Capitulo 51. Despierta

- Eres preciosa - una leve sonrisa se dibujo en el rostro del enflaquecido rubio, el medico le había permitido acercarse a su pequeña hija y la sostenía con sumo cuidado entre sus brazos.

La pequeña dormía plácidamente, tanto que Draco no pudo evitar pensar en Hermione nuevamente, la castaña también dormía tranquilamente, pero a diferencia de su hija, ella podría no despertar. Una nueva lágrima corrió por su mejilla…

Los días pasaron lentamente para los Weasley y los demás amigos de la castaña, pero sobre todo para Draco. Una semana apenas, el rubio estaba desarreglado, cada vez más pálido y delgado, de cuando en cuando iba a regañadientes a la Mansión Malfoy para darse un baño y dormir un poco. No quería despegarse de su esposa ni un momento, pero Blaise y los señores Weasley lo obligaban a hacerlo; ellos, Ginny, Harry, Luna y el resto de los Weasley, se turnaban para estar en el hospital y acompañar a Draco. Molly todas las mañanas preparaba el desayuno en la madriguera, después de alimentar a su familia llevaba algunos bocadillos al hospital y obligaba al rubio a comerlos frente a ella, gracias a sus regaños y a su terquedad, Draco no había enfermado.

Por otro lado los padres de Hermione estaban desolados, Ginny constantemente les escribía para informarles sobre la salud de castaña y su nieta, pero estaban muy inquietos, en esos momentos lamentaban enormemente no ser magos para estar con su hija y acompañar a su yerno en esta difícil situación…

- Ejem, ejem - carraspeó Harry - Malfoy...

- ¿Qué se te ofrece Potter? - contestó desganado al tiempo que se daba media vuelta.

- Mmm, pues… la Sra. Weasley te envía esto - el ojiverde les extendió una bolsa con comida.

- Gracias, pero… no tengo apetito - respondió educadamente.

- Debes alimentarte - le dijo Harry.

- No insistas Potter - le suplicó.

- Es por tu bien - el pelinegro se frotó la cabeza contrariado, nunca se habría imaginado preocupado por Draco Malfoy - Además… no puedo devolverle esto a Molly. ¿Qué no la conoces?...

- Pues… yo - no supo que contestar.

- Es capaz de venir y alimentarte ella misma como a un niño pequeño - le advirtió.

- ¡Ja! Supongo que si, tienes razón - el rubio esbozó una ligera sonrisa ante el acertado comentario.

Cogió la bolsa y tomó asiento en un lugar cercano para comenzar a comer, le gustaba mucho el sabor de los alimentos que preparaba la Sra. Weasley, pero para él nadie cocinaba como Herm. El ojiverde por su parte, se sentó cerca de él, se sentía incomodo pero por alguna razón que no entendía, quería asegurarse de que Draco en verdad se alimentara.

- Gracias Harry - por primera vez lo llamó por su nombre.

- Por nada - respondió él un tanto sorprendido.

- Es una lástima que Luna y tú tuvieran que interrumpir su luna de miel - dijo para romper el hielo.

- Ni lo digas, en estos momentos Herm es lo mas importante - le aseguró el ojiverde - Luna y sobre todo yo, la apreciamos mucho y… ahora a ti también - se sinceró.

- Te lo agradezco, pero… no lo merezco - dio un suspiro - No merezco su perdón y mucho menos el amor de Jane.

- ¿Por qué dices eso Draco? - preguntó extrañado - Hogwarts pertenece al pasado y el amor de Hermione te lo ganaste… de lo contrario no se habría casado contigo ¿no?

- ¡Ay Potter! Si supieras como logré que se casara conmigo… - hizo una mueca de desapruebo al recordarlo.

- ¿A que te refieres? - curioseó el pelinegro - Supongo que no fue fácil, Herm es algo complicada - recordó con una sonrisa.

- Fue más fácil de lo que te imaginas… y no sabes cuanto me arrepiento - el rubio apretó el puño molesto.

- Pero ¿por qué habrías de arrepentirte? - indagó Harry confundido.

- Nuestra relación comenzó de la peor manera - Draco comenzó a desahogarse olvidándose de que estaba frente a su antiguo némesis.

- Supongo que te refieres a sus enfrentamientos en el colegio - se anticipó él.

- No, tú lo has dicho… eso pertenece al pasado - el rubio cruzó las piernas para estar más cómodo - Hasta hace unos meses Jane y yo aun nos odiábamos, las cosas cambiaron a partir del baile de aniversario… ese día ambos nos excedimos con el alcohol, tuvimos una de nuestras acostumbradas peleas y después…

Draco comenzó a relatarle al pelinegro lo que recordaba que había pasado la noche del baile, le contó también como se había enterado del embarazo y como Hermione había aceptado el trato que le había propuesto.

- Ahora que lo mencionas… el día del baile nos dijeron que Herm salió acompañada - recordó Harry.

- Si… lo ultimo que recuerdo es que el hombre del que servía las copas nos pidió que nos retiráramos - le dijo él.

- Ahora entiendo la premura de la boda… tanto misterio - dijo el ojiverde tratando de no alterarse.

- Imagino lo que debes estar pensando… fui un imbécil, una idiota, un patán - se reprochó - no tienes idea de lo mucho que me arrepiento, más ahora que puedo perderla.

- ¿Pero si las cosas comenzaron así? ¿Por qué Herm no nos dijo la verdad? -el ojiverde seguía pensativo - Se hubiera ahorrado muchos disgustos con todos, sobre todo con Ron…

- Tú la conoces mejor que yo ¿no?... solo pensó en nuestra hija - le aseguró.

- ¿De verdad la amas? ¿Te enamoraste de ella? - inquirió Harry, analizando aun la reciente confesión del rubio.

- Si… la amo con toda mi alma Potter… jamás imagine amar a alguien así - confesó - Jamás imagine enamorarme de una… impura - Draco tragó saliva- Jane es una mujer maravillosa (n/a por Merlín! yo quiero uno así).

- Vaya… nunca lo hubiera imaginado - aceptó el pelinegro - jamás hubiera pensado de Draco Malfoy se enamorara y… menos de Hermione Granger.

- Lo se… es difícil de creer - esbozó una ligera sonrisa - Te confieso que no fue fácil aceptarlo… Blaise y Ginevra fueron de gran ayuda.

- Me imagino, solo hay algo que no entiendo… Si todo iba tan bien ¿por qué discutían cuando Herm cayó por la escalera?

- No lo tengo del todo claro - confesó - Esa tarde Pansy apareció en mi despacho con varita en mano, recuerdo que desperté confundido y la muy maldita me dijo algo que me hizo pensar que había dañado a Jane - una chispa de furia apareció en los tristes ojos grises - Cuando llegue a la Mansión Jane estaba empacando, no paraba de llorar y decir que la había traicionado, discutimos y… - un par de lagrimas recorrieron las mejillas del rubio.

- Hermione estará bien - le aseguró mientras le daba unas palmadas en la espalda - No se deja vencer tan fácil - dijo recordando todas sus aventuras- ella jamás dejaría cosas inconclusas… es tan necia, tan terca y obsesiva - ambos sonrieron al recordar aquellas cualidades de la castaña.

- Tienes razón - comentó Malfoy - Porque de no ser así… te juro que a Parkinson le faltará vida para pagar lo que ha hecho - afirmó apretando el puño.

- Cálmate… no será necesario - le aseguró el ojiverde - Ya verás que pronto despertará.

- Eso espero - suspiró - ¿Sabes?... nunca creí hablar contigo de esta manera, SAN POTTER - una media sonrisa se dibujó en el pálido rostro.

- Ni yo - también sonrió - Después de todo no eres tan malo, ¡jeje!... En fin, te dejo… tengo que regresar al Ministerio - a continuación se puso de pie.

- Esta bien… gracias por la comida - logró decir antes de que Harry se fuera.

- Por nada… agradece a la Sra. Weasley - dijo el pelo azabache a lo lejos.

El resto del día Draco estuvo más tranquilo, la conversación con Potter le había ayudado a sentirse mejor, visitó nuevamente a su bebé y posteriormente se dirigió a la habitación de Hermione.

Entró a la habitación y caminó hacia la ventana, el sol comenzaba a ocultarse así que descorrió las cortinas, a continuación cogió la silla y tomó asiento cerca de la castaña y acarició su cabello, su rostro, esa tersa piel que tanto le gustaba.

Durante los días que habían transcurrido, Draco había llorado una y otra vez como si de un niño pequeño se tratase, sin embargo, ahora eso era casi imposible, las lágrimas ya no brotaban más, el dolor le oprimía el pecho y no podía desahogarse. El rubio deseaba tanto que su esposa despertará que se había jurado a sí mismo alejarse de ella si lo hacía, se había prometido que si Herm recuperaba la salud y dudaba aun de su palabra y de su fidelidad, no volvería a discutir con ella, aunque esto implicara su separación definitiva.

Estaba cansado, había dormido muy poco ese día, miles de pensamientos ocupaban su mente, Herm, su pequeña hija y la posibilidad de criarla solo, Pansy y su deseo de venganza, la rata e incluso su conversación con Harry; estaba tan agotado que el sueño lo venció en medio de sus pensamientos.

- ¿Dónde estoy?... ¿qué pasó? - murmuraba una confundida castaña - Mi bebé, mi bebé… ¿está bien? - preguntaba preocupada conforme recuperaba el conocimiento.

- ¿JANE? - Draco despertó con un pequeño salto al escuchar aquella voz - Mi vida… estás despierta…