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El último capítulo.
Espero les guste y gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Resumen:
Le encantaba escucharla tocar el piano sobre todo los días que llovía porque su melodía a pesar de ser triste le daba calor, le fascinaba escucharla recostado cerca del piano, sin embargo, mientras dormía en su pecho había descubierto que tenía una nueva melodía favorita, le gustaba el ritmo de los latidos del corazón de Sakuno, le fascinaba escucharlos mientras caía en los brazos de Morfeo... si definitivamente le encantaba la melodía del corazón de Sakuno
Melodía
El día estaba nublado, comenzaría a llover dentro de nada, ambos se encontraban en la mansión de él en la sala de música, Sakuno contaba con 16 años y Keigo con 18 años, estaban comprometidos desde su nacimiento pero eso no les molestaba, al contrario les gradecían a sus padres puesto que se amaban desde que eran niños, él siempre la había amado al igual que ella a él, los nubarrones se apoderaban del cielo poco a poco - Llovera pronto - murmuro él mientras se acomodaba en el sófa de la sala de música observando que ella se encontraba frente al piano jugando con este mientras pasaba algunas páginas buscando unas partituras.
- Lo sé - contesto Sakuno mientras comenzaba a tocar una melodía con calma, Keigo cerro los ojos escuchando el sonido de la música que comenzo a inundar el lugar poco a poco, los padres de ambos estaban de viaje por lo que ambos se encontraban solos, las gotas de lluvia comenzaron a caer poco a poco y ninguno de los dos se movio cuando varios rayos cayeron del cielo iluminando de alguna manera el panorama, Sakuno continuo tocando la melodía con calma mientras Keigo caía en los brazos de Morfeo como siempre que pasaba.
Al terminar de tocar abandono el piano con paso calmado para detenerse frente a él que tenía una sonrisa en el rostro, señal de que no estaba del todo dormido - Keigo - lo llamo suavemente pero este no hizo ademán de levantarse lo que la molesto un poco, lo removio de nueva cuenta y este abrio los ojos poco a poco - Voy - fue lo que dijo mientras se levantaba para tomarla de la cintura y cargarla en brazos, escucho su risa infantil y sonrió mientras salían de la sala de música con dirección a la habitación de él que estaba en la segunda planta.
- Cada día tocas mejor el piano - murmuro este mientras abría la puerta de la habitación, camino con ella en brazos escuchando la risa traviesa de la misma - Tuve un buen maestro - aseguro con un leve sonrojo en sus mejillas, ella no era la niña tímida de siempre cuando estaba con él, era como si el orgullo de él la invadiera haciendola sentir segura de si misma, ambos eran la fuerza del otro y eso siempre se notaba, la deposito en la cama mientras se subía para besar suavemente sus labios, Sakuno lo rodeo con sus brazos atrayendolo del cuello para aumentar un poco la intensidad de ese beso.
Por supuesto que a pesar de contar con tan poca edad al menos ella ya habían tenido intimidad, no es que desobedecieran las órdenes de sus padres solo por experimentar, no, claro que no, era solo que ninguno de los dos quería esperar hasta el matrimonio, ella quería sentirlo dentro suyo y él igual, por esa razón habían consumado su compromiso antes, era su secreto, tenían miles de secretos pero ese era el más especial, las manos de Keigo viajaron por la cintura y las piernas de ella trazando un camino que ya conocía de memoria.
Sabía exactamente el mapa del cuerpo de Sakuno porque siempre la admiraba mientras se unían en un solo ser - ¿Tocaras mi melodía favorita después? - pregunto él y ella asintió con un sonrojo enorme mientras su novio la despojaba de cada prenda que cubría su cuerpo, se tenso cuando sintio las caricias del mismo cerca de su vientre, le fue imposible no gemir ante ese contacto, ella también lo toco, desde que era una niña siempre había querido estar así con él, no era la primera vez pero cada vez se sentía como la primera.
- L-La tocare - aseguro mientras él jugaba con sus pechos, su corazón latía como loco y eso llamo la atención de Keigo que se acerco un poco a este para escuchar los latidos, en definitiva era como un tambor pero al mismo tiempo se sentía como la tecla más fuerte del piano, jamás había escuchado esa melodía tan preciosa hasta este momento... ambos cuerpos estaban perlados por el sudor, él entro en ella poco a poco disfrutando de la sensación tan familiar, siempre que se unían sabían que hacer el amor era el acto más perfecto creado por Dios porque la representación de este era el amor más puro entre una mujer y un hombre.
Comenzo con las embestidas poco a poco mientras Sakuno se aferraba a su cuello, la beso como siempre lo hacía, jamás se cansaría de ello, el culmen esta cerca, ambos lo sentían por esa razón él aumento el ritmo escuchandola gritar su nombre en medio del éxtasis, sonrió orgulloso de eso como siempre, termino depositando su semilla en su interior mientras la besaba por última vez, cayo rendido en su pecho y escucho de nueva cuenta esa melodía tan familiar, era hermoso el sonido, era el sonido de la vida, el sonido de la vida de la mujer que amaba, de su primer y único amor.
Sakuno cerro los ojos un poco mientras trataba de regular su respiración, sonrió mientras caía en los brazos de Morfeo escuchando los latidos del corazón de ella... si definitivamente le encantaba la melodía del corazón de Sakuno.
Tanteo la cama en busca de Keigo pero al no encontrarlo abrio los ojos asombrada para escuchar una balada proveniente de la sala de música, se coloco una sábanas al rededor de su cuerpo para salir de su habitación, mientras bajaba las escaleras la escucho más perfecta, era Keigo tocando el piano, siempre que él tocaba el piano una alegría inmensa la invadía porque era un maestro, se detuvo en el marco de la puerta de la sala escuchando perfectamente las notas de esas partituras, era una canción de amor y de tristeza... la melodía preferida de él.
- Como siempre tocas estupendamente - aseguro entrando en la sala y este ladeo la cabeza observandola, camino hasta donde él para abrazarlo por el cuello con una risa traviesa - Has despertado pero no deberías vestir así porque sin darte cuenta me provocas - comento con un tono travieso causando la risa de ella que se acerco a su oído - ¿Quién dice que no se que te provoco? - bromeo tomando asiento a su lado para que este le hiciera un espacio, Sakuno le sonrió y el asintió, no podía negarle nada a ella después de todo.
Mientras ambos tocaban la melodía favorita de él recordaban algunos momentos juntos, como la ocasión en que tenían seis y ocho años respectivamente, Sakuno se había lastimado la rodilla por querer atrapar un gatito, los padres de ambos no escuchaban los gritos de auxilio de ambos niños, ella lloraba y Keigo estaba un tanto desesperado por lo mismo, odiaba que llorara así que se inclino suavemente para besarla callando así el llanto de Sakuno que se sonrojo de ese beso, él se acerco y le revolvio el cabello mientras sonreía levemente "Así no lloraras más" aseguro él mientras la tomaba de la mano y la jalaba para que continuaran caminando.
Cuando tenían doce y quince años respectivamente, ella estaba nerviosa porque tendrían su primer cita como novios que volteo la casa buscando algo hermoso que colocarse, al fin había escogido un hermoso vestido, sin embargo, en medio de la cita una chica había derramado soda sobre este porque había gustado de Keigo, ella había reprimido las ganas de llorar frente a este pero él tan solo la había tomado de la mano y se la había llevado de allí para detenerse en un puesto donde vendían anillos, él había comprado la tela que estaba debajo de estos para colocarsela en la cintura y arreglar el desperfecto en su vestido, ella había sonreído agradecida mientras Keigo sonreía orgullosamente.
Este se había inclinado sobre sus labios para besarla suavemente y la había tomado de la mano continuando con su camino, la primera vez que habían sido un solo ser, ambos estaban nerviosos no podían negarlo pero por esa misma razón a pesar de su inexperiencia había sido perfecto porque juntos aprenderían cosas quiza relacianadas con intimidad o no, Keigo se había espantado cuando algunas lágrimas brotaron de sus ojos y había entrado en pánico pero ella con los ojos llorosos y con una mueca de dolor le había murmurado un te amo, eso, eso lo había calmado en definitiva, él al finalizar también le había dicho que la amaba aunque con un leve sonrojo en sus mejillas, ella había reído infantilmente mientras lo besaba suavemente en los labios.
A partir de ese día ninguno de los dos quería separarse del otro, él había aprendido demasiadas cosas a su lado y ella igual, aún les quedaba mucho camino por delante, claro que sabían que sufrirían cuando tuvieran hijos porque aprenderían a ser padres poco a poco pero también sabían que juntos podrían hacerlo todo sin duda alguna.
Keigo se recosto en su pecho de nueva cuenta y escucho los latidos de su corazón, la melodía era un poco más calmada pero aún así sonaba hermosa - Sakuno - la llamo y ella bajo la mirada observandolo con una sonrisa llena de amor en los labios - ¿Si? - pregunto mientras él sonreía como niño pequeño - Gracias por estar a mi lado, gracias por respirar, gracias por estar con vida - murmuro y ella se sonrojo, siempre decía cosas vergonzosas tomandola desprevenida, él rió suavemente porque a pesar de no verla sabía que se había sonrojado... la conocía muy bien.
- N-No digas eso - murmuro y él rió suavemente mientras cerraba más fuerte los ojos, quería quedarse a si por siempre - Te amo - murmuraron los dos al mismo tiempo, los rayos del sol entraron por el enorme ventanal anunciando una nueva mañana, ambos sonrieron mientras pensaban en lo que vendrían, Keigo sería feliz solo con escuchar la melodía del corazón de Sakuno y ella sería feliz solo con que él respirara... si definitivamente era un inicio hermoso para los dos.
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Muchas gracias por haberme acompañado en esta hermosa aventura, por sus comentarios que me alegraban el día y me sacaban una que otra risa infantil. Gracias.
Espero me apoyen en una nueva máquina de YukimuraxSakuno que subire pronto.
Espero les haya gustado y gracias por leer.
