Disclaimer: NO poseo los personajes pero si el OC.
Capítulo 53: ¡Segundo año!
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Querido amigo.
Ahora, oficialmente soy una sempai.
Estoy muy contenta de que me llamen así. Después de todo, es la primera vez que me llaman con el sufijo al final de mi nombre. Es decir, ¡es una gran cosa! ¡Estoy en mi segundo año! por obra y gracia del espíritu santo. ¡Esto es impresionante!
Taiga, Tetsu y yo seguimos estando en la misma clase (ahora es 2-C) que es una buena cosa porque de verdad me sentiría perdida sin ellos. Lastimosamente las gemelas quedaron en otra. Pero bueno, me conformo solo con los dos idiotas.
Hoy teníamos que estar temprano en la escuela para repartir los volantes del club de baloncesto a los chicos que entran de primer año (me sentí nostálgica haciendo esto) pero cuando llegué, todo el mundo me miró raro.
―¿Quién demonios eres? ―preguntó Taiga.
―¿Cómo que quien soy? ¡Pues Ritsuka! ―le grité. Yo aún les debo la explicación de mi nombre pero no por eso voy a dejar que me olviden deliberadamente.
―Pero Ritsuka tenía el cabello diferente, si mal no recuerdo. ―dijo Furihata.
Muy bien, la cosa está así.
Ayer, Kaede me llevó a un estilista porque ella me dijo que me iba a costear un tinte nuevo hace ya un tiempo (consulte la guardería) y él arregló mis puntas raras, e hizo una especie de corte. Ahora tengo el cabello fucsia y azul (colores que eligió Akashi). Lo único molesto es que el tinte manchó mis manos anoche mientras me bañaba. Creí que me estaba convirtiendo en avatar.
―No creo que se vea tan mal. ―dije con un puchero.
―¡No quise decir eso! al contrario, te ves…..bien. ―dijo Furihata sonrojado.
―De todas maneras, Ritsuka, ayúdame con los volantes. ―Riko-sempai me entregó como mil folletos.
Cuando terminé la labor, nos dirigimos al salón de clase. Me despedí de mis dos amigas gemelas-demonio de una manera muy dramática. Al entrar en el salón, me encontré con Kida.
―¿¡Qué demonios haces aquí!? ―le pregunté.
―Seremos compañeros de clase. ―dijo simplemente.
Querido destino: Cuando pregunto si mi vida no puede ponerse peor, es solo una maldita pregunta retórica, no un desafío.
―Espero que nos llevemos bien, Kida-kun. ―dijo Tetsu.
―Lo que él dijo. ―dijo Taiga.
―Claro. ¿Cierto, Ritsu-chan? ―ese rubio maldito me va hacer la existencia una mierda.
―Sí, claro. ―dije sarcástica. Me senté en mi lugar que resultó ser enseguida de ese engendro de satanás. De verdad la vida me odia.
Al finalizar las clases, Taiga, Tetsu y yo nos dirigimos al gimnasio. Ninguno de los dos me ha preguntado acerca del tema de mi nombre. Eso me pareció lindo de su parte porque saben que se los diré de todas formas.
Este año, recibimos muchas solicitudes para entrar al club, por lo que Riko-sempai básicamente estaba en puro éxtasis. Es decir, ella tendrá más personas para torturar (y yo para golpear con mi súper bate) y poder conseguir el campeonato de la Inter-High. El club, después de todo, iba a contar con buenos jugadores este año.
Yo también estaba muy entusiasmada con todo este asunto. No había estado allí la última vez y si mal no recuerdo, Riko-sempai los hace quitarse la camisa (por lo que sé, después de que reaccioné de la caída del árbol) Así que mi sonrisa era de oreja a oreja.
―¿Qué pasa con esa sonrisa espelúznate? ―Taiga me lanzó una mirada.
―Estoy feliz de conocer a nuestros nuevos miembros. ―dije.
―No sé porque me siento tan mal por ellos. ―dijo Tetsu.
―Kuroko, creo que compartimos el sentimiento. ―dijo Taiga.
―¿¡Qué diablos significa eso!? ―le di un codazo a Taiga.
―¿¡Por qué solo me golpeas a mí!? ―gritó Taiga. Yo no le hice caso.
―Así que… ¿este año volvemos con lo de derrotar a los milagrosos? ―pregunté.
―Totalmente. ―dijo Taiga.
―Vamos a ser el equipo número uno en Japón. ―dijo Tetsu. Y entonces hicieron su acostumbrado choque de puños. Yo hice una mueca porque eso me hace sentir olvidada.
Cuando entramos en el gimnasio, ocho muchachos altos estaban alineados Y Riko-sempai los estaba inspeccionando. Luego ella empezó a introducirse a sí misma, al capitán y a los miembros. Los chicos se pusieron felices al conocer a Tetsu y Taiga.
Los nuevos parecían estar esperando algo más, así que Riko-sempai me dio un codazo y me tiró hacia adelante. No tengo idea de por qué lo hizo.
―Di algo. ―ella ordenó.
―¿Algo como qué? ―entré en pánico.
―Es el trabajo de la gerente animarlos. ―dijo Izuki-sempai.
Miré a los ocho chicos. Todos ellos muy bien parecidos y yo estaba demasiado nerviosa.
Todos ellos me miraron expectantes. Analizándome de arriba abajo.
―Uhm….hola. Mi nombre es Ritsuka y soy la gerente del club. Espero que nos llevemos bien. ―les di mi mejor sonrisa. Quería conseguir una buena impresión.
―Ella es bastante pequeña. ―escuché una voz a murmurar.
Hubo un momento de silencio antes de que yo sacara mi bate y me dirigiera a matar a aquel que había dicho eso. Pero Mitobe-sempai me agarró de la cintura y me inmovilizó.
―Solo les pedimos el favor de que no la provoquen. ―escuché que Tetsu y Taiga dijeron.
―Lamento llegar tarde. ―una vez más, la imagen de Kida a la vista me sobresaltó.
―Hola, Kida-kun. ―Tetsu saludó.
―¡Tu! ¿¡Qué haces aquí!? ―reaccioné violentamente.
―Me uno al club de baloncesto, si no es muy evidente. ―dijo, rodando los ojos.
―¿¡Por qué!? ―casi grité.
―Porque necesito los créditos extracurriculares y la única cosa que se jugar es baloncesto. ―explicó.
―¡Muy bien chicos! es momento de que vea que tienen. Quítense la camisa. ―ordenó Riko-sempai.
Los chicos sonrieron con complicidad mientras que los otros se miraron confundidos, pero lo hicieron de todos modos. Yo no pude evitar jadear de la gran vista, por lo que Taiga me tomó de la cabeza muy fuerte.
Bueno, de todas formas había pocos que sobresalían de que su torso luciera increíble. Es decir, que tuvieran un físico atlético o lo que sea. Pero es Riko-sempai quien tiene la última palabra. ¿Y sabes que es lo peor de todo? que el de mejor cuerpo era Kida. ¡Dios mío! no es como Taiga, pero todavía tiene buenos abdominales. Yo debía parar esto antes de que mi mente vague por lugares que no debe alcanzar.
―¿Podemos echarlo? ―le pregunté a Riko-sempai señalando a Kida.
―Pero sus estadísticas son las mejores de todos ellos. ―ella dijo.
―¿¡Las mejores!? ―repetí, conmocionada.
―Las mejores. ―repitió Kida, con aires de suficiencia.
―Vamos a ver como juegan y luego ya veremos. ―concluyó Riko-sempai.
Un partido simulado comenzó y los chicos nuevos no lo hacen tan mal. Ellos pueden encestar la pelota como una oreo en un vaso de leche. Y de verdad odio admitirlo, pero entre todos ellos el mejor era Kida.
La vida es muy injusta, sin duda.
―¡Esto es una mierda! ¿¡Por qué demonios eres bueno!? ―le dije a Kida.
―Porque no todos somos como tú, que a lo único que se dedica es a generar problemas. ―él me dijo.
―¡Te patearé tu maldito trasero! ―y así, perseguí a Kida por todo el jodido gimnasio para machacarlo hasta la muerte (así como lo hacía Hibari Kyoya en Katekyo Hitman Reborn).
―Sí que tiene carácter nuestra gerente, ¿cierto? ―uno de los nuevos le dijo a Tetsu.
―Como no tienes una idea. ―Tetsu le dijo con su cara de póker.
―Es una enana, pero pega como hombre. ―dijo Taiga.
―¡Está bien, es todo por hoy! mañana los quiero en la azotea antes de que la asamblea comience. Pueden irse. ―dijo Riko-sempai.
Yo esperé a mis dos amigos estúpidos para que fuéramos a Maji Burger y tener nuestras meriendas favoritas. Como es costumbre, nos sentamos en la misma mesa, con las diez hamburguesas de Taiga, las tres mías y el batido de vainilla de Tetsu.
Bien, llegó el momento de contarles.
―Escuchen. ―ellos me miraron. ―Voy a explicarles lo de mi nombre.
―Está bien, Ritsuka-san. No tienes que hacerlo si no quieres. ―dijo Tetsu.
―De todas formas ya sabíamos que tenías un trastorno de personalidad. ―agregó Taiga.
¡WTF! ¿¡Él está hablando en serio!? ¡Yo no me parezco en nada al psico-monstruo como para que digan eso!
―¡No tengo un trastorno de personalidad, imbécil! ―dije. ―Lo que pasa es que no uso mi nombre real porque me sentía como que no podía. Me hacía daño él que me llamaran así.
Ellos me miraron muy, muy confundidos. A veces son tan estúpidos (está bien, Taiga lo es la mayoría del tiempo).
Yo suspiré. ―Claire era el nombre de mi mamá. Dado a mí por tradición. Y él Darlen no me gusta porque es el apellido de mi estúpido progenitor, que como ya saben, nos dejó votados a mis hermanos y a mí. La muerte de mi mamá fue lo peor que me ha pasado en el mundo. Yo no sabía cómo enfrentarlo así que un amigo me puso "Ritsuka" como un nombre temporal mientras superaba el trauma. Pero las personas empezaron a siempre llamarme así, por lo que terminé acostumbrándome. Y al parecer, aun no supero el trauma. Y es gracioso porque han pasado seis años.
Dios mío. Tuve un ataque de sinceridad.
―Ritsuka-san y Claire-san son la misma persona de todas formas. Así que no es gran diferencia el nombre para mí. ―dijo Tetsu.
―No es como que queramos llamarte de otra forma, sin embargo. ―dijo Taiga. ―Tú eres Ritsuka, la enana del demonio.
Fruncí el ceño. ―No arruines el momento de amistad. Entonces… ¿no están enojados ni nada?
―¿Por qué deberíamos estarlo? ―preguntó Tetsu.
―Porque es como si les hubiera mentido. ―dije, insegura.
―Haber, ¿qué diferencia habría si hubiéramos sabido esto desde un principio? ¿Nos seguirías golpeando? ¿Seguirías siendo como eres ahora? ―preguntó Taiga.
―Por supuesto. ―dije.
―Ves. Es como dijo Kuroko. El nombre no hace la diferencia si tú sigues siendo la misma persona. ―terminó Taiga.
―Kagami-kun, de verdad me sorprende cuando eres así de profundo. ―dijo Tetsu.
―¡Cállate! ―Taiga le gritó.
―Gracias, chicos. ―les sonreí. Ambos también me sonrieron, a su retorcida manera.
Al día siguiente, los chicos nuevos llegaron a la azotea para hacer eso de los gritos. Como ya sabes, es una tradición en el club. Y si no lo hacen, pues tendrán que confesarse desnudos a la chica que les gusta. Ya que fue mi primera vez en verdad involucrada (porque la última vez solo estaba tomando una siesta) yo estaba esperando con todas mis fuerzas que alguien haga lo segundo, ¡jaja!
Lastimosamente, todos no gritaron. El único que faltó por hacerlo fue Kida (aunque seguro su meta debe ser algo relacionado con Kise), porque los maestros llegaron y tuvimos un buen regaño. Ahora, este si me lo merezco. No como el de hace un año.
A la hora del almuerzo, me reuní con mis dos amigas idénticas y pervertidas, pero Riko-sempai llegó y me preguntó si podía tomar el almuerzo conmigo. Solo nosotras dos.
Me asusté.
Y me refiero realmente asustada. Lo único que ella y yo tenemos en común es el club, torturar a los chicos, lastimarlos y hacerles demás cosas desagradables. Pero Susuka y Anuka me empujaron para que me fuera con ella. Según ellas, Riko-sempai tal vez necesitaba de un consejo. Terminamos sentadas en alguna parte del jardín.
Podía sentir mi sudor corriendo por mi cabeza. Yo jamás comparto tiempo con Riko-sempai (solo la vez de lo del vestido) así que básicamente estaba pensando en que ella me iba a regañar o algo.
Entonces, ella por fin habló.
―Creo que podemos conseguir la Inter-High este año. ―dijo Riko-sempai. Ella realmente está confiando con todo su corazón en su equipo de idiotas.
―Sí, yo también lo creo. Además, debemos mantenernos como los campeones de la Winter Cup. ―dije, mientras recordaba el menú de entrenamientos que ella había preparado para los chicos.
―Tú lo has dicho. ―dijo. ―Así que…. ¿cómo va tu enamoramiento por Himuro-kun? ―es inusual que ella me pregunte por ese tipo de cosas. No puedo creer que ya todo el mundo sepa que me gusta Tatsuya.
―Ehhh, no sé muy bien cómo responder a eso. ―dije con sinceridad.
―Uhm…. ya veo. ―dijo, antes de beber del jugo.
Muy bien, esto es muy raro.
―¿Y Kagami-kun? ―me quedé estática. No entiendo porque me pregunta por Taiga. ¡Dios santo! ¿Ella quiere tener una charla de corazón a corazón conmigo? quiero decir… ¿¡En serio!?
―Mmm….tampoco sé cómo responder a eso. Ni siquiera sé por qué lo preguntas. ―ella medio sonrió a lo que le dije. Muy bien, es mi turno para interrogar. ―Está bien, sempai. ¿Qué pasa entre Hyuuga-sempai y tú?
―En realidad, no pasa nada entre Hyuuga-kun y yo. ―ella dijo. No sé si soy yo, u oi decepción en su voz.
―Él es tu amigo de infancia, ¿verdad?
―Si. ¿Por qué lo preguntas?
―Bueno, lo llamas Hyuuga-kun.
―Así es como lo he llamado siempre.
Cuando me dijo eso, pensé en Ahomine y Momoi. Ellos son amigos desde pequeños y se llaman por sus nombres de pila. Bueno, Aomine la llama por su nombre. Ella le dice "Dai-chan" que es muy gracioso para un hombre como ese idiota.
―Pero llamas a Kiyoshi-sempai por su nombre. ―dije.
―Bueno, eso es porque salimos por un tiempo. ―esto lo dijo como si no fuera nada.
―¿¡Qué!? ―grité.
―¿Tú no sabías eso? ―Riko-sempai preguntó.
―¡Cómo iba yo a saber esa puta mierda!
―El lenguaje, Ritsuka. ―ella me regañó como lo hace Drake.
―Lo siento pero… ¡carajo! ¿Cómo incluso trabajan juntos? ―estaba demasiado sorprendida por toda la información adquirida.
―Bueno, decidimos que somos mejores como amigos. ―explicó.
―¡Oh Dios mío! ¡Ellos dos son amigos! ¿Es por eso que Hyuuga-sempai estaba siempre enojado con Kiyoshi-sempai?
―Uhm….no, no lo creo. Ellos han sido….
―Imagínate esos días en que a ti te gustaba Kiyoshi-sempai y Hyuuga-sempai no podía hacer nada más que mirar.
―Ritsuka…
―¡Esto es un triángulo amoroso complicado!
―¿Puedes dejar que….
―Espera un momento, si a ti te gustaba Kiyoshi-sempai, ¿cómo te diste cuenta que te enamoraste de Hyuuga-sempai?
Riko-sempai se puso roja. Luego me dio un golpe en la cabeza. ―¡No vamos a hablar de mi vida amorosa!
―¡Pero si tu iniciaste el tema! ―dije sobándome la cabeza.
Traté de calmarme, pero no estaba funcionando. Quería llorar por todo lo que me imagino que pasó Hyuuga-sempai pero bueno, al final, Riko-sempai lo ama de todas formas.
―Muy bien. Entonces, ¿de qué vamos a hablar?
―Del club de baloncesto. ―dijo.
Oh bueno, eso no es nuevo.
―Bueno, ¿Qué pasa? ―pregunté.
―Como sabes, la mayoría de los miembros son de tercer año. Así que esta es la última oportunidad para ellos de conseguir el campeonato.
De acuerdo, ella debería estar hablando de esto con Tetsu y Taiga. Por supuesto que quiero ganar, pero yo no influyo en nada.
―No vamos a poder participar mucho en la Winter Cup. ―ella me dijo con tristeza. Riko-sempai nunca suena triste. Ella es estricta y…..muy estricta. ―No estoy segura de esto, pero supongo que todos planean ir a la universidad y tenemos que prepararnos para ello.
―Así que…. ―dije. Yo sé a dónde va todo esto y me siento mal.
―Voy a enseñarte acerca del menú y sobre como debes instruir a los chicos en los entrenamientos y partidos, mientras consigo un entrenador para el próximo año.
Oh mierda. Yo no quiero otro entrenador que no sea Riko-sempai.
―Ustedes…. ¿no van a estar más? ―susurré.
―Bueno, todavía estamos aquí. Pero hay que pensar en el próximo año, que es cuando ustedes los de segundo, serán de tercero. ―explicó.
Me sentía muy mal. Yo estaba al borde de las lágrimas por esta evidente noticia que no quería aceptar todavía. No había pensado en esto. Hacerse mayor es grave.
―Pero….yo no quiero que se vayan. ―dije.
―¡No vamos a desaparecer por el amor de Dios! ―ella dijo.
―Bien. Me comprometo a hacer que esos individuos se tomen sus pastillas y que sufran en los entrenamientos.
―No son pastillas, son vitaminas. ―corrigió Riko-sempai.
Más tarde en mi casa, acostada en mi cama escuchando música, finalmente me di cuenta que este año es la última oportunidad que tenemos de jugar juntos. Después de que la Inter-High acabe, todos los sempai estarán ocupados con lo de los exámenes de admisión para la universidad.
Sin ellos, el club simplemente no va a ser el mismo. Son prácticamente como nuestra pared de apoyo. Estoy segura que yo no podré hacer el trabajo que hace Riko-sempai al 100% pero igual lo voy a intentar. Esto va a ser una transición difícil para el club de baloncesto de Seirin.
Mientras estaba en mis pensamientos, también me di cuenta de que los chicos que estaban en tercero de Shutoku, Kaijo y Yosen ya no estaban este año. Y eso también me dolió.
Jesús. Crecer es una verdadera caca.
De verdad, lo es.
Con amor.
Claire
