Hola hola, espero que estén muy bien, les traje este capítulo atrasado, la verdad es que he tenido problemas de vista debido a los muchos trabajos que he tenido que hacer en el compu, por lo que el capítulo completo debí escribirlo en cuaderno para luego traspasarlo al computador. Si hay alguna incoherencia la arreglare cuando tenga nuevos lentes :D

Por cierto, su querida Guntherlina les tiene una nueva sección :v disfrútenla…

Como siempre, gracias a las personas que han dejado review, es un gusto enorme leerlas. (contestaré de manera corta ya que mi vista no da para más) :c

KatMay: n.n muchas gracias, querida, me alegran mucho tus palabras y felicitaciones, la verdad es que sé que me quedan muchos años por lo que trataré, dentro de ese tiempo, en terminar de traerles esta historia :3

También me alegra saber que te gusta el fic y que te hace reís y llorar jaja, la verdad es que eso busco, de que seas capaz de sentir lo que los personajes pueden llegar a sentir :3 Cuídate, espero que estés muy bien c:

Claire: Querida mía, no escribo en un solo Word jaja me refiero a que en la tercera temporada haré una archivo aparte dentro de y de las otras plataformas… cuando saque la tercera temporada verás xD

Jjaja Nevra es muy precipitado, pero es muy tierno, el hecho de comprar ropa que más encima tiene como referencia a un mini beriflor awww me muero de amorsh.

La verdad es que a mí me encanta su complicidad, sin embargo, y lamentablemente, eso se acabará, he dado muestras de ello en varios capítulos, en el especial Halloween también lo hice y en el de navidad también lo haré. El especial de navidad será importante, pues se verá lo que pasa por la cabeza de Nevra antes de… lo que lo lleva a tomar ese "camino" por decirlo así. Se verá el porqué, ya sabes que el protagonista es Nevra, y es por este motivo que el crecimiento y las decisiones que se tomen se verán bajo el punto de vista de Nevra, y de Erika, pero sin duda, el de Nevra será mucho más importante.

Estas jugando MM, yo era ruta 707, pero caí en ruta Zen y morí jaja no me gustó jaja en fin, cada quien con sus gustos, aunque la verdad, desde que vi a seven, lo amé.

Hasta pronto :3

Pd, aún no puedo leer tu fic, pronto lo haré, pero desde ya te digo… saca nuevo capitulo :D

Lucy.H2: Bienvenida al fic del infierno, querida. Posiblemente no leerás esto aún si vas en capítulo bajo, o quizás nunca lo hagas si no te gusta, pero si lees esto te digo que espero de todo corazón que disfrutes el contenido… y decirte que no lo dejare.

Como siempre comenten, imaginen y disfruten 3

-.-.-.-.-.-

Viaje

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.

-Tú siempre me haces regalos, esta vez me toca a mí hacerte un presente.

-Mi vida, usted sabe que yo no doy regalos con la intención de que me den algo a cambio.

-¡Ah!, ¿entonces no lo quieres? –sonrió.

-No he dicho eso, primor. –El azabache, estiró la mano.

-Ten. –La castaña, le entregó una pequeña libreta.

El vampiro, curioso revisó el objeto que su novia le había entregado. Entre sus manos tenía un pequeño talonario de veinte hojas, en cada hoja había una afirmación que él debía despegar para intercambiarla como si de un ticket se tratara.

-Mmm, que interesante… -murmuró, el pelinegro, a quien se le había formado una sonrisa ladina al ver las afirmaciones escritas por la faelienne.

-Te gusto? –preguntó, la chica.

-¡Me encantó! –siguió sonriendo. –Es lo mejor que me han dado… -comenzó a leer en voz alta. –"Valido por un abrazo", son ocho tickets. –la miró y luego siguió leyendo. –"Valido por un beso", son tres tickets. "Valido por un masaje", son 5 ticket… "valido por un baile", son dos tickets…. Mmm, ojalá ese baile sea sensual. –la miró con una sonrisa traviesa. –Y por último "valido por una ducha en pareja" … ¡¿Por qué solo dos tickets en esta?! –la miró indignado.

-Porque hay más abrazos…

-Pero, mi amor, son ocho abrazos comunes y solo dos baños juntos… es muy injusto eso.

-Si no quieres mi regalo, me lo devuelves. –Ella estiró la mano.

-¡Olvídalo!, pienso divertirme con esto. –sacó una hojita y el resto del talonario se lo puso en el bolsillo del pantalón. –por ahora voy a canjear esto por un abrazo.

Ella tomó el papel y abrazó al vampiro con dulzura.

-Te amo. -susurró, la faérica.

-Te amo también.

Él rio silenciosamente al fuego mientras observaba los tickets que le había dado, Erika, la noche antes de salir de viaje. Sonrió al recordar cómo después del abrazo recibido por su pareja, este tomó un lápiz y en donde decía: "válido por un abrazo", tachó la palabra "abrazo" y lo cambió por "noche de pasión". Al hacerlo, ella se indignó, sin embargo, ante la osadía de su novio, sonrió para finalmente ceder al cambio.

-Te aclaro que solo aceptaré ese cambio, los demás boletos debes respetarlos.

-Lo haré, primor. –la besó en la frente.

Perdido en sus pensamientos escuchó a Leiftan hablarle a Erika, esta última venía recién llegando de un estanque natural en donde se había bañado en compañía de Eweleïn.

-Erika, ¿me acompañas a buscar más leña? –preguntó, el rubio.

-Ya hay suficiente, –el vampiro, se guardó la libreta de tickets y se giró. – hace poco yo mismo fui a buscar.

-Sabes muy bien que eso no alcanza. –rebatió, el lorialet.

-Mira, Leiftan. –el azabache, se acercó desafiante. –A mí fue a quien dejaron como líder de la misión y por eso…

-Y por eso haremos las cosas bien e iremos a buscar madera. –lo interrumpió, Leiftan. –Por el oráculo, sé realista por una maldita vez, ¿o quieres que nos congelemos de frío?

Todos los que estaban en el campamento quedaron en silencio al escuchar la discusión, incluso Sophia y su grupo salieron de la carpa donde estaban recluidas para ver el alboroto armado por su ex jefe y el pacífico hijo de la luna.

-No quiero que nos congelemos, pero sí quiero que dejes de arrastrar a Erika en todo lo que a ti se te ocurre… -lo miró molesto. –O ¿acaso crees que yo no me doy cuenta de tus intenciones?

-¿Intenciones? –repitió, Leiftan.

-Sí, ¿crees que no me doy cuenta que desde hace tiempo te quieres tirar a mi novia? –preguntó exasperado.

En el momento aquel donde, Nevra, acusó al lorialet, todos se miraron sin saber que decir, algunos como Valkyon y Eweleïn se mostraron asombrados, Ezarel, por otro lado, se tocó la frente mientras negaba con la cabeza sin poder creer la tontera que había dicho su amigo. Los interlocutores de la conversación se miraban desafiantes, y la tranquila y calmada pose del rubio, se desfiguró en cosa de segundos para contraer el brazo y para armar su puño directo a su compañero líder de guardia.

-¡Eres un bastardo...! –exclamó furioso, el lorialet.

-¡Ya basta! –gritó, Eweleïn. –¡No puedo creer que dos personas adultas se estén comportando así! –volvió a gritar. Todos quedaron en completo silencio. –Erika y yo iremos a recoger leña, ¿algún problema con eso? –preguntó enfadada.

-No. –respondieron los dos susodichos mientras se seguían mirando con provocación.

-Espero que comiencen a pedirse disculpas este par de imbéciles… -murmuró, la peli celeste. -¿Vamos Erika? –preguntó, la enfermera.

-Sí, vamos. –la castaña, miró molesta al vampiro antes de irse por el bosque.

-Yo las acompaño. –Ezarel, quien estaba sacando algunas cosas de su bolsa antes del altercado, se levantó y corrió en dirección a las dos muchachas quienes ya habían comenzado a caminar.

El campamento quedó en silencio, y tanto el rubio como el pelinegro, se sentaron a la orilla del fuego mientras que, Valkyon, se sentaba junto a ellos, incluso, cuando los chicos volvieron del bosque y se dispusieron a comer, el ambiente se sentía distinto al que se había sentido esa mañana al salir del C.G.

Entre el susurro del viento y el crepitar del fuego, todos miraban la comida preparada por Karuto y la faelienne, quien como siempre había aprovechado la oportunidad de cambiar sus horas de descanso para ayudar al cocinero.

Fue ella, la oji violeta, la única que despegaba los ojos de su comida para observar inquisitivamente a su novio, obviamente, el azabache, percibió de inmediato las intenciones que tenía Erika para con él, por lo que, apenas ella caminó en dirección a la carpa, él la siguió en silencio y con la cabeza gacha, listo para la ola de reproches que vendrían por parte de su novia.

-¡¿Qué mierda pretendes tú?!

Y obviamente, la faelienne, no dio lugar a la espera, ya que, apenas él entró a la soledad de la carpa, ella lo asaltó con una sola pregunta. Por supuesto, él ya sabía perfectamente lo que ella buscaba, sin embargo, y como siempre, el vampiro, le hizo honor a sus típicas actitudes para hacerse totalmente el desentendido.

-¿Qué? –actuó como si no hubiese entendido la pregunta, no obstante, su actuar exagerado lo condenó a la furia de la faelienne.

-¿Por qué te portaste de esa manera tan grosera?

-¿Con quién he sido grosero? –el nocturno, se cruzó de brazos haciendo como si no entendiera una palabra de lo que decía la muchacha que tenía en frente.

-¡¿Cómo que con quién?!, ¡con Leiftan, por supuesto!

-Tanto que lo defiendes… -dijo en un tono irónico, casi despectivo. –sería muy buena idea que te casaras con él ya que te gusta defenderlo tanto.

-Definitivamente no me parece tu actuar. –ignoró lo dicho por el nocturno.

-Él empezó. –se trató de defender, el pelinegro. –Además estoy en lo cierto, él siempre te ha mirado con otros ojos… hasta te besó, y te tocó… ¡te tocó el trasero! –espetó.

-Nos besamos… -lo corrigió. –En ningún momento él me compelió a besarlo, todo lo contrario… además, -intervino cuando vio que, Nevra, iba a hablar. –eso ocurrió cuando tú andabas de caliente con otra.

-¡No recuerdo que me hayas dicho que tú también lo habías besado!

-¡Si te lo conté! Y en realidad era lógico.

-¿Lógico? –esta vez era él el indignado.

-¡Sí! Tú me habías botado y él es guapo. ¿Qué esperabas?, ¿qué te hiciera un altar y te prendiera velas mientras tú te encamabas con otras?

-¡Nunca me acosté con Moyra!… o sea, no lo he hecho desde que tú llegaste a mi vida.

-Bien, ahí tienes. –Ella le dio la espalda para dar por finalizada la conversación. –Hace muy poco que yo llegué a tu vida, ¿sabes por qué? –mientras hablaba ordenaba de manera brusca la ropa de su bolso. -porque tú me escondías o me negabas ante el resto, por lo que, libremente puedo deducir que tú tenías amoríos mientras "estabas conmigo". -finalizó. Comenzó a quitarse parte de su vestimenta para acostarse en el saco de dormir, todo eso ocurría mientras, el vampiro, aún seguía dentro de la carpa sin saber que decir. -Buenas noches- la faelienne, interrumpió los pensamientos del oji gris.

-Erika… te enojaste por nada. Siempre mal interpretas todo. Te juro que no te engañé…

-No estoy molesta por eso… estoy molesta principalmente por tus celos enfermizos.

-Ya, ¿y qué quieres que haga yo? –preguntó exasperado.

-No sé, quizás deberías abrir una fábrica de suelas de zapatos. –ironizó y se cubrió completamente.

-Vamos, Erika… no te enojes…

-Es que enserio, date cuenta un poco de lo que tú mismo provocas. –se sentó encima del saco para mirarlo. –Dices que piense la idea de irme a vivir contigo, pero… enserio, Nevra… no me hagas explicártelo. –negó triste. –¿Será siempre así?, ¿será que siempre serás así con Leiftan? Creo que ya te había dicho que solo éramos amigos.

-Lo sé… -él agachó lentamente la cabeza a la vez que de fondo la escuchaba suspirar.

-¿Confías en mí, Nevra?

-¡Claro que sí! –el oji gris, la miró profundamente.

-Entonces déjame tener de amigo a Leif.

-No eres tú, es él quien no me inspira confianza. –desvió la cara. –Siempre ha sido él… mira, -volvió a mirarla para luego acariciarle la mejilla. –cuando yo era un mujeriego, él no me molestaba en lo absoluto, pero… pero tú eres diferente y sé que él… ya sabes… él quiere algo contigo.

-Nev… -ella negó. –no es así.

-Si es así, lo sabes perfectamente. -endureció la mirada.

-Solo te pido que confíes en mí y que te comportes.

-Ya te dije… en ti sí confío, en él no.

-Entonces te pido que confíes en mi juicio de juzgar a las personas. –la castaña, sonrió mientras acariciaba la mano de Nevra, la cual aún estaba en la mejilla de la chica.

-Eres muy inocente. –la besó con dulzura.

-No lo soy. –ella entrecerró los ojos.

-Si lo eres. –volvió a besarla. –Tu corazón es el de una abuela que cocina galletitas de azúcar.

-Jaja que no. –comenzó a reír.

-Que sí. –él sonrió.

-Entonces… ¿qué piensas hacer con respecto a lo que hablamos?

-Con el dolor de mi alma dejaré que tú misma evalúes a Leiftan… sin embargo, si veo insinuaciones raras por parte de él, creo que me veré en la obligación de darle un puñetazo en el estómago.

-Aja… entiendo… ¿y si me insinúa que lo acompañe a buscar leña?

-Me limitaré a morderme la lengua.

-¿Puedes?

-Me costará, pero trataré… no es que yo sea posesivo, si fuera así no podrías juntarte con nadie por culpa de mis celos, amor, solo quiero que sepas que es él quien no me inspira confianza. Sabes que no me molesta en absoluto que te juntes con Andwin, con Mathyz, Buckie, Ezarel, Valkyon o quien sea… es él, Erika.

-Creo que tendré que darte un pedacito de mi corazón de abuela. –entrecerró los ojos mientras reía.

-No… si fuera así, no podría ser líder Sombra. –la molestó. –Además…

Con dulzura apoyó su frente contra la frente de la joven, ambos se miraron hasta que cayeron encima del saco de dormir. Despacio y en silencio, comenzaron a abrazarse y a besarse mientras la oscuridad de la tienda en la que se encontraban los ocultaba de la vista de los demás participantes de la misión.

-Además… -él se detuvo mientras perfilaba su típica sonrisa picarona. –lo mejor de una discusión es la reconciliación…

-Ejem… no, aquí no hacemos eso. –interrumpió, Eweleïn, quien había levantado la cortina de la tienda de dormir, a su lado estaba Ezarel, quien no podía ocultar una sonrisa socarrona, aquella sonrisa que no anunciaba nada bueno.

-Ey ey, tortolines, esta no es la carpa de la reconciliación, para eso están los matorrales del bosque.

-Cállate, elfo… -Nevra, se levantó.

-Te toca la guardia un rato. –habló, el alquimista.

-¿Solo?

-Con Shaitán.

-Ese es un flojo… -iba saliendo hasta que se detuvo. –Buenas noches, Erika. –sonrió. –Mañana nos vemos, Ewe, descansen. –dicho lo anterior se fue del lugar.

Sí, esa mañana habían salido por fin de Eel, y si bien, todos los ánimos habían estado por los cielos en un principio, todo eso decayó con el pasar de las horas y el cansancio prolongado que significaba el viaje, tanto para ellos como para los animales de montura.

Todos cabalgaban en una sola dirección, su primer gran destino era un lugar llamado "La ruta de los peregrinos", lugar en el que, según Nevra, cabalgarían para encontrarse con el Templo de los Feng Huang. Allí se quedarían una noche, y para el amanecer, Valkyon y Ezarel se quedarían en el templo mientras Huang Hua partiría con el resto de los viajeros para ir hasta el reino de Jade del Norte. Obviamente, no llegarían ese mismo día, no, al contrario, solo para llegar al templo se demorarían, según Ezarel, un mes, sin embargo, quien le había dado aquella información a la faelienne, era precisamente Ezarel, el rey de las bromas de mal gusto.

Debido a los percances al salir, con respecto a la presencia de Sophia y su grupo, todos los participantes de la misión, a excepción de las chicas anteriormente mencionadas, estaban totalmente en alerta, ninguno dejaba que aquellas chicas cruzaran palabra alguna con la faérica, por lo que, para evitar algún futuro problema, entre todos decidieron viajar en fila, donde, Valkyon y Eweleïn iban a la cabeza, luego iba Sophia, atrás Leiftan, luego iba el resto de chicas problemáticas, luego, Ezarel, y por último iban Erika y Nevra. En relación a lo anterior, además de viajar de esa manera, las exiliadas dormían en una carpa aparte y no se les permitía salir, a menos que salieran de a una sola y acompañadas.

Bajo la convicción de que viajarían por un mes, y bajo la sonrisa triunfal del elfo que iba cabalgando delante, la faelienne, por fin se atrevió a hablarle a Nevra.

-Nev… hay algo que me preocupa… -habló, la oji violeta.

-Dime. –él la miró.

-Es que, cuando estuve trabajando con Karuto, haciendo la comida, no pensamos que el viaje duraría tanto…

-Ahhh… -el vampiro, miró de reojo el rostro de su amigo. –pues… -sonrió sin que ella se diera cuenta. -esto que me estás diciendo es muy grave… -puso su rostro serio.

-Lo se… creo que vamos a tener que devolvernos. –dijo entre sollozos que apenas se lograban percibir, para luego detenerse.

-¿Para cuantos días son las raciones? –preguntó, el pelinegro.

-Para 1 semana y media.

-¿Y cuantos días dura el viaje?

-Según Ezarel, el viaje dura un mes…

Al decir lo último, el elfo, no pudo evitar soltar una carcajada.

-¿De qué te ríes?... acaso… ¡idiota! –la humana, comenzó a cabalgar en dirección a la fila nuevamente.

-Ey, no te molestes… -murmuró, Ezarel. –no entiendo cómo no sabías cuanto duraba el viaje.

-Por si no recuerdas, no me dejaron asistir a las reuniones.

-Bien, yo solo aproveché la instancia, no te enojes por un chiste de cariño. –habló, el oji verde.

-Claro… siempre soy yo el chiste. –bufó molesta.

-Todos tenemos un rol en la guardia… Yo soy el payaso, Nevra es el puto y tú eres el chiste. –el peli azul, le mostró la lengua, a la castaña, antes de ir más rápido.

Esa misma noche, la segunda en la que estaban fuera de la ciudad de Eel, alrededor de la fogata, todos reían al escuchar la magnífica broma que le había hecho Ezarel a Erika. Todos reían excepto la víctima de la broma y las chicas que estaban encerradas en la carpa.

-¿Quién nos haría reír si tú no estuvieras? –comentó, el elfo, mientras miraba a la faelienne. –No entiendo cómo a veces puedes ser tan crédula… -siguió hablando.

-Imbécil… -susurró, la oji violeta, mientras se refugiaba en el abrazo de su novio, de la misma manera, el azabache, la abrazó con ternura.

-¿Quién debe hacer guardia hoy? –preguntó, Valkyon.

-Tú y luego Leiftan te relevará. –habló, Nevra.

-¿A qué hora es el relevo? –el rubio, miró al líder Sombra.

-A las 3:30, igualmente puedes dormir encima de tu montura mañana si estás muy cansado. Ezarel hizo eso hoy ya que estaba muy exhausto después de que me relevara a mí anoche. –comentó, el vampiro.

-Si… iré a descansar entonces. –se levantó. –Buenas noches. Valkyon, -miró al moreno. –más tarde me despiertas.

Todos siguieron cerca del fuego por un rato, todo mientras, la peli parda, miraba con una sonrisa a su novio, el motivo era claro, y es que después de la conversación del día anterior, el cambio de actitud en el vampiro había sido evidente para con el lorialet.

Esa noche se acostaron, y para cuando la castaña se dirigía a su carpa junto a Eweleïn, alguien la tomó del brazo para detenerla.

-Lo siento, Eweleïn, pero esta señorita, -el azabache, apuntó a su novia. –se va a dormir conmigo esta noche.

-Bien. –bostezó, la enfermera.

-¿Te dejo a Shaitán para que te haga compañía?

-Como sea. -respondió, la mujer, mientras se metía a la carpa.

La pareja se metió a hurtadillas a la tienda, en donde estaba el lorialet y el elfo durmiendo, y ambos se dirigieron hasta el saco para abrazarse hasta el cansancio.

Esa mañana, escondida entre el saco y los brazos de Nevra, se despertó al sentir un olor desagradable acompañado de sonidos ajenos al mundo de la dignidad y la compostura. Era un concierto de sonidos guturales aunados a risas y a olores que le revolvían el estómago. Se removió de entre los brazos de su amado hasta cruzarse con la mirada nerviosa de este.

-Vamos Nevra… ahora te haces el remilgado. –se oyó una carcajada seguida de lo que ella reconoció muy bien, una flatulencia.

-Ahora que tiene a su noviecita en la carpa de al lado se hace el fruncido, sin embargo, cuando salimos los tres tú eras el peor.

Entre aquella sinfonía peculiar, se lograba escuchar Ezarel y Valkyon, por lo que obviamente, Leiftan estaba haciendo la guardia correspondiente.

-Nevra… tírate uno, con confianza. –se burló, el elfo.

-No. –sentenció, Nevra, quien no aguantaba la vergüenza frente a la mirada de Erika.

-Ahora te frunces… -siguieron molestándolo. –Antes de Erika, tú eras el más pedorro de los tres. –comentario que fue seguido de risas.

La cara de vergüenza del azabache no daba para más; a su vez, y a pesar de la vergüenza ajena que estaba sintiendo en aquellos momentos, la faérica, no pudo evitar mostrar una sonrisa de satisfacción, pues jamás había considerado ni imaginado, a su galán, entrando en la dinámica que esa mañana, sus amigos, estaban mostrando.

Las risas y los pedos siguieron por la tienda, hasta que de pronto, y a modo de broma, un calcetín volador llegó a parar al saco del azabache, justo encima de la cara de la castaña.

El dúo se detuvo cuando vieron levantarse a la faelienne para irse a su propia tienda. Al salir, y mientras evitaba soltar una carcajada, escuchó a Ezarel decirle a Nevra:

-Debiste decirnos que Erika estaba durmiendo aquí. Ahora quedamos en ridículo.

-Deberías apretar el culo para la próxima… esto está fétido.

-Ahora dices eso… antes eras tú el que dejabas apestado todo.

No siguió escuchando, pues sintió que aquellas conversaciones solo debían importarles a los tres líderes de guardia. Sin embargo, eso no significó que horas después, la chica, no lanzara indirectas con respecto al tema.

Los días siguieron pasando y el viaje, que en principio había sido cansador, se volvió aún más cansador cuando pasaron cinco días entre montura y campamento. Los ánimos estaban por los suelos, solo se animaron en la noche, cuando después de tantos días, Valkyon, sacó una baraja de cartas de su pantalón.

-¿Por qué mierda no dijiste que las habías traído? –Nevra, se sentó cerca del fuego.

-Saben que no soy muy adicto al juego. –Valkyon, le tiró suavemente la caja de cartas al vampiro.

-¿Juguemos? –preguntó, Nevra, a la vez que sacaba las cartas para revolverlas con maestría.

-Vale. –se acercaron, Ezarel y Leiftan.

-Parece que has jugado antes. –comentó, la oji violeta al crepuscular.

-Claro, primor. Soy el mejor. –habló con seguridad. –Nadie me gana…

-¿Y en los pedos te ganan? –soltó, la faérica.

Ante la pregunta, todos quedaron en silencio a excepción de Eweleïn quien trataba de evitar reírse. A su vez, los tres líderes, Valkyon, Ezarel y Nevra, sentían que su cara se desfiguraba de la vergüenza.

-¿Reparto yo? –habló al fin, el líder Absenta, tratando con ello de desviar el tema de conversación.

-Si. –Nevra, le entregó el mazo de naipes a su amigo.

Olvidando la pregunta de la faelienne, los tres comenzaron a jugar. Luego de las primeras dos partidas se unió Valkyon mientras que, Eweleïn y Erika observaban desde lejos. Las tres primeras rondas de juego las ganó Nevra, como siempre, este se jactaba y celebraba sus triunfos repitiendo una y otra vez que él era el mejor.

Para molestarlo, Erika, se acercó detrás de su novio para masajearle los hombros mientras este jugaba, fue así como de vez en cuando, ella le hacía señas a Ezarel, acerca de las cartas que Nevra tenía entre la baraja. Obviamente esa trampa hizo que, Nevra, perdiera las siguientes rondas de juego.

Picado comenzó a enfadarse con los demás jugadores, era evidente que el nocturno tenía muy poca tolerancia a la frustración de perder. Más se enojó cuando se dio cuenta de que su querida Erika era quien lo había "traicionado". Molesto dejó sus cartas, y molesto se fue a acostar mientras los demás se reían ante el comportamiento del pelinegro.

Antes de que todos se fueran a dormir, la castaña, caminó hasta el saco del vampiro para hablar con él.

-Nev… no te enojes, era un juego.

-Ya. –contestó molesto.

-Nev… -se acercó para estamparle un beso en la frente. –Descansa, te amo.

-Te amo también. –se estiró para dejarse besar.

Ella se dio la vuelta para irse, hasta que el azabache la llamó.

-Erika, disculpa si no hemos tenido mucho tiempo a solas. Te prometo que te lo compensaré.

Ella sonrió al escucharlo.

-Espero que esa compensación sea buena. –decidió molestarlo.

-Ni te imaginas hasta qué punto mis compensaciones pueden ser buenas. –sonrió galán.

La noche antes de llegar al Templo, el grupo de viajeros recibió una carta en la cual se expresaba que Huang Hua los estaría esperando en las orillas de la Ruta de los peregrinos, de esa manera, Erika no podría conocer el lugar en donde vivían los Feng Huang.

-Anímate, te prometo que un día conocerás el templo. –Nevra se acercó para abrazarla.

-Estaba entusiasmada… -le correspondió el abrazo.

-Me lo imagino… enserio no te preocupes, ya estarán las instancias para que tú puedas conocer ese lugar. –le sonrió. –Hablando de instancias… –se acercó hasta la oreja de la faelienne. -¿te gustaría perderte conmigo por el bosque?... solo un rato. –le susurró.

-Nevra… -ella se sonrojó.

-Por culpa del viaje no hemos podido tener momentos a solas... –se quejó imitando un ronroneo de un felino.

-No creo que sea buena idea separarnos del grupo. –negó, la castaña.

-Solo será un ratito… -la besó en la sien. –vamos… no seas tímida.

-Que no… -trató de resistirse. –puede aparecer alguien como Ivoni.

-Estarás entre mis brazos, nada te pasará… -la tomó de la mano.

-No, Nevra…

-Vamos… yo sé que quieres acompañarme…

-Pero ¿y si…?

-Nada… no hay excusas, vamos. –con un poco de fuerza la tomó de la mano y la guio hasta el límite del campamento. –Ewe, -llamó a su amiga. –saldré un rato con Erika.

-No se demoren tanto…

Escucharon lo dicho por la enfermera, y ambos caminaron rumbo a la espesura del bosque. Bajo la guía del vampiro, anduvieron por entre los matorrales que adornaban el campo virgen de la naturaleza. Él la guiaba con soltura, tal como si conociera al pie de la letra aquel bosque oscuro.

-Nev… nos vamos a perder si seguimos…

-Shhh… Sé muy bien por dónde vamos.

Caminaron por diez largos minutos hasta llegar a una explanada alumbrada por la luna llena. Flores cubrían aquel campo, flores que se movían con el viento que soplaba en aquella noche por aquel bosque.

Era mágico, era un bello espectáculo, pues entre las flores rojas opacadas por la noche negra, eran iluminadas por la luna y por pequeños bichos luminiscentes que volaban entre los pétalos. Frente a aquel magnífico cuadro, ella se dejó besar por el vampiro. Solo ellos dos, solo el ruido de sus bocas al besarse, solos en medio de una explanada cubierta por un manto único y fantástico.

Los dos se miraron a los ojos y se sonrieron, sin embargo, esa sonrisa no duró mucho, no en él, quien cortó el contacto visual con su amada para sentarse frente al campo de flores rojas.

-Hay algo que debo contarte… -murmuró cansado, el nocturno.

-¿Qué cosa? –respondió temblorosa a la vez que se sentaba junto a Nevra.

La oji violeta, lo miró por unos momentos hasta percatarse en la mirada perdida del azabache, en el cabello ébano que se movía con el eco del aire, y en el parche que cubría su ojo. Tuvo miedo, en ese momento y ante el silencio de él, ella tuvo miedo de lo que él tenía para decirle.

Siguió esperando a que él hablara, no obstante, pasaron los minutos y él siguió perdido en el recóndito lugar de un pensamiento… o de un recuerdo.

Nerviosa se levantó para acercarse a las flores que adornaban el suelo. Acarició una flor con suma delicadeza, quizás pensando que el toque de sus dedos podía quemar tan bellos pétalos.

-Todos somos marginados… -comenzó, el vampiro. –en el C.G.

-¿Hum? –la oji violeta, se dio vuelta hacia él.

-Todos hemos cometido errores… en el C.G todos somos marginados.

-¿Marginados? –repitió, la chica, mientras se sentaba otra vez al lado de su novio.

-Sí… Miiko no te dejó entrar a la reunión porque… pues… -comenzó a vacilar. –Ella me pidió que te lo dijera porque yo soy más cercano a ti.

-¿Qué ocurre?

-Mira… -comenzó a rascarse la cabeza, luego se pasó la mano por la frente ante la mirada de la faelienne. –Mira, Miiko es hija de los reyes del reino de Jade del Norte. –lo soltó.

-¡¿Qué?! –Erika, se sorprendió.

-Miiko es la princesa del reino de Jade del Norte. –explicó.

-Pe…pero entonces… ella debería estar con sus padres y… debería

-No puede. –la interrumpió.

-¿Por qué? –preguntó asombrada.

-Porque… ellos no se llevan muy bien, ya lo verás. Miiko me pidió que te avisara que no te sorprendieras y que te comportaras si ellos hacían mención a su nombre…

-No entendí.

-Si ellos mencionan a Miiko, no se te ocurra meterte. –la miró severo.

-¿Por qué?

-Porque ellos son reyes.

-¿Y eso a mí qué? –frunció el ceño.

-Erika, te lo digo de verdad. –respondió serio, el nocturno. –Así como me pediste a mí que me mordiera la lengua, tú también deberás hacerlo ante los reyes.

-Pero…

-Los problemas que Miiko tenga con sus padres, no son tus problemas, –puntualizó. –¿he sido claro?

-Si. –ella desvió la mirada.

-Perdonarme por esto, me gusta mucho que expreses y que seas libre de decir que lo sientes, pero en esta ocasión debes tener cuidado ¿sí?

-Si.

-Te amo… gracias por entenderlo.

Ella se percató de la sonrisa sincera de su novio, por lo que, ella a modo de reflejo también sonrió.

-Lo haré, trataré de entenderlo...

-Sabía que podía confiar en ti, preciosa. –la abrazó con ternura.

-Oye…

-Dime.

-Emmm… dijiste que todos habían cometido errores antes de llegar al C.G

-Pues… todos los que vivimos en el C.G, cometimos errores antes de llegar a ese lugar.

-¿Por ejemplo?

-Jaja… muchos fueron ladrones, mercenarios, saqueadores… asesinos…

-Y tú, ¿qué fuiste? –ella lo miró atenta.

-Creo que una vez te dije algo… -él susurró.

Ella negó sin entender lo que Nevra trataba de decirle.

-Una vez me preguntaste si yo había torturado a alguien…

Ante lo dicho por el vampiro, ambos quedaron en silencio en medio de aquel brillante lugar. Ella abrió desmesuradamente los ojos, mientras que, por otro lado, el nocturno agachaba la cabeza a la vez que sus pensamientos se dejaban llevar por oscuros recuerdos.

-También fui un asesino… -susurró.

Ella no emitió ningún sonido, estaba estupefacta frente a la confesión que le había hecho Nevra, sentía no conocerlo, sentía miedo y tristeza. A decir verdad, no comprendía lo dicho por el vampiro, su mente no era capaz de descifrar el enigma en las palabras del azabache, no entendía y no quería entender, no le importaba, para ella Nevra siempre sería Nevra. Rápidamente se levantó del suelo a la vez que él desviaba la mirada de ella.

-No me importa… -murmuró, la faérica. –No me importa tu pasado, tú eres el presente, eso es lo que me importa. –le estiró la mano para ayudarlo a levantarse. –Te amo y nada de lo que hayas hecho cambiará la percepción que tengo de ti…

-¿Cuál es la percepción que tienes de mí? –sonrió y le tomó la mano para levantarse.

-Eres amable, caballero, romántico, alegre, amoroso… tengo confianza en ti, sé que jamás me harías algo malo, a pesar de las muchas cagadas que has hecho.

Él sonrió al escucharla, fue así como, la pareja, se encaminó hacia el campamento vigilado por Ezarel a quien le tocaba el turno de noche.

Al siguiente día de viaje, todos se juntaron con Huang Hua y sus acompañantes a la orilla del camino. Al ver a la faelienne, la morena, corrió para caer en los brazos de su amiga.

-¡Ahhhh, Erika! –la apretó contra ella en un abrazo amistoso. –¡Te extrañaba mucho!

Las dos amigas sonrieron bajo la mirada inquisitiva de Feng Zifu, quien miraba con desdén las muestras de poca compostura que demostraba Huang Hua para con la humana. Otros, por otro lado, sonreían al ver a las dos chicas hablar animadamente. De pronto, la Fenghuang, se detuvo para mirar detenidamente a la faelienne, luego miró al vampiro, luego volvió la vista a los ojos violeta de Erika.

-¡Erika, yo había visto que él brillaba mucho cuando te veía! –sonrió, la morena. –¡Estoy muy feliz por ti y por él!

-¿Que? –la faérica, se sorprendió.

-Nevra y tú… -chilló.

-Gracias, Huang Hua jeje, pero –se sonrojó, la oji violeta. -¿cómo sabes que él y yo estamos…?

-A ambos se les nota mucho. Ya era hora de que Nevra sentara cabeza y dejara de ser un mujeriego. Me alegro mucho mucho por ti. Bueno, no te voy a mentir, a los dos se les ve ese brillo, no solo a él. –comentó alegre.

-Gracias… -la humana volvió a sonrojarse, de pronto sintió una mano recorrer su mano. Sin darse cuenta, el vampiro, le había tomado la mano de manera cariñosa frente a Huang Hua, reafirmando de esa manera, la relación que ambos tenían.

La caravana se separó hasta que solo quedaron Huang Hua, Nevra, Eweleïn, Leiftan, Erika, y Sophia junto a sus amigas. En el viaje, a Erika se le explicó que Eweleïn iba en compañía oficial de Nevra, por lo que, la faelienne iría en compañía oficial de Huang Hua, la razón era simple, Erika era mestiza entre faery y humano, entonces aún no se sabía cuál sería la reacción que tendrían los padres de Miiko al verla, por lo que, la compañía influyente de Huang Hua sería de exclusiva protección hacia la curiosa chica.

-Pero… ¿y Leiftan?, pensé que yo sería su compañera. –comentó, Erika.

-Yo solo iré a dejar a las chicas, mientras ustedes estarán con los reyes yo tendré otras responsabilidades… -explicó el rubio. -aunque si quieres ayudarme, sabes que puedes.

Al oírlo, Nevra, apretó la mandíbula, sin embargo, mantuvo la promesa de no ser hostil con el Lorialet.

Cuando llegaron al reino, Leiftan y el grupo de Sophia, se separaron, mientras que el resto entraba al palacio en donde vivían los reyes de Jade del Norte. De pronto, al final del pasillo apareció una muchacha, quien al ver a Nevra, comenzó a correr hacia él.

-¡Nev! –gritó la mujer que se acercó rápidamente al vampiro. Sin importar quien estaba a su alrededor, la chica se abalanzó en brazos del pelinegro, para luego estamparle un beso en los labios. -¡Te extrañé tanto!

Todo ante la mirada rendida de la faelienne…

-Otra vez lo mismo… -susurró de manera casi imperceptible, la castaña. A su vez, los oídos finos de él captaron las palabras y la mirada triste y cansada de la chica.

Elijan para el próximo capítulo:

A) Erika agarra a putazos a Nevra cuando ambos estén solos en la pieza.

B) Erika le da una putiza a la chica nueva cuando esta esté cerca de Nevra.

C) Erika c va con Leiftan :v (consigues salseo, ok no, con todas consigues salseo).

VOTACIÓN FINALIZADA!