La experiencia del campo comenzó. Todos los dhampir seguían al Moroi respectivo. Algunos parecían su sombra, silenciosos, mientras que otros se comportaban como grandes amigos.
Las luchas comenzaron desde el segundo día, el primero simplemente, andábamos con una carpeta en la mano, en la cual había una lista de todos los nombres de los dhampir. Aquí debíamos calificar como los veíamos. Aunque quería darle a todos notas altas, falle, pues algunas posiciones dejaban completamente desprotegido al Moroi. Definitivamente odie ese día, pero desde hoy empezarían los combates.
Abrí el closet y vi una ropa totalmente negra. Feliz la acomode y me organice. Debía recoger mi cabello en una coleta, aunque ahora era más difícil, pues estaba más largo. Sabía que debería cortarlo un poco para una mejor vista, pero de solo pensarlo me horrorizaba, así que decidí envolverlo más en la coleta.
Complacida salí al campo y vi al dhampir que debía atacar. Stan estaba cerca observándolo y observándome. Me moví lo más silenciosa que pude en medio de los arbustos y cuando se dio la oportunidad lo ataque.
Él estaba hablando con la Moroi que le fue asignada, así que no me vio venir. Golpee fuertemente su costado, enviándolo varios metros hacia delante, y aproveche para agarrar a la Moroi que estaba petrificada viéndome.
Con un solo movimiento yo ya tenía mis manos alrededor de su cuerpo y cuello. El dhampir se giro rápidamente y al verme vacilo pero solo un poco. Brinco haciendo su ataque ofensivo pero lo esquive rápidamente, aunque eso implico soltar a la Moroi.
Un gruñido se levanto en su pecho mientras trataba de nuevo de atacarme. Lo esquive de nuevo solo que esta vez se gano unos puñetazos míos. Él se tambaleo para atrás un poco y eso fue lo que necesite. Brinque hacia él, pero un golpe en el brazo me desvió de la línea de ataque. Recupere mi equilibrio fácilmente y sorprendida vi como dos dhampir más, se unían a la pelea.
Por el rabillo del ojo vi la sonrisa petulante de Stan. Él creía que me vencerían, pero no sería así. Ellos se reunieron tirándose sobre mí. Recibí algunos golpes, pero no los suficientes para rendirme. Me había acostumbrado al peor dolor, eso no era nada. Brinque sobre el que tenía más cerca. Con un solo golpe él se desplumo sobre el piso. Había utilizado la suficiente fuerza como para noquearlo.
Los 2 dhampir que sobraban se miraron entre sí asombrados y con miedo. Esta vez me lance hacia el que protegía al Moroi y lo envié algunos metros atrás del campo. Su cabeza sangraba al levantarse y se tambaleaba. Por un momento pensé que volvería, pero él cayó al piso.
Solo quedaba uno, fácil. Corrí e hice mi actuación favorita. En un abrir y cerrar de ojos, el ultimo dhampir que quedaba estaba en el suelo.
La Moroi estaba más pálida de lo normal. Por un momento pensé que la había lastimado así que me acerque a ella
- ¿Estás bien? - pregunte
Ella asintió sin apartar los ojos de los míos. Le sonreí tratando de tranquilizarla y frote mi muslo donde tenía un dolor palpitante
- Guardiana Hathaway - Stan gruño
Estaba enojado de nuevo, solo que esta vez no sabía por qué. Él estaba levantando en brazos al dhampir que estaba sangrando.
- ¡¿Qué hice?
- ¡¿Qué hizo? - grito de vuelta. Señalo al dhampir y dijo - ¡¿Le parece poco? - Whoa, su cabeza estaba sangrado mucho. Yo creía que había canalizado mi fuerza para no utilizar más de la necesaria pero no fue así - ¡¿Por qué no lo mata de una vez?
Me quede simplemente mirándolo mientras pensaba que responder
- ¡Creí que tenía que defenderme! - le grite
La oscuridad empezó a crecer en mí. Antes que me diera cuenta el estaba solo a un paso de mí
- ¡Debes defenderte, pero no matarlos!
La oscuridad estallo
- ¡No lo hice a propósito! Y si te parecía que estaba mal debiste interrumpirlo
- No lo hice porque pensé que habías aprendido a controlarte… ahora veo que me equivoco - murmuro secamente
- ¡Usted…!
Fui interrumpida por un grito ahogado
- ¿Qué ha pasado? - exigió Alberta
Su rostro se lleno de preocupación al ver a los estudiantes
- ¿Por qué no se lo dices, Hathaway? - pidió Stan. Lo fulmine con la mirada pero me quede en silencio. No sabía como explicarlo. Stan sonrió y dijo - Ella lo hizo
- Oh Dios - susurro Emil - debemos llevarlo a la enfermería.
- Guardiana Hathaway - dijo duramente Alberta - la espero en mi oficina
Mierda.
Recogieron a los estudiantes y Alberta le ordeno a la Moroi - había olvidado por completo su presencia
- Vuelve a clases
Con eso, me quede sola. Mi estado de ánimo cayó en picada. Corrí hacia la iglesia. Quizás no era muy religiosa, pero al estar con Lissa y Dimitri, me había acostumbrado a encontrar allí la paz.
Me senté en la última banca y mire las imágenes. Deje a mi mente vagar y explorar los rincones más oscuros que poseía. Solo paso unos segundos hasta que fui interrumpida por el Padre
- Hola Rose - se sentó a mi lado y me miro un poco sorprendido - ¿Qué haces aquí?
Suspire
- Buscando la paz en mi alma
- ¿No deberías estar en el campo? - pregunto
- Oh, eso, creo que no - la incomprensión lleno sus rasgos - tuve un problema y creo que no dejaran acercarme de nuevo
Los labios del padre se curvaron en una sonrisa
- No lo creo - dijo - tú encontraras la manera
Sacudí mi cabeza pero antes de darle una respuesta una voz me llamo
- ¡Roza!
El padre nos miro y decidió que era el momento para irse
- Guardián Belikov, Rose
Dimitri se acerco cuando el padre desapareció en la capilla.
- ¿Qué paso?
Su voz sonaba molesta
- Simplemente creí que debía defenderme. No fue mi intención utilizar tanta fuerza
Dimitri suspiro
- Debes aprender…
- No necesito lecciones de Zen, camarada
Gire mi cara para poder verlo a los ojos
- Hathaway - el rugido de Stan hizo que recorriera un escalofrió en mi cuerpo. Esto iba a ser malo, muy malo - a la oficina de la guardiana Petrov… ¡Ahora!
Me sentía como si todavía seguía siendo una estudiantes más, no un tutor. Suspire me levante y lo seguí. La mano de Dimitri envolvió la mía dándome seguridad. Con Dimitri podría luchar contra cualquier persona.
Todos estaban sentados en círculo. Me llevo a un deja vú, cuando no protegí a Christian. Sus rostros demostraban la misma indignación e ira.
Me senté en la misma banca, y mire directamente a todos ellos
- ¿Qué paso halla? - exigió Alberta
Antes de responder me corto Celeste
- ¿Por qué los golpeaste así?
De nuevo trate de hablar pero una risa burlona me corto
- Siempre la guardiana Hathaway y su carácter explosivo - murmuro Stan utilizando un tono que destilaba veneno
La ira creció en mí y ahora fui yo quien los interrumpió
- ¡¿Me dejarais hablar o seguirías haciendo suposiciones estúpidas?
Todos me miraron sorprendidos e indignados
- Esta fuera de lugar Hathaway - gruño Stan
Le di una mirada desafiante
- Tal vez lo estará pronto usted - respondí
Dimitri se acerco hacia mí y coloco su mano sobre mi hombro
- Roza…
Basto para que mi cuerpo se relajara un poco. Nunca entendería el poder que tenia Dimitri sobre mí.
