la puerta de la habitación de Lisa había sido abierta. Una corriente de aire congelado comenzó a salir de esa habitación, el frío no tardó en llegarle mientras veía como un oficial sacaba un pequeño cuerpo temblado entre sus brazos.

-Mierda. –Simón soltó las escaleras.

-¿Qué pasó? –Sara bajó la cabeza por el hueco para ver. –Doble mierda. ¿Tengo que adivinar quién es? –Dijo con una pisca de sarcasmo. –Creo que el mensaje en la puerta era real, Simón.

Simón saltó de las escaleras y corrió hacia ellos. Al pasar por la habitación la vio cubierta de escarcha y un aire pesado comenzó a entrar en sus pulmones. ¿Cuánto tiempo estuvo esa niña en esas condiciones? Debería haber abierto la puerta desde antes, pero con un asesino suelto era mejor esperar refuerzos. No, aún así debió abrir la puerta, ¡Se trataba de una niña de cuatro años! Tendría que haber corrido el riesgo.

-¡Lisa! –Escuchó el grito de Albert mientras los oficiales bajaban.

-Ve. –Sara le dijo desde arriba. –Yo buscaré pistas por aquí, pero por ahora ve. Quizás te necesiten.

-¿No quieres saber cómo está la niña? –Simón preguntó algo ofendido. Sara no le parecía alguien que abandonara a una niña.

-Si el intruso sigue aquí dentro, es mejor atraparlo. Y no es como si pudiera hacer mucho por ella, Simón. –Sonaba algo ofendida. –Simón, entiendo como te sientes, pero tenemos un trabajo que hacer. Ahora ve. –Se perdió nuevamente en el ático.

Simón se sintió un poco culpable por sus palabras, pero no podía controlarse cuando había niños metidos en el problema. Todo lo referente a los niños le tocaba de un modo muy personal.


La niña fue dejada frente a la chimenea de la casa mientras los paramédicos la inyectaban con algo que según ellos mejoraría los latidos de su corazón y calentaría un poco su cuerpo. La palabra hipotermia salió mientras ellos continuaban tomando su pulso y sus hermanas no dejaban de traer mantas.

-¿Qué pasó? ¿Qué le pasó a mi nieta oficial? –Albert se acercó a Simón mientras lo gritaba. A Simón no se le escapó el modo en que tocaba su pecho, y sintió deseos de que se calmara antes de que se convirtiera en un cuerpo más para la lista. Pero, ¿Cómo calmarse cuando ve el cuerpo congelado de su nieta siendo desnudado por paramédicos que le toman el pulso y le aplican inyecciones? –Por favor, Simón. ¿Esto tiene que ver con…? –Miró hacia atrás. Por suerte, sus nietas parecían más concentradas en su hermana congelada que en ellos. –¿Con las muertes que mencionó?

Quizás.

-No puedo estar seguro. –Miró hacia las escaleras. –Había un mensaje en la puerta de la habitación de su nieta y una contraseña para abrirla. Todavía no podemos tener nada claro, pero por ahora creo que debe quedarse junto con ellas mientras investigamos. –¿Qué más podía decir? Ni siquiera él entendía nada. ¿El intruso había encerrado a Lisa en su propia habitación? ¿Cuándo fue eso? Ese mensaje no pudo estar esa mañana, y la niña parecía haber estado ahí dentro por más de un día.

Albert miró hacia sus nietas totalmente desconsolado. Habían pasado tantas cosas a una familia en tan poco tiempo… Y sus padres ni siquiera habían sido llamados a juicio aún. Para eso faltaban menos de tres semanas. Y con la evidencia, lo más seguro es que el jurado no se lo pensara dos veces antes de declararlos culpables.

-Oficial. –Uno de los paramédicos se acercó a él. ¿Por qué a él? No era el único oficial ahí, pero si parecía ser el que estaba más metido en el caso. –Encontramos esto fuertemente sujeto en una de las manos de la niña. –Le tendió un pequeño objeto negro congelado.

Simón lo vio antes de tomarlo por los bordes. El aparato le pareció extrañamente familiar mientras lo contemplaba; un viejo celular, al menos de los primeros en su tipo. ¿Lisa había intentado pedir ayuda de alguna forma? No tenía batería, y con esa señal no podría llegar muy lejos.

-¿Mí nieta se recuperará? –Albert preguntó mientras tomaba al paramédico por los hombros. –¿Ella estará bien?

-Lo siento, pero no podemos dar nada por seguro. La niña parece sufrir de un grabe caso de hipotermia, y hasta ahora no responde. Lo mejor será que la traslademos al hospital de inmediato. Desde ahí podremos darle un diagnostico más exacto.

Albert asintió mientras se acerca a sus nietas. Más de una había comenzado a llorar al ver a su hermanita tirada sobre un montón de mantas mientras su cuerpo aún temblaba.


Las marcas en el polvo eran indicios de que alguien pudo haber estado oculto dentro del ático por una buena cantidad de tiempo. El problema era saber quién fue, y que había estado buscando. Ella tampoco creyó que Lincoln pudiera haber regresado a casa, los niños como él jamás querían regresar a casa.

Mientras se adentraba, llegó a lo que parecía ser un viejo baúl cerrado. Lo que le llamó la atención de ese baúl fue el charco de vómito que había junto al baúl. Sara se acercó mientras alumbraba cada esquina oscura del lugar y lo inspeccionó. Sólo por el olor del vómito podía decir que llevaba ahí tirado una buena cantidad de tiempo.

El baúl tenía marcas que indicaban que alguien lo había limpiado antes de abrirlo y una gruesa llave salía desde la cerradura. Hasta ahora no habían encontrado indicios de que podría tratarse de un robo, pero quizás estaban buscando por el lado equivocado. Tal vez el intruso vino para llevarse algo específico de ahí.

Nuevamente se imaginó a Lincoln entrando en su antigua casa sólo para llevarse lo poco que le quedaba, ¿Podría ser? Pero aún quedaba el asunto del arma y el asesinato.

¿Qué estaba pasando con éste caso? Todo parecía crecer más y más cada día.

Sólo tuvo que abrir un poco el cofre para sentir un apestoso hedor saliendo de ahí dentro. Con sólo oler eso podía entender porque el vómito. Sacó un pañuelo y lo puso sobre su nariz antes de volver a intentar abrirlo.

En cuanto lo abrió, lo volvió a cerrar casi al instante.

Sí, cada día las cosas se complicaban más.


NA: El capítulo me pareció más un relleno, pero al menos ahora saben que ocurrió con Lisa.

Sin mucho que decir, como dije arriba: Capitulo relleno.

Nos vemos.

PS: Tengan miedo. Mucho miedo por la pobre e inocente Lana. (Aún más del que tuvieron por la inocente Lily, porque quizás… a Lana si le ocurra algo)