43. La Reina

- Debido al hechizo de Emy pude comprobar que el idioma se nos ha quedado grabado, por que entendía perfectamente a aquellas personas, por eso me enteré de dónde estaba. Deseaba con todas mis fuerzas poder ir a casa dela abuela Sunnya descansar. Allí me metería en mi cómoda cama de verano y dormiría un montón de horas. Esta esfera es muy lista, así que, en un abrir y cerrar de ojos, me encontraba en la cocina, sentado a la mesa y con una suculenta cena delante de mí

- Me avisaron que llegarías hoy

- ¡Abuela Sunny! No sabía que alguien la avisaría de mi llegada

- Por supuesto, Ella está en todo

- ¿Quién es Ella?

- Ya la conocerás, de momento puedes descansar aquí

- Gracias

- No hay por qué darlas, así me harás compañía y me contarás unas cuantas cosas

- ¡Claro!

Mientras cenaba iba respondiendo las preguntas de la abuela, que eran muchas, sobre... bueno, ella quería saber qué sucedía con la relación entre Emy y Sirius, cómo se encontraba Emy, cómo habían vuelto Ginny y Hermione, el estado de ánimo de Harry, si había algún profesor nuevo. No hacía falta mucha inteligencia para saber que cada pregunta de ella daba en el clavo de alguna cuestión importante en aquellos momentos, aún así yo no le conté nada de la Poción Esencia de Hogwarts, ni de que creí ver al Ángel de la muerte pero estoy seguro que ella lo sabía, a pesar de sus preguntas, ella conocía las respuestas, era más bien una cuestión de confirmación.

Dormí todas las horas que pude, que fueron bastantes y al día siguiente la abuela me indicó que debía de coger una de las bicicletas y dirigirme al bosque que estaba cerca de la montaña en la que hacíamos nuestras carreras. Al llegar allí, deje la bici al principio del bosque y me puse a caminar. Al cabo de una media hora todo se hizo mucho más espeso, incluso el aire, que se llenó de un intenso olor a otoño, y fue entonces cuando Ella apareció.

Jamás he visto a nadie como Ella, más que andar se deslizaba y las hojas caídas en el suelo se apartaban para dejarla pasar, los árboles, los helechos y las flores se inclinaban a su paso. Todo permanecía en un respetuoso silencio, incluso yo, que no podía ni moverme. Sólo el sonido de su vaporoso vestido, hecho de muchas telas de colores otoñales, rompía el mutismo del ambiente. Ella se acercó tanto a mí, que pude comprobar que, al menos, me sacaba una cabeza. Sus ojos eran de un intenso color verde, tanto como la hierba de primavera, enmarcados con cejas de ramitas perfectamente colocadas. Su piel era dorada y brillante; su boca grande, con una sonrisa abierta y generosa. Al fijarme en su pelo no pude remediar acordarme de Hermione, era exacto al de ella, un castaño resplandeciente, abultado, revuelto y rizado como por el viento, lo llevaba adornado con hojas secas, seguramente por ser otoño. Me sentía tan pequeño a su lado, nadie me había dicho quién era Ella pero yo lo sabía. Recordaba los cuentos de mi madre cuando era un niño, cuentos que me hablaban de Ella, de la Reina Naturaleza.

- Por fin nos encontramos, Ronald – Su voz era la misma que la de la esfera – Me ha gustado acompañarte en tu viaje

- Pensé que estaba solo

- Era así como debías sentirte, seguro que te has encontrado con alguien que casi no conocías, tú

- Sí, es cierto

- Te he mostrado alguna de mis maravillas y tú las has elogiado debidamente, has disfrutado como el que más y me alegro por ello

- Gracias por la oportunidad de haber conocido lugares tan asombrosamente bellos

- Gracias a ti por querer ser su Guardián – Ella me cogió la cara con sus dos largas manos. Entre ese gesto y sus inmensos ojos verdes, parecía que estaba con Emy, y creo que ella adivinó mis pensamientos – La Unión me dijo que sois muy jóvenes pero que no había duda que los puestos os pertenecían, veo que tiene razón, tienes un tronco fuerte y serás un buen árbol, en sentido simbólico – Ella rió y parecía que miles de pájaros cantaban a la vez

- Dime qué debo de hacer y lo haré

- Vaya ¡Qué gallardo! Solo quiero que me digas qué te han parecido las siete maravillas que te he mostrado y que seas absolutamente sincero en lo que has sentido estando en ellas – Movió su mano y apareció un tronco viejo de gran diámetro, dos troncos más pequeños como asientos y unas tazas con algo humeante que olía a té de flores silvestres. Me invitó a sentarme con un suave gesto lleno de elegancia – Mientras, puedes probar mi infusión, te hará sentir mejor, como si estuvieses tomándola enfrente de la chimenea de tu sala común

- Creo que son auténticos milagros, puestos ahí para el deleite de nuestros ojos. Belleza y arte en su estado más puro, desde el primero al último, aunque sean diferentes, quizás por eso mismo, porque se puede hallar encanto en cada rincón

- Una muy buena respuesta ¿Qué me dices de lo que has sentido en ellas?

- Soledad, me he sentido solo, a veces de forma tranquila, otras desesperado por estar con mi gente, pero mayoritariamente me he sentido solo, no podía compartirlo con nadie

- Podrás si me prometes una cosa

- ¿QUÉ?

- La esfera solamente la utilizarás para enseñar las imágenes y dar información, no para trasladarte con ella, al fin y al cabo, aún no eres mayor de edad. Por mucho que seas el Guardián de Slytherin y el poseedor del poder de la Tierra, no debes moverte por ahí de un lado a otro, al menos no de momento

- Se lo prometo pero creo que le he entendido mal ¿Poder de la Tierra?

- Sí, así es. Te concedo el Poder de la Tierra para que puedas protegerla, salvaguardarla de la destrucción y el abandono, ella a cambio te da el don para poder oírla, sentirla y hablarla, ella también te protegerá a ti y te acompañará en tus sentimientos

Se levantó con su suave frufrú, llegó hasta mí y posó sus manos en mi cabeza. Sentí que todo podía ser posible, como en el Fuji Yama, sentí que era parte de la tierra, el olor de la hierba mojada de otoño me llenó la cabeza junto con una inmensidad de colores. Abrí los ojos con el deseo de que no fuese un sueño y allí seguía Ella, mirándome con toda su sabiduría.

- Es hora de que vuelvas a casa y es una pena por que me apetecía hablar contigo

- Si usted quiere, yo me quedo

- No, debes volver, algo importante sucederá hoy y no debes perdértelo

- ¿Volveré a verla?

- Por supuesto, tomaremos un té esta primavera

- Traeré pastas

Aquello le resultó muy gracioso y soltó una encantadora carcajada.

- Ahora entiendo porque Vesta te adora

- Y yo a ella

- Bueno, es hora de que partas. Recuerda tu misión

Lo último que vi son sus enormes ojos clavados en mí, luego La Cámara de Los Fundadores y después un golpe en la nariz propinado por mi mejor amigo.

- Fue involuntario – Exclamó defendiéndose Harry

- ¡Menudo viaje! – Comentó Dumbledore – Este chico ya ha visto más mundo que yo

- Las siete maravillas pueden ser muchas, depende de los ojos que las miren – Tomóla palabra Merlín– Para mí, sin duda, son las diferentes estaciones en el bosque, sobre toda la primavera

- Es cierto, este lugar es sin duda una maravilla – Dijo Arabella contemplando el jardín

Hermione estaba callada mirando a Ron, se había puesto celosa por la descripción que dio sobrela Reina Naturalezay al parecer su novio se dio cuenta. Ron se levantó y fue hacia ella, se sentó a su lado, le cogió la mano y le susurró al oído.

- ¿Sabes por qué me impresionó tanto estar con ella?

- No – Contestó de mala gana

- Porque se parecía increíblemente a ti. Te eché mucho de menos, Mione, tuve mucho tiempo para pensar en nosotros. Creo que volver y encontrarme con que huías de Krum, me sacó de mis casillas, traía ilusiones y me decepcioné

- Te entiendo, a veces los celos juegan malas pasadas, pero nosotros debemos confiar el uno en el otro, como hemos acordado

- Una de las decisiones que tomé, es que volveré a todos esos lugares contigo para poder disfrutarles de verdad

Ginny miraba a Harry, no le había visto antes de la reunión, sabía que había quedado con Sirius. Ambos habían llegado nostálgicos, aunque Harry se mostraba también bastante nervioso y huidizo. No había cruzado una sola mirada con ella y no sabía por qué.

- ¿Ginny?

- ¿Eh? Perdón, estaba pensando y no me he dado cuenta ¿Qué sucede Bella?

- Te preguntaba cuáles son para ti las siete maravillas del mundo

- No me lo había planteado nunca pero creo que son: poder ver, poder escuchar, poder tocar, poder saborear, sentir, reír y... amar

- Estoy de acuerdo contigo – Dijo inmediatamente Hermione – En las pequeñas cosas cotidianas están las maravillas del mundo

Debatieron un rato sobre lo que comentaban Ginny y Hermione y sobre el viaje de Ron. Mientras, Harry se dedicó a plantear cómo contar su historia. Los tres habían narrado relatos magníficos, dando detalles, expresando sentimientos, mostrando imágenes... Él no podía hacerlo, su viaje era demasiado personal, contaría lo más trascendental y se mostraría frío en sus expresiones. Sería lo mejor, ya estaba decidido. No le gustaba lo más mínimo el rollo de pobre niño huérfano, estaba harto de haber despertado lamentos y miradas de pena. Cuando llegó Emy, le pareció que eso se había acabado pero ahora que ella ya no estaba, las compasiones habían vuelto. No soportaba ni su imagen de héroe, ni su imagen de mártir. Él no era así, con lo que no iba a contar una historia en la que se viese potenciada cualquiera de las dos versiones. Se ceñiría a los hechos y con eso tendrían bastante, sólo esperaba que a nadie le diese por preguntar.

- Bien, Harry, creo que ha llegado tu turno – Dumbledore le sonreía sabiendo que todos tenían las miradas sobre el muchacho y que a él no le hacía mucha gracia

- Yo apenas pasé tres días fuera, así que no tengo mucho que contar

- Estoy seguro que fueron tres días muy interesantes – Dijo Merlín con una mirada de complejidad

- ¿Interesantes? Supongo que se puede emplear esa palabra, aunque si ya lo sabes, no hay porque explicarlo – El tono de Harry era de reproche, se notaba que estaba incómodo, cabreado

- Harry ¿Hay algún inconveniente por el cual no quieras contar lo que sucedió en tu ausencia? – Dumbledore parecía leer los pensamientos de su alumno especial

- Yo... no, ninguno – Dijo mirando a su padrino

- ¿Puedo hablar un momento a solas con Harry? – Preguntó Sirius

- Por supuesto que sí – Contestó Merlín

Sirius cogió a Harry por el brazo y lo alejó de los demás.

- ¿Qué sucede?

- Nada

- No me vengas con esas ¿Qué sucede? – Sirius estaba serio, demasiado

- Viajé al pasado, os vi a vosotros aquí, en Hogwarts, y después... no me apetece empezar a decir a todos lo que sentí...

- Entiendo. Mira, Harry, los que están ahí son las personas que más te quieren, son personas que te apoyan incondicionalmente porque conocen como eres. Con esto no quiero decirte que tienes una obligación con ellos, sino que son quienes mejor te pueden entender, sin utilizar todas las palabras, como yo lo he hecho ahora

- Tienes toda la razón, lo siento

- No tienes porque disculparte ¿Volvemos?

- Sí y gracias

Harry comenzó su relato con la llegada al acantilado de la playa, a partir de ahí fue narrando, de forma explícita pero sin entrar en sentimientos, toda la historia hasta llegar a la última conclusión sacada ese mismo día,la abuela Sunnyyla Reina Naturalezasabían el destino de Emy.

- ¿Nadie va a decir nada? – Preguntó Harry después de llevar un rato en silencio como los demás – Creo que al menos ha sido "interesante"

- Si tú no hubieses estado en el desván, tu padre no habría subido y Emy habría apretado el gatillo – Dijo Sirius mirando tristemente a Harry

- Eso no lo sabemos pero sí es lo que me dio a entender Godric Gryffindor

- Así que Emy tenía razón, James sí sabía lo que iba a suceder – Sirius echó el cuerpo hacia delante y apoyó la cabeza entre sus manos – Esto es una tortura, un puzle a montar sólo con piezas de azar

- Sí, es un puzle de cristal demasiado frágil, un juego que nos puede estallar en las manos, incluso a mí – Merlín se sentó al lado de Harry – Era necesario llegar hasta este punto, sé que has guardado para ti todos los sentimientos que te acarreado este viaje. Lo respeto y te doy mi enhorabuena por la decisión tan dura que te tocó tomar

- Como ya he dicho, no creo que las decisiones las tome yo, es más bien algo impuesto por las circunstancias

- Bueno, una vez ya estamos al corriente de los viajes de nuestros Guardianes – Prosiguió Merlín – Debemos organizarnos para los entrenamientos

- Perdón – Harry alzó la voz mientras que su cabeza estaba agachada mirando el suelo – Yo tengo una pregunta que aún no se ha tratado. Si no vienes a destruir a Voldemort, porque es mi cometido ¿Cuál es tu misión? ¿Para qué estás aquí? Y por favor no me digas que es solo para nuestro entrenamiento, por que no me lo trago, no lo creo, no creo que se haya tenido que sacrificar a Emy para que tú vengas a darnos unas lecciones, por muy complicadas que sean estas

Merlín miró a Harry, él no le devolvía la mirada, era extraño, el muchacho solía hacerle frente de aquella manera, era su manera de demostrar seguridad pero esta vez seguía con los ojos clavados en el suelo.

- Después de lo que has visto y de las conclusiones a las que has llegado, no puedes quedarte ahí ¿Verdad? – Merlín observó como todos le prestaban toda su atención – Cada uno de nosotros tenemos un papel en esta función. Aunque te parezca cruel, el tuyo es, sin duda, el más aventajado. Los demás no saben qué les va a tocar vivir. Tú, al menos, te estás preparando para afrontar ese destino tan odioso. Como te ha dicho Gryffindor, tu vida está inevitablemente conectada a la de todos nosotros, incluido mi retorno, yo estoy aquí para adiestrarte y allanar el camino de tu batalla final, mi misión es destruir las fuerzas de Voldemort y a ti... si te pasas al lado oscuro

- ¿Cómo puedes decir que Harry se aliaría con él? – Preguntó Sirius indignado

- ¿Y tú lo preguntas? Acaso pensaste que el pobre Peter os destruiría de la manera que lo hizo – Le contestó el anciano mago

- No compares a Harry con ese cabrón

- No es cuestión de comparación, es cuestión de que nadie está libre de volverse oscuro – Esta vez fue Dumbledore quien habló dando la razón a Merlín

- Emy y yo dejamos claro que los entrenamientos debían basarse en el contrapunto de la magia negra, que es la magia antigua, una magia basada en las palabras y el poder del espíritu, eso es lo que nos mantendrá en el lado de la luz

- Nuestro mejor estímulo es saber que estamos luchando para mantener la libertad del mundo mágico – Aseguró Remus

- Muy bien dicho –Exclamó Dumbledore - Lo conseguiremos uniendo a todas las casas

- No es tarea fácil – Prosiguió Arabella

- Hay que intentarlo – Merlín hizo aparecer un pergamino, un tintero y una pluma – Hermione, querida ¿Te importa escribirme los horarios de entrenamiento?

- En absoluto – Contestó ella dirigiéndose hacia el mago e impregnando la pluma con la tinta – Preparada

- Lunes – Anunció Merlín esperando que los demás contestaran las obligaciones

- Nosotros no tenemos entrenamiento de quidditch, así que nos vendría bien – Sugirió Ron

- Apunta: lunes entrenamiento conmigo de 6:45 a 8:45 en el jardín de Los Guardianes, martes

- Los martes entrenamos – Agregó Harry

- Nosotros estamos libres los martes – Dijo Remus

- Martes duelo y pociones con Arabella, Remus y Sirius de 7 a 9 aquí, miércoles

- Es un día que me vendría bien estar con Ron ¿Qué te parece? – Preguntó el director al pelirrojo

- Por mí ningún problema

- Miércoles, Ron entrena con Dumbledore de 6:45 a 8:45 en su despacho, tú Hermione vienes aquí para estar conmigo a esa misma hora y Harry y Ginny podrían entrenar duelos con alguno de los dos profesores ¿De acuerdo? – Vio con satisfacción que todos asentían – Bien, jueves

- Entrenamiento de quidditch – Volvió a repetir Harry

- Yo los jueves no puedo pero Remus y Sirius lo tienen más libre – Comentó Arabella

- Jueves, duelo con Remus y Sirius de 7 a 9 aquí, viernes

- Nosotros tenemos reunión de profesores al terminar la jornada, así que será entrenamiento de los chicos – Esta vez fue Remus quien dio el informe

- Entonces el viernes vendréis los cuatro a entrenar aquí de 6:45 a 8:45. Los sábados podríamos dejarlos libres para ver quien necesita más entrenamientos o para reunirnos y comprobar los avances, y el domingo me gustaría tomar el té contigo, Dumbledore, y comentar los pormenores de todo esto. Este plan se llevará a cabo si todos estamos de acuerdo ¿Es así?

- Vamos a estar muy ocupados – Comentó Ginny – Yo este año me examino de los TIMOS, espero que no afecte a mis estudios

- No voy a negar que vas a estar muy ocupada pero creo que ambas cosas son muy importantes, me temo que si no puedes con todo, tendrías que deja el quidditch – Dumbledore le hablaba cariñosamente

- ¡No! – Exclamó de golpe Harry – Yo le echaré una mano

- ¡Qué sea a los estudios! – Soltó irónico Remus provocando las risas de Dumbledore y Merlín

- ¡Qué no me entere yo! – Dijo Ron dando un codazo a Harry que estaba ruborizado igual que Ginny

- Será mejor que cambiemos de tema – Merlín guiñó un ojo a Harry – Dumbledore ¿Qué te han comentado los embajadores?

- La situación, fuera de Hogwarts, está igual que en verano. Por lo que sabemos, ha aumentado la actividad de Voldemort en España y Francia, el resto de los países europeos sigue a la sombra de estos dos pero bastante actualizados, les llegan las noticias de misiones cumplidas. Con respecto a América, no hay movimientos a favor del lado oscuro pero sabemos que tienen seguidores que comparten los ideales y que piensan que Voldemort solo es eso, el líder de un nuevo orden. Es normal, no podemos pensar que todos los magos son buenos, es una utopía ridícula, allá donde haya un corazón oscuro, Voldemort podrá entrar sin problemas, para ellos es su ídolo

- ¿Qué dijeron sobre la ausencia de Emy y sobre mi regreso?

- La mayoría no se ha atrevido a opinar, supongo que mientras un mago poderoso se una a ellos, creerán estar medio seguros

- Eso no demuestra mucho temperamento, bueno no es hora de ponernos pesimistas. Ya me ha llegado la noticia de que terminasteis el sistema de rastreo

- No lo digas en plural, lo terminó Hermione – Dijo todo orgulloso Ron

- Ya está en el ministerio, me han contestado que este lunes se pasarán para probarlo, que ellos firmen el acta de patente y el permiso te manejo

- ¡Cómo suena eso! – Exclamó Ron – Ya nos veo abriendo una cámara en Gringotts

- Me parece que es lo que deberíais hacer – Aconsejó Dumbledore – Será mejor no adelantar acontecimientos, ya os dirán los expertos qué debéis hacer

- Si vienen mañana, no podremos venir a entrenar – Puntualizó Ginny – De hecho, yo no podré venir hasta el viernes, tengo detención con el profesor Wilcox el lunes, martes y miércoles

- Ese hombre cada vez es más capullo – Se quejó de mala gana Sirius - ¿Cuándo dejará de ser tan mamón?

- Será mejor que empiece con los profesores el martes y que tú no vengas hasta el viernes, no quiero que sospeche nada, ese tipo no me da buenas vibraciones – Contestó Merlín – Ya es tarde, será mejor que lo dejemos aquí ¿Os parece?

Todos asintieron, estaban cansados de tantas emociones y aventuras. Se despidieron del mago, Ron prometió llevarle unas pastas la próxima vez que se viesen, y con su ya habitual movimiento de mano, hizo que todos regresaran de nuevo al despacho de Dumbledore.