Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.

Nota de autor: otro miércoles más aquí. Rebeca, te vas a cansar, pero hay veces que me pregunto qué haría sin tu ayudita. "insertar corazoncito". Aquellos interesados en las buenas historias, pasad por su perfil u/3953563/Sadder-than-Silence ;)


...

Madge me da el tercer manotazo de la tarde por estar mordiéndome las uñas, descascarillando el esmalte. Pero no me importa, resoplo y la miro seriamente. No puedo estar tranquila en loft de Gale con ellos mientras que él está en alguna cafetería con Haymitch. Maldito cabezota.

No me dejó ir con él, y para asegurarse de que no le seguía me trajo aquí, con Peeta, Madge y Johanna. Lo habíamos estado planeando durante un par de semanas. Planeando que al final iríamos juntos. Pero el muy maldito me mintió. La preocupación y la ira son dos sensaciones extrañas juntas. No puedo dejar de morderme las uñas. Y mejor que destrozar mis uñas y no las cosas que adornan de forma minimalista el salón del loft. Aunque no descarto tirarle un par de figuras en cuanto entre por la puerta.

Hace tres horas que se fue y llevo mirando mi móvil cada dos minutos desde entonces. No me ha mandado ni un mensaje ni me llama. Le he escrito al menos siete mensajes y ninguno ha tenido respuesta. Cuando voy a mandar el octavo Johanna me arrebata el móvil.

—Deja de preocuparte—Me dice guardándose mi móvil en el bolsillo de su pantalón.

—Dame el móvil Johanna. Puede haberle pasado algo, ¡joder!

— ¿Qué va ha hacerle el borracho ese? ¿Darle un chupito de tequila?— Dice irónicamente.

—Puede haber llamado a Snow, puede haber mandado a Plutarch o a Seneca…Joder Johanna se está poniendo en peligro. Está dando la cara por todos nosotros.

— Mírale como el mensajero. Si Haymitch no quiere ayudar no será el único perjudicado. Todos estaremos jodidos, nena.— Me coge la cara entre las mano obligando a que le mire.— Él está bien. Estará bien, lo estaremos.— me da un beso en la mejilla y luego en los labios suavemente, haciendo que nuestros dos acompañantes carraspeen, sobretodo Peeta que incluso aparta la mirada. Suspiro, es solo un beso. Sin lengua de por medio. Solo sus labios rozando los míos durante unos segundos. Ver incomodo a Peeta me hace sonreír, apartando los pensamientos catastrofistas de mi mente.

—¿No te gusta cómo me besa Johanna?—Peeta me mira y noto que se ruboriza un poco, sobretodo sus orejas, que se ponen casi rojo brillante.

— No…solo…no me gusta ver como otra persona te besa.

—Por dios Peeta,—Dice mi amiga— solo es un beso de amigas. Ni que le hubiera metido la lengua hasta la campanilla. Eso lo dejamos para la intimidad…—Le guiña un ojo y Peeta aparta la mirada y aprieta los labios, haciendo que Madge ría un poco.

—A mi no me ha molestado, los besos de amigas están bien— Sonrío por la indirecta directa que le ha mandado a Johanna. Siguen tonteando cada vez más, pero Johanna aun no se ha lanzado, y no entiendo por qué, ella no es de las que espera a conocer a la persona. Primero te lleva a la cama y luego si le interesas te conoce.

Abro la boca para hablar pero mi móvil suena, es el tono de mensaje recibido. Tiro a Johanna al sofá y aunque intenta que no lo coja consigo el teléfono de su bolsillo. Ella intenta quitarme el móvil de la mano pero consigo apartarme de ella y puedo leer el mensaje. Es de Gale, al menos sé que está vivo. "Catnip, te preocupas demasiado. Solo estaba tomando un café, te veo en un rato" Tengo que releerlo al menos tres veces porque no lo entiendo. Incluso una de ellas lo hago en alto.

—¿Un café?¿Es alguna broma vuestra?— Madge me arrebata el móvil y lee ella misma el mensaje.

— Estoy como tú..—Le cojo el móvil de nuevo.— No entiendo el mensaje.— Suspiro y me pongo a teclear, para preguntarle cómo ha ido con Haymitch pero Madge vuelve a quitarme el móvil.

—No te quiere decir qué ha pasado por móvil.—Me mira y luego mira a Peeta.— Si os espiaban para saber si seguíais con nosotros es lógico pensar que pueden pinchar vuestros móviles…

— Esto no es una película de espías…—Murmuro.

—¿Es de estafadores?— espeta la rubia, eso me hace resoplar— quizás Haymitch le haya dicho algo importante. Quizás le haya dicho que os vigilan así.

— Espero que no…—Murmura Johanna— No me haría mucha gracia que supieran lo que hablo o no, o con quien.—Mi amiga es poco disimulada cuando mira a Madge.— Estaríamos en un apuro…

—¿Tan comprometidas son tus conversaciones?—Peeta lo pregunta inocentemente, yo puedo imaginarme como pueden ser las conversaciones de Johanna.

— A veces…Algunas más que otras.—Johanna me mira— Como las de todos ¿no?—Yo asiento.

— Con solo que en una llamada la hayas llamado Katniss ya es comprometida.—Suspira Madge.—Yo también tengo llamadas comprometidas…— Se deja caer hacia atrás en el sofá. Johanna se sienta a su lado y acaricia su muslo suavemente. Luego le susurra algo al oído que no puedo oír pero que hace que sonría y la mire. Por un segundo pienso que la rubia va a lanzarse por fin y a besar a Johanna pero no lo hace, y creo que mi amiga se queda con las ganas de ese beso y yo me quedo con las ganas de verlo.

—¿Muy comprometidas?— Intento sacar un poco de información, ya que no tengo a Gale cerca y eso me pone nerviosa, un poco de cotilleo sano no me vendrá mal.

—No voy a decirte el contenido de esas conversaciones.

— Acabaré enterándome…

— Creo que empiezo a imaginar de que estáis hablando…—Murmura Peeta.

—¿Te molesta, rubio?— Murmura también Johanna.

—No, solo me molesta que habléis de forma encriptada.

— ¿Y qué quieres que te diga? ¿Qué Madge y yo hablamos entre nosotras?—Habla más alto— Eso ya lo sabes. ¿Quieres saber que Madge y yo tonteamos como un par de adolescentes bobas? ¿Qué a veces la conversación es más subida de tono?—Madge le agarra la mano y se la aprieta.

— Cálmate Johanna.— Madge lo susurra para deje de hablar tan alto.

— ¿Si tanto tonteáis porque no empezáis algo?— Peeta habla calmadamente, muy diferente a como lo ha hecho Johanna. Madge le mira con la boca abierta aunque luego aprieta los labios, creo que se ha enfadado con Peeta por cómo le mira.

—Creo que sabes perfectamente porque, Mellark— Espeta Johanna apretando los labios también.

Creo que doy las gracias al cielo cuando oigo como se abre la puerta. Y si soy sincera ahora mismo es porque la conversación estaba volviéndose demasiado incomoda. Cuando veo entrar a Gale en el salón tengo reprimir un gritito absurdo. Gritito de sorpresa que Madge no evita emitir. Tiene el pelo revuelto y un moratón en una mejilla y el labio partido que ha sangrado porque tiene unas gotas de sangre en la camisa. La rubia se levanta inmediatamente, a la vez que yo. Y sé que su impulso es el mismo que el mío pero ella lo controla y solo se queda de pie. Quizás porque ya sepa que Gale no la quiere, porque él sea mi pareja o por Johanna. Mientras que abrazo a Gale espero que sea la última opción.

—¡¿Qué te ha pasado?!— No puedo evitar que mi voz suene una octava más alta de lo normal mientas que le cojo la cara y examino su labio, realmente preocupada.

—Tranquila— Susurra— tranquilas…—Mira hacia el sofá, a Madge también.

—¡¿Cómo quieres que estemos tranquilas, descerebrado?!— Johanna también le grita—¿Has visto la pinta que traes?— Cuando miro a Johanna ella también está de pie, y en un par de segundos esta a mi lado. Coge la cabeza de Gale y obliga a que la mire. Ella frunce el ceño y luego acaricia el hematoma que le está empezando a salir sobre el pómulo.

— Estoy bien….— Aparta la cara de ella y me mira a mí— De verdad…

— ¿Ha sido Haymitch?— Le vuelve a preguntar Johanna, él asiente— Maldito borracho estúpido…Necesitas hielo para eso.— Gale asiente de nuevo, dándole la razón.

—En el congelador…— Murmura, Johanna le besa en los labios muy suavemente para no hacerle daño, le repeina un poco y va hacia la cocina.

— Dime qué coño ha pasado, ahora mismo. No me gusta que estés así, me estoy aterrando.— Creo que vuelvo a hablar más alto de lo normal.

—Sabes que Haymitch es muy impulsivo.

—¿Por qué lo hizo? — Tiro de él para que venga al sofá y se siente.

—Porque somos idiotas…—Suspira—Nos vigilan constantemente. Le pusimos en peligro, llamándole y diciéndole que teníamos que hablar con él.

—Tienen pinchados vuestros teléfonos…— Madge suspira.

— Eso es, los dos. Los del trabajo y los personales.

— Lo que os dije…— Susurra la rubia a la vez que Johanna regresa con hielo envuelto en un paño que me entrega a mí. Yo se lo aplico a Gale con cuidado, abarcando su labio y su pómulo a la vez.

—El ya sabía lo nuestro antes de decirle nada. Lo sabía todo, además sabe que ellos…—Mira a Peeta y a Madge.—…conocen nuestros nombres, y supone que no vamos a hacerles daño. Sobre todo a Madge, por los mensajes y llamadas de Johanna. Tienen pinchado sus teléfonos también, incluso los vuestros…— Vuelve a mirar a los rubios.— Pinchan sistemáticamente los teléfonos de todos los objetivos.

—¿Entonces no tenemos nada que hacer? Debemos irnos. Cuanto antes mejor, Gale. Hay que seguir con el plan, esconderse hasta que Snow deje de ser un peligro.

— No he acabado Catnip.— Susurra acariciando mi mano, esa que tengo contra su cara— Haymitch esta tan harto como nosotros de esto. No lo ha dejado porque sabe perfectamente lo que pasa si lo dejas.

— ¿Entonces va a ayudarnos?—Pregunto esperanzada.

—Eso es, aunque no puede hacer mucho, solo es el chico de los recados. Aunque se entera de todo…

—Pero de todas formas, vuestro jefe sabe todo, todo lo que hemos hablado por teléfono…— Peeta parece estar en estado de shock aún.

— Aquí viene la parte sorprendente…—Los ojos de Gale pasan de Johanna a mí—Plutarch está de nuestra parte, nenas…

—¿Plutarch?—Madge no le conoce, obviamente.

—Es por decirlo de alguna forma el vicepresidente de la empresa. El segundo al mando.

—No entiendo cómo puede estar de nuestro lado…—Susurra Johanna pensativa.

— Al parecer no le gustan los métodos de Snow, y según Haymitch hizo daño a alguien a quien él quería…ya sabes…algo parecido a lo nuestro.— Gale cierra los ojos mientras que posa su mano sobre la que tengo contra su pecho— y tenemos suerte chicos, el va a impedir que todos los archivos de nuestros teléfonos lleguen a Snow.

—Si le tuviera aquí delante le plantaba un beso en los morros, y eso que nunca me ha caído demasiado bien— Todos reímos la broma de Johanna, aunque Madge es la primera en dejar de reír.

—¿A Haymitch o a Plutarch?—Sonrío.

—A los dos, aunque besar al primero me emborrache. Para eso prefiero unas cervezas o unos chupitos de tequila…

— el tequila pocas veces lo tomas en chupito…— Le guiño un ojo.— Eres de las de coger la botella.

—¿Te recuerdo de donde te gusta beber a ti el tequila…?— Pasa una de sus manos por su vientre, haciendo que recuerde situaciones comprometidas con esa bebida alcohólica.

—¿Vas a hablar con él? —Peeta pregunta, supongo que de nuevo incomodo.

—Estaremos en contacto. Tenemos que comprarnos móviles de prepago. Para usar entre nosotros y seguir usando los habituales, fingiendo las llamadas. Vosotros dos enamorados—Nos señala a Peeta y a mí— Y tu Rubia, todos esos mensajes y llamaditas a Johanna me las haces a mí. Compra un nuevo móvil para tontear.— Johanna le da un codazo a Gale que finge un gemido.

—¿Podéis dejar el tema de nuestras llamadas y mensajes…? no son un delito, joder—Madge empieza a enfadarse.

—¿Por qué? como has dicho no son un delito, solo sentimos curiosidad.

— La curiosidad mató al gato, Katniss…— Me susurra mi amiga, con su voz más dulce e inocente.—Lo que digamos en esas conversaciones y esos mensajes solo nos concierne a Madge y a mí.

—Y a Plutarch y Haymitch que las han oído, puedo imaginarme la cara de sorpresa al saber lo que está ocurriendo. —Murmuro lo ultimo volviendo a centrarme en Gale, a quien tengo ganas de besar y acariciar, pero que no lo hago por respeto a Peeta.

—Entonces. ¿Tenemos un topo?—Pregunta Peeta, puedo escuchar lo incomodo que está en su voz. Supongo que no le gusta mi cercanía a Gale.

—Mucho mejor, tenemos al rey de los topos.—Murmura Gale.

Cuando Gale y yo nos quedamos a solas en su loft, le miro en silencio. Me gustaría saber en qué está pensando, ahí tumbado en el sofá con el paño pegado a su cara. Peeta me llamará en un rato de manera casual, y Madge hará lo mismo con Gale. Fingiendo una conversación de pareja. Y no sé si quiero que él me escuche hablarle cariñosamente a otro, pero yo no quiero escucharle decir lo guapa que es, o lo mucho que la echa de menos. Me acerco a él después de cerrar la puerta del loft. Acaricio su pelo con dulzura y él abre los ojos y sonríe levemente.

— Aún no me has contado cómo pasó esto…— Acaricio la mano que sujeta el hielo y se la aparto para sujetarlo yo.

—Simplemente cuando me vio me dio un par de derechazos. Creo que por haberle llamado y ponernos en peligro así.—Suspiro.

—¿Te arrepientes?—Susurro—De todo esto…—Niega con la cabeza.

— No, nena. No me arrepiento de nada. Quizás que estuvieses con él aquella mañana, cuando nuestros hermanos tuvieron el accidente, fue una suerte, qué él se enterara de que no eras Katherine. Quizás todo salga bien…

—O quizás no…—Susurro.— ¿Qué pasará si sale mal? No quiero que te pase nada, Gale.

— No me va a pasar nada, encanto.

— Si las cosas salen mal…— Susurro— Si Snow se entera de lo que estamos haciendo…¿qué haremos?

— Tengo un plan B.— Murmura— He hecho unas llamadas.

—¿qué?

— Desde un teléfono público tranquila.—Acaricia el brazo de la mano que sujeta el hielo— He comprado una casita en Canadá, a nombre de mi madre, con apellido falso.— Boqueo un par de segundos.

—Pero el dinero…pueden ver que has tenido un movimiento…—Susurro. Estoy un poco paranoica ahora con lo del espionaje.

—He pensado en ello…—Sonríe— pagaré la casa poco a poco. Sacando el dinero de cajeros. Entregándolo en mano.

— ¿Entonces tienes una especie de hipoteca?— Sonrío.

— Algo así.

— ¿Quienes…?—Susurro

—Es lo suficientemente grande como para que vivamos nosotros y nuestra familia.

—¿Pero y Johanna? La estamos metiendo en todo esto… Pronto van a mandarle un nuevo trabajo. No quiero que tenga que estar con alguien que ella no quiera. ¿Y Madge? ¿Y Peeta?

—Johanna estará bien también. Con nosotros o con la Rubia— Suspiro— Hablaré con ella, estoy seguro que tienen casas en algún sitio. Y si no quieren ir ahí, porque lo ven peligroso, pueden comprarse una casita cerca de la nuestra.

—No suena nada mal...perdernos en algún sitio de Canadá…— Sonrío un poco y él me imita.

—No…Pero no quiero que nuestros hermanos crezcan escondidos, o nuestros hijos sin saber cómo son sus padres en realidad…—Dejo escapar un jadeo al oír la palabra "hijos".

—¿Quieres hijos?–Susurro. Él me mira a los ojos.

—Algún día…si no viviéramos así, si las cosas se calmaran, si pudiéramos tener una vida tranquila, un trabajo normal…

—Quieres hijos míos…— Sigo en shock.

—No quiero hijos de nadie más, encanto—Sonrío un poco.— Hijos nuestros— Él parece decidido a eso.

— Yo…Nunca pensé en hijos…niños y yo…No…no nos llevamos bien…

— Has criado a Prim…—Le acaricio el pelo distraídamente.

— Con ella no pude elegir…— Sonrío.— Y la adoro, pero ha sido difícil…y con nuestro trabajo.

— Entonces no quieres hijos conmigo….—Clava sus ojos en los míos.

— "hijos contigo"— Suspiro— Siempre pensé que tu serias un padre genial…Pero yo seré una madre horrible…y el parto…

—¿Te da miedo el parto?

— Te daría miedo si tuvieras que pasarlo tú, imagina un dolor de huevos durante doce horas y que luego algo de tres kilos te saliera por el pene.

—Vale, vale…sé que es doloroso…— Sonríe un poco.

—SI algún día tengo hijos me gustaría que fueran tuyos…— Susurro antes de besar sus labios.— Tendrás que darme tiempo para pensar…

— Tienes veinte años para pensarlo…— Sonríe— Creo que a partir de los cuarenta y seis mejor que no te quedes embarazada…

— Qué bobo eres…— vuelvo a besarle dulcemente con cuidado, intentando disimular lo muchísimo que me aterra lo de tener hijos. No quiero que mis hijos pasen por lo que he pasado yo. Si a Gale o a mi nos pasara algo…

—Con o sin críos, quiero pasar la vida contigo, Catnip.—Acaricia mi pelo.— Te quiero, nena…

— Y yo a ti nene…

— "Nene" no suena muy bien, encanto…

—Te llamo como yo quiera, para eso eres mío…— le muestro mi mejor sonrisa.

— ¿Soy tuyo?

—Tanto como yo tuya…

— Me gusta cómo suena eso…—sus palabras me hacen sonreír de nuevo. Le obligo a apartarse, colocándose contra el respaldo del sofá y me tumbo a su lado.

—¿De verdad seguirás queriendo estar conmigo aunque no quiera hijos?— Le miro a los ojos.

—No quiero ni que se te pase por la cabeza que te dejaría por eso…

—Podrías encontrar a una mujer que estaría encantada de hacerlo…

—Pero yo no quiero hijos porque sí…— Susurro y le miro sin entenderle— Solo quiero hijos tuyos, contigo.—Me rodea con un brazo.—Solo tuyos…¿entiendes eso? Te quiero. Y porque te quiero, quiero formar una familia contigo.

—Lo entiendo…—Me acurruco contra el.— Y…— Susurro— Te estás volviendo un blando…—él se ríe—Hablo en serio, Chico del tequila, por lo general es la mujer la que quiere los bebés…

—Nunca hemos tenido una relación normal…

—Ajam…—Murmuro— ¿Has pensado en qué les pasaría a esos hipotéticos niños si a nosotros nos pasara algo?

—No pienses en eso, no puedes tener un hijo pensando en que vas a dejarle solo.

— No puedo evitarlo…Gale, no sabes lo que es vivir en un orfanato…

— No irían a un orfanato…— Me besa en la frente— Esta mi madre…y nuestros hermanos, que ya habrían crecido lo suficiente, y Johanna…No estarían solos…

—Supongo…— Susurro contra su pecho pero al poco le miro la mejilla— ¿Cómo vas a disimularle eso a tu madre?—Prefiero cambiar de tema.

—No voy a disimularlo. Le contaré la verdad. Tiene que estar preparada por si tenemos que salir de la ciudad. Vick y Posy aún son pequeños. Pero Prim y Rory también tienen que saberlo.— Asiento.

— Espero que no lleguemos a ese extremo— Aparto el paño con el hielo que está casi derretido del todo y acaricio su mejilla sin tocar el hematoma. — ¿Te duele…?

— No mucho…Me duele más el labio. Me molesta no poder besarte— Sonrío— No necesitas besarme…— Le beso el cuello dulcemente, cuando noto que su respiración es un poco más rápida continuo usando mis dientes, acariciando a la vez su pecho.

Al poco me coloco sobre él a horcajadas, dejando nuestras entrepiernas en contacto, y continúo besando su cuello. Gale no dice nada, se deja hacer en silencio mientras que recorro con mis manos su torso y su vientre, llegando hasta la cintura de los pantalones y volviendo a subir. Cuando meto mis manos por dentro de su camisa el deja escapar un pequeño suspiro de satisfacción. Sonrío y se la levanto, aunque no se la quito del todo. De esa forma mis labios pueden llegar a besar su pecho y bajar con un reguero de besos por su vientre, a pasar la lengua alrededor de su ombligo y seguir los besos hacia abajo desabrochando sus pantalones tirando de ellos un poco hacia abajo. Los bóxers que lleva puestos se bajan un poco también y me dejan ver la sombra oscura de su vello. Sonrío y también lo beso, luego mis labios recorren la longitud de su miembro por encima de su ropa interior, aunque está tan excitado ya que creo que le molesta la prenda, por lo que tiro de ella hacia abajo para que acompañen a sus pantalones.

No puedo evitar sonreí cuando Gale sisea mi nombre al pasar mi lengua por la punta hinchada de su miembro. Le acaricio suavemente mientras que continúo jugando con mi lengua y mi boca sobre él. Sé que Gale en esta situación no se controla, se deja llevar, y me gusta porque por unos minutos olvida lo que pasa a nuestro alrededor. Cuando mi boca lo rodea Gale gime más alto. Empiezo a mover los labios, la lengua y la cabeza como sé que a él gusta. A la vez mis manos no se quedan quietas, masturban la parte que no entra en mi boca, acarician sus testículos y sus caderas. Aumento la velocidad de mis movimientos, él gime más. Me mira a los ojos y yo los clavo en los de él mientras que continúo con mis movimientos. El solo tarda unos segundos más en correrse en mi boca. No tardo en tragar todo lo que llega a mi boca y después de un par de lametones mas vuelvo a colocarme sobre él con una pierna a cada lado de su cuerpo y le beso suavemente con cuidado de su herida.

—No deberías hacer eso…— Susurra jadeando aun.

— ¿Por qué? Te ha encantado…—Beso su cuello mientras que me acaricia la espalda por debajo de mi camiseta.

— Porque ahora estarás empapada…— Sonrío, estoy completamente excitada por lo que he hecho. Por sus gemidos y su forma de mirarme mientras que juego con mi boca.

— ¿Y qué? Se me pasará, o…me lo solucionas— Susurro.

—No puedo usar la boca…—Sonrío frotándome contra él.

— Hazlo con las manos, o pon firme a tu soldadito de nuevo…— Se ríe a carcajadas.

— Desnúdate…ahora.— Me ordena muy serio mirándome con las pupilas muy dilatadas.

— Qué mandón…— Aún así me levanto del sofá y me desnudo como me pide, moviendo un poco las caderas y el cuerpo, acariciándome más de lo necesario. Él aprovecha para quitarse la ropa del todo mientras que no aparta sus ojos de mí. Cuando acabo me vuelvo a sentar sobre él a horcajadas y sobre sus muslos dejando mi entrepierna cerca de la suya que está semierecta.— ¿Y ahora qué más quieres…?—Muevo un poco las caderas frotándome un poco contra uno de sus muslos, gimiendo, estoy demasiado excitada.

—Quiero…—me acaricia las caderas y los costados del cuerpo para luego bajar de nuevo a mis caderas. Luego baja acariciando por mis ingles y acaricia el interior de mis muslos. Mis ojos siguen sus manos e instintivamente me muevo para sentir sus manos en el centro de mi intimidad.—quiero…que tengas un buen orgasmo…—una de sus manos deja el interior de mi muslo y empieza a acariciar mi clítoris, la entrada a mi cuerpo. Gimo con fuerza dejando que me acaricie y que sus dedos entren en mí. Mis caderas se mueven contra su mano, cada vez más rápido, la misma velocidad que se mueven sus dedos dentro de mí. No tardo ni un minuto en llegar a un intenso orgasmo, mirándole a los ojos. No me espero lo que hace a continuación, cuando su miembro sustituye a sus dedos. No me había dado cuenta que él estaba preparado de nuevo. A veces me sorprendo con su velocidad de recuperación.

Dejo escapar un grito cuando él se mueve con fuerza. Su dedo pulgar vuelve a acariciar mi clítoris al compás de sus rápidos movimientos. Tan rápidos que no puedo evitar empezar a moverme igual de rápido, gimiendo, casi gritando, dejándome llevar porque nadie puede oírnos. Estoy a punto de llegar de nuevo a un orgasmo cuando mi móvil suena. Eso me desconcentra un poco pero no pienso parar ahora, dejo que suene y mientras que suena Gale clava sus dedos en mis caderas y sus ojos en mis pupilas. Sentirle de esa forma hace que yo alcanza mi orgasmo también. Solo entonces me permito cerrar los ojos aunque sigo moviéndome lentamente y me inclino a besarle con cuidado.

—Te han llamado, Catnip…Supongo que será el pintor…

—Supongo…—Le beso jadeando acariciando su pelo, revolviéndoselo.

— Tienes que llamarle…— El teléfono suena de nuevo.

—Mierda…—Murmuro.

Gale me levanta de sobre su cuerpo con una facilidad sorprendente, agarrándome de las caderas, aunque soy yo la acaba por apartarse de todo, le beso de nuevo y busco el móvil en mi bolso. Como ha supuesto Gale, es Peeta.

—Hola cariño…

Gale se incorpora en el sofá y me mira. Eso me pone nerviosa. No me gusta que me mire mientras que hablo con Peeta cariñosamente. Peeta también me saluda cariñosamente, me llama princesa y me dice que tiene ganas de verme. Me pregunta que si me apetece quedar mañana que es sábado y acepto fingiendo una risita tonta, aunque a regañadientes, Peeta está más seco que de costumbre, espero que si Snow oye la conversación pueda achacarlo a un día cansado. Se despide con un "te quiero" que respondo con un "y yo a ti". Cuando cuelga suspiro.

—No me gusta que me mires mientras que hablo con él…—Me siento sobre su regazo y le beso en los labios, un poco ladeado por su herida.

—¿Por qué?—Me deshace la trenza que está mal hecha y me repeina el pelo.

—Porque trato cariñosamente a otro…

—He de suponer que no quieres oírme hablar con Madge…—Niego con la cabeza—Sé que me voy a poner celosísima. Prefiero no escucharlo…— Susurro.

— Entonces ve a la ducha…tengo que llamarla…—Asiento.

—He quedado con Peeta mañana para cenar y dormir en su casa…

—Quedaré con ella entonces— Suspiro.

—Tráetela aquí…y no duermas en el sofá…

—Voy a comprar una cama supletoria. ¿Vale? Mañana, junto con los móviles…—Sonrío.

—Vale…— le beso en la mejilla buena— voy a ducharme…

— En un rato voy…— Asiento y me levanto, intentando no pensar en el contenido de su conversación con Madge.


...

Nota de autor: gracias por haber llegado hasta aquí, significa mucho para mí, parece que empiezan los cambios, quedan ya pocos capitulos...

Actualizo los miércoles y los domingos.

Agradecimientos: gracias a todos por leer, y muchas gracias por vuestros reviews! Me gustaría que la gente que no tiene cuenta, la tuviera, o que en su defecto se dieran a conocer el face (como ya hizo una chica) así mis agradecimientos y contestaciones serían más personales, y no tendría que "aburrir" al resto de lectores con contestaciones aquí.

Adelanto: como ya sabéis en mi pagina de facebook (está en mi perfil)

Besos de fuego!