Searching for Levi / Buscando a Levi
Escrito por
Blessende / Traducción por Maru de Kusanagi


NT: Sinceramente, la vida me ha podido estas dos últimas semanas, con sólo contarles que por una gripe viral estuve en cama dos días (que todavía no se me quitó), otros dos días ocupada con el aniversario de casamiento de mis padres, y la uni que me mata (quien haga la carrera de letras y, además, trabaje, debe saber lo que es…), ¡y ni siquiera he podido leer lo último publicado por Blessende, (¡que ya está en el cap 94!). Recuerden que, si quieren saber qué es de mi vida, me buscan en twitter como marukusanagi, aunque no publique demasiado seguido.

Lo bueno/malo: me ví toda la serie de Hoouzuki no reitetsu (me encanta Hoozuki! Y leí unos doujin preciosos), FREE! Eternal summer me tiene re ansiosa! Y después me enganché con ALDNOAH . ZEROH, vale la pena esa serie


Capítulo 50: Sacrificio Virginal

~.~

Y cuando la noche oscurezca las calles,
Entonces vagarán los Hijos
De Belial, embargados de insolencia y vino
Testigos de las Calles de Sodoma.
-Paraíso perdido, Libro I, John Milton

Los caza recompensas desaparecieron con su mejor amigo detrás de las puertas del vagón de carga. Hubo una brecha de silencio por una infinitésima de tiempo, antes de que el motor rugiera al volver a la vida. El vehículo se desvió a la izquierda de Eren, y empezó a marchar en reversa, sus ruedas chirriando en el mudo silencio de la tierra desértica. Las gomas patinaron, levantando una densa nube de polvo. No, resopló Eren. No, no, no Armin, murmuró por lo bajo, mientras salía tras el camión. Eren se percató de lo extraño que era que corriera todo el tiempo. Corriera huyendo del Estado. Corriera a través de mundos paralelos. E, inevitablemente, siempre corriera hacia los problemas. En momentos así, de verdad extrañaba su equipo de maniobras. El equipo de los Cuerpos había sido guardado con el resto de sus pertenencias en la parte trasera del camión de Nina. De todas formas… su equipo de maniobras hubiera sido inútil. No había nada para darse altura en esta tierra vacía, ni rascacielos ni arboles gigantes. Todo lo que había eran colinas de arena gris, pedruscos de arena, y rocas de cristal.

Dejó de correr, su mente había decidido aferrarse a una idea de último recurso. Si no puedes ir a la montaña, rayos, haces que la montaña venga a ti. Encorvó los hombros para agacharse a recoger piedras sueltas y, sin perder tiempo, las arrojó a la parte trasera del camión. Una, dos, un par más… hacia esa maldita puerta cerrada.

Dieron en la parte de atrás del vehículo, rebotando con un sonoro ruido, hasta que el vehículo se detuvo con furia.

Eren se detuvo, resoplando por la falta de aire. Observó como las puertas dobles se abrían por segunda vez, y un hombre armando con rifle salía, viéndose muy ofuscado con él.

Eren sonrió sombríamente…. A pesar de sí. Sip, bueno, era un alborotador.

Pero, al menos, había atraído su atención.

..-..

'Amicis tui sunt abisse!', dijo la mujer por lo bajo.

'Quid?'

'ABISSE!'

Jean miró de uno al otro. La Llama alzó el pelaje de su nuca, y atrapó el borde de su chaqueta oliva. Masticó melifluamente de la tela, y Jean trato de apartarla golpeándole la cabeza. No ahora, dijo al monumental animal. Ya estaban en marcha otra vez, y, extrañamente, no habían todavía encontrado a los demás. El rubio ceniza trató de rescatar algo de la conversación entre los dos titánicos. La tía de Marco sonaba frenética y había un sesgo nervioso en su voz, el cual Jean no estaba contento de oír.

'¿Qué está diciendo?' le preguntó a Marco. '¿Qué rayos pasa?'

El más alto se veía perturbado, mientras se pasaba una mano por la cara pecosa, inquieto.

'Nada… de qué preocuparse, Jean', dijo con una tibia y solemne sonrisa.

Nina Burgess no parecía compartir su espíritu de energía positiva. Cambiaba las marchas y estallaba en una nueva tanda de maldiciones. La atención de la rubicunda mujer estaba fija en las marcas paralelas en la arena. 'Imbécil', masculló por lo bajo.

'¿De qué preocuparse?', repuso Jean, incrédulo, volviéndose al pecoso.

Marco sabía que no había caso en ocultárselo. 'De acuerdo… tenemos un problema. Un gran problema. Eren y Armin no están por ninguna parte. Es como si hubieran desaparecido.'

Jean se le quedó mirando.

'¿Qué quieres decir con que desaparecieron? Esos dos estaban aquí un segundo atrás. ¿Cuán lejos podrían haber ido a pie-?'

Marco le puso una vacilante mano en el hombro, tratando de calmarlo.

'Mi tía dice que son las marcas de un diez ruedas. Un vehículo pesado. Alguien dio con ellos antes que nosotros. No sabemos quiénes son, o qué quieren, pero parecen estar dirigiéndose a Maria.'

'¿Qué… estás insinuando?' siseó Jean.

El pecoso se mostró meditabundo.

'Creo, Jean, que nuestros amigos fueron raptados.'

El camión dio un giro brusco alrededor de una roca, desestabilizándolos.

'Mierda', maldijo Nina, esta vez en español.

Jean no podría haberlo dicho mejor.

..-..

Los captores les guiaron al fondo de la unidad de contención, un hombre rozándoles con el cañón de un arma. Sigue marchando, era la muda orden. Y nada de avivadas. Eran tres, totalmente armados, y bien cubiertas las bocas con bufandas. Eren fue empujado a una polvorienta esquina, donde alguien yacía sentado, con los codos envolviéndole sus tobillos. Incluso bajo las agonizantes luces de neón, eren reconoció al santo. Armin le miró hoscamente.

'¿Qué?' siseó Eren, deseando que su amigo se mostrara un poco feliz de verlo.

'Bien hecho, Einstein. Ahora, los dos estamos metidos en esto.'

'¿Qué rayos querías que hiciera? ¿Huir?'

Armin le miró, picado. 'Ay, no sé… ¿acaso se te ocurrió ir por ayuda? Qué gran mejor amigo eres. No sé quién es el idiota más grande, si Jean o tú.'

Los hombros de Eren se hundieron, y resopló profundamente.

'Hubiera sido muy tarde, Armin. Tenía que hacer lo posible por rescatarte.'

Armin alzó sus manos atadas, y las indicó con la mirada. 'Eren, ¿en cuanto a esto del rescate? No te está saliendo para nada.' Repuso el rubio, indicando con la cabeza las muñecas esposadas de Eren.

Eren le ignoró eso, y se volvió a los tres caza recompensas. Sus captores estaban sentados en reunión, susurrándose entre ellos. Eren afinó los oídos para escucharles. Sus voces era bajas y roncas al hablar.

'¿El remate es esta tarde?', preguntó uno. '¡Que fortuna encontrar al flaco antes que cualquier otro!'

'Sí, ¡parece que los secuaces de Belial siguen por ahí!'

'No sé... esto me da mala espina. Oí rumores acerca de ese hombre. Este es el territorio de Vigilante. Si llega a oír-'

'Deja de ser gallina. ¿Qué es para nosotros? Sólo cobraremos la recompensa, y nos lavaremos las manos del asunto.'

Eren estiró el labio inferior y soltó un silbido agudo.

'Oigan, ¡BICHOS!', les llamó, ignorando la mirada de advertencia de Armin.

Ahora tenía la atención de aquellos.

Los hombres le miraron, cada uno llevando sus manos de inmediato a las armas en sus fundas.

'Miren', trató de negociar Eren, 'No pueden sólo entregarnos al Estado. No somos criminales. Hemos sido inculpados. No sé qué precio nos han puesto a nuestras cabezas-'

Los hombre rieron, cortando lo que quisiera decir.

'Ah, no somos caza recompensas para el Estado, chico. Nosotros mismos somos buscados.'

Eren y Armin intercambiaron miradas.

'Si no trabajan para el gobierno de Titán, ¿qu-qué quieren de nosotros?', inquirió Armin.

Los tres tipos estallaron en graznidos, y uno de ellos se levantó. Se tiró la capucha hacia atrás, para revelar descuidado cabello gris y una densa barba bajo su barbilla. Parecía estar a mitad de la cuarentena, y se les acercó calmadamente. Se agachó junto a Armin, y agarró la chaqueta del chico. Abriendo el cuello de la chaqueta, el hombre deslizó un dedo por la pálida piel del cuello del muchacho. Armin trató de apartarse, pero el mayor lo tenía aferrado firmemente, saboreando el miedo que hizo nacer en los ojos azules.

'¿Qué es lo que queremos? Bueno, hay gente que pagará un mejor precio por ti, Terrícola, que lo que el Estado podría pagar. Gente que está fascinada con la carne', dijo el hombre, sobando la entrepierna de Armin, '-del otro mundo.'

Armin se echó para atrás, con asco. 'Oiga. Pero yo... soy un ho-hombre', balbuceó.

El hombre sonrió malicioso, y se inclinó para susurrar al oído del rubio. Había olor a alcohol en su aliento, y lujuria en sus ojos inyectados de sangre.

'Verdad... alcanzarías un precio extraordinario si fueras mujer, pero tienes una linda carita, y el sexo no le importa a la mayoría de la gente del inferior', las manos del hombre subieron por la entrepierna de Armin, sugerentes. 'Especialmente para la gente como yo.'

Armin cerró los ojos fuertemente, resistiendo la urgencia de vomitar.

Eren alzó un pie y apartó de una patada la mano del tipo.

'Oiga, déjelo en paz, bastardo. No lo toque con sus manos sucias.'

El mal viviente miró a Eren con fastidio. '¿Y quien eres ? No recuerdo ver tu estúpida cara en el aviso.'

'Ah, ¿quiere que me presente?', amenazó Eren. 'Libéreme, hijo de puta. Y le presentaré primero mis puños.'

Los otros hombres parecían haberlo oído, y reían ridículamente.

'¿Qué les parece? El pibe es bardero. ¿Vas a dejar que ese pendejo te hable así, Perenti?'

Perenti ignoró sus burlas. '¿También eres Terrícola?' le preguntó a Eren.

Armin sacudió la cabeza furiosamente a Eren, rogándole que se callara. ¡Eren! No les digas nada, gesticuló. Pero Eren le hizo una mueca al tipo.

'Sí, lo soy.', anunció. 'Y orgulloso de serlo. Acercate más, y te mostraré cuanta carne fuera de este mundo soy, pedazo de basura.'

Perenti se mostró desafectado por el joven, a pesar del rifle que colgaba de su hombro. ¿Qué onda con este chico y su bocota? El rubio había sido fácil de intimidar, pero este pendenciero parecía una bestia indómita, un chucho rabioso cuanto mucho.

'¿Crees que puedes derrotarme?', preguntó el titánico, fingiendo una sonrisa superior.

Eren resopló.

'No sólo a ti, derrotaré a toda tu compañía. He sido entrenado por el mejor, cabezas de mierda.'

La cabeza de Perenti fue de la fiera expresión de su rostro a sus dedos cerrados en puños. Ignorando a sus compañeros, el hombre se apartó de Armin, decidiendo que había luchas que no valían la pena meterse.

..-..

Marco estrechó manos con su tía, y le agradeció por toda su asistencia. La mujer había mantenido su promesa, y les llevó a Maria. Por supuesto, habían perdido a dos de su grupo en el camino. Jean recogió sus pertenencias de dentro de 'Burgess Venturas'. Hizo su salida, tras darle un grosero saludo de despedida a la Llama Latina y al tiburón cabeza de martillo, que no parecían nada contentos con su partida. Los caballos le relincharon, y alzó una mano para saludarles. Resoplando bajo el peso de las mochilas de Eren y Armin, descendió, y observó el camión de cargas doblar en una esquina antes de partir hacia Utgard.

Ahora estaban por su cuenta. En esta tierra de proscritos. Donde ser un Guardián importaba poco.

Marco caminó hasta Jean y señaló al camión blanco que estaba aparcado frente a un derruido y desolado anfiteatro. Volvió a mostrarse preocupado.

'Mi tía dijo que las marcas llevaban hasta ese camión. Supongo que nuestros amigos están dentro.'

Jean frunció el ceño ante la imagen del edificio.

'¿Ah si? No me gusta nada. Me está dando mala espina este lugar. Y, créeme, mi intuición nunca erra, Marco.'

El pecoso pareció sorprendido. Porque era la primera vez que Jean le llamaba por su nombre.

La respuesta de Marco fue interrumpida por una fuerte algarabía y el inconfundible resonar de un martillo contra madera. Estaba el sonido de los hombres declamando, y los silbidos lujuriosos que cortaban el aire.

'¿Que rayos pasa dentro?', preguntó Jean por lo bajo.

'Ay dios', dijo Marco, antes de caminar velozmente hacia el anfiteatro. 'Esto es malo, Jean. Oí rumores antes, pero creer que, de verdad lo practican-'

El rubio ceniza le siguió, gustándole para nada su tono. 'Oye, ¿qué está pasando?'

Pero Marco no le daba una respuesta clara.

'Lo vas a descubrir. Primero, necesitamos entrar. ¡Apurate!'

..-..

El dúo terrícola - titánico no eran los únicos que habían oído las sonoras risas en el anfiteatro y el sonido del martillo resonando contra la madera. Armin estaba parado en el oscuro pasillo, petrificado. El blondo universitario sudaba frío y luchaba contra sus amarres por sexta vez. Debió haberse quedado en casa, en la comodidad de su cuarto del dormitorio. Debió haber vivido la vida normal de un veintiañero. No estaba preparado para esto. No para ser vendido a bárbaros, que le codiciaban como si fuera un espécimen exótico.

Eren golpeó su hombro con el suyo.

'Armin, cálmate.', susurró el castaño, tranquilizador. 'No te preocupes, yo te protegeré.'

El labio inferior de Armin tembló; aparentemente, no tenía mucha fe en las habilidades de Eren para proteger a nadie. '¿Y cómo planeas hacer eso?', escupió furioso. '¡Mi abuelo no me crió para que me pudiera convertir en el esclavo sexual de un hato de aliens en otro planeta, ¿ESTAMOS?!' Parecía a punto de llorar, y gimoteó, mirando larga y lúgubremente al pasillo.

Eren no lo culpaba, y tragó el nudo seco en su garganta.

¿Cómo diablos iba a arreglar esto?

Armin tenia razón. Su mejor amigo no merecía esto. Nadie lo merecía.

'Armin, no dejaré que nada te pase. Lo juro.'

Las puertas que daban a la habitación de afuera se abrieron, y dos de sus captores bajaron las escaleras.

Armin se encogió contra la pared mientras llegaban a él. Los hombres agarraron al rubio de los hombros y empujaron violentamente al chico hacia las puertas. Tu audiencia te espera, dijo uno con una desquiciada sonrisa en los labios. Armin se detuvo para darle a Eren una mirada de horror. Ayúdame, gesticuló.

Eren parpadeó, desesperadamente tratando de idear un rescate.

Vamos, neuronas.

Piensen.

¡PIENSEN!

Como si respondieran, recordó las palabras de alguien.

No podrás sobrevivir aquí si ni siquiera puedes mentir, soldado.

Eren se mordió el labio inferior y asintió, comprendiendo.

'Oigan', llamó a los hombres. '¡PAREN!'

Los hombres se detuvieron y se volvieron a mirarlo con curiosidad. '¿Qué?'

'Llévenme a mí en su lugar.'

Los titánicos sonrieron.

'Qué cosa tan honorable... pero, lo siento, chico. Este acá va a conseguir un precio mucho mejor que el que tú podrías.'

'¿Ah sí?', contestó Eren. 'Los dos somos Terrícolas. Armin puede ser más bonito para mirar, pero es buscado por el Estado. Es un narcotraficante, piromaníaco y puta.'

Los secuestradores alzaron una ceja, mirando a Armin y luego a Eren.

'¿Qué quieres decir?'

Armin miró a su mejor amigo con sorpresa y confusión. Sí, ¿que quieres decir, Eren? ¿Por que le sigues el juego a estos tipos-

'Quiero decir que... me lleven a mí en cambio.'

Los hombres le volvieron a mirar por arriba. '¡Ja! ¿Y que hay de especial en ti?'

Otra vez esa voz en su cabeza.

No puedes sobrevivir aquí si ni siquiera puedes mentir...

Mentir.

Eren enfrentó sus rostros con una expresión seria en el suyo.

'Bueno... Yo soy virgen.'